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La hora de la justicia [Priv. Nils]

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La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 07, 2016 7:53 pm

Me dirigía a Pherae cuando me encontré con una muy grata sorpresa. Jamás esperé haberme encontrado con otros miembros del Colmillo Negro sin tener ninguna pista de su paradero. Si bien no éramos muy cercanos, al menos nos conocíamos y aquello sirvió para que pudiéramos hacer un pequeño resumen de la situación actual.

La conversación fue larga y tendida y compartimos información. Por mi parte, yo les hablé de la base y les conté que había tomado una lista de encargos de la cual me encargué de dar unos pocos a estos compañeros. Ellos, por su parte, me dijeron que se habían formado pequeños grupos para hacer las misiones más fáciles. Me ofrecieron ir con ellos, pero decidí rechazar su oferta y seguir buscando a los demás. Mi objetivo no era simplemente hacer misiones de nuevo con el Colmillo. Quería encontrar a los demás miembros y hacerles saber que todos estaban a salvo. Pero he de confesar que haberlos encontrado me animó mucho.

También me hablaron de un encargo bastante antiguo con el que llevan ya años. Por lo visto, estaban con él incluso desde antes de que me uniese. Me dijeron que estaban buscando a una persona que, aunque parecía un niño, no lo era en absoluto. La posibilidad de que fuese un laguz se me pasó por la cabeza. Pronto me dijeron que así era y, después de ofrecer mi ayuda en ese caso particular, me dijeron que no era necesario y que se ocuparían. Aseguraron tener un plan con el que no fallarían y, la verdad, no quise meterme en el caso. Ellos tenían más experiencia que yo. No iba a ser quien les dijese cómo hacer su trabajo. En todo caso, debería ser al revés.

El tiempo pasó y, de nuevo, me los volví a encontrar por casualidad. Solo que esta vez me hicieron ser portadores de malas noticias. Estaban muertos. Las heridas parecían haber sido provocadas por varios tipos de armas. Su objetivo no debía ir solo. Lo que me extrañó fue no ver ningún tipo de marca como garras, o quemaduras o similares. Si era un laguz, ¿por qué no se transformó?

Registré los cuerpos de los muertos y entonces di con un dibujo del objetivo. Sí que debía ser un laguz. Es imposible que tenga la edad que aparenta en este dibujo. Además, encontré una pequeña libreta en la que había un informe de las actividades relacionadas con esa misión y el objetivo. Como había indicios de que se alojaba en una posada cercana, decidí ir allí y preguntar por él.

Aunque… no hizo falta. Para cuando llegué, dicha posada había cerrado. Pregunté lo que había sucedido a los lugareños y mencionaron que les habían matado no hacía mucho tiempo. No fue difícil deducir que el objetivo debía haber sido el responsable de dichas muertes. Después de todo, si lo estaban persiguiendo es porque era peligroso. Si lo querían vivo, debía ser porque en lugar de matarle querían ajusticiarlo por sus crímenes. Aunque… a mí no me importaría que acabase sin su cabeza tras ver lo que ha sucedido.

Realicé mis propias investigaciones y pude averiguar que se encontraba ahora mismo en el hogar del marqués de Pherae. ¿Acaso pensaba matarlo ahora a él? No iba a permitirlo. Ya bastante ha tenido con matar a esa familia inocente. No le permitiré matar a ningún otro. Pero no pienso simplemente matarlo. Quiero pillarlo con las manos en la masa. Que no tenga ninguna otra opción salvo admitir sus crímenes. Solo entonces me encargaré de hacerle sufrir lentamente por lo que hizo a esa familia. De hecho, lo que pasó con los miembros del Colmillo, aunque me duela, no se acerca ni de lejos a lo otro. Todos somos consciente de que podemos acabar muriendo durante nuestras misiones.

Aquella familia era distinta. Ellos no tenían absolutamente nada que ver con esto.

Me hice pasar por un miembro de la limpieza de la mansión. Aunque he de admitir que me costó adaptarme a la mansión. Menos mal que gracias a mi experiencia para el disfraz sirvió para que simplemente pensasen que era una sirvienta que, aunque se esforzaba, todavía cometía errores tontos de dirección.

Pero, ¡vamos a ver! ―la voz estridente de la jefa era como una tortura cuando se estaba tan cerca de ella―. ¡Esta es la cuarta vez que te equivocas de camino, jovencita! ¿Cómo has llegado hasta aquí con ese sentido de la orientación?
¡L-lo siento mucho, señora! ―decía, falseando mi voz. Será pesada… ¿No tiene otro sitio al que ir? ¿Otras cosas que hacer? ¿Otra gente a la que perforar sus tímpanos?
¡Por última vez! ¡Tienes que ir a limpiar con las demás el ala este!
¡Sí, señora! ¡Enseguida voy, señora!
¡Que no te vuelva a pillar donde no estás! ¿¡Entendido!?
¡Sí!

Y me dirigí a donde me indicó para no aguantarla más. ¡Tengo cosas más importantes que hacer que estar limpiando la casa de un noble que ni siquiera está presente! ¿Dónde estará el maldito mocoso?
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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Nils el Lun Mayo 09, 2016 12:10 am

Había pasado un tiempo desde aquella fatídica noche en la posada, esa en la que estuvo a punto de volver a ser capturado pero gracias al marques de pelo rojo todo termino en un simple tobillo lastimado. Desde allí y pese a las angustias iniciales los días pasaban tranquilos como nunca antes lo habían hecho. Los sirvientes y las mucamas eran realmente agradables con el aun que le incomodaba un tanto que le colmaran de atenciones como si se tratase de un crío… aun así no era algo que podía evitarse y admitía muy para sus adentros que, de alguna forma no resultaba ser tan malo. Eran días felices y tranquilos pero sabia mejor que nadie que aquello no podría durar para siempre, tarde o temprano esos infames colmillos darían con su actual ubicación si es que no lo habían hecho ya y seguro estaría planeando ya su nueva movida.

El por que ese grupo se empeñaba tanto en hacerle la vida un infierno era un misterio, ya le había arrebatado a su hermana de la cual nada sabia actualmente y la vida de su mejor amigo sin mencionar la de todo aquel infeliz que haya sido lo bastante amable como para tenderle una mano amiga. Quizá al único al que odiaba mas que a los colmillo negro era a si mismo por ser tan débil, por no poder hacer nada mas que correr mientras una pila de cadáveres se iban acumulando a sus espaldas... pero aun con todo esto no podía simplemente tirar la toalla, seria muy fácil acabar con su sufrimiento si solo se permitiera cortarse la garganta pero su mejor amigo le hiso prometer que nunca tomaría aquel escape por mas terrible que se tornara la situación... le debía mucho a ese hombre y aun que cumplir aquella promesa no pagaría la gran deuda que tenia para con el por lo menos le hacia sentir menos miserable el saber que estaba cumpliendo su ultima voluntad. Apenas tenia en aquel lugar unos cuantos días pero se había dado a la tarea de explorar y memorizar todo el lugar y sus recovecos, hurgando en cada habitación que podía como cualquier niño curioso de su edad, recorrió los jardines completos y de vez en vez se escondía de los sirvientes solo para ver como estos entraban en pánico buscándole... era divertido poder relajarse para variar.

- Ahora que lo pienso... no estaban remodelando el área este?, quizá un poco de ánimos le serian de utilidad y en el mejor de los casos puede que la Señora Molly hasta me adelante el postre -

La jefa de cocina también se encargaba de organizar al personal femenino, una señora regordeta y bonachona que pese a ser algo estricta era como una segunda madre para todos teniendo especial debilidad por consentir al chiquillo de ojos carmesí que el señor marques había traído consigo una mañana. Nils no era muy afín a ser tratado como un niño indefenso o a los mimos excesivos pero si que le gustaba ver felices a las personas que lo rodeaban, sentir que era útil aun que fuera solo para darle ánimos a un montón de extraños amables.

- Hola, como va todo por aqui?, trabajando duro? -

Pregunto el muchacho una vez llegando al área adecuada acercándose a la primera mucama de muchas que encontró por el lugar, las cuales tenían que limpiar todo el área antes de que los sirvientes comenzaran a mover todo pues seguro el polvo de algunos muebles acabaría haciendo un verdadero desastre por todo el lugar.

- Pensé que quizá les gustaría un poco de música para hacerles mas ameno el trabajo, quisiera ayudar de otra manera pero esto del aseo se me da fatal -

Las mujeres parecieron entusiasmarse con la idea y mas por que muchas de ellas consideraban adorable al pequeño bardo, punto y a parte Nils era bueno en lo que hacia por lo que el escuchar sus melodías alegres era un verdadero deleite para los oídos. De esta manera el jovencito se dio a la tarea de inundar aquel lugar con música marcando el compás con los sonidos de cepillos y escobas que resonaban por el cuarto creando una sinfonía única y divertida. Esos tiempo tan alegres serian cortos pero desde el fondo de su corazón el pequeño bardo disfrutaba con las sonrisas de los habitantes de Pheae, aquellos a los que su viejo amigo amaba tanto como a su hijo Eliwod y aun que cosas muy tristes ocurrirían en el futuro de momento solo podía sonreír y danzar.... eso y esperar a que le diesen doble ración de puddin a escondidas como ocurría algunas veces después de la cena.
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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 10, 2016 4:39 am

Por temor a la potente voz de la jefa, decidí ponerme manos a la obra y empezar a realizar las labores que debía realizar a juzgar por mi disfraz. Lo que sí que no me esperé fue ver al mismo objetivo yendo directamente hacia donde estaba. Durante unos instantes se me pasó por la cabeza matarlo aquí mismo e ignorar la orden de capturarlo, pero él podría escaparse o, en el peor de los casos, ser yo el capturado. Y eso sí que sería un problema.

Perdonad, pero… ¿quién sois? ―debía llevar a cabo mi papel―. Soy nueva aquí.
¡Oh, Nils! ¡Pequeño!

Aquella voz me sonaba tan familiar que hice todo lo que pude para continuar trabajando. Pronto vino la jefa, dispuesta a ser lo que a mi parecer era una muestra excesiva de afecto hacia el niño. ¡Por dios, señora! ¡Lo va a asfixiar si le abraza de esa forma! Aunque, la verdad, no me importaría si eso pasase.

El joven anunció a qué había venido y, después de dar su aprobación y lanzar una mirada a todas nosotras que trabajamos, decidió irse de nuevo. Aquello me molestó bastante. ¡Había venido solo para saludar a ese crío y entonces largarse cuando a mí me ha regañado por perderme y me ha dejado casi sin tímpanos en el proceso! Ah… la jerarquía laboral. Qué divertido…

Aunque lo cierto es que la música ayudaba mucho. Odiaba admitirlo, pero a medida que el chico iba tocando su instrumento me iba animando y sentía como que tenía más energías. Me hacía pensar en por qué alguien así mataría a aquella familia inocente. ¿Sería todo un acto? De ser así, es un actor tremendamente bueno. Debía tener cuidado de no caer en su juego. Las mentiras bien usadas son tremendamente peligrosas.

Tras unos cuantos esfuerzos, terminé de hacer lo que se me había sido ordenado. No estaba acostumbrado a estas tareas, pero lo cierto es que pude hacerlas sin cansarme mucho cuando debería haber quedado más que agotado. ¿Tendría algo que ver la sensación que tuve antes? Sea lo que sea, ahora debía acercarme a él y esperar a ver qué me cuenta.

Así que os llamáis Nils, ¿no? Mi nombre es Cecilia ―mentí, por motivos obvios―. No parecéis un familiar de nuestro señor… ¿Sería mucho inmiscuirme conocer los detalles de vuestra llegada? Si queréis, para que os resulte más cómodo, puedo contar yo mi historia de antemano, aunque os advierto de que no es muy interesante.

Tenía que hacer que abandonase estos muros. Fuera de ellos sería más fácil pillarlo e interrogarlo como es debido. La cuestión era conseguir que él se fuese de aquí. Es el sitio más seguro y, sin duda, querría quedarse. ¿Dónde va a estar mejor protegido que en la mansión de un marqués?
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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Nils el Sáb Mayo 14, 2016 3:15 am

el pequeño bardo termino su melodía en cuanto todas y cada una de las mucamas termino su labor haciendo una pequeña reverencia, admitiendo para sus adentros que aquello, aun que divertido, resulto agotador haciéndole sudar un poco.

- Espero que haya sido de su agrado, gracias por escuchar -

Comento el chiquillo educadamente mientras que algunas de las señoritas se derretían alabando lo mono que era, no es que le hiciera mucha gracia a Nils pero era mucho mas fácil hacerse pasar por un niño (aun que en realidad y pese a su edad aun lo era) que intentar comportarse como un adulto, al final si la vida te da limones consigue azúcar y has limonada.

- Un placer señorita Cecilia, bienvenida al castillo. -

La saludo alegremente en cuanto aquel rostro que no le parecía para nada familiar le saludo, aquello le hiso saltar levemente las alarmas pero decidió no prestarle mucha atención de momento pues aceptar nuevo personal en lugares como aquel era algo de lo mas normal... no es que fuera totalmente paranoico pero el chiquillo difícilmente bajaría la guardia sabiendo que la vida del pelirrojo estaba en juego por el simple hecho de tenerlo en su castillo.

- Ahhh, eso... pues básicamente mi historia también es algo simplona. Me torcí el tobillo, Lord Eliwood me recogió y para pagar su amabilidad estoy trabajando como bardo en el castillo. -

Comento encogiéndose de hombros restandole importancia al asunto. Aquello no había sido una mentira en realidad si no un versión super resumida omitiendo detalles como el colmillo negro, los bandidos que lo perseguían y los desastres que su escape en la posada dejo tras de si. No era necesario decirlo y en cierta manera intentaba proteger a la joven pues estaba seguro que saber de la existencia del colmillo era una sentencia de muerte casi segura.

- Que hay de ti?, vienes del pueblo o de la ciudad? -

Pregunto el chiquillo aun sonriendo alegremente mientras guardaba su confiable flauta en el estuche correspondiente que colgaba de su cinturón junto a una pequeña daga de bronce que difícilmente podría llamarse como tal, mas bien seria acertado compararla a un abrecartas que a un arma perse. Los ojos escarlata del niño bardo no perdían de vista la mirada contraria notando algo extraño en ella, un cierto deje de odio muy bien disimulado quizá. No en valde había vivido tantos años, el niño no era tonto y entre todas las cosas el odio, el miedo y la codicia eran los sentimientos negativos que podían distinguirse mas fácilmente en la mirada de una persona. No estaba seguro de por que ella lo miraba de aquella manera, quizá no le gustaban los niños, o los bardos... o los niños bardos. Sea cual fuese la razón era muy pronto para sacar conjeturas así que de momento seguiria con aquello un poco mas, quiza se estaba alarmando por nada.

- Este castillo es un verdadero laberinto y es facil perderse cuando se es nuevo. Que te parece si te lo muestro un poco?, si la señora Molly nos ve basta con decirle que te pedi un poco de leche. -

Comento sin borrar aquella sonrisa amplia de su rostro mientras que tomaba a la chica de la mano sin siquiera preguntarle y comenzó a correr hacia cualquier dirección, eso si, estando siempre al pendiente de sus reacciones y gestos intentando evaluarla.
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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 17, 2016 5:46 pm

Tras escucha la explicación pude averiguar que, o bien el marqués Eliwood era una persona amable, o bien tenía que mantener una imagen de eso para ocultar lo malo que estoy seguro que hará cuando no se le esté vigilando. Es un noble, después de todo. Sin embargo, aquel chico demostró tener cierta consideración. Siendo sinceros, no tengo ninguna prueba irrefutable de que él sea el culpable, pero todo encaja si achaco la muerte de los miembros del Colmillo a él. Además, si el marqués le ayudó es seguro asumir que él también lo es. Es comprensible y, aunque me duela admitirlo, no puedo tenerle en cuenta lo que hizo. Todos nosotros estamos dispuestos a morir si ello implica cumplir nuestro encargo sin excepción.

Eso es cierto. Por desgracia, no he tenido el honor de conocer a Lord Eliwood en persona, pero lo que he oído hablar de él no son más que buenas palabras. La misma jefa de la cocina lo ha hecho en varias ocasiones ―dejé escapar una risa.

Sin embargo, este “niño” era otra historia. Si había sido capaz de matar aquella familia inocente a sangre fría también es capaz de engañar al marqués sin problema. De hecho, seguro que ya tiene en la palma de su mano a casi todos los que ha conocido aquí. He de reconocer que su habilidad en el subterfugio es sublime. Y yo no iba a ser menos, aunque usaría un poco de verdad en el proceso.

Soy originaria de un pequeño pueblo de Bern ―respondí―. Mi familia y yo nos mudamos a un pueblo cercano. Ellos dirigen una posada. Sin embargo, nuestros ingresos no son tan buenos como nos gustarían, así que… ―suspiré―. Aquí estoy.

La única verdad era que era de Bern. Con lo de la posada esperaba hacer que él recordase a esa familia que murió. Quería comprobar si sentía aunque sea un mínimo arrepentimiento. Aunque incluso si ese fuese el caso, lo cierto es que no iba a cambiar mi cometido. Iba a capturarle y no había nada que cambiase eso. Él pagaría por sus crímenes.

Poco después de un silencio que se me hizo un poco incómodo mientras hacia tareas, a Nils se le ocurrió ir a dar un paseo para conocer un poco el castillo. Seré sincero. Durante un instante, solo un instante, me pareció pensar que no había actuado en ese momento. Sin embargo, no iba a dejarme engañar tan fácilmente. No tras saber que él es el responsable de esas muertes sin sentido. Con un poco de duda en mi rostro hasta que aseguró la coartada, decidí acompañarle. En el momento en que estuviésemos solos podría hacerme cargo de él. No puedo matarlo, pero no hay nada que me impida hacerle el suficiente daño como para garantizar su inmovilidad.

Y, de hecho, a medida que iba haciendo un pequeño tour por el castillo, me di cuenta de que había ciertas zonas en las que no había apenas gente. Si esto seguía así, podría hacerlo sin mucha complicación. Si sigue aquí es porque piensa que está a salvo. Lo primero que debo hacer es sacarlo de este sitio haciéndole ver que no está a salvo.

¿Qué debería hacer? ¿Cómo debería hacerlo? También debía asegurarme de no ser visto. Bajo mi vestido, atadas en mis piernas, se encuentran mis dagas. Podía sacarlas ahora mismo y nadie me vería…

No. Todavía es demasiado pronto. He de asegurarme de que nadie pase por aquí antes de nada.

Señor Nils, ¿dónde se encuentra vuestra alcoba? ―pregunté, para saber cómo pillarle por sorpresa―. Podríamos ir hasta allí y si está dentro de mi área asignada puedo aprovechar y realizar un poco de limpieza. La jefa da miedo cuando se enfada… Preferiría evitarlo si es posible.

Si aceptaba, entonces simplemente debía buscar la forma de cambiarme y entonces atacarle en su propia habitación. Eso suponiendo que no haya soldados vigilando. Tuve suerte de que las tropas de Pherae estuviesen en estos momentos luchando contra los emergidos.
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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Nils el Jue Mayo 19, 2016 3:08 am

Nils soltó una pequeño bufido que no logro salir como una risa en realidad al escuchar las palabras de la chica mientras aun la sujetaba suavemente de la mano, notando por supuesto que aquella era un tanto mas grande que la propia. La piel del niño era fría al tacto pero nada en realidad demasiado alarmante, solo extraño.

- Es verdad que Lord Eliwood es una buena persona, quizá demasiado para su salud. Aun así me alegra que sea de esa manera, hoy en día es difícil ver personas con altos rangos que conserven un buen corazón -

Comento soltando la mano de la chica y poniéndose delante de ella, caminando hacia atrás para seguir observándola pero sin detener su avance. Su forma de hablar y de moverse eran totalmente las de un niño de su edad aun que ciertamente la mayoría eran solo expresiones actuadas que había hecho ya tantas veces que le salían naturales. No se sentía como un niño, las cosas que había visto y vivido a lo largo de los siglos le habían arracado la mayor parte de su inocencia, era desconfiado, independiente y se habia forzado a si mismo a pensar de forma fria, mas madura.... aun que esos dias en el castillo de Pherae hacia que en ocaciones todo aquello se le olvidara a ratos.

- Bern?, tu y tu familia vienen de muy lejos entonces. Es extraño que en Lycia una posada tenga pocos ingresos pues muchos de los marquesados mantienen sus relaciones comerciales muy activas asi que normalmente hay muchos viajeros y comerciantes ambulantes que van de aqui para alla. Entonces, si bien probablemente escogieron un mal lugar para situarse, deben tener alguna deficiencia en el servicio que aleja a clientela o el dueño de alguna otra posada en las cercanias les esta haciendo mala publicidad a posta para acaparar las ganancias. Recomiendo que le digas a tu familia que analicen cualquiera de esas tres posibilidades y veras como salen de pobres en un par de meses -

Era imposible que Nils pensara en la posada en la que se había quedado hacia unos días o se preocupara siquiera por ellos pues según su criterio había salido del lugar rápidamente y los bandidos habían salido del lugar tras de el, por otra parte era costumbre suya quedarse en las posadas cada que llegaba a un pueblo pagando su hospedaje con música y entretenimiento por lo que se podría decir que estaba algo versado en como se manejaba un negocio de esa índole.

- Ah, no tengo una alcoba per se. Se las muchas molestias que les ocasiono a todo mundo pero nunca me quedo a dormir en el mismo cuarto, decido uno al azar justo antes de que me vaya a dormir y lo guardo como un secreto. Es divertido como los sirvientes deben adivinar cada mañana la habitación en la que me he quedado para llamarme al desayuno, es como jugar a las escondidas -

El chiquillo lo describía como un juego inocente pero la verdad es que había una razón de peso para aquello. Si nadie sabia donde se quedaba cada noche seria imposible que algún sirviente infiltrado diera su posición para que le secuestraran en medio de la noche y las habitaciones en ese lugar eran tantas que seria una tarea imposible para una sola persona encontrarlo en un lapso corto de tiempo ademas de que actuar en el grupo numeroso que aquella actividad requería no se podía ser discreto.

- Pero puedo llevarte a tu área asignada para que puedas seguir trabando para que no tengas problemas, lamento haberte interrumpido en horas de trabajo. Bien?, hacia donde quieres que te lleve? -

Pregunto mientras se daba a la tarea de caminar correctamente esta vez. La habían asignado junto a las otras mucamas a limpiar el salón en remodelacion así que adivinaba que su área de trabajo no estaba lejos... Aquella muchacha le intrigaba de sobremanera pero era verdad que no deseaba meterla en problemas, menos aun si su familia pasaba por penurias económicas y necesitaban de los ingresos de la joven para salir adelante.
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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Invitado el Mar Jun 14, 2016 7:45 pm

O bien el marqués Eliwood era mejor persona de lo que uno cabría esperar de un asqueroso noble, o bien mi objetivo lo dijo para delatar que era alguien fácil de manipular. Independientemente del caso, lo cierto es que le ha resultado muy conveniente para poderse esconder aquí. Demasiado tiempo de hecho. Pero lo que me dejó más sorprendido fue el análisis que había hecho de la situación de la posada ficticia que inventé haciendo referencia a aquellos buenos hombres. El informe tenía que tener razón. Era mucho mayor de lo que aparentaba. Ni siquiera ha dudado tras analizar la información que le proveí. Sí que era peligroso…

Lejos de mostrarme precavido, mi sorpresa se tornó en una risa afable fingida de forma perfecta, incluso si es un poco egocéntrico que lo diga yo.

Oh, en realidad es por un motivo mucho más simple ―dije―. Mis padres han ido acogiendo a los necesitados y ha habido muchos casos en los que ni han cobrado por tenerlos en la posada ni por la comida. “En estos tiempos uno debe ayudar al que pueda”, decía mi padre una y otra vez. Claro está, sin embargo… Que la caridad y las buenas intenciones, sin embargo, no dan de comer. Y por eso estoy aquí, señor Nils. Al menos, de esta forma, puedo conseguir que mis padres tengan qué comer en el futuro, porque llegará el momento en que se queden sin recursos.

Fuimos caminando y sentí como si mi misión hubiese sido mucho más difícil por su costumbre de “confundir” a los sirvientes. No era un simple jueguecito como intentaba hacer creer. Tanto él como yo lo sabemos. Lo que ya Nils no sabe es que yo conozco la razón. Quiere evitar que le encuentren los miembros del Colmillo. Supongo que no podré usar esa información en caso de que sea verdad. Los demás trabajadores deberían saberlo.

He de confesaros que siento un poco de pena por el encargado de la tarea, señor Nils ―dije―. Quizá podríais decírselo a uno en concreto que sea de vuestra confianza ―y, la verdad, si se le ocurría esconderse aquí de nuevo en el futuro, lo cierto es que sería algo muy cómodo, tanto para los trabajadores como para mí. Mostré una leve sonrisa cuando se ofreció a acompañarme―. ¡Me enorgullezco de afirmar que soy capaz de yo misma llegar a mi zona designada, señor Nils! Es más, permitidme demostrároslo si no es molestia.

Y, entonces, empecé a caminar al área que se me había sido asignada, aunque hubo un momento en que me percaté de que estábamos totalmente solos. Era mi oportunidad… Tanto que me arrepentí enormemente de no haber estado disfrazado. De estar en mi apariencia común, podría haberlo hecho. Sin embargo, podía hacer algo…

Señor Nils, me he estado preguntando esto desde el momento en que hizo su análisis. Vos… no sois un joven cualquiera, ¿me equivoco? Habéis demostrado un criterio sobresaliente… Eso no es algo propio de un joven que aparente vuestra edad ―aseguré―. Pero no termino de entender por qué habéis dicho que cambiabais de alcoba cada día como juego. A no ser que eso fuese una mentira… De ser así, ¿de qué os escondéis?

Esperaba con eso activar su alarma y hacer que abandonase el castillo. Si una simple sirvienta que había conocido ese día le había descubierto, ¿quién le diría que un miembro del Colmillo no lo haría? Después de todo, yo sé que le están siguiendo. Quizás haya forzado un poco la deducción, pero todo sea con tal de sacarlo de su nidito.
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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Nils el Vie Jun 17, 2016 3:01 am

Ante las razones que les daba la joven el niño no pudo evitar arquear un poco la ceja pues aquello le pareció por demás extraño. Ningún padre que tuviese una familia pondria a los extraños por sobre su familia. Estaba seguro que incluso su mejor amigo, en paz descanse, lo habría dejado de lado para salvar a su hijo si la situación lo ameritase. No había nadie tan tonto y después de tantos siglos escuchando mentiras Nils ya sabia distinguirlas fácilmente por buen mentiroso que fuera el contrario, siempre la verdad terminaba traicionándolos, un guiño, un movimiento de manos involuntario, pequeños detalles que el peliverde nunca pasaba por alto.

- Lamento decirlo pero entonces tu padre esta siendo demasiado ingenuo. Atender personas necesitadas no es malo en si, pero darles todo sin pedirles algo a cambio es simplemente estupido. Su problema se arregla poniendo a trabajar a las personas que asisten... que limpien los platos, que atiendan clientes, que remienden la ropa. La forma correcta de ayudar es cuando hay un beneficio para ambos, si no solo esta siendo estúpido. Ustedes los atienden y ellos ayudan al negocio, aun que no tengan dinero pagan su estancia con servicios, así de fácil. -

Las alarmas del joven de ojos rojos saltaron ante los comentarios siguientes. Dejo de caminar un momento quedando a espaldas de ella, cruzándose de brazos un momento mientras elegía con cuidado lo que diría a continuación. Era verdad que muchas veces no hablaba como un niño, eso se lo tenían dicho pero lo demás no era una observacional que hiciera una simple mucama así como si nada, mas aun que se lo hiciera ver de aquella manera como si pretendiese alarmarlo mas de la cuenta.

- Supongo que es inútil ocultarlo ya que lo has descubierto, la verdad es que tienes razón, estoy ocultándome. -

Comento el chiquillo con un gesto de resignación mientras soltaba un suspiro, encogiéndose de hombros un tanto y girándose lentamente hacia la chica con tono preocupado.

- Me estoy escondiendo de.... el monstruo de las esquinas. -

Dijo entre susurros como si temiese que alguien mas fuera a escucharlo. Se acerco a la chica haciéndole una seña para que se inclinara un poco a modo de poder decirle la situación de la forma mas "seria" en la que podía un niño tratar un tema como lo eran los monstruos.

- Hay un monstruo muy aterrador que secuestra a los niños mientras duermen para llevarlos a su guarida y comérselos. Se esconde en las esquinas de las habitaciones cuando todo esta obscuro. Te juro que es verdad, a mi ya ha intentado comerme en varias ocasiones pero soy mas listo que el así que siempre logro escapar. Tiene una boca enorme con muchas filas de dientes tan negros como el, garras afiladas y unos ojos rojos de los que no puedes ocultarte mucho tiempo. -

Era difícil tomárselo enserio pues quien decía aquello era en apariencia un niño y era normal que los chiquillos tuviesen miedo a la obscuridad y a los monstruos imaginarios.... aun que el monstruo del cual Nils intentaba escapar no tenia nada de ficticio... Una organisacion criminal incansable que no se detendría hasta tenerlo de nuevo en sus garras, había hecho una leve referencia a ellos y deseaba ver como reaccionaba la chica. De improviso, el niño abrazo a la mucama ocultando el rostro en su pecho como si no quisiera que le viera llorar.

- Le tengo mucho miedo pero todos me dicen que no existe tal cosa como un monstruo.... pero tu me crees, verdad? -

Alzo la mirada con ojos cristalinos y llorosos, como si realmente el asunto le preocupara de sobre manera... aun que técnicamente no era una mentira. La soltó momentos después secándose los ojos con el brazo intentando parecer fuerte, dio un pequeño suspiro y miro hacia la ventana cercana.

- Se supone que no debo salir cuando esta obscureciendo pero creo que de verdad necesito tomar algo de aire fresco. Saldré a por unas moras al bosque cercano, están de temporada, sabes?. Si te preguntan por mi no les digas o van a reñirme tanto por salir como por comer cuando ya va a ser la hora de la cena, Sera nuestro secreto, de acuerdo? -

Pero la verdad era que no pretendía regresar, no en un par de semanas como mínimo pues la cosa parecía ponerse peligrosa... ya se daría tiempo de mandarle una carta a Eliwood como disculpa pero de momento lo importante era salir de allí. Se alejo presuroso de la mucama para ir a por sus cosas las cuales en realidad no eran muchas y, a paso tranquilo y sigiloso salio de aquella fortaleza para encaminarse hacia el bosque cercano.
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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 18, 2016 12:49 pm

Aquella situación hipotética hizo que Nils hiciese una crítica un tanto severa, pero completamente cierta. Yo no pude evitar más que suspirar y darle completamente la razón. Coincidía en todo lo que decía.

Mi incapacidad de hacerle ver que no puede seguir así es lo que me llevó hasta aquí, señor Nils ―dije―. He intentado convencerlo más de una vez, pero fue inútil. Aunque él prefiere que se califique como “bondadoso” antes que como estúpido o ingenuo ―añadí―. Ya he perdido la paciencia con él…

Y, poco después, le lancé mi advertencia. Si era consciente de mis intenciones, era un niño listo. Si no, también lo era. Si lo era, entonces me habría podido pillar en el acto si no estuviese acostumbrado a fingir quien no soy. Si no, podría haberme podido relacionar con el Colmillo igualmente de no ser porque lo que hice fue agacharme un poco con una cara de completa curiosidad. He de admitir que me resultaría interesante escuchar la mentira del “jovencito”. Y no pude evitar sonreír un poco cuando me dijo lo del monstruo de las esquinas. Un poco más y me río. Eso estuvo muy cerca…

¿Sabéis? Eso me recuerda a una leyenda que contaban en mi pueblo ―dije, y esto no era mentira―. Decía que había un ladrón de niños que se llevaba a todos aquellos niños que se portaban mal. Pero no lo hacía de improvisto, no. Era mucho más terrorífico. Yo misma lo experimenté en mi carne, así que sé de lo que hablo ―esto último era mentira, pero, ¿a quién le importa? ―. El ladrón se encargaba de marcar a los niños con olor de naranja. Dicen que mientras dormían él iba hacia la habitación y vertía naranja sobre cada uno de los niños que habían cometido travesuras. Al principio no lo creía, pero hubo un día en que gasté una broma pesada a uno de mis amigos. No se lo dije a mis padres y estoy completamente convencida de que no lo supieron por terceros… A la mañana siguiente, ¡mi pelo olía a naranja!

Di una pausa, para dramatizar más el momento. A mí no me pasó, pero escuché la historia una vez y me pareció demasiado interesante como para ignorarla.

Pase tanto miedo que lo primero que hice fue disculparme con mi amigo llorando a moco tendido ―reí un poco―. Estuve disculpándome hasta que después de muchos intentos me perdonó, aunque ahora que lo pienso, probablemente fue por mi insistencia ―volví a reír―. Lo interesante después fue que al día siguiente mi pelo dejo de oler a naranja. Justo después de disculparme. Es una historia increíble. ¿Quién sabe qué me habría pasado de no haberme disculpado?

Después de eso, tomé la mano y le acaricié la cabeza, como si fuese un niño pequeño. Tenía que intentar ganarme la confianza de este chico para que bajase la guardia aún más cuando me viese.

Por eso os creo, señor Nils. Pero no hay nada que temer. ¡Entre vuestro plan y mi presencia, no habrá monstruo que se nos resista!

Y, tras eso, decidió alejarse un poco e informarse de que daría un paseo. Probablemente pensase que no le seguiría visto que le había visto en un momento incómodo. Pero no. Era el mejor momento posible. Seguramente todo había sido un acto. Yo, por mi parte, debía seguir con mi papel de criada.

No os vayáis muy lejos, pues. De lo contrario, puede que el hombre de las naranjas os encuentre. Y sería una pena que la jefa no os pudiera volver a ver

Y, dicho aquello, simulé que iba a volver a mis deberes cuando lo que hice fue escabullirme al exterior del castillo, siguiendo al joven a una buena distancia. Dejé el disfraz de criada en el suelo, dejando ver mi ropa común. Agradecía que me hubiesen permitido disfrazarme con tal facilidad. Hasta me facilitaron el trabajo. La peluca, por otra parte, la guardé en una pequeña bolsa de la primera forma en que pude: a presión. Después tendré que peinarla y arreglarla. Pero ahora lo importante es que el mocoso no se escape.

Seguí sus huellas a medida que se iba alejando más y más y, cuando ya estaba lo suficientemente lejos del castillo como para no captar la atención de los guardas, aumenté la velocidad para ya asegurar que iba detrás del niñato de las narices. No podía evitar que se me perdiese bajo ningún concepto.

Una vez lo alcancé, respiré hondo antes de dirigirme a él.

Diría que esto no es nada personal, pero mentiría. Has cometido crímenes de los que yo mismo soy testigo. Por ello, he venido a castigar todos y cada uno de ellos. Mis órdenes se limitan a capturarte, pero… no creo que pase nada porque escoria como tú acabe herida de gravedad, así que, por favor, resístete. De lo contrario, no podré quedarme a gusto.
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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Nils el Mar Jun 21, 2016 5:29 am

El niño de ojos rojos salio del castillo y se encamino hacia el bosque, repasando todo lo que había sucedido ese día. Mentiría si dijera que no extrañaría la vida en el castillo del marques, las deliciosas comidas, la agradable compañía, incluso los mimos excesivos de la jefa de cocina.... pero no seria por mucho, o por lo menos mucho tiempo en sus estándares. Lo sentía mucho por el pelirrojo pero seria una verdadera tragedia que al regresar toda su servidumbre estuviese muerta, quería ahorrarle una imagen tan grotesca a su nuevo y querido amigo humano. Penso sobre el monstruo de las naranjas, no es que alguien como Nils creyera realmente en esas cosas, no, los humanos en realidad daban mas miedo pero.... seria una buena historia para contar, una excelente excusa para no quedarse solo en una habitación, al final quien sabe?, podría ser útil algún día. El paso del bardo no era necesariamente presuroso pero si ágil y veloz, un trote suave que le permitía avanzar mucho mas rápido pero sin consumir demasiadas energías, tenia piernas fuertes gracias a todos los siglos que estuvo practicando las danzas que acompañaban siempre su alegre música.

Habia otra cosa que ocupaba igualmente sus pensamientos, esa extraña mucama. El odio en su mirada no paso desapercibido para el bardo pero a partir de allí logro notar muchas otras cosas que iban agregando mas piezas al rompecabezas referente a ella... si, la verdad era que nunca bajo la guardia frente a ella y de alguna manera era la principal razón por la que ahora estaba abandonando el castillo, solo faltaban unas cuantas incógnitas mas para dejar las cosas claras y si la situación era como la sospechaba no tardaría mucho en encontrar las respuestas.

- Lo sabia.... -

Dijo el chico mientras soltaba un suspiro totalmente resignado y ponía en su rostro una cara llena de fastidio. Mirando a quien ahora le amenazaba todo quedaba claro, o por lo menos lo suficiente para llegar a un par de conclusiones que quizá tenían algo de cierto, o no. El niño centro sus ojos rojos en el muchacho que lo amenazaba, analizándolo por unos segundos antes de dignarse a responder.

- El único crimen que he cometido es robarme un par de bollos de crema para comerlos antes de la cena... Lo siento, no sabia que era un crimen tan grave como para ser considerado escoria y que ordenen mi captura. -

Comento el chiquillo negando con la cabeza y encogiéndose de hombros un momento, posando al final ambas manos en su cintura, parecía que lo estaba haciendo de forma retorica pero en realidad aquella posición mantenía sus manos cerca de su pequeña y liviana daga para desenfundarla rápidamente de así necesitarlo.

- Por cierto, si me permites decirlo te veías mejor con vestido Cecilia. Creías que no iba a notarlo?, esa mirada de odio no la tiene todo el mundo.... Oh, ademas ya me sospechaba que no eras mujer, ellas no tienen las manos tan toscas ademas de que por mas plano que tengan el pecho siempre tienen una curvatura característica en el área de la cintura que no tienen los hombres. Eres bueno, no lo niego, pero de ser tu evitaría que mi objetivo me examinara el cuerpo con tanta facilidad. -

Sonrió de lado burlonamente haciéndole ver el verdadero propósito de haberle tomado de la mano y también del abrazo en el que supuestamente buscaba consuelo por estar asustado. El objetivo?, darle una sacudida al agresor, alterarlo lo suficiente para que pensara menos las cosas, para que cometiera errores y fuera impulsivo. Después de todo ese tipo de personas eran mas fáciles de tratar, las emocionales, aquellas que ateponian sus asuntos personales a las misiones que les asignaban, eran los mas fáciles de manipular y teniendo una lengua ágil a como era aquello normalmente le resultaba sencillo.

- También no has demorado nada en venir a por mi, si hubieras sido otra persona habrías tardado mucho mas en dar conmigo pues por si no lo has notado no he venido por área donde se recogen bayas salvajes, lugar donde te dije que estaría. Es decir que me vienes siguiendo desde poco después que salí del castillo, cierto?.... eres un espía terrible, que lo sepas. -

El bardo era ligero y ágil como una pluma ademas de tener un cuerpo pequeño que suponía mucha mas dificultad para dar un golpe certero. Si era solo "Cecilia" su único oponente no habría mayores contratiempos pues ya con anterioridad se enfrento a guerreros ágiles y letales como eran los ladrones y espadachines por lo que tenia la confianza de poder esquivarlo si era solo uno.... De todas maneras estaría preparado y atento esperando a ver como reaccionaria aquel joven humano.
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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Invitado el Mar Jul 26, 2016 2:11 pm

Tras lograr darle caza, el joven fugitivo empezó a explicar por qué era tan mal espía y cómo me había descubierto. Me quedé en silencio, escuchando cada una de sus palabras y esperando a que terminase. ¿Mal espía? Si no fuese porque en estos casos ni siquiera intentaba espiar propiamente dicho, sino solo expulsar el pájaro de su nido, entonces todo sería exactamente como decía.

Fabuloso ―dije, fingiendo calma―. Supongo que el informe de que eras mucho mayor de lo que aparentabas era cierto. Me quitaría el sombrero si tuviese uno. Sin embargo… Has cometido una serie de pequeños errores en tu deducción.

No se me pasó por alto que estaba en guardia antes de defenderse de mi seguro ataque según la pregunta que más adelante le hiciese. La cuestión era… ¿Cómo de bien se defenderá? Puede que no sea un laguz y que haya recurrido a otros medios para mantener su juventud… O bien, simplemente, ser una mezcla de laguz y humano.

Permíteme corregirlos todos. Entraba en las posibilidades que se descubriese mi tapadera. Vine precisamente buscando un momento en el que no hubiese apenas nadie para llamar cuanto menos la atención ―dije―. Además, no tengo ninguna orden de espionaje al señor de aquel castillo. Lo dije antes: esto es algo completamente personal. Salvo esos detalles, ha sido efectivamente brillante.

Supongo que es por eso que el Colmillo tuvo tantos problemas para capturarlo, ¿no? Esa inteligencia es, cuanto menos, merecedora de halagos. Sin embargo, no puedo basarme en simples momentos intelectuales que demuestran su clara superioridad respecto a la norma general.

Tengo una serie de preguntas para ti. Me encantaría poder atacarte así, sin más, pero has actuado de una forma que no esperé que hicieras ―concretamente, me refería a abandonar el lugar. ¿Por qué dejar las murallas que le protegían?―. Imagino que eres consciente de que pertenezco al Colmillo, y si no… Bueno, ya lo sabes ―di una pequeña pausa―. Verás, tenemos una regla de no matar a quienes no han cometido crímenes y, si bien tengo pruebas de uno en concreto, quiero que me des tu motivo. Solo por si acaso, no me refiero a mis compañeros muertos. Ellos eran conscientes de lo que hacían y por qué ―tomé una pausa y lo miré a los ojos―. ¿Recuerdas una posada cerca de aquí que te acogió poco antes de llegar a tu nuevo escondite? ―pregunté, antes de dar la información crucial―. Los que la dirigían están muertos. ¿Algo que decir en tu defensa?

Sinceramente, deseaba con todo mi ser que dijese que había sido él pero, de ser así, ¿por qué huyó para mantener a salvo a los demás del castillo? No tiene sentido. De hecho, me encajaba mucho más que no tuviese nada que ver con el caso. De ser así, ¿quién los mató? Tras preguntar, me dijeron que el último huésped que se alojó era él y en el informe venía que los únicos que estaban en aquel instante eran los dueños.

Solo por si acaso… Tengo una idea bastante exacta de lo que sucedió. Mentir no servirá. Si te pasas de listo, puede que acabes perdiendo las piernas. También tengo otra pregunta… ¿Por qué te busca el Colmillo?

Normalmente, no nos solemos ocultar información entre nosotros. ¿Por qué esta vez sí? Estaba claro que era alguien peligroso. ¿Acaso era un asesino que se aprovechaba de su apariencia infantil? No. Ese no podía ser el caso. De ser así, ya habría intentado matarme nada más verme. No hay testigos. De hecho, parece como si quisiera defenderse, más que atacarme.

No encaja nada. ¿Por qué le buscan?
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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Nils el Mar Ago 02, 2016 5:31 am

Nils dibujo un notorio gesto de fastidio en su rostro ante las explicaciones contrarias de por qué su deducción estaba equivocada, eso llego a irritarlo un tanto pues no era un adivino ni tampoco podía leer la mente ajena por lo que lo único que podía hacer era tejer suposiciones y posibles teorías sobre lo que pasaba.... bueno, al menos le dio algo de merito por ello y eso lo volvía menos ofensivo.

En cuanto el pelinegro le confirmo que era perteneciente al colmillo el chiquillo inmediatamente afilo la mirada igualando el sentimiento de odio que el otro tenia para con el sintiendo como el cabello de su nuca se erizaba y sus pies comenzaban a apoyar su peso en las puntas pues aquello le daría mayor velocidad para moverse en caso de necesitarlo. El rencor del niño peli verde se vio notoriamente incrementado en cuanto el otro menciono que el colmillo no mataba inocentes sintiendo como si el otro estuviera burlándose de él. En qué tipo de mundo vive ese tipo?!, hablaba de ese grupo de matones y asesinos como si fueran algún tipo de nobles y sacrificados justicieros, era simplemente estúpido o ciego... quizá un poco de ambas. El colmo fue cuando menciono a los posaderos, aquellas amables personas que le dieron refugio esa noche cuando recién había llegado a la ciudad sin cobrarle nada más que unas melodías a cambio, esos señores que sonreían ampliamente con cada canción nueva y que en el corto periodo de tiempo que estuvo con ellos lo trataron como a un hijo, al principio pensó que el otro los menciono para chantajearlo con la seguridad de esos dos y de ser así entonces accedería a acompañarlo solo para mantenerlos a salvo lo cual le hiso que se mordiera ligeramente el labio por la rabia e impotencia que eso le causaba.

- El señor Gambino y la señora Julia... están... muertos? -

Aquello le cayó como un balde de agua fría sintiendo un terrible y punzante dolor en el pecho... hasta ahora no se había puesto a pensarlo pero cuando Eliwood lo rescato había visto de re-ojo como algunos miembros del colmillo lo miraban desde la obscuridad del interior de la posada.

- No es posible... no es justo... por qué?, porque lo hicieron?!!! -

Los grandes ojos rojos de Nils se llenaron de lagrimas de forma involuntaria por más que intento retenerlas, su cuerpo entero temblaba tanto por la rabia que sentía como por el dolor y la tristeza... aquello había pasado ya muchas veces, no era nada nuevo pero eso no lo hacía menos doloroso. Quería gritar, reclamarle y clavarle su daga en el pecho cuantas veces le fuera posible pero eso no traería a esos señores de vuelta a la vida... el saber que eso había sido su culpa provoco que un nudo se formara en su garganta.

- Eres.... un completo cínico.... o solo estas idiota. -

Respondió al fin entre gimoteos y con la voz quebrada quitándose torpemente con las manos las lagrimas de los ojos pero ese era un ejercicio inútil pues estas no dejaban de brotar.

- COMO ES POSIBLE QUE NO VEAS LA VERDAD CUANDO LA TIENES ENFRENTE?!!!, FUERON TUS PRECIOSOS COLMILLO NEGRO LOS QUE ASESINARON A ESA BUENA GENTE!!!, CABEZA HUECA!!!, TARADO!!!... no es posible que no lo sepas a estas alturas... nadie es tan tonto. -

Estaba molesto y dolido, mas aun por el hecho de que el otro precia estarse burlando de el... porque siempre resultaba de esa manera?. Lo que más le dolía del asunto es que probablemente Eliwood sufriría la misma suerte aciaga por haberlo ayudado y protegido... e igual que siempre no sería capaz de hacer nada al respecto. Se odiaba a sí mismo por ser tan débil, por no poder proteger a los que depositaban su confianza en él.

- No sé porque me quiere el colmillo negro pero puedo asegurar que no es para nada bueno... mi familia al parecer tiene la sangre maldita y no les fue suficiente con llevarse a mi hermana. -

Suspiro finalmente en forma resignada, cansado de haber escupido toda la ira que tenía en las entrañas. Este tipo que tenía enfrente era un verdadero bicho raro a su parecer pues era el primero de esa organización que siquiera se molestaba en hablar con él, más aun, por su mirada adivinaba que mas que capturarlo deseaba cortarle el cuello de un tajo.

- En cierta forma fue mi culpa que los posaderos estén muertos... debí marcharme antes de que los tuyos me encontraran así que ya tienes a tu culpable *sigh* Creo incluso que si me matas ahora me estarías haciendo un favor enorme... a mí y a todos en general. -

Lo sentía mucho por su mejor amigo pero ya no se sentía capaz de mantener la promesa que le hiso... mantenerse con vida había cobrado ya demasiadas vidas de terceros, había demasiada sangre a sus espaldas. Estaría bien acabar con todo eso, Eliwood no tenía por qué enterarse tampoco. Resignado a su final Nils se puso firme extendiendo los brazos para facilitarle un golpe directo al pecho, cerrando sus ojos para no tener que ver a su futuro asesino... eso hasta que sintió un terrible escalofrió recorrerle la espalda que lo puso alerta de nuevo.

- Una emboscada?.... estabas haciendo tiempo?!!!, TRAMPOSO!!!, eso es bajo incluso para escorias como tu!!! -

Se llevo una mano a la cara con fastidio, no le importaba morir y acabar con todo pero no era tan estúpido como para dejarse atrapar y sufrir quien sabe qué tipo de torturas o sea lo que fuera que quisieran hacerle. Y así, esquivando rápidamente al primer tipo que le salto encima intentando atraparlo se echo a correr para intentar escapar.
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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

Mensaje por Eliwood el Miér Sep 28, 2016 1:01 am

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Re: La hora de la justicia [Priv. Nils]

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