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Danza de espadas [Entrenamiento | Lon'qu - Judal]

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Danza de espadas [Entrenamiento | Lon'qu - Judal]

Mensaje por Judal el Jue Abr 28, 2016 10:54 pm

El pasaje por la gran muralla había sido bastante complicado, al parecer no era tan sencillo como simplemente caminar y pagar un pequeño impuesto como era en otros países sino que le habían hecho demasiadas preguntas y había tenido que valerse de su habilidad para mentir y un pequeño saco de oro para poder pasar y poder llegar a tiempo a la razón por la que iba a aquel lugar.

Hacía ya una semana que había visto en la plaza de Ylisse aquel cartel, un espectáculo en el país vecino, una vez cada un puñado de años los dos grandes clanes se enfrentaban para decidir quien sería el gobernante por ese tiempo, grandes grupos de guerreros se enfrentaban en un espectáculo público. Pero no era eso lo que le interesaba al bailarín, si no los espectáculos menores que se celebraban unos días antes, enfrentamientos entre guerreros de todo el continente para ganar honor, la posibilidad de pelear representando a alguno de los dos clanes, y lo más importante, ORO, buenas sumas de oro. El pelinegro había estado peleando contra emergidos desde hacía meses y siempre triunfante su confianza había crecido demasiado, un mercenario le había estado ayudando a entrenar para mejorar su técnica y aquello solo inflaba más su ego ya considerándose un gran guerrero, tomándose demasiado literal aquel dicho que los débiles eran los que morían en el campo de batalla y los verdaderos guerreros eran los que regresaban. ¡Si hasta tenía una cicatriz en su espalda! no demasiado grande y apenas visible ya que había bebido medicina casi de inmediato y visitado a un sanador después para asegurarse de que todo estuviese en orden. Se tenía confianza y fe en que podría salir victorioso y llevarse una buena cantidad de oro para seguir financiando sus viajes.

Y allí estaba. Suponía que no debería ser muy diferente a un escenario, aunque ya los gritos de la gente y el fuerte olor a sangre y tierra que la arena despedía no se acercaba siquiera al glamour de los salones de los palacios donde se había presentado a bailar. Aquellos gritos y golpes del público eran más aterradores que los gritos en el campo de batalla. Pero no se echaba hacia atrás, se encontraba en el pasillo que daba a la arena, esperando su turno y observando como dos mercenarios, uno con un hacha y el otro con una espada, terminaban la pelea que había durado apenas unos pocos minutos, todo había ido demasiado rápido cuando el hacha hirió la pierna del espadachín y este ya no pudo hacerle frente en igualdad de condiciones. Si bien no hubo muerte cuando el espadachín se rindió, la cantidad de sangre que dejó en el lugar era alarmante, así también la del luchador que alzando su hacha en victoria exponía un cuerpo musculosa brillante de sudor y colorado por la sangre tanto suya como de su enemigo.

Era su turno, avanzó por la arena, un pie delante del otro en movimientos demasiados vistosos, natural en alguien que había dedicado gran parte de su vida a la danza, la escases de ropa dejaban a la vista su piel blanca, su vientre delgado y cintura marcada así como brazos delgados que apenas se tornaban por la sutil musculatura, en sus muñecas y cuello brillaban gruesas piezas de oro que más que de adorno le habían servido en una ocasión como protección a ataques de espada y ahora les apreciaba más que antes incluso. Su pantalón amplio le permitía moverse con facilidad aunque solo acentuaba más su movimiento y en la parte superior solo le cubría su pecho y hombros una pieza de ropa negra, su largo cabello estaba recogido en una larga trenza que llegaba a pasar sus rodillas, la tela que caía por uno de sus hombros apenas pasaba su cintura pero siendo semitrasparente y algo vaporosa se movía con cada paso que daba. El público parecía un poco confundido pues no era la clase de "guerrero" que esperaban ver, algunos mantuvieron silencio creyendo que se trataría de algún acto, otros rieron mientras la gran mayoría reanudó sus gritos. Desde la distancia el pelinegro podía ser confundido fácilmente con una dama, más aún por el delineago negro sobre sus ojos y la sombra violeta en sus párpados.
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Re: Danza de espadas [Entrenamiento | Lon'qu - Judal]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 30, 2016 9:37 pm

Tener que combatir en la Arena Ferox era el día a día de Lon’qu y, por ende, no consideraba ninguno de los enfrentamientos de hoy fuese especial o diferente a los que tenía prácticamente a diario, ya fuera por entrenamiento o porque algún guerrero de otras tierras llegaba al coliseo queriendo probar fortuna. Después de todo, la oportunidad de ganar unas sumas de oro considerable y labrarse una reputación era muy atractiva. Lo único que era diferente para él era la cantidad de gente ocupando los asientos que rodeaban toda la arena, gritando y animando a los campeones que combatían en nombre del Khan al que apoyaban. El clamor era ensordecedor incluso antes de atravesar las puertas al campo de batalla, tanto que hacía retumbar el suelo y las paredes.

No tenía por costumbre el observar los combates mientras esperaba su turno, prefiriendo esperar sentado si había un asiento disponible, o de pie recostado contra la pared. En aquella ocasión, le había tocado esperar de pie. La estancia estaba ocupada por más gente de lo habitual, pero al menos ninguno de ellos había tratado de entablar conversación con él. Hablar no era uno de sus pasatiempos favoritos, y menos antes de un enfrentamiento, cuando era muchísimo más útil usar ese tiempo para concentrarse bien para estar al máximo de las capacidades de uno.

Estaba apoyado contra la pared, con los brazos cruzados y los ojos cerrados. No los abrió hasta que el estruendo ya de por sí enorme del público aumentó, marcando el final del combate que tenía lugar. No había sido uno muy largo; no hacía ni diez minutos desde que se habían abierto las puertas que daban acceso a la arena y los combatientes las habían cruzado. O era un golpe de suerte por parte del vencedor, o el perdedor no había estado a la altura del reto presentado por el torneo.

Lo que primero llamó su atención tras cruzar las puertas fue el charco de sangre recién derramada en un punto cercano al centro del coliseo: el carmesí del líquido contrastaba demasiado con el color apagado de la tierra esparcida por el coliseo.

Lo segundo, fue el que sería su oponente. Conforme iban acercándose el uno al otro, podía ver con más claridad al… ¿hombre? Al que estaba a punto de enfrentarse. Por su altura y la complexión de sus hombros, Lon’qu estaba casi seguro de que se trataba en efecto de un hombre. Era el atuendo lo que le hacía dudar. No era la típica vestimenta confeccionada con telas rudas, complementadas con piezas de armadura en sitios estratégicos del cuerpo para proteger puntos vitales. De hecho, el único metal que parecía llevar sobre su persona el forastero eran aquellos brazaletes de oro y los colgantes, Y Lon’qu dudaba que la protección fuera el objetivo principal de dichas joyas.  Además…. ¿llevaba maquillaje?

Casi suspiró de alivio al comprobar que, efectivamente, su contrincante era alguien del género masculino. No porque pensase que una mujer no era capaz de pelear con la misma fiereza que un hombre, o que no se les debería dejar participar en los torneos por el simple hecho de ser una mujer. La razón era una algo más personal y también algo en lo que prefería no pensar, ya que, años después, el recordar el motivo de su aversión al género femenino todavía le dejaba un sabor amargo en la boca.

El combate estaba a punto de dar comienzo, y el desconocido no parecía llevar ningún arma consigo, lo cual era un tanto desconcertante para Lon’qu, quien ya tenía sus dedos firmemente cerrados alrededor de la empuñadura de su espada, preparado para desenvainar en cuanto fuese necesario. Uno, dos, tres segundos pasaron antes de que el sonido de un platillo enorme al ser golpeado dio inicio al enfrentamiento, silenciando durante un instante al gentío que enseguida empezó a armar jaleo de nuevo ante el prospecto de otra victoria fácil a su favor. Años atrás, Lon’qu habría estado de acuerdo con ellos y se habría confiado por el aspecto tan inferior que su adversario tenía. Sin embargo, tras tantas experiencias y lecciones aprendidas, sabía que no había que subestimar a nadie por su aspecto porque uno podía llevarse una sorpresa muy desagradable. Por esa razón esperó a ver qué escondía bajo la manga aquel hombre, a pesar de la petición a gritos de la multitud de que se lanzase al ataque,
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Re: Danza de espadas [Entrenamiento | Lon'qu - Judal]

Mensaje por Judal el Dom Mayo 01, 2016 2:48 pm

El público estaba en su contra, no lo esperaba por más que hubiese sido algo lógico debido a su aspecto y al aspecto de los demás concursantes de aquel torneo que fácilmente su gran mayoría podían pesar tres veces su peso en puro músculo. No dejó que aquello le bajase de sus intenciones, estaba muy confiado con sus habilidades en batalla y haría que el público se tragase sus palabras, le demostraría que él era el más fuerte de todos y que podría hacerle frente a cualquiera que se le pusiera delante, aquella falta de fe simplemente le encorajeaba más alzando aún más su necesidad de entrar en batalla.

Cayendo en un error común de principiante, se dejó llevar por el entorno, por la presión del público y se apresuró en su primer movimiento, su mano extrajo del costado de su pantalón, pegado a su cadera por debajo de este, tres dagas cortas apretadas entre sus dedos separados por estos, afiladas hojas con un corto mango. El movimiento en su ropa había bajado un tanto su ya bastante bajo pantalón dejando a la vista astuta a evidencia de tener más armas ocultas, al menos asomando entre la tela contra la palidez de su piel tres mangos más y la culeta de una daga de mayor tamaño. Tensó sus piernas doblando sus rodillas y una amplia sonrisa se dibujó en sus labios al ver a espadachín no tomar la delantera con precaución que el bailarín tomó ilusamente como miedo, avanzó en una corta corrida para restar distancias y con tres cortos movimientos veloces de su brazo lanzó las dagas hacia el espadachín, no todas a un mismo punto si no solo una hacia donde él se encontraba  y enseguida una a cada lado por si esquivaba.

La velocidad del bailarín era su mayor fuerte, sus pies se movían con agilidad por el terreno incluso teniendo sandalias, no el mejor calzado para pelear aunque sí para bailar siendo las cuerditas que aseguraban la suela a la planta de su pie firmemente atadas a lo largo de su pantorrilla por debajo de sus amplios pantalones dándole movilidad en sus tobillos y flexibilidad a sus pies, más que un par de botas harían. Mantenía la distancia del alcance de la espada y trataba de mantenerse en movimiento, cosas que le habían salvado en el campo de batalla, aunque esta vez no contaba con nadie que detuviese a los enemigos o que pudiese acudir a su espalda cuando el enemigo se acercaba demasiado.
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Re: Danza de espadas [Entrenamiento | Lon'qu - Judal]

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 02, 2016 9:37 pm

Desde que le había puesto el ojo encima a su adversario su instinto le había dicho que éste no era un guerrero entrenado en el arte de la lucha. No parecía que aquella fuera la primera vez que se enfrentaba a alguien, se le veía bastante seguro de sí mismo para serlo, pero tenía algo que no terminaba de encajar. Y, efectivamente, se delató al lanzarse al ataque de aquella manera tan apresurada al haber sucumbido a la presión del público. Un soldado bien entrenado no hubiese permitido que el griterío de la multitud se le subiese a la cabeza y dictase sus actos.

No iba desarmado tal y como había pensado en un principio; además de las dagas que sobresalían entre sus dedos, Lon’qu no había perdido el detalle de que llevaba más de aquellos cuchillos escondidos en la cintura del pantalón. Pocos eran los combatientes que usaban aquel tipo de arma, siendo las preferidas por excelencia las espadas y las hachas. En combate una daga no era un arma especialmente útil por la longitud de su hoja, que obligaba a su portador a acercarse más de la cuenta al enemigo, dándole una muy buena oportunidad de atacar y herir de gravedad. Se podía evitar esto lanzando los cuchillos, claro, pero entonces el inconveniente era el quedarse sin arma alguna y acabar totalmente expuesto si el ataque fallaba. No era un arma que Lon’qu escogería para un duelo en la arena, pero tampoco es que las preferencias de sus adversarios fuesen asunto suyo.

Teniendo en cuenta la posibilidades de ataque de su contrincante, Lon’qu esperó a ver por cual se decidía el hombre de la trenza antes de realizar cualquier movimiento. La paciencia era algo muy importante en el campo de batalla, casi tanto como la habilidad a la hora de blandir la espada. No le resultó muy complicado leer el movimiento de su adversario una vez éste emprendió la carrera. Sin moverse del sitio, desenvainó su espada con gran rapidez, utilizando el mismo movimiento para detener la primera de las dagas lanzadas contra él, dejando que las otras dos pasaran silbando a ambos lados de su cabeza sin llegar a rozar su piel por muy poco. Aquel desconocido tenía una buena puntería, así que haría bien en tener cuidado.

Después de tomar aquella pequeña nota mental, Lon’qu giró su muñeca para que la espada pasase a apuntar del suelo a hacia atrás a la altura de su cintura y recortó las distancias entre él y su enemigo con una carrera corta. Aquel tipo se movía rápido, su juego de pies muy ligero y fluido, pero no era el tipo de velocidad que no pudiese seguir. Se acercó hasta que su adversario estuvo dentro del rango de alcance de su arma, y descargó un tajo contra su vientre, donde no tenía ningún tipo de protección alguna y el filo cortaría la piel si su golpe alcanzaba.
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Re: Danza de espadas [Entrenamiento | Lon'qu - Judal]

Mensaje por Judal el Mar Mayo 24, 2016 1:54 am

Estaba acostumbrado a apoyarse en compañeros, no conscientemente, pero nunca había enfrentado solo una batalla. No había caído en cuenta lo crucial que eran sus compañeros a la hora de distraer la atención del enemigo. Este ahora, siendo el espadachín veterano en enfrentamientos, no perdía vista de sus movimientos por lo que el factor sorpresa no estaría de su lado. Las dagas cortaron el aire y apenas rozaron los cabellos a ambos lados del rostro ajeno, rostro que no pareció inmutarse ni siquiera cuando la espada detuvo el cuchillo que iba directo entre sus ojos, el sonido agudo de metal contra metal se escuchó pese a los gritos de las personas sorprendiendo al bailarín, claramente no esperaba que su ataque fallase de manera tan tajante y sin siquiera haber causado una reacción a su enemigo.

Molesto frunció el ceño y bajó su mano a su cintura, sin perder tiempo ya tomó un cuarto chuchillo, mentalmente les contaba, arrojadizos tenía una docena, tres habían sido lanzados y el cuarto lo tenía en su mano, una daga normal de empuñadura más firme y grande que no era útil para lanzar pero si para pelear cuerpo a cuerpo, demasiado peligroso para utilizarla en esa situación. Sus pies rápidamente se alzaron en un salto que le impulsó hacia atrás, la danza le había dado buenos reflejos y buen control de su cuerpo así como el manejo de los espacios a su alrededor, sin embargo no calculó bien el largo el arma, la punta rozó la tensa piel de su estómago y una línea roja zurcó en una horizontal apenas inclinada. El ardor rápidamente se tornó en dolor y sintió la calidez de la sangre caer en un par de hilos trazando caminos hasta donde comenzaba su pantalón. No era profunda pero si molesta. Pareció más ofendido que adolorido, con su ceño fruncido no paró de retroceder, sus pies rápidamente haciendo firmeza al conseguir una buena distancia.

No cargaba medicina consigo, no al campo de batalla por lo que tendría que valerse con lo que tenía a mano, es decir, sus armas y su velocidad, no era momento para considerar que quizás había una remota posibilidad que aquella no hubiese sido la más brillantes de sus ideas, el haberse inscripto en ese torneo. Bastante tarde ya, ahí estaba y tenía que continuar, demasiado orgulloso como para admitir en el primer minuto que estaba por fuera de sus capacidades. ¡Tonterías! él era capaz de eso y más, no podría dejarse desanimar solo porque su contrincante hubiese llegado a herirlo. Aprendería aunque fuese a golpes, esperaría, esta vez a que fuese el otro a que diese su siguiente movimiento.
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Re: Danza de espadas [Entrenamiento | Lon'qu - Judal]

Mensaje por Eliwood el Jue Jul 14, 2016 7:49 pm

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