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“Odiar es un talento que se aprende con los años”

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“Odiar es un talento que se aprende con los años”

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 02, 2016 12:39 am

Justine Lorsange
Archer
“Los que sobreviven en este oficio son los que tienen prioridades… no principios”

Datos
Nombre: Justine Lorsange / “Grotesque”

Edad: 19 años.

Clase: Archer.

Especialización: Arco.  

Afiliación: Sacae (Elibe)

Ocupación: Asesina a sueldo.

Personalidad
A primera vista, Justine podría llegar a pasar por una mujer codiciosa e interesada, mercenaria de alma prosaica que debe su soledad al más grande de todos los egoísmos.

Lamentablemente, la realidad es otra.

Ella vive para la guerra, para causar dolor, para intentar socavar su insaciable apetito de desgracias y de sangre. Es una mujer genuinamente mala, que no le rinde culto a otra cosa que no sea su propia satisfacción. Y, para peor, se trata de una persona infinitamente creativa y de ideas practicas; capaz de llevar a cabo los asesinatos más terribles improvisando con cualquier tipo de objeto que tenga a mano si su víctima se descuida. El galimatías que lleva por corazón jamás se ve asediado por la culpa o por el remordimiento, y no hay nada parecido a la conmiseración que haya adquirido un papel protagónico en sus incesantes reflexiones. Con una vida dedicada al crimen, suele encontrar más placer en el procedimiento que en el resultado final, lo que nos habla de una persona que disfruta haciendo daño más allá de cualquier otra actividad en el mundo, y que sus acciones no son regidas por una necesidad de compensación material. El dinero es la excusa.

No obstante, lejos de estancarse en la brutalidad y la falta de inflexión, es una mujer especialmente inteligente y despierta, apta para hablar de física, matemáticas y de química con la perspectiva de un viejo alquimista sobre todas las cosas. Ya que pese a que esos tres elementos los use continuamente en el campo de batalla, el conocimiento en sí mismo le apetece y es proclive a perderse entre las páginas de tomos gruesos e incisivos durante horas, inutilizando nociones básicas como el tiempo o la misma necesidad de comer. Así mismo, es dada a la filosofía y la escritura, dos elementos que han logrado fortalecer su poder de retórica, afilándole la lengua a tal punto de que rara vez se queda sin argumentos de cara a una discusión, y suele entender rápidamente en donde “pegar” para hacer sangrar un alma.

Pero por sobre todas las cosas, es una mujer de instintos, que conoce perfectamente bien sus límites y no los fuerza, a no ser que la situación realmente lo amerite y su vida esté en riesgo. Evalúa a sus víctimas con suma objetividad y jamás comete el error de subestimarlos; después de todo, el verdadero placer de una cacería subyace en su dificultad. Y no hay nada que se le antoje más gratificante que la posibilidad de poder cubrir la madera de su mesa con la piel de un enemigo difícil, que puso a prueba sus facultades hasta un último instante. Hablamos entonces de alguien que se jacta de sus victorias y que ha sabido generar  un sano nivel de autoestima.  

Pese a no tener a un solo amigo o amiga en el mundo, nació con algunas competencias sociales que no modera a la hora de explotar. Cuenta con carisma y una actitud genuinamente positiva, llevándole a encausar una charla cordial por buen rumbo o a prender la antorcha de cualquier pasión en el baluarte de la ira, si así lo cree conveniente. Y es que en la palabra es en donde se puede descubrir a una criatura con alma de poeta, que esconde una sensibilidad oscura y una curiosidad infantil. De haber nacido en otras condiciones, lo suyo hubiese sido muy seguramente el arte de las letras, la cosmología o la astronomía; pero en el hoy por hoy, sólo desarrolla la escritura limitando el espectro de practica a su diario, en donde mantiene un registro necesario de anécdotas de guerra, cuya única función en el mundo es la de llevar un conteo minucioso de muertes para su propio disfrute.

Es extremadamente desconfiada, ya que al tenerse como única referencia de ser humano en el mundo, piensa que cualquiera podría apuñalarle por la espalda. Así que sin socios o simpatizantes, la palabra “familia” también carece de un sentido emocional para ella. Lo que le lleva a necesitar sentir que siempre tiene el control sobre el estado de salud de su cabeza y a no permitir que ninguna buena acción del prójimo le nuble el juicio. Pero muy a su pesar, de tanto en tanto, se ve asaltada por migrañas sorpresivas y espantosas, que despiertan en sí misma una cólera y una desesperación de tamaño insospechado, que solo ha sabido curar con oscuridad absoluta y silencio total. Siendo en estos escasos momentos en donde prefiere la paz sobre cualquier otra cosa que se le pueda ofrecer.

El resto del tiempo vive para la guerra, la sangre… y para incrementar significativamente el número de “trofeos” de guerra, exhibidos en sus recónditos dominios.

Historia del personaje
La noble familia “Lorsange” cayó en desgracia  desde hace más de 100 años. Con la sangre de dos héroes corriendo por sus venas, éste linaje se condenó a sí mismo en un rito endogámico en el afán de conservar una supremacía teórica, únicamente alentada por su propio orgullo. Se obsesionaron a tal punto con esa idea, que realmente creyeron que el núcleo de su descendencia les situaba el espíritu por arriba de la de cualquier otro ser en su mismo continente; llevándolos a mantener un régimen estricto de matrimonios incestuosos con hermanas o hermanos, tías o tíos, primos o primas… o con hijos e hijas.  Además, todos y cada uno de quienes nacían bajo la pesada sombra de este apellido, eran obligados también a adiestrarse en el arte de la guerra y a venerar la conquista y el conflicto por sobre cualquier otro principio. Ellos hablaban de muerte en tiempos de prosperidad. Se entrenaban para matar y para prolongar el sufrimiento. Eran hostiles y muy conocidos por establecer penitencias para con sus miembros acabadas en torturas atroces; torturas que no discriminaban a sus víctimas en edad, genero, condición física particular, estado mental o contexto en el cual se dio el error.

Con el tiempo, las consecuencias de éstas prácticas no se hicieron esperar.

La reproducción limitada únicamente a miembros de la familia empezó a degenerar la salud de cada bebé, condenado a esos niños a una vida ahogada entre enfermedades crónicas y deformidades, aunadas a una locura desmedida que ya parecía ser el sello que patentaba la genuinidad de cada Lorsange. Mientras tanto, ese amor irracional hacia las artes de Ares no hacía absolutamente nada para mejorar la situación de una familia sumida en la depravación. Poco a poco, el sentido de unidad filial y los actos naturales de amor fueron sustituidos por una obcecación nacionalista y un aire de cuartel afincado en las tierras de Caronte. Trastocando esa idea de superioridad sobre todos los demás en una iniciativa aún más oscura. Ya no se trataba de mantener el orgullo familiar, sino que de transformarse en el mejor de la familia. Dedicando la vida a la competencia, la conquista y a la traición entre miembros. Una guerra que limitaba sus fronteras a las hectáreas del castillo, y en la que nadie más que ellos podían participar.

Todo esto les llevo también a ser socialmente rechazados por otras familias igual de nobles  que ellos y, por supuesto, conseguir la reprobación de los pueblos aledaños… quienes se dieron cuenta de que los Lorsange podrían representar un peligro a corto plazo. Los veían como una casta envenenada por  los malos espíritus, que rendían culto a la oscuridad con su forma de vida. Y pese a que aún no habían cometido un solo crimen fuera de sus tierras, ninguno tardó en imaginárselos secuestrando niños, violando mujeres o asesinando a las personas trabajadoras. Finalmente, la insistencia fue tan grande que ésta familia tuvo que ceder ante las presiones sociales que les exigían abandonar “Etruria”, llevándolos a refugiarse en un castillo antaño abandonado por ellos mismos en Sacae.

La nueva residencia constaba de una pequeña edificación, muy próxima a la costa sur, rodeada por una profusa arboleada que le escondía de la civilización. Sobra decir que éste aislamiento no represento en lo más mínimo una oportunidad para desnudar de tinieblas los corazones de cada integrante, como tampoco el destierro les indujo a un replanteamiento de valores. En realidad la reclusión monástica supuso una ruptura completa con la realidad, transformando finalmente al castillo “Lorsange” en un verdadero infierno en la tierra.

No obstante, ahora nos situaremos en su última generación hasta el momento.

Se puede decir que Justine nació bajo una buena estrella, contando únicamente con un minúsculo defecto en el habla y ataques de migraña que se detonan bajo fuertísimos niveles de presión. Siendo la tercera criatura generada en un matrimonio entre dos hermanos, desde los albores de su entendimiento la más pequeña de la familia supo no sentirse segura adentro de las paredes de su hogar. Como cada miembro desde hace más de un siglo, estuvo envuelta en el monstruoso sistema que caracterizaba a los de su casta; aprendiendo a amar a la guerra y a honrarla en la práctica del asesinato y la paranoia, en un estado de sobre excitación continúo sin punto de inflexión. Las consecuencias genéticas que limitaban a la mayoría de los Lorsange condujeron  a Justine a ser más inteligente que su padre, teniendo únicamente nueve años. Consumía libros con un apetito desmedido, hablaba de química y de física como si se tratase de una estudiante de alquimia, manejaba conceptos de filosofía nihilista como quien entiende de pronto una realidad muy simple.

Esta perspicacia y estado de alerta continuo le llevaron a ser tenida en cuenta para que, en un futuro, pudiese liderar las labores de robo y de cacería en el bosque, con el objetivo de provisionar a la familia (Ya que al estar tan lejos de la civilización, debieron aprender a prescindir de sus arcas para sobrevivir). Se agrupaban en pequeños grupos de 5 y emboscaban a viajeros, carruajes, soldados y cualquier alma infortunada que ellos lograran descubrir en los rincones aledaños del castillo. Haciéndose así con materias prima, ropa, elementos de higiene, joyas, metales para fundir y, sobre todas las cosas, información del contexto político y social del reino. Estos grupos familiares siempre eran encabezados por el elemento más despierto e inteligente de la colmena, que en aquel entonces era una de las dos tías de la niña por parte de madre.   Pese a su brutalidad, esos ataques siempre fueron manejados con discreción, moderación, y discriminando a cada posible víctima de una que valía la pena a otra que no. Tampoco era cuestión de levantar sospechas y alertar al ejército.

Al verla perfecta en el papel de una futura líder, empezaron a instruirle específicamente en ello. Al principio practicaba con un arco robado, pero a los pocos meses se lo diseccionaron para que aprendiese a fabricarlos por si en algún momento lo necesitaba. Educación que se repitió con las flechas y su carcaj. Ésta arma era perfecta para ella,  ya que dada su altura y su escasa masa muscular, podía ser letal desde un punto seguro y que ella misma eligiese.  

Bajo todos los aspectos climatológicos y desde cualquier parte del castillo y sus terrenos, la chica practico con su primer arco compuesto, poniéndose a la par de su hermano mayor en cuanto letalidad. Ambos yacían envueltos en una competencia personal bastante natural en esa familia: en donde el mayor no quería ser superado por la más pequeña del castillo, y en donde la más pequeña del castillo quería superar a su hermano mayor. Al tiempo que ambos se veían sumidos en los mismos registros de pruebas y de torturas. Pronto la residencia Lorsange se transformó en un hervidero, en donde el mayor de los varones cubría de trampas los salones más visitados del castillo, y Justine usaba como diana cualquier elemento que pudiese asociar con él.

Ésta competencia se acabó cuando finalmente su hermano falleció, en un pico de fiebre y de alucinaciones. Justine había cumplido los 14 años en ese entonces, y se sintió terriblemente desencantada por el desenlace de los hechos.  Ante una victoria que tenía el mismo sabor de la derrota y que no se le antojaba justa. Ahí fue consciente por primera vez de su propia mortalidad, y que en la ardua cultivación de sus instintos más bajos no se había dado cuenta de que ninguno de los dos había jugado realmente a matar…

El amor o la simpatía no era un aspecto a tomar en cuenta en esa familia, siquiera se lo explicaban a los niños.

Una semana después, finalmente se consideró apta para incorporarse en los pequeños grupos de “caza” (tanto de humanos como de otros seres vivos). Justine aún hoy recuerda lo placentero y satisfactorio de su primer asesinato. Era como si todas las situaciones de su vida le hubiesen conducido únicamente a ese momento y, que de morir tan repentinamente como su hermano, sería capaz de sentirse en paz. Se sumó a todas las redadas, y no demoro en encabezarlas, en una jerarquía que se le cedía poco a poco. Establecía estrategias nuevas y más discretas, aprendió a asesinar de forma brutal sin dañar demasiado el cuerpo. Añadió un nuevo menú a las cocinas, experimentando en varios cadáveres hasta poder hacer de sus víctimas una nueva fuente de alimento. Y en toda esa fiebre colonizadora y revolucionaria, en donde se confirmaba que su lugar estaba junto a la muerte, fue que toda la casa empezó a tratarle como a una matriarca. Siendo asumida como líder entusiasta, inteligente y autoritaria… que tenía dilapidada la inteligencia emocional.

Honor que le duro hasta los 17 años.

Los ataques de los emergidos no ignoraron a sus terrenos. El pequeño y oculto castillo de los Lorsange fue asediado y sus miembros asesinados, con excepción de la única integrante que podía valerse de sus piernas y de su cabeza al mismo tiempo. Siendo mayoritariamente una familia de deformes y de enfermos, no demoraron en aniquilarlos, por más empeño que la arquera pusiese en sus múltiples intentos de socorro. Como le superaban en números, no le quedo otra que rendirse instintivamente y ocultarse en la parte subterránea del castillo, esperando a que el caos mermara hasta transformarse en ruido, luego en un ligero jaleo, murmullos… y finalmente en silencio. Igualmente, la chica demoro dos días en salir de ahí, aterrada por primera vez en su vida, sintiendo el descontrol de una situación que hasta entonces se le había resultado imposible de imaginar. No entendía como su familia podía ser asesinada, no se suponía que también podían ser cazados. Toda su vida la criaron bajo el razonamiento de que eran espiritualmente superiores e intocables.

Cuando finalmente salió de su refugio, se encargó de asesinar a las criaturas que aún se atrevían a pisar a sus pobres dominios. Con un castillo en ruinas y una sensación de soledad que nunca antes había experimentado, enterró a su familia sin saber interpretar esa tristeza. Confundió la sensación de desolación y de miedo con un orgullo ofendido,  y cayó en la cuenta de que hasta entonces toda su vida había trascurrido de forma paralela a lo que sucedía afuera.

Obedeciendo a sus instintos de supervivencia, la chica se animó a abandonar el bosque en donde había crecido para así viajar por un tiempo de pueblo en pueblo, corriendo la voz y ofreciendo sus servicios como asesina o escolta, dependiendo de las necesidades. Como eran épocas delicadas en donde la gente estaba asustada y desesperada, no le costó encontrar empleo. Y pese a comprobar su letalidad en frente a otras caras, aprendió a manejar el dinero, a regatear, y a intercambiar palabras con otras personas sin apuntarles con una flecha directo a la cabeza.

Actualmente los bajos fondos y las familias empobrecidas saben que pueden acudir a ella, de necesitarlo. Justine se maneja con precios realmente bajos, y suele hacer la vista gorda si ve que realmente no le pueden pagar. Después de todo, ella solo busca una excusa para matar sin quedar como el enemigo en una realidad convulsa, y sentir cierta sensación de unidad para con su país en esta época de crisis. No se une a un ejército de su continente porque sabe que filosóficamente chocarían y que terminaría con el cuello troceado en el mismo instante que intentase asesinar a su general. Sin embargo, por cada segundo que pasa, la idea de estar en guerra le disgusta menos, llevándole a encontrarle lo dulce a su obligada soledad.

Repoblar la familia no está en sus planes, más bien pareciese decidida a truncar de una vez y para siempre la permanencia de su casta sobre la tierra. Al estar todos muertos, la sola idea de concebir un bebé con otro que no lleve su apellido le asquea y probablemente se vea a sí misma como el cierre permanente del legado que heredo….

Un legado escrito con sangre, ignorancia y con mugre.  

Extras
➳ No puede pronunciar la letra “R”, es un problema de nacimiento. De necesitar articularle a lo sumo manifestara un sonido similar a una “G”.

Ejemplo: “No me pagese una buena idea, no estoy de acuegdo”.

➳Si bien maneja arcos comunes, su favorito es el compuesto. Fabricado con huesos de búfalo, cuerno de dragón tallado, madera de cerezo, y tendones derretidos en aleación con metales ligeros para sujetar y mantener la tensión de la cuerda unida en ambos extremos. Resulta más pesado que un arco común (sacrificando rapidez), pero sus tiros trascienden con más potencia que los arcos tradicionales y suele ser también más certero, ya que la consistencia de sus materiales reduce el margen de error que puede provocar el viento a la hora de lanzar un proyectil. Sus flechas, por otra parte, son de fabricación propia, en donde utiliza un asta larga de madera de roble, coronada por una punta lítica de hueso de bordes irregulares, que asegura un desgarre de la carne al momento de acertar en alguien.  ( no son accesibles  al  momento por falta de materiales )

➳Si las circunstancias están a su favor, suele remojar las puntas de sus flechas en venenos de factura propia, sangre contaminada por enfermedades, o hasta puede llegar a  cubrir la punta lítica con una tela remojada en alguna sustancia inflamable, la cual prendera fuego antes de lanzar.  ( no son accesibles  al  momento por falta de materiales )

➳Es diestra, pero ha logrado entrenar a su mano izquierda para que sea igual de efectiva en un 80%.

➳Es una mujer que a duras penas alcanza el metro cincuenta y cinco de altura. Delgada, de cuerpo fibroso, pecho pequeño, vientre plano, cintura y espalda estrecha, caderas anchas y muslos gruesos. Sus brazos son finos, pero de aspecto fuerte.  Extremadamente pálida y con ojos color ámbar.

➳En la parte baja de su espalda se puede leer el apellido “Lorsange”, en cursiva, dibujado mediante quemaduras profundas y permanentes. Todo miembro de su familia estaba marcado así.  

➳Sus dientes, en cambio, fueron una iniciativa propia. Se los limo con ayuda de una de sus tías, que era escultora, y no encontró demasiadas diferencias entre lijar una fina lámina de mármol y la dentadura de su sobrina. Eso sí, pocas cosas en la vida le dolieron más que eso; tardo aproximadamente tres meses en lucir esa nueva sonrisa, entre pausa y pausa… por la agonía.

➳Si hablamos de sus gustos personales, ella siente una clara inclinación a las mujeres. Debilidad que queda patente a la hora de matar: prefiriendo hacerlo de forma lenta y progresiva, para disfrutar más de su compañía.

➳A raíz de lo de arriba, suele hablarle a todos los hombres como si fueran criaturas estúpidas, incapaces de absorber nociones complejas.  

➳Solo acepta misiones de gente de su país o de gente de países que simpaticen con el suyo.

➳Nunca acepta comida o bebida de otros, ella solo ingesta lo que prepara o sirve.  

➳Dado su oficio, es muy ágil y sigilosa.

➳Pese a parecerlo, no todo es soledad en su vida. Tiene una “boa constrictor” que se llama “Merè”. Mide 2,70 metros y, naturalmente, jamás sale del refugio de Justine. Anda libre por toda la casa y el jardín, pero por alguna razón no es capaz de buscar su libertad, aun cuando la mercenaria se demora días en regresar a causa de alguna u otra misión. Se alimenta de los restos de cuerpos que deja Justine a su disposición. Parece que ambas se tienen muchísimo cariño, y es natural que se le enrolle en hombros y cintura, sin ejercer presión, cuando ésta lee o duerme.  

Procedencia
Nombre original del personaje: Justine Lorsange.
Procedencia: http://materarsenic.deviantart.com
Spoiler:
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Última edición por Justine Lorsange el Lun Mayo 02, 2016 4:57 pm, editado 2 veces
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Re: “Odiar es un talento que se aprende con los años”

Mensaje por Eliwood el Lun Mayo 02, 2016 6:32 pm

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenida!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

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Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gema de Ascuas
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2906


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