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Desafío a la autoridad (Priv. Artemis - Social)

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Desafío a la autoridad (Priv. Artemis - Social)

Mensaje por Invitado el Vie Abr 29, 2016 8:04 pm

No se podía creer eso. Ni siquiera había salido del territorio de Ylisse y ya le habían enviado un mensajero a su partero para informar de que habían recibido noticias de una especie de altercado, en uno de los pueblos que quedaban más adelante, justo antes de tomar el camino real hacia el norte en dirección a la gran nación de Regna Ferox. Y Chrom sabía que significaba eso; que estaban solicitando que fuese allí ya que había partido. Pudo entender que todos los refuerzos del ejército de Ylisse estuvieran ocupados y siendo utilizados en misiones de reconocimiento o enviados a los frentes abiertos de contención, pero era algo extraño que le pidieran a él expresamente que acudiera, cuando Chrom había sugerido que un grupo de sus hombres podría acercarse y ver qué era lo que había ocurrido.

Sin embargo, en la misiva ponía expresamente que era algo que acontecía la presencia de la realeza de Ylisse porque había sido un acontecimiento de alta importancia. Chrom no sabía cuanta importancia debía de tener si le hacían retrasarse unas horas, como mucho un día, de su viaje pero era algo a lo que no podía negarse si los aldeanos de ese pueblo tanto lo necesitaban. No sería propio de él, ni de un señor. Ni siquiera de un príncipe. Así que pidió que le explicasen los detalles del mensaje de los aldeanos antes de llegar a la aldea pertinente.

La cosa era así; un subhumano había producido una especie de altercado en una aldea, y había amenazado a sus habitantes con reportar cierta “violencia” a la nobleza de Ylisse, puesto que decía ser… “algo” de Altea. Chrom no lo entendía bien, era un asunto complicado porque estaba seguro de que ahí faltaban muchas cosas y que había versiones muy distintas de unos y otros, como siempre. Lo que si sabía es que alguien no podía hablar así como así en su nombre o el de su familia lejana, más cuando las tensiones entre la gente estaban muy presentes y por el hecho de que no sabía de qué ser se trataba en cuestión. A Chrom no le gustaba mucho esa palabra, pero sabía que significaba. Eran aquellos seres medio animales que sabía existían entre la raza humana, y aunque lo pareciesen tenían atributos y habilidades que distaban mucho de les personas corrientes. Eran otros pueblos, otras culturas… Pero esa clase de palabra que era referida para aludir a una “inferioridad” le hacía pensar en cosas que habían ocurrido en su niñez. Cosas que le traían malos recuerdos y que, él pensaba, a la larga hacían mal a todos. No le gustaba esa palabra.

Para medio día, llegaron a la aldea vecina donde le habían comunicado que se hospedaba el ser, los llamados Laguz, le informaron cuando pidió saber el término por el que ellos mismos se referían. Así que Chrom, queriendo terminar con ello cuanto antes, pidió a su compañía que esperase en la plaza principal junto a los carros y los caballos frente a las miradas curiosas de los aldeanos y él mismo fue acompañado por dos guardias a la posada en cuestión, junto al hombre responsable de la aldea vecina en la que se había producido aquel problema.

El príncipe ylissense nunca había visto a un laguz antes, así que realmente no sabía que esperarse. Llegó a la rápida conclusión de que le trataría como a cualquiera de las personas que le rodeaban, y simplemente pediría explicaciones sobre por qué sus palabras habían nombrado a su casa y a la de su sobrino, y que era lo que había pasado allí. Cuando antes pudiese deshacer ese lío y darles una solución a los aldeanos que demandaban alguna clase de medida ante sus pérdidas, antes podría dejar las cosas en orden y marcharse, quitándole trabajo a su hermana.

Así pues, llamó a la puerta de la habitación.
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Re: Desafío a la autoridad (Priv. Artemis - Social)

Mensaje por Artemis el Sáb Abr 30, 2016 2:31 am

Había sido hasta ahora un viaje ajetreado y lleno de contratiempos por lo que se supone era solo una visita corta de “llega y entrega” a Ylisse se convirtió de la nada en una verdadera odisea. Al parecer no era muy común ni agradable que digamos ver a un laguz suelto por las calles de los pueblos pero los aldeanos solían tranquilizarse al ver el collar de mascota que portaba en su cuello, el cual mágicamente parecía apagar las alarmas de los humanos para verlo como algo inofensivo… claro, un perro con correa aunque ladre no da miedo. Aun así, su misión estaba lejos de acabarse pues si bien había logrado dejar a su pequeña amiga en un lugar seguro y le había enseñado unas cuantas cosas lo cierto era que todavía debía seguir adelante hacia la ciudad principal de Ylisse y buscar a su amigo custodio para entregarle las prendas prometidas.

Y es así como termino en el pueblo de “Roble tumbao” nombre llamativo y curioso por donde se viera, deseaba preguntar a los lugareños la respuesta le llego por si sola cuando escucho a uno de los más viejos decir “Que eh eso?, un subhumao?”. Ciertamente los humanos nunca dejaban de sorprenderlo, en especial porque notaba que tenía mejor dicción y pronunciación que aquellos que lo llamaban “bestia”.  Al igual que siempre intentaban negarle el acceso a las posadas con la excusa de que “no se permitían animales” pero la actitud del hombre cambio radicalmente cuando el laguz le mostro un par de brillantes monedas de oro. Además clamaba tener un amo y por el collar de oro lleno de joyas preciosas incrustadas tan finamente era fácil adivinar que quien sea que fuese dueño del laguz debía tener pasta de sobra. Normalmente era suficiente con solo decir “Mi amo me mando a un recado y solo estoy de paso” para que lo atendieran como se debe y una vez mostrando el oro nunca se paraban a preguntar a quien pertenecía el laguz, de esta manera Artemis logro de hacerse de una habitación moderadamente lujosa, con una cama suave y un baño caliente al lado. Se dio una ducha, cepillo y arreglo su plateado pelaje, se limo con cuidado las garras quitando todo rastro de suciedad en ellas y agrego sobre su cuerpo varias lociones finas que traía consigo, se puso su túnica de seda que traía previamente empacada y pidió servicio a la habitación para evitar incomodar a los demás clientes de la posada. Fue entonces que después de un rato la puerta de su habitación sonó y Artemis, pensando que se trataba der servicio a habitación abrió la puerta sin miramientos.

- Vaya, que buen servicio tienen aquí. No han demorado nada, sigan así y les daré una generosa… pro… pina?

No le tomo mucho tiempo reconocen al hombre regordete del pueblo vecino y la visión no podía serle más desagradable, el hombre venia envalentonado por la compañía de un hombre joven de aspecto elegante. El color de su cabello y ojos así como su aroma le parecían realmente familiares por lo que no necesito hacer uso de su habilidad para distinguir quien era, cosa que le hiso poner un ligero gesto de fastidio pues aquel pueblerino idiota no solo estaba molestando a aquel hombre tan importante si no que para colmo lo habían atrapado en su túnica de dormir.

- Ahhhh, señor Gordon según recuerdo… como va todo?, si está buscando a la niña pequeña que estuvo a punto de linchar junto a una turba enardecida por unos pollos que no desaparecieron lamento decirle que ya me encargue de llevarla lo más lejos posible de usted
Spoiler:

Comento dibujando en su rostro una sonrisa amplia lanzando aquella bomba como una especie de reprimenda a aquel hombre por intentar causarle aún más problemas cuando estaba a punto de disfrutar de una agradable comida y un merecido descanso. El zorro meneaba alegremente la cola divertido por el gesto de nerviosismo dibujado en el rostro del villager. Después centro su atención en el hombre peli azul haciendo un ligero inclinamiento de cabeza a modo de saludo.

- Un placer conocerlo alteza… aun que me hubiera gustado mucho estar un poco más presentable para recibirlo. Imagino que tendrán algún asunto que tratar conmigo?, pasen, pasen, estoy para servirlos.

Y así les abrió la puerta para dejarlos pasar, hablando siempre educado y correcto, totalmente contrastante con la imagen de bestia salvaje que seguro le habían dado de él. Aun portaba el collar de oro en su cuello pues tenía la costumbre de no quitárselo en ningún momento al estar de viaje, más que nada para evitar que intentaran robárselo mientras tomaba un baño o dormía.
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Re: Desafío a la autoridad (Priv. Artemis - Social)

Mensaje por Invitado el Miér Jun 01, 2016 8:13 pm

Chrom alzó una ceja cuando el laguz en cuestión abrió la puerta de la habitación, aparentemente, hablando solo. Eso o quizá creía realmente que era el servicio que iba a tenderle. Por lo que le habían dicho, se había podido costear de alguna manera la mejor habitación de la posada, y eso al príncipe le hizo pensar ciertas cosas, pero aún así, el hombre apareció en el umbral de la puerta casi regio, serio y a la espera, porque él no dijo nada. Casi parecía un rey más que un príncipe por su porte y los guardas que lo acompañaban.

Pero allí al que se escuchó casi en seguida hablar fue al hombre responsable que lo había guiado hasta allí. ― ¡Es ese, mi señor! ¡El laguz que defendió a la ladrona!

Chrom no hizo mucho caso del enfado (¿o valentía mal escondida? No lo sabía bien) del hombre que empezó a farfullar, sino que le interesó más el ser que había delante de él, en la forma en la que se expresaba, andaba o gesticulaba. Un aroma almizclado y dulce provenía de él y además tenía la piel cuidada. Era muy diferente de cómo le habían descrito los laguz alguna vez asi que por unos momentos se sintió algo confuso. Más sin embargo, el príncipe no dejo que aquello se reflejase en su rostro, pues había sido enseñado desde niño ese tipo de cosas.

El hombre, por su parte, pareció enfadarse más por las palabras del laguz frente a él, acompañado de su altanero gesto que a Chrom tampoco le gustó. Ese tipo de cosas le hacían sentir incómodo, pues ambas partes trataban de parecer con suficiencia. Él pensaba que esas cosas eran banales y vacías, y que si un hombre tenía honor no necesitaba comportarse de esa forma, sino confiar en que sus acciones eran las más acertadas.

Silencio. ―El príncipe pidió, del tono más respetuoso que pudo, pues no quería que empezase una batalla de pujas que no llevaría a ninguna parte. Si estaba allí era para arreglar todo aquello. ― No me importan las apariencias, sino el tiempo. Así que no quiero andar con rodeos. ―Chrom era un hombre práctico que solo guardaba las formas y el protocolo cuando realmente la situación lo ameritaba. En esa situación, no pensaba que fuera necesaria. Tenía un viaje que atender. ― Ya he escuchado una parte, ahora quiero escuchar la otra. Sin interrupciones. ― Y eso lo dijo por el hombre que aún trataba de convencerle, tras de él. ― Dejadnos solos. Si este individuo llegase a querer hacerme algo creo que me las podré apañar solo. ―Y eso fue entonces por sus guardias, que al principio parecieron reticentes a dejar solo al príncipe con un laguz. Eso le ayudó a saber que realmente no había una muy buena opinión sobre ellos, pero realmente no pensaba ser tan débil si la criatura delante suya resultase ser realmente fuerte o lista.

Así pues, los guardas dieron un paso atrás en el umbral de la puerta, con el hombre que quería arrancarse los pocos pelos que le quedaban en la cabeza y ellos mismos cerraron la puerta ante ellos. Probablemente harían guardia en esta, sin dejar que nadie entrase o interrumpiese, hasta nueva orden del príncipe. Y una vez fue así, el hombre de pelo azul se giró hacia el laguz que meneaba la cola, todavía guardando las formas serias y corteses, aunque no parecía estar contento con el comportamiento contrario.

Como pareces saber para qué estoy aquí y quien soy, me ahorraré las explicaciones insulsas. Cabe decir que no voy a tolerar un comportamiento tal altanero más, tengo bastante ya intentando saber que pasó realmente. Porque no me creo la versión de mi propio aldeano, por mal que lo diga un príncipe. ―Estaba siendo sincero y honesto, aún así no acabó de hablar. ― Sin embargo, nadie se queja “por qué sí”, así que… ¿Qué pasó con la niña y porqué nombraste a mi casa y a la de mi sobrino?
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Re: Desafío a la autoridad (Priv. Artemis - Social)

Mensaje por Artemis el Jue Jun 02, 2016 1:26 am

Alli estaba el humano regordete y semi calvo apuntándole acusadoramente con el dedo, bajo otras circunstancias estaría mucho más nervioso pero, aun que las cosas fueran mal contaba con cierto punto de inmunidad diplomática. Aun así no podía negar que tal descaro por parte de ese hombre llegaría al grado de llevar al príncipe de Ylisse a visitarlo en su cuarto de hotel y estando tan poco presentable. El zorro guardo silencio en cuanto el peli azul lo solicito y con callada sumisión le dejo entrar a la habitación pues no era quien para negarle la entrada, sabia frente a quien estaba y su posición en este momento.

- Le ruego me disculpe por mi falta de respeto, alteza. Ha sido descortés de mi parte responder a la provocación de su ciudadano de aquella manera… aunque francamente es difícil mantener la compostura cuando te traen al príncipe en persona mientras estas en paños menores.

Comento haciendo una educada reverencia mientras adoptaba una actitud mucho más sumisa frente a aquel que tenía enfrente, la cual termino reforzada por el evidente regaño dedicado a su persona. No era que pretendiese ser hipócrita pero estaba entrenado para actuar de aquella manera frente a la nobleza, sumiso y obediente.  Como es protocolo en un esclavo laguz Artemis se agacho para quedar sentado de rodillas en el piso, apoyando sus manos en cada respectiva pierna y agazapando las orejas hacia atrás. Aquella posición hacia que el laguz en cuestión estuviese en una posición en la cual le sería difícil intentar atacar sin ser anticipado por lo que era obligatoria cuando estaba en ese tipo de situaciones.

- Respecto a lo sucedido, solo puedo decirle lo que vi y lo que se pues no estuve presente en el momento en que comenzó todo. Haciendo un lado detalles innecesarios solo puedo decirle que vi a un grupo de 10 o quizá más aldeanos persiguiendo a una pequeña laguz acusándola de haberle dado caza a un par de aves de corral. Sé que no era asunto mío pero si le digo la verdad no podía quedarme tranquilo viendo como linchaban a una cría que en estándares humanos no tendría mas de 10 escasos años de edad por algo que no había hecho, le aseguro que no lo digo porque se tratase de una laguz si no por el simple hecho de que la niña no emanaba olor alguno a sangre, eso junto al testimonio de uno de los aldeanos que no supo decirme “cuantos” pollos en cuestión habían sido hurtados cuando les pregunte con intenciones de pagar los daños. -  

Hablo sinceramente con el semblante totalmente serio, limitándose a acatar la orden que le habían asignado de relatar su versión de lo sucedido, antes de continuar se dio a la tarea de desabrochar el bonito collar enjoyado que traía al cuello, poniéndolo en sus manos y presentándolo al soberano para que pudiese admirar la llamativa placa con el escudo de la casa real de Altea y comprobar que efectivamente era autentica. Y al lado de esa llamativa placa de color dorado había una más pequeña de plata la cual era un “permiso provisional” de visitante que había solicitado previamente para poder moverse en Ylisse pues aunque fuera la mascota de quien era sin los permisos adecuados no sería diferente de un inmigrante ilegal, en pocas palabras estaba en el Reino de Ylisse en calidad de visitante y nada más.

- Cito textualmente lo que dije frente a los aldeanos “Les habla Artemis, mascota de Marth Lowell, regente de la casa real de Altea y sobrino de su rey. Les hago saber que si cualquiera de ustedes me hace aunque sea un pequeño rasguño deberán enfrentar un juicio por dañar propiedad  real”. No es que use el nombre de mi amo o su familia como mero capricho pero le hago saber que el grupo de aldeanos estaba en una actitud totalmente hostil hacia nosotros dos al grado que incluso me arrojaron un risco de buen tamaño en cuanto intente entablar una conversación civilizada con ellos y desde mi punto de vista había solo 3 posibles soluciones al dilema: La primera fue la correcta a mi parecer, hacerles ver que soy propiedad de mi amo y las consecuencias de dañar la propiedad de la realeza pues estará de acuerdo en que de haberme agredido como planeaban hacerlo el conflicto se hubiese vuelto más grave. La segunda habría sido actuar como la bestia que dan por sentado que soy, demostrarles lo peligroso que puede llegar a ser un laguz y lo afortunados que fueron al haberse topado con solo una cría en un principio, según entiendo el protocolo es llamar a las autoridades en caso de que el pueblo se vea amenazado y créame que les hubiera recordado con creces por qué se deben tomar esas medidas…. Eso habría dejado una buena cantidad de heridos pero le aseguro que ninguna baja, después de todo estoy entrenado para no usar fuerza letal contra los seres humanos pero habría sido una medida poco ortodoxa que terminaría por repercutir a mi amo en varias maneras aunque en realidad estuviese actuando en defensa propia. La tercera era tomar a la cría e intentar escapar con el riesgo de que los aldeanos nos dieran caza e intentando protegerla sin herir a los agresores terminásemos ambos como un bonito trofeo en el despacho del hombre que le trajo aquí en primer lugar. En tal caso creo que igualmente a mi amo no le habría hecho ninguna gracia y tendrían un conflicto grave entre manos pues ya no mencionemos el delito de daño intencionado si no hurto y mal uso de propiedad real… Oh, pero el jefe de la aldea tendría un lindo y mullido abrigo blanco que ofrecerles a modo de disculpa. -  

Y dicho aquello el laguz de cabello plateado se inclinó hacia adelante hasta que su frente tocase el piso, no tenía reparos en hacer ese tipo de cosas pues aunque para un laguz humillarse de aquella manera frente a un humano fuese impensable, para Artemis solo era algo que tenía que hacerse pues a los humanos suele gustarles sentirse como algo superior. Era una forma rápida de ganarse su simpatía cuando se trataba de personas con caracteres tan pomposos y altaneros como suelen ser los nobles y aunque en realidad solo conocía al príncipe Chron de rostro y nombre no pensaba que fuese diferente a los demás. Por otro lado Artemis parecía ser bastante culto en el ámbito de la política pues hacia referencia a protocolos y leyes que no se esperaría que una "mascota" supiera... el zorro, astuto como era estaba bastante al tanto de lo que sucedía y la situación en la que estaba.

- Aun así, acepto las consecuencias de mis actos y recaiga en mí el castigo pertinente. Si he cometido alguna falta contra la familia de mi amo suplico que se tomen represalias contra mí solamente, lamento causarle molestias.

Se quedó en esa posición a espera de las palabras contrarias pues, nuevamente, seguía el protocolo de mantenerse inclinado hasta que le dijeran que podía alzarse. Artemis en tiempos de antaño fue un esclavo perfectamente entrenado y adoctrinado por lo que, en momentos como ese en los que no sabía a ciencia cierta con quien trataba optaba por dejar que su cuerpo hiciese lo que ya sabía de memoria, era una táctica que usualmente le daba buenos resultados pues los humanos eran criaturas arrogantes después de todo.
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Re: Desafío a la autoridad (Priv. Artemis - Social)

Mensaje por Invitado el Jue Jul 07, 2016 11:44 pm

Al príncipe de Ylisse no le importaba como el otro se encontraba, si en ropas menores o todo arreglado. Chrom no era ese tipo de noble que considerase una buena presencia digna de su estatus social, así que ni siquiera pensó que eso fuese una falta de respeto o una ofensa. Aquellas nimiedades no iban con él, así que simplemente reposó una mano en la vaina de su espada y el otro brazo quedó cubierto por su capa blanca, mientras se mantenía callado y veía que el otro… espera, ¿qué estaba haciendo?

De un momento al otro, el laguz acabó de rodillas en el suelo y de alguna forma, postrado ante él. Sabía que era un príncipe y todo lo que eso conllevaba, pero Chrom no acostumbraba que hicieran aquello como… como si fuera un Dios. Entendía las reverencias, incluso las rodillas incadas en el suelo mientras le llamaban “alteza”, pero nunca había visto una sumisión tan completa. Fue algo que se notó en su rostro y de alguna forma en sus gestos, pues estaba empezando a pensar que eso que había dicho de ser una “mascota” era cierto y su primera reacción era parecer inofensivo y obediente. ¿Era así como trataban a los laguz la gente que los tenía en posesión? Era… extraño, observarlos hacer eso. Después de todo, no parecían tan distintos a un humano… Y de hecho, aquel laguz hablaba mejor que algunos. Chrom carraspeó, para quitarse la sorpresa del rostro cuando el laguz en cuestión explicó su versión de la situación.

Respecto a eso, si he venido era porque estaba cerca de aquí, en un viaje. Habían solicitado una audiencia real, por lo que me pareció mejor idea venir. No sé bien que ha pasado, pero tengo la sensación de que, digas lo que digas, van a seguir exigiendo una solución. —Chrom habló sinceramente, aunque lo que le acaba de decir es que su versión iba a ser indefensible, incluso aunque el príncipe le creía. — Son tiempos de guerra, difíciles, y hay muchos saqueadores que se aprovechan de los ataques emergidos para saquear aldeas. Si piensan que les han robado, sea un laguz o no, no cambiarán de opinión.

Y tan bien como entendía eso, Chrom sabía que era injusto y que su pueblo estaba equivocado. También escuchó en silencio lo que el otro decía, aunque ahí también le sorprendió la buena memoria por las palabras textuales que estaba recitando. No sabía si eso era una habilidad de los laguz o es que estaba muy bien enseñado, pero de cualquier manera, el noble estaba ciertamente impresionado. Tanto, que por un momento perdió el hilo de por dónde iba a seguir su explicación. Pero luego lo recordó al ver el collar que le estaba enseñando a modo de ofrecimiento, donde podía reconocer bastante bien el sello de la casa de Altea, aparte de la pequeña placa que colgaba al lado.

No tengo por qué dudar de que eres… propiedad, de mi sobrino. —Le costó un poco decir esa palabra, pero prosiguió. — Aún así, la prepotencia no es algo que funcione en ningún ámbito, y menos viniendo de alguien que está defendiendo al que creen, una ladrona. Así que según lo veo, eso si que fue un error de tu parte, dándole razones para provocar su ira. Ya seas una mascota real o no, no es algo que se pueda ir haciendo por ahí sin unas consecuencias claras, incluso cuando defiendes algo que sabes que es injusto. —Y era en momentos como ese, porque Chrom se había visto en situaciones similares a la del laguz, en la que la voz de la experiencia y la madurez prevalecían por encima del fogoso instinto justiciero del hombre y le decía que debía echar mano de la diplomacia. Porque, en ocasiones como aquella, la solución no era imponerse. Sabía que cualquier chico con un fuerte espíritu no entendería eso al principio, no queriendo rebajarse por ser injusto, pero lamentablemente Chrom ya había vivido ciertos años en los que incluso tenía que agachar la cabeza hacia otros nobles. — Lo que vengo a decir es, yo creo en tu versión. Así que… ¿Eh? —Ahí sí que se le fue el hilo de pensamiento totalmente.

De repente el chico estaba tocando el suelo con la frente y diciéndole que iba a aceptar cualquier castigo que le pusiese por su error. Chrom pensó que esa fue la vez que más sorprendido le había dejado alguien, pues no pensaba que aquel incidente fuese a ser tan grave como estaba haciendo parecer el otro para aplacar una ira que Chrom no sentía.

¡Espera! Eh… No tienes que comportarte así, ¿sabes? Quiero decir… No hace falta que te humilles de esta forma, no me has ofendido, ni nada parecido. —El príncipe perdió un poco de seriedad porque no se pensaba que algo así estuviese pasando de verdad, así que le tendió una mano, suspirando, para levantarse del suelo. — No voy a castigarte, aunque esto es algo que Marth debería saber, porque eres su mascota, ¿no? Sin embargo, solo se trata de un pueblo que quiere ser recompensado por algo. Así que yo pagaré lo que sea que crean que la niña les robó aunque no fuera así, y les pediré encarecidamente que antes de tomarse la justicia por su mano, mejor sería acudir a los guardias de los puestos en el camino real. —Sí, eso sería la mejor solución en esos casos. Aunque sabía que andaban cortos de personal por los ataques de los llamados emergidos, pero quería darles algo de seguridad. — Solo si me prometes que no volverás hacer algo así… Artemis. —Recordó su nombre, de lo que antes le había recitado. — Así te llamas, ¿verdad?
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Re: Desafío a la autoridad (Priv. Artemis - Social)

Mensaje por Artemis el Sáb Jul 16, 2016 2:00 am

El laguz de pelo plateado esperaba su respuesta en un estado de sumisión total, confiaba en que el tío fuese tan noble y generoso como su amo así que no esperaba un castigo muy severo que digamos, aun así sabia las repercusiones que ello podría tener si Marth se enteraba.

- Hah? -

Ante las ultimas palaras del príncipe Artemis alzo la cabeza con un notorio aire de duda pues a la fecha no había conocido un solo humano que no disfrutara de verle arrodillado en el piso de forma sumisa, menos aún alguien de tan alto rengo como lo era un príncipe. Más aun, el pelo de su cola se erizo haciéndola ver más esponjada en cuanto el peliazul le dio la mano para ayudar a levantarse, eso estaba totalmente fuera del protocolo!!!!. El zorro se quedó mirando incrédulo a su interlocutor mientras que en su mente había una guerra campal entre sus pensamientos sobre lo que debía hacer a continuación… por una parte era grosero tomar la mano de un noble para levantarse, por otra era un insulto dejar a un príncipe con la mano extendida, contradictorio y delicado… cual era el correcto proceder?.

- Ahhhh… g-gracias alteza…. esto es… ciertamente inesperado….

Comento el laguz finalmente tomando la decisión de tomar la mano contraria para ponerse de pie, aun con su larga cola totalmente esponjada por los nervios. Su cuerpo se tensó aún más en cuanto el otro le dijo que le comprendía y no lo castigaría, más aun así informaría a su amo de aquel incidente. Recordaba perfectamente que hace no mucho tiempo había matado de forma accidental uno de los pavorreales alvinos que la hermana de Chrom le regalo al joven Alteano por una ocasión especial y aun que su castigo no fue ni remotamente tan severo como cuando era un esclavo de plegia ciertamente no deseaba que lo amarraran otra vez en el patio trasero.

- Francamente creo que ellos saben que no les falta ninguna gallina sino más bien podría ser una excusa porque querían la piel de la pequeña. Los laguz somos considerados animales en todos los reinos de Akaneia por lo que su caza y captura no están prohibidos. Francamente lo único que me mantiene protegido de un destino tan triste como ser convertido en tapete es, precisamente, ser la pertenencia de su sobrino como usted ha dicho.

Comento el zorro de ojos azules aun manteniendo el decoro y la seriedad que la situación ameritaba, espalda recta, orejas agazapadas hacia atrás y las manos a ambos costados del cuerpo. Su larga cola normalmente alegre se mantenía estática, intentando que el otro comprendiese su situación lo mejor que fuera posible pues por la forma en que lo trataba dudaba que el príncipe estuviese realmente consiente de lo que pasaba.

- Ya he tenido la desgracia de haber defraudado a mi amo en una ocasión, fue un accidente por supuesto y aun que recibí un castigo pertinente por ello es un asunto…. delicado. Sé que no soy nadie para pedirle favores a un príncipe como usted pero le suplico que mantenga este incidente en secreto. Como usted sabe el problema en si ya es algo complicado y mi joven amo ya tiene suficiente peso sobre los hombros como para mis errores le den algo más en lo que preocuparse. Claro, también entiendo que los ciudadanos no van a entender razones y usted está en una situación complicada pues yo solo soy un laguz y un gobernante debe poner primero a sus ciudadanos. Si me cree o no usted debe hacer lo correcto así como yo lo hice rescatando a esa pobre cría, aun a sabiendas de las consecuencias que esto podría acarrarme.

Artemis era leal a sus principios y estaba consciente de que los nobles de alto cargo debían ser fieles a los suyos. Dudaba que los aldeanos aceptaran por las buenas el que un laguz como el anduviese suelto por allí para “robar más gallinas” y al no estar la niña como un blanco fácil solo quedaba aquel de mayor edad para culpar de todo.

- Seguro que los aldeanos querrán sangre, es lo que les divierte a los seres humanos o los tranquiliza, quién sabe?. Así que dudo que queden satisfechos solo con que les paguen unas gallinas que no desaparecieron.

Comento Artemis retrocediendo unos pasos para tomar la infusión de frutos rojos que usaba como tratamiento para mantener su pelaje brillante y sano, alzando la botellita de cristal frente al monarca con una amplia sonrisa.

- Este de aquí es un tratamiento para el cabello alteza, es mi secreto para mantener mi pelaje esponjado y brillante pero puede pasar por sangre para el ojo poco atento. Un poco en el área del pecho y un poco en su espada, de esta manera elimina lo que sus súbditos temen y tanto usted como yo seremos libres de que el señor calvo y regordete de afuera vuelva a molestarnos. Que dice alteza?

Espero a que el otro pensara la situación y ya fuera que deseara seguir con su plan u optara por el otro igualmente estaría de acuerdo. Al final no era tan malo estar amarrado al patio otro par de noches si con ello había logrado salvar a su pequeña y dulce amiga.
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Re: Desafío a la autoridad (Priv. Artemis - Social)

Mensaje por Invitado el Jue Jul 28, 2016 5:05 pm

Sabía que era inesperado, más in embargo Chrom no era muy serio en el protocolo. Nunca se le había dado especialmente bien, y siempre tendía a usar la camaradería en el ejército como excusa para no tener que tratar a los demás como seres inferiores a él solo por su título noble. Quizá cuando era joven si que procuraba hablar con propiedad y asegurarse de que sus palabras eran correctas en todo tipo de situación, pero una vez creció se dio cuenta de que las palabras casi siempre se las llevaba el viento y se conseguían mejores resultados cuando hablabas sinceramente con las personas a tu alrededor. Por eso, ya fuese humano o laguz, a Chrom no le gustaba que se arrodillasen frente suya como si el fuese una especie de… divinidad. Puede que algún día llegase a ser rey, pero eso tampoco significaba que tuviese que humillar a sus súbditos. Prefería muestras de respeto de otras formas.

Por eso, esperó a que el chico tomase su mano y le ayudó a levantarse, volviendo a un semblante serio de nuevo.

No espero una sumisión total tuya. Solo quiero aclarar esto de una vez por todas. —Le explicó, con calma, observándolo desde arriba. Pero lo que dijo a continuación no le gustó demasiado, y su rostro lo dejó ver con el ceño fruncido y la cabeza algo alta. — Aún a sabiendas de que no conozco personalmente a todos y a cada uno de los ciudadanos de ese pueblo, no voy a tolerar que sean tratados de cazadores sin corazón por un incidente como este. Quiero creer que si algo les llevase a hacer algo tan deleznable como eso sería por la falta de recursos que azotan al reino y a sus alrededores. Así que agradecería que no te pusieras al mismo nivel de los que crees que son los agresores aquí. —Al igual que Chrom era comprensivo y benevolente, tampoco hacía favoritismos hacia nadie en problemas de disputas como aquel. Contentar a todo el mundo era la solución más rápida, pero de ahí a escuchar como ambos bandos se echaban las culpas, sin arreglar nada… no estaba por la labor. — Hay organizaciones de cazadores y grupos de gente que odian a los laguz, soy consciente de eso, pero no creo que todos los humanos con los que te cruces vayan a matarse por asesinarte o por conseguir tu pelaje. De lo contrario, si eso fuese cierto, ya te estaría yo mismo quitando la piel a tiras, ¿no crees? Ya que soy un humano. ¿Crees que tengo esas intenciones por serlo?

Chrom creía ciegamente en que había algunos humanos que podían pensar por sí mismo y que identificaban a los laguz como seres diferentes, pero no por ellos como objetivo de caza, al igual que respetaban a otros animales. Creer que cualquier humano cogería las armas y asesinaría a una criatura simplemente porque era distinta, era ir muy lejos y ser tan extremista como lo que proclamaban los laguz ser los huamnos. Y Chrom no quería ni una cosa, ni la otra. Chrom quería que todos los ciudadanos de su reino viviesen en comunidad, y se ayudasen para defenderse.

Pero por otro lado, Chrom no pensaba que aquello hubiese sido tan fuerte como para hacer algo que el laguz no deseaba. Parecía ser que no quería que Marth se enterase de ello, y aunque lo que tocaba era avisarle de que algo suyo había provocado un revuelo en su tierra… Chrom no iba a hacerlo.

Está bien, no le diré nada a mi sobrino. Pero tendrás que pasar desapercibido cuando salgas de Altea, puesto que por más que seas la mascota real, no tendrás jurisdicción. Vas a tener que cuidar tus acciones un poco más. ¿Entendido? Podrías llevarle un problema a Marth más. —Y le había dicho que era eso lo que no quería. Chrom lo respetaría, su deseo de guardarlo en secreto, pero a cambio tenía que andarse con ojo de no provocar esas cosas en otros sitios, aunque presenciase actos que parecían injustos. Esas cosas tenían que ser dejadas a la guardia pertinente, por muy difícil que pareciese. Era algo que el príncipe había comprendido durante los largos años. Chrom volvió a fruncir el ceño ante la afirmación del laguz sobre que los humanos se contentaban con sangre. — Volver a decir eso como si fuese cierto es ir muy lejos en las opiniones de los humanos. ¿No es eso lo que intentas evitar sobre los laguz? Estás haciéndolo mal. —Le reprendió. Quería que aprendiera de aquello y que pudiese pensar en el futuro. Aún así creía que tenía un poco de razón. No por la masa, sino por el jefe del pueblo. Era problemático que un simple cabecilla introdujese sus propias opiniones y pensamientos ruines, azuzando y convenciendo a las mentes más débiles que dirigía. Era un perfecto ejemplo de mal gobernante. — No estoy de acuerdo en engañar a los ciudadanos. Y mucho menos con algo tan violento. Eso solo los convencería de que es lo que se debe hacer hacia un laguz que piensan que no se comporta y no quiero inculcar eso. —Hizo una pequeña pausa, cruzándose de brazos. No iba a cambiar de opinión en eso. Sin embargo, sabía que había que tener una solución que les contentase. Y él la encontraría sin hacer creer a nadie que había dañado al laguz. — Del hombre a quien te has enfrentado antes me ocuparé yo, porque es mi obligación y mi deber como su príncipe. No tienes que preocuparte, me sé unos cuantos trucos con esto.
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Re: Desafío a la autoridad (Priv. Artemis - Social)

Mensaje por Artemis el Dom Sep 11, 2016 10:04 am

Artemis escucho lo que el príncipe de Ylisse tenía para decirle, sorprendiéndole más aun el hecho de que parecía reñirle por generalizar el concepto de los humanos hacia los laguz. El zorro no pudo hacer más que soltar un discreto suspiro agachando las orejas…. No podía evitar que esa forma de pensar por parte del pariente de su amo le pareciera simplemente adorable, lamentablemente el mundo que el laguz de ojos azules conocía era uno muy diferente, la realidad más cruda y aterradora de lo que alguien de cuna noble podría imaginar o por lo menos así lo miraba el zorro.

- De verdad?, lo agradezco mucho alteza. Le aseguro que he aprendido mi lección con respecto a ser discreto, no volverá a ver ningún otro incidente que me involucre.

Agradeció con una educada reverencia la consideración que el futuro monarca estaba teniendo para con el…. Aun que efectivamente no pensaba quedarse sin hacer nada de ver una situación similar pues cazar a un laguz representaba peligro tanto para los aldeanos como para el laguz mismo. Resolvería el problema sin involucrar su identidad y quizá así tanto el príncipe Chrom como el mismo se ahorrarían muchos quebraderos de cabeza futuros y reuniones incomodas como aquella. Aun así debía escoger bien sus batallas pues siendo una pertenencia de la realeza incluso un estornudo suyo podría traer consecuencias.

- Entiendo… lamento haberle faltado al respeto nuevamente, alteza.

Desde el punto de vista del laguz, Chrom defendía un punto de vista algo interesante aunque no muy acertado en términos reales. Era verdad que había humanos como el que los consideraban como seres pensantes e incluso los respetaban como lo estaba haciendo el joven humano en ese momento pero en su mayoría no era así. Ya fuese por los cuentos de los viajeros, los libros de las bibliotecas o cosas similares era más normal que los viesen como animales, bestias exóticas que no podrían llegar al entendimiento de una persona, de allí ese término ofensivo que solían emplear. “Sub-humanos” si mal no recordaba. Aun así, no le parecía del todo mala esa forma de pensar de un posible heredero al trono de Ylisse, podría trabajar con eso y ya que era pariente cercano de su amo las oportunidades para verle y hablar con él no serían pocas… quizá el sí que podría ayudar a su causa.

- Estoy entonces totalmente de acuerdo, soy solo un invitado en este reino y debo atenerme a lo que se me ordena. Aun así, lo hare con gusto si es que hay algo en lo que pueda ayudar para solucionar este dilema.

Declaro el zorro dibujando en su rostro una amplia sonrisa comenzando a menear la cola al contemplar que podría por fin dar un paso adelante en su plan para comenzar a erradicar la esclavitud laguz, por lo menos en uno de los 5 reinos de Akaneia.

- Más aun, tiene un asunto importante que atender?. Podría escoltarlo un tiempo en lo que tomo el camino de regreso al castillo de mi amo. Así se asegurara de que no me voy a meter en más problemas y contara con un par de manos extra por si le atacan los bandidos…. Aunque claro, entenderé si no desea saber más de mí.

Un pequeño viaje serviría para poder conversar bajo un ambiente menos tenso, quizá. Conocer al joven noble y que de paso lo conociera de igualmente. Nunca estaba de más un aliado como ese después de todo.
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Re: Desafío a la autoridad (Priv. Artemis - Social)

Mensaje por Eliwood el Sáb Nov 05, 2016 1:42 am

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