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La sangre es más espesa que el agua [Privado Chrom] [Campaña]

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La sangre es más espesa que el agua [Privado Chrom] [Campaña]

Mensaje por Marth el Jue Mayo 19, 2016 1:19 pm

Había recibido la carta de su tío con suma alegría, no tenía más que recuerdos agradables en su compañía, si bien no podía verlo muy en serio como regente asumía que eso sería por la presencia de su hermana la reina de Ylisse que le daba cierta libertad al príncipe para extenderse más en sus "pasatiempos" que estar dentro de un estudio. Había crecido con reglas firmes, muros altos y horarios inquebrantables que le dieron una disciplina que lo obligó a crecer demasiado rápido, aún en su adolescencia ya tenía que estar dirigiendo el país en ausencia de su padre y a no ser por su escasa estatura, voz apenas desarrollada y rasgos aún infantiles, el príncipe de Altea se comportaba como un adulto modelo. Aquella dura crianza donde cualquier paso en falso significaba un duro castigo, tenía sus pequeñas dosis de niñez cuando visitaba a su tío en el reino vecino, allí las espadas se transformaban en palos, las bibliotecas en jardines y las lecciones de etiqueta en sesiones de treparse a los hombros de su familiar, incluso su rostro serio para un niño se llenaba de sonrisas. Sonrisa que volvía cada vez que leía las palabras de su tío y sus aventuras más similares a los libros de historias fantásticas que a los libros de historia del continente. Disfrutaba leer sobre sus viajes y de la gente que conocía y estaba emocionado de poder ir a recibirle en la frontera con Ragna Ferox, un país que nunca había visitado y solo había leído al respecto, país que por las altas murallas que los dividían nunca tenían conflictos y el respeto mutuo lo hacía casi un aliado silencioso. Sabía que detrás de esas murallas habían historias fantásticas, coliseos donde los guerreros se disputaban el liderazgo representando a sus jefes, un sistema de gobierno que solo podía calificar como salvaje pero mentiría si no dijese que le llamaba la atención. Le preguntaría mucho a su tío al respecto, admiraba aquella facilidad que el mayor tenía de hacerse uno con cualquier grupo y de incluirse en cualquier lugar.

La procesión llegó a las grandes puertas que unían los territorios, un plantel reducido de caballeros y soldados seguían al príncipe que encabezaba a lomo de corcel flanqueado por dos de sus jinetes más cercanos, a las ancas de sus caballos se veían los estandarte con la bandera de Altea que anunciaba que todos debían apartarse ceder el paso, el ritmo de los pesados cascos de los caballos hacían un aviso bastante claro incluso a la distancia. Las puertas estaban abiertas pero nadie cruzaba, guardias de ambos reinos las custodiaban, cada uno de su lado aunque a veces conversaban entre ellos cuando el ambiente meritaba, cosa que no estaba ocurriendo en ese día, un príncipe iba a cruzar y la seguridad estaba aumentada. A considerable distancia la procesión se detuvo y por el camino que daba a las grandes puertas solo se adelantó el príncipe con sus dos caballeros, esperaría a su tío de aquel lado, no era su derecho el pisar otro territorio sin anunciarse y sin permiso, siempre apelando al respeto y la paz con sus vecinos.

Esperó allí por varios minutos en silencio, el fresco del aire movía sus cabellos y ondeaba su capa así como las banderas en los estandartes, su caballo blanco, traído desde Elibe como regalo del marqués de Pherae, se mantenía firme, con su cabeza en alto mostrando sus patas gruesas y cuello musculoso, para nada un animal que normalmente Marth utilizaría pero si un animal entrenado y criado para el campo de batalla y como regalo del marqués lo había transformado en su montura habitual notando enseguida los ligeros cambios como la mayor resistencia que tenía a cabalgar largas distancias, no como los delgados caballos que solía utilizar él, la forma más ágil que tenía de caminar sobre terrenos que no eran del todo lisos o incluso de como respondía con mayor fluidez a sus ordenes. Estaba sumamente feliz con aquel regalo a no ser por que la anchura del animal le hacía un poco incómoda a la hora de acomodar su cadera un tanto estrecha. Fue este que movió sus orejas al captar un lejano sonido, movió su cabeza y el príncipe solo acarició su costado para calmarlo creyendo que simplemente se estaba aburriendo de esperar, pero pronto vio como sus caballeros comenzaban a girar su cabeza y mirar con atención.

No muy lejos de allí había un poblado ganadero, aprovechando el clima frío las cabras y carneros lanudos abundaban en aquella zona así como el cultivo de coliflor, berenjenas y zanahorias. Pueblos tranquilos que ahora parecía estar un tanto alterado, los animales habían gritado y un grupo de tres cabras corrían hacia ellos bastante más atrás un hombre con una azada en su mano corría como si su vida dependiese de ello - ¡¡NOS ATACAN!! ¡Ayuda! ¡Están atacando la villa! -


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Re: La sangre es más espesa que el agua [Privado Chrom] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Miér Jun 01, 2016 7:59 pm

Ya no le quedaba a su compañía nada para llegar a Altea, y de hecho, podía ver la muralla y los portones abiertos de la frontera abierta no muy lejos de donde estaban. Les escoltaban unos cuantos jinetes feroxíes con los que Chrom había estado conversando gran parte del camino, también teniendo cerca de él a sus hombres de más confianza.

Y aunque había tenido algunos contratiempos en su camino hacia el reino vecino, como algún que otro ataque emergido o enfados en aldeas cercanas a Ylisse por asuntos que no podía contarle a su sobrino (al menos eso era lo que había prometido, y Chrom no era un hombre que faltase a su palabra), lo cierto es que había sido mejor de lo que se esperaba. Había podido conseguir un buen guerrero en Regna Ferox, y aunque al principio había creído que iba a ser algo complicado llevar una buena relación con él, luego se dio cuenta de que tenía que dejarle tiempo a que se habituase, pues Lon’Qu en realidad parecía de una forma u otra interesado en eso, aunque no lo admitiese.

Sin embargo, aunque bastantes cosas habían pasado desde que dejó Ylisse, en lo que él pensaba en ese instante era en ver a su sobrino. Se había carteado una semana antes con Marth, y ahora había llegado el día en el que iban a llegar a Altea.

Chrom sentía una pequeña debilidad por su sobrino, aunque fuera en realidad un pariente segundo, fruto de una unión anterior de las casas de Altea y de Ylisse. Sus hermanas no estaban casadas, y cuando lo pensaba se daba cuenta de que había crecido rodeado de mujeres, habiéndose ocupado también de Lucina cuando su madre había fallecido al darle a luz. Quizá fuese por eso por lo que Marth significaba algo diferente para él; tener a un pequeño niño siguiendo sus pasos, tan parecido a él y siempre sonriente cuando le visitaba. ¿Cómo no tomarle cariño? Pero sabía que eso era algo que no debía decirle directamente, ni en voz alta, porque Marth se había convertido en un muchacho ejemplar y regentaba Altea en la ausencia de su padre.

El príncipe de Ylisse no había dudado ni dos segundos en ir en ayuda de su sobrino al conocer la noticia de que estaba emprendiendo campañas para liberar su territorio. Y eso era exactamente lo que Chrom planeaba hacer con Ylisse, pero no iba a quedarse de lado cuando su propia familia también necesitaba de su espada. Así que ahí estaba, sintiéndose quizá un poco orgulloso de todo lo que Marth había organizado y dispuesto a cruzar el portón que separaba ambos reinos, a unos cuantos metros de ello, cuando al otro lado, en el territorio de Altea, el jaleo comenzó.

Los guardas feroxíes se pusieron alerta y defensivos, mientras que los que escoltaban a la compañía de Chrom se mostraron algo inquietos por la reacción que pudiera tener el príncipe al ver que tenían intenciones de cerrar la frontera.

¿Qué demonios está ocurriendo…? ―Uno de ellos susurró aquello por lo bajo a uno de los compañeros que tenía al lado, pero fue algo que Chrom escuchó perfectamente. Era algo que él también quería saber. Por eso, no esperó; con una sola sacudida de riendas a su caballo, dio la señal de empezar a moverse rápidamente para cruzar la puerta y poder encontrar con las tropas de su sobrino.

Los caballos empezaron a relinchar y los cascos comenzaron a resonar por el terreno, como si fuera una pequeña estampida en persecución. El ruido que generaba la compañía de Chrom se unió pronto al de la comitiva de bienvenida de Altea, y entre el desconcierto y la preocupación inicial, Chrom encontró a su sobrino al frente de esta, tratando de averiguar qué era lo que pasaba.

¡Marth! ―El hombre llamó la atención del chico, algo preocupado, pero antes de que pudiese decir algo más, las puertas de la muralla se cerraron sonoramente a sus espaldas. A Chrom no le tomó por sorpresa porque se trataba simplemente de un protocolo básico de seguridad para con su país, aún así los guardas que le habían estado escoltando se quedaron con él, como si dijesen de esa forma que Regna Ferox quería presentar ayuda como aliada de Ylisse y vecina de Altea.

Vaya encuentro familiar tan extraño.
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Re: La sangre es más espesa que el agua [Privado Chrom] [Campaña]

Mensaje por Marth el Mar Jun 07, 2016 3:54 pm

Alertado por aquel grito de ayuda los soldados alteanos enseguida tomaron posición cubriendo al príncipe los más cercanos mientras que los aledaños se reunieron para adelantarse hacia el hombre que gritaba por ayuda en compañía de sus cabras. En tiempos de guerra todos estaban nerviosos, nunca se sabía cuando podía llegar a ser que sucediese un ataque de estos particulares enemigos, especial cuidado prestaban cuando viajaban con un noble, en este caso el príncipe del territorio y no solo eso, si no que esperaban al otro príncipe del territorio vecino. Si bien aquel hombre no parecía ser un emergido el hecho que corriese con una herramienta de agricultura de punta afilada alzada mientras gritaban no lo hacía parecer demasiado seguro tampoco.

El príncipe, confundido por aquella interrupción aferró sus manos a las riendas del caballo, el animal se mostró atento mas no nervioso, solo movió sus orejas y alzó un poco su cabeza - ¿Qué ocurre? Ese hombre parece necesitar ayuda. - os caballeros del príncipe ya estaban interceptando al asustado aldeano que torpemente intentaba explicar mientras señalaba hacia el pueblo. El príncipe no llegó a escuchar nada pero enseguida su atención pasó al sonido de los cascos de los caballos contra la madera del puente, las grandes puertas se cerraban y los guardias de la nación guerrera se resguardaban tras las pesadas puertas sin inmiscuirse en los asuntos de un país que si bien había simpatía no había siquiera un tratado, mucho menos alianza. Lo mejor era no meterse, ni siquiera en buena fe para no generar ningún roce político, Marth apoyaba aquello, al menos desde detrás de un escritorio.

Encontró su mirada con su tío, tal como lo recordaba, fuerte e imponente se acercó siempre listo para acudir a la ayuda, siempre rodeado de gente que eran sus compañeros no simples guardias. Le hubiese gustado recibirle con una sonrisa pero azuzó a su montura para darle encuentro seguido de cerca de sus guardias - Chrom, estimado tío. Lamento no poder recibirle como es debido pero aparentemente hay un problema, un ataque. - se disculpó apresuradamente, ni siquiera tenía tiempo de preguntarle como había sido su viaje pero cuando llegasen al castillo podría preguntarle sobre sus aventuras y escucharlas con gusto e ilusión, viviendo la libertad de su tío a travez de sus palabras, pero nuevamente se veía impedido, nuevamente el deber le apresaba empujándole como una cadena al cuello, y tal como había sido educado él acudía sin necesidad de tirón alguno. Apenas había detenido su caballo para hablar unas cortas palabras - Acudiré, si está muy cansado puede adelantarse, un caballero le escoltará a usted y sus hombres al descanso que tiene merecido, en cambio si quiere acompañarme, sabe que es más que bienvenido. - no podía decir que no hubiese un poco de egoísmo en aquella sutil petición. De joven había jugado con su tío incontables veces, había peleado con palos a modo de espada y poder estar hombro a hombro con él en una batalla real le llenaba de emoción, sobretodo porque tenía al mayor como si fuese su héroe en vida.


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Re: La sangre es más espesa que el agua [Privado Chrom] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 06, 2016 2:44 pm

Puede que fuese un poco egoísta por su parte, pero ciertamente, a Chrom le preocupaba más su sobrino que el aldeano asustado que estaba acudiendo a ellos desesperado por pedir ayuda. Había sido puro instinto, más bien, pero quería asegurarse de que Marth estaba rodeado de sus hombres y que si algo como aquello era una trampa, no le ocurriría nada. En tiempos de guerra, ¿quién podía fiarse de lo que podría ocurrir? Y eso que el príncipe de Ylisse nunca había pensado de esa forma o había sido desconfiado. De todas formas, se sintió aliviado cuando el muchacho se posicionó cerca de él, lamentando que aquello fuera un percance para su bienvenida.

No te preocupes. Son tiempos difíciles, así que no es algo que me pille desprevenido. ―Le mencionó con un leve gesto confiado, mirándole decidido.

Antes de que pudiera preguntarle algo más, simplemente para asegurarse, Chrom puso atención a los soldados de Altea que habían interceptado al hombre que trataba de explicarse, con bastante poca efectividad, el pobre. Al parecer, por lo que escuchaba desde donde estaba, y lo que había sacado en claro de lo que los soldados decían entre ellos, había habido un ataque hacía escasos minutos en la aldea que había cerca de allí. No sabía decir de qué clase eran los atacantes, si simples bandidos o por lo contrario, emergidos, pero de cualquier forma había vidas en peligro a juzgar de la cara desencajada que el hombre traía consigo. Los apremiaba para que se diesen prisa y acudiesen a la localización, y en ese momento el príncipe ya se había más que decidido por su posición en aquel escenario.

Vamos, ¿de qué pasta crees que está hecho tu tío? No pienso darle la espalda a quienes necesiten ayuda. Sea mi pueblo o lo sea el tuyo. ―Chrom se permitía hablar mucho más relajado y cómplice si era directamente a su sobrino, pues la confianza y haberlo visto crecer se ponían por encima de un simple protocolo que en ese instante él no pensaba que fuera necesario. ― Además, ha llegado el momento de cambiar los palos por acero de verdad, ¿no crees?. ―El gesto casi sonriente y de confianza que le había dedicado al menor fue cambiado por uno mucho más serio, mientras se dirigía a sus hombres y a los que los habían escoltado por la frontera. ― ¡Preparad vuestras armas y movilizaos, rápido!

Las órdenes del príncipe corrieron como el más veloces de los animales, y en cuestión de segundos, las voces de los que conformaban su compañía resonaron entre el cúmulo de gente, uniéndose a los soldados de Altea que habían formado la comitiva de bienvenida. Era un improvisado escuadrón de alianza, pero eso les serviría más que suficiente. Fue entonces cuando el hombre espoleó a su caballo para poder ponerse en frente de esta, aunque no llegó más allá de eso. La orden de la marcha tenía que darla su sobrino, eso era lo que pensaba Chrom, mientras aguardaba mirándolo.

Pensaba que era hora de ver como el otro se mostraba en batalla.
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Re: La sangre es más espesa que el agua [Privado Chrom] [Campaña]

Mensaje por Marth el Dom Jul 24, 2016 8:40 pm

Era una alegría poder compartir cualquier cosa con su tío, era como si todo fuese mucho más leve a su lado, como si volviese a ser un niño casi sin responsabilidades por un momento, una figura masculina fuerte en la que se podía apoyar, alguien de mayor rango y fortaleza para poder dar un respiro, pues si bien sus caballeros eran fuertes, incluso más fuertes que él, no eran apoyo más que en batalla. Le alegraba poder enfrentar esta situación con alguien así, si bien ya tenía experiencia en esa clase de ataques no seguía siendo pesado cada vez. No pudo evitar mostrar una sonrisa de alivio que resaltaba lo joven de sus facciones - Tío... me llena de dicha escuchar sus palabras. - dijo con el respeto que siempre tenía, incluso relajado y en confianza hablaba de esa manera siendo incapaz de relajarse en sus palabras tras una estricta crianza, sin embargo la forma que hablaba su tío le resultaba sumamente encantadora, una confianza que pocos tenían con él y una familiaridad que extrañaba, pues no tenía siquiera un contacto casual en el solitario castillo. Asintió con su rostro iluminado por la felicidad apoyando su mano sobre el sable enfundado, quería mostrarle a su tío cuanto había crecido y cuanto había aprendido, que ya no era un niño con palos si no que un caballero con una espada real - Será un honor poder pelear a su lado. - alentó nuevamente acercándose al caballo de su familiar.

Su mirada estaba perdida en admiración de como las palabras de su tío y como estas se esparcían como fuego sobre pólvora entre sus seguidores, hombres que enseguida tomaron armas y ni dudaron, se veía más motivados por las palabras del príncipe que por su sentido de lo correcto y su posición como caballeros, Chrom tenía la habilidad de inspirar como Marth nunca había visto, probablemente hubiese podido venderle hielo a un Silesse. Cuando el peliazul espueleó su caballo el príncipe de Altea también lo hizo - ¡Ya han oído! ¡No hay tiempo para perder, hay vidas en peligro! - alentó a su propia gente con escasas palabras, no tenían tiempo realmente si estaba un pueblo bajo ataque cualquier segundo perdido podrían significar vidas en peligro.

El pequeño batallón avanzó, los cascos de los caballos golpeaban la tierra como tambores de guerra, aterrador para cualquiera que se enfrentase a ellos, avanzaron a gran velocidad hacia el pueblo llegando al momento justo. El caos apenas comenzaba, los animales corrían libres por las calles, la gente huía y algunos granjeros tomaban sus herramientas de los cobertizos para empuñarla contra los emergidos que estaban atacando. Un grupo reducido pero eficaz, con hachas y espadas se abrían paso entre las casas como siempre sin saquear, solo destruyendo y matando a su paso. El príncipe alteano desenfundó su espada y con un corto grito de guerra se abalanzó con su caballo contra los primeros, el entrenado animal de guerra traído desde el otro lado del mar corrió sin miedo alzando sus patas para golpear con sus cascos al enemigo frente a si mientras su jinete descargaba un golpe vertical contra la cabeza del otro, la espada cayó contra el costado del cuello y se hundió hasta la clavícula, la sangre salpicó al blanco animal así como la pierna del príncipe y el caballo retrocedió pisando al caído.


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Re: La sangre es más espesa que el agua [Privado Chrom] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 28, 2016 10:14 pm

Sabía que Marth era totalmente sincero cuando aún evitaba poner esa sonrisa que se le formaba en los labios, mientras le decía que le gustaba que estuviese allí. Estaba creciendo más rápido de lo que él podía darse cuenta, pero cuando hacía esas pequeñas expresiones que se le escapaban aunque él no quisiese, no podía evitar pensar que todavía le quedaba un poco de ser aún un chico. Uno que desgraciadamente estaba tomando ya el mando de sus tropas y se encontraba en un campo de batalla, pero, ¿qué más podían hacer ellos, con los tiempos que corrían? Chrom lo único que podía hacer era ofrecerle apoyo y protección cuando estuviera en apuros, y hacerle saber que se sentía orgulloso de él aunque prefiriese que creciera un poco más antes de hacerle luchar.

Sin embargo sabía que a esas alturas, a falta de experiencia, estaba más que preparado para empuñar una espada y utilizarla bien.

Por eso le devolvió el gesto, asintiendo ligeramente con la cabeza y esperando a que se pusiera a su lado para dar la orden final de la movilización de las tropas. ― No me perdería esto por nada del mundo. ― Y declarando eso como toda respuesta a lo que Marth le había confesado, el príncipe de Ylisse espoleó a su propio caballo para tomar la carrera tras su sobrino.

Las tropas gritaron y alzaron ligeramente sus armas y avanzaron tan rápido como podían con sus monturas y armaduras, portando espadas, lanzas y algún que otro arco. Eran pocos, pero parecían suficientemente resistentes como para presentar batalla a unos cuantos emergidos. Cuando llegaron allí, el pueblo ya estaba sumido en un pequeño caos, con la gente gritando, corriendo y tratando de huir como sus propios animales. Esos seres solo tenían en mente el objetivo de destruir, sesgar y quemar todo lo que se les ponía por delante; cada pequeño cultivo, cada ganado que alcanzaban a agarrar antes de que huyesen, o los que aún estaban amarrados en los establos y corrales. Lo mataban todo y no dejaban en pie nada servible. Era una auténtica devastación que borraba pueblos y aldeas enteras. Sin embargo, ellos no iban a dejar que aquella corriese la misma suerte también.

El animal que portaba le llevó raudo veloz lo más cerca de los primeros emergidos con los que se toparon, que al parecen fueron alertado por el ruido de los cascos de sus caballos y les esperaron. O eso era lo que parecía. El manejo de la espada de Chrom no era bueno con montura, así que en cuanto tuvo un enemigo a su alcance, posicionó una pierna sobre la silla de su animal y se impulsó de un salto hacia este, elevando su espada en el proceso con un gruñido del esfuerzo y realizando un tajo de arriba abajo, recorriendo todo el pecho y abdomen del emergido. Este pareció quejarse con dolor, pues el corte pareció profundo. Segundos después cayó de espaldas a la tierra y el príncipe giró ligeramente la espada con un movimiento suelto de muñeca que la posicionó de nuevo en una pose de ataque.

Poco después tuvo que repeler a otros dos que se le acercaron, pero solo consiguió que retrocedieran con un par de golpes del acero del filo de su espada, escuchándose como entrechocaban los materiales y salían ligeras chispas. Aquello era poca cosa para él, pues estaba más que acostumbrado en el combate cuerpo a cuerpo, pero aún con todo eso seguía con un ojo puesto en los movimientos y las acciones de su sobrino, pensando que se las estaba apañando bastante bien.

¡Eh! Eso te lo enseñé yo, ¿no? ―Pareció que incluso bromeaba ante la situación, pero solo porque tenía esa situación controlada, aunque le estuvieran superando en número. Si no pudiera encargarse con unos cuantos enemigos él solo, no podría llamarse a sí mismo un príncipe de Ylisse. Uno que no dejaba de entrenar todos los días de su vida, de hecho. Pero la sonrisa se le borró de la cara cuando un emergido, con el que no había contado (¿de dónde diantres había salido?) apareció por detrás de la montura del menor y amenazó con atacarle por la espalda, sin previo aviso ni de forma limpia. ― ¡Marth! ―El grito que dio fue uno genuino de sorpresa y ligero miedo, y sus piernas se movieron casi solas. Se abalanzó él mismo hacia el enemigo, a sabiendas de que el animal pudiera reaccionar mal al sorpresivo ataque y recibiera él algún tipo de golpe. Pero al menos había repelido la espada ajena al interceptarla con la suya propia, manteniéndola en alto, mientras forcejeaba un poco con él.
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Re: La sangre es más espesa que el agua [Privado Chrom] [Campaña]

Mensaje por Marth el Mar Sep 06, 2016 12:22 pm

Muchos pueblos habían sido borrados como la intención de los emergidos mostraba querer hacer con este, zonas rurales enteras quedaban reducidas a cenizas, las casas se derrumbaban sin que nadie les diese mantenimiento y los animales que quedaban vivos eran comido por depredadores o bandidos a falta de gente que los protegieran, eran situaciones que se habían dado en grandes partes de Altea y poco a poco iban estabilizando, las zonas volvían a ser pobladas, nuevos señores feudales ascendían y muchas familias encontraban hogar en los nuevos pueblos para reconstruir. Pero eso no pasaría con este, los daños eran aún pocos y podían rescatar el lugar así como su gente, algunos soldados ya se encargaban de auxiliar a los que huían deteniendo y retrasando a los enemigos que les daban caza, el grupo del príncipe de Altea, ya duchos en aquellas situaciones y entrenados en una estrategia que siempre se tomaba, se abrieron para abarcar el mayor terreno posible no permitiendo que los emergidos avanzaran y preocupándose de hacerles perder terreno antes que matarlos, recuperar el poblado y darle espacio a sus habitantes para evacuar y salvar sus vidas y la de alguno de los animales.

El príncipe había hecho caer al primero que se le había puesto enfrente y envalentado por la presencia de su tío sonreía con alegría, su caballo dio unos pasos alzando alto sus patas, elegante y seguro pisó el cuerpo caído hundiendo al ceder los huesos del emergido. El peliazul estaba orgulloso de su animal, aquel regalo del marqués de Pherae, tan blanco como un pegaso y entrenado con la misma elegancia de un caballo la corte y con la misma seguridad y audacia de un caballo que vivió su vida en un campo de batalla, ya sin asustarse del sonido de los metales golpeándose o de los gritos de los caídos. Sacando pecho y bajando su espada se volvió hacia el príncipe de Ylisse - Nunca me haz enseñado a pelear a caballo pero es un movimiento tuyo que he adaptado. Me alegra que lo reconocieras. - cometiendo el error de distraerse no llegó a ver al enemigo a su espalda, sin embargo su caballo movió sus orejas dirigiendo su atención al movimiento cercano alertando así a su jinete. No a tiempo, su tío ya había tomado acción en el asunto corriendo hacia el emergido que disponía a alzar, efectiva, una estocada a la espalda del menor siendo esta interrumpida por la espada real. Marth apretó sus talones contra los costados de su caballo y este avanzó saliendo del rango de ataque y manteniendo firmes las riendas las tensó para guiar al animal en una curva cerrada y embestir con este al emergido.

El caballo derrumbó al enemigo y pasando por encima de este uno de sus cascos pisó el muslo de este hundiendo la armadura que portaba y emitiendo un claro sonido húmedo como una madera astillándose, un huesos partiéndose. Desde la altura del animal se sentía más seguro, poco a poco se acostumbraba a utilizarlo en batalla ya que le daba una movilidad y resistencia mayor aunque aún le costaba mantener el control del animal, el de su espada y cuidar su entorno, el corcel le facilitaba bastante las cosas por su entrenamiento pero no dejaba de ser difícil dar las ordenes de a donde quería ir para atacar y no simplemente moverse, tenía aún que asimilar aquellos comandos como parte de si sin tener que pensarlos aún. Permitiendo que su tío pusiera un fin al enemigo caído volvió a reunirse con él, no sería buena idea separarse, sobretodo por que se veía acercarse un grupo bastante amplio de enemigos entre dos casas - No tenemos que separarnos ni tenemos que dejarlos avanzar. Usemos las casa para arrinconarlos y cerrarles el paso. - Si se adelantaban podrían cortarles el paso aunque ellos también estarían acorralados ellos. Marth no dudaba de la estrategia planteada pero esperaba la aprobación de su tío o una propuesta de su parte antes de avanzar.


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Re: La sangre es más espesa que el agua [Privado Chrom] [Campaña]

Mensaje por Eliwood el Miér Nov 23, 2016 9:28 pm

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