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Estrategias [Privado; Eliwood]

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Estrategias [Privado; Eliwood]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 12, 2015 7:43 pm

Nashira ya había visto Pherae en una ocasión. Un puerto de mar y un centro de comercio para la Liga de Lycia, la ciudad le había parecido llena de vitalidad. Había sido una de las muchas pequeñas piedras que habían cimentado su deseo de quedarse en aquel país, en lugar de continuar su viaje. Ahora era uno de los últimos reductos contra una invasión que nadie podía explicar, y al parecer tampoco detener, y era el destino final de su viaje. Todo por una carta.

Ya el hecho de recibirla había sido extraño. Antes de la invasión, había mantenido una correspondencia nutrida, no solo con su familia, sino también con sus antiguos compañeros en la academia, personas que habían viajado más allá del mar a otros continentes. La última de las cartas que había recibido había sido de uno de ellos, desde Daein, había llegado tan solo una semana antes de que las noticias de la aparición de aquellos ejércitos oscuros golpearan Lycia. Dos años después, ni siquiera sabía nada de sus padres y hermanos en Etruria, ni era razonable intentar enviar un mensajero para que arriesgara su vida por una simple misiva. Así que recibir una había sido una sorpresa.

Aún más lo había sido el remitente: lord Eliwood, el marqués de Pherae. Todavía no estaba segura de cómo había podido atraer la atención de nadie, menos aún del gobernante de uno de los marquesados. Mucho más cuando no era el marquesado en el que ella estaba: habría sido mucho más fácil encontrar a lord Hector aporreando su puerta. Pero, dejando a un lado el asombro que le causaba el hecho de que alguien se hubiera percatado de su existencia, la carta había llegado en un momento en el que ella misma no podía negarse a la petición expresada en la misma. A fin de cuentas, ¿cómo negarse a seguir haciendo lo que ya estaba realizando?

Había buscado una forma de ayudar contra los invasores, contra aquellas criaturas cuyo paso ennegrecía y destruía la tierra, de la única manera que sabía: buscando todo lo que pudiera saberse de su enemigo para volverlo contra él. Hasta el momento, no había tenido mucho éxito en su empresa. Pero lo había hecho sola, sin más herramientas que su mente, sus conocimientos y los libros que pudiera encontrar. Tal vez ahora pudiera marcar una diferencia, lograr un resultado donde antes había encontrado el fracaso. Si esto era posible, aceptaría cualquier oferta al respecto.

El viaje había sido complicado, como podía esperarse de un territorio tomado como lo era Lycia. Incluso si había contado con una escolta de caballeros, ella misma había preferido evitar cualquier enfrentamiento innecesario. Pero gracias a aquello, habían alcanzado su destino sin ningún contratiempo digno de mención, y ahora recorrían las calles de la ciudad en dirección al castillo bajo cuya sombra estaba construida la ciudad.

Encontró que, aunque Pherae había perdido un poco de la vitalidad que había tenido la primera vez que había estado allí, seguía siendo una ciudad alegre. La gente seguía caminando por las calles, y muchos se paraban a ver la comitiva, haciendo que la joven estratega se sintiera muy consciente de si misma. Sin embargo, cuando miraba a aquellos rostros, podía ver esperanza, y fuerza de voluntad. A pesar de que la guerra había golpeado aquella tierra, sus habitantes parecían decididos a resistir. Aquello arrancó una sonrisa de la joven estratega, encontrando fuerza en aquella imagen.

El grupo no tardó en alcanzar las puertas de la fortaleza. Durante unos instantes, sintió un nudo en el estómago a causa de los nervios. Incluso si había sido preparada para algo así, incluso si todos sus estudios estaban dirigidos a ser una estratega oficial a las órdenes de un general o un noble, era inevitable sentir una cierta trepidación ante un encuentro así. Por unos instantes, apenas unos segundos, dudó sobre la decisión que había tomado, sobre si estaría a la altura de las circunstancias, y si de verdad sería una ayuda. Pero, cuando lanzó una mirada hacia atrás, a las calles con gente que intentaba seguir adelante con sus vidas a pesar de todo, sus dudas se despejaron.

Había tomado aquella decisión, y había aceptado. Fueran o no suficientes, ahora no era momento de dudar en sus habilidades. Y tendría que hacer el mejor uso de ellas del que fuera capaz.

-Vamos, entonces- dijo, más para sí misma que para sus acompañantes-. No creo que sea bueno hacer esperar a la marqués.
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Re: Estrategias [Privado; Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Miér Oct 14, 2015 3:58 am

Lord Eliwood, como cualquier terrateniente de Lycia que pretendiese mantenerse a salvo y continuar prosperando, se había transformado en un soldado en la medida en que su pueblo necesitara que lo fuese. Había tomado armas y no había dudado en utilizarlas, había medido el efecto positivo y negativo, dependiendo de la ocasión, de que Pherae le viese a él mismo liderar la carga. Y sin embargo, continuaba siendo un noble hasta el fondo de su alma. Había pulido a través de los años su técnica como espadachín, claro, y a sus 32 se le reconocía ya por su elegante dominio del rapier, pero... más que pelear, su especialidad seguía siendo la diplomacia. Los trajecitos, las galas, las cenas, las kilométricas cartas con diez párrafos de relleno para comunicarse con otro noble, los despliegues de brillo y grandeza y un gran et cétera.

Y estaba recibiendo a una especie de invitada de honor. ¿Cómo no dar un despliegue digno? Se había asegurad de que sus escoltas fuesen caballeros, se había anunciado en la ciudad la llegada de una 'importante figura' que ayudaría a proteger Pherae... quizás se había excedido un poco con aquella impresión de esperanza que inculcaba en su pueblo, pero quería desesperadamente que fuese cierta, y el primer paso siempre era creerlo. Así, al paso de la estratega y su séquito de caballeros reales, decenas de ojos curiosos y admirativos seguían, inclusive algunas rondas breves de aplausos. El lord, entre tanto, comenzaba a cuestionarse si no estaba poniendo un poco de presión innecesaria sobre su invitada, pero era tarde y, pues, le hacía feliz recibirla así.

No había vuelta atrás. Para cuando las puertas del castillo se abrieron, ya había una larga alfombra dispuesta para marcar el camino a la invitada real. Al menos el sitio no era desmesuradamente grande; modesto, en comparación a otros palacios, muy cuidado y agradable aún a la vista, pero no tan ornamentado ni ostentoso como otros. Pherae no tenía, después de todo, mucha riqueza como para gastar en esa clase de cosas, y Eliwood no tenía mucho capricho en particular, más allá de cierto gusto por las pinturas como método de conservar recuerdos. El mismo marqués se adelantó ya a recibir a la mujer, siendo aquella la primera vez que la veía. Inevitablemente miró con curiosidad su atuendo, su presentación, sus ademanes; se aseguraba de ser discreto, mas juzgaba un poco. No negativamente, por supuesto. Nashira parecía a todas luces una educada mujer de Etruria, y por sobre todo, una mujer que tomaba su trabajo con seriedad.

Con agrado, el marqués le sonrió antes de inclinarse profundamente en saludo, una mano tras su espalda y la otra sobre su pecho al dedicarle su respeto. No llevaba en aquel momento, como en pocos otros, ninguna clase de espada en su cinto o pieza de armadura, tan sólo un largo traje azul sobre pantalones blancos, botas para nada hechas para ensuciarse afuera y guantes de fino material. - Mi estimada invitada. No puedo agradecerle suficiente por acceder a mi petición y acudir tan prontamente. - Se alzó nuevamente, haciéndose a un lado para indicarle con un gesto del brazo el camino escalera arriba. - Si es tan amable de acompañarme, quisiera proceder directamente al estudio, hay mucho que quisiera preguntarle... me aseguraré de darle descanso pronto, por supuesto. -

No era lo más correcto saltar tan directamente a asuntos de trabajo, pero eran épocas peligrosas y la paz que se respiraba en Pherae era una ilusión desde las puertas del castillo hacia afuera. Dentro de este, ni bien Eliwood indicase cerrar las puertas principales, no había mucho tiempo para dejar a formalidades y detalles por disfrute. No tardó en dar un gesto a sus caballeros para que se encargaran de cerrar, y manteniendo una sonrisa aún leve en su rostro guió el camino hacia su estudio. Escaleras arriba, luego por un ancho pasillo interno, sin ventanas al exterior, hasta una gran habitación dominada por un escritorio de trabajo y un mapa del 'nuevo' mundo en la pared detrás. Otros mapas yacían enrollados en una mesa en mitad de la estancia, así como sobre el escritorio. Las paredes eran una combinación de pinturas, muebles de libros y armas familiares. - Espero que entienda mi falta de cordialidades mayores en este crítico momento. Le proveeré de suficientes comodidades como para compensarlo posteriormente, créame. -
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Re: Estrategias [Privado; Eliwood]

Mensaje por Invitado el Miér Oct 14, 2015 8:22 pm

El castillo de Pherae no era de los más grandes que pudieran encontrarse en la región. En ese aspecto, era una construcción humilde, ocupada tan solo en cumplir su cometido como fortaleza y hogar del gobernante del marquesado. Y, sin embargo, era la primera vez que la estratega pisaba el interior de un edificio tan grande. Ni siquiera la academia, en cuyos pasillos había tenido que contener a profesores y alumnos, llegaba a alcanzarlo. Y sin embargo, aquello no fue lo que ocupó el primer pensamiento de Nashira. La estratega estaba demasiado ocupada en contener el sonrojo a causa de la timidez que le producía el recibimiento dispensado. ¿Una alfombra? ¿Aplausos? Donde cualquier otro se habría regodeado de su súbita popularidad, la joven de Etruria solo podía preguntarse si de verdad todo aquello era necesario.

Pero aquellos pensamientos se esfumaron en cuanto el marqués se adelantó a recibirla. Si le hubiera preguntado por su edad sin saberla, habría jurado que no debía sobrepasar los veinticinco, quedándose muy lejos de la auténtica. Había escuchado que aparentaba ser mucho más joven de lo que realmente era, pero aquello era un nuevo record. Vestía ropas de una calidad excelente, y para nada pensadas para una batalla, pero la gracia y seguridad de sus pasos hablaban de, al menos, un entrenamiento formal con armas. Respondió a su saludo con una reverencia que tenía más de militar que de femenino.

-El honor es mío, mi señor.

Le pidió que le acompañara a su estudio, y la guió por los pasillos iluminados por antorchas hasta la mencionada sala. El sitio captó el interés de Nashira de inmediato. La marca principal era el escritorio cubierto de papeles, mapas en su mayoría. Tras la silla, colgado de la pared, había uno que debía ser de manufactura reciente, teniendo en cuenta que contenía todos los continentes conocidos. No era lo único que decoraba las paredes: cuadros, armas antiguas con el blasón de la familia y estanterías con más tomos sobre política que sobre batallas. Cada una de aquellas cosas hablaba del hombre que usaba aquel despacho.

Preocupación por el exterior. Un sentimiento de honor hacia su familia. Interés en el desarrollo político y diplomático. Vio en él un hombre de paz en tiempos de guerra y, por unos instantes, sintió lástima. Aquella no debía ser una buena época para alguien como él.

Cuando le dijo que esperaba que comprendiera por qué había decidido hablar de negocios lo primero, Nashira sacudió la cabeza y mostró una sonrisa calmada.

-Entiendo la urgencia del asunto. A fin de cuentas, el enemigo no parece descansar- con aquellas palabras, su rostro perdió la sonrisa, tomando una expresión seria-. Dispongo de poca información, la mayoría de segunda mano, y esta me plantea más dudas que respuestas. Si a mi señor no le importa, me gustaría saber qué se ha podido averiguar de los atacantes.

No tenía problema en que su descanso esperara un poco. ¿Qué importaba un poco de sueño perdido cuando aquella conversación podía ayudar a entender a su enemigo y facilitar las cosas en la siguiente batalla?
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Re: Estrategias [Privado; Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Mar Oct 20, 2015 11:51 pm

Su exceso de formalidad y sus disculpas por cosas tan triviales como no dar todavía más formalidad quedaban totalmente perdidas; no se daba cuenta, muchas veces, de que no todos eran de aquel mundo. Culpa de su crianza y de su escaso, muy escaso contacto con el mundo de lo común y corriente. En su burbujita de vida entre marqueses, duques, príncipes y sus familias, era fácil preocuparse por qué pensarían los demás si no ponía alfombras, así como era fácil sorprenderse de la disposición formal, simple y hasta profesional de Nashira. Sin contar que no estaba usando ninguna clase de vestido que él conociera; en el último tiempo había visto bastantes viajeras de tierras lejanas, pero seguía siendo lo normal en Lycia y, por ende, en su mundo.

Guardaba agrado por lo diferente, sin embargo. La impresión que la mujer de cabello blanquecino le daba no era mala, sólo... interesante y un poco curiosa. Quizás idealizaba, pero esperaba de Nashira un punto de vista distinto, un ángulo nuevo a los problemas que aquejaban al reino y creía que sería lo que obtendría.

Cerró la puerta del estudio tras ambos. Ningún guardia quedaba a la espera del otro lado, había sido un buen tiempo ya desde que había dado nuevo orden a la forma en que disponía de sus escasas tropas, prescindiendo de detalles innecesarios como ese. El castillo no necesitaba protección ni necesitaba él muchos guardias personales, serían de mayor utilidad en el área externa de la ciudadela, donde protegerían al pueblo entero y no sólo su vivienda personal, por más simbólica y crucial que fuese. El castillo quedaba, entonces, un tanto más carente de vida y esplendor de lo que debería mostrarse, pero era un pequeño sacrificio que (a diferencia de las alfombras y los estandartes) podía hacer. Se dirigió a su escritorio, ubicándose tras este y notando desde ya, con un curioso ladear de la cabeza, el detenimiento con que Nashira inspeccionaba su entorno. - ¿Hay algo... fuera de lugar, señorita? Ah, ¿o algo que llame su atención? - Preguntó. Quizás había algo que reconocía, aunque no le daba demasiada importancia a ello. Sus cosas eran sólo sus cosas, dudaba que otra persona viese en ellas lo que veía él.

Le apuntó a la silla de respaldo alto de su lado del escritorio, asegurándose de no interrumpirla al hablar, tan sólo mostrándole que podía ponerse cómoda si lo deseaba. No había asiento allí que no estuviese forrado en alguna u otra clase de terciopelo o gamuza fina, acolchonado o lleno de tallados sobre el respaldo, mas los ofrecía sin dudar a sus invitados. Él mismo se mantuvo de pie por el momento, sus manos tras su espalda, atento. - De segunda mano, dice. ¿He de asumir que no ha tenido el infortunio de ver a las criaturas de cerca? - Bajó la vista a sus documentos entonces, buscando apenas por arriba algo que estaba casi seguro que no estaba. Lo confirmó enseguida. - No he pensado en tomar 'notas' al respecto, sí cruzó mi mente hacer alguna especie de lista de dudas, o de suposiciones que quisiera ir confirmando o desmintiendo... no he sabido por dónde comenzar, es lo que sucede. Pero aportaré lo que sé. -

Pensar en las criaturas no era agradable y, por consiguiente, tampoco hablar de ellas, pero debía de. Desvió la mirada al mapa, viendo los puntos recordaba sus encuentros con las criaturas. Ordenó sus pensamientos a medida que hablaba. - En varias ocasiones me he visto cerca a ellos, inclusive en combate directo, otras veces he logrado observar desde lejos sin provocar un ataque, desconozco cómo. Sus banderas no me convencen de nada, les veo como alguna clase de animal... muchas bestias tienen sentido de la organización, ¿no es así? Ellos también parecen tenerlo. Aún si no se comunican, siento que hay mucha organización en la forma en que actúan. Como si hubiesen venido hasta este rincón de mundo para hacer algo muy específico, y no admitieran ser interrumpidos. Sé que no son personas. Si pienso que lo son, así sea por un momento... me compadezco demasiado de ellos, por lo que sea que los ate a su misión. - Su gesto se tornó serio y pausó, centrándose. No estaba seguro de qué era lo que tenía que darle a la mujer en cuanto a información, tampoco cómo ordenar lo que conocía, simplemente así estaba saliendo.
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Re: Estrategias [Privado; Eliwood]

Mensaje por Eliwood el Miér Nov 25, 2015 4:21 am

Tema cerrado.

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