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Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

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Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Jue Mayo 05, 2016 2:44 pm

La emoción le tenía extrañamente calmo. Demasiado alegre como para recordar los temores usuales, el miedo a lo social, la posibilidad de avergonzarse siempre tan presente en su imaginación. Se había atrapado a sí mismo tonteando con los bordes de la ropa en inquietud un par de veces, en los más ociosos momentos del viaje, pero nada mayor que eso. Le distraía en demasía pensar en la próxima parada; inesperada, realmente, en el panorama de rutas a las que aún se ceñía, pero tanto o más emocionante que cualquier escuela de magia negra: las Islas de Durban perfiladas ya en el horizonte, esclareciéndose al aproximarse su barco. Un arribo poco después del amanecer. El barco se desviaría de las primeras islas y sus puertos, enfilando en ruta directa al palacio de gobierno para alcanzarlo a plena mañana.

Pelleas pensó, recién entonces, que debió de haber hecho un esfuerzo algunos días antes y ajustado su horario de sueño, pues como estaban las cosas, acababa de pasar la noche en vela y miraba hacia un día posiblemente muy largo. Lo había omitido por completo. Aunque lo cierto era que se había preparado muchísimo en cualquier otro aspecto previsible, todo menos escatimando esfuerzos en el asunto entero. Lo primero había sido investigar el lugar y a su reina en todo el detalle posible, para evitar una verguenza o un error a la hora de intentar contactarla, luego redactar cuidadosamente una carta pidiendo los permisos que entendía eran los que se acostumbraban en sus tierras, en base a lo previamente averiguado y empleando cada término con cuidado. Hasta allí, sin incidentes. Lo mismo para las semanas siguientes, en que aguardaba con el corazón en la garganta la carta de regreso y se esforzaba por ser pronto en responder. Y era que desde lejos o por escrito, todo era tanto más llevadero y agradable. Seguía quedando la visita entera y la reunión con la reina por delante, las ocasiones en que verdaderamente podía arruinar aquella grandiosa oportunidad, pero en los preámbulos había sido ya cuidadoso en extremo y tenía esa seguridad en qué apoyarse. Por lo demás, lo contento le distraía de su crónico pesimismo.

Miró las islas acercarse y eventualmente pasar, paisajes distantes en los que después se adentraría. En algún punto entre vista y vista se durmió, allí donde estaba, con el antebrazo apoyado bajo la ventana del camarote superior y la cabeza en un ángulo incómodo sobre este. Un simple pestañeo que se había hecho demasiado largo, culpa de su costumbre de dormirse al amanecer. Cuando le despertaron, había perdido todo sentido de la hora y el lugar, sabiendo tan sólo que estaban deteniendo el barco y que tenía que estar listo rápido. Se irguió con un inmedidato crujido en el cuello y un prolongado quejido de dolor. Era un desastre, todo él era un desastre, pero la urgencia de ello le tenía tan despierto como podía estar y ahora estaba aún más emocionado.

Lavarse el rostro con agua fría terminó de desperezarlo. Hizo un intento de peinarse, tan futil como siempre; el cabello no le duraba más que un par de horas medianamente acomodado, pero se preocupaba de intentar. Y se alegraba de poder, en las tierras que le recibían, dejar de lado la capa blanca y dorada, cerrarse la túnica oscura y reemplazar la pieza final con un largo ceñidor negro, en cuya caída aparecían bordados una serie de símbolos por sobre un ojo ampliamente abierto. La clase de ceñidor que todo mago oscuro portaba en Plegia, cuando su uniforme y los ojos de Grima bordados en este no mostrasen ya su rango. En tierra de magos no tendría por qué ocultar algo así. Podía ser, inclusive, que encontrase allí a algunos más como él, en cuyo caso se sentiría hasta orgulloso. Ansioso de la ocasión, se apresuró a salir hacia la cubierta, de donde ajustaban ya la escalinata de descenso. El brillo del sol le hizo agachar la cabeza un poco, mas prosiguió aún con una nerviosa pero honesta sonrisa en los labios. Sólo tenía que seguir a los escoltas, el barco que le había traído el último tramo hasta el palacio era justamente uno de Durban, milicia autorizada para aproximarse; nada más que hacer sino dejar que guiasen su camino y observar a su alrededor, maravillado de ver la fachada del palacio aparecer entre las montañas que lo resguardaban. De por sí, se contentaba de ver a sus escoltas avanzar en formación, una dama y dos hombres andando con la espalda recta y las manos tras la misma, portando en cada diestra lo que parecía ser un tomo muy fuertemente encuadernado. No habría podido estar más satisfecho.

- La reina le recibirá en breve. Sírvase su identificación. - Habló uno de ellos al alcanzar la entrada, girándose para extenderle una suerte de placa metálica, sujeta a una delicada pero brillante cadena. El lado que le enseñaba mostraba un intrincado y vistoso gravado de una especie de mariposa. El permiso concedido por la reina, según entendía, aquel que le permitiría desplazarse por el país como un ciudadano de primera clase y portar consigo sus tomos, aún en calidad de armas. - Mu-Muchísimas gracias. - El príncipe murmuró al tomarlo, enganchando la cadena a su cinto, de modo que la placa pendiese a corta altura sobre los bordados. Todo le parecía tan, tan pintoresco. En ese entonces, pues, le restaba tan sólo esperar. No estaba pensando de todo aquel suceso como la celebración de una reunión oficial entre regentes, de haberlo hecho habría sido su primera y le tendría mucho menos feliz y mucho más alterado. Lo veía como una visita por gusto, algo entre una vacación y una parada de estudios más. En ese sentido, podía estar bastante relajado.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Dom Mayo 08, 2016 4:48 pm

El día era tranquilo el palacio,al menos para la reina pues los sirvientes del mismo estaban mas ajetreados y nerviosos que de costumbre.Y todo por la llegada del invitado. La mujer ordeno días atrás que se acomodase una de las habitaciones de invitados,la mas lujosa y mejor situada de las que disponían en palacio. Pidió que la preparasen como si para ella se tratase el aposento,y así lo hicieron.Un buen trabajo que ella misma comprobó y felicito.Y aun así los empleados no podían evitar alterarse,llenos de nervios y expectativas ante un acontecimiento tan inusual. Durban había permanecido aislado demasiado tiempo por sus propios problemas internos,no queriendo involucrar a fuerzas extranjeras por ello,no queriendo mas daños y victimas aparte de los que ya había. El tener un invitado extranjero no era malo,si no nuevo,y el temor se asomaba ante las nuevas experiencias a la par que con la emoción... sus fieles sirvientes notaban como el cambio se acercaba poco a poco a las islas y aquello parecía emocionarles.

Así que la reina no intento que reinase la calma esa mañana,ni tranquilizar a los suyos. Seria inútil,así que disfruto del ajetreo y sonrió ante lo que su propio palacio le ofrecía,estando relajada al dejar sus tareas como soberana finalizadas para así contar con mas tiempo para recibir a su visita. Así que a no ser que hubiese algún evento inesperado podía considerar aquello como un día libre,si es que realmente los lideres podían disfrutar de algo así. Aunque lo cierto es que sus tareas quedaron lo mas ordenadas posibles un par de días atrás,e intentaría tener lo mínimo de lo que encargarse durante los próximos días. Su invitado había dado una fecha aproximada de su legada mas era difícil adivinar el día exacto de la misma. Los caminos eran peligroso,mas en la situación en la que el mundo vivía,el mar traicionero. El tiempo caprichoso e incontrolable.

Y aun así llego,el aviso de que el invitado ya había partido hacia las islas. El navío que mando a buscarlo días atrás para escoltarlo y guiarlo hacia palacio mando un mensaje a la soberana en cuanto el mago extranjero piso cubierta.Pero todo estaba listo en palacio,la mujer también lo estaba y el clima ese día era perfecto para navegar sin contratiempos. Pelleas tenia la suerte de su lado y el tiempo controlado al parecer. Tiempo que a la soberana le sobraba en esos instantes y aprovecho para dedicarse a cierta lectura pendiente que la esperaba en la biblioteca de palacio.

El tiempo paso,rápido,a traición,y antes de lo esperado ya había pasado el tiempo suficiente como para que su invitado alcanzase el palacio y lo esperase en el mismo. La mujer dejo el libro en la pequeña mesita junto al sofá que estaba ocupando,marcando la pagina con un trozo de papel coloreado antes de cerrarlo. Se incorporo y abandono la estancia. A pasos seguros,rápidos y elegantes se encamino a la entrada a palacio donde le habían informado que el invitado esperaba. Y allí se encontró al mismo.

Ataviado con una túnica oscura,prenda propia de los de su clase pero no exclusiva,lo esperaba un hombre.De cabellos azulados y algo revueltos pero no para que loa mujer lo considerase despeinado o poco aseado. Salido,con el permiso que la mujer había preparado de antemano danzando colgado de sus prensas de la misma manera en la que el tomo de la soberana colgaba de su propia cintura. Le llamo la atencion la altura del mismo,superior por poco a la propia a pesar de los tacones de aguja que dicho día portaba. Difícil era de por si encontrar a alguien de su misma altura,era extraño pero no inesperado. Curioso.

-Espero que disculpéis a mis hombres. Las visitas extranjeras no son comunes en Durban y me temo que no han sido muy respetuosos al hacerte esperar aquí de pie.

Se acerco poco a poco a el,hasta detenerse de frente a un par de pasos de distancia. Le dirigió una discreta mirada de nuevo a la apariencia ajena,recordando entonces la carta.Primero se presento como mago,después como príncipe. Detalles sin importancia pero importantes,al igual que su ropa. Deseaba ser tratado por su clase no por su titulo,o eso intuyo la monarca. Sus ojos rojos se posaron de nuevo en el permiso de armas otorgado al otro. Sonrió con suavidad.

-La identificación que os revela como ciudadano de primera clase os sienta sorprendentemente bien. Siempre me complace ver a magos en Durban,mas aun cuando comparten mi especializacion.

Durban era un país de magos,pero los dark mages seguían siendo una minoría. No todos estaban dispuestos ni eran capaces de superar el ritual para iniciarse en las artes arcanas. Y su invitado si bien se había presentando en carta como mago los símbolos y dibujos en sus ropajes no eran de un mago,si no de alguien afín a las artes arcanas. Símbolos extranjeros de aquellos que idolatraban la fuerza de cierto dragón caído. Algo que a la reina no le preocupaba ni le importaba ver en su país ,algo que el otro era libre de portar

-Mi nombre es Yuuko Ichihara,actual regente de las islas de Durban. Es un placer para mi darle la bienvenida a mis tierras Lord Pelleas,al igual que lo es conocerlo en persona. Dígame,que tal el viaje? Necesita descansar del mismo?

No todos estaban acostumbrados a los barcos y a algunos les afectaba las travesías en los mismos mas que a otros.Si su invitado necesitaba descansar que lo hiciese,ya tendrían tiempo de sobra para hablar cuando se encontrase en mejores condiciones.Pero si por el contrario el otro se encontraba bien... bueno,el te estaba listo para ser preparado.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Dom Mayo 22, 2016 7:46 pm

Un par de minutos de espera, previos a ser recibido por la mismísima monarca de Durban, distaban de lo que a Pelleas parecería irrespetuoso. Tampoco era que estuviese acostumbrado a mucho ajetreo alrededor de sus idas y venidas; ni en Daein ni fuera se le habían puesto alfombras bajo los pies, con suerte un aviso previo y cierto nivel de consideración bastaban. Los escoltas que en Durban se habían dispuesto para él desde el barco hasta ese punto, de por sí, le eran toda una novedad. Agradable novedad, claro estaba. Todo a su alrededor venía fascinándole. Reaccionó enseguida a la voz femenina que le recibía, enderezándose por instinto mas descartando cualquier necesidad de más hospitalidades de su parte. - Um, no se preocupe tanto. No se trata de asuntos oficiales, después de todo. Sólo visito. - Siempre que estaba en presencia de su propio rey tenía que pararse derecho, responder claro y pronto, la intuición indicaba que frente a una reina debía ser igual. Y sin embargo, habló en la entonación baja y dócil que simplemente no podía evitar. Era lo propio en él.

Cuando finalmente tuvo a la dama frente a sí, pensó que algo se sentía inusual. No respecto a ella en concreto, era una mujer de aspecto más joven de lo que habría anticipado pero no era eso lo que le sentaba un poco extraño, sino algo más leve y realmente trivial. Habiendo hombres en Daein a los que hasta tenía que alzar la vista para ver, Pelleas jamás en su vida había tenido a una mujer casi a la altura de los ojos. Eso sí que era nuevo. La hacía imponente, de cierto modo; más estilizada en la larga caída de su vestido, pero imponente aún. En aquel momento, a raíz de un simple detalle como ese, al fin recayó en el príncipe la realidad de estar frente a una persona de mayor rango, su primer encuentro con familia real de otra nación. Ni siquiera lo había consultado con su padre antes. Simplemente se había emocionado con lo leído sobre las Islas de Durban y se había adelantado. Comenzó a sentirse en exceso consciente de sí mismo y de su entorno, mas se convenció enseguida y con insistencia de que estaría bien, la reina sabía sus propósitos, todo saldría bien. Estaba allí porque quería observar y aprender, no tenía que preocuparse mucho.

Y la reina estaba siéndole gentil, eso ayudaba bastante. Hizo su mejor esfuerzo por no parecer nervioso en su sonrisa, probablemente fallando, e inclinó la cabeza marcadamente frente a ella. Decía compartir su especialización y tardaba él en asumirse de tan buena fortuna, pero no podía imaginarse qué más habría querido decir, sino eso. Cuanto menos lo confirmaría. - ¿Especializada en... en magia negra, dice usted? ¿La misma reina de las Islas? Y-Yo, uhm-- - Así como podía alegrarse mucho de aquel hecho, le llenaba enseguida de una infinidad de preguntas que podría hacerle. Una maga oscura como reina abría paso a bastante curiosidad sobre cómo tomaba eso la población, como también sumaba a todo lo que Pelleas quería preguntarle ya sobre su gobierno, ciertas indagaciones personales de cómo había llegado ella a las artes. Era mucho, súbitamente se le agregaba mucho. Le hacía perder un poco la línea de pensamiento. Se guardó todo tras su insegura sonrisa, modales primero, tenía que tomárselo con calma, debía dar cierta buena impresión o su padre querría matarlo después. - Disculpe. Es un inmenso gusto conocerla. Y si así resulta ser, más aún, pues valoro mucho hallar compañeros en donde sea que por fortuna suceda. Me... ha alegrado un poco más la jornada, creo. - Dio otra leve inclinación de la cabeza, esta vez en una especie de agradecimiento.

Aún así, no pudo evitar bajar la vista con suma curiosidad a las manos de la mujer, sus muñecas, lugares donde podría haber alguna marca dependiendo de la línea de magia oscura en que se hubiese instruido; no llegó a más que eso cuando se atajó mentalmente, recordándose que no iba a parecer muy caballeroso y desistió. Mejor ni fijarse. Ya preguntaría al respecto. Además, bastaba con verle al rostro para notar algo levemente peculiar. O su cabello era tan azabache como para hacer un contraste fuerte, o efectivamente su piel tenía un tono demasiado pálido. Un ínfimo tono o dos fuera de ser blanca. Se contentó con saberse en presencia de una maga de su clase, la misma que en Begnion o en Crimea la harían calificar de bruja, y en Durban la tenían por reina; constituía ya algo increíble y digno de escribir en extensión en el diario que llevaba respecto a sus viajes. Intuía que esa visita le daría mucho contenido.

- No se preocupe por mi, desde la vista en el barco ya he estado disfrutando la estadía. Y sus... um, ¿soldados? ¿Guardias? Me han sorprendido mucho-- gratamente, claro. - Respondió, bajando la voz un poco al referirse a quienes le habían escoltado hasta allí. Las pautas de modales indicaban que no tendría que ser problema, pero se le hacía igualmente un poco incómodo, aunque sólo pretendía felicitar. Nunca antes había visto magos tan dignos, portando sus tomos con la calma y entereza que un soldado portaría armadura completa y lanza a su costado. - Leí ya que su ejército es uno de magos, pero ver algo así... ¿acaso es verdad que la enteridad del ejército son magos? ¿O existen aquellos que no lo son? - Preguntó, más interesado en aquello que en pedir qué hacer con su equipaje o pedirse un lugar. No le era tan relevante, tampoco acostumbraba pedir.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Dom Mayo 29, 2016 7:35 pm

-Asunto oficial o no,una visita es una visita.Y como anfitriona que ha aceptado tal visita mi deber es que la misma sea bien atendida.

La mujer era observadora por naturaleza,analítica,y aunque no lo pretendiese no podía evitar fijarse en los pequeños detalles que la persona frente a si le mostraba.Gestos inconscientes o difíciles de ocultar que intentaba captar de forma discreta. Las sonrisas nerviosas,la gran cantidad de innecesarias y exageradas inclinaciones de cabeza,las preguntas que venían antes que las presentaciones... Nerviosismos,algo propio del joven. Curiosidad,algo innato en todos aquellos que tarde o temprano se veían inmersos en el mundo de la magia,en la sed de conocimiento que aquello implicaba.

La mujer sonrió complacida,ante la actitud ajena,ese ligero nerviosismo que a sus ojos detonaba que su invitado era sincero consigo mismo. Las preguntas y el interés mostrado en lo que era el país que tanto amaba e intentaba mejorar.

Se acerco a un mas a su invitado,no se coloco frente a el si no a su lado,girando con elegancia para encarar ambos la misma dirección. Le ofreció su brazo para que el mismo lo tomase,y sonrió con suavidad a la espera de que su ofrecimiento fuese tomado o no.

-Tantas preguntas y tantas otras que tendrá usted guardadas en su mente. Me agrada.Las palabras es algo que me gusta manejar,y las preguntas son algo que requieren atencion y a mi nunca me a importado dársela. Pero todo a su tiempo. El recibidor de palacio no es el lugar mas indicado para tratar lo que parece que sera una larga conversación. Siendo así, me concedería el honor de acompañarme a tomar el te mientras intercambiamos palabras?
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Vie Jun 17, 2016 1:56 pm

Aún si no se tratase de asuntos oficiales en ese momento, había protocolo que seguir. El trato gentil pero cordial de la mujer mayor le recordó que seguían siendo una reina y un príncipe invitado y, después de todo, ya no había Pelleas separado del título que se le había dado. Tenía que ponerse a nivel y comportarse más. Por más que desease ignorar esas cosas, comenzaba a abrir los ojos al hecho de que lo que hiciese y dijese allí, reflejaría al reino que representaba, por lo que inevitablemente se preguntó si estaría haciéndolo bien. Esos eran niveles de responsabilidad con los que no estaba nada acostumbrado a lidiar. Y estaba preguntándole asuntos de administración a una gobernante así como si nada; seguramente un error del que tendría que irse avergonzando. El nerviosismo incrementó un buen tanto. En retrospectiva, no veía cómo había podido ser tan ingenuo como para no pensárselo así.

Su problema era que, si se trataba de asumir su rol y comportarse mejor, no estaba muy seguro de cómo lo haría. Sintiéndose un tanto disminuido frente a alguien que sí encarnaba la distinción y el apropiado actuar, no logró hacer más que aclararse la garganta al seguirla con la mirada, verla tomar lugar a su lado. Si bien le había hecho sentir más consciente de sí mismo que antes, no estaba negándole responder a su millar de preguntas. No habría mejor estudio del particular sistema de Durban que lo que la misma reina pudiese decirle, tomar esa oportunidad era lo mejor que podía hacer. Se armó de valor. Con marcado interés en la mirada, se esforzó por no agachar la cabeza inconscientemente y asentir.

- Lo siento mucho. - Comenzó por esa, la muy necesaria disculpa. - Me apresuro de sobra, ¿no es así? Hay muchísimo que toma mi atención y tan sólo continúa incrementando a medida que observo, espero disculpe mi, um, imprudencia. Aunque haya estudiado todo lo que pude respecto a este reino antes de venir aquí, y aunque pueda verlo con mis propios ojos ahora... sigue habiendo mucho que preguntaría, sí. - A medida que hablaba, perdía el titubeo. La parte difícil siempre era comenzar, después se acoplaba un poco mejor, aunque su voz dócil y su dicción un poco más simple le separaban mucho del modo en que se expresaba por carta. Le preocupaba eso también, pero no había mucho que pudiera hacer al respecto, sino esforzarse. - P-Por supuesto, no es que espere todo eso de usted, no se sienta en compromiso de mostrarme o enseñarme nada. Ha de tener ocupaciones de sobra. Si hay tiempo que pueda usted dedicarme, aún sabiendo que le retendré bastante, me honrará. - Aclaró. Pensó de inmediato que aclaraba mucho, pero no podía deshacerse lo hecho. Tendría que controlar ese nerviosismo.

Por supuesto que estaba aceptando su invitación, mas titubeó al momento en que se suponía que procediese. Los guardias no estaban adelantándose a escoltar, más bien era ella quien tomaba el gesto guía, pero acercándole el brazo. Pelleas no comprendió. Si era una indicación para que tomase su mano, como en ciertos protocolos un caballero tenía que hacer, pues no se lo dejaba fácil. No debía de tratarse de eso. Además, hasta donde entendía, si alguien llevaba del brazo a alguien, era el varón a la dama. Eso, o sus apresuradas lecciones de comportamiento no habían entrado apropiadamente en su cabeza. Dubitativo, terminó por llevar la mano con lentitud al brazo ajeno, por algún motivo anticipando encontrar la piel fría. La impresión que su palidez le daba, seguramente. - Um. Con... permiso... - Murmuró. Seguía sin sentirse como lo normal de hacer, pero una mirada de reojo le revelaba que ningún guardia estaba viéndole raro o poniendo gestos por lo que hacía, así que tomó el brazo ajeno con relativa confianza de que no erraba. Seguiría lo que se le indicase o guiase a hacer, siempre y cuando entendiese qué era.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Mar Jun 21, 2016 6:54 pm

-No necesita disculparse. Las disculpas se deben dar únicamente cuando uno se arrepiente de un mal acto,intención,una palabra... Pero usted desde que ha llegado no ha echo nada que merezca una disculpa. Ser usted mismo,al tiempo que se esfuerza para mantener el comportamiento adecuado a la situación,no es motivo de disculpa. Si no de orgullo por el esfuerzo mostrado,por ser consciente de la situación en la que se encuentra.

Las palabras eran una herramienta poderosa,pero peligrosa. Era algo que todo aquel que supiese algo de diplomacia o política conocía aunque fuese inconscientemente. Y una disculpa a tiempo podría evitar conflictos mayores,malentendidos que con el tiempo evocarían al fracaso... Pero no todas las disculpas formuladas eran necesarias,y aquello,la facilidad de pedir perdón,no hacia mas que restarle valor al acto. Poco a poco borraban su significado. En ese caso Pelleas no había echo nada que mereciese una disculpa un perdón. Ni una palabra,ni un acto fuera de lugar. Estaba actuando con sinceridad,pero sin dejar de lado los modales y formas que se esperaba de alguien de su cargo. Y que si se apresuraba,si dejaba entrever las intenciones de su viaje que la mujer ya conocía con anterioridad por la misiva recibida? Ser fiel a uno mismo nunca debía de ser motivo para implorar el perdón ajeno.

Estaba haciendo las cosas bien,no mal. Debía saberlo.

-Las prisas nunca son buenas. Pero eso es algo que si uno olvida no importa,pues el tiempo y las experiencias se encargaran de grabarlo a fuego en la memoria. Cada cosa tiene su ritmo,su momento oportuno... Pero  dejando eso de lado la curiosidad,eso que capta tu atención,es bueno. Es el ansia de conocimiento lo que nos hace avanzar,sobre todo para nosotros usuarios de artes mágicas,no es acaso la búsqueda de mayor poder y sabiduría lo que nos hace crecer? El deseo,la necesidad por conocerlo todo... Mientras uno no se lance al abismo de forma precipitada,mientras camine con paciencia y prudencia, tendrá la curiosidad como su arma predilecta. Un arma que te a permitido llegar hasta aquí,y como recompensa a dicha molestia tomada por su persona responderé a todas y cada una de sus preguntas. Hasta las que no formule. Tenemos tiempo para ello...

La llegada del hombre había sido anunciada con tiempo,seguramente por el tiempo requerido para llegar hasta la isla en la que en esos momentos se encontraban. No el suficiente,no todo el que hubiese querido en las circunstancias que rodeaban al reino. Pero la mujer había sido organizada,previsora ,y el tiempo otorgado había bastado. Suficiente para adelantar la tarea,papeleos y reuniones que podrían surgir durante al menos los primeros días de la visita del príncipe a su hogar. Para ordenar a sus consejeros y generales que acciones tomar no solo mientras atendía al invitado,si no también que hacer si surgían ciertos casos bastantes probables en un país conformado por islas tan esparcidas. Comunicar que informes debía recibir y que se le debía comunicar con urgencia. Lo habían preparado todo con calma,pues no era una situación nueva. Porque era las Islas de Durban. Y la monarca de la misma si bien tenia esa isla,ese edificio como residencia principal y centro político viaja bastante entre los distintos terrenos que conformaban su patria.Entre los mares que rodeaban los mismos y le pertenecían. Su ausencia durante días,o incluso semanas,era bastante habitual. Así como lo eran las ausencias mas prolongadas de su predecesor,solo que en esa época era ella quien se ocupaba del palacio.

-Sabéis mejor que nadie las ocupaciones que alguien de mi cargo posee. Pero no sufráis por ello. Anticipando vuestra llegada he organizado todo para disponer de tiempo de sobra para vos. No me importa ser retenida por esta causa. Solo deseo dejar algo en claro.Si le dedico tiempo no es por compromiso,es porque yo así lo deseo.

Su brazo tardo en ser tomado un poco mas de lo esperado ,mas no le molesto en realidad.Distintos países,distintas costumbres y puede que el gesto de la monarca no se comprendiese o se tardase en hacer. Aun así no lo retiro. Le gustaba caminar de esa manera de tanto en tanto,no solo le permitía ir a la par de su acompañante y de esa manera poder intercambiar palabras sin elevar demasiado el tono de su voz. Si no que era un gesto de cercanía para con la otra persona,le mostraba que en parte se dejaba a su cargo mostrandole así su confianza. Seguridad,al saber aunque no lo supiera realmente,que podía acercarse tanto sin ser dañada o salir perjudicada. Confianza y seguridad que muchas veces no solo era entendía y aceptada si no que también correspondida con gusto.

Una vez acomodada la mano ajena sobre su brazo se dispuso a reanudar sus pasos.Suaves y elegantes,tomándose mas tiempo de que normalmente usaba para caminar,controlando su andar,para que de esa manera el hombre que ya había declarado mostrarse curioso por todo pudiese admirar la arquitectura del desconocido palacio en el cual se hospedaría.

El palacio apenas contaba con escaleras,nada mas que para descender a algún que otro almacén o sótano. Era una edificación extraña al no tratarse de un castillo como los que uno pudiese encontrar en otros países. Siendo protegido de forma natural por las montañas que lo rodeaban el mismo no contaba con muros al tener dicha defensa natural,por ello mismo tampoco se le otorgo mayor altura al mismo. Para que no sobresaliese,para que no se viese por ojos que desconocían su procedencia. En su lugar se aprovecho el basto valle formado para hacer un edificio de una sola planta pero de gran extensión. Cuyas paredes exteriores eran de piedra para mantener el calor fuera en verano y dentro en invierno,mientras que las interiores dejando de lado ciertas partes claves,muros de carga del mismo material,era de madera. Dando así una sensación de calidez ante el color de la misma. Techos bajos e inclinados y alguna que otra torre no muy alta sobresalían entre tanta baja altura,columnas fuera de los muros exteriores para sostener el tejado que sobresalía del mismo,dejando así el palacio rodeado de un porche con suelo de madera que daba pie a los jardines. Un laberinto de pasillos y habitaciones cuyas entradas no estaban muy a la vista formaban el interior del lugar,pues la entrada a los aposentos con paredes de madera eran puertas correderas o algunas del mismo color de la pared. Algunas paredes estaban vacías,decoradas nada mas que con las ventanas que daban al exterior ,mientras que otras tenían tapices o adornos colgando de las mismas,muchas veces objetos pertenecientes a elegantes navíos que tiempo atrás sirvieron a la patria. Predominaba el negro ,el rojo y el morado,dibujos abstractos y formas sin discernir formados por la mezcla de ellos.Los motivos náuticos y en cada rincón había motivos de mariposas. Aunque fuese de forma discreta. El suelo descubierto de madera entre los aposentos,en los cuales distintas alfombras o moquetas lo cubrían en totalidad,de piedra en las zonas de trabajo donde la carga a soportar era mas pesada.

-Aprovechare este breve paseo para responder una de tus cuestiones.Si,soy una especializada en magia negra. A pesar de ser la reina. En este lugar no es de extrañar,después de todo no soy la primera maga negra que reina sobre Durban

Dejaron atrás los anchos pasillos,mas no muy largos algunos de ellos.Tuvieron que girar en mas de una ocasión dando la sensación de que estaban en un laberinto o de que se habían perdido. Algunos guardias estaban recorriendo los mismos,deteniéndose y saludando en silencio con una elegante reverencia a ambos magos. La mayoría portaban tomos,algunos con uniforme mas modestos armas de acero. Cuando al fin la mujer detuvo sus pasos lo hizo frente a una puerta con dos hombres apostados en una ,uno en cada lado. Una puerta de madera,de color rojo y unas nubes de humo violeta decorando la misma.Los hombres abrieron la puerta ante ellos tras la reverencia,dando paso a la pequeña y modesta sala del te de la soberana. Era una habitación pequeña y alargada. La pared de un tono rojizo oscuro,con mariposas negras estampadas a lo largo de la misma.En el medio de la estancia un sillón de terciopelo rojo,largo y cómodo,con capacidad para tres personas pero ocupado usualmente por la soberana únicamente. A un lado del mueble una pequeña mesa baja hexagonal de color negro. Un par taburetes pequeños y simples ligeramente apartados,cerca de la mesilla pero en una esquina de la estancia.Esos eran,por lo usual los muebles de la estancia,mas ante la visita ajena se había colocado un sillón de una única plaza y del mismo material que el sofá alargado a un lado del mismo. Para que el invitado pudiese decidir si sentarse junto a la soberana o a un lado de la misma.

-Bienvenido a mi sala del te. Es pequeña y modesta,pero acogedora para mi persona. Prefiero tener en este lugar toda reunión que no sea diplomática o de gran trascendencia. Espero que sea de tu agrado. Toma asiento donde te plazca por favor.

Con suavidad soltó el agarre de ambos y se alejo de Pelleas,hasta alcanzar su sillón. Giro con gracia y tomo asiento en el centro del mismo. Cruzo sus piernas con elegancia y poso sus manos entrelazadas sobre su regazo,una sonrisa arrogante mas aun así cálida y sin malicia decoro sus rojos labios.

-Deseas beber algo? La conversación sera mas amena de esta manera,y también nos da un motivo para demorarnos mas de lo que alguno creería necesario.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Jue Jun 23, 2016 4:39 pm

La dama hablaba como si conociese cada duda o sentimiento mal canalizado que cruzara la mente de Pelleas, y aunque el príncipe entendía que estaba siendo comprensiva, inclusive que en discreto modo le halagaba, no le dejaba del todo tranquilo. Aliviaba, en efecto, pero también recalcaba cuan experimentada era en comparación y cuan expuestos quedaban sus inseguros hábitos frente a ella. No supo si alegrarse o avergonzarse. La extraña mezcla de ambas cosas permaneció con él al desviar la mirada evasivamente hacia adelante, esperando que su rostro no enrojeciera tan rápido. Apenas carraspeó por lo bajo. La oía y no se distraería de ello, pues pese a todo, hallaba buen sentido en cada palabra suya. Era por ello que se aseguraba de continuar atento; cómodo, en el fondo, con silenciarse y oír a alguien que hablaba de ese modo. Siempre había sido mejor oyente que orador.

El habla de la reina era la de una persona sabia, alguien que observase desde perspectiva externa los hábitos y patrones en los demás. Captaba la atención del retraído hombre con facilidad; casi como la prosa de cualquier libro, cuidada y armoniosa en su dicción. Una forma extraña de tener una conversación casual con otro ser humano, mas una que alguien como él hallaba agradable. Teniendo sólo al rey de Daein con quien comparar en fuero interno a aquella gobernante, Pelleas hallaba un abismo de diferencia sobre el que desconocía qué pensar. No obstante, ante ella, nada le detenía realmente de tomar palabra. Sentía que comprendía demasiado bien ciertas cosas a las que hacía referencia, como para abstenerse de hablar. - Me pregunto, entonces, si es eso lo que la llama a usted también. Sea como reina, o como maga... si acaso es la curiosidad o las ansias de conocimiento. De ser así, me sentiré mucho más acompañado en este viaje. Aunque también significa que tendría tanto más de qué hablarle. - Una titubeante y leve sonrisa apareció en su rostro. Los ánimos se sobreponían al nerviosismo, por cuanto sospechaba que se entendería suficientemente bien con la monarca. Quizás hasta fuesen de similares motivaciones.

No obstante, contra cualquier impaciencia que albergase por arribar a la sala de té y proseguir, estaba el pintoresco camino hacia allí. El paisaje que se desenvolvía a su alrededor al caminar con ella le mantuvo ocupado en observar, disimulando muy poco su curiosidad al volver el rostro hacia un detalle particular u otro. Dio un corto asentimiento para mostrar que aún prestaba atención a la voz a su lado, mas las puertas corredizas y entradas extrañas tomaban su atención. No se construía de esa forma en Daein ni en Plegia, los reinos que más cercanamente conocía, menos en salones aislados y pasillos que separaban tanto. No se percataba a tiempo de los soldados que les saludaban y sus inclinaciones de la cabeza siempre eran dadas algo tarde, pero de eso podía culpar lo pensativo que le dejaban los tapizados y decoraciones en coloración oscura a su alrededor. Yuuko confirmaba ser una maga negra y aquello le hacía sopesar la significancia del arte en su palacio; la magia era representada en muchas formas, humo violeta o negro era una común, también siluetas de lúgubre aspecto, pero bien podía ser que las mariposas fuesen algo propio de la mujer. No sorprendía mucho que una maga habitase ese lugar, mas sí que no fuese la primera de su doctrina en reinar.

- Ah... descuide. Es algo que había comprobado ya, muy a mi contento. Puede percibirse con claridad. - Respondió, dando un suave toque de las yemas de los dedos sobre el pálido brazo ajeno. En cercanía como tal y en contacto, resultaba imposible no reconocer una naturaleza similar. Era la conexión que sentía con los demás de su clase, el motivo por el que se sentía a gusto entre personas así. Era alguien aislado por naturaleza y aislado en lo que siempre había estudiado, único practicante que conociese en Daein; sentir que aquello le unía a otras personas era algo que recibía con agrado. En cierto modo, caminar con ella y tomándose por el brazo se había sentido bastante correcto, con un lugar en que correspondía bien. - Pero, dioses, todo esto es... - Agregó a medida que se abría el paso a la sala de té, el oscuro ambiente que en cierta forma se asemejaba a los más altos salones de los internados de Plegia, pero tan cuidado como un palacio debía de ser. Resultaba inverosímil lo confortable y familiar que lo sentía. - Realmente nuevo para mi. Pero es hermoso. - Culminó en voz baja.

La reina se apartó de su lado; Pelleas no le siguió sino hasta su indicación de moverse, reparando con cierta curiosidad en que en algún punto había descartado el usted en su trato. Una confianza adquirida. No le molestaba, por largo tiempo y en muchos aspectos no era un usted para nadie, mas dudaba poder corresponder con la misma libertad. Se ciñó a lo que conocía como modales y a lo que no alteraría sus nervios de sobra, se abstuvo de mantenerse demasiado cerca y tomó asiento en el sillón de menor tamaño dispuesto junto al ajeno. La pesadumbre de no haber dormido a la noche anterior le había abadonado por completo, para su suerte, pero al ser mencionado supuso que algo cálido le mantendría aún mejor. Eran hospitalidades que no rechazaría. - A-Ah, sí, se lo agradecería. Lo que disponga estará bien, está siendo considerada con creces ya. - Dijo, esperando en fuero interno que no se le preguntase mucho, pues no había aprendido ni la primera cosa sobre infusiones.

- Ha estado completamente en lo correcto al juzgar que la curiosidad me trajo hasta aquí, reina Yuuko. Es... un deseo de conocer variadas cosas, en este mismo sitio. - Dijo, juntando sus manos en su regazo, el pulgar de una ocupándose discretamente en mover o girar los anillos en sus dedos, el gesto que repetía siempre que deseaba mantener cualquier inquietud suya a raya. Se mantenía recto, mantenía la mirada de sus ojos perpetuamente cansinos, casi melancólicos, en el rostro ajeno. Quería hacer las cosas bien allí, comenzaba por serle transparente. - En este momento y por los últimos meses he estado en un viaje de estudios. En gran parte uno para estudiar magia oscura en sitios mejor entendidos que mi natal Daein, progresar en la doctrina, volverme un hombre del que mi padre y generales puedan disponer mejor, no obstante... en cierta forma, a medida que he pisado ya varios reinos, he intentado hacer de ello un aprendizaje del conocimiento que realmente necesito. Veo numerosos palacios y sus pueblos, mi dama, e intento... aprender a ser un príncipe, si tiene sentido tal cosa. No ocultaría que guardo ya fascinación por el sistema que rige Durban, y que creo que hay mucho que podría aprender aquí sobre ser un rey. -
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Dom Jun 26, 2016 6:17 pm

-Por supuesto. Fue el ansia de conocimiento,la necesidad del saber,lo que me hizo decantarme por las artes arcanas. Lo que me llevo por el largo sendero que supone el iniciarse en esta magia y en superar la prueba para ser capaz de controlar lo incontrolable. Eso como maga. Como reina lo que me mueve es la búsqueda del saber cual seria la mejor manera de darle feliz y seguridad a mi pueblo.

Sentirse acompañado por alguien ,aunque fuese un desconocido,siempre daba seguridad y comodidad. Mas cuando se trataba del camino a elegir en la vida. Si alguien mas había tomado el mismo camino,aunque solo fuese durante un corto periodo de tiempo, una sentía seguridad. No ser la única persona que hubiese tomado esa decisión,sentir que si alguien mas había llegado a dicha conclusión estaba haciendo lo correcto.

Con su cuerpo ya acomodado y con su invitado tomando asiento donde correspondía el mismo acepto la invitación de tomar algo.Mas dejo la decisión sobre la bebida a ingerir en manos de la reina,algo que no molesto a la misma realmente. La mujer de cabellera oscura dio un par de sonoros aplausos ,que provocaron que casi de forma inmediata la puerta corrediza que había sido cerrada en cuanto ambos estuvieron en la estancia se abriese con suavidad y uno de los guardias apostados a un lateral de la misma se asomase.Quedando en el umbral de la puerta,sin entrar,a la espera de una orden.

-Un par de tazas de te verde

Una orden simple y una ligera reverencia de cabeza que mostraba que las palabras habían sido escuchadas y entendidas.La puerta volvió a cerrarse y los pasos del hombre se escucharon alejándose por el pasillo antes de que la voz del invitado rompiese el breve silencio.

Escucho las palabras ajenas con atención,con interés sincero. No por cortesía u obligación si no porque realmente le resultaba interesante lo explicado por su compañero de magia. Daba muchos datos,sobre su persona y sobre sus motivos,y hacia mas claro el porque del príncipe de Daein en su país. El porque de la visita y de lo que podría esperar de la misma.

Espero a que terminase de decir todo aquello que desease,antes de ser ella quien retomase la palabra.

-La magia negra es delicada,y compleja. Requiere muchas condiciones y sacrificios.No debe ser nada fácil conseguir un completo control sobre tu poder en un lugar sin escuelas ni practicantes. Si el conocimiento no va a ti debes ir tu a buscarlo,este viaje tuyo... yo hubiese echo lo mismo en tu lugar. Pero puede que por muchos lugares que visites y pueblos que conozcas nunca aprendas a ser un rey,o que aprendas a ser el mejor. Todo depende de las circunstancias e intenciones. El viaje que iniciaste...lo hiciste por ti? Por tu padre o por tus generales,para serles útiles a ellos? O lo hiciste por tu pueblo? Si no conoces la respuesta no sabrás realmente lo que buscas,y todo aquello que has aprendido durante tu viaje no sera mas que conocimiento acumulado en tu cabeza,una idea que se entremezclara con la otra y no llevara a nada mas que confusión y un falso sentimiento de seguridad.


Su tono de voz era suave,pues no deseaba realmente reprender al otro.Ni felicitarle,ni decirle que su viaje carecía de sentido. Solo quería saber. Porque a partir de ese saber ella misma conocería la mejor manera de saciar la curiosidad ajena,de que explicarle y mostrarle primero al hombre y si alguna de sus palabras le ayudaría a avanzar

-Es normal que Durban llame vuestra curiosidad. Sor perfectamente consciente de que comparado con otros reinos el mio es inusual. Ya lo era antes de el cambio que impuse en su sistema,lo cual fue una ayuda a ello. Si ya eramos diferentes no había problemas en imponer algo que nos diferenciase aun mas.  

Embozo una sonrisa,divertida,con orgullo. De saberse diferente al resto y de agradarle aquello,pues no todos los territorios eran iguales ,al igual que no todas las personas lo eran, y por ello no todos podían tomar las mismas medidas. La mujer se sentía orgullosa de la decisión tomada por sus ancestro generaciones atrás

-Si uno se fija en la historia y en los reyes que han gobernado se percatara de que todos han sido bravos guerreros o excelentes caballeros. Con un sorprendente dominio sobre las armas. Mas mi familia se percato hace ya nueve generaciones de que poseía mas poder y habilidad con la magia que con una espada o cualquier otro armas que pudiesen sujetar sus manos. Desde entonces siempre han reinado magos en Durban,aunque no todos del mismo tipo de magia. Yo mismamente soy la tercera gobernante que manipula las artes arcanas. Mi padre y predecesor era un experto en la magia elemental. Cada cual tiene su especialidad, aquello que le hace mas fuerte y mas capaz de proteger su reino.  Si en Daein no entienden sobre magia oscura debería de serte indiferente siempre y cuando con ella seas capaz de cuidar de los tuyos.  Porque ese es nuestro deber... o el mio al menos
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Sáb Jul 02, 2016 12:40 am

El ruido de la puerta corrediza era leve, difícil de notar a comparación del aviso que una pesada puerta de metal o de madera reforzada haría; Pelleas ni siquiera vio al guardia que aparecía allí en la entrada, sino hasta que Yuuko le habló en voz alta. Aún entonces, la presencia pasó demasiado inadvertida como para prestarle más que la atención de un instante. Nula interrupción, a fin de cuentas. De Daein traía la costumbre y asunción de que un regente digno no necesitaba guardias dentro de cada habitación, por lo que le era lo natural creer que se hallaría a solas con la reina durante su pequeña reunión. Aún si no se trataba de asuntos secretos, nada que oídos extra en el palacio no debiesen oír, le acomodaba bastante más de ese modo. Sólo tenía una persona de la cual preocuparse.

Intentó no pensar de sobra, no buscar motivos para tornarse inquieto o nervioso donde cada vez los había menos, pues así parecía ser con ella. Sospechaba que mientras estuviese frente a la vista y atención de Yuuko, no cesaría de tener aquella leve sensación, como si estuviesen viendo por completo a través de él, pero se habituaría. No quitaba que atrapase también su atención con aquella elaborada y prosaica forma de hablar en cada instancia, refiriéndose a él y su viaje. Cierta aprobación por lo que había hecho le hizo dar una pequeña pero honesta sonrisa. Sabiendo hasta donde sabía de ella, valía la pena valorar su juicio. - Sí, creo que he aprendido a ser un mejor mago de esta doctrina, pero no sé aún si he aprendido a ser un mejor príncipe. - Convino en voz baja, apreciando en silencio su cuestionamiento. Sabía ver la raíz de las cosas, preguntar las preguntas correctas. Su admiración por la reina creció con una apresurada palpitación en el pecho.

- P-Pero lo que dice es algo que he decidido hace mucho, e-es una respuesta que sí puedo darle. - Trastabilló con las sílabas al apresurarse un poco. Le emocionaba tener la respuesta, sentía que con aquella claridad podría sacar mejor provecho a su posible aprendizaje en Durban. - Siento amor por mi padre y admiración por quienes protegen su reinado, por supuesto que deseo su aprobación, llevar a ellos algo que... que satisfaga su juicio, que les sirva. Um, sin embargo... el motivo no es realmente ese. Todo lo que en mi vida he querido hacer, ha sido por Daein. Es lo que siempre ha estado en mi mente. Es por Daein que lo daría todo. Cada persona en el reino. - Dijo. No sentía que su locuacidad bastara para expresar la totalidad de sus sentimientos al respecto, no en ese momento, pero se daba a entender. Había mucho que Pelleas desconocía aún sobre sí mismo, mas sí comprendía en completa claridad lo que era importante para él. Lo había definido tempranamente, y el transcurso de los años tan sólo había reforzado aquellas nociones. Honesto de forma desmedida e ingenua, continuó con un leve agachar de la cabeza. - No tengo mucha experiencia, ni sé mucho sobre política. Puedo ser aún inadecuado, lo sé, pero creo que deseo dar lo mismo que usted. Seguridad, felicidad. Quiero aprender a hacerlo bien. -

Llevar sus intenciones en su manga sería lo mejor. Quería estar en los mejores términos posibles con aquel reino y con quien lo lideraba, después de todo. Atento a toda palabra que ella le diese, pues de todas creía que podría entrever la inexacta sabiduría que buscaba, escuchó con la mirada quieta y un poco sorprendida lo que decía. La sonrisa que mostraba al decir que su reino era inusual le agregaba bastante, aunque ya podía sacar muchas de las conclusiones que le eran de relevancia. Pensativo, detuvo hasta el inquieto gesto de su mano acomodando y girando sus anillos por un momento.

- Si la magia es arte común en estas tierras, más aún vista en la familia real, me imagino que ha de enseñarse regularmente. - Se inclinó un poco hacia adelante en su asiento al hablar, inconscientemente acercándose al sentarse más al borde. No podía ocultar donde yacía su interés, ni con una cosa ni la otra. - La verdad es que sí me preocupa que la mía no sea una doctrina comprendida de donde provengo, pues impide que se imparta. Se pierde cierto potencial, o eso creo. Si es que hay, realmente, otros como yo en Daein, lo más seguro es que carezcan de las posibilidades que he tenido yo; siquiera saber del nuevo mundo y de los lugares en este donde es posible aprender, y luego de eso, tener los medios como para acudir... supongo que es algo egoísta, pero sí me preocupan los demás como yo... aunque, uhm, no es del todo relevante, ¿no? Es sólo que ha sido parte del motivo de mi interés en venir. - Se explicó, sorprendiéndose a sí mismo, en retrospectiva, de cuanto se atrevía a expresar llanamente. En gran medida se debía a que hablaba con una de su calaña, una de las personas a las que irrevocablemente se sentía conectado.

Alzó la vista un poco, buscando la mirada de ella con cierta suspicacia. Tenía sus principales ideas puestas en orden, necesitaba confirmar. - De cualquier modo, lo que dice usted significa... que es, en efecto, la autora de todos estos cambios en el reino. Los libros que revisé indicaban que todo se había dado con su gobierno, mas no daban verdaderamente el crédito. Ahora sé que ha sido realmente su obra. - Concluyó. Gran crédito a poner sobre los hombros de una sola persona, si era humilde por seguro alegase a quienes asistían su gobierno; mas con saber que era el suyo y no el gobierno anterior, Pelleas podría ya asumir bastante. Que estaba en el sitio correcto y frente a la persona correcta, para empezar.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Jue Jul 07, 2016 4:15 pm

No pudo evitar mas que sonreír con sinceridad ante las palabras del príncipe. No era un discurso ensayado,o palabras vacías repetidas hasta la saciedad. Era el,sus sentimientos,su determinación...la respuesta a la que de alguna forma que la mujer desconocía había llegado a el. Sus padres,sus generales,estaba allí. La necesidad de ser amado,de ser reconocido...de resultar útil... Todo tan humano,todo necesidad imposibles de borrar de su ser,necesidad que no negaba y las encaminaba de la mejor manera.No ocultaba que deseaba aprobación,no mentía sobre ello y se limitaba a decir que todo lo hacia por el reino... algo que cualquier otro hubiese echo porque era lo correcto,lo esperado,lo que mejor impresión podría causar... Y era el no ocultar  ese leve y en apariencia irrelevante dato lo que hacia mas sincero el amor del príncipe por su reino,mas fuerte el sentimiento. Y de cierta manera se sentía identificada con aquello,con la mente y el corazón puestos en sus respectivos reinos por encima de todo. Dándolo todo por lo amado.

-Entiendo el sentimiento... Seras un buen príncipe y un mejor soberano. Tienes todo lo que necesitas para ello,lo demás son herramientas que te ayudan a tu propósito,pero que sin los deseos o determinación adecuada no sirven de nada. Lo mas importante,lo único,aquello que te hará grande ya lo posees. El tiempo te otorgara experiencia,y la experiencia y el estudio sera lo que te proporcione conocimiento político. No eres inadecuado,solo acabas de empezar a recorrer tu camino... pero eso no es necesariamente malo,es algo por lo que todos debemos pasar antes de estar preparados para afrontar nuestras responsabilidades.

No pudo evitar que su sonrisa cambiase y demostrase cierta ternura,ante la imagen ante el.Era familiar y desconocida,se identificaba con ella pero sabia que era algo completamente distinto. Y aun así sentía cierta empatia,ternura,un deseo repentino de ayudarlo y aconsejarlo ,no solo de responder sus dudas.

-Mi consejo es que no te preocupes por estar preparado o no.Si no que disfrutes del camino,que saques el máximo partido al mismo...cuanto te percates habrás recorrido tanto que no sabrás en que momento exacto llegaste a estar preparado...

Era divertido,la sonrisa alegre surgió pero la carcajada quedo contenida. La política era delicada,una danza de palabrería...pero inútil en muchas ocasiones. Andarse con pie de plomo en cada tema surgido,en cada frase que los labios de uno pronunciaban en ocasiones no hacían mas que volverlo todo lento y tedioso,o incluso llevar a a malentendidos. Por eso le pareció curiosa,divertida en cierta manera,la manera que tuvo el príncipe de Daein de explicarse. Quedaba claro entre frases ,leyendo sutilmente entre ellas que era lo que deseaba,lo que quería realmente saber de ella. De una manera tan clara a sus ojos que no entendía como no expresaba directamente que era aquello que buscaba.

-No es egoísta,es humano. Te preocupas mas por aquellos que son como tu porque eres capaz de entender su situación. La conoces de primera mano,conoces las dificultades del ser uno de los nuestros en tus tierras y por ello te preocupas mas por una situación así que por otra que no te es familiar. No es egoísta,es lógico. Así funcionamos... Pero dejando eso de lado lo que a ti te interesa saber es la manera en la que la magia se imparta en nuestras tierras. Y te sonara extraño,pero no poseemos ni una sola escuela de magia.

Entendía el deseo del otro de saber,aunque no sabia si su respuesta le iba a ser de ayuda o serian palabras inútiles. Algo que le desanimaría mas. Después de todo el sistema de enseñanza de su país solo era posible debido a la cantidad de magos que había,o mas bien por la facilidad que se tenia para localizar a uno. En un país donde la magia no era visible dudaba mucho que fuese posible. Aun así si el otro deseaba saber,ella le informaría sobre ello.

-Un mago ya instruido toma un aprendiz bajo su mando,y lo instruye hasta que dicho aprendiz sea capaz de convertirse en maestro. Así es como funcionamos realmente. Una escuela no puede adecuarse a las necesidades de todos los alumnos,algunos necesitaran mas tiempo mientras que otros irán adelantados al resto.De la misma manera que un profesor podría ser adecuado para ciertas personas pero muchas otras no serian capaces de adquirir conocimientos de el por su manera de expresarse...Un alumno,y un maestro.Un método de enseñanza que se adapta a las necesidades de uno,al método de aprendizaje de otro.La única condición que nosotros el gobierno imponemos sobre ello es que la relación de ambos no sea de sangre,pues eso generaría mas problemas que beneficios.... Dime,que opina de nuestro sistema?

Pregunto,realmente interesada en la respuesta ajena.Si el otro había viajado tanto para adquirir conocimiento sobre su escuela de magia debía de conocer de primera mano varias escuelas de magia y el funcionamiento de la misma. La mujer no tenia pensado cambiar el método en el que la misma se impartía en sus tierras,pero no podía evitar tener el deseo de saber que pensaba su invitado mago al comparar los distintos métodos de enseñanza

-Y en cuanto a la ultima pregunta,si. Los cambios en el gobierno los impuse yo al tomar el trono,al ver que lo aplicado hasta el momento no bastaba para ayudar a mi gente... Me sorprende de echo que se mencione en libres,dejando o no el crédito de lado,eso no me interesa.Son cambios bastantes recientes como para haber sido escritos en un libro no perteneciente a Durban la verdad... donde los encontró si no es problema el saberlo?
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Vie Jul 15, 2016 10:49 pm

Era un hecho que la reina de Durban tenía insondable experiencia por sobre el joven príncipe, mas cuando hablaba, daba la absoluta y clara impresión de saberlo todo por adelantado. Iba bastante más allá. Quizás sólo se tratase de la seguridad con que expresaba lo que sí sabía, no obstante, Pelleas hallaba bastante sosiego en confiarse a que las cosas eran como ella las describía, y por ende, que él mismo no estaba haciéndolo tan mal. La nerviosa sonrisa se quedaba ya en sus labios. - Por supuesto que me esforzaré en seguir adelante, um, ¿si usted así lo cree...? M-Me ha halagado muchísimo. - No podía evitar titubear un poco, ni sonar como si preguntase cuando pretendía afirmar, pero lo cierto era que estaba alegre con todo ello. Yuuko parecía tan convencida, que no podía sino convencerse también. Quizás sí iba en buena ruta.

Reafirmada su convicción de aprender de la dama, mantuvo invariablemente su atención en ella, sin permitirse distraer demasiado por las maravillosas palabras que resonaban aún en él. Su memoria no era la mejor, pero se aseguraría de escribir sobre esa reunión en sus manuscritos sobre aquella travesía, y de tal modo inmortalizaría todo lo que fuese importante recordar. Los consejos recibidos siempre terminaban en aquellas páginas. Y en cierto nivel, podía anticipar ya las palabras que estaría escribiendo sobre aquella mujer; alguien que le miraba como si indagase directamente en lo más profundo de él, alguien que hacía de inmediato las preguntas más precisas y acertadas. No era un personaje fácil de pasar por alto. Remitió a memoria todo lo que oía, hechos e impresiones por igual, hasta reparar con algo de desconcierto en el hecho de que un reino como aquel carecía de escuela oficial de magia. Entreabrió la boca para cuestionar, decir algo al respecto, mas decidió contra ello y tan sólo aguardó a que la respuesta viniese de la gobernante. Aunque no cesara de parecer extraño.

No tardó en comprender que el sistema era de poco provecho para un extranjero como él, mas de gran beneficio para el reino en sí. Se recordó que no era para eso a lo que se había presentado a Durban, al menos no como primera prioridad; había escasas escuelas para su doctrina y lo había sabido desde un principio. Estaba allí para aprender otras artes, en gran medida sólo para ver. - Un sólo maestro y un único alumno a la vez... - Murmuró, pensativo. Era un príncipe, debía de aprender a pensar en términos de política nacional sobre esa clase de cosas, mas no podía evitar pensar en ello como mago, en primera instancia. Algo extrañado de que la sabia mujer deseara su opinión, dudó un par de momentos antes de darla, momentos quizás demasiado extendidos en que pasó la vista desde sus manos, a la mesa, a ella y de regreso hacia abajo. Ningún silencio pesaba demasiado en la estancia de paredes oscuras, y el asunto le exigía esa clase de consideración.

- Pues... difiere mucho de lo que he conocido, en la única escuela que hasta el momento ha podido recibirme. Al menos, en cuanto a magia oscura, pues he sabido de lugares en que la magia elemental se enseña en esta precisa forma. Tal como lo describe usted, es... funcional, realmente. Asegura que cotinúen habiendo más y más aprendices. Y esas personas, si no son de las islas, al menos permanecerían aquí por el tiempo en que duren sus estudios. Uhm... - Lo pensó un poco más. Decirlo en voz alta le hacía razonarlo con algo más de rapidez, y no tardó en iluminar su expresión al darse cuenta de lo que ese método generaba al final. - ¡C... Creo que que es un fantástico modo para desarrollar la magia! Lo entiendo, asegura que cuanta sabiduría exista entre los magos, sea transmitida e incrementada, pues el alumno siempre heredará todo al discípulo. El discípulo seguramente aprende muchísimo y en un muy buen plazo, da espacio a ir mucho más allá. No dudaría que los magos educados en estas tierras alcancen un nivel mágico loable. Ah, aunque no da mucha cabida a que un extranjero aprenda... - Bajó la vista nuevamente, llevando la mano de dedos enjoyados a su mentón. No estaba pensando tanto en si mismo, como en los demás de su condición, ya fuera en su Daein natal o en otras tierras. Después de todo, había conocido a otros magos oscuros en el camino y no podía evitar pensar en todos ellos. Personas que habrían deseado acudir a un lugar como Durban, quizás. - Hm... o... ¿será que eso es pensado de otro modo...? Um, ¿tiene usted alguna visión en particular respecto a magos del exterior? - Preguntó. Entre más se adentraban en el funcionamiento de aquel reino, más preguntas surgían, mas se trataba sólo de su interés en comprenderlo a fondo.

A la pregunta de la dama alzó la vista con rapidez, sacado de las cavilaciones en que con tanta facilidad caía. - Oh, um... su reino vecino de Ilia, mi señora. No hallé modo de informarme sobre los reinos de este continente desde fuera del mismo, sólo al venir hasta aquí ha sido siquiera plausible, pero en la biblioteca de Ilia pude hacerme de registros bastante actuales. Me temo que aún se dificulta que las noticias de un lado del mundo alcancen cada otro extremo. - Respondió. Era simplemente cómo había sucedido, pero esperaba que fuese algo bueno de reportar. Motivado por lo que acababa de aprender, prosiguió algo aprisa, inquieto en su emoción. - De cualquier modo, me alegra saber que todo eso se ha tratado, efectivamente, sobre usted. De este modo, yo, uhm, puedo expresarle con propiedad la admiración que he sentido al aprender de ello, al decidir que deseaba conocer este sitio. Resulta que... que después de todo, sí es a usted a quien dirijo esa admiración. Y... y como tal, le agradezco otra vez. Por recibirme. Me honra de sobremanera. - Su habla fue algo entrecortada, no tan torpe ni tan tímida como podía llegar a ser, pues se había acomodado bastante en presencia de Yuuko, mas seguía siendo él mismo y eso era lo mejor que podía hacer, en términos de elocuencia. Vio menester inclinarse nuevamente, y al no ser apropiado momento para alzarse, optó por hacerlo desde su lugar, sólo inclinando la cabeza profundamente así como un tanto del torso. Ahora sabía, con certeza, que no había nada respecto al régimen de las Islas que no saliese de aquella mujer.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Jul 18, 2016 8:22 pm

-Lo cierto es que mi intención no era halagarte,los halagos vacíos a la larga resultan mas dañinos que beneficiosos. Mis palabras eran mi sincera y simple opinión,pero eres libre de aceptarlas como halago.

Seguía maravillada por las reacciones ajenas,puede que porque en muchos momentos su invitado tuviese esa ahora característica que desprendían los inocente infantes. Una pureza e ingenuidad que estaba segura de que no poseía al verse rodeado de poder político,pero que de cierto modo irradiaba con sus sonrisas,sus ligeros gestos de nerviosismo y sus preguntas llenas de una insaciable curiosidad. Pero no era un niño y la mujer estaba mas que consciente de ese echo,sus dudas no eran las de un infante y la sabiduría y el saber que mostraban eran el de alguien que a vivido o viajado de manera considerable. O puede que ambas cosas. Después de todo el vivir mucho no iba reñido a la edad de uno,se podía llegar a la vejez habiendo vivido poco mientras que un adolescente podía haber sufrido en carne propia mas eventos que la mayoría de adultos.

La mujer esperaba la respuesta a su cuestión,sin prisa alguna. Prefería que el cómodo silencio rodease la pequeña estancia mientras su invitado meditaba seriamente sobre la cuestión,a tener una pronta respuesta que no coincidiese realmente con la opinión de otro.Que no fuese mas que la primera idea que cruzaba su mente y escapaba de sus labios.Aunque lo cierto fue que mientras el príncipe estaba con sus pensamientos perdidos en aquella pregunta y su vista viajando de un lugar a otro de la pequeña sala del te,no hubo tanto silencio como la monarca esperaba en primer lugar. La puerta fue tocada,de manera suave,mas bien el marco de la misma cuyo sonido era mas claro. El te que esperaban.

-Adelante

Voz clara y firme que hizo que la puerta fuese abierta por uno de los guardias que la custodiaban,para que de dicha manera la sirvienta que portaba la bebida en una bandeja pudiese entrar libremente en la estancia. La mujer,joven y de rostro común,se acerco en silencio hasta la pequeña mesita apostada a un lado del sofá sobre el que descansaba la soberana,sin alzar la vista del solo o la bandeja en ningún instante. Se inclino para depositar en el mueble primero ambas tazas de porcelana,de color blanco con detalles de distintos tonos de azul en su parte baja. Simulando las olas del mar,el cielo lleno de nubes.Los platos sobre los que descansaban completamente azules.Un pequeño recipiente totalmente blanco fue depositado junto a las mismas,lleno de azúcar. La tetera,de igual decoración que las tazas fue tomada por una de las manos de la mujer,la bandeja la sujete con habilidad con su brazo flexionado,contra su propio cuerpo,para así quedar ambas manos libres y poder servir el te en su correspondiente recipiente. Pulso firme y ni una gota fuera de lugar,las tazas llenas,la tetera posada también sobre la mesita. La empleada del castillo se incorporo,dejando la cabeza inclinada hacia bajo,moviendo la bandeja hasta su pecho y pegándolo contra el mismo,a la espera de alguna palabra.

-Gracias,puedes retirarte.

Una reverencia tanto a su reina como al noble invitado de la misma,tan silenciosa como el resto de sus acciones y sin mas dilación la mujer abandono la salita dejando a ambos a solas de nuevo. La puerta fue cerrada tras ella.

El invitado había acabado con su meditación,la respuesta comenzaba a salir de sus labios.La mujer puso total atención a las palabras ajenas,mientras su cuerpo se inclinaba con elegancia hacia la mesa a su lado.Estirando el brazo para que su pálida mano tomase la taza mas cercana,dejando el plato sobre el mueble,volviendo a tomar su posición anterior en el sofá y sujetando el recipiente con ambas manos.Dejando que el calor que emanaba el cálido liquido a través de la porcelana,aquel vapor casi invisible que detonaba que no era prudente aun el llevar la infusión a sus labios,calentase sus manos.

Aun así la mujer llevo la taza hacia su rostro,dispuesta a mojar sus labios con el te,mas no llegando a cumplir dicha acción. Sonriso con satisfacción,quedando el gesto casi oculto entre la blanca porcelana tan cercana a sus labios. Complacida. No era arrogante,solo lo necesario.No necesitaba que otros la alabasen o le otorgasen merito por algo,menos aun por algo que no había estado en su mano como era el sistema de aprendizaje de magia de su patria.Y aun así se sentía honrada,feliz y complacida ante la opinión que había formado en el otro. Amaba su tierra,siempre lo había echo aun cuando la misma no estaba en su mejor momento,se mostraba orgullosa de lo que su país era y lo que podría llegar a ser.Era lo lógico que las palabras de su invitado le hiciesen feliz con tan poco.

-Es un sistema que yo encuentro muy útil,comparadas con las escuelas tradicionales me agrada mas. Ademas,no solo aprende el alumno.En ocasiones el maestro es capaz de aprender de su discípulo,y el echo de tener que transmitirle su saber hace que el mismo no quede olvidado a pesar de no aplicarlo.En ocasiones olvidamos aquello que no necesitamos,y tras años de estudio es toda una lastima...

En esta ocasión si consiguió que la taza alcanzase sus labios y el cálido liquido se deslizase por su garganta,no molestandole el calor al estar acostumbrado al mismo.Llenando su boca de un ligero sabor amargo al no estar el te endulzado,prefiriéndolo así esta vez. Tenia como habito adquirido el ser la primera en beber y comer en su castillo,frente a los invitados.Siempre que la situación lo requería. De dicha manera les mostraba que podían confiar en los alimentos y bebidas que les otorgaba,tomando ella primero los mismo,impulsándolos de manera inconsciente a consumirlos. Algo que de otra manera podía o no llegar a suceder o ser un proceso que se alargaría bastante.No había mejor manera de invitar a alguien a un trago,que viendo como un servidor disfrutaba del mismo.

Y mientras el te bajaba por su garganta la cuestión ajena se plantaba en su mente.

-Interesante cuestión. Lo cierto es que hasta donde yo recuerde no ha sucedido nunca el tener a un extranjero en nuestro sistema,al menos durante mi reinado y el de mi predecesor. Pero no veo inconveniente en ello. Siempre y cuando se comprometa no solo a ser alumno,si no también maestro. El ciclo debe ser completado. Uno debe dar y recibir,pagar la enseñanza recibida otorgándosela a otra persona... Y desde luego con el sistema actual debería solicitar su correspondiente permiso para portar tomos. Un permiso tal y como el que tu portas. Si se cumplen dichas condiciones lo cierto es que no importa si es un extranjero o un ciudadano de Durban,siempre y cuando respete las leyes del país son libres de venir a instruirse.

Bajo la taza,aun en sus manos,apoyando sus brazos sobre sus piernas y quedando el recipiente casi sobre su regazo.

-Lo cierto es que intentamos ser lo mas abiertos y tolerantes posibles,o al menos yo lo intento. Crear un país libre y sin discriminación es dificil pero hago lo que esta en mi mano. Durban tiene una situación muy particular,es un país formado por islas cercano a varios países,punto de unión de continentes.Es un país de paso,de mercaderes y viajeros. En teoría los extranjeros,la diversidad,debería ser lo usual. Para que todo funcione correctamente debemos abrirnos a ellos y dejar que ellos se abran a nosotros. No cerrarnos. Este país ya ha estado cerrado el tiempo suficiente...

Durante la época del reinado de su padre las relaciones con países extranjeros se cerraron,mas la mujer entendía la causa de ello.Su progenitor no era capaz de lidiar con los saqueos,por mucho que lo intentase no había sido capaz de conseguir una solución a aquellos que arrasaban sus tierras.Aun hoy en día ella misma tenia problemas con los piratas. Y el monarca anterior no quiso involucrar a países,ni vecino ni posibles aliados,a una lucha que no les correspondía .Cerro el país en pos de proteger a otros. Pero no había funcionado y la mujer de pálido rostro estaba decidida a reabrir relaciones internacionales,no solo por deseo propio si no porque la situación actual del mundo lo a meritaba. Si aquellos seres aun seguían avanzando por todo el mundo significaba que la fuerza de un solo país no había sido suficiente como para acabar con los mismo,y en esos casos las únicas opciones eran una alianza o una lenta caída. Tarde o temprano a ellos les tocaría decidir que hacer, a quien tenderle la mano.

-Ya veo,si es de Ilia de quien hablamos no me sorprende para nada que posea información sobre mis tierras.Somo reinos cercanos y nuestras bibliotecas poseen una especie de alianza,un intercambio de libros entre ambas instituciones. Seguramente sera el país que mas sepa sobre nosotros,o uno de ellos.

La admiración que con tanta sinceridad parecía recibir del príncipe conmovió de cierta manera a la mujer,pues su voz destilaba verdad y no falsos halagos.No se lo esperaba,porque a sus ojos no era merecedora de ello,pero eso no significaba que dichas palabras no le afectasen y no se sintiese complacida por ellas. Las aceptaba,las agradecía,le alegraban. Sentía que todo su trabajo merecía la pena y que su esfuerzo era reconocido.No era la primera vez que escuchaba algo así desde luego,pero no era lo mismo recibir dicho gesto de alguien cercano a ella que de alguien a quien acababa de conocer.Los desconocidos lo veían todo desde fuera,de un punto lejano desde el cual no se apreciaban los detalles. Y eso hacia que las palabras de Pelleas tuviesen aun mas valor.

-Mentiría si no dijese que no me siento honrada por tal admiración,lo cierto es que agradezco mucho sus palabras.Las agradezco aunque no me crea merecedora de ellas... después de todo lo que yo hago no es lo mismo que otros lideres hacen? Intentar todo lo que este al alcance de uno por la felicidad y bienestar de los suyos... No es nada especial. Y no deberías agradecer que te haya recibido,una visita como esta siempre es bienvenida. Salir de la rutina,tener un ambiente diferente en palacio y verlo todo desde otro punto de vista ajeno al nuestro siempre es algo beneficioso.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Sáb Jul 30, 2016 11:33 pm

Había olvidado por completo que esperaban algo. El ingreso de una sirvienta no era motivo de particular reparo, mas el aroma del té fue lo que regresó ese detalle a la memoria de Pelleas. Parecía haber sido horas atrás, cuando seguramente se tratase sólo de minutos. Enfocarse de aquella manera en la conversación con la reina le había hecho perder noción. Aunque se suponía que fuese un detalle de trasfondo, algo a lo que debía de estar acostumbrado, el hombre no pudo evitar seguir la mirada los silenciosos y hábiles gestos de la muchacha que servía la mesa; aquellos oficios existían en sus tierras como en cualquier otro sitio, sin embargo la precisión le fascinaba. De algún modo, no se sintió lo suficientemente acorde a la perfecta escena de esa habitación, la reina y la sirvienta como para tomar la palabra él también, mas atinó a responder con una leve y corta inclinación de la cabeza.

Recordaba lo poco que había dormido y se contaba afortunado, pues el té le despertaba. Tomó la taza con una leve sonrisa, separando el pintoresco diseño del azul debajo con las crestas de olas arriba y sirviéndose con cuanto cuidado podía de una cargada cucharada de azúcar. Los finos detalles de comportamiento le habían sido enseñados una que otra vez, en vano; demasiado consciencia de los detalles le ponía innecesariamente nervioso y terminaba arruinando hasta lo que sí sabía hacer, por lo que en ese entonces sólo se cercioraba de no ir torpemente y listo, ni mucho más preocupación que esa. De igual modo, era claro que con eso se contentaba. Mirando sobre la opaca superficie del té, surgían con agradable nostalgia recuerdos de los otros magos que había conocido en sus viajes, pensando en todos ellos cuando la mujer hablaba de cómo podrían encajar extranjeros en las islas. Era un gran compromiso, ineludible según lo describía, pero eran puertas que se hallaban abiertas y le alegraba saberlo. Del modo en que salían a luz las intenciones de Yuuko, seguiría siendo así por un largo tiempo, si no hasta siempre. Grandes noticias para el joven mago.

- Muchos de quienes son como nosotros, no tienen precisamente un sitio donde asentarse, donde aprender o donde ejercer. Durban suena como un santuario para personas así. Seguramente no ha sido su principal enfoque, pero... me hace feliz, de todos modos, que las cosas sean así. - Comentó. Una vez pedida su opinión, se sentía en libertad de expresarse de ese modo, dando palabras a las ideas que usualmente quedaban acalladas tras una postura dócil. No había mucho que él pudiese comprender sobre libertad y tolerancia, criado tras fronteras impasables que lucían a sus ojos como la normal y plácida libertad; pero sabía que palabras como esas le sonaban similares a una invitación, en cierto modo. Bajó la voz un tanto al continuar. - De volver a encontrar esa clase de magos, que estoy seguro sucederá otra vez... gustosamente mencionaré este reino, les enviaré aquí de ser posible. Me pregunto si estaría bien... - Al fin se llevó a los labios el té que tanto se quedaba mirando, recordado el hecho de que le vendría bien. Cortaba el frío de la mañana, aferrado todavía a sus manos y a su aliento. Extraña coincidencia le era que, de entre los magos oscuros en que pensaba, el más cercano era justamente un hombre de la biblioteca de Ilia; distraídamente se preguntaba si habría tenido suerte en Durban, aunque asumía positivamente al respecto.

Su vista escasamente dejaba el líquido algo amargo, al bajarlo. Aún si Yuuko sonreía de buena gana y no había en ella más que gestos elegantes, aquella forma de verle de frente seguiría haciéndole sentir atravesado de lado a lado. Le mantenía esquivando de tanto en tanto, muy concentrado otra vez en el té, o en algún extremo de las decoradas paredes, por más que se esforzase en corresponder. Igualmente, el leve cambio en el timbre de voz cuando sonreía era inconfundible. Un grácil agradecimiento e igualmente grácil humildad ante sus halagos. No era sorpresivo, lo había anticipado, mas no llegaba a parecer del todo correcto. - Um, dicho de ese modo, claro... este... es lo que todo líder hace, pero jamás sería exactamente igual, ¿no? Sus ideas han sido sólo suyas. Es así como lo veo, al menos. - Se mantenía en aquella mentalidad, aunque distara mucho de ser firme la forma en que la defendiese. Aquellas ideas, la particular forma en que todo se había desarrollado en Durban y solamente en Durban, era lo que tenía su fascinación. Y sabiendo que planteaba todo ante la persona correcta, no se frenaba de reparar en cada aspecto que le fuese novedoso, de interés. - Sobre las cuales, s-si no es demasiado preguntar, me genera mucha curosidad... su milicia es una en mayor parte formada de magos, ¿no es así? Pero no ha surgido mención, en el sistema de discípulos y maestros que ha mencionado... tales cosas serían absolutamente inseparables en los estandarés de donde provengo, pero supongo que no es de darse por sentado en otro sitio. ¿Será que todos sus maestros y discípulos de magia ingresan al servicio militar? Cuan formidable fuerza serían... -

La posible imprudencia de hablar de la fuerza militar con que contase otro reino, ni siquiera un reino aliado, no cruzó su mente en ningún instante, ni antes ni después. Como si se hubiese tratado de nada en absoluto, sólo curiosidad para él, continuó bebiendo del té que cada vez disipaba más el cansancio de la rara noche. Su padre le había convencido de la suprema importancia de ese ámbito, aquellos días era la única cosa de la que Pelleas podía sentirse un tanto conocedor, como futuro gobernante; un tema al que siempre ponía atención. Le interesaba de sobremanera. No obstante, tardío, reparó un poco mejor en las palabras de Yuuko, y aprisa separó la taza de sus labios para acotar. - Oh, este, no es que vaya a incordiar siempre en su palacio, o a usted, seguramente con observar sin molestarle esté bien... o, um, salir bastante afuera, si así le entorpezco menos. -
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Ago 01, 2016 6:27 pm

Era consciente en par de las dificultad de las que el príncipe hablaba ,de aquellos como ellos que no tenia opción alguna de desarrollar el poder que llevaban dentro. No le sorprendía en absoluto,aunque tampoco le agradaba. El mundo se conformaba por demasiados países y razas distintas,para los cuales lo propio era lo normal y lo ajeno lo diferente,lo raro lo que había que temer y rechazar. Los humanos rechazaban a los que no eran tales,llegando incluso a considerarlos seres inferiores y usarlos como marionetas a su gusto.Aquellos que no era humanos odiaban a los mismos , se aislaban de ellas y buscaban el propio beneficio importándole poco lo que le ocurriera al vecino. Y aquellos entre ambos mundos no tenían sitio en ninguno de ambos.

Pero no era necesario entrar en el racismo para ser discriminado y apartado. Los propios seres humanos se discriminaban unos a otros. La magia aun seguía sin ser ben vista en muchos territorios,siendo considerado un tabú,una maldición para quien la poseía. Las armas eran algo al alcance de cualquiera siempre y cuando practicase con las mismas,eran fáciles de comprender,movimientos mecánicos realizados una y otra vez. La magia requería de estudio,de entender,del poder que emanaba del interior de uno... y no todos lo comprendían. Pero en el caso de las artes arcanas la discriminación era aun mayor,por el tipo de magia que se realizaba. La oscuridad siempre había sido asociada con el mal,de la misma manera los magos que requerían de complejos ritos de iniciación para dominar dichas artes. Si algo era apartado,rechazado y mal visto... no había motivos para enseñarlo. El facilitar el estudio de las artes arcanas solo aumentaría el numero de adeptos a la misma,y eso era algo que en muchas tierras fuera de sus mares nunca permitirían.

Y aun así en ocasiones uno no puede controlar el don que se le ha dado,el poder que guarda dentro o la curiosidad insaciable que le hace avanzar. No puede seguir a la sociedad si no que se ve inevitablemente luchando contra la misma.Intentando aprender algo que nadie le a enseñado,controlar por instinto lo que requiere estudios.

La mujer entendía todo aquello,y por ello mismo entendía la preocupación del príncipe. Sonrió con suavidad,los labios aun ligeramente ocultos por la taza

-Un santuario...es tenernos en demasiad a alta estima. Pero no te preocupes entiendo tu punto. Eres libre de invitar y enviar a quien desees,con gusto los recibiré personalmente si han sido enviados por ti. Pero siempre que tengan presente que las normas del país han de ser cumplidas.

El ser de una nación distinta,con culturas y reglas totalmente diferentes las unas de las otras puede que hubiese pequeños contratiempo.Malentendidos y choques de opinión que la reina tenia en claro que eran normales y de fácil arreglo.Mas no lo era de dicha manera para aquellos que intentan comportarse fuera de su entorno como si en su propia casa estuviese,una cosa era poseer libertad y otra romper con las normas establecidas para el orden y la convivencia. Si magos extranjeros acudían a Durban debían de tener en claro que si bien no se les pediría ningún compromiso para con el país,ni cambiar su manera de ser,pero si se les pediría adaptarse al mismo.

-Obvio.Las ideas son distintas,así como el camino. Lo que se comparte es la meta.Si no fuese de dicha manera difícilmente habría diferencias mas allá de las climáticas y las geográficas entre las distintas naciones.

Le gustaba en cierta manera que intentasen contradecirla,aunque fuese de manera tan sutil. Que su interlocutor expusiese sus propios pensamientos y opiniones y no diese por cierto cada palabras que escapaba de los labios de la mujer. Hacia las conversaciones mas interesantes y productivas,le hacia ver que su interlocutor tenia personalidad propia al menos. La conversación con el príncipe le era agradable,la disfrutaba.

La taza en sus labios y el liquido surcando los mismos eran también necesarios. Si se le daba el uso de la palabra podía ser peligroso,si se le preguntaban demasiadas cosas y se le pedían demasiadas explicaciones. Pues era consciente que dependiendo de la situación podía alargar demasiado su propia charla,transformándola en dialogo.Y aquello no le agradaba.No les daba a los demás la opción de replicar,ni de reflexionar lo dicho,ni a ella de ver las reacciones ajenas e interpretar las mismas. El tomar el te,el invitarlo a ello no era solo un gesto de cortesía,una bebida ofrecida,necesaria tras un largo viaje,si no que le daba una mujer una escusa para tomar descansos entre frase y frase,un vía de escape por si el silencio incomodo reinaba,pues el silencio perdía peso si se realizaban acciones que rompiesen poco a poco el mismo.

-Puedes preguntar todo lo que desees,eres libre de ello.Y de igual manera yo soy libre de responder,si así lo deseo o no. Esta vez no tengo problemas en responder.

Dar información militar a alguien,ya no solo ajeno al país si no al ejercito mismo,no era prudente. Pero no había problemas en ese aspecto,pues lo que Pelleas realmente deseaba saber era poco mas de lo que esperaba que todos supieran antes de alistarse en el ejercito. Le gustaba que sus hombres fuesen conscientes de en donde se alistaban y bajo que circunstancias,para que llegados a cierto punto no se sintiesen engañados y su determinación y voluntad se viniese abajo.Un soldado sin voluntad y con los ánimos por los suelos no era mas que una carnada,en el peor de los casos un impedimento que haría caer a sus compañeros. Era mejor que supieran desde el principio donde se habían metido,para impedir esos casos ,o al menos todos los posibles.

-Lo cierto es que si mal no recuerdo ahora mismo el numero de magos y no magos en el ejercito de Durban debe de ser muy similar,puede que el numero de magos sobrepase pero por muy poca diferencia. Pero entiendo el porque de su error... Los altos cargos del ejercito son todos ostentados por magos,tienen mas responsabilidades,mas poder y destacan mas. Por ello da la sensación de que son numéricamente superior... mas no lo son. Cualquiera puede inscribirse a la milicia en este reino,solo ha de saber que si no posee el don de la magia no podrá seguir escalando posiciones llegados a cierto punto.

Le sorprendía en cierta el comentario sutil que el príncipe brindo mencionando a su patria. Sin saber muy bien que opinar respecto al mismo. Acaso en Daein solo podían ser instruidos ,cada uno en su disciplina,con promesas de unirse al ejercito? No era algo que así a simple vista le agradase a la mujer,aunque debía de admitir que era sumamente practico.Aumentaban las fuerzas del país y tenían controlados a todos aquellos con cierta habilidad.Pero si realmente se refería a ello seguía sin poder simpatizar con el sistema.

-El servicio militar no es obligatorio,que alguien se instruya en la magia no lo obliga a ello. Muchos toman ese camino es cierto,pero es por amor a la patria no por obligación alguna.Lo cual me llena de orgullo y me halaga profundamente. Estoy muy conmovida y agradecida con nuestras fuerzas.


Y allí estaba de nuevo,la necesidad del otro de no molestar. Casi resultaba hasta graciosa,enternecedora,y un tanto ilógica teniendo en cuenta que había sido el quien pidió acudir a lugar.Como si su timidez y deseo de no causar problemas se hubiesen quedado en segundo plano ante la curiosidad necesitando ser saciada

-No te preocupes por tus presencia en este lugar. Siéntete como en casa y tomate las libertades que desees.Si en algún momento llegas a actuar de manera incorrecta o causarme molestia alguna ten por seguro de que te lo diré sin reparo alguno. Así estarás mas tranquilo y no te veras acechado cada poco con el pensamiento de que eres un estorbo... o por lo menos espero que así sea.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Mar Ago 16, 2016 11:31 pm

El visto bueno de la dama en cuanto a dirigir allí a sus pares, recomendarles el reino como parada tanto a quienes desearan seguridad como quienes buscasen donde continuar aprendiendo, le significaba una nueva alegría que llevar consigo, mas también le abría paso a pensar en mucho más. No sólo a los demás magos oscuros podría serles de utilidad; Pelleas pensaba también en los demás estudiosos, recordando en particular al pequeño consejo de magos en Daein cuyo padre siempre trataba de "vejestorios inútiles". Había sido uno de ellos, en algún punto. Sólo habían podido enseñarle nociones generales, sin un mago oscuro entre ellos que le guiase correctamente, pero habían sido agradables y él había adorado aquellas lecciones. Penoso era que los hombres vistos como débiles, los poco tomados en cuenta, habían sido la misma carne de cañón que el rey utilizase para probar a su descendiente en el momento de medir su valor. Mostrarse capaz de combatir con uno de ellos como si su vida dependiese de ello, así como ser quien aplastase al otro en una lucha uno a uno, había sido su prueba para dar siquiera un paso fuera del reino.

El hecho era que aún cargaba culpabilidad respecto a ellos, los sacrificables. Ser un mago de las artes arcanas no era fácil en ningún lugar del mundo, pero simplemente ser un mago era igual de costoso en Daein. Y Pelleas, impulsado por culpa y una deuda pendiente, comenzaba a imaginarle un fin a aquel ciclo. Como intentaba hacer él otros magos de Daein podrían, quizás, ausentarse del reino una temporada o dos para regresar como hombres poderosos y dignos, si supiesen a donde acudir. Guardó silencio por largos momentos entonces, dando forma a esas ideas mientras perdía su atención en la verdosa superficie del té. Si pudiese enviar a cada uno de ellos...

Pero no se trataba de más que una fantasía, según era consciente. Yuuko era amable y comprendía a los suyos, pero la consideraba demasiado inteligente como para que tal flujo de magos extranjeros pasara desapercibido ante ella. Sería demasiado como para considerarse un suceso casual; más bien, debía de ser algo organizado y a lo que ambos reinos consintiesen, lo cual convertía a la pequeña y fantasiosa idea en un movimiento político importante. Un asunto a nivel de reyes. Y sin embargo, sabía que interesar a su padre al punto en que este quisiese contactar a Yuuko para proponérselo era poco menos que imposible para él. Allí moría la ilusión del asunto. Durban permanecía un santuario lejano que, por el momento, sólo Pelleas pisaría. A menos que interesase primero a la reina. Tras su silenciosa deliberación, el joven tomó palabra en el mismo volumen bajo de siempre.

- Yuuko-- ¡su majestad, quiero decir! ¡Mil perdones! Dios... - Bajó la taza sobre el plato tan de súbito que la porcelana hizo un sonido preocupante, a la vez que su rostro enrojecía por completo. El desliz de la lengua sirvió para disuadirle de su idea, haciendo que retrocediese de cualquier posible imprudencia y decidiese en contra de tocar el tema. Se recordó a sí mismo exhalar largo y tendido, para recobrar su calma y salvar un poco de rostro. - Este... lo siento. Me ha hecho pensar en mucho y he perdido mi propio hilo un momento... - Se excusó, cada vez más bajo. Ya decidido a guardarse eso para un incierto futuro, miró por entre mechones de ondulado cabello indigo y se enfocó en la agradable sonrisa y el aire calmo de la reina, intentando compartirlo. Cómo admiraba esa actitud.

- E-Entiendo que lo que vi en el último tramo hasta usted, entonces, debió de ser la guardia real... tiene más sentido que haya toda clase de guerreros, supongo, pero esa élite ha sido... - Carraspeó un poco, volviendo al carril. Hablar con ella era agradable, si olvidaba su pequeño mal momento sabía que podía calmarse y proseguir sin sentir que necesitase enterrarse por ahí. Era tan surreal pero tan fantástico saber que sus más distinguidos eran sólo magos. - Nunca vi magos tan dignos. Realmente fue increíble... sólo por esa experiencia, sé ya que no olvidaré este lugar. Ansío mucho escribirle al respecto a algún amigo, quizás a mi padre; he presenciado tantas cosas impresionantes ya que se me hace una verdadera dificultad no tener a quién contarlas. Si tiene eso algún sentido. - Admitió, con una breve y nerviosa risita. Era una imagen mental que no querría perder, sin dudas terminaría en su diario personal, pero sus amigos eran pocos y recientes como para tener la confianza de incordiarles con sus experiencias personales, ni hablar de que a su padre fuesen a importarles. - Así que son solamente quienes a voluntad eligen el servicio militar... aunque tiene tantos formidables magos... - Comentó distraídamente; era poco para él, un malgasto en sus ideales inculcados, pero no había necesidad ni lugar a opinar allí. Se quedó con la impresionante imagen mental.

Un sorbo más, y ya veía el fondo vacío de la taza de té. No le sucedía con aquella clase de bebida como con el alcohol, con el que no se detenía muy pronto. Aún así, mantuvo la taza en su mano por el mero propósito de tener algo que sostener, ocupar sus manos. No estaba seguro de que le dejase más tranquilo tomar libertad y ser avisado cuando sobrepasara un límite; asintió, aunque sentía la necesidad de explicarse igualmente. - Pues... agradezco mucho que me permita alojarme aquí, jamás había estado en una isla como esta. Parece tan tranquilo, sin dudas será agradable permanecer un poco. - Sonrió, imaginando ya lo fácil que le sería escribir junto a las vistas del océano y las demás islas lejanas, o descansar en ese lejano silencio. - Pero en mayor parte sólo, um, pasearé un poco-- no le molestaré pidiendo escoltas ni nada, sólo veré las islas, la vida en estas, las personas... creo que con eso me será más que suficiente. O-Oh, claro, si hay una biblioteca o algún puerto donde mejor pueda hallar libros o quizás comprar algo que llevarme, supongo que será allí donde me encaminaré principalmente... - Supuso que eso era más o menos todo. Prefería explicarse en ese entonces, para saber de antemano que no estuviese por hacer algo inapropiado o que requiriese permisos. Entonces, pensando que había pasado suficiente tiempo, se llevó el dorso de una mano contra la mejilla, midiendo discretamente si todavía sentía calor allí. Al parecer sí; el color no se le bajaba tan rápido como subía.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Ago 22, 2016 5:00 pm

La mujer no pudo mas que ahogar un suspiro entre sus labios. El desliz del invitado mostraba mas de lo que el otro deseaba realmente. Demostraba que el príncipe estaba lo suficientemente cómodo con dicha conversación,o con la propia presencia de la mujer,o que la confianza comenzaba a instalarse en el. Lo suficiente como para hacerle olvidar por una fracción de segundos los modales que con tanto cuidado había mantenido hasta el momento. De forma  inconsciente,de forma profunda. La mujer se sentía halagada,por de cierta manera considerar que se había ganado el agrado del otro en tan poco tiempo. Sentía empatia,al saber lo importante de los modales y el saber estar. La educación,la compostura que había que guardar al representar a toda una nación,el tener a todas las presencias que se cruzaban en el camino de uno observando y juzgando sin ver mas aya de la mera superficie. La presión de mantener dicha superficie perfecta,inalterable ,frente a todos y todos. Mas en esos momentos no había ojos ni oídos ajenos a los de ambos magos. La presión,el peso sobre los hombros...

-Los modales y la compostura son importantes,mas estamos los dos solos. No me importa que me tutees o te tomes la libertad de llamarme por mi nombre cuando no hay nadie mas junto a nosotros. Es mas,con mis mas allegados es de dicha forma. Tendrías que ver la confianza que se toma mi consejero cuando estamos solos...

Soltó una suave risa al imaginar lo que se escandalizarían,no solo sus propios hombres y miembros del consejo si no también el propio príncipe,si supieran realmente las libertades que se tomaba Nowell en presencia de la reían. Dejado salir sus verdaderos sentimientos,sus palabras sucias y desconsideradas. Era divertido,mas no adecuado dirigirse a si a alguien de la posición de la mujer.Y sin embargo a ella no le importaba en absoluto,prefería que el otro se comportase así con ella,como realmente era.

-Lo prefiero de dicha manera... ver el verdadero ser de las personas,y no la mascara que crean mediante actos educados y palabras bonitas. Aunque,se que para la gente con grandes responsabilidades el retirarse dicha mascara puede llegar a ser imposible...

Pero dejando eso de lado tenia la sensación de que ese leve lapsus por parte del otro había cortado el flujo de palabras ajenas,aquello que realmente quería decir. Se había quedado a medias,reprimiéndose a si mismo al ver su error. Si no se equivocaba ,y rara vez lo hacia,en el poco tiempo que llevaba interactuando con el otro notaba en el una falta de confianza.No hacia sus poderes o su habilidad,pues no había tenido oportunidad de verlos y tampoco de saber como se sentía Pelleas respecto a los mismos,si no una inseguridad y falta de confianza hacia el mismo. Hacia su persona,hacia su esencia. Algo mas profundo y peligroso que las dudas que crea la falta de poder.

Quería saber que era aquello que el dark mage quería decirle,mas no pudo hacerlo al llenarse de nuevo la estancia con el sonido de la voz ajena.

-Eres muy observador... o has observado este lugar con mas atención al captar el mismo tu atención... pero si. Son mi guardia real y alguno de mis generales los que han ido en tu busca. Son magos dignos porque están orgullosos de lo que son,de todo el trabajo duro que han tenido que realizar hasta llegar a donde están. Por ello portan sus tomos con orgullo.

Volvió a reír con la misma suavidad.Era divertido ver el contraste,la compostura de un hombre adulto consciente y cuidadoso de sus actos y palabras.Pero con cierto aire infantil en sus acciones difícil de apreciar a simple vista.

-Tiene sentido. Ha todos nos gusta compartir con otros aquello que nos gusta,que nos fascina,que nos hace felices... porque aun sin ser consciente de ello creemos que podemos trasmitirles a otros dicha felicidad.Por ello es normal que desees compartir con tus amigos nuevas experiencias,mas si estas son emocionantes para ti.

Las islas no eran tranquilas,no del todo en realidad. La mujer tenia presente que la posibilidad de un ataque en cualquier momento por parte de tanto bucaneros como de aquellos seres conocidos como emergidos era todo una realidad.A pesar de que intentase evitarlo,de que hiciese todo lo que estaba en su mano ,aun existía esa opción. Y su país ,sus amadas islas,no estarían tranquilas hasta que se librase de esa amenaza.De el peligro que sobrevolaba constantemente sobre todos. Pero no había necesidad de perturbar a su invitado con ello,seria mejor que disfrutase todo lo que pudiese de su estancia en el lugar.

-Lo de la escolta no lo creía necesario,no teniendo en cuenta que ha llegado has llegado hasta aquí,tan lejos de tu hogar,por tu propia cuenta.En cuanto a las islas,la biblioteca esta en esta misma isla. Puedes pedirle a cualquier guardia que te guié hasta la misma cuando lo desees,no esta muy lejos. Aunque también contamos con una pequeña biblioteca en palacio,pero no es muy amplia. En cuanto a las compras tendrán que ser en los puertos de las islas del sur.Son los mas grandes e importantes del lugar,el puerto de esta isla esta destinado para uso militar no comercial.De todas formas eres libre para moverte entre ellas,solo debes cumplir con las normas del país aunque creo que no es algo que deba recordarte.Y pedir un barco si lo necesitas,o preguntar cuando zarpa el próximo y subir al mismo .

No creía que hubiese otros puntos de interés para el príncipe en su país,a no ser que estuviese realmente interesado en ver con sus propios ojos como funcionaba el ejercito del lugar.Con el palacio,la biblioteca y el puerto creía que bastaría,no había nada mas que señalar en el mapa.

-Tengo la sensación de que antes,al llamarme por mi nombre,querías decir algo.Algo que no has dicho....

Comento con suavidad. No se había olvidado de ello.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Sáb Sep 03, 2016 12:13 am

Yuuko claramente no dudaba en tutearlo a él, fuese porque su posición como reina era superior o porque intuía estar con alguien a quien no le molestaría. Aún así, él no era igual ni creía poder hacer lo mismo. Aunque le diese su permiso para hacerlo, dudaba en demasía que hiciera diferencia, pues el bloqueo existía en él más que en las reglas. Si lo pensaba, tampoco se imaginaba a otras personas tratando con familiaridad a una mujer de aquel nivel, más aún siendo su soberana; si ella lo decía habría de ser cierto, mas no cesaba de ser difícil de imaginar. Pelleas negó con la cabeza levemente; todavía se recuperaba de la pasada verguenza, no estaba listo para otro de esos momentos suyos. - Um, no es que quisiera ocultarme de usted en modo alguno, pero no creo que yo debería hacer eso. Es mi propia comodidad, realmente. Tratar a su Majestad de ese modo... n-no me siento listo para hacer eso, más que cualquier otro motivo. - Se tragó el "discúlpeme" que vendría al final de aquello, pues en esa instancia hasta él era consciente de que sería descolocado disculparse. Supuso que simplemente se sentiría irrespetuoso y un poco culpable. No creía conseguir un "tú" en ningún punto del futuro cercano, aunque la idea de tratarse a nivel de primer nombre mutuamente sí le generaba un poco de ilusión. - Eventualmente, creo... -

Al menos no tendría que sentirse tan imprudente si volvía a tener un desliz de la lengua. Le daba ese tanto de seguridad. O Yuuko era notablemente paciente, o comprendía un poco la inquieta psiquis del joven heredero, pues parecía siempre hallarles el punto de equilibrio. Pelleas regresó en breves momentos a la calma de antes, aunque sosteniendo entre sus manos la taza vacía; pasear un pulgar ausentemente por el pequeño relieve en la base le mantenía ocupado y más tranquilo. Así, se enfocó con una mente sosegada en las palabras de la dama y las maravillas del reino que le dejaban entrever. - Ciertamente las definiría como experiencias emocionantes... y aquí estoy, llenándole los oídos a usted con ello, en primer lugar. - Comentó en voz baja, con un tono entre divertido y culpable. No podía decir que se sintiese del todo mal al respecto, pues Yuuko se le había hecho durante ese intervalo una excelente compañera con quien comentar todas aquellas cosas de su interés; y no era como si tuviese a quienes recurrir para sacarse del pecho sus impresiones y su fascinación. Sólo debería recordar no hacerlo cada vez, pues llegaría el día en que volvería a visitar el sitio, no dudaba que varias ocasiones así, y temería llegar a serle molesto.

Para lo que viniese después, lo que quedase en la punta de su lengua al pasear por Durban y observar más de sus maravillas, intentaría contenerse un poco. Serían muchos sitios y novedades, para su fortuna esparcidos entre una buena cantidad de días. Al oír las instrucciones de la reina respecto a donde dirigirse para cada asunto y cómo llegar hasta allí, el mago más joven asintió un par de veces, silenciosamente contándose afortunado respecto a la biblioteca. Por seguro fuese el lugar que más desearía frecuentar, saber que era también el más cercano facilitaba sus planes respecto a los próximos días. Las compras esperarían a después, cuando su primera y principal ocupación se viese agotada, mas dudaba que absorbiesen el mismo tiempo. Contrario a lo que su viaje pudiese insinuar respecto a él, no disfrutaba demasiado el exterior; breves paseos de contemplación serían suficiente, en contraste con el tiempo enfrascado entre cuatro paredes. Ya llegaría a eso.

Abrió la boca para agredecer los detalles, mas se detuvo ante la particular pregunta de la reina. No había cómo pasarlo por alto, no sonaba directamente como una pregunta, pero había sido transparente al parecer y negarlo sería imposible. Volvió a tener aquella sensación de ser atravesado por los ojos de la mujer con facilidad. - ¿A-Ah? Este, no, es sólo... - Pelleas trastabilló en sus palabras, buscándose una evasiva convincente; no era bueno en ello y lo sabía. No tardó en comprender que no valía la pena ocultarlo, optando por hablar de ello en la más simple y leve forma en que pudiese. - Um... es sólo un pensamiento suelto. - Dijo, a modo de advertir que no debía de tomar sus próximas palabras con suma seriedad. Su mirada bajó a la taza y subió al pálido rostro ajeno un par de veces, mientras se esforzaba por elegir sus palabras con exactitud. Era crucial que, en eso, se expresara sin error, pues fácilmente podría rayar en imprudente.

- Algún día... pensaba que, quizás, pueda traer a usted alguna especie de... acuerdo. Alguna suerte de propuesta, de mutuo beneficio claro está, para que mis compañeros en la división de sabios de Daein puedan visitar este sitio, al menos los aprendices. Pero... - Pausó, suponiendo que hasta aquel punto no iba mal; aún así se aseguraba de hablar relajadamente, como si fuese tan sólo un comentario pasajero en lugar de algo en qué ahondar. Una sonrisa ilusa se dibujaba en su rostro. - Soy sólo un príncipe, y, um, como he dicho, es sólo un pensamiento suelto. En un futuro, quizás pueda formular una propuesta como se debe, y presentársela formalmente. Hasta que ese día llegue, por favor no piense mucho de mis palabras. - Pidió con una sonrisa tranquila y una muy necesaria inclinación de la cabeza. Pensaba hacer lo que decía, formular esa propuesta en un futuro en que pudiese al menos pasarla rápidamente por ojos de su padre, o quizás llevar los beneficios y resultados primero. Respecto a eso, quedaba mucho detalle a afinar aún. Y pese a lo cuidadoso que había sido, quedaba una pizca aún de ansiedad respecto a lo dicho. Al alzar la vista carraspeó un poco, intentando cambiar un poco la atmósfera que dejase con un distraído comentario. - D-De cualquier modo, um, me pegunto si ha sido tomado ya mi equipaje... hay tanto sobre lo que necesitaré escribir hoy... -
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Dom Sep 11, 2016 2:17 pm

-En ese caso,cuando se te dan ambas opciones,elige aquella que resulte mas cómoda para ti.La gente como nosotros estamos divididos.Entre situaciones donde tenemos mil caminos que elegir,y situaciones donde no tenemos mas que una opción. Por ello,cuando las opciones se limitan a dos caminos tan claros y sencillos debemos aprovechar y elegir el que mas deseemos. Mas felices nos haga.O mas cómodo nos sea.

Un titulo alto,una posición elevabada confería la libertad que solo el poder puede otorgar.La libertar para decidir tanto el destino de uno como de muchos otros bajo su mando.La libertad de poder ver y elegir entre infinitos caminos a cada dilema que apareciese ante ellos.Pero de la misma madera que eran libres también eran esclavos de su propio poder,encadenados por la responsabilidad que ello conllevaba. Sin poder decidir que hacer,como ser,como expresarse por miedo a las represalias de sus actos,mirados con lupa. Obligados a actuar como se esperaba para que los pequeños gestos no llevasen a malentendidos con consecuencias irreparables.  Por ello ,si en esos momentos la decisión era algo tan sencillo... debía aprovecharlo.

Al parecer la mujer no había errado en cuanto a su presentimiento,aquella sensación que le dejaba ver que algo había quedado sin decir.Sin mostrar. El príncipe podía haberlo negado,una mentira piadosa,o simplemente considerar el mismo que no había nada que decir. Pero en su intento de negación no hizo mas que confirmarle a la mujer que efectivamente había algo rondando su mente .Esa manera de dudar,de restarle importancia diciendo que no eran mas que pensamientos sueltos rondando su mente no hacia mas que aumentar la curiosidad de la soberana.Quien con una ligera sonrisa que detonaba diversión esperaba ahora con cierta impaciencia las palabras ajenas. Aquel pensamiento suelto.

-Los pensamientos sueltos son los mas interesantes... Adelante...

Quiso dar un pequeño empujón,una pizca de confianza a aquella mirada que se intercalaba entre el objeto entre sus manos y el propio rostro de la mujer. Quizás buscaba una manera de huir de ello,o quizás la manera adecuada de plantear sus pensamientos.El mundo de la nobleza era así,todos meditaban sus palabras en exceso antes de aventurarse a soltarlas. Pero en esos momentos no era una reunión formal,se trataba simplemente de la mujer respondiendo las dudas de su invitado e intentando conocer al mismo algo mejor. Un pequeño impulso,un invitación a hablar no vendría mal.

Cerro los ojos con calma cuando al fin el mago frente a ella se aventuro a hablar,aceptado cada palabra formulada por los labios ajenos. Meditando la misma,viendo mas allá de lo simplemente expresado. Un acuerdo,una alianza. Algo necesario,algo beneficioso... algo peligroso... si se llevaba a cabo en aquellos instantes. Por la razón planteada por Pelleas,siendo el mismo consciente de ella. Porque solo era un príncipe. A futuro seria el representante de su nación,pero no ahora. No tenia el poder,el derecho,de representar a la misma en ningún acuerdo por mas leve que este fuera,por mas pequeño e insignificante.No sin el permiso de su rey de antemano. No solo para las consecuencias que tendría para su propia persona,si no para aquellos que osasen pactar con el mismo.

Abrió los ojos,la calma apoderándose de su semblante. El príncipe era inteligente,consciente de si mismo y de su situación a pesar de esa imagen de nerviosismo y poca seguridad que a veces sus actos y palabras mostraban o dejaban entrever. Tenia mas potencial de lo que a simple vista parecía. Y eso era interesante,de ver desarrollar... casi tan interesante como aquel pensamiento suelto que el mismo tenia.

-Entonces hasta que ese día llegue estos no son mas que simples ideas  sin propósito dichas en una conversación coloquial. Un par de mentes llenas de ideas que se escapan de los labios mientras toman te. Ideas que no llegaran a ninguna parte,nada que tomarse en serio... Al menos. Hasta que llegue el día.

Aquello era suficiente,una muestra clara de que cuando llegase la ocasión y las circunstancias de ambos fuesen las propicias estaría dispuesta a abordar de nuevo el tema.Con la seriedad pertinente,con la requerida. Pero eso era mejor dejarlo olvidado por el momento.

-Si tu has llegado a palacio no tengo duda alguna de que tu equipaje también lo ha echo. Lo que si podría cuestionarme es si el mismo a llegado ya a los aposentos que hemos dispuesto para ti o si aun no lo han echo. Seria cuestión de comprobarlo. Si ya has terminado el te puedo acompañarte a tus aposentos,a no ser que haya alguna otra duda mas en tu mente que yo pueda responder. Personalmente no tengo prisa,al menos por hoy,así que tomate el tiempo que creas necesario. Para beber,para preguntar,para pensar... para lo que necesites.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Pelleas el Mar Sep 20, 2016 9:55 pm

No imaginaba qué interés podía tomar la monarca en sus pensamientos sueltos, independientemente de que resultasen ser concernientes a ella. Desde su punto de vista, Pelleas asumía que se trataba de alguna especie de paciencia y bondad desmedida, la de interesarse en lo que él tuviese para decir; pensaba cien veces más de lo que decía, mas no por ello debía dársele importancia alguna. No obstante, le hacía feliz. Aunque tener que dar voz a sus ideas le pusiera un tanto tenso, no podía negar que el interés le hacía feliz. Yuuko era más agradable con él de lo que era estrictamente necesario. Lo adjudicó nuevamente a la innata unión de aquellos que cargaban las mismas maldiciones dentro, aunque en gratitud crecía su aprecio en particular por la mujer frente a él. Con súbita e inesperada valentía, surgió la ilusión de que algo fuese a hacer ella con la insegura propuesta y Pelleas aguardó, mirándola con detenimiento. Quizás, algo pudiesen labrar juntos.

No consiguió descifrar en su gesto señal alguna de qué pensaba; cuanto menos, no se le veía molesta, pero eso era todo lo que podía adivinar. Cuando abrió los ojos, Pelleas no temió hallar su mirada ni oír su respuesta, creyendo captar en exactitud el humor en que era dicha. "Hasta que llegue el día", decía, sin mostrar verdadero rechazo a nada. El príncipe vio allí una puerta que podría ser abierta, quizás su primer acto como futuro gobernante de su país. La idea le emocionó tanto que casi olvidó lo que sujetaba entre sus manos, debiendo dejar la taza de regreso en la esa para asegurarse de prevenir desastres. Una amplia sonrisa se dibujó en sus facciones, y aunque ella había sido discreta en su aprobación, le respondió con los ánimos bastante en alto ya. - ¡S-Sí! Por supuesto. Gracias por entender. - Inclinó la cabeza, como tantas veces antes. No era sino un joven torpe en comparación al modo en que ella trataba los asuntos, pero se entendían y eso le era suficiente a él también.

Se le dificultaba pensar en el momento y lugar actual cuando ansiaba divagar en tan grandes aspiraciones ya, mas cuando Yuuko lo mencionó, no pudo sino prestar bastante atención a la idea de tener aposentos particulares en ese palacio durante su estadía. Era más de lo que habría osado pedir, pero no pensaba quejarse. Sonaba bien. Contar con un sitio para él y con su equipaje era algo que necesitaría a la brevedad de todos modos, si fuese a volcarse, como deseaba, en dejar escritas sus impresiones e ideas hasta el momento, antes de proceder a cualquier otra cosa. Dudó unos momentos; el salón había terminado por hacérsele cómodo y de algún modo no tenía deseo alguno de dejar la compañía de la reina, pero sería mejor ir.

- Um, está bien. Me he agotado de preguntas por ahora, aunque quizás tenga... bastantes más, entre más vea de sus dominios. Intentaré ser prudente. - Avisó con una sonrisa algo culpable, dando conclusión a su larga sesión de curioseo. En mayor parte, anticipaba hacer sus paseos y observaciones a solas, contestar sus propias dudas mediante los mismos y no molestar mucho hasta que llegase el día de su partida. - Hay mucho que no imagino con certeza, inclusive habiendo oído tanto de usted. Ansío comenzar y verlo. Ah, ¿a la biblioteca también podré entrar con la identificación que me han dado? No sé ni por donde empezaré, pero, dioses... - Rió un poco en voz baja, llevando su mano a la medalla del gravado de mariposa, que portaba aún en su ceñidor. Estaría atesorándola cuidadosamente por los próximos días.

Decidido, se puso de pie al fin, asegurándose de tener la preciada medalla consigo. Si se dirigirían a cualquier sitio, asumía que tendría que estar tomando el brazo de la soberana como había hecho antes, por lo que se aproximó un tanto a ella. Con la leve sonrisa aún en lugar, bajó la vista al atreverse a ofrecer su mano, extentiéndola hacia ella al menos para ayudarle a alzarse. Era lo cortés, hasta donde tenía entendido, y él estaba intentando comportarse un poco más como un hombre de su título. - Y tengo algo de curiosidad por las vistas, siendo honesto. Lucía como una isla algo grande, aunque nunca estuve en una isla de ningún tamaño antes. Me pregunto si será fácil ver el mar desde cualquier ventana. - Comentó, de buen humor inclusive respecto a eso.
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Re: Unión de arcanos [Privado; Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Miér Sep 21, 2016 4:25 pm

Siempre le había parecido que la alegría,la emoción sincera e infantil,era como un soplo de aire fresco.Y mas cuando vivían en un mundo cruel azotado por echos y seres aun mas crueles a los acostumbrados. La inocencia infantil,esos seres demasiado jóvenes aun para haber llegado a ser corrompidos por la malicia de las criaturas que habitaban a su alrededor,tenia un poder único del que no eran conscientes.Una felicidad contagiosa capaz de alcanzar los corazones ajenos,aun sin que la victima fuese consciente de ello. Pero no era algo que solo se apreciaba en los infantes.Cuando alguien sentía algún sentimiento positivo ligeramente mas intenso de lo habitual era capaz de mostrar el mismo poder. Y ese era al parecer de la mujer el caso del príncipe ubicado frente a ella,que con sus ánimos por los aires su agradecimiento y las pocas palabras que le acompañaban se sentía como tal.Como una inocente brisa pura y fresca que le hacia ver algo mas joven de lo que era,cuyo único propósito era mejor el mundo. Aunque solo fuese el propio mundo del mago, aquella pequeña burbuja que le pertenecía solo a el.

Parecía ser que las preguntas habían acabado,al menos por ese día,y era hora de continuar guiando a su invitado por el castillo.Aunque solo fuese para llevarlo hasta una de las habitaciones de invitados. Estiro el brazo con elegancia para depositar sobre la mesilla la taza de porcelana donde hasta hacia no mucho tiempo descansaba el te. Junto a la taza depositada de antemano por el mago.

-La prudencia esta bien.Pero es mejor si intentas ser curioso.De lo contrario si pecas de prudente no conseguirás aprender nada.Y ese era si no me equivoco el principal motivo de tu visita a este lugar. Tienes que hacer que el viaje valga la pena.

Dio un par de golpes sobre las telas de sus prendas al tiempo que descruzaba sus piernas,aun permaneciendo sentada.Aun no siendo necesario acomodar sus vestimentas pues las mismas estaban impolutas.

-La biblioteca es publica,a no ser que alguien de motivos para ser expulsado de la misma todo el mundo tiene acceso a ella si se compromete a seguir sus normas. Tu identificación no es necesaria pero te recomiendo que la lleves siempre contigo.Es lo que te identifica,aunque sea como invitado y no como habitante,como un ciudadano de primer categoría de las islas. Te otorga ciertos privilegios por sobre los ciudadanos de segunda categoría,entre ellos el uso de la magia donde y cuando lo desees dentro de lo prudente. También es aquello que te permite llevar tu tomo consigo. Después de todo como ya sabrás el uso del armamento esta regulado en todo el país. Eso si me temo que si llegas a  matar a alguien sin motivo ni ser ciudadano de primera categoría te libra del castigo,mas como ves se tratan de casos muy extremos que seguramente no habrán pasado por tu cabeza. Confiere derechos,ni inmunidad,para algunas es difícil distinguir el limite.

Estaba segura de que había información que no era necesaria proporcionarle al hombre,pues si no hubiese sido por esos datos su país nunca hubiese captado su atención. Aun así eran datos necesarios en algunas explicaciones y aunque tuviese motivos no merecían ser omitidos.

Acepto el ofrecimiento ajeno de buena gana,no solo por el gesto inesperado ante una persona que había considerado la mayor parte del tiempo de tímida y reservada,si no por la sonrisa en el rostro ajeno.Algo que hizo que ella misma sonriese también. La curiosidad,la emoción ajena... le alegraba,ver a alguien disfrutar tanto en aquellas tierras que ella tanto amaba y que con todo su corazón deseaba mejorar. Así pues se levanto con gracia siendo ayudada por su compañero ,y con la suavidad y elegancia que caracterizaban sus silenciosos pasos decidió encaminar la marcha.Esta vez sin necesidad de tomar el brazo ajeno pero manteniéndose lo mas cerca posible del príncipe,a si nivel mientras caminaban pero guiándole.

-Es una de nuestras islas mas grandes. Por eso cuenta con el palacio,la biblioteca nacional y la sede principal del ejercito en ella.

Abrió la puerta corredera y salio al pasillo,siendo recibidos por los guardias que custodiaban la puerta y la reverencia que les dirigían a ambos nobles al salir de la pequeña sala. No era necesario pedir que recogiesen la vajilla usada pues estaba seguro que en cuanto desapareciesen por la esquina del pasillo ellos mismos avisarían de ello.

-En cuanto a las vistas me temo que las de palacio no son las mejores. La isla es algo fría pero todo palacio se encuentra en el interior de un valle,por lo cual tenemos un clima algo mas cálido de lo debido por la protección de las montañas. El jardín es amplio y tiene una vegetación no solo generosa si no inusual para el clima de la isla. Es un buen lugar para pasear o incluso para leer,si se adentra en el mismo encontrara silencio.


Avanzaban por los pasillos con lentitud,alejándose cada vez mas de ese ala del castillo,adentrándose en otras.Mas aun así aun faltaban pasillos que girar y recorrer en su longitud hasta alcanzar las habitaciones.Las estancias mas alejadas de todo,aquellas con los pasillos menos concurridos,aquellas mas tranquilas...

-Así que me temo que de la única vista que podrá disfrutar desde aquí sera del jardín,dependiendo de donde este,y de las montañas. No se alcanza el mar.No se si habrá podido comprobarlo pero nuestro palacio es una edificación de muy baja altura,lo que lo compensa en extensión y amplitud. Tiene algunas torres de vigía pero las mismas tampoco son muy altas ni le permitirá observar mas allá de lo que nos rodea. Después de todo si no fuese así hubiese sido inútil. Se decidió construir el castillo en este ligar y de esta manera para aprovechar las montañas como defensa del castillo. Las defensas naturales en ocasiones son mas efectivas que las artificiales y de esa manera nos ahorrábamos muros que lo único que harían serian limitar nuestros espacio. Algunos muros dan sensación de que mas que proteger nos encierran o por el contrario nos impulsan a escapar de ellos,nos ahorramos tanto el construirlo como dichas sensaciones.

Poco a poco a medida que se acercaban a su destino siendo guiados tanto por las palabras como por los pasos de la mujer,las paredes dejaban atrás la madera y cada vez era mas habitual encontrarse con piedra.

-Sin embargo hay unas vistas maravillosas desde los pisos mas elevados de la biblioteca. Es la edificación mas alta de la isla y los pisos superiores cuentan con amplios ventanales de grueso cristal para poder aprovechar la luz del día ,aunque la misma solo alcance dichos pisos. No hay muchos libros pero si muchas mesas donde poder leer.Y si el clima esta despejado uno puede observar no solo la gran mayoría de la isla y el mar,con la excepción de alguna montaña particularmente alta,si no la silueta de la isla mas cercana a esta. Es una vista que estoy segura que amara. Y si lo desea también puede pedir a alguno de mis guardias que lo guié. Conocen estas tierras como las palmas de sus manos y estas islas cuenta con pequeñas calas y playas,bosques perdidos entre las montañas y algún acantilado maravilloso para dejar que la brisa marina se lleve las preocupaciones de uno. Estoy segura de que si lo pide mas de uno estará encantado de guiarlo en una especia de excursión. No seria el único que disfrutase el paseo.

Las habitaciones contaban todas con paredes de piedra,que no solo aislaban mas los posibles sonidos provenientes de las estancias ,si no que daban la sensación de ser mas seguras.De proteger mas comparada con la madera de otras estancias,la gente alcanzaba mejor el sueño si se sentía protegida. La mujer paso de largo varias puertas de madera gruesa ,unas frente a otras en el mismo pasillo y con considerable separación entre ellas. Hasta detenerse en una ,situada no al final del pasillo pero si cercano al mismo.

Sabiendo que estaría vacía al ser la habitación designada abrió la puerta sin preguntar ,dejando la misma abierta de par en par y entrando en la estancia,invitando a Pelleas con un sutil movimiento de su mano a que la acompañase. Era una habitación extensa,amplia, y bien equipada. Una amplia cama con un cómodo colchón,dos cojines y un edredón morado con mariposas negras bordadas a mano sobre el mismo. Al igual que la tela que cubría los cojines. Una pequeña mesa junto al cabecero de la cama. Un amplio escritorio con su correspondiente silla situado bajo la ventana del muro frente a la puerta,una muy grande siendo la única del lugar. Contaba con cajones con papel,plumas y tinta.Un candelabro y un par de velas sin usar sobre la mesa,pues a pesar de estar situado allí para aprovechar la luz del día era necesario algo por si se quería o necesitaba trabajar de noche. La cama situada a la derecha de la puerta,dejando espacio entre ella y el escritorio,y frente a la misma en la pared contraria una pequeña cómoda llena de cajones para guardas las prendas. Un espejo de cuerpo entero a su lado.Un baúl a los pies de la cama. Todos los muebles eran de madera pintada de negro,el espejo con marco de plata. Las paredes estaban tapizadas con telas moradas y si bien el patrón de la mariposa negra no era muy usual si que se apreciaba ,apareciendo de forma inconstante,irregular,sobre la pared. De distintos tamaños ,formas y alzando el vuelo en distintas direcciones. Un objeto desconocido y que no cuadraba con la decoración junto al baúl le revelo que el equipaje ajeno ya había sido llevado al lugar.  

-Bienvenido a tu habitación. Puedes hacer uso de la misma durante todo el tiempo que creas necesario. Espero que te guste.

Al ascender al trono no solo se había tomado la modestia de re-decorar la habitación de su predecesor,si no que aprovecho e hizo lo mismo con la mayor parte de los aposentos de invitados.Con el tiempo las re-decoraría todas. No eran muchos en la familia real, y las habitaciones en ese ala del palacio estaban en su mayoría vacías. Pero aun así quería que estuviesen listas,a su gusto,para dar la bienvenida a todo aquel que quisiera acudir a ella.

-Si necesitas algo que no este ya en tus aposentos no dudes en pedirlo. Así como eres libre de pedir cualquier cosa tanto que necesites como que desees tanto a guaridas como a miembros del servicio. Ya están avisados de ello no te preocupes.Puedes pedir tanto guía,como transporte,como información,prendas,alimentos... Estoy segura de que no abusaras de mi hospitalidad así que siendo ese el caso siéntete como en casa.
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