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La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

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La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Marth el Jue Mayo 19, 2016 3:06 am

Había dado instrucciones muy claras a su aliado y había recibido las misivas correspondientes así como los primeros resultados de aquellos movimientos tanto políticos como bélicos. Ya habían territorios limpios de emergidos y Altea ya estaba ganando terreno perdido. Aún no había pisado campo de batalla bajo aquellos planes aunque si ya se había enfrentado en varias ocasiones a estos enemigos, lamentablemente en lo que respectaba al movimiento de la alianza Altea y Lycia aún no terminaba los "papeleos", aún se encontraba tratando con los problemas en el escritorio, enviando cartas, haciendo sociales necesarios y recibiendo aún nuevos reclutas individuales por todo el mundo que habían acudido a su llamado. Y ese día recibiría la visita de quien engrosaría considerablemente las filas de Altea por una temporada, aquel hombre que encabezaba a un grupo de guerreros que pese a no estar bajo ninguna bandera tenían honor y códigos por delante, rasgos que habían sido resaltados por el marqués que le había entrevistado y que había puesto en muy buenos ojos al peliazul que les contrataría. No era poco lo que había ofrecido y aún no cerraban la negociación, sin embargo aquel hombre, con su grupo, ya había mostrado resultados dejando ya por sentado que sabían realizar su trabajo.

El castillo se había preparado para el recibimiento, no de manera demasiado formal, no habían cambiado las alfombras y seguían siendo las rojas que estaban todos los días, siendo solo las azules las que eran sacadas en tiempos de gala, si se habían sacado los estandartes grandes a las torres exteriores cubriendo casi media fachada del castillo con grandes telas con el escudo de Altea, en el centro se veía la marca del exaltado bordada en negro sobre fondo azul, aquel símbolo que era como una marca de nacimiento a todos los que portaban la sangre del primer exaltado. Al llegar el barco a puerto fueron recibidos por una comitiva a caballo, la mayoría de la guardia real eran hombres montados y unos pocos soldados a pie que escoltaban en distancias más cortas. Todo ataviados con brillantes armaduras y siendo el tono azul predominante en sus uniformes así como en las mantas de sus caballos y en las banderas y cintas que colgaban de sus lanzas y espadas. El mercenario fue guiado hasta el castillo donde se le indicó a sus hombres que podían descansar en las barracas y pasar a los comedores del ejercito real donde se les esperaba con carne asada, fruta y cerveza, sin embargo al cabecilla se le indicó ir al estudio al encuentro con el príncipe.

Sería guiado por un escolta en el interior, paseado por el amplio recibidor donde se exponían pinturas de batallas, dragones místicos cn escamas de cristal y alas de vegetación, bastante diferentes a los que se veían en Tellius, armaduras y banderas de diferentes épocas. Fue llevado por un pasillo amplio que daba con altas ventanas al jardín interior, de asomarse se podrían ver los árboles, flores y animales, pavos reales blancos, peces de colores en un pequeño estanque, liebres blancas y una pequeña fuente donde subían trepando arbustos repletos de flores azules. Fue dejado frente a una puerta de roble doble cuidadosamente labrada con un dragón de alas emplumadas y 5 piedras pulidas de colores incrustadas en la madera. Si había observado con atención en el recibidor vería que era el mismo escudo que se mostraba en las banderas más viejas del reino. Dentro esperaba el príncipe en su escritorio, aquel estudio servía como biblioteca personal, por lo que las paredes estaban repletas de libros, sobretodo de otros continentes, diarios de viaje y los textos de sus antepasados. Allí tenía un a mesa de estrategias donde había estado preparando junto a su aliado los siguientes movimientos y ya disponía en el centro, junto a amplios sillones y divanes, un mesa con un servicio de té a la orden.


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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 21, 2016 6:08 pm

....Hubiera sido mentira decir que el mercenario no se sentía ansioso o preocupado por la reunión que le esperaba. Incluso si en el pasado tuvo la oportunidad de charlar con individuos de alta alcurnia, jamás, desde que empezó a ejercer como mercenario, se cruzó con un príncipe o un rey. ¡De hecho la única vez que platicó cara a cara con uno fue acompañando sus voces con el acero de sus armas, bastantes años atrás cuando combatió contra el rey de Daein! Sentía que el monarca de Altea le tenía altas expectativas, y era complicado no cuestionarse, en ocasiones, si estaría a la altura de éstas.

....Tan acostumbrado como estaba a reservarse para sí mismo sus pensamientos y sentimientos, no fue difícil mantenerse aparentemente sonriente y relajado frente a todos sus colegas, numerosos guerreros, en su mayoría más jóvenes que él, que había ido recogiendo a lo largo de los años, entrenándolos, enseñándoles a defenderse por sí mismos y, por encima de todo, inculcándoles lo que él consideraba un pensamiento recto y respetable. La mayoría de ellos se encontraban entusiasmados ante la idea de trabajar para un empleador tan importante, e imaginándose la respetable suma de dinero que podrían ganar en el proceso. ¿Qué bien les haría si sembraba en ellos la misma semilla de la duda? Ninguna.

....Cuando los mercenarios de Tellius fueron guiados al castillo, los subordinados del pelirrojo observaron el lugar como un niño que contemplaba una juguetería: asombrados, alegres, curiosos. Todo esto fue todavía mayor cuando se les condujo al comedor para alimentar sus estómagos, que en los últimos días apenas habían comido lo justo y necesario, por no decir que jamás en sus vidas habían visto tanto alimento en tan pocas mesas, y tan delicioso. Él igual hubiera querido poder probar bocado, pero sabía muy bien que tenía una obligación más importante primero: reunirse con el príncipe.

....Mientras era escoltado a lo largo del pasillo comenzó a imaginarse qué clase de hombre sería. El marqués de Pherae, un varón que se veía elegante, lleno de experiencia y, ante todo, capaz había mostrado un inconmensurable respeto hacia aquel que se hacía llamar Marth. ¿Sería, también, un hombre con un aura que lo hacía ver sofisticado? ¿Tendría ese magnetismo característico de ciertos líderes? ¿Se vería en su rostro, en su mirada, la experiencia de quien había afrontado numerosas dificultades tanto en el campo de batalla como fuera de él?

Tan absorto estaba en sus pensamientos que si bien prestó atención al entorno, y a la belleza del jardín o de la decoración, no detalló nada de eso con el cuidado que hubiera merecido. Y no fue sino hasta el momento en que se le detuvo frente a una magnífica puerta que volvió totalmente en sí. Una efímera mirada a los guardias recibió por respuesta un gesto el cual indicaba que habían llegado a su destino.

....Su mirada recorrió toda la silueta del dragón, curioso ante las características que éste presentaba y que eran tan distintas a los wyvern, o al dragón negro que pudo ver en el combate que tuvo en Goldoa. ¿Sería, quizá, una especie característica de Altea o Akaneia? Luego contempló las piedras, de exquisita belleza, preguntándose de que clase serían. Finalmente tomó una bocanada de aire, se llenó de valor y empujó con ambas manos las puertas dobles para darse paso a la habitación en donde se le esperaba.

....Sus primeros pasos fueron lentos y silenciosos, dejando que el umbral se cerrase detrás de sí mientras con la mirada examinaba los alrededores para dar con quien era su anfitrión. No le tomó demasiado poder ver al muchacho, pues no podía describirlo como algo mayor, situado en el escritorio. Bien vestido, como era de esperarse de un noble, y con un gesto que denotaba concentración ante aquello que estaba realizando. Y sin embargo algo parecía inapropiado en todo eso. No era más que un chico, ¿y en los hombros de él estaba gobernar a todo un reino? En el fondo lamentó la idea de que personas tan jóvenes tuviesen que verse privadas de su infancia para lidiar con cosas de adultos.


....- Buenas tardes, príncipe Marth. Un placer conocerle. - ¿Habrá sido esa la forma correcta de presentarse? Con esa duda en mente, se apresuró en acompañar sus palabras con una breve reverencia. Por algún motivo se sentía fuera de lugar. Su experiencia en la etiqueta y el trato hacia los nobles era limitada, y ni hablar si se trataba de lidiar con un príncipe. Peor era el comparar su atuendo con el de su interlocutor, o incluso con el de sus soldados. Su armadura, si bien había sido arreglada por un herrero, seguía mostrando las huellas de anteriores combates, y en calidad distaba completamente con la del ejército de Altea. Lo único medianamente decente que traía consigo era la gruesa capa de color carmín que caía como cascada por sus hombros, en donde estaba atada, y que había sido remendada lo mejor posible justamente antes del viaje.
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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Marth el Dom Mayo 22, 2016 6:41 pm

No sabía que esperar, tenía una idea distorsionada de lo que era un "mercenario" y solo había visto bandidos que se hacían llamar así. Le había costado bastante conseguir confiar en uno, pero tales eran los rumores que hablaban de este grupo que terminó por confiar. Según había recibido de su aliado del otro lado del océano, efectivamente era alguien de quien confiar, así que la idea de un bandido sucio, encorvado y de sonrisa torcida se había apartado un poco de su mente, en cambio ahora podía llegar a imaginarlo más como uno de sus caballeros, de mirada despierta y astuta, alto y de porte elegante, hombros anchos y quizás una prolija barba en candado, de alguna manera sentía que sería algo que le sentaría, claramente imaginaba que portaría un hecha, las espadas y lanzas eran armas del ejercito y le resultaba más sencillo pensar en alguien que hacía de su vida la guerra portar un arma tal como un hacha, aunque su caballero más cercano utilizase hacha. Ilusamente esperaba modales impecables y un hombre culto, alguien que hacía sociales y supiese leer y escribir tenía que serlo, más si había llegado tan lejos.

La puerta se abrió y el joven alzó la cabeza para ver a quien ingresaba. No barba candado pero si una barba que enmarcaba un rostro varonil, tampoco tenía un hacha, sin embargo la capa le sentaba perfecta a la imagen mental del príncipe, que portase una espada lo hizo aún mejor subiendo automáticamente el visto del noble, la espada era un arma más apta para un hombre de honor. Los pasos fuertes que no lograban ser amortiguados por la alfombra solo acentuaban más la anchura de aquel hombre, pasando los dos metros era incluso más alto que sus propios guardias y caballeros siendo la población de Altea hombre no especialmente altos a diferencia de los hombres de Daein. Era un poco intimidante, pues nunca se había encontrado con alguien de tal altura, repentinamente se sintió más pequeño de lo que era y sintió la necesidad de pararse, cosa que hizo, mostrando su apenas metro setenta llegando solo por sus botas con un ligero taco y postura perfecta de espalda sumamente recta, le recibió junto a su escritorio - Bienvenido a Altea, Argus. El placer es todo mío, por favor, tome asiento. Espero que haya pasado una agradable estadía con Lord Eliwood en Pherae y que su viaje haya sido tranquilo. - extendió su mano hacia los sillones para que escogiese donde sentarse. El atuendo del príncipe parecía puesto sobre un maniquí, ni una sola arruga se veía pese a que había estado sentado, la tela almidonada se amoldaba perfecta a su figura delgada aunque firme, entrenando a diario en combate le mantenía definido y en forma, aunque aún se notaba que era el cuerpo de un muchacho que aún no terminaba de desarrollarse, así como el tono de su voz, algo agudo y dulce por la sonrisa cortés en su rostro. Predominando los colores azules y dorados, sin portar capa ni armadura en el interior del castillo su atuendo se componía de pantalones rectos cobaltos, botas altas marrones, una chaqueta de manga corta que dejaba ver parte de su brazo hasta donde los guantes largos de mismo tono que las botas cubrían, un cinturón ajustaba su cintura y en su pecho se mostraba un broche de oro con el escudo del país, en su cabeza lo coronaba una tiara fina de oro, demasiado simple para ser considerada símbolo de realeza.

El mismo se acercó a uno de los sillones para tomar asiento, un fino hilo de vapor salía del pico de la tetera, el príncipe abrió la tapa y vertió en el canastito algunos pétalos secos así como hebras de té haciendo su propia mezcla - Lamento mucho que deba tener esta reunión ni bien pisó tierra sin tener oportunidad de descansar, procuraré que sea breve. El tiempo apremia demasiado y si bien no estamos exactamente en peligro tampoco podemos darnos el lujo de tomarnos las cosas con calma. ¿Toma con leche su té? - mientras hablaba había colocado un platillito con una cucharita de plata y una taza, de porcelana pintadas en celeste tenían una pequeña decoración en dorado en los bordes y flores pintadas en tonos de amarillo y naranja, al ser todas las flores diferentes se notaba el trabajo delicado que era, la tetera, lechera y azucarero también presentando el mismo juego aunque al ser de mayor superficie se veían arboles con flores y en la tetera nuevamente un dragón de alas emplumadas que parecía estar hecho mismo de hojas y cristales. En una bandeja de plata se veían cuidadosamente acomodados pequeños bocados de fruta confitada, frutos secos con la punta bañada en chocolate y masas secas con un poco de jalea por encima, ninguno de estos bocados más grandes que la cabeza de una cucharita.


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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 25, 2016 4:15 pm

....La actitud amable del príncipe le hizo sonreír. Era evidente que la gente de alta alcurnia tenía un comportamiento cortés y elegante, y que el príncipe, por encima de cualquiera, sería así. Pero de todos modos era grato ver que no parecía existir atisbo alguno de desprecio o de trato despectivo hacia su condición de plebeyo o de mercenario. Era consciente de cómo en la gente más importante y pudiente los mercenarios eran algo poco apreciado, una especie de prostitutas que se vendían no para el lecho sino para el campo de batalla. - Gracias por su hospitalidad, príncipe. Lord Eliwood fue, sin duda alguna, un hombre que valió la pena conocer, y disfruté cada minuto que invertí charlando con él. - Se sintió un poco menos cohibido al recordar esa ocasión. A pesar de que el marqués y él eran dos individuos claramente contrastantes, tanto física como psicológicamente, la conversación que tuvo con éste fue grata y esclarecedora, tratando ambos un tema que tenían en común y tratando de profundizar más y más en el misterio detrás de las invasiones.

....El ademán que realizó el más joven de los dos, en dirección a los sillones, le hizo voltear la mirada hacia los mismos. De pronto los nervios regresaron, pese a que en menor medida, ¿acaso las normas de etiqueta entre los nobles indicaban dónde debía sentarse uno? ¿Algún mueble en particular estaba dedicado al príncipe? Totalmente ignorante al respecto, tan solo caminó hacia los sillones y tomó asiento en uno al azar, esperando en lo más profundo que hubiese hecho la elección correcta.

....Y sin siquiera tener tiempo a volver a relajarse, su anfitrión comenzó a servir la infusión para los dos. La pregunta le hizo sonreír de nuevo, pero en esta ocasión se trataba de un gesto que enmascaraba su duda y ansiedad. ¿Si tomaba té con leche? Ni siquiera solía tomar té, pues se sentía más inclinado hacia otra clase de bebidas. Pero sabía que decir algo así lo dejaría en muy mala posición. -
Con algo de leche, si no es molestia; y también un poco de azúcar. - Hizo su mejor esfuerzo para responder con naturalidad, como si supiese bastante bien cómo beber su té. Luego desvió su mirada hacia los bocadillos; estaba hambriento, ¡pero demonios! Tanto las frutas como las masas secas parecían tener apenas el tamaño suficiente como para llenarle una o dos muelas, y estaba seguro que agarrar un puñado se vería muy mal. Solo de ver esos aperitivos ya empezaba a comprender, o eso creía, el motivo por el cual el pobre príncipe era tan bajo y escuálido.

....- No se debe preocupar por haberme hecho llamar tan pronto llegué. Mi tiempo es su tiempo y puede disponer de él como lo considere prudente, para eso estoy y para eso he acudido a sus tierras. E incluso si no se encuentra en peligro, todo mal que aqueje a gente inocente es de urgencia. - Hizo descansar ambos brazos sobre su regazo y dejó que un gesto un poco más serio hiciese acto de presencia en su semblante. Por el breve tiempo que pasó con el marqués de Pherae podía hacerse una idea de cuál era el motivo por el que lo llamaban: los emergidos. - ¿En qué podríamos ayudarle los demás mercenarios y yo? ¿Cómo se encuentra su admirable reino en lo que respecta a estos misteriosos invasores de ojos rojos?
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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Marth el Vie Jun 10, 2016 3:01 pm

Últimamente el príncipe comenzaba a tratar con gente fuera de su escalafón social y los exponía a situaciones que para él eran cosa de todos los días pero veía la duda en las manos de sus invitados o incluso a la hora de sentarse o simplemente saludar. El mercenario, que ya se había labrado la fama de héroe, se desenvolvía  bien, al menos la improvisación era lo suyo aunque aún se le notaba un poco la tensión en sus gestos y las pausas para razonar las situaciones y las opciones correctas. El regente de Altea era paciente, había tenido aquel choque anteriormente y ya había caído en tierra de las costumbres y modales más simples de los de menor alcurnia, incluso teniendo paciencia en formas de vestir y niveles de higiene, agradecía que el mercenario estuviese limpio al menos.

Preparó el té como le había dicho el mercenario, ser anfitrión era parte importante y más en una reunión de aquellas características, agasajar a su futuro empleado, era el hombre que lideraba una gruesa porción de los futuros soldados provisorios de Altea, una fuerza bélica que bajo bandera de su país realizarían misiones no solo en Akaneia si no también en Elibe, representarían Altea frente a ojos internacionales. Tenía que tener cuidado y seguridad en todo aquello, y por sobretodo confianza en su aliado, Lord Eliwood había hablado ya con este hombre y si se encontraba en su castillo significaba que era alguien digno de portar bandera de ambos países. Era un alivio en parte que aquella clase de hombres, sin perder modales y respeto, saltaban los protocolos yendo directo al grano, al terminar se acomodó en su sillón, espalda recta sin apoyar en el respaldo, sus manos descansaron sobre su rodilla, cruzada sobre la otra ligeramente alzada, frente a él en la mesa estaba su té aún demasiado caliente para ser bebido - Cuanta razón en sus palabras. Verá. La isla capital de Altea, la cual estamos en este momento, se encuentra libre de enemigos, la paz se extiende de costa a costa, tanto soldados como ciudadanos pueden hacer su vía día a día sin interrupción ni miedo... sin embargo no es la misma historia para el resto del territorio... Las tropas alteanas no han podido más que mantener a raya un avance enemigo pero somos humanos y estos enemigos no lo parecen, los soldados se cansan, perecen bajo una fuerza inagotable e inacabable. - la medida de urgencia en su voz era justa, suficiente para trasmitir la urgencia del problema pero no tanta como para alterar el perfil sereno y en control del príncipe - En conjunto con Lord Eliwood hemos pensado en... reforzar... nuestra fuerza militar, más que simplemente resistir concentrar nuestras fuerzas y realizar ataques localizados rastrillando el territorio para acabar con estos enemigos de una vez por todas. - hizo una corta pausa, suficiente como para que el pelirrojo procesase toda esa información. No sabía exactamente que había hablado con Eliwood, pero el príncipe era bastante reacio a compartir información, nada de lo que decía era comprometedor o revelaba más de lo necesario sin haber cerrado el pacto primero.

Estiró su brazo para tomar la taza de té por el platillo y con su otra mano tomó dos dulces los cuales apoyó en el borde del plato, dos gajos de naranja con la punta cubierta de azúcar glaseada, llevó uno a su boca para acostumbrar su lengua al ácido y el dulce antes de beber un trago de té bajando enseguida la taza a su regazo - Creo que es bastante obvio donde entraría usted y su grupo. Estarían empleados bajo la bandera de Altea como parte del ejército por cuanto dure su contrato, marcharían a la par de mis soldados, usted como líder de los suyos aunque Lord Eliwood es el general que manejará las tropas en mis tierras bajo mi mando. La duración del contrato será tan larga como el tiempo necesario para traer paz a los territorios tanto de Altea como los de Lycia, sin embargo no limitándose a esto sí es que usted o alguno de sus hombres desea permanecer bajo nuestra bandera, será bienvenido, claro, dependiendo de su desempeño. - dadas las obligaciones bebió un segundo trago corto, nuevamente dando tiempo al otro para atender a cada punto sin sobrecargarlo de información aunque era lo básico par aun mercenario a excepción de la bandera, o eso creía el príncipe. Miró con más atención al héroe ahora que asumía que tocaría el tema que le interesaba - No esperamos que trabaje simplemente por honor y ayudar a los necesitados, Altea financiará sus servicios. Sus hombres podrán disponer de las barracas de mi ejercito para dormir, comer y entrenar, viajarán a la par en mis barcos de ser necesario, también se les pagará como parte del ejercito. Para usted tengo otra oferta, aunque me gustaría saber si puede hablar por su gente y si está de acuerdo en todo lo que he expuesto hasta el momento o tiene alguna otra petición o sugerencia a realizar. -


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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Invitado el Lun Ago 08, 2016 11:32 pm

....Cuando se trataba de lidiar con las etiquetas sociales, y en especial aquellas que se manejaban en las más altas esferas de la sociedad, el mercenario se sentía un poco como pez fuera del agua, apenas valiéndose de aquello que había visto en pasadas reuniones frente a condes, marqueses, duques, etcétera. Pero la historia era otra cuando la conversación, poco a poco, se trasladaba a un ámbito que le era por demás conocido: el de la negociación y la guerra. La tensión que se hacía tan evidente en su cuerpo poco a poco iba disminuyendo. Ya su postura no se veía tan rígida, ni sus movimientos tan mecánicos. Escuchaba con suma atención a la explicación que le ofrecía el príncipe con respecto a la situación actual de su nación, aunque en el proceso trataba de mantener a raya cualquier impulso por tomar un amplio puñado de los bocadillos que tenía tan cerca; su estómago amenazaba con rugirle como reproche, pero el varón tenía suficiente dominio de sí como para evitarlo.

....Decidió aprovechar una de las pausas realizadas por el monarca para tomar la palabra y compartir su propio punto de vista. -
Sin duda el enemigo parece tener una respetable ventaja en múltiples aspectos. Por ejemplo, da la impresión de que ostenta de un número bastante superior al de los distintos reinos si son tomados en cuenta de manera individual. Sus soldados también parecen... distintos, podríamos decir. Considero que es buena idea el fortalecer sus fuerzas armadas, de reclutar a más gente, pero también pienso que es indispensable el actuar con cautela y atacar el enemigo por donde se le considere más vulnerable. - La mano del corpulento mercenario tomó de manera cuidadosa la elegante taza que se le había servido. Por un instante se preguntó cuánto valdría ésta, imaginándose que sin duda una sola de esas tazas debía de costar lo que ganaría en toda una misión. Acto seguido dio un silencioso y prolongado sorbo a la infusión, un poco caliente pero no lo suficiente como para lastimarle. - Si me darle una recomendación, no solo necesitará soldados sino también información del enemigo, o siquiera de los puntos claves en las diversas islas que han tomado. Si no se puede vencer a todo su ejército tal vez se les podría privar de sus suministros, o de las rutas por las que podrían llegar sus refuerzos. En donde el músculo no vence, lo hace la mente. - Y, dándole énfasis a sus palabras, condujo la mano desocupada su propia cabeza y dio un par de golpes con la yema de los dedos en un costado de ésta.

....Se imaginaba que existían otros muchos medios para lidiar con la superioridad numérica del enemigo, estrategias que, creía recordar, el reino de Daein podía llegar a emplear sin el menor temor o cargo de consciencia. No obstante él no sabía si la forma de pensar del príncipe asemejaba a la de aquel maquiavélico titán, y no pretendía compartir con él semejantes estratagemas para poner a prueba si estaba dispuesto a ensuciarse las manos de esa forma tan solo para alcanzar la victoria.

....Un asentimiento de cabeza ocasional bastó para darle a entender a su interlocutor cómo entendía las diversas pautas y condiciones que le explicaba: el formar parte del ejército de Altea de manera temporal, el tener que estar bajo las órdenes del marqués de Pherae, entre otras cosas. Pero cuando se le habló de una oferta particular dirigida a su persona no pudo evitar que su ceja izquierda se enarcase en un acto reflejo de intriga y sorpresa.

....Tratando de imitar al chico que tenía en frente, dejó que su siniestra se posara sobre dos gajos de naranja para sujetarlos y llevarlos hasta el platillo que acompañaba a su taza. Seguidamente tomó uno con el índice y el pulgar, acercándolo hasta sus labios pero sin llegar a probarlo, o por lo menos no antes de articular la contestación a las últimas palabras de su empleador. -
Puedo garantizarle, príncipe, que estoy de acuerdo en todo cuanto ha dicho hasta ahora. Ni a mis compañeros ni a mí nos molesta trabajar bajo una bandera de vez en cuando, y en particular si consideramos que la causa es noble y justa. No tendrá problemas de desobediencia, ni sabrá de alguno de mis muchachos manchando el nombre de Altea en lo que trabajaba para ésta. Con respecto a lo otro... - Realizó una pausa que, en principio, pareció dedicada a darse el tiempo suficiente como para probar la dulce capa que cubría el fruto al momento de darle un mordisco; en el fondo aquellos segundos fueron utilizados en tratar de mantenerse calmado y de no mostrar ansiedad ante lo que podría ser esa curiosa oferta. - También puedo darle garantía de que me encuentro aquí ante usted hablando por todos y cada uno de los que me acompañaron hasta acá, y de que mi voluntad está en armonía con la de los demás chicos.
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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Marth el Lun Sep 12, 2016 5:50 pm

El aroma del té, cálido por el vapor que subía hasta su rostro, daba cierta sensación de paz y armonía al príncipe, mientras dos hombres compartiesen una taza de té negociando algún trato sentía que todo iría bien, era la manera civilizada de hacer las cosas, sin necesidad de espadas y sangre de por medio. Creía ilusamente que si los líderes se tomaban el tiempo y la calma para discutir las diferencias de esta forma, se podrían solucionar la mayoría de las guerras, el problema era que este enemigo que se les presentaba no solo no parecía mostrar voluntad de paz si no que ni siquiera parecían hablar el mismo idioma de los hombres. Lamentaba que esta fuese la única forma. Pero para su suerte el mercenario frente a él, pese a lo que su imagen podía mostrar, era respetuoso y voluntarioso para escuchar y negociar. Había temido no poder comunicarse correctamente, pues en su mente había visto mercenarios como salvajes con hachas y vestidos con cueros y pieles, o asesinos con trapos como ropa y cuchillas ocultas, ver a un hombre civilizado y que pese a su gran altura y anchura, pese a sus cicatrices y expresión tosca, era alguien totalmente racional.

Asintió a las palabras que le daba, al parecer no era solo espadas con él si no que hablaba de estrategia, bebió un trago largo de té mientras le escuchaba comiendo otro de los dulces, uno decorado con una pequeña hojita de menta sobre una especie de crema en un bizcochito dulce. Tenía sentido lo que el pelirrojo decía, pero no pensaba compartir aquellos secretos más guardados de Altea, no sin haber firmado todo ya y asegurase su silencio. Dos de estas estaban cerradas y dejadas a su suerte justamente por la falta de ejército y su idea era enviar fuerzas poderosas de soldados y mercenarios a una a la vez para limpiarlas de manera definitiva, pero no podía decir lo que había hecho, él no entendería en la posición en la que se encontraba y el príncipe sabía lo poco moral que había actuado, ni siquiera a Eliwood le había contado aquella sucia estrategia pero que le había permitido centrar sus fuerzas en la isla capital y en el territorio en el continente, de otra forma perdía hombres de manera exponencial y el enemigo avanzaba sin que pudiese detenerlo... su padre había desaparecido marchando en filas siguiendo estrategias que salvarían a todos pero que solo hacían perder más vidas. Tomó un poco de aire antes de responder, midiendo cuidadosamente sus palabras - Tenemos estrategas encargados de ello, lamentablemente no tenemos demasiada información de utilidad, no parecen siquiera utilizar suministros o quizás los toman de los pueblos que saquean. Una vez que comience a trabajar con nosotros me encargaré de hacerle una reunión con ellos. - y por "me encargaré" refería que alguien más lo haría, se había apartado un poco de las mesas de estrategia para hacer relaciones políticas y recoger recursos, sobretodo aliados. El príncipe tenía serio problema en no delegar y aquello comenzaba a salirse de sus manos sin ser capaz de hacer todo a la vez.

Sin embargo se negaba a hacer las cosas a las apuradas, tomándose su tiempo como lo hacía en esa reunión - Me alegra escuchar eso, hoy en la cena estarán listos los contratos de sus hombres para que los firmen, serán reclutados de manera temporal pero oficial por el ejército de Altea. Es un formalismo que está aclarado en el escrito, así como el seguir a nuestro servicio si así lo desea. - El príncipe ignoraba que podría haber gente que no supiese leer y escribir entre los mercenarios, sus caballeros eran personas instruídas y los soldados no llegaban a tener contacto tan directo con el príncipe. Tan joven y aún asomándose de su burbuja de cristal, no era muy consciente de las diferencias sociales. Finalmente bajó su taza vacía, tenía claro lo que tenía para ofrecer - En cambio me gustaría ofrecerle un trato especial a usted, no me malentienda, es un trato que será provechoso tanto para usted como para quienes le siguen. Verá, Altea es un país muy rico y de muchos recursos, sus tierras son fértiles y sus aguas rebosan de peces, el comercio es activo y tenemos rutas abiertas con nuestro aliado Ylisse, un país igualmente fértil pero de diferentes recursos lo que hace que la variedad de trabajos así como de productos sea exquisita y comentada por mercaderes de todo el mundo. Sin embargo mantenemos nuestras puertas bastante cerradas, no permitimos el asentamiento de extranjeros y Altea trabaja para Altea, no hay venta de tierras ni tributos hacia señores que no sean nativos de estas tierras o de tierras aliadas. Comprendemos que la sobrepoblación hace estragos en un país. Espero que comprenda lo que esto significa. - no dejó mucho tiempo realmente, eran temas sociales y políticos que no siempre eran sencillos de comprender así como tampoco el punto al que el príncipe quería llegar, al menos hasta que continuase con su oferta - Por sus servicios me gustaría ofrecerle algo que vale más que el oro. Le ofrezco tierras, un feudo suficientemente grande como para que usted y sus hombres puedan asentarse, cada uno de ellos podrá tener su hogar así como parcelas de tierra para cultivar y criar ganado. El terreno que planeo ofrecerle cuenta con un rio con abundante pesca e incluso una mina virgen de piedra hierro junto a un pequeño bosque, apenas está a un par de kilómetros de la ruta mercantil por donde pasan las provisiones y las caravanas que vienen de Ylisse y de Nohr, por lo que podrían incluso aprovechar el comercio. Si lo desea mañana podría llevarle a que vea el territorio, hay un fuerte y un pequeño pueblo abandonado, no le mentiré, necesita trabajo, las casas, muchas están en malas condiciones, pero con los recursos que le rodean creo que podrá arreglárselas bien. - sonrió amablemente apoyando sus manos sobre su regazo - Le ofrecería el título de Señor, por un año estará exento de la obligación de pagar tributos a la corona mientras usted y sus hombres se establecen. Después del año le entregaré el título de Conde y su condado pagará tributos como los demás. Por favor, piense en esta oferta antes de darme una respuesta pues si bien a sus hombres se les pagarían como soldados usted no estaría recibiendo oro si no que estas tierras y su nobiliario. - el príncipe ofrecía grande, pero sabía que tendría grande para ganar. De todas maneras los ataques de emergidos habían bajado bastante la población de Altea y muchas tierras estaban abandonadas y sin ser aprovechadas, necesitaba gente trabajando así como necesitaba gente administrando, así mismo necesitaba que la gente pagase sus tributos para tener fondos para esa misma guerra. Que el hombre tomase aquella oferta le sacaba un peso de encima, aunque claro, no era algo que diría.


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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 24, 2016 11:23 pm

....Trató de mantenerse impertérrito ante las palabras del príncipe, si bien era cierto que cuanto más avanzaba la conversación, más difícil le resultaba mantener la compostura. Cuando escuchó que esa misma noche estarían listos los contratos un pequeño escalofrío recorrió su espalda. ¡Contratos! No recordaba cuándo había sido la última vez que un contratista había querido sellar lo pactado mediante un contrato formal. Ni siquiera las veces en las que ofrecieron sus servicios a algunos nobles de baja alcurnia había sido necesario seguir un protocolo semejante. Por un lado resultaba reconfortante el saber que la cuantiosa paga que recibirían sus compañeros estaría garantizada mediante un papel, y no simplemente por palabras que podían desvanecerse en el viento. Por el otro, era un auténtico problema al tener en cuenta que más de la mitad de quienes trabajaban junto con él no sabían leer o escribir. Incluso si por suerte eran capaces de leer un documento o firmarlo, difícilmente podrían entenderlo.

....Eso no significaba, por supuesto, que todos esos mercenarios perderían la oportunidad de trabajar para Altea. Significaba, más bien, que a él le esperaba una muy larga noche actuando de mediador entre el gobierno del príncipe y él, leyéndole el contrato a cada uno, dialogándolo con quienes sintieran alguna duda o no comprendieran algo, y finalmente ayudándolos a firmar o a mostrar su acuerdo de una manera formal y oficial. Sería un trabajo tedioso, sin lugar a dudas, pero sabía que valdría la pena. Igual de seguro estaba de que más de uno terminaría por decidir quedándose en aquel lugar, o que emplearía la buena suma de oro obtenida para retirarse de ese oficio tan peligroso, cosa que le aliviaba. -
Si para esta noche están los contratos, yo mismo procuraré entregárselos mañana a primera hora de la mañana en sus manos, o en manos de aquel a quien usted delegue esa labor. - Le costaba demasiado no sonar nervioso, o no dejar en evidencia lo novato que era empleando un léxico tan formal y educado por un tiempo tan prolongado.

....Pero todo intento por conservar la compostura se fue al demonio cuando el joven monarca dejó sobre la mesa la oferta que tenía para él. El rostro del pelirrojo mostró incredulidad e incluso algo de sospecha por unos segundos, creyendo por un instante que le estaban realizando una broma o directamente viéndole la cara de tonto. Pero no, aquel muchacho no parecía ser un bromista, todo lo contrario, y sus ojos mostraban completa seriedad y honestidad.

....Levantó su mano izquierda y la mostró delante de sí, abierta, solicitando así una pausa. -
Espere, permítame un minuto para ver si entendí bien... - La mano bajó de nuevo hasta descansar sobre el regazo propio, entretanto su mente trataba de organizar las ideas y el exceso de información que se le había dado en tan poco tiempo. - De manera resumida me está diciendo que a cambio de mis servicios por Altea me ofrecerá una porción de terreno a mi nombre para administrar, y todo esto junto con un título acorde. Además, por todo un año no tendría que pagar ninguna clase de tributo o impuesto. - Incluso en ese momento en el que era él quien lo explicaba, escuchando su propia voz, le parecía algo increíble e insólito.

....Lo que tenía frente a sí no era una decisión fácil, pese a que cualquier otro a simple vista pudiese creer que sí. La oferta que le estaban haciendo era en extremo generosa, suponiendo que fuese verdad, y compensaba con creces el hecho de que no recibiría una paga contante y sonante por su espada como lo harían los demás. Pero la administración de un terreno no era un asunto fácil, y la experiencia que él tenía era ínfima, por no decir nula. Apenas tenía una vaga noción de lo que debía hacer basándose en la muy lejana época en la que ayudaba a sus padres a sembrar las pocas tierras que debían de trabajar.

....El silencio echó raíces en la estancia mientras el héroe continuaba meditando, sin preocuparse en ocultar la consternación en su rostro y el semblante pensativo. Una parte de él sabía que en realidad no existía elección. Contar con tierras a su nombre le permitiría ofrecerle un lugar propio a aquellos mercenarios que le seguían, y en particular a esos que ejercían el oficio por necesidad y no por gusto o vocación. Ya no serían nómadas, ni correrían el riesgo de ser expulsados de allí donde estuviesen solo por estar ocupando un territorio que les era ajeno.

....Rechazar la oferta solo porque para él sería difícil sería un acto egoísta, así lo sentía. Sería una enorme traición de él como guía, pues se consideraba más eso que un líder, y estaría dándole la espalda a muchos que contaban con él. Eventualmente un profundo suspiro brotó de sus labios mientras el hombre cerraba los ojos por un instante, preparándose para dar su veredicto. -
Será un placer y un honor para mí el aceptar tan generosa oferta, su majestad. Sin embargo me gustaría realizar una solicitud adicional, más que una exigencia. Soy un hombre nacido en el campo, y que ha vivido entre campesinos, mercaderes y artesanos. Pero, a pesar de ello, mi experiencia en lo que es administrar un territorio y darle el uso apropiado es muy escasa. Me gustaría poder recibir, además del título, las tierras, y su increíble benevolencia de no estar bajo el yugo de los tributos por un año, a algunos hombres o mujeres que sean conocedores en esa área, y que me puedan aconsejar en la ardua labor que tendría por delante. ¿Sería eso un problema?
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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Marth el Lun Oct 31, 2016 2:17 am

Era un alivio que la reunión fuese tan bien, no esperaba que un mercenario le fuese a entender su oferta aunque igualmente estaba dispuesto a ofrecer oro si el hombre no la entendía o si prefería seguir su camino como un hombre sin banderas ofreciendo su espada a mejor postor. Una ligera inclinación de cabeza indicó que estaba agradecido que él se encargase del asunto de los contratos, él conocería mejor a sus hombres y sabría como abordar a cada uno de ellos y plantearles el trato de una manera que pudiese ser entendida. Casi todo en Altea era así, papeles para absolutamente todo, la burocracia estaba debajo de cada piedra en la ciudad capital mayoritariamente poblada por nobles y familias plebeyas pero de posición cómoda, muchas familias de sirvientes de dichos nobles y todos los que los servían y los que no pertenecían a esa cadena de noble-empleado estaban en la periferia de bienes, todo quien vendiese en la capital tenía como público objetivo a la parte más rica de la población que si bien exigía calidad estaba dispuesta a pagar por ello, las manzanas más rojas, los panes dorados aún con sabor a leña, la cerveza más robusta y la sidra más dulce. Eso se podía ver con facilidad en el mercado donde la calidad de los productos saltaba a la vista... así como los precios. Una economía acorde al lugar donde se gastaba mucho se ganaba mucho también.

La alteración del hombre frente a él no le movió un cabello, siempre correcto en todo momento solo sonrió con amabilidad y comprensión esperando que él terminase de comprender lo que le decía y pensara bien que decidía hacer. Asintió una única vez cuando preguntó - Exacto. El título de Señor, lamentablemente si no está pagando tributos no puedo darle un título mayor, la corte no me lo permite. Pero pasado el año y viendo que ha podido sacar adelante las tierras y a su gente podremos volver a poner sobre la mesa este tema. - realmente le convenía que el hombre aceptase y si lo hacía le convendría tener un noble más aunque fuese uno que difícilmente fuese aceptado en su corte, todos nacidos en cunas de oro que no verían bien a un noble de cuna de paja que labró su camino hacia arriba, incluso Marth, criado como príncipe y portador de la marca de Naga, creía que había una diferencia muy clara entre un hombre nacido en familia humilde que uno nacido en una familia real, creía en la superioridad de su sangre azul aunque lejos de despreciarlos los tomaba bajo su ala y responsabilidad de cuidarlos. Un delicado equilibrio entre los que estaban abajo sosteniendo a los de arriba y los de arriba cuidando a los de abajo que Altea cuidaba a capa y espada. Aquel hombre era un caso muy especial, un ajeno en su delicado equilibrio pero ya ese equilibrio había sido alterado por los emergidos llevándose muchas vidas, tanto de la cima de la pirámide como había sido su padre como gran volumen de aldeanos que conformaban la base y ni nombrar soldados.

Aquel hombre podría ser un parche que restaurase aquel equilibrio o que lo terminase de romper, cualquiera fuese el caso el príncipe se creía capaz de quitarlo del camino si aquello se tornaba complicado, razón por la que no le daba un cargo nobiliario de primera pero si las responsabilidades de uno. Sirviendo como Señor de esas tierras no solo comenzaría a generar recursos para el país y engrosar la inestable base de la pirámide con gente que labrasen las tierras, comenzaran a producir madera, hierro, piedra y pesca de ese lugar, si no que se trataba de gente guerrera que también funcionarían como soldados en caso de necesitarlos, y soldados que no estarían bajo responsabilidad de la corona, sería Argus el responsable de ellos por lo que sería responsabilidad de él vestirlos, alimentarlos, armarlos y entrenarlos, pero estando bajo territorio de Altea, si Altea llamaba hombres al ejército estos deberían de acudir. Era, en un groso modo, la manera que funcionaba aquello, cabecillas manejando grupos de personas y no una persona manejando millones. Un granjero manejaba un grupo de empleados, un señor feudal manejaba un grupo de granjeros, un conde que maneja a un grupo de señores feudales y así subiendo hasta el rey, si un safrado no cumplía con la cosecha no era el rey el culpable si no el granjero que debía responder ante el señor del feudo y por lo que los pequeños problemas no llegaban nunca al rey pero en el camino se solucionaban. Si faltaba algo en el medio era mayor trabajo para el escalón siguiente y era por eso que el castillo de Altea estaba tan repleto de problemas últimamente.

Lamentablemente el príncipe negó con su cabeza indicando su negativa incluso antes de que el hombre terminase de hablar, cuando pudo hablar lo hizo con un suspiro - Es de mi pesar no poder acceder a dicha petición pero no puedo prescindir de mis propia gente. Podría concederle un día con mi consejero para que le preste su sabiduría y facilitarle el contacto de personas que tienen estudios en esas áreas... - era un tema un poco delicado pero no podía pasarlo por alto. Una cosa era él que no cobrase tributos, otra muy diferente era los sueldos de los que trabajasen allí - Creo que debería de saber que el sueldo de un contador puede ser más de diez veces el de un soldado y un consejero tres o cuatro veces lo de un contador. Algunas familias que se dedican a administrar pueden llegar a cobrar en porcentaje a lo producido, cosa que le puede ser de utilidad mientras establece la economía de su tierra, pero exigirán altos porcentajes y les dejaran muy poco margen de para alimentar a su propia gente que no solo estará ocupada cultivando, pescando o minando si no que también reconstruyendo las casas y las edificaciones del lugar... sería bueno que arreglasen los caminos, las murallas y los mercados si quiere que su economía sea buena desde el inicio y puedan aprovechar al máximo la cercanía del camino. - no todo era tan sencillo, así como ser granjero no era tirar semillas en la tierra y esperar, ser un Señor no era simplemente dar órdenes y recibir dinero. El primer paso al mundo de la aristocracia sería duro para el mercenario y el príncipe no podía hacer demasiado para ayudarle más que estar allí como un consejo y guía sin poner mano directa allí.


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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 01, 2016 5:56 am

....El semblante del mercenario, hasta unos segundos atrás jovial y alegre, se mostraba en ese instante un poco más serio, pero por encima de todo reflexivo. Conforme se profundizaba más en la oferta que se le ponía sobre la mesa iba percatándose de que aquella alternativa no era color de rosa. Lo que el príncipe proponía no era malo, ¡todo lo contrario! Tierras para él y quien le siga, un título nobiliario por muy humilde que sea, y todo a cambio de poder ofrecerle paz y libertad a los habitantes de Altea, algo que a final de cuentas haría con mucho gusto. Pero semejante privilegio venía acompañado de innumerables responsabilidades, arduas tareas, y grandes riesgos que amenazaban con convertir sus mejores intenciones en un terrible fracaso. Todavía tenía algunos conocimientos sobre el campo, y otros tantos sobre el manejo de la espada, pero su conocimiento acerca de la administración de unas tierras era absolutamente nulo, y el saber que poco o nada podía hacer el monarca por él sólo conseguía hacerle ver la magnitud de las dificultades que tendría frente a él.

....Silencioso y pensativo, el pelirrojo se encorvó hacia adelante y recargó sobre sus rodillas ambos codos, tras lo cual juntó las manos e hizo descansar su mentón sobre las mismas. Su mirada ya no se enfocaba en el chico que le acompañaba, sino que se perdía en un punto aleatorio. Necesitaba tomar una decisión, pero inevitablemente existía el temor al fracaso, no solo por él, que por desgracia había sabido acostumbrarse al amargo sabor de éste, sino por aquellos que decidiesen seguirle en tan colosal empresa.

....A su mente acudió una pequeña idea, una que había germinado a partir de las palabras pronunciadas momentos atrás por su interlocutor: "y facilitarle el contacto de personas que tienen estudios en esas áreas". Contactos, ¡eso podía ser! No dudaba de que el consejero de Altea pudiese permitirle conocer a individuos sumamente capaces, e incluso intercediese para que estos le ofreciesen sus servicios a precios asequibles. Pero, ¿no tendría mejores resultados si se valía de aquellas personas que tenía al alcance de la mano, y que le conocían a él personalmente?

....Su memoria rescató algunos rostros: viejos contratistas para quienes había servido en Begnion, en Daein, y hasta uno que otro de continentes extranjeros. Varios de ellos nobles, otros tantos mercaderes adinerados, y unos más que a su vez tenían conocidos muy influyentes. Tal vez, solo tal vez, podía cobrar algunos favores o sacarle provecho a la alta estima que algunos le llegaron a tener. Hasta ese momento no había actuado de forma tan amable y carismática con esas personas para obtener un beneficio futuro de ellos, pero ahora que se veía en esa encrucijada era inevitable verlos como una buena alternativa, una que no solo se transformaría en una ayuda valiosa para él, sino también para quienes sacasen provecho de sus tierras.

....Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios, aunque ésta se encontraba oculta tras sus manos. Sí, tal vez no era tan mala idea acceder a lo que se le ofrecía. Sin lugar a dudas aquello tendría numerosos obstáculos, pero ya, viéndolos mejor, no parecían tan infranqueables. -
Me parece bien, su majestad. Entiendo su postura y lo difícil que debe de ser acceder a lo que le pedí. Incluso le agradezco que a pesar de todo me dé la oportunidad de consultar con su consejero, cosa que con mucho gusto aceptaré. - Consideró maleducado rechazar la propuesta incluso si ya en su mente se había elaborado un plan distinto. Recibiría la ayuda que se le otorgaba, y luego consultaría por su propio lado para comprobar si conseguía mejores opciones.

....- Y, tras mucho meditarlo, aceptaré la generosa paga que me ofrece, así como esa valiosa asesoría con su consejero. Está claro que no será tarea fácil trabajar esas tierras, pero... ¿Desde cuándo las cosas que valen la pena son fáciles? - Acompañó esa pregunta con un tono bromista y una sonrisa, mientras volvía a erguirse en su asiento y a recargar la espalda contra el respaldar. - Espero me disculpe, me imagino que es un hombre ocupado y que tiene muchas cosas por hacer, pero quisiera realizarle un par de consultas antes de que nuestra reunión concluyese. La primera: ¿qué más podría contarme acerca de estas tierras que me será ofrecidas? Es decir, ¿están situadas en esta isla u otra? ¿Hay personas actualmente habitándolas? Todo cuanto pudiera saber me permitiría ir pensando con antelación cómo abordar el desafío que tendré. La segunda consulta: ¿podría contarme un poco más acerca de los emergidos que han asediado su reino? Días atrás, en Pherae, tuve la oportunidad de hablar con el marqués acerca de este tema e intercambiar un poco de información con él. Ha sido poca, pero posiblemente útil, y pensé que si usted sabe un poco del enemigo tal vez me sería más sencillo ayudarlo a lidiar con el problema.
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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Marth el Sáb Nov 05, 2016 1:46 am

Podía ver por la expresión que mostraba el héroe que pensaba en lo que acababa de decirle. El joven le dio su tiempo sin interrumpirle de forma tan educada y correcta como solía ser, con la paciencia que un señorito debía tener, con sus piernas cruzadas en un ángulo pudoroso pese a ser un varón, sus manos enguantadas descansando sobre su rodilla y su espalda recta y paralela al respaldo sin llegar a tocarlo como si fuese un muñeco de porcelana al cual lo hubiesen acomodado en ese lugar y solo aguardara a que alguien se acercase a jugar con él. Comprendía que no era una decisión fácil para él, si bien eran cosas obvias para el príncipe y tenía la capacidad de planificar y detectar la conveniencia y las contras de esa clase de tratos en el acto, incluso ya calcular cuanto tiempo le tomaría hacer que esas tierras comenzaran a producir materia prima y cuando comenzarían a producir oro, ajustar los tributos de cada parcela de tierra cedida a los señores, marqueses, duques y demases sin abusar pero sin permitir que la abundancia de los nobles menores fuese una burla a la corona, sin embargo comprendía tanto de agricultura como un campesino entendería de movimientos militares. Con suerte sabía en que temporadas se plantaba que pero por las exportaciones a países vecinos.

Cuando el hombre habló la voz fuerte y masculina lleno el lugar y el príncipe regente dejó aflorar una ligera sonrisa como si en todo momento le hubiese estado prestando total atención a pesar que no estuvo hablando - Me alegra que acepte el trato, de cualquier manera le permitiré hablar con mi consejero y le daré la potestad y el título cuando me entregue todos los contratos de su gente y este seguro de su decisión. - no quería presionarlo por más que le fuese de conveniencia para el príncipe. Rió un poco con el de manera recatada ante la pregunta de tono de broma y asintió un par de veces - Las tierras de las que dispondrá están en el continente, cercanas a la frontera con Ylisse, de hecho el rio que corre desemboca en el gran lago que nos separa. Si queda alguien viviendo allí no es de mi conocimiento pero hasta donde sé, no. Ese pueblo fue quemado y destruido por emergidos en los primeros ataques y sin un Señor que esté a cargo no se asientan muchas personas ya que no tendrían protección. Me aseguraré de darle todos lo que necesite cuando le pase los títulos, incluso un mapa de la zona con las carreteras principales... - dudó un momento, un problema muy grande que tenía esa zona era que estaba cerca de Plegia y las relaciones entre ambos países nunca fueron las mejores por sus diferencias culturales. Era algo que tarde o temprano se sabría y era mejor ser trasparente al respecto - Está a unos kilómetros de la frontera con Plegia... desconozco si sabe pero Plegia es un país adorador del dragón oscuro con costumbre nefastas, gran parte de su población son magos arcanos que practican rituales horrendos con sacrificios humanos. No estamos en guerra y no hay peligro si no se cruza la frontera pero mucha gente teme ir si no hay protección. - pero era un grupo de mercenarios los que vivirían allí, no debería tener problemas asegurando seguridad a nuevas personas que quisieran asentarse con ellos y Plegia no cruzaba la frontera, como mucho a veces pasaban emergidos desde sus tierras pero no soldados de Plegia propiamente.

Marth se vió en una situación en la que no se encontraba del todo cómodo, los datos que tenía sobre los emergidos eran bastante escasos y hasta no hacía mucho ni siquiera había visto uno en persona, por más de año y medio había tratado el tema de los emergidos detrás de un escritorio y todo lo que tenía para ofrecer eran datos, simples datos. Pero era algo que probablemente alguien que estaba en el campo de batalla peleando mano a mano no contase - No sé cuales son los datos que considere de utilidad pero puedo facilitarle todos los frentes de ataque por donde han intentado atravesar Altea y el número de tropas y escuadrones que son. Son un ejercito tan grande como si fuese de un país pero no provienen de ningún sitio en particular atacando desde cualquier frontera y apareciendo en lugares céntricos sin que se les haya visto marchar. -


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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 26, 2016 4:46 pm

....El silencio que mantenía el mercenario mientras su interlocutor hablaba era absoluto, y su atención se encontraba completamente enfocada en lo que éste le explicaba. Una punzada de lástima y de melancolía se hizo presente en su pecho cuando el príncipe le explicó lo que fue el destino de aquellas tierras tan pronto la invasión de los emergidos comenzó. Pudo imaginarse de manera bastante nítida el lugar plagado por los cadáveres de sus habitantes, las casas en ruinas y calcinadas, y el aire viciado con el aroma a humo y piel quemada. ¿En realidad se estaba imaginando ese sitio, o más bien se encontraba rememorando la lamentable escena que contempló mucho tiempo atrás en compañía, justamente, de otro noble príncipe? Fuese cual fuese el caso, los antecedentes de lo que sería su futuro territorio tan solo consiguió incentivarlo a poner de sí regresarle la prosperidad.

....Pero su determinación no era ciega ni ingenua, seguía siendo consciente de lo difícil que sería esa tarea y de lo poco preparado que él estaba para realizar aquella empresa. Solo una cosa era segura: el monarca le estaba ofreciendo una parte de su territorio, algo que posiblemente no haría si no tuviese siquiera la sospecha de que él sería capaz de levantarlo. Después de todo, al noble le convenía que él lograse su cometido y comenzase a aportar tanto los usuales tributos, como nuevas manos preparadas con las que defender la frontera. Especialmente si, como le acababa de confesar, se trataba de la frontera con un país que se encontraba en una situación tan tensa. Rápidamente el mercenario trató de volver a esgrimir su sonrisa y negar con la cabeza, todo esto en aras de mostrar cómo no le daba excesiva importancia a la localización geográfica de esas tierras. -
Eso no será ningún problema. Mis muchachos y yo sabremos cómo hacer sentir seguros a quienes vengan con nosotros. No será muy distinto a nuestras usuales misiones de protección o vigilancia. - - O eso quería creer, por lo menos. Había tenido que lidiar a lo largo de los años con otros mercenarios, asesinos, esclavistas, criminales y emergidos. Estaba seguro de que incluso en el más lamentable de los casos, en donde hubiese algún conflicto bélico con el país vecino, sabrían contener a las fuerzas enemigas.

....Pero cuando la conversación cambió su curso, orientándose hacia la información concerniente a los misteriosos emergidos, ésta fue mostrándose un poco menos productiva para el pelirrojo, quien de todos modos se mostraba plenamente complacido de lo que escuchaba. Pese a que había tenido la esperanza de escuchar alguna información relevante, sabía cuan improbable era. Alguien con el cargo que ostentaba el muchacho delante de él tenía una interacción mucho menor con los emergidos y el campo de batalla de la que tenía alguien como, por ejemplo, el marqués de Pherae, o incluso él mismo, quien vivía siempre al frente del combate. Pero también sabía la mala impresión que podía dejar el mostrarse decepcionado.


....- Si está usted de acuerdo creo que podríamos intercambiar información. Pero creo que algo así podría platicarse en otro momento, pues algo me dice que ya le he quitado demasiado tiempo. Si lo desea puedo reunirme más adelante con usted mismo, sus consejeros o sus estrategas para ofrecerles parte de lo que sé con respecto al enemigo. A cambio me vendría recibir datos sobre lo que me ha dicho. Cualquier pieza de información puede ser valiosa. No en vano dijo un famoso estratega antiguo que había que conocerse a sí mismo, pero también al enemigo. - Sabía que la conversación posiblemente se había alargado demasiado, y que con cada pregunta que él formulaba tan solo conseguía prolongarla más y quitarle al príncipe valioso tiempo de otras actividades que posiblemente requerían de su atención.

....Acercó su mano diestra hacia la mesa con los bocadillos, y tomó un último trozo de fruta para llevárselo a la boca. Tan absorto se había encontrado platicando con el otro varón que poca o ninguna atención le había prestado a la infusión o los alimentos, mas no quería desaprovechar la oportunidad para degustar siquiera uno más antes de irse.
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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Marth el Miér Dic 28, 2016 4:30 am

El príncipe cerró por un instante sus ojos en un pequeño gesto de alivio, temía que el mercenario frente a si le pusiera algún pero por la localización de las tierras que le cedía, que si bien estaban en un frente conflictivo, eran buenas tierras y no tan destruídas como otras partes de su país, como ser las islas del norte donde los emergidos habían hecho su reinado hasta que las fuerzas militares de Altea y Pherae habían sido suficientemente fuertes como para poder hacerles frente. Aunque había contemplado el hecho de que era un grupo de mercenarios los que ocuparían esas tierras, hombres capaces de pelear y de hacer frente a cualquier cosa que se les viniera por la frontera, eran hombres fuertes que sabían luchar, para nada simples granjeros y pueblerinos que eran fácilmente vencidos por cualquier enemigo. La buena disposición del hombre le alivió en lo más profundo del alma y sonrió con recato como hacía hasta el momento, sin mostrar dientes solo curvando sus labios e inclinando ligeramente la cabeza - Me alegra y alivia escuchar esas palabras, estoy seguro que usted y sus hombres tienen la fortaleza para prosperar en cualquier lugar, la fertilidad de las tierras, sus bosques, minas y río solo son una ayuda para lo inevitable. Tengo fe en ello. - dijo recalcando nuevamente las ventajas de aquel lugar. Cabía destacar que las tierras de Altea eran fértiles y pese a la desgracia que habían pasado, el fuego había nutrido aún más los campos, brindarle a parte recursos variados le daba a aquel pueblo le harían suficientemente autómatas para poder salir adelante solos sin necesidad de andar comprando los recursos a pueblos vecinos o depender del comercio y el mercado. La madera y piedra para las construcciones podrían extraerla del bosque y la mina así como la comida del río mientras esperaban que la tierra germinase. También con eso se desentendía de prestar ayuda extra o preocuparse por aquellas tierras, si el pelirrojo venía con exigencias siempre podía apelar a la abundancia de recursos.

Dando por finalizado aquel asunto apoyó sus manos enguantadas en blanco sobre sus rodillas y levantó un poco el mentón aunque su mirada se vio un poco consternada por lo que le decía respecto a los enemigos. La información que tenía no era tan útil para un guerrero si no más bien para un estratega, quizás, pero el la tomaba con gusto, quizás lo hacía por cortesía o tal vez era más inteligente de lo que aparentaba. Si había tomado las tierras en lugar del oro ya era un signo de que era un hombre que pensaba más a largo plazo. Volvió a asentir con su cabeza con ligeros movimientos, todo en el príncipe parecía ser sumamente sutil y delicado, dándole un aire más frágil del que realmente tenía - Sabias palabras que procuraré recordar. Le entregaré los informes con mi consejero y si tiene alguna información que crea importante rogaría que se la hiciera llegar también. - una expresión de gratitud se dejó ver en su rostro con una ligera sonrisa y suavizando un poco sus facciones - Gracias por su tiempo, espero que pueda hablar con sus hombres y tenga los contratos listos así puedo pasarle ya los gastos al tesorero. - permitió que el otro comiese con calma y terminase el último bocado antes de ponerse de pie, no le apresuraría con la comida pero realmente tenía muchos más asuntos que atender, sobretodo informarle al marqués que todo había salido bien y agradecerle por haberse encargado de aquel hombre.


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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Invitado el Miér Dic 28, 2016 5:00 pm

....Tan pronto como hubo terminado de comer esa última porción que se tomó el privilegio de recoger, el mercenario se puso en pie e hizo una leve y educada inclinación de cabeza en dirección al príncipe, con quien existía una evidente diferencia de estatura. Resultaba curioso imaginar que todo el futuro de una nación se encontraba en las manos de un muchacho así de joven, pensó para sí, un chico que seguramente ni siquiera había llegado a tener los primeros vellos faciales todavía. Más que risa o desagrado le produjo algo de lástima. Sin importar hacia dónde observase aquella época oscura y atroz había obligado a que los jóvenes jugasen a ser adultos, a que madurasen mucho antes de tiempo y tuviesen que afrontar situaciones mucho más difíciles de las que deberían.

....- Permítame agradecerle por esta reunión, por todo el tiempo que me ha ofrecido y por la generosa oferta que nos ha otorgado tanto a mis muchachos como a mí. Le garantizo que nos encargaremos de que no se arrepienta. - Dando por concluida la reunión, ofreció una cortés reverencia a su interlocutor antes de darse la media vuelta y caminar hacia la puerta. Cruzó la misma con un paso lento, firme, tratando de no mostrarse ansioso por todo lo que acababa de ocurrir, y por todo lo que debía de organizar muy pronto con los demás mercenarios que venían con él.

....A mitad del pasillo se detuvo y se giró, observando la puerta cerrada por encima del hombro con un semblante pensativo. Era imposible no sentir que ese encuentro con el príncipe seguramente marcaría un "antes" y un "después" para él. Ni en sus más alocadas fantasías se habría imaginado trabajar directamente para un príncipe o un rey, y mucho menos que tuviese ante sí la oportunidad de adquirir tierras propias para materializar sus deseos y esperanzas.


....- Me esperan días muy difíciles. En qué me he metido. - Negó con la cabeza y sonrió a medio labio, regresando su mirada al frente para continuar con su camino. Todavía tenía cosas por atender, y ahora más que nunca.
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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Eliwood el Jue Ene 05, 2017 1:50 am

Tema cerrado. 50G a cada participante.

La barra de experiencia de Argus ha sido maximizada.

Argus puede ahora ascender de la clase Hero a la clase Vanguard o Lord.

> Ascender a la clase Vanguard.
> Ascender a la clase Lord (control sobre cierto terreno, bajo la aprobación de un reino específico, se requerirá para este paso).
> No ascender, conservar la clase actual.
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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 05, 2017 4:59 pm


> Ascender a la clase Lord (control sobre cierto terreno, bajo la aprobación de un reino específico, se requerirá para este paso).
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Re: La línea entre un héroe y un líder [Privado - Argus]

Mensaje por Eliwood el Mar Ene 10, 2017 1:01 am

- Class Change -



¡Argus ha ascendido de Hero a Lord!

¡El nivel de uso de espadas ha sido aumentado!
La afiliación ha cambiado a la del reino que ha concedido el título del nuevo Lord.
La barra de EXP es reseteada. Nuevamente, sólo los temas tipo Campaña, Entrenamiento y Misión darán incrementos de EXP.

¡¡Felicitaciones!!
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