Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados


Project Fear.less

Crear foro

Una buena defensa [Priv. Karen] [Campaña]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Una buena defensa [Priv. Karen] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 03, 2016 3:34 pm

Tras recibir la noticia de que los emergidos estaban a un día de distancia del castillo, empecé a preparar a las tropas para un asalto en el que la prioridad sería la defensa. No me gustaba hacer una batalla de desgaste contra un ejército del que desconoces absolutamente todo y no sabes siquiera si tendrán o no refuerzos, pero no me quedaba otra opción que jugar con sus reglas.

Ordené a un soldado que llevase a Karen a la mesa de guerra en cuanto estuviese lista para la reunión. Como mi consejera, debía estar presente a todo lo que sucediese al mismo tiempo que debía dar opiniones de algo si se le ocurría. Aunque, para ser sincero, no espero que vaya a tener la oportunidad de hablar mucho en este caso considerando que no conoce casi nada de Nohr y su geografía. También asistirían otros hombres de altos cargos a los que, por desgracia, sé que no les va a resultar agradable que una mujer sea la consejera de un príncipe. El caso de Camilla era distinto: era una princesa y ya se había labrado un nombre. Karen tendría más problemas en ese sentido. Pero es necesario que sepa de primera mano los inconvenientes a los que se va a enfrentar.

Y ahí estaba yo, el primero en llegar, con el mapa de Nohr delante de mí en una mesa y teniendo a mi lado una serie de fichas de ajedrez. Fui colocando algunas piezas intentando buscar alguna forma de entender la situación y volverla una situación más ventajosa para nosotros, pero lo cierto es que ni siquiera sabemos si los emergidos decidirán venir aquí al final o, si por el contrario, irán a algún pueblo o ciudad cercanos. En cualquiera de los dos casos, había que ser rápido a la hora de actuar. Y, lo más importante, faltaba información. Por eso envié exploradores de antemano, para poder reconocer las tropas de los emergidos. Su informe debería llegar en breve. Y ese informe sería completamente crucial a la hora de averiguar cómo hacer frente a los emergidos.

Yo, por mi parte, tenía que ir pensando posibles situaciones en las que no tenía ni idea de a qué enemigos exactamente estaba haciendo frente, por lo que las hipótesis que pasaban por mi cabeza eran completamente inútiles si no coincidían con la realidad. A pesar de ello, decidí hacerlo para ver si alguno de mis posibles planes se podía llevar a cabo en cuanto tuviésemos la información necesaria para entablar combate con los emergidos.

Escuché la puerta abrirse y ni siquiera me molesté en ver de quién se trataba en este caso en concreto. Estaba demasiado ocupado intentando ver cómo llevar la batalla con el menor número posible de bajas. Para cuando quien quiera que fuese entró, había una buena cantidad de piezas de ajedrez apartadas del mapa y otras, peones, en el mapa, sin moverse. Esas piezas eran las que representaban a los emergidos y escogí el peón por su facultad en el ajedrez. Era lo más parecido para poder representar tropas de emergidos cuyos movimientos y fuerzas desconocíamos por ahora.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una buena defensa [Priv. Karen] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 03, 2016 5:36 pm

Obviamente, aproveché la oportunidad para memorizar las puertas y pasillos del castillo al tiempo que me dirigían a una sala en la que pudiese tomar una armadura que se adaptase a mí. Había pocas que fuesen femeninas, y aún menos de cuero, pero me esforcé por buscar una que cubriera mis tres requisitos principales: comodidad relativa, eficacia y elegancia. Por desgracia, para muchos herreros y peleteros pervertidos, este último rasgo implicaba escote abierto y escasa protección en las piernas, por no hablar de aquellas con tacones de metal, lo que mandaba la eficacia a freír espárragos. ¿Es que acaso pretendían que sedujéramos a los enemigos en mitad de un combate? ¿Pensaban que así lograríamos hacer que se unieran a nuestro bando o es que creían que así no nos atacarían? Puede que la seducción sea un arma importante, pero cuando vas a UN CAMPO DE BATALLA, una se preocupa más de espadas y flechas que de sonreír y saludar.  Idiotas…

Pero, como si de un milagro se tratara, encontré una que se adaptaba a la perfección a mis gustos: eficaz, relativamente cómoda y sofisticada. Este último rasgo era el menos importante, pero cuando se representa a un país, las impresiones son importantes… especialmente si iba a encontrarme con un montón de hombres poco acostumbrados a trabajar con mujeres profesionales. Ya me había pasado en Altea, así que ¿por qué iba a ser distinto aquí? En cuanto terminé de arreglarme, recogí mi cabello en una cola para evitar que me molestase, y me apresuré para que me guiaran a tiempo a la mesa de guerra.

Llegué justo cuando aquellos altos cargos estaban comenzando a entrar, así que me sumé al grupo y fui la última en pasar. No me pasaron desapercibidas sus ya esperadas miradas de soslayo, probablemente preguntándose qué pintaba yo allí, pero los ignoré y me centré en el mapa en cuanto cerraron la puerta tras de mí. En él se representaban el castillo y poblaciones cercanas, así como accidentes geográficos que, gracias a mi experiencia y a que había visto algunos de camino hacia aquí, no me resultaron difíciles de interpretar.

Sin embargo, era la primera vez que veía que se usaran piezas de ajedrez para organizar planes reales; en las misiones que solían encargarnos en La Jauría teníamos que conformarnos con señales y dibujos, aunque alguna que otra vez se usaron piedrecitas. Supongo que no es de extrañar que este sea el método de los ricos, aunque me preguntaba si en otros países los planes de guerra se organizarían de la misma forma; después de todo, era la primera vez que me encontraba en esta situación. A pesar de todo, tenía confianza en mis propias capacidades: no me había convertido en espía por nada.

Tras un tiempo relativamente breve (pero bastante incómodo) en el que alternaron sus miradas entre Leon y yo, como si esperasen a que su príncipe, ofendido, echase “a la intrusa” de la sala, terminaron por resignarse a tenerme allí y comenzaron a ignorarme.

Las tropas están listas, alteza ―indicó el primero de aquellos hombres.
También los caballeros wyvern. Hemos seguido sus indicaciones de no enviarlos a explorar, para que no descubran que los vigilamos ―añadió otro.
Propongo fortalecernos aquí y esperar su ataque; conocemos el castillo y sus alrededores, y los civiles son escasos, por lo que...
“Escasos” ya significa “algunos”, general ―interrumpió un tercero―, por no hablar de los daños materiales. Podemos aprovechar nuestro fuerte: utilizar el terreno a nuestro favor. Nos acercaríamos por aquí…

Escuchaba atentamente cada una de sus palabras a tiempo que aquel hombre señalaba distintos puntos en el mapa. No dije nada porque no quería interrumpir, pero ¿contaría el castillo con soldados suficientes como para abarcar de forma eficaz un área tan extensa? Lo cierto es que acababa de llegar, literalmente. Preferí escuchar un poco más y reunir información antes de abrir la boca. Lo último que faltaría era dar a estos caballeros una razón más para estar en mi contra.

… de tal manera que no nos cogerían desprevenidos.

Todos nos volvimos hacia Leon, esperando que diese o no su visto bueno. Afortunadamente yo tenía una vista privilegiada pues, por haber sido la última en entrar, lo tenía justo de frente. Escucharía mejor que nadie sus palabras.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una buena defensa [Priv. Karen] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 04, 2016 1:59 pm

Hubo un silencio cuando todos habían entrado y, para intentar aplacarlo, decidí romperlo yo primero.

Bien. Estamos todos presentes ―dije, sin hacer ninguna mención de presentación antes, pero después vi necesario hacerla―. Ella es Katherine. A partir de ahora estará aquí presente. ¿Alguna otra pregunta que queráis hacer o podemos pasar al tema que nos afecta?

Aquella pregunta, que en absoluto sonó pacífica, lo fue mucho menos cuando se podía ver el contexto en el que la formulé. Era una clara advertencia que decía “absteneos de pensar cosas estúpidas” de forma no verbal y que, a juzgar por la tensión que se respiraba, fue captada con éxito.

Fue entonces cuando explicaron las posibles ideas para defender el castillo o incluso atacar a los emergidos y adelantarnos a ellos. Ambas posibilidades me parecían, sin embargo, demasiado arriesgadas. No podíamos poner en riesgo a los civiles pero tampoco podíamos ir a tientas a atacar a un enemigo cuyas tropas desconocemos.

Desconocemos tanto las tropas de los enemigos como sus movimientos. Hasta que llegue el explorador, no podremos…

Y, como si lo hubiese invocado, el mencionado llegó a la sala. Su entrada fue seguida de un suave golpe a la puerta y se dedicó a leer un informe. Al parecer las tropas de este grupo de emergidos no contaban con arqueros. Eso era una buena noticia para poder enviar a los jinetes de wyvern. Sin embargo, poseían tropas con armaduras pesadas en su mayor parte. Iba a ser algo complicado hacerles frente. No para mí, sino para todos los demás aquí presentes. Debíamos llevar armas especializadas para ellos o trabajar en conjunto con otros magos para atravesar sus protecciones. Desgraciadamente, su movimiento no estaba definido, pues se habían quedado en su posición y no parecían haberse movido de ahí.

Bien. Sabemos entonces de qué tropas consiste la fuerza principal. Sin embargo, desconocemos sus movimientos.
Alteza, sugiero enviar jinetes de wyvern para vigilar sus movimientos.
Imposible. Los wyvern son demasiado grandes. Llamarían demasiado la atención. Necesitamos algo más sútil que no llame tanto la atención para poderlos pillar por sorpresa y romper su plan.

Y ese era el problema. ¿Qué podría servirnos para poder deducir los movimientos de los emergidos? El informe tardó varias horas en llegar, así que es perfectamente posible que los emergidos hayan decidido empezar a moverse. Y, lo más importante, ¿hacia dónde?

Sin embargo, si no hay ninguna otra alternativa, entonces tendremos que seguir ese plan ―admití―. Es mejor combatir en igualdad de condiciones que en adversas. ¿En qué condiciones se encuentran los magos?
Todos listos para partir junto con el ejército principal, alteza.
Bien. Ese es un problema menos del que preocuparse. ¿Tenemos el equipamiento adecuado para hacer frente a sus fuerzas?
La última vez que se hizo inventario fue hace tres días. Tenemos martillos y otros tipos de armas disponibles para hacer trizas sus armaduras
Entonces lo único que resta es la organización del ataque en sí...

Volví a observar el mapa y esta vez, ahora que teníamos aunque fuese la posición aproximada de los emergidos, decidí poner peones en las zonas más probables por las que pasasen: dos posibles peones y el mismo castillo.

Si queremos evitar ser sorprendidos, entonces será mejor enviar tropas a los otros dos pueblos cercanos también. Los emergidos solo irán a uno de estos tres lugares marcados, incluyendo entre ellos el castillo: son los únicos lugares poblados. Necesitaremos tropas soldados que se puedan desplazar con velocidad, ya que dos de los grupos serán refuerzos del tercero para organizar un ataque en pinza. Soy consciente de que eso implica reducir nuestras fuerzas, pero también hemos de proteger a los civiles. No aceptaré ninguna sugerencia que implique abandonarlos. Dicho eso, ¿algo que queráis añadir?
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una buena defensa [Priv. Karen] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Jue Mayo 05, 2016 5:16 pm

Finalmente Leon se decidió a presentarme, y por fortuna (al menos para mí) su voz sonó tan tajante que nadie se atrevería a hacer pregunta alguna, a pesar del “amable” ofrecimiento. Está claro que al príncipe se le da de perlas dejar claras sus segundas intenciones, algo que sin duda ya sabían de sobra sus altos cargos. Después de todo no tardaron en comenzar a exponer sus propios planes, probablemente para evitar aumentar el mal humor de su superior.

Yo era la nueva, así que preferí escuchar a hablar. Andaban algo perdidos por la quietud de las tropas enemigas (al menos mientras los observaban), y su ruta de ataque se había convertido en la mayor incógnita y problema. Se me vino a la cabeza cierta información que podría servir de ayuda, pero preferí callar de momento y escuchar los planes alternativos. Carecía de cualquier tipo de experiencia en mesas de guerra, así que debía aprender rápidamente con toda la información que estuviese a mi alcance. Sin embargo, no podía permitir que hiciesen el plan definitivo sin escucharme primero.

Si se me permite, no creo que sea necesario dividir tropa alguna ―intervine, aprovechando el pie que había dado Leon―. Es cierto que soy nueva en el reino, mas he llegado hasta aquí a pie, por lo que he podido conocer de primera mano su geografía… y fauna ―introduje―. Pude comprobar que los emergidos llevan en el país el tiempo suficiente como para que algunos animales se hayan adaptado a sus movimientos y los aprovechen para sobrevivir. Ese es el caso de los cuervos ―expliqué―. Siempre van hacia donde se dirigen los emergidos, y a menudo en una cantidad directamente proporcional. Hay excepciones, pero por norma general, a mayor cantidad de emergidos, más cuervos los siguen. Podemos utilizarlos para saber cuál de los tres puntos ―indiqué señalando el mapa― es su verdadero objetivo. Son, sin duda, lo bastante discretos como para que los enemigos no se percaten de nuestro plan.

Se hizo el silencio. Al menos durante unos instantes, porque estaba claro que no podía ser todo “tan fácil”.

Es absurdo ―espetó el más decidido―. Somos guerreros: tenemos experiencia en el arte de la guerra y nuestros planes rara vez fracasan porque contamos con soldados bien entrenados. Confiamos en ellos porque nosotros nos encargamos de su instrucción. No podemos ceder la parte más importante del plan a unos animales que, definitivamente, no están adiestrados.
No estoy de acuerdo ―intervine de inmediato.
¿Por qué? ―preguntó cortante, mirándome claramente enfadado.

No sabía si su irritación se debía a que no había acatado su razonamiento sin rechistar, a que había intervenido siendo una mujer o a que no se le había ocurrido la idea antes que a mí, pero no estaba dispuesta a que me avasallaran sin molestarse siquiera en plantearse si mi idea era realmente buena o no.

Porque yo no soy una soldado ―expliqué tranquilamente, mirándolo a los ojos―. Puede que yo no tenga la instrucción que proporcionáis aquí ni en ningún otro ejército, pero eso no significa que sea una inútil en combate. Nuestros estilos son distintos; mis virtudes no son las vuestras, pero tampoco mis defectos ―expuse―. Tendéis a confiar únicamente en lo que conocéis, pero las batallas no son matemáticas, por lo que no podemos apoyarnos únicamente en las cosas que controlamos.
Cuantos más elementos tengamos atados, mejor podremos controlar su resultado ―rebatió―. Cualquier soldado lo sabría.
Coincido ―asentí con calma―. Sin embargo, es imposible controlarlo todo. Por ejemplo, en este caso no controlamos la posición del enemigo ―le recordé―. Tenéis soldados que cumplirán todas vuestras órdenes, pero no todo en el campo de batalla os obedecerá. ¿Por qué no aprovechar elementos externos que puedan ayudarnos? Probablemente no podréis predecir con exactitud la trayectoria de una roca lanzada, pero estoy convencida de que sabéis utilizar las montañas de la zona a vuestro favor. Además, los animales no son imbéciles: van hacia donde obtienen comida, y los cuervos son carroñeros. Ha habido suficientes masacres en los últimos tiempos como para que estas aves hayan aprendido que “emergido” es sinónimo de “festín”.

Y, tras decir aquello, volví a mirar a Leon. Al fin y al cabo, la decisión final recaía sobre él.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una buena defensa [Priv. Karen] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 07, 2016 7:25 pm

Karen abrió la boca para lo que al principio pensé que iba a ser algo que ya habría sido considerado pero rechazado automáticamente. Sin embargo, fui corregido cuando escuché de qué se trataba la sugerencia. Era una idea bastante buena, la verdad. Yo no habría pensado en aplicarla. Jamás me había parado a observar la fauna del país y sus movimientos. En su lugar, me he centrado más en la geografía precisamente porque no he tenido la oportunidad de hacer muchos viajes en mi propio país. Probablemente se aplicase el mismo problema a los soldados que, cuando viajan, no lo hacen precisamente para maravillarse con el paisaje que, además, tiene más de terrorífico que de maravilloso si tuviese que escoger uno de los dos calificativos.

Sin embargo, como era de esperar, iba a haber alguien que se negase a dicha sugerencia que, por cierto, me pareció muy buena. Lo que sí que no me pareció una buena lógica fue la de aquel hombre. Pero ya se encargaría la nueva de cerrarle la boca con unos argumentos que, aunque no eran los míos, los veía ciertamente lógicos. De hecho, me costaba no estar de acuerdo con ella a medida que hablaba. Cada palabra estaba cargada de valor y no tenía pérdida. Así que, ¿por qué no escuchar hasta el final su lógica?

Podemos seguir el rastro de los cuervos con un único jinete de wyvern a cierta distancia. Eso, desde luego, nos daría cierta seguridad. Además, por precaución, enviaremos una tropa de exploradores también. En caso de que los animales fallen, ellos nos lo comunicarán todo.

De hecho, si las cosas fuesen como decía Karen, podríamos aprovecharlos para llevarlos a donde quisiéramos. Los emergidos son los mayores amantes de los cadáveres y los cuervos son animales carroñeros. Eso implicaba que, además de los emergidos, nos podrían seguir a nosotros.

No puedo poner mi total confianza en las aves, aunque su uso estratégico es innegable ―dije―. Si bien es cierto que las aves siguen a los emergidos porque han hecho esa suposición, pueden haber hecho deducido que “tropas armadas” es también sinónimo de “festín”, usando vuestras palabras... y seguirnos a nosotros.

Hubo una sonrisa que se formó en los labios de aquel hombre que antes le discutió tanto. Probablemente pensase que, ahora que me había puesto de su parte, la intrusa se mantendría en silencio.

Pero nunca hemos seguido una estratagema similar. Pillaríamos por sorpresa a los emergidos. Además, podríamos hasta usar a nuestro favor que los emergidos nos detectasen para atraerles hasta aquí.

Aquella sonrisa que hacía segundos se había formado se desvaneció lentamente, como si su cerebro estuviese procesando la impactante información que acababa de llegar de mis labios. Al final, acabó por no mostrar ningún tipo de emoción en absoluto para mi sorpresa. Esperaba que pusiese alguna queja o exponer su opinión.

Dicho esto, caballeros. Indicad al equipo de exploradores que deben estar en contacto con su wyvern y atentos a los cuervos. Luego, que atraigan la atención hasta este punto. Usaremos el terreno antes de destruirlos y enviarlos al infierno de donde vinieron. Yo participaré en dicho equipo y Katherine me acompañará ―mi mirada se dirigió a ella―. Después de todo, este plan ha surgido a raíz de vuestra opinión. Tenéis la responsabilidad de verlo de primera mano ―luego, me dirigí al resto―. Cuando los enemigos hayan sido llevados al punto, lanzaré un hechizo al aire. Esa será la señal para indicar cuándo deberéis cambiar el curso de la lava. Estad preparados para entonces. Si no hay nada más que hablar, que comiencen los preparativos. Saldremos en tres horas.

Todos los hombres se fueron y por fin pude relajarme un poco. Por un lado, la intervención de Karen me puso nervioso. Ni siquiera esperaba que fuese a hablar y mucho menos discutir con uno de los miembros de la sala. Del alivio, dejé escapar un suspiro.

Os seré sincero: no esperaba que fueseis a hablar en esta reunión y, mucho menos, discutir con alguien experimentado ―dije―. No será necesario decirlo conociéndoos, pero os recomendaría tener cuidado con las compañías que frecuentéis. Ese hombre, en concreto, disfruta poniendo en ridículo aquellos que no le agradan. Y no creo que hayáis entrado en su lista de amigos íntimos con esa intervención, precisamente.

Dada aquella advertencia, eché un vistazo más al mapa para memorizar todas las posiciones y ver si había algo más que pudiésemos usar a medida que llegábamos. Había ciertas elevaciones que me llamaron la atención. Quizás haya algo que podamos usar ahí aparte del plan original.

No os preocupéis, sin embargo ―dije―, lo único que ese hombre puede intentar hacer es algo que dañe vuestra imagen. Probablemente intente buscar algún tipo de escándalo que me involucre a mí también.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una buena defensa [Priv. Karen] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 10, 2016 7:12 am

No podía estar del todo de acuerdo con la idea de que un jinete de wyvern vigilase a los cuervos, principalmente porque no sería difícil que un animal tan grande los espantase. Sin embargo, imaginaba que el jinete tendría dos dedos de frente como para encargarse del evidente problema, y el hecho de que Leon presentase aquella idea ya dejaba implícitamente claro que me haría caso.

Sin embargo, no dejé que gesto alguno delatase mi maravillosa sensación de victoria respecto al otro caballero. Delatar mis emociones no sólo no me habría proporcionado una buena fama, sino que sabía que era imposible que confiasen ciegamente en una estrategia de la que no han podido comprobar (aún) resultados directos. En realidad la postura del príncipe me resultaba de lo más prudente y sensata, sobre todo teniendo en cuenta su peligrosa posición de responsabilidad. En cualquier caso, no se me pasó por alto el desvanecimiento de aquella sonrisa de superioridad en el rostro de mi detractor cuando Leon afirmó que, aun así, harían uso de mi sugerencia, y de hecho esa fue la guinda del pastel en mi ego.

Pero el plan seguía avanzando, por lo que asentí cuando se me indicó que estaría en el grupo de mi contratante.

Muy bien ―confirmé para indicar más claramente mi conformidad. Era una buena idea: nadie sospecharía que el grupo en que iba el mismísimo príncipe fuese una trampa.

Las órdenes terminaron poco después, por lo que tras una última indicación el resto de altos cargos salió diligentemente de la habitación, dejándonos a solas a Leon y a mí. Sintiéndome algo más relajada me acerqué un poco a él para poder hablar con mayor comodidad, y si bien esta vez sí me permití sonreír levemente al notar el alivio del príncipe, aún se me escapó una risita cuando escuché sus advertencias.

Agradezco vuestra preocupación, pero os aseguro que no lo tendrá fácil ―garanticé, intentando ver en el mapa lo que fuera que parecía estar buscando él. Sin embargo, Leon pronto me daría un nuevo dato que a mí me parecería de sumo interés, haciendo que lo mirase de nuevo al rostro―. ¿Estáis seguro? Puedo comprender que quiera dañar mi reputación, pero ¿de verdad creéis que merece la pena poner en entredicho la imagen de su superior? ―inquirí con franca curiosidad.

Su respuesta me resultaba de sumo interés, así que esperé a escucharla antes de continuar hablando. Después de todo…

En cualquier caso, está claro que soy mucho más peligrosa e inteligente de lo que se cree ―aseguré con cierta sonrisa ladina, llevando la conversación a donde también quería llegar―. De hecho, estoy segura de que sabéis que yo lo tengo más fácil para arruinar su reputación que él la mía. No es que esté planeando hacerle nada, por supuesto… pero digamos que, si hipotéticamente lo hiciera, para devolverle la pelota, obviamente… nadie podría relacionarme con ello ―comenté como quien no quiere la cosa, mirándolo por un instante de reojo, justo antes de devolver mi vista al mapa―. Por cierto, sólo por si acaso, deberíais decirle al jinete de wyvern que se asegure de no acercarse demasiado a los cuervos. Sé que es evidente, pero tal vez acabe espantándolos en un descuido, y dudo que eso nos convenga. Además, casi no he tenido tiempo para prepararme, así que debería hacerlo antes de partir. Si me disculpáis…

Comencé a caminar, asegurándome de que escucharía a Leon si me decía algo más. En realidad lo único que tenía que hacer era comprobar lo afiladas que estaban mis dagas, pero no estaba de más aprovechar el tiempo para inspeccionar un poco el castillo y poder orientarme cuanto antes. En realidad ya había entrado en alguno, e imaginaba que no sería muy distinto, pero siempre era mejor asegurarse…

Cuando viese que llegaba el momento, acompañaría a los demás en el punto de reunión.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una buena defensa [Priv. Karen] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 17, 2016 5:31 pm

Tras la salida y transmitir la pequeña preocupación que tenía respecto a los otros caballeros (o, más concretamente, uno de ellos), Karen (o, como quería que le dijese en público, Katherine) hizo una pregunta que, la verdad, la esperaba. Sin embargo, la respuesta era un tanto complicada debido a todo el asunto de mis hermanos y yo. En su lugar, decidí pensar en otro motivo, aunque no por ello iba a obviar la existencia del importante.

Existen dos motivos para ello ―dije―. El primero es un tanto complicado y es una historia demasiado larga como para explicarla ahora. Quizá en otro momento os la cuente. El segundo es simple, pero no por ello comprensible ―dije y entonces la miré a los ojos―. Sois joven y atractiva. Yo, por mi parte, soy un príncipe, tengo aproximadamente vuestra edad, no estoy comprometido y he traído a la mesa de guerra a una dama de la que nadie sabía nada. Por si eso no fuese suficiente, he estado de acuerdo con la sugerencia de dicha mujer que ni siquiera es parte del ejército. ¿Por qué no intentar esparcir el rumor de que el tercer príncipe ha depositado sus ojos sobre una dama? ¡Y, encima, una plebeya! No sería la primera vez en la historia que algo así provoca un escándalo, ¿no estáis de acuerdo?

Reí un poco y ya pude centrarme por completo en lo que había en el mapa. Lo único que quedaba era aplicar las posibles ideas en el campo de batalla. La adaptabilidad era clave. Sin embargo, todos mis pensamientos en el combate se bloquearon cuando ella empezó a hablar de una posible guerra de reputaciones.

No será necesario ―dije―. De hecho, sería mucho más complicado si como consecuencia de lo que ese hombre diga su reputación cae ―aquello daría muchos más interrogantes de los que ya había de base y, cuando me di cuenta de ello, suspiré―. Está directamente relacionado con la primera razón por la que intentarían dañar mi reputación y fue un error mío no habéroslo explicado aún. Hasta entonces, limitaos a ignorar lo que ese hombre pueda decir.

Si, por alguna extraña razón, aquellos que no querían que nadie salvo Marx heredase el trono perdiesen su influencia, entonces mi padre y mi hermano podrían verse en problemas. Camilla, él y yo hemos luchado mucho para mantener ese pequeño equilibrio demostrándonos claramente inferiores a Marx y buscando que todo el mundo demostrase su lealtad al hijo legítimo. Es un equilibrio muy fino, pero es necesario protegerlo sin importar lo que haya que hacer. Marx siempre fue el adecuado para gobernar y eso no iba a cambiar.

Oh, no es necesario preocuparse por el jinete de wyvern ―respondí a la sugerencia de Karen―. Tengo en mente al hombre ideal para esto. Tiene experiencia de sobra en el rastreo de emergidos.

Y, cuando vi que Karen había partido, lo primero que hice fue buscar al jinete que había mencionado antes. Se trataba del que me había estado acompañando durante la batalla de Altea junto con el marqués de Pherae, entre otras. Su experiencia para seguir el rastro de los emergidos era, sin duda, idónea para esta misión en la que había que tener en cuenta la fauna aérea.

¡Oh! ¡Alteza! ¿Quiere que le lleve a algún lugar? ―preguntó siendo consciente de la posible segunda intención de la pregunta o, más concretamente, el “accidente” con el marqués de Pherae.
Sabes que no. Necesito que te prepares para salir inmediatamente a rastrear los movimientos de los emergidos. También, de paso, quiero que observes a los cuervos de alrededor y confirmes si siguen o no al enemigo. Ten cuidado con no asustar a esos animales.
¡Recibido! Pero, Alteza… ¿Seguro que no deseáis un viajecito en wyvern? ―insistió bromeando.
¡Ve a prepararte ya! ―grité tras perder la paciencia.
¡Sí, señor! ¡Enseguida, señor!

Tras ello, lo siguiente fue ir a mis aposentos y vestir mi armadura y tomar el libro de magia que requeriría en esta campaña. Con un poco de duda, tomé uno de magia oscura. Estaba más acostumbrado a este tipo de magia y, la verdad, eso me permitiría poder combatir con más facilidad.

Ya todo listo, fui a encabezar las tropas que harían de señuelo para atraer a los emergidos donde recibirían ya el poder del groso del ejército. Cuando llegué y pensé una vez más en el combate, me acordé de cierto uso que di a mi magia oscura cuando estuve con el marqués de Pherae. Quizás podría hacerlo de nuevo…

No pierdo nada por intentarlo.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una buena defensa [Priv. Karen] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 29, 2016 2:14 pm

Comencé a reír con las palabras de mi acompañante. No sabía qué me divertía más: si la explicación de que pudiesen pensar que éramos amantes o que, aun reconociendo que soy hermosa, Leon siguiera clasificando la razón como “simple, pero no por ello comprensible”.

No puedo negarlo ―sonreí―, pero en realidad me refería a las razones que pudiesen llevarlo a hacer eso. ¿Qué ganaría? No parecéis estar en contra de que vuestro hermano mayor herede el trono, por lo que no se puede decir que éste fuese a recompensarlo. Además, si fuese a actuar en vuestra contra y descubrieseis que fue él quien esparció los rumores, no tendríais razón alguna para no despedirlo… lo que lo obligaría a despedirse de su bonito cargo de poder. Sin embargo, admito que hasta cierto punto sería divertido…

Y empecé a explicar por qué sería aquel soldado quien saldría malparado. Sin embargo, el príncipe dijo algo que no alcancé a comprender, como si me faltase información, y debió notárseme en la cara, porque enseguida me dijo que estaba relacionado con la razón que no me dijo. Ante cualquier otra persona habría optado por seguir preguntando, pero conocía a Leon lo suficiente como para saber que aquello no funcionaría con él. Fue por ello que traté de tranquilizarlo… porque ¿había acaso una forma mejor de ganarme su confianza?

No os preocupéis ―sonreí de nuevo―. De todas formas aún hay muchas cosas que no comprendo, así que no me importa demasiado el orden en el que las aprenda. Además, estoy convencida de que si fuese realmente grave o resultase un peligro, ya me habríais advertido sobre ello.

Actué con normalidad y cercanía, pero aun así aprovechando para observarlo mientras le miraba. No era la primera vez que intentaba plantar cierta semillita de culpabilidad en alguien… al menos si era realmente peligroso. Si no lo era no ocurriría nada, y eso estaba bien, pero si aquella razón que no me contaba resultaba ser un peligro, la culpabilidad por no avisarme tal vez lo hiciese hablar más temprano que tarde. Al menos, era una táctica que me había funcionado en varias ocasiones. ¿Manipulación? No; supervivencia.

Y tras terminar de hablar de los últimos detalles, me marché directamente al lugar de reunión. Cuando todos los soldados estuvieron listos, se dio la orden y empezamos a caminar.

*****

Pude comprobar de primera mano que aquel mapa que vimos era bastante preciso respecto a la superficie del lugar: se trataba de una región montañosa, desierta en cuanto a aldeas se refería, y con un pronunciado cañón cuyo río (más probablemente de lava que de agua) hacía ya mucho que estaba seco.

Yo me quedé con los soldados en uno de los laterales superiores, viendo de frente a la otra mitad del ejército, al otro lado del cañón. Cuando nosotros comenzásemos a actuar, los otros nos imitarían. Hasta entonces permaneceríamos bastante alejados del precipicio, para que los emergidos no pudiesen vernos desde abajo. Los arqueros y las piedras serían una gran ventaja desde esta zona.

Sólo entonces, cuando ya había memorizado de sobra el terreno, busqué a Leon con la mirada y me dirigí hacia él. No sabía si tendría alguna orden o estrategia de última hora.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una buena defensa [Priv. Karen] [Campaña]

Mensaje por Invitado el Mar Jun 14, 2016 8:00 pm

No es una cuestión de qué ganaría él ―corregí―. Sino, más bien, de qué perdería yo. Por otro lado, no creo que haya nada de que preocuparse. Si actúa de forma demasiado notoria, acabará sufriendo el castigo que le espera a todos los traidores sin excepción. El castigo no sería un simple despido.

Y, sin especificar de qué se trataba realmente, lo dejé así. La muerte era un castigo que no me gustaba implementar, pero más de una vez me he visto obligado a hacerlo. Eso, sumado a cierto comentario que podría considerarse hiriente por su parte me hicieron pensar un poco en mi posición como príncipe y, al mismo tiempo, como hijo bastardo.

Si algo así fuese pasar a raíz de eso, no gozaríais de únicamente mi protección ―aseguré―. Mis hermanos Marx y Camilla actuarían también, sin duda ―afirmé―. Digamos que es un propósito por el que hemos estado luchando de forma continua y que no consentiremos ningún fallo en él. Así que no hay nada de lo que preocuparse.

Incluso más que el mismo país, nosotros tres hemos estado haciendo lo imposible para evitar que las intrigas de la corte afectasen a nuestros hermanos más de lo que ya lo hicieron. Tal era el caso de nuestra hermana secuestrada, por ejemplo. Por suerte, conseguimos proteger a Elise o, al menos, eso es lo que espero. Si ella fuese a estar metida en el problema por su relación conmigo, ello conllevaría que tuviésemos que hacer lo imposible para que ganase reputación al mismo tiempo que la manteníamos a salvo. La cuestión era cómo hacerlo…

Os veré más tarde.

Reunidas las tropas y ya preparados todos los preparativos, fuimos a donde teníamos que ir. Nuestro objetivo: eliminar a los emergidos. El mío en particular: demostrar que la estrategia de los cuervos era útil. Era por eso que me había alejado un poco de las tropas y estaba buscando a las aves carroñeras, no dándome cuenta de la presencia de la pelirroja hasta que me giré y, como era de esperar, me pilló de sorpresa su aparición.

Aún no han aparecido ni cuervos ni emergidos… ―dije―. Pero si no nos equivocamos, deberían venir.

Y, dicho y hecho, un grupito de cuervos se mostró a lo lejos. Tras haber volado lo suficiente, decidieron quedarse quietos, reposando sobre unas rocas a la distancia. Si la hipótesis de Karen era correcta, eso implicaba que los emergidos deberían estar a la vista en unos minutos. Había unas pocas rocas que entorpecían la vista y les podían ocultar, pero tarde o temprano deberían aparecer.

Y… ahí estaban. Tal y como dedujo la pelirroja. Esbocé una pequeña sonrisa y entonces me dirigí a Karen.

Que las tropas se preparen para el combate. Yo voy a ayudar a que los emergidos vengan a nuestro nido ―añadí.

Y, mientras Karen (o Katherine) se encargaba de esa tarea, yo recogí a un pequeño grupo de magos de fuego y los coloqué en el punto donde yo vi antes a los emergidos. Las demás tropas se estaban preparando para el combate.

Tenéis una tarea muy importante ―dijo―. Vais a atraer a los emergidos para que les lancemos esas rocas y flechas antes de combatir cuerpo a cuerpo. No importa si no les dais. Lo importante es atraer su atención hacia nosotros. Os daré la señal.

Estuve esperando a que todos se pusieran en posición y tomé unos segundos de silencio y concentración para que todos se enterasen de lo que pasaba. Informé a los soldados de la tarea de ese grupito de magos y levanté la mano para avisar a todos de que la operación comenzaría.

¡Ahora!

Y grupos de bolas de fuego volaron en dirección a los emergidos. Como era de esperar, las vieron y se dirigieron al lugar de donde venían. Lo siguiente eran las piedras.

¡Lanzad ahora las piedras! ¡Arqueros, listos para disparar! ―esperé a que estuviesen más a la vista―. ¡Fuego!

Una lluvia de proyectiles afilados se dirigió a los emergidos quienes recibieron con valor (o estúpidez, porque ni intentaron defenderse) el daño, cayendo algunos irremediablemente. A continuación, con otro grito mío, lo siguiente que cayó fueron las piedras que, debido a que varios de los emergidos supervivientes estaban heridos, tuvieron un efecto mayor del que esperaba. Quedaban ya muchos menos emergidos. Habría que combatir ya cuerpo a cuerpo contra ellos.

Caballeros… ¡A la carga!

Y ordené que se abalanzasen. Tomé el brazo de Katherine antes de que se fuese, por si acaso.

Vos estaréis a mi lado. Es vuestra primera batalla con el ejército. Necesitaréis a alguien que os apoye como corresponde.
avatar
Invitado

Volver arriba Ir abajo

Re: Una buena defensa [Priv. Karen] [Campaña]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.