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Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

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Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Dom Mayo 08, 2016 7:16 pm

Su cuerpo,el costado del mismo dolía,prueba de la herida que aun permanecía en el. Fresca,sin tratar,algo que no era peligroso ni mortal pero que podría serlo de dejarla en dicho estado. Un recordatorio permanente de lo sucedido instantes atrás. O habían sido horas? Su mente estaba mas despierta,despejada por el aire que contra su rostro había chocado durante la cabalgata a pesar de los dos cuerpos frente a el que le hacían de cortavientos. Pero aun así seguía confuso,demasiados eventos inesperados en tan poco tiempo,sucesos que su mente aun no había tenido tiempo de procesar como se debía. Y mejor no pensar en ellos en esos momentos,no convenía pensar en lo perdido y lo dejado atrás. Que su mente estuviese algo confusa y desorientada era todo un consuelo para su animo en esos instantes.Aunque la tristeza y preocupación lo invadían sin remedio.

Se había dejado llevar,por la mujer,por el hombre.Acontecimientos de los cuales no fue consciente pero que lo llevaron a su situación actual.Compartiendo caballo como un señor de Lycia y una mujer de Sacae,pintoresco grupo viajando juntos hacia un destino desconocido para el. Y eso le preocupaba,no el destino en si si no el tiempo que les llevaría alcanzarlo.La mujer,frente al hombre de cabellos rojizos había perdido la consciencia tiempo atrás,el clérigo era un sanador y se había concentrado en ella en cuanto sus ojos captaron la heria sangrante. El cuerpo de la de cabellos verdes hacia tiempo que descansaba inerte,siendo el único motivo por el cual no caía del animal los dos brazos del hombre,rodeándola y sujetándola tanto a ella como a las riendas. El hombro herido sangraba,una herida que de haberla examinado de cerca quizás pudo sanarla,llegarla a cerrar del todo si no era muy profunda.Pero eso no era todo,la mujer no hubiese perdido la conciencia por ello. Debía de haber mas heridas,mas daño, y en su estado y con su poder seria imposible para el sanarla.Por ello no lo había propuesto,porque seria una perdida de tiempo. Y el tiempo era algo que en esos instantes con dos heridos y tres a bordo del mismo animal no les sobraba

Tenían que llegar a su destino lo antes posible y tratarla.Pero....su destino...cual era? Se alejaban o se acercaban al mismo?Era algo que intentaba averiguar,sin romper el silencio reinante desde que dejaron atrás a los seres que con afán asesino les perseguían. Desde que huyeron lo mas rápido que les fue posible.No quería incomodar...no quería preguntar.... pero necesitaba saber...

Algo en el camino le hizo apartar unos instantes la vista de la mujer caída,no supo que fue si el paisaje,el entorno o un simple detalle que sus ojos habían captado pero su mente no. Pero sabia donde estaban.No era ni su Lycia natal ni la del hombre,ni la Sacae de la mujer o de su pequeña parroquia.

-Mi señor... nuestro destino... Debemos alcanzar pronto nuestro destino,por el bien de mi señora...

La voz era suave,mas fuerte que antes y aun así débil. Soltó un suspiro.

-Estamos en Bern mi señor...

Sintió la urgente necesidad de anunciarlo,a pesar de que el hombre debía de estar mas que consciente de ese echo. Era el quien llevaba las riendas,quien marcaba el camino.Y aun así...porque lo quiso decir?
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Eliwood el Lun Mayo 23, 2016 6:58 pm

Pherae estaba a larga distancia todavía. Aún si cabalgase sin descanso día y noche, como pensaba hacer, el cálculo de las distancias restantes persistía constantemente en sus ideas. El tiempo que tardaría en llegar, el tiempo que soportarían Lyndis y el clérigo con las heridas sufridas en la frontera de Sacae. La distancia entre ellos y sus perseguidores, la posibilidad de detenerse e intentar hacer algo por esas personas. No tenía práctica ni extenso conocimiento médico y había comprobado ya que un simple vulnerary no iba a deshacerlo todo, pero se lo replanteaba de tanto en tanto. La sangre que empapaba el hombro de Lyndis llegaba a mojar su ropa también, sentirla mantenía el sentido de la urgencia vivo en el marqués. No podría apresurar más a su caballo aunque lo intentase, no con 3 sobre el lomo, y de todas formas no ganaría un margen de tiempo significativo.

Mantenía la calma; no sabía hacer nada distinto, realmente. Sus brazos sostenían a la nómada frente a él como quien arropase a un ser querido para darle un mejor descanso, mas lo cierto era que la sujetaba porque no confiaba en que ella se mantuviese. La sentía respirar pausadamente y sus manos permanecían donde antes, al frente de la montura, pero el hombre mayor anticipaba en cualquier instante que su cuerpo perdiese toda fuerza y cayese más lánguido contra él. Así mismo, podría haber estirado una mano hacia atrás de la montura para desatar al clérigo, ya se había disculpado por atarlo al lugar en primera instancia y había hecho amago de aflojar un poco las cuerdas, pero tampoco se fiaba de que durase consciente por el camino. Así estaría sujeto al menos, y si despertaba en algún momento u otro, pues no tendría que preocuparse tanto de sostenerse sobre un corcel que iba tan aprisa. Prefería seguir recto y descubrir en Pherae que cabalgaba con 2 cadáveres, que gastar tiempo antes y ser el culpable de que no lo lograsen. Crudas ideas, crudas formas de obrar. Al ojo externo, no obstante, el rostro de Eliwood permanecío calmo y tan sólo sujetaba cerca a sus acompañantes.

Tuvo que disimular cuanto le remeció oír la voz del clérigo tras de sí. Estaba despierto, entonces. Eso era bueno. Lo había estado al momento de tomar a Lyn y hacer la huida final de Sacae, pero Eliwood no había estado dando nada por sentado. - ¿Oh? ¿Ha estado despierto todo este tiempo? - Alzó la voz un poco para que el paso del viento y el ruido de los cascos no la ahogase, aunque su tono era el de la misma jovialidad de siempre. Nada que reflejara la dificultad de la situación. No obstante, si el clérigo estaba plenamente consciente, se esforzaría por charlar con él; mantenerle hablando le mantendría al tanto de que estaba allí y estaba bien, o relativamente bien. - Señor... me temo que no tengo aún su nombre. Le ruego descuide, será pronto, ya debemos de estar cerca-- - Pretendía distraer con disimulo, mas nada le habría preparado a él para lo que el clérigo le aseguraba con tal facilidad en ese momento. Hizo una pequeña pausa, intentando labrarse una reacción neutra a ello. - Bern, hm. Ah... ¿está usted seguro? -

Porque si era verdad que estaban en Bern, estaría en graves problemas. Habían perdido su rumbo al momento en que aquello se había transformado en huir como se pudiera, más que en ir por donde desearan, pero habían estado moviéndose hacia el sur y no había creído que el desvío fuese tan amplio. Si miraba a su alrededor, sin embargo, podía confirmar que no reconocía el sitio en absoluto. De haber estado en Lycia tendrían que haber comenzado a toparse con parcelas ganaderas, no las montañas que veía tan cerca. El paso de una sombra sobre todos ellos le hizo alzar la vista al cielo y, sin falta, avistó enseguida una silueta gruesa y de enormes alas en lo alto, seguramente un wyvern de la patrulla fronteriza.

- Debimos habernos desviado más de lo esperado... - Murmuró, frunciendo el ceño apenas levemente. Podría dar un giro brusco, buscar adentrarse en alguna arboleda e intentar desaparecer hasta cruzar a Lycia, pero sería para peor. Y un marqués de Lycia transgrediendo fronteras era tanto más grave asunto que el de un ciudadano perdido en los caminos. Lo mejor sería mostrarse con claridad el jinete wyvern y ceñirse a cual fuesen los procesos que debiera, siempre y cuando no tardase demasiado. Con un prolongado suspiro, el pelirrojo aminoró el paso al que cabalgaba y alzó una mano para dar seña al wyvern. - Tomemos esto con calma. ¿De acuerdo? Si somos cuidadosos, no sucederá nada malo. -
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 31, 2016 8:27 pm

Cabía decir que estaba realmente cansado. No por el viaje largo porque había descansado apropiadamente desde que Naruga se reunió con su amo (En realidad ya le estaba echando de menos. Habiendo pasado tanto tiempo con él, sentía cierta nostálgia por como el pequeño Gao se subía a sus hombros o como Mik le refunfuñaba todavía a Naru siempre que iba a montar en su lomo) sino porque, más bien, la aventura que había tenido hasta la zona norte de Valentía había sido, cuanto menos, agotadora.

No es que se pudiera quejar. Se sentía satisfecho de haber ayudado a quien se había convertido en un buen amigo suyo y, después de todo, ese tipo de cosas era lo que Sorey siempre había querido hacer. Viajar, ver mundos nuevos, parajes con los que había soñado y poder ser de utilidad para los que le importaban. Quizá pudiera pasar por Elysia antes para ver cómo iban las cosas, pero su destino en ese mismo instante era Pherae, como había sido todo el tiempo desde que dejó su pequeña aldea en las montañas.

Era el marquesado que más cerca conocía y en el que sabía que quizá pudiese encontrar algo que le sirviese en su plan de futuro… o algo así. En realidad él no estaba hecho para pelear, como Naruga o como los verdaderos soldados, él era un pastor cual misión era proteger a su gente… Pero si se quedaba allí, con ellos, sería demasiado tarde una vez llegara la verdadera amenaza. Así que Sorey tenía que hacerse fuerte, eso era lo que había decidido. Y solo convirtiéndose en alguien que pudiese luchar, podría lograr aquello. Lo primero que le vino a la mente fueron las milicias de la Liga de Lycia, en sus respectivos marquesados, así que si pudiera llegar a uno de ellos y buscar alguna oportunidad, entonces sería lo ideal.

El mundo de fuera es muy duro… ―Aquello lo dijo en voz alta para que Mikleo le escuchase, porque durante su travesía, su wyvern era un apoyo muy importante para él, lo consideraba como uno más de su familia, alguien muy querido. Pero al mismo tiempo, aquello también era dirigido para sí mismo.

Sobre todo porque incluso habiendo vuelto a Elibe, pasar por Bern era toda una odisea. Sorey tenía cierta animadversión a Bern por el hecho de vivir en un punto colindante al reino y tener alguna que otras disputas con sus famosos jinetes wyverns. Normalmente, los encuentros con los domadores nunca eran amistosos, pues el joven Pastor tenía la tarea de defender a las criaturas dracónicas de sus formas bruscas de convertir a las bestias en simples monturas. Pero en realidad, Sorey no guardaba odio ni resentimiento hacia ellos. Solo pensaba que sus métodos no eran los correctos y que deberían aprender mejor, puesto que había otras opciones. Era por eso por lo que el pasar por Bern siempre lo mantenía más alerta que de costumbre. Que lo encontrasen allí, podría ser ciertamente problemático, pero no quería apresurar a Mikleo a un ritmo que no podría mantener.

Era esas cosas en las que pensaba cuando, bajo él, pudo reconocer la figura de un gran caballo que iba al galope de forma desmedida. Era casi como si huyesen de algo. Al castaño le pareció algo extraño porque no había nada que le siguiese los pasos. Pero lo que más extraño le pareció fue el hecho de que en el caballo fueran tres personas.

Al descender algo de altitud, lo que observó fue mucho peor. Si le preguntasen, diría que ciertamente, algo los había atacado. O alguien, y que no habían tenido más remedio que escapar con el único medio que les quedaba. Puesto el estado en el que se encontraban no era mucho mejor, sus ropas mismas lo decían.

Sorey pudo observar como un hombre, el primero que iba dirigiendo al animal, alzaba una mano y aminoraba el paso del caballo hasta hacerlo solo galopar. Aquello le indicó que quería llamar si atención y ciertamente, el castaño no podía negar ayuda alguna si la reclamaban. Menos aún en aquel estado en el que se encontraban. Si estaba en su mano poder hacer algo, definitivamente lo haría.

Mikleo descendió poco a poco, alteando ligeramente a unos metros por delante del caballo, para no asustarlo demasiado y levanto algo de grava y tierra. Sus cuatro patas se posaron en el suelo, primero las de detrás y luego las delanteras, y finalmente extendió las alas para plegarlas tras la bajada de su lomo del castaño. Este no pudo observar demasiado bien a los integrantes que iban encima del animal, porque sus ojos atendieron solo al hombre pelirrojo que le había dado una seña. Fue entonces cuando reconoció la gravedad de sus heridas y el respirar intranquilo y casi ahogado del pobre caballo. Había tenido que hacer un gran esfuerzo.

¿Estáis…? ―Sus intenciones primeras fueron preguntar por el estado, pero creyendo que aquello podría ser muy intrusivo, Sorey recordó que él mismo era un jinete wyvern y que, sin analizarlo mucho, podría pasar por uno de los vigilantes de la frontera de Bern. En aquel momento entonces, se paró a sí mismo y con un gesto pacífico, alzó ambas manos, antes de acercarse. ― Tranquilos… No soy un jinete de Bern. Puedo ayudaros si lo necesitáis.
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Miér Jun 01, 2016 4:28 pm

-Así lo creo... pero no soy capaz de asegurarlo...

Habia estado al borde de la inconsciencia al menos una vez,era  consciente de ese echo pues desde el instante en el que se percato del mismo en las cercanías de la parroquia se había concentrado en el dolor de su herida y en mantenerse despierto.Sabiendo lo falta,lo contraproducente que podría llegar a ser cerrar los ojos en esas circunstancias. Con un destino incierto,una herida sin cerrar durante un periodo de tiempo desconocido. Simplemente no podía abandonarse al cansancio y dejar que sus ojos se cerrasen,que el peso que sentía sobre los parpados venciese,porque de ser así puede que nunca mas volviese a despertar. No era lo mas probable en esos instantes pero la posibilidad seguía presente

Y había intentado con todas sus ahora escasas fuerzas mantenerse despierto y sabia que lo estaba consiguiendo.Al meno en parte pues notaba vacíos en su mente,como sin previo aviso el paisaje frente a sus ojos cambiaba súbitamente,como si se hubiese perdido partes del viaje. Y no sabia si simplemente se había quedado dormido sin pretenderlo durante pequeños intervalos de tiempo,o aun con los ojos abiertos había perdido la conciencia durante algunos instantes.El no saber,la incertidumbre era la única respuesta que podía darle a quien tan amablemente lo intentaba sacar del peligro. Quien a pesar de no conocerlo y no tener responsabilidad alguna para con el estaba haciendo todo lo posible por salvarlo,junto a la mujer caída.

Y no pudo mas que formar una leve sonrisa en sus labios al escuchar la voz del hombre dirigirse a el.Le daba conversación,por poca que fuese,lo intentaba distraer de la evasión,sacarlo del limite de la inconsciencia haciendo que se centrase en su voz y en sus palabras. Lo quería despierto,tal y como el se quería así mismo en esos momentos.

-Luzrov Rulay... aunque... solo Luz esta bien... Aunque me temo... que yo sigo sin conocer el nombre de mi salvador...

Las palabras no salían con dificultad,pero eran lentas y pesadas.Una voz suave y cansada que inevitablemente se cortaba. Notaba la garganta reseca y estaba seguro de que si hablaba demasiado la misma se resentiría hasta el punto de ser dolorosa. Pero aun así quería hablar,distraerse aunque fuese con su propia voz.

-Conozco Lycia y la frontera de Sacae... no es... no estamos.... mi señor estoy seguro de que estamos en Bern...

Aquellas palabras,el comentario sobre desviarse en esos momentos le dolían mas que su propia herida. Seguía sin conocer el destino pero fuese cual fuese no iban en dirección al mismo. Y no podía evitar que la angustia y la preocupación se instalasen en el,la culpa al pensar que la mujer estaba así por intentar haberle ayudado,pues a pesar de que no sabia con exactitud los hechos ocurridos en los instantes en los que fueron atacados sabia que la mujer fue herida tras el.  Y la culpa pesaba,le distraía de una manera tan inconveniente. Le cansaba,le agotaba física y mentalmente y por instantes le hacia desistir.

Aun así el pelirrojo tenia razón. Calma,debía intentar calmarse.Respirar profundamente sin cometer el error de cerrar sus ojos para ello. Era su trabajo estar sereno cuando otros estaban heridos. Y en ese momento lo necesitaba,por el,por la mujer,y por el hombre al que no quería meter prisa.Ni presionar.

Concentrado en ello,en si mismos,el como el animal sobre el cual cabalgaban aminoraba la marcha o como la silueta de un wyvern sobrevolaba sobre ellos paso desapercibida para el herido y agotado clérigo. No siendo consciente de ello hasta que la criatura aterrizo con suavidad frente al caballo.

La familiaridad adquirida hacia los wyvern en la época en la que vivió en Elysia hicieron que apenas se percatase del ser que sin previo aviso descendió frente a ellos. Su mente sabia que eran comunes en Bern,no siendo consciente del peligro real que aquello podría traerles realmente. Seguía concentrado en calmarse a si mismo y no mostrar impaciencia por el echo de haber tenido un alto en el camino. La vista concentrada en las telas que cubrían la espalda del marques para tener un punto donde centrarse y controlar su propia respiración sin necesidad de cerrar los ojos.

Cuando la voz del jinete llego a sus oídos no pudo evitar cerrar los ojos con fuerza. Estaba herido,cansado y probablemente con un estrés emocional que no podría controlar,con los nervios y la ansiedad acechando en su interior. Esa voz la conocía a la perfección,resonaba con fuerza en sus recuerdos y en sus sueños. Pensamientos crueles que le llevaban a una época mejor para luego arrancarlo de la misma con fuerza,recordandole con burla la época que nunca volvería. La aldea que no iba a volver a pisar y el rostro y la voz,el ser amado cuya compañía se le había privado para siempre.

-Sorey...

Voz rota y desgastado,mas leve que la anterior. Su mente era cruel,sus heridas mas graves de lo que creía para que su cabeza le hiciese escuchar la voz,conocida y tan amada,en el jinete anónimo.Porque justo en esos instantes? Porque tenia que ser el atacado con delirios en su debilidad? Quería reír,llorar,dormir para siempre... y no podía. Porque  se lo debía,a la mujer y al hombre ,el permanecer despierto. El sobrevivir,el ayudarles,el agradecerles... Así que se obligo a abrir los ojos,comenzando los mismos a nublarse y cristalizarse, y se obligo a encarar al recién llegado que les ofrecía ayuda. A concentrarse,distraerse de nuevo. Ya no solo por mantenerse despierto y consciente,si no por asegurarse de que la voz que escuchaba no era la de Sorey. Para alejar la voz,la presencia,el recuerdo ajeno que le atacaba en la debilidad. Para ganar a su mente que le atacaba con delirios

Mas los ojos violetas captaron el color de las escamas de la criatura y la familiaridad del mismo hizo que de golpe se incorporase y su mente se despejase por completo. Atrás quedaban el sueño,la desorientación,el cansancio...siendo sustituidos por la sorpresa,la adrenalina...el miedo y la confusión. Que su mente recrease la voz ajena era una cosa pero una criatura de semejante tamaño... no sus ojos no podían engañarlo. A ese wyvern lo conocía,o al menos creía hacerlo,a pesar de que no lo veía desde hacia años y eso se notaba en el tamaño.

-Mikleo!?

Voz mas elevada de lo que había sido en todo el trayecto.Garganta raspada,dañada por eso. La angustia y la expectacion comenzando a recorrerlo.
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Eliwood el Lun Jun 20, 2016 10:33 pm

Le costaba prestar atención a las palabras del clérigo sin distraer sus pensamientos en preocupación. Se centraba demasiado en el modo en que sonaba su voz, no podía no tensarse al percibir la dificultad con que le hablaba y el cansancio que se colaba en su tono. No estaba mejorando con el tiempo. Debía de ser obvio, pero de algún modo, había estado esperando algo distinto. De inmediato se preguntó si verdaderamente podría mantenerle despierto y hablando lo que restaba del camino a Pherae, en especial con la demora que estaba seguro que tendrían en ese momento. Cuanto menos, lo intentaría. Hizo el mejor de sus esfuerzos por ignorar la lástima que sentía en cada instancia de oír esa rasposa y cansina voz, y responderle con naturalidad, aunque no pudiese borrar el pesado y consternado silencio que por un par de instantes había tomado.

- 'Luz'. ¿No es eso encantador? - Volvió a hablar con la calma y soltura de quien veía todo perfectamente bien, en una situación perfectamente controlada. Jugaría a eso hasta que no se pudiese más; no había mayor especialización suya, sino la de mantenerse así. Prosiguió inclusive con algo de humor en su voz. - Qué extraño, que hasta ahora lo pasara por alto. Mi nombre es Eliwood, marqués de Pherae; que es hacia donde nos dirigimos ahora mismo. La dama que ha conocido antes es de similar estatus. Lyndis, heredera al marquesado de Caelin. - Explicó, confiando en que el sorpresivo asunto sirviese para distraer un tanto más. Ansiaba al menos mirarle por sobre el hombro, tanto para darle algún gesto reconfortante como para fijarse en qué estado se hallaba el clérigo, pero no era momento de apartar la vista del camino, por lo que se conformó con la ligereza en su voz. - Así es como puede usted saber que se haya en buenas manos. Sin importar las... complicaciones en el camino, sepa que será puesto a salvo. -

Cumpliría su palabra en eso, o no podría ver a Lyndis a los ojos después. Al ver al wyvern descender en busca de un punto de aterrizaje frente a ellos, el hombre mayor se aseguró a cuenta nueva de que tendría que hallar solución, al menos para los heridos que transportaba. Convenientemente omitió responder a las aciagas noticias que Luzrov repetía sobre Bern, suficiente era con tener a un jinete acercándose; sólo terminó de detener a su propia montura y comenzó desde ya a idear lo que podría decir. Cuanta verdad dar, cuanto omitir y cómo justificarse. Aunque la urgencia siguiera allí, se mantuvo sereno al observar al frente, dando un respiro a su caballo y observando al otro jinete detener su propia montura. La técnica se le hacía ajena, difícil de reconocer. No bajaba las alas del animal con las botas, como un hombre de Bern solía hacer, tampoco movía las riendas de la misma forma en que se hacía con animales de guerra entrenados al estándar; ni siquiera portaba la armadura propia de Bern, nada cercano a la clase de protección que Eliwood otrora observase en quienes lidiaban con tan complicadas criaturas. Peculiar. Su técnica era inclusive grácil, cuidadosa para con el animal que manejaba, y la disposición del joven muchacho era todo lo opuesta a hostil.

Y algo había murmurado Luzrov a la aparición de ese peculiar joven, mas Eliwood ya no estaba en posición de prestarle demasiada atención. Tenía que enfocarse en resolver. Por supuesto, las palabras del castaño fueron prontas en facilitarlo todo, pues aclaraba enseguida no ser un jinete de Bern. Eso quitaba un gran peso de los hombros del marqués, quien al no poder corresponder y bajar de su caballo, cuanto menos lo acercó un paso más e inclinó la cabeza en saludo. - Me disculpo por sacarle de su ruta, entonces, joven. Creí que se trataba de un guardia fronterizo al que debiese de reportar... - Dijo, bajando los hombros levemente. Aún sobre montura y aún en su estrecha posición, sujetando a una pasajera inconsciente y con un segundo pasajero afirmado con cuerdas para no caer del caballo, el marqués mantenía una postura intachable. Espalda recta, un tono amable y medido en la voz, pulcro pese a la sangre que manchaba la ropa de telas notoriamente finas, sin un sólo gesto desmedido en su rostro. Consciente e inconscientemente, disimulaba en toda forma posible la desesperada situación en que todos ellos estaban.

En ese momento, ciertamente podía aprovechar de aceptar ayuda. Mejores oportunidades que esa difícilmente se les aparecerían en frente, pues alguien con un animal alado y fuerte podía serles conveniente. El problema era que otra vez Luzrov había dicho algo, algo que sonaba ya a un nombre, y Eliwood no supo interpretar con exactitud el tono de su quebrada voz. Sonaba agitado, y no estaba seguro de si eso fuese algo bueno. De inmediato se retractó en sus intenciones, cuestionando a la persona que tenían en frente. - Ah... ha dicho no ser un hombre de Bern, mas ha de entender que es algo inesperado. Justamente siendo un jinete wyvern, y en esta clase de lugar... supondría que, cuanto menos, se dirige usted a adentrarse en Bern. No le pediré tomar nuestra ruta, pues no pretendemos ser una molestia en este reino. - Con una sonrisa en los labios, delicadamente negó la ayuda. Si Luzrov le daba mala señal respecto a lo que se habían encontrado, sería mejor desconfiar, por lo pronto. Al menos hasta que Luz le diese a entender un poco mejor. Con la misma practicada naturalidad, ladeó la cabeza un poco para dirigirse al clérigo detrás. - ¿Habías dicho algo, Luz? -
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Mar Jul 05, 2016 10:23 pm

Nunca había estado realmente en Bern, pero al estar Elysia en la frontera de la montañas, si que sabía un poco sobre cómo eran allí. Por eso no se extrañaba de que le hubieran confundido con un guarda y que este hubiera querido pararles para saber que hacían cruzando libremente por allí. Y por eso Sorey sabía que no debía de parecer demasiado intrusivo, y que debía hablar calmado y con confianza, pues solo quería ayudar. El caballo en el que iban estaba sumamente cansado y, al parecer, el número de jinetes excedía lo normal. Además, estaba seguro de que habían sido atacados pues había una persona que parecía demasiada, y seguramente parecían heridos. El joven Pastor no podía simplemente ignorarlos, así que por eso… había querido acercarse.

No os preocupéis, señor mío. Solo he visto el estado en el que se encuentra voz y sus acompañantes. El animal que lleváis parece al borde de la extenuación y… no me ha parecido bien simplemente ignorarlo. ―Sorey trataba de hablar lo mejor que podía, aunque nunca le había hecho falta, pues había salido de su aldea hacía relativamente poco tiempo. Era cierto que había hablando incluso con un duque no hacía mucho, pero eso no quería decir que no intentase ser respetuoso con los demás, sobre todo si ya le estaban hablando de esa forma. ― No quería asustaros, tampoco. ―Mantenía también las manos en alto, porque sabía que Mikleo, como wyvern que era, podía impresionar, y su jinete no era algo a lo que tenerle menos miedo si era capaz de montar una bestia así. Sin embargo, lo que le escuchaba decir al aparente noble (por sus ropas y sus modales a la hora de expresarse) no era algo que Sorey se alegrase de oír. Era cierto que entendía que no se fiase de él, aunque lo estuviese diciendo directamente, pero se sentiría muy mal si solo dejaba que se marchasen en ese estado. Sorey suspiró un poco y pensó en seguir siendo comprensivo, pero con un tono algo seguro. ― Me llamo Sorey, y en realidad soy de Lycia, mi señor. Vivo en una aldea en las montañas, Elysia, en la frontera con Bern. No es un lugar muy conocido pero allí vivimos con wyverns, por eso soy un jinete. Vengo de un viaje algo lejano por otras cuestiones, más mi objetivo es llegar a Pherae. No estoy entrenado, ni soy un soldado que podáis apreciar de esta nación, así que… sé que es raro, que os fiéis de mí, pero no tengo otras intenciones que prestaros mi mano. No podría quedarme tranquilo sabiendo que estáis heridos y no hice nada cuando sí podía hacerlo. ―Hizo una pequeña pausa. Sorey no tenía nada en ventaja más que su pura sinceridad y su buena intención. Aún asi, con un eso decidido, se llevo una mano a su pecho. ― Si cree en algún momento que tengo segundas intenciones, incluso ahora, no le juzgaré. Pero al menos, déjeme llevarles a donde se dirijan. Creo que… la persona que hay inconsciente tras de usted podría morir en poco tiempo.

Simplemente, así era él. Dar media vuelta y marcharse significaría quedar con un extraño dolor en el pecho y sus pensamientos se volverían intranquilos. Si esas personas acabaran muriendo por seguir un camino en el que, probablemente, acabarían cayendo cansados y agotados, o incluso desangrados por sus heridos, Sorey no se lo perdonaría. No le gustaba que la gente muriera solo porque otra no era capaz de poner un poco de su parte.

Sin embargo, antes de que pudiera hacer nada, el castaño notó en Mikleo un cambio. Él no había escuchado bien lo que alguien había dicho sobre el caballo del noble que tenía enfrente suya, pero al parecer su wyvern sí, y a este no le gustó. No obstante, antes de que Mikleo pudiera actuar algo amenazante, como cuando se sentía molesto, Sorey le puso una mano sobre el hocico y simplemente, lo calmó. Le miró serio y comprensivamente, aunque ciertamente estaba confuso de que de repente tuviera una reacción así. ¿Qué podría haberle molestado? Lo notaba algo inquieto bajo su mano acariciadora, y eso no le gustaba demasiado. ― ¿Qué te pasa, chico…? ―Sorey murmuró para el animal, que volvió a replegar levemente las alas mientras descansaba con sus cuatro patas en el suelo. Y muy diferente a lo que hubiera hecho un jinete de Bern, Sorey con su aura y sus gestos amables pero firmes, logró con soltura que su amigo no espantase a la ya cansada montura contraria. ― Lo siento. Mikleo está un poco cansado del viaje también, y sé que no le gusta estar aquí. Pero no debéis de tenerle miedo, es un buen compañero, en serio.

Aunque realmente pensaba que esa no era la razón que le afectaba.
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Jue Jul 07, 2016 4:54 pm

La mención a su nombre, la opinión del caballero respecto al mismo quedo olvidada,o simplemente pasada por alto ante la presentación ajena. Era difícil de creer en una situación usual que uno seria salvado por un marques de Lycia,gobernantes de estas tierras,menos aun que una mujer que era la mas pura representación de Sacae fuese uno de los futuros lideres de otras tierras. Pero Luz nunca dudaba de las palabras ajenas,y en esos momentos con el estado de su mente aunque lo desease seria incapaz de hacerlo. El pelirrojo tampoco tenia motivos para mentirle,que ganaría con ello? Si desease hacerle daño,engañarlo ,ya lo habría echo. No se arriesgaría tanto a ayudarlo,hasta el extremo de poner a su caballo al limite,a emprender una marcha tan lenta. No dudaba de las palabras ni intenciones ajenas,de que lo intentarían asistir y poner a salvo... Mas en su interior no lo veía correcto.No se sentía merecedor de ello.

Los marqueses gobernaban Lycia,la tierra dividía por ellos, eran importantes.Los lideres del pueblo,tenían poder y cargaban con responsabilidades inimaginables. La vida de todo un territorio,la felicidad y bienestar del mismo dependía de ellos.Porque alguien así iba a tomarse las molestias,arriesgarse de esa manera,por alguien como el ? Aun con su cuerpo destrozado y su mente agotada era capaz de ver que aquello solo era una perdida para todos,un beneficio para el mismo. Y no lo sentía bien.... aunque fuese para salvar su propia vida... No lo merecía... y no era capaz de guardárselo para el....

-Le agradezco mucho a mi señor...y a mi señora....el ayudarme....el salvarme....pero... pero... no merece la pena... alguien con tanta responsabilidad... arriesgarse por alguien como yo... no... lo merezco... ni lo deseo...  

Le dolía tanto hablar,le raspaba tanto la garganta... Deseaba tanto algo de agua para aliviar la misma. Pero el no cargaba nada consigo mas que sus prendas y su báculo,y no creía justo el arrebatarle sus provisiones a sus benefactores,menos cuando no se creía merecedor de la ayuda prestada a su persona

-Por ...eso... si en algún momento... soy una molestia....debéis... tenéis que... dejarme atrás....

No espero respuesta,simplemente se limito a pronunciar su petición,poco antes de que el marques se dirigiese al recién descendido jinete.Sin saber si su leve y maltratado tono de voz había sido captado por los oídos ajenos o si había caído en el olvido.

La presencia del wyvern ajeno le había despertado por completo,siendo el claro cuerpo de la criatura familiar. Cambiando solo el tamaño del mismo,siendo superior al que conocía. O al que recordaba. No pudo evitar con cierto temor y movimiento torpes asomarse por sobre el hombro del caballero que lo cargaba. Quería ver,tenia que comprobar si la voz que sus oídos captaban era la que tanto anhelaba volver a escuchar o si simplemente su mente lo castigaba como tantas otras veces. Quería prestar atención a la conversación de ambos,ver que sucedía.

En esos momentos era un mar de sentimientos,demasiados eventos precipitándose a gran velocidad,cayendo sobre el sin darle opción a reaccionar,sin saber como hacerlo.

Habia estado al borde de la muerte,había sido salvado. Estaba herido y se habían perdido en el camino a su destino. La persona que jamas creyó volver a ver estaba frente a el y no prestaba atención a su persona. Sorey lo había visto,lo sabia porque lo había mencionado,pero era como ver a un maniquí ,otro cuerpo inerte,otra figura en escena...sin importancia...sin reconocerlo...o sin querer hacerlo... Su corazón se oprimió,de una manera tan dolorosa como hacia años no lo hacia. El usualmente calmado vywern tomo cierta hostilidad... Sorey ofrecía ayuda,el marques la rechazaba...

Demasiado a lo que reaccionar. Demasiado dolor con el que lidiar. Las lagrimas,silenciosas,habían comenzado a deslizarse por su mejilla.Escaparse de sus ojos a traición sin ser ni siquiera el consciente de ese echo. Cuando había comenzado a llorar?

Debía calmarse,centrarse en esos momentos en lo importante,en lo que debía hacer... los heridos...si iban a Pherae...si estaban en Bern...llegarían a tiempo? Podría el marques permitirse rechazar la ayuda?

Con su mano libre,con cierta timidez,se permitió tomar parte de las prendas que cubrían la espalda de Eliwood. Sujetarlas y tirar de las mismas con suavidad,para llamar su atención de mejor manera de lo que lo haría con su cansada voz.

-Mi señor... el... no miente... Elysia...conozco ese lugar... y a el... lo conozco... no sabe,no puede mentir... por favor... por el bien de mi señora... ella... necesita descansar.... necesita llegar pronto a casa... Por favor... acepte la ayuda...

No quería llorar,o si lo deseaba pero no lo sabia. No sabia en que momento se habían comenzado a escapar sus lagrimas pero no podía detenerlas,de la misma manera que no podía detener los sollozos entremezclados en su petición. Sin saber realmente porque lloraba,cual de todos los eventos acontecidos hasta el momento lo había provocado.Porque ni por quien lo hacia... Pero no podía parar. Y dolía. Todo su ser lo hacia
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Eliwood el Jue Jul 14, 2016 12:15 am

No comprendía de ninguna forma el comportamiento del clérigo. No pretendía conocerle lo suficiente como para juzgar, apenas había estado en su compañía unos minutos previo al ataque, además de unos minutos más de tiempo consciente desde entonces, pero no podía sino ver como extraña e inusual su actitud. Su apego a vivir no parecía anteponerse a nada, en absoluto. Apenas le daba importancia. Cabía cuestionarse si acaso no se había simplemente rendido; efecto de la situación de la que acababan de salir, quizás del dolor prolongado del que apenas había podido despertar, o la pérdida de la parroquia en que le habían encontrado. Aunque las palabras pesaban en la consciencia del marqués, lastímeras y desesperanzadas, su resolución era actuar contra ellas. Por el bien del mismo clérigo. Regresarían todos, como Lyndis había deseado, sin importar lo que debiese hacerse.

Comprendía la reacción adversa de Luzrov a aquel jinete wyvern aún menos de lo que comprendía todo lo demás. Había algo extraño allí, sin dudas, mas era algo unilateral de parte del clérigo, hasta donde Eliwood lo entendía, pues el muchacho de cabello castaño no parecía afectado en absoluto. Era un asunto que tendría que ser atendido después. Y si había algo malo que Luzrov viese en él, para tener tal reacción, Eliwood realmente no lo detectaba ni por asomo. El muchacho le hablaba con cuanto respeto podía; notaba que se esforzaba por ello, con el encanto que sólo una persona de alcurnia menos fina tenía al intentar referirse en sus mejores modos a uno de cuna noble. Parecía inocente, hasta agradable.  

Y ni siquiera resultaba ser de Bern. Al oír que era de Lycia, Eliwood tomó nuevo interés en él, escuchando con atenta consideración su historia. Parecía dispuesto a exponer todo lo necesario sobre sí mismo, con tal de demostrar quien era realmente. Alzó una mano, palma extendida, en un gesto que le indicaba que mantuviese calma. - Sé de Elysia, joven. Sé que alguna vez se disputó su pertenencia al marquesado de Araphen, Kathelet o Pherae, mas su lejanía impidió ampararlo apropiadamente bajo la protección de cualquiera de los marqueses. He oído del lugar y comprendo que veo a un joven oriundo. - Habló con una tranquila sonrisa puesta en los labios, expresando sin más que creía en él. Había habido desconfianza, mas no era la clase de cosa que Eliwood optaría por mostrar en voz alta, tal y como guardaba bajo gestos impecables el peso de la grave situación en que había caído. Lo poco vistoso quedaba mejor escondido y disimulado. Lo cierto era que, en todo caso, no tenía motivos para dudar de nadie; le preocupaba el estado de Luzrov a sus espaldas y lo afectado que parecía, ese era el asunto. Aunque hallaba sosiego en la mirada del joven, su honesta y abierta preocupación. - No, no se preocupe, sus intenciones son claras y no habría de dudar de un hombre de Lycia, es tan sólo que... -

La figura a sus espaldas ya no estaba nada quieta. Le tomó cierto tiempo reconocer el temblor leve pero delator del llanto, así como el particular salto en la respiración. Un movimiento leve en su capa le llamó la atención hacia su pasajero, escuchando impasible su voz suave y entrecortada. Conocía a ese muchacho. Las cosas parecían más extrañas cada vez, y de alguna forma, mejores. Y aunque le habría gustado tomarse el tiempo de calmar a Luzrov un poco o entender mejor, en ese momento no podía; era cierto que necesitarían el auxilio si deseaban llegar a tiempo a su destinación y allí estaba. Si Luzrov no tenía problemas con ello, la decisión estaba tomada. Continuó donde había cesado con naturalidad. - ...ha dicho que se dirige hacia Pherae, ¿no es así? Nuestro rumbo es el mismo. Si no estaremos desviándole de su camino, gustosamente aceptaremos. - Dijo, e inclinó la cabeza profundamente en agradecimiento.

Habría preferido descender de su montura para inclinarse apropiadamente, pero con lo que cargaba consigo, era un poco menos simple. Primero acercó el caballo a donde estaban el muchacho y su wyvern; aún si el animal requería el tacto del jinete para calmarse, ciertamente parecía mucho menos hostil que un wyvern criado en Bern y montado por un militar. Lo suficiente como para no dudar en acercarse un poco, o pensar en confiarle a sus acompañantes. Se las arregló para subir un pie a la montura si perturbar demasiado la posición de la mujer inconsciente y el clérigo herido, descendiendo con un leve salto desde allí, para aproximarse enseguida al muchacho. Detuvo su andar recto frente a él, y permitiendo entrever un gesto un poco más serio y consternado, preguntó enseguida lo que era su mayor prioridad. - ¿Qué tan rápido puede su compañero llegar a Pherae? Si puede llevar a mis amigos, tengo modos de asegurarle el acceso inmediato. Cuanto menos ir en petición de sanadores y regresar a nuestro encuentro... -
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 14, 2016 7:24 pm

Casi pareció que contuvo la respiración durante todo el rato que paso desde que él acabó de hablar y el noble de cabellos rojizos le contestó, porque cuando lo hizo, Sorey dejó salir un aliviado suspiro. Ya no era sobre el tema de que no le dejasen ayudar, también era sobre si lo consideraban una amenaza. Porque puede que él tuviera un wyvern, pero Sorey solo sabía defenderse hasta cierto punto, y lo primero que haría sería irse de allí. Si no se hacía entender era lo que le quedaba, pero eso, para alguien como él, sería un problema muy grande, aparte de que fracasaría como Pastor. Por suerte, no estaba siendo así, porque al parecer era lo suficientemente transparente como para que el hombre le creyese. Después de todo Sorey era un chico muy simple, y aunque intentase ocultar algo no podría ni siquiera intentarlo. Claro que el otro no sabía eso.

Sí, así es. Me alegra escucharle decir eso, mi señor. ―El muchacho se quedó más tranquilo, y su actitud cambió a una más serena y natural, una que le permitía reaccionar mejor a la situación que tenía frente a él ahora. También se daba cuenta de que el hombre trataba de parecer que no había habido duda, pero Sorey sabía que no era así. No le importaba porque lo comprendía; si el necesitase proteger algo importante, probablemente haría exactamente lo mismo que el hombre. Sin embargo, ver su sonrisa apacible hizo que él también dejase de estar tenso, y bajó ligeramente la cabeza del wyvern para indicarle al animal que no debía de estar nervioso y que él, su amigo, estaba ahí. Su nerviosismo lo achacaba a las nuevas personas, que no conocía, y al estado alterado que estas llevaban y que influenciaban a las bestias de per sé. No obstante, el joven Pastor volvió a poner su atención en el noble de cabellos rojos y alzó ligeramente las cejas, ante el comienzo de una frase que no acabo. ― ¿…Hay algún problema?

Parecía que la figura que había detrás de él le estaba hablando, pero entre los ruidos que Mikleo emitía, por su comportamiento algo molesto, y la distancia a la que estaban. Sorey no supo que estaban diciendo en realidad. Aguardó pacientemente en donde estaba, hasta que el hombre que dirigía al caballo volvió a hablarle. ― Sí, señor mío. Pherae es mi punto de destino. Busco alistarme en sus filas. ―Decidió ser totalmente transparente y decir cuál era su propósito para llegar a la ciudad a donde se dirigía, porque no tenía nada que ocultar. Además creía que cuanta más información diese de él, menos distante parecería. Aunque poco distante podía parecer él, con su forma de hablar y de expresarse.

Sorey se inclinó levemente también, pensando que eso es lo que se debía hacer al ver al otro, y esperó a que el hombre terminase de acercarse con su montura, para llevar a los que portaba cerca del wyvern. Sorey en todo momento, con sus gestos y unas palabras suaves, hizo que Mikleo estuviese pegado al suelo, con las alas recogidas. El wyvern se movía casi grácil, era esbelto y algo más menudo que los machos que se utilizaban para monturas, pero sabía que aún así podía impresionar de cualquier forma. Sabía que le estaba pidiendo más que de costumbre a su compañero, pero le decía con la mirada que hiciese eso por él. Iba a tener que soportar más peso que de costumbre.

No estamos demasiado lejos de la frontera. Volando sobre las montañas llegaríamos en mucho menos de lo que se imagina yendo a caballo. Y sé que tiene fuerza suficiente como para llevar a sus acompañantes. ―Ya había llevado a otras personas antes. Estaba seguro de que con una mujer y con… Oh.

Lo cierto es que no había reparado hasta ahora en la figura inquieta que había estado detrás del hombre pelirrojo, pero ahora que lo observaba de cerca, cuando desvió la vista a quien Mikleo debía de llevar, tuvo un extraño deja vú. Uno que no se explicó y uno que hizo que le pasasen sus extraños sueños por la mente en esos instantes. Porque sus ojos estaban viendo una silueta cansada, herida, y parecía femenina y frágil… Y sin embargo el solo podía verle como un hombre, hermoso y aún así deslumbrante, acompañado eso de una sensación que hizo que se perdiese en lo que veía unos momentos, antes de volver a mirar al noble.

¿Y vos? ¿Seguirá con su montura o se detendrá aquí a la espera de la partida que solicite? ―Eso podría ser un poco peligroso. Si el animal estaba cansado, podría hacer que se desviase más, o que se desplomase de un momento a otro. Y entonces encontrarle sería una tarea aún más difícil.
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Miér Jul 20, 2016 8:24 pm

Las lagrimas no dejaban de bajar por sus mejillas,y por mucho que desease no era capaz de acallar los sollozos. Era como un riachuelo que no a pesar de ser pequeño no dejaba de correr el agua,de forma imparable. Se mordió el labio inferior ,en un intento por acallar los leves sollozos,consiguiendo únicamente que los mismos quedasen amortiguados mas no completamente silenciados. Su cuerpo aun temblaba levemente,y una de esas manos temblorosas fue llevada hasta su rostro. Cerro los ojos con fuerza y se froto los mismo,como si con esa simple acción fuese capaz de detener el agua que de sus ojos escapaba.

Pero lo que su cuerpo deseaba,o mas bien necesitaba,y lo que su mente quería no eran lo mismo.Y sus acciones no sirvieron de nada mas que de distracción para lo que le rodeaba.

No se percato realmente de cuando la montura volvió a ponerse en marcha,aunque fuese únicamente para acercarse al wyvern.Por la concentración en la que estaba sumido,por el haberse acostumbrado al movimiento de la misma durante la huida. Mas si que se percato de cuando Eliwood bajo del lugar.No se cayo por la posición en la que había sido montado ni la manera en la que lo habían sujetado al caballo,pero si que se desestabilizo levemente. Se inclino un poco hacia adelante al faltar el cuerpo del pelirrojo,teniendo que retirar la mano de su rostro para sujetarse mejor y no caer.

Algo confuso miro a su alrededor,con la mirada levemente empañada.Aun así se percato de un par de cosas.De que el marques estaba dispuesto a aceptar la ayuda ajena,algo que lleno al clérigo de alivio. De que se habían acercado hasta el wyvern,aunque en cuanto su mirada se poso en el wyvern y en el pastor la dirigió al suelo inmediatamente.

Aun así...dentro de el sabia que tenían prisa,que tenían que apresurarse. Tomo su báculo en una mano con fuerza,sintiéndose mas seguro con el objeto firmemente agarrado pero con el llanto aun sin controlar. La mano libre,dicho brazo,la estiro hacia el castaño.Pidiendo con un gesto tan sutil y confuso como ese que lo ayudase a montar. No tenia fuerzas para hacerlo por si mismo.

-Cuanto antes marchemos... mejor para mi señora...

La voz se escapaba entre sollozos. Y odiaba aquello,porque no deseaba llorar.Porque el llanto preocupaba y perturbaba a aquellos que le rodeaban,mas si uno no entendía el porque del mismo... y en esos momentos ni el propio clérigo sabia el porque. Y no quería que los dos hombres se preocuparan por el pero... no paraba... lo odiaba...
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Eliwood el Miér Jul 27, 2016 2:46 pm

Era una leve ironía la de aquella situación; hallar a un muchacho en camino a Pherae, con miras al ejército, justo él y en un día como ese. Era una lástima no poder hacer más provechosa la ocasión, ni tener tiempo de hablar con el castaño al respecto. Le habría divertido, seguramente ambos habrían podido ver lo gracioso en el hecho. No obstante, con la presente situación y en aquellas condiciones, no pudo hacer más que asentir en entedimiento, sin contener la leve y agridulce sonrisa que afloraba. Encantador muchacho, si acaso un poco torpe en temas de etiqueta; tenía que aceptar con dignidad los agradecimientos del marqués, no inclinarse tanto así de regreso, pero ah, si llegaban como necesitaban a Pherae, ya tendría tiempo de recalcarlo gentilmente. Nunca se estaba tan mal como para ignorar los detalles importantes.

- Le deseo la mejor de las suertes en su objetivo, entonces. - No sería él quien prescindiese de su mejor disposición en un momento así, apegándose al carácter considerado de siempre. Prosiguió con naturalidad al asunto a mano. - ¿Cree que lo logre antes del atardecer? Alcanzar Pherae, quiero decir. Calculaba llegar entrada la noche a caballo, al ritmo que íbamos... - Explicó; a aquel paso, la supervivencia de sus compañeros era dudosa aún, pero si pensaba en que llegasen a destino antes de la helada nocturna, sin un entero día a sus heridas, las cosas comenzaban a lucir mejor. Su mirada azul se posó con discreta pero fija atención en el comportamiento entre ambos jovenes, aún apesadumbrado de ver al clérigo en tan penosas condiciones, pero convencido en ese entonces de que estarían bien. Luzrov estaría mejor viajando aprisa en el wyvern y recibiendo asistencia médica cuanto antes.

Confirmando que no era motivo de preocupación, dejó que Sorey se encargase de acomodar al herido. Él se dirigió a bajar el cuerpo de la nómada de la montura ahora vacía, no tan pálida aún como Luzrov lucía, pero sumida en un profundo desmayo. La llevó tan cerca como consideraba prudente del animal ajeno y se detuvo allí, con la dama de largo cabello verde entre brazos, muy consciente de que no sería seguro intentar poner él un peso extra sobre esa clase de criatura. Entre tanto, consideraba rápidamente la forma en que debiese proceder; Sorey había dicho que su wyvern sería capaz de cargar a sus acompañantes, mas ir él mismo sería ya un abuso. Por otro lado, no estaba por abandonar a uno de sus mejores caballos en ese sitio. Tendría que enviarles adelante, en definitiva, en cuyo caso debía también cerciorarse de que Pherae los recibiese con eficacia y se les atendiese de la forma debida. Sabía cómo lo haría.

- Le pediré que se adelante con mis amigos, Sorey. Vaya a Pherae, tan rápido como pueda llegar. No se preocupe en absoluto por mi, pues no me encuentro herido, simplemente seguiré el camino a caballo y les alcanzaré en la ciudad esta noche. A solas, le aseguro que cabalgo muy rápido. - Se explicó a voz gentil, pese a que se trataba de decisiones ya tomadas, inamovibles. Sonreía calmo y seguro; lo estuviese o no, era lo que debía de transmitir en una ocasión así, mientras la crisis comenzaba a ver su solución. Aguardaba a ver las manos del muchacho libres, momento en el que se acercó a pedir tácitamente que le asistiese con el cuerpo inconsciente. Asumía que cargar no sería problema, pues lucía sano y relativamente fuerte. - En Pherae deberá buscar a la caballería real, ellos le encontrarán sanadores a la brevedad y le ayudarán con todo. Y si me permite, una última cosa... -

Se alejó un par de pasos. No había tiempo para extensas explicaciones, lo mejor era simplemente darle a Sorey las instrucciones necesarias y ponerles en marcha, aunque Luzrov estaba ya informado respecto a quién era él. Volvió la vista hacia el clérigo y se llevó un dedo a los labios, gesto breve y silencioso, antes de ajustar el último detalle necesario: llevó una mano a su hombro para soltar el enganche de la su capa allí, luego del otro lado, retirando con sumo cuidado la tela gruesa y algo pesada, cálida y fuerte al tacto, sin embargo desprovista de la rugosidad de la lana u otros materiales de uso más común. El mismo deseño de llamas en movimiento que decoraba el estandarte del marquesado yacía bordado en la tela, en un azul un poco más oscuro. Una capa sin manchas de sangre sería buena señal de que, en efecto, el marqués les había enviado deliberadamente a los caballeros de Pherae. La banda de oro en su cabeza habría sido igualmente inconfundible, mas tomar la joya que hacía las veces de corona en un marqués era mala señal entre quienes la comprendiesen; sólo quien asesinara a un noble tomaría algo tan preciado. La capa era lo justo y preciso. Con un gesto mil veces practicado la puso sobre los hombros del clérigo, de tal modo en que la tela cayó en perfecto acomodo tras él. Sería bueno que se mantuviese cálido, especialmente cuando tomasen altura. - Lleve esto. Y por favor cuide de Lyndis. Se lo encargo, nuestro afortunado señor. -
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Invitado el Dom Ago 07, 2016 10:14 am

El jinete estaba seguro que era más que capaz de llegar a Pherae antes de que cayese la noche. Hasta entonces había ido con un poco de cuidado de no ser visto posiblemente por guardas, además de que ahora, al ser tres personas sobre Mik, su velocidad se vería algo reducida. Sin embargo sabía que aquello no les haría perder tiempo. Aunque no supiera aún como luchar en realidad, confiaba en sus capacidades como jinete y en la fuerza y habilidades de su compañero

Definitivamente alcanzaremos Pherae antes de que caiga el sol. Sus acompañantes estarán en buenas manos antes de que sea demasiado tarde. Lo prometo. ―Quiso mostrarse serio y decidido ante su declaración, pero lo cierto es que solo estaba confiando en sí mismo y en qué era lo que debía lograr, porque no había otra opción más que esa. Incluso si aunque fueran extraños, estos acababan perdiendo la vida porque Sorey no era lo suficientemente rápido, no se lo perdonaría a sí mismo. Después de todo, lo que quería hacer desde siempre era ser de ayuda a los demás.

Por eso cuando observó que el albino se desplazaba hacia él le tomó del brazo con sumo cuidado y lo acercó a él mismo al wyvern. Este se había quedado quieto, casi congelado a ojos de los demás, sabiendo Sorey que en su interior estaba alterado. El castaño no conocía ese por qué, pero se había asegurado de calmarlo para que viese que no pasaba nada, y que él era quien iba a dejar a los demás que se subiesen a él. Era una emergencia, después de todo, y sabía que su amigo comprendería que debía transportarles. El animal entonces se quedó tumbado en el suelo, notando que era un espécimen acostumbrado a los humanos, pues los wyverns eran conocidos por su carácter fuerte y receloso, así que Sorey esperaba que aquel noble se quedase tranquilo con su comportamiento.

El chico de ojos verdes entonces no reparó demasiado en los gestos del clérigo, más achacándolo a su estado herido que a otra cosa, y simplemente lo ayudó a subir al lomo del wyvern, con ambos brazos, tratando de no hacerle daño en ningún momento. Luego de eso fue él quien se subió, mucho más fácil y con movimientos rápido, a su amigo, y se colocó delante del chico para que pudiese agarrarse a él y le sirviese de soporte. De esa forma podría tener entre los brazos al a dama desmayada, incapaz esta de mantenerse sola. Sorey la sujetaría durante el viaje, y de esa forma no tenía que preocuparse de que pasase algún accidente.

¿Está seguro, mi señor? ―Aunque el noble no parecía herido, y las manchas que pudiera tener en su ropa seguramente no serían en absoluto suyas. Aún así, el Pastor era incapaz de no preocuparse, pero viendo que aquella petición no era un auxilio sino, más bien, una clase de orden, no insistió. No le molestó tampoco, porque… la voz del hombre sonaba lógica y gentil, de manera que le hacía pensar que tenía razón en aquello. Al final, tomó a la mujer de entre los brazos del noble y la sentó sobre sus piernas y entre sus brazos, de manera que pudiera controlar al wyvern a la vez. ― No dudo de usted, en absoluto. ―Le aseguró con aquello de que cabalgaba muy rápido. Para ser un noble, estaba seguro de que había sido enseñado bien en todo, a diferencia de un chico de aldea como él. Sorey no podía comparársele en nada, así que cuando hablaba, no podía contener cierta admiración. Si fuera como aquel hombre, pudiendo mantener la calma cuando sus amigos estaban heridos y sabiendo lo que había que hacer en todo momento, sería mucho mejor en todo. ― Entendido, será mucho más rápido que buscar cualquier clase de ayuda por mí mismo.

Pero Sorey se quedó algo curioso por lo que el noble pelirrojo hacía. Había terminado por desenganchar su capa, haciendo que ondease ligeramente por los movimientos al quitársela, cuando Sorey por fin vio el bordado que había en ella, tan claro para él. Porque aunque fuera un chico natural de una aldea separada de toda clase de contacto con otras, el castaño era un ávido lector de libros y diarios de historia de su tierra. Así que reconocía perfectamente aquel emblema y sabía qué significaba. Era el marquesado de Pherae precisamente, uno de los que conformaban la Liga de Lycia, y tan solo los nobles de allí portaban, estaba claro, sus estandartes y escudos, lo que significaba que el que era allí delante de él era Eliwood, su marqués. No sabía desde cuando, pero le había empezado a interesar demasiado la historia que se escondía tras las duras y viejas tapas de los libros y los pergaminos polvorientos de las pequeñas bibliotecas que se encontraba, y era por eso por lo que había leído sobre la historia de Pherae y conocía a su actual marqués.

El castaño, de repente, sintió una extraña vergüenza por no haberlo reconocido y esa admiración anterior multiplicada por diez. Por lo menos. Y se quedó, al mismo tiempo, sin saber que decir coherentemente. No solo era un noble, era uno al que admiraba de verdad, y había podido comprobar de primera mano que era alguien que se preocupaba de verdad por los que le rodeaban. Sorey hubiese querido decirle algo más, pero solo observó cómo le colocaba la capa al chico que tenía detrás y cómo se alejaba ligeramente después de eso.

…Cuidaré de ambos. Se lo juro, mi señor Eliwood. ―Pronunció, esa vez con un semblante más serio y más consciente de lo que realmente significaba aquello, lo que debía de hacer. ― Todo saldrá bien, ¿vale? ―Cuando se dispuso a alzar el vuelo, primero creyó que era necesario decirle aquello al chico de pelo largo que tenía detrás. Inexplicablemente, pensaba que era… demasiado necesario decir aquello. Como si le hubiese salido solo. ― Puedes confiar en mí… te llevaré sano y salvo.
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Lun Ago 08, 2016 4:36 pm

La conversación entre el noble y el jinete por momentos se escapaba de su comprensión,no sabia por si el estado de su mente,tan confusa y agotada ,o simplemente por estar mas concentrado en si y en mantenerse consciente.En no alterarse mas de lo debido aunque ya fuese tarde para ello. Simplemente se dejo tomar del brazo y guiar hacia el wyvern,aquel en el que tantas veces había montado con anterioridad pero en el cual no tenia fuerzas para subir por si mismo. Ayudandole el castaño a ser el primero en montar en el animal,perdiendo el equilibrio levemente al ser dejado sobre el mismo antes de que el propio jinete se subiese dándole un lugar sobre el que sostenerse. Un lugar al que aferrarse.

Sorey monto delante suyo y sin pensarlo,por costumbre ,por instinto,porque era lo que siempre había echo ,paso con lentitud su báculo frente a el. Quedando el mismo horizontalmente por delante del abdomen ajeno. Los brazos del clérigo rodearon la cintura del castaño hasta que ambas quedaron aferradas al báculo,sintiéndose entonces seguro.Sabiendo que no importaba el movimiento ,que siempre que sus manos se aferrasen a su objeto no se caería por muy debilitado que estuviera su cuerpo. No pudo evitar por el estado en el que estaba,que todo su cuerpo en general quedase apoyado sobre el ajeno,casi pegado a el.Su rostro ladeado y su mejilla empapada contra la espalda del castaño. Se sentía bien y horrible al mismo tiempo .Quería dejar de pensar en el malestar que le afectaba a cuerpo y mente y aun así no podía...

Noto mas movimiento sobre la criatura ,Lord Eliwood entregándole el cuerpo inconsciente de la mujer al jinete,quien con cuidado la acomodo para sostenerla y seguir bien sujeto a Mikleo. Observo por sobre el hombro ajeno el estado del cuerpo de la peliverde, sintiéndose aliviado en parte porque parecía que no había empeorado si no que se mantenía estable,y en parte porque estaba al alcance de su mano. Si el estado de la mujer iba a peor solo tendría que soltar una de sus manos y estirarla hacia ella.Y aquello le daba cierta tranquilidad

Mas movimiento,esta vez algo cayendo sobre su espalda,le hizo desviar su atención centrada en la mujer para desviarla hacia el noble de cabellos rojos. Confundido ante la acción ajena llevo por reflejo una mano hacia la capa recién puesta sobre su persona,aferrándose a ella levemente. Entendiendo entonces,de forma tardía y gracias a las palabras del marques,el propósito de la prenda. El ser reconocidos como protegidos del marques de Pherae,el ser mostrados como sus invitados. Aferro aun mas la capa bajo su mano,agradeciendo la calidez de la misma sobre su cuerpo,antes de volver a soltarla y aferrarse de nuevo al báculo. Preparándose para cuando alzasen el vuelo. Le sonrió a Eliwood,de forma suave y cansada

-Muchísimas gracias mi señor.No se preocupe yo... me encargare de mi señora... lo prometo...

No quería que le pasase nada a la mujer,no solo porque le debía su propia vida si no porque realmente no lo deseaba.Lo prometía porque aun en su estado realmente tenia intenciones de cumplir con ello. Aunque no pudiera hacer mucho haría todo lo que estuviese en su mano

-Supongo que cuando lleguemos a Pherae tendré que agradecerle apropiadamente a la santa...

Sabia,por los gesto y movimientos tanto del jinete como del wyvern. Por las palabras del mismo ,por el tiempo que corría en su contra,que estaban por alzar el vuelo.Se aferro aun mas a su báculo y cerro los ojos con pesar. No era justo... no le parecía justo que le dedicasen dichas palabras... cuando el hombre no le recordaba. Dolía mas que la jabalina atravesando su cuerpo.

-Se que lo harás... confió en ti...

La voz leve,ronca,rota...apenas un murmullo contra la espalda ajena.
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Eliwood el Miér Ago 24, 2016 5:32 pm

La enorme coincidencia que acababa de tomar lugar estaba salvando un par de vidas. Eliwood estaba más o menos convencido ya; si llegaban tan rápidamente como se vaticinaba y conseguían ayuda a tiempo, tanto Lyndis como el clérigo de Sacae sobrevivirían el mal viaje. Podrían sanar sus heridas y comenzar a dejar toda aquella experiencia atrás. Y tendría que agradecérselo todo al oportuno muchacho del wyvern, por haber bajado hasta ellos al divisarles. Absolutamente nada les pedía a cambio, pero el pelirrojo sopesaba ya idearse una buena recompensa; un simple pago en oro o en recursos de viaje sería lo obvio y no significaría carga alguna, pero el muchacho había expresado con claridad sus aspiraciones a algo más trascendental. Cabía todavía cuestionarse por qué querría tan fausta y peligrosa actividad como enlistarse a un ejército en lugar de permanecer en su propia aldea, pero si realmente era eso lo que deseaba, suponía que podría echarle una mano después. Le interesaba.

Un distinto agradecimiento sería necesario para el otro joven, el clérigo que había quedado envuelto en todo el asunto. Con una pizca de superstición, o más bien un internalizado respecto a lo sagrado, Eliwood se veía bastante convencido de que la suerte que cargaba ese muchacho de cabello blanco era extraordinaria. Estaba sobreviviendo a muchísimo infortunio junto, admeás conocía a Sorey, quizás fuese el motivo por el que les había llegado tal salvador. Dos grandes deudas a compensar. Especialmente por la parroquia de Luzrov...

Por lo pronto, se aseguraba de que estuviesen listos para su último tramo de viaje. Él no tenía tanta prisa ya, sabía que tardaría mucho más y que apresurarse al máximo no cambiaría casi nada. Luzrov parecía bien afirmado, helarse cuando ya debía de haber perdido temperatura por la pérdida de sangre era invitar a la muerte a acercarse pero estaba suficientemente abrigado, Lyndis estaba al resguardo del joven jinete así que habría de mantenerse a salvo también. Todo en orden. Miró a ambos varones con un deje de aprehensión, su instinto siempre le impulsaba a proteger un poco demasiado a le eran menores en edad, pero estaban listos y debía de dejarles partir. Tan serios, además. Asintió lentamente. - Bien. Les deseo un viaje seguro. Volveré a verles esta noche. - Dijo, antes de regresarse hacia su propia montura. No terminaba de agradarle no poder cuidarles un poco más, pero lo que podía hacerse, estaba ya hecho.

Apenas cuando subía de regreso a su caballo, mucho más aliviado el animal al tener sólo aquel peso al que estaba muy acostumbrado, cayó en cuenta de que le habían llamado directamente por su nombre. No Luzrov, que ya le conocía por tal, sino Sorey. Miró por sobre el hombro con algo de sorpresa, aunque ya se había alejado un par de pasos y sería bastante descolocado decir cualquier cosa. Se tragó comentarios, suspiró, bajó los hombros y dibujó en su rostro un leve gesto de decepción. No era que le molestase, pero se habría podido entretener un poco más con el asunto, si tan sólo se hubiese disimulado mejor... qué difícil era pasar desapercibido. Tendría que trabajar un poco en eso, o la próxima vez que se viese en necesidad de cruzar una frontera sin aviso no le iría tan bien. Volviendo la vista al frente, el marqués sujetó con firmeza las riendas y con un suave golpecito del talón puso el caballo a andar nuevamente, inclinando el cuerpo hacia adelante para mantener su postura a medida que la cabalgata se transformaba en una veloz carrera hacia el sur.

Spoiler:
BUENO A VERRRRRRRR Eli se ha ido por el caminito asi que si quieren hagan turnos juntos y me dicen cuando postear ;D (o sea cuando lleguen), o hacen mini salto de horas o algo, como quieran, por mi todo ok!!
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Luzrov Rulay el Lun Ene 02, 2017 3:12 pm

No se percato demasiado de cuando Mikleo alzo el vuelo,tan acostumbrado había estado antaño a volar sobre la criatura que los movimientos del ser eran recibidos por su cuerpo con naturalidad.Con tanta naturalidad que para cuando fue consciente de ello ya se encontraban a varios metros del suelo y ascendiendo. Hasta que alcanzaron la altura necesaria como para poder sobrevolar sin problema alguno las montañas que servían como linea fronteriza entre el país en el que se encontraban y aquel que deseaban alcanzar.

La altura hacia tiempo que había dejado de ser un problema para el clérigo,el viaje sobre el wyvern resultaba tan cómodo para el como el viaje en el corcel del marques hasta el momento. O puede que incluso mas confortable al tener mas espacio para tres personas y al poder amarrarse con mas familiaridad al cuerpo delante del propio.Aunque era dicha familiaridad con el lo que hacia que a nivel emocional la travesía comenzase a resultar incomoda, casi dolorosa y asfixiante para el. A pesar de acabar de iniciar el trayecto.

El viaje resulto... no sabia si declararlo largo,eterno,o increíblemente corto. Concentraba su atención en la mujer de cabellos verdes que montaban frente al cuerpo del jinete.En tenerla siempre a la vista,siempre a mano.Que su herida no empeorase,que su cuerpo no palideciese. Incluso en ocasiones estiraba la mano y tocaba su piel sutilmente,para comprobar la temperatura de la misma y el débil pulso que aun poseía. Intento centrarse en la calidez de la capa que le envolvía, protegiendole del aire frió de la altura. Lo cierto era que agradecía dicho aire,pues le despejaba,a ratos le permitía estar mas despejado,mas concentrado. Aunque eso no fuese del todo bueno para el ,pues aunque intentase centrarse en la mujer de cabellos verdes,en el calor de la capa.El estar mas despierto,mas despejado ,le hacia ser mas consciente de la persona que los trasladaba. De los recuerdos que poseía de la misma,de lo que significaba el no ser recordado.

Y esos momentos del viaje,cuando era consciente de Sorey,resultaban eternos. Dolorosamente lento.Como si el tiempo no avanzase y nunca fuesen a alcanzar su destino.

Otras veces sin embargo sus parpados pesaban y los dejaba cerrar lo que para el parecía apenas un parpadeo. Mas al abrirlo reconocía que el paisaje bajo sus pies al que solo prestaba atención de manera inconsciente había cambiado. Y que no sabia realmente lo que había durado dicho parpadeo. No sabia el tiempo transcurrido.

No supo... definir el trayecto.Solo sabia que en cierto momento perdieron altura y se encontraban en lo que parecía ser el patio de un castillo,o fortaleza. Que comenzaban a ser rodeados por gente uniformada y las voces se apelotonaban a su alrededor. Tantas y en volumen tan elevado para su estado que no sabia que decían. Solo fue consciente de la voz de Sorey,apurada dando alguna especie de explicación. Identifico el nombre del marques,el de la mujer y el propio. Fue consciente de que nombraban a sanadores,a priest,porque el nombre era tan familiar para el que sus oídos lo captaron. Noto su cuerpo frió al ser retirada de el la capa del pelirrojo. Noto como el castaño entregaba el cuerpo inconsciente de la mujer,del cual no había apartado su vista desde que aterrizaron, a uno de los soldados.Como el mismo de manera apurada sacaba a la mujer del lugar.

Sonrió con alivio,una leve sonrisa llena de sincera felicidad. Tan concentrado estaba en el destino de la peliverde que no se percato de que otro brazos lo tomaban a el y lo ayudaban a bajar. Solo sabia que otro soldado había tomado su cuerpo. Que estaban bien ,que Lyndis lo estaba,que Sorey y Mikleo lo estaban y que los habían llevado a su destino.Y que el... que el podía descansar...

Y se lo permitió. Se permitió cerrar los ojos y abandonar el mundo de los conscientes. Mientras Lyndis y el eran trasladados a habitaciones,mientras los sanadores eran llamados. Y mientras el jinete wyvern ya mas calmado entraba en detalles sobre lo ocurrido en el camino,sobre la inminente llegada de su señor.
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Eliwood el Jue Ene 12, 2017 1:16 am

Fue tan aprisa como su cansado caballo podía a aquellas alturas, en lugar de cuanto deseara él. Sus corceles de guerra estaban preparados para soportar el esfuerzo y caos de combates como los que habían dejado atrás, tanto como las interminables horas en pie, pero todo tenía su límite; el tiempo lejos de su hogar había sido demasiado, al igual que el peso de 3 personas a lomo por prolongada distancia. En disculpa, acarició un poco el cuello del animal, dándole pequeñas palmadas y dejando flojas las riendas. No apremió más con sus talones, permitiendo que el caballo fuera al ritmo que fuese capaz de sostener. Después de todo de lo que habían salido, era lo único que correspondía hacer. Él, por su parte, se frotó los ojos para mantenerse despierto sobre la montura. Alzó la vista al cielo aún claro, armándose de paciencia y soltando un exhausto suspiro.

Vio la enorme sombra del wyvern pasar lejos por sobre su cabeza, desplazándose por las planicies y montañas hasta desaparecer de vista. Sólo en esas condiciones, a solas y viendo al reptil aletear pesadamente a lo lejos, pudo bajar sus propios hombros y quitar la expresión perfectamente serena de su rostro. La preocupación inundó su mirada, tensando sus facciones. Una imagen de confianza y tranquilidad era necesaria en tensos momentos, mas prescindible si ya no se hallaba ante los ojos de los demás. Aunque quedara camino por recorrer y desenlaces por comprobar, en cierta forma el marqués podía comenzar ya a descansar, confiándose a la ayuda del jinete wyvern y a la de los habitantes de su propio castillo. Tan sólo cabalgó, intentando no pensar en demasía sobre lo que podría ocurrir en ese intervalo, sino esperar a verlo con sus propios ojos.

Al atardecer, cuando el wyvern arribara al castillo, Eliwood seguía en su camino, aunque lejos de la frontera con Bern y bien adentrado ya en Lycia. Su cabalgata continuó a través de la noche, tornándose cada vez más difícil para el agotado hombre mantener cuidadosa consciencia de su ruta. Se apresuró a través de áreas en que sabía que podía coincidir con emergidos, afortunado en no toparse con ninguna batalla en proceso o desplazamiento de las criaturas aquella noche. Cuando el cielo comenzaba apenas a aclarar, dejando atrás la negrura para tomar un tinte cada vez más azul, antes inclusive del amanecer, fue cuando llegó él también a la destinación. Atravesó los campos y plantíos en torno a su amurallada ciudad, anunciado por el mismo ruido de los cascos al enfilar hacia la entrada custodiada. Apenas se detuvo para que fuesen abiertas ante él las grandes puertas de Pherae, cuestionando de inmediato a sus hombres respecto a un jinete, un wyvern, un clérigo y una nómada que llegaran horas atrás en busca de refugio y cuidados. Serio como en pocas ocasiones, pidió el inmediato y completo reporte, sin dar un paso más ni bajar de su montura siquiera. Con alivio escuchó respecto a su llegada, la sanación de las heridas de cada uno y el estado en que habían quedado, fuera de peligro y ya en proceso de sólo descansar.

Al fin bajó del caballo, encargando que fuese llevado a los establos mientras él mismo ingresaba al castillo. Sin embargo, todos sus invitados se hallarían ya dormidos. Sin deseos de increparlos ni necesidad de visitarles si sabía que estaban ya a salvo, Eliwood se limitó a indicar las habitaciones que les serían cedidas, la vestimenta que se debería conseguir para ellos, las comodidades que les serían prestadas y la atención que se les dedicaría; el máximo posible de su hospitalidad, mientras residieran en el castillo de Pherae, e inclusive cuando decidiesen dejarlo. Lo único que no podría darles sería, probablemente, su propia presencia en aquel tiempo. Al retirarse a tomar su propio muy necesitado descanso, el hombre de entrada edad esperó cuanto menos poder despedirles en su momento, aunque tal cosa quedaba fuera de sus manos. Frentes de guerra le llamaban y su tiempo en su hogar, aunque añorado, no podría ser mucho. Era el modo en que transcurrían esas épocas.
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Re: Desvió inesperado [Social Privado Eliwood-Sorey.-Luzrov]

Mensaje por Eliwood el Lun Ene 23, 2017 12:36 am

Tema cerrado. 50G a cada participante. Debido a que carga con muchas riquezas ya, Luzrov no se halla recibiendo ayuda monetaria de su iglesia.

Al ser el único personaje en su primera clase, Luzrov obtiene +1 EXP. Gracias a esto, obtiene también el segundo skill de la clase Priest:

Renovación - La energía mágica dentro del clérigo, alimentada por su fe, causa un suave efecto curativo a través del tiempo. Sus heridas superficiales y leves se curan por sí solas en el transcurso de todo un tema, no así heridas graves, profundas, quiebres de huesos, etc. (En social y campaña, se finaliza el tema sanado. En misión, equivale a una curación de vulnerary cada 3 turnos.)

¡Felicitaciones!
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