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La audiencia del primer custodio (Priv. Virion - Social)

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La audiencia del primer custodio (Priv. Virion - Social)

Mensaje por Invitado el Miér Abr 13, 2016 10:42 pm

Era ya entrada la tarde cuando Chrom se había dirigido hacia las cocheras para hacer la última revisión antes de salir al día siguiente, nada más amaneciese. Aunque el rumor de que abandonaría el reino de Ylisse y palacio, para salir de viaje en una búsqueda por Akaneia, se había extendido más rápido de lo que creía. Y no es que hubiese habido revuelo con ello, pero sabía de muchos comentarios entre la corte de nobles y pequeñas casas de Ylisse. Desde luego, era repentina su marcha y no el momento idóneo para que un príncipe abandonase la capital y se dedíquese a viajar fuera, dejando a la Venerable con el cargo de defender el reino, movilizando ella a su ejército, pero aunque ellos no lo viesen, Chrom lo creía totalmente necesario.

No quería quedarse de brazos cruzados mientras tropas de enemigos avanzaban cada vez más por el continente, y viendo como refugiados acudían al reino para implorar un poco de ayuda al ver como sus hogares eran reducidos a cenizas. No tenían nada, y por eso les ofrecían amparo tanto como podían. Pero si dejaba que todo continuase así, entonces, ¿cómo podría seguir considerándose un príncipe? Él era un gobernante y era su deber proteger a aquellos que no podían hacerlo por sus propios medios, y no podía dejar que campesinos echasen mano de armas que no sabían utilizar, desesperados por defender sus vidas y hogares, cuando ellos ya defendían y apoyaban al reino de otras maneras igualmente o más importantes. No, no podía dejar que arriesgasen sus vidas, que no volviesen de la guerra y que hubiera más familias rotas de lo que ya había. Era el deber de Chrom poder utilizar todo el poder que tenía al alcance de su mano, pero de una forma justa y por el bien común de todos. No seguiría en absoluto el ejemplo de su padre.

Así que por eso estaba allí, haciendo el último conteo de todos los suministros que llevaría en sus carros cuando a la mañana siguiente emprendiese su viaje con el pequeño escuadrón que se había presentado para poder ayudarle con su misión. Era importante saber cuántos víveres y armas disponían y para cuanto tiempo, porque de esa forma sabían que paradas podrían hacer en qué sitios, lo que fuesen afines al reino de Ylisse, claro. Tendrían que andarse con más ojo cuando atravesasen territorios donde no fuesen bien recibidos, pero aquello no era algo que le preocupase. Le preocupaba más encontrarse con hordas de aquellos seres a los que se llamaba “emergidos”, así que tratarían de evitar sus rutas principales.

No iba ni siquiera por la mitad cuando volvió a escuchar a dos de sus hombres que estaban allí, que no hacía falta que el príncipe hiciese algo como aquello. Le decían que ellos podían encargarse de las provisiones y que Chrom podía quedarse tranquilo ante allo. Sin embargo, el hombre no lo hacía en absoluto porque no se fiase de sus hombres (muy al contrario) sino porque aquello también era parte de su trabajo. ¿De qué servía que no supiese con qué herramientas contaba en su viaje? Él también dependía de ellas y creía que era mucho mejor si él ayudaba en todo eso que solo se quedase mirando. Desde luego, sus hombres estaban más que acostumbrados a que Chrom hiciese ese tipo de cosas, tan “mundanas” pero seguían diciéndole siempre que podía dedicarse a cosas más importantes, a atender asuntos que realmente mereciesen su presencia. Chrom siempre hacía oídos sordos a lo que decían.

No obstante, no pudo hacerlos cuando una de las guardias de palacio apareció en las cocheras, pidiendo que le concediese unos minutos de si tiempo porque era importante.

¿No es Emmy quien se ocupa de las audiencias generales? —Preguntó, algo extrañado. Al parecer, según lo que le decía la mujer, había alguien que había solicitado una audiencia con él, en persona, y que según lo que le habían comunicado, no podía esperar. Estaba claro que el gesto del hombre demandaba más detalles sobre aquello, pero la mujer, nerviosa por no tener más que lo que le habían comunicado al ser una mensajera, no podía ofrecerle más que aquello. — Está bien. Acompáñame a la sala de audiencias. —Chrom sonó autoritario pero amable al mismo tiempo, y la guarda suspiró de forma ligera para que no se notase, solo para adquirir un gesto solemne y asentir a su petición. Le hacía algo de gracia ver como a los recién incorporados les inspiraba respeto, por lo que trataba siempre de mostrarse tal y como era.

No tardó en despedirse de sus hombres, diciéndoles que siguiesen trabajando en ello, mientras él comenzaba a andar con la mujer delante, atravesando el patio y después introduciéndose de nuevo en los pasillos del palacio de Ylisse, largos e iluminados gracias a los grandes ventanales por donde se colaba la luz del ocaso.

Se preguntó, en silencio, quien quería verle, y a él específicamente, sobre un tema que no sabía y que al parecer no podían solventar ni el consejero general, ni siquiera la mismísima Venerable. Algo le decía que tenía que ver con su partida el día de mañana, pero aquello no lo amedrentó en absoluto. Si se trataba uno de los nobles vasallos de la Casa de Ylisse, podría comunicarle personalmente sus propios objetivos y no daría su brazo a torcer porque ya había tomado una decisión, y si se trataba de otra cosa… pues no lo sabía, porque no podía imaginarse que pudiera tratarse de otro tema que le aconteciese precisamente a él.

Se paró unos segundos ante las grandes puertas que daban a esta sala y esperó a que la guarda que lo había acompañado y su compañero, las abriesen para darle paso al Príncipe de Ylisse.
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Re: La audiencia del primer custodio (Priv. Virion - Social)

Mensaje por Virion el Vie Abr 15, 2016 1:39 pm

Cuando Virion escuchó que el príncipe Chrom de Ylisse marchaba de viaje, supo que tenía que darse prisa y actuar cuanto antes. No fue difícil enterarse de ello, pues entre la guardia los rumores circulaban como el aire caliente en verano. Y más si se trataban de acciones que formaban parte del príncipe, quien se había ganado cierta fama de guerrero aguerrido y valeroso. Muchos soldados lo veían como un ejemplo, incluso un ideal, y por ello, estaban atentos a cada movimiento del príncipe, como si fueran fans acosadores obsesionados con su ídolo. Obviamente, ese no era el caso de Virion, el cual sólo se obsesiona con chicas guapas y lindas. Pero Virion sí que quería acercarse al príncipe, aunque otras eran sus razones.

Virion llevaba ya un tiempo en la corte, sirviendo dentro del ejército de Ylisse. Sin embargo, no había hecho apenas ningún progreso significativo, desde que pasara todo ese tiempo. Se había unido al ejército de Ylisse por dos motivos. El primero, descubrir si Ylisse tiene o no responsabilidad en el ataque de su precioso condado, en donde los Emergidos portaban banderas de Akaneia. Y el segundo era, que en caso de ser Ylisse inocente, ganarse la confianza de sus líderes para obtener una alianza con la que poder recuperar sus tierras perdidas. En ninguno de los dos casos había avanzado aun nada. Virion seguía sin tener pruebas que incriminasen a Ylisse en la pérdida de Rosanne, pero tampoco podía estar seguro tampoco de su inocencia. Y todavía no había establecido ninguna relación con ningún miembro de la casa real de Ylisse, con el que poder aliarse llegado el momento ni tampoco investigar cuidadosamente y sin ser descubierto si estuvo Ylisse implicada en el ataque de su amada patria perdida.

Por todo ello, cuando Virion escuchó los rumores acerca de que el príncipe Chrom iniciaba un largo viaje por Akaneia, supo que no podía permitirse perder más el tiempo y actuar. Así que lo que hizo fue solicitar audiencia al príncipe de Ylisse justo el día antes de su marcha.

La mujer a quien se lo pidió le puso bastantes pegas, expresando lo muy ocupado que estaba el príncipe con los preparativos del susodicho viaje y que no era el momento de importunarle. Sin embargo, ante las largas insistencias del arquero, y para no tener que escuchar más piropos dirigida a su persona (Virion nunca desaprovecha ninguna oportunidad para ligar), la mujer decidió finalmente ceder y marchar a buscar al príncipe, pidiéndole a Virion que esperase en la Sala de Audiencias hasta entonces.

La espera no fue muy larga, mas en una sala tan grande y estando él solo, parecía que de alguna forma el tiempo pasaba más despacio. Pero al final, las grandes puertas se abrieron y junto a la mujer de antes y un guardia se encontraba el mismísimo príncipe Chrom de Ylisse. Virion le reconoció enseguida. Después de todo, la marca del Venerable de su hombro era más que obvia. Sin perder ni un instante, Virion hizo una barroca y exagerada reverencia, saludando al segundo hombre más importante de Ylisse en cuanto éste dio el primer paso a la Sala de Audiencias.

-¡Greetings, estimado príncipe Chrom! Os saludo encarecidamente. Lamento haberos importunado en la preparación de vuestro viaje, más debía dirigirme a vos antes de que iniciaseis la senda que tan valerosa y honrosamente habéis decidido tomar. Permitidme primero que me presente. Mi nombre es Virion, arquero de arqueros, poeta, héroe y suspiro de todas las mujeres, las cuales no pueden evitar enamorarse y sucumbir ante mi legendario encanto y mi absoluta belleza.-en este punto, la mujer que había servido de mensajera hizo una mueca bastante obvia negando la afirmación descarada del arquero.

Virion dejó un tiempo para que el príncipe asimilase la verborrea del arquero. Normalmente, Virion no solía dejar esos espacios, pero esa conversación era de suma importancia, por lo que no quería avasallar al príncipe. Al menos, no demasiado.

-EL motivo por el que os he solicitado esta improvisada y repentina audiencia no es otro que el de haceros una importante petición. A oídos de todos ha llegado el que marcháis de viaje, eso mismo es algo ya incuestionable. Lo que quiero solicitaros de forma franca y abierta es que me dejéis acompañaros en este arduo viaje que os espera, y que si accedéis, nos espera a ambos.-Aquí nuevamente dejó un leve espacio para que el príncipe pudiera comprender con facilidad la petición dada, y que consistía en que Virion fuera con él en ese viaje.-Desconozco los detalles de vuestro viaje al extranjero, pero sé que si vais a salir de Ylisse, no sólo os bastará un equipo entrenado y preparado para la batalla. También necesitaréis gente instruida con un elevado don de lenguas e ingenio sin par que pueda serviros de portavoz y que pueda resolver disputas de manera diplomática y sin uso de violencia. También tengo nociones de estrategia bastante elevados y en caso de ser necesario, mi arco os puede ser de vital asistencia. Es por ello mismo que es imperativo que os acompañe en vuestra sacra misión al servicio de nuestro amado Sacro Reino de Ylisse. Os garantizo que no saldréis defraudado.

Y dicho esto, volvió a hacer una reverencia para luego dejar que el príncipe pudiera al fin responder y descubrir si aceptaba o no la petición de Virion. El arquero soñaba que así fuera. Un viaje como ese podría servir para acercar lazos entre ambos, base estupenda para formar una alianza entre Ylisse y Rosanne. Y también serviría para poder descubrir si la Casa Real de Ylisse tuvo algo que ver con el ataque de su querido hogar. En cualquiera de los dos casos, ese viaje era toda una oportunidad.
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Re: La audiencia del primer custodio (Priv. Virion - Social)

Mensaje por Invitado el Miér Abr 20, 2016 8:07 pm

Quizá era porque estaba pensando qué tipo de persona o quién había solicitado una audiencia con él, esperando que no fuese uno de los nobles de la corte y mucho menos que le intentasen convencer de algo que tenía muy claro que no iba a hacer, o quizá simplemente porque estaba todavía con la cabeza en el recuento de arma, pero la cosa fue que no se esperó en absoluto encontrar allí a un hombre que no le sonaba demasiado, o no lo suficiente como para que fuese necesario recordarle, como debía de ser al seguir el estricto protocolo que siempre le habían marcado.

Lo primero que quiso hacer fue saludarle, pero no pasaron ni dos segundos después de que entreabriese los labios para poder hablar cuando el sujeto en cuestión comenzó una verborrea de lo más refinada, con apelativos respetuosos aquí y allá, acompañado de ademanes demasiado gestuales para su gusto y adornando sus frases con algo que no sabía si era una gran estima o simplemente, directo narcicismo. Aquello no era un problema, desde luego, Chrom no juzgaba demasiado a aquellas personas que pensaban mucho de ellos mismos, porque puede que lo que dijesen fuese verdad y él no lo sabía, pero lo que sí que lo llegaba a ser era el darse cuenta de que se le hacía muy difícil seguir el hilo del propio monologo que el hombre hacía consigo mismo, tratando de entender un motivo claro por el que estaba allí y por el que, además, debería verle expresamente a él. Fue antes de que el joven terminase de hablar, que el príncipe se giró ligeramente hacia la mujer que le había acompañado y vio de cerca el gesto que ponía. Desde luego, se alivió de no ser el único que se sorprendía.

Pero aunque quisiera haber dicho algo en ese momento, no hubiera podido.

No sabía por qué se empeñaba en seguir intentándolo si el hombre, Virion, tenía toda la intención de seguir explicando su situación y el ferviente deseo que tenía de ir con él. Aquello hizo que Chrom suspirase un poco, pero seguía con cierta expresión tranquila y paciente, como le habían enseñado, y tratando de seguir lo mejor que podía al otro.

Aunque fue poco a poco interesándose más en lo que le decía, puesto que se estaba ofreciendo él mismo a acompañarle en el viaje que iba a hacer. Por lo visto, Virion solo sabía que Chrom pretendía emprender un viaje, pero no sabía motivo alguno del por qué este. Pensó que, si lo había escuchado de los rumores que se extendían más allá de palacio, entonces se sabría también el por qué, pero al parecer esa parte o no se sabía o solo interesaba la parte en la que se había escuchado que el príncipe heredero de Ylisse se marchaba del reino. Parecía ser el segundo caso, desde luego, y más de lo que el otro le ofrecía en su viaje, le interesó aquello. ¿Era muy dedicado? ¿O quizá admiraba a Chrom cómo tal? No es que el príncipe se fijase demasiado en saber leer a las personas, pero no parecía que viniese del simple fanatismo. Eso sí, le desconcertaba lo formal que era, desde luego. Ni siquiera algunos soldados le hablaban con tantas florituras como lo hacía Virion.

Y quizá fuese por su experiencia, más que nada, pero sabía que algo querría de él. Y si era así, prefería que se lo dijese directamente. Chrom era un hombre abierto y sin segundas intenciones en absoluto, así que aunque de normal le tocaba tratar con gente que prefería las apariencias y las palabras adornadas, sabiendo manejarse con ellas, él prefería que todo fuese claro y conciso, sobre todo con la verdad por delante. De querer ir con él, sería lo primero que le pediría.

Aunque tardó un poco en reaccionar después de ver de nuevo esa exagerada reverencia, teniendo que sonreír ligeramente porque le parecía incluso un poco gracioso. En alguna parte de su mente también recaía el fugaz pensamiento de que había algo en el arquero que tenía enfrente que le decía que mucho teatro aquello no era. Era un joven peculiar, desde luego.

…Ah, sí. —Tuvo que carraspear, antes de por fin decir algo. — Le ruego me disculpe, señor Virion. No esperaba tener una audiencia de última hora, y menos tratar con alguien como… bueno, con tantas aptitudes como usted. —Realmente creía aquello, aunque le diese la sensación, por la cara de su guarda, que no parecía ser todo verdad en eso de ser el suspiro de todas las mujeres.— ¿Puede decirme de dónde viene? No recuerdo haberle visto antes y no forma parte de la corte, pero parece estar familiarizado en tratar con gente de alta importancia. Si le soy sincero, esperaba a alguien que me intentase convencer de que no realizase el viaje, pues hay muchas discrepancias. —Aquello hizo que la guarda a su lado se alarmase, intentando que su señor no hablase de esas cosas delante de alguien que no conocía, pero Chrom simplemente la miró y le sonrió, como diciéndole que estaba bien. Aquella era la verdad, ¿y por qué ocultarla a alguien que quería formar parte de ello? No tenía sentido ser tan secretista. — Sin embargo viene alguien como usted y me pide encarecidamente que por favor le lleve conmigo, que me servirá de mucha ayuda. ¿Y sabe? No es algo que dude. —Sobre todo porque Chrom era alguien que confiaba ciegamente en las aptitudes de sus compañeros. Sin vacilar.—Pero no quiero aceptar sin antes informarle a lo que realmente se atiene si viene conmigo. —Hizo una pequeña pausa, poniéndose algo más serio y mirándole directamente. En momentos como ese, parecía todo un líder. — Mi viaje no va a ser corto, y mucho menos fácil. Mi objetivo es reclutar a todo aquel guerrero fuerte que quiera unirse a mi causa, para que pelee conmigo y los míos contra las amenazas que ahora existen. Ha oído, o visto, a esos seres que llaman emergidos, ¿verdad? Portan estandartes extranjeros, pero no son soldados comunes… Quiero expulsarlos de Ylisse y proteger a nuestra gente, y necesito fuerza ahora mismo. Es por eso que marcho de viaje. —Virion tenía todo el derecho de saber la verdad y el motivo, y también de que Chrom le haría sobretodo pelear. — Conociendo eso, quiero que sepa que puede que le ponga en peligro y que use su arco más de lo que ha hecho nunca. Pero si aún así acepta serme de toda esa utilidad que me ha dicho y de la que no me arrepentiré… usted será mi primer Custodio.
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Re: La audiencia del primer custodio (Priv. Virion - Social)

Mensaje por Virion el Mar Abr 26, 2016 2:23 pm

Virion era de los que le encantaban hablar y hacerlo largo y tendido, disfrutando del sonido de su propia voz y deleitándose en un uso del lenguaje excesivamente recargado e innecesariamente demasiado culto. Sin embargo, eso no quitaba para que cuando le tocaba el turno de escuchar, lo hiciese prestando toda la atención, y mucho más cuando se encontraba delante de tan alto mandatario como el mismo príncipe de Ylisse en persona. Y aun más todavía cuando había tantísimo en juego, al menos desde el punto de vista del arquero, quien necesitaba ser aceptado en aquel viaje si quería cumplir con su objetivo encubierto de acercarse e investigar al príncipe Chrom.

El príncipe Chrom parecía en parte sorprendido por la petición de Virion. Parecía ser que el hermano de la Venerable lo que se esperaba es que Virion fuera un noble que le había hecho llamar para convencerle de que desistiera de hacer este viaje, no de pedirle que lo acompañe. Virion decidió que era conveniente despejar cualquier duda al respecto.

-Antes que nada, sí, soy extranjero, aunque llevo ya bastante tiempo en la guardia al servicio del Sacro Imperio de Ylisse.-recalcó en primer lugar, señalando que él no era ninguna cara nueva en el castillo, pese a que el príncipe, por la multitud de tareas y cargas que lleva encima, no haya percibido aún de su existencia hasta ese momento.-Antes de llegar a vuestro reino, era un simple mercenario que vendía su arco y su magnífica destreza sólo por obtener fama y dinero, mas pronto encontré vacía e insulsa ese estilo de vida, sintiendo que merecía la pena luchar por algo más que por la simple gloria que todo el que me conozca ya sabe que merezco. Fue entonces cuando llegaron a mis oídos el mensaje de fraternidad con los valores de paz y de armonía que vuestra hermana la Venerable tan maravillosamente representa y me conmovieron por entero ¡Eh aquí una causa que es digna de alguien de mi grandeza! No dudé en alistarme ni un instante en vuestra guardia para poder servir de corazón a tan nobles y puros ideales, y el valor de mis contiendas en la lucha contra infames Emergidos y protegiendo a las buenas gentes de Ylisse me ha llevado hasta el interior del castillo y el poder solicitarle audiencia. Mi sueño es poder servirle con total y entusiasta entrega a vos, que sois el brazo ejecutor de la santa paz y justicia que la gran Emmeryn defiende y que tanto necesita el mundo.

Es difícil señalar qué es más admirable, si la capacidad de Virion de hablar de sí mismo sin descanso durante tanto tiempo o el hecho de que lo haga inventándose más de la mitad de las cosas que decía con total naturalidad y sin que se le notase lo más mínimo. Aunque no todo lo que dijo era exactamente falos. En verdad, sí que respetaba los ideales que defendía la Venerable Emmeryn de Ylisse, aunque los viera un poco utópicos para los tiempos que corrían. Pero esos no eran los motivos por los que había entrado en Ylisse, ni por lo que se empeñaba en acompañar al príncipe Chrom en su próxima aventura.

-Sobre lo de los nobles solicitándoos que anuléis vuestro viaje, puedo comprender el motivo de su posicionamiento. Sois el príncipe de Ylisse, el segundo al trono y uno de los hombres más importantes de nuestro reino. Si algo os llegase a pasar, nuestro amado reino sufriría enormemente vuestra pérdida, más ahora con toda la tragedia que están causando los Emergidos en todo el mundo. Pero los nobles no entienden que para poder cumplir con vuestro deber y cumplir con vuestras obligaciones para con nuestro amado pueblo, hay veces que hay que tomar riesgos. Po ello mismo, mi intención no es la de deteneros, sino la de acompañaros para apoyaros en vuestra tarea y protegeros de todo mal que os pueda acontecer.

El príncipe pareció aceptar aquello, por lo que pasó a explicarle los motivos del viaje, pese a que la guardia que la acompañaba puso otra vez mala cara ante ello. Parecía ser que iba a iniciar una gira con la que reclutar gente capacitada, guerreros expertos para poder luchar contra los Emergidos. Para Virion, eso sonaba como la más dulce de las melodías. Todo lo que fuera matar a esos monstruos era siempre bienvenido. El príncipe también le avisó que el viaje no sería corto, ni fácil, pero eso al arquero no le perturbaba. Ya se imaginaba que el viaje tendría sus riesgos si los nobles parecían ponérselo tan difícil para que pudiera marchar. Pero no iba a desistir, no cuando podía tener las respuestas que tanto anhelaba tan cerca.

Lo que más le sorprendió a Virion es que el príncipe le nombrase directamente como primer Custodio del grupo de guerreros que estaba reclutando. Durante unos instantes, le pareció que había escuchado mal, pero el rostro de sorpresa del resto de los asistentes le terminó de confirmar que no tenía ningún problema de sordera espontáneo. Efectivamente, el príncipe había nombrado a Virion, un hombre al que acababa de conocer, que fuera uno de los miembros del cuerpo de élite que el mismo príncipe estaba creando. Semejante grado de confianza le pareció inaudito para el arquero. Éste se imaginaba que el príncipe le dejaría marchar con él si se lo pedía insistentemente y le daba válidas razones, pero nunca se imaginó lograr tal grado de proximidad con su Alteza en su primer encuentro ¿Era ingenuidad o había algo más detrás de tanta confianza depositada casi a ciegas? Virion no podía asegurarlo, pero una cosa estaba clara: No iba a desaprovechar esa oportunidad.

-Me honráis absolutamente con el puesto otorgado, estimado príncipe.-comentó el arquero, mientras hincaba la rodilla, colocaba su mano diestra sobre u pecho y agachaba la cabeza, casi como si estuviese sido nombrado caballero como en los relatos de antaño.-Con gusto y gigantesco honor acepto vuestro nombramiento, prometiéndoos demostrar ser merecedor del título que me habéis otorgado y serviros hasta más allá de mi último aliento.-dicho esto, se levantó nuevamente para mirar al príncipe a los ojos.-No temáis por mí ni por mi arco, ambos os serán muy de utilidad en este viaje, os lo demostraré.-y dicho esto, Virion se calló, a la espera de recibir su primera orden como miembro de los Custodios de Ylisse.
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Re: La audiencia del primer custodio (Priv. Virion - Social)

Mensaje por Invitado el Jue Abr 28, 2016 10:56 pm

Chrom pensaba que aquel hombre estaba exagerando un poco sobre el tema de los ideales de su hermana. Bueno, pensándolo, en realidad Emmy era muy querida por todos como la Venerable allí en Ylisse, y era cierto que inspiraba a todos aquellos que la escuchaban hablar, fuesen desde simples campesinos hasta el más alto cargo militar del ejército, pasando por todo tipo de personas. No importaba, Emmy siempre conseguía llegarles al corazón. Sin embargo, había algo en el deje de las palabras del arquero que le hacía preguntarse si realmente era así o es que le estaba confundiendo un poco con su forma de expresarse. Aunque, ¿quién era él para juzgar algo como eso? Si lo decía tendría que ser por algo, porque no pensaba que quisiera perder simplemente el tiempo.

Tanta adoración… me abruma. —Lo dijo lo más cortésmente posible, porque en realidad tampoco tuvo intenciones más allá de expresar su sorpresa ante el tema. Pero en realidad era porque el hombre hablaba como esos nobles del consejo y a Chrom no le gustaban las palabras que solo servían para decir de forma extensa y adornada lo que realmente podía decirse claramente. Y no porque no supiese; había recibido todas sus clases de protocolo y diplomacia y con creces. Simplemente, aquel no era su “estilo”. — Pero ni mi linaje ni estatus es digno de juzgar los ideales y aspiraciones de un hombre, sea el que sea y cuáles sean estos. A mi parecer, honestos por como habláis de ellos. Así que, realmente me complace el escucharos decir todo esto, mi señor Virion. Ylisse se siente agradecida y estoy seguro de que la Venerable también.

Además, si realmente quería ayudar, toda mano era bien recibida entre sus filas personales. Sin embargo, sí que pareció algo reacio cuando pareció que quería defender a los nobles. El mayor problema de Chrom era aquel, pero no porque necesitase apoyo de estos (sin embargo, una parte si estaba de acuerdo. Y en el fondo lo agradecía porque nunca era bueno que la gente supiese que la nobleza y la realeza estuviesen divididas sobre algo que les afectaría a todos a la larga) sino porque realmente, Chrom no tenía la suficiente paciencia como su hermana para hacerlos entrar en razón. Y eso que ahora, cuando por fin había madurado lo suficiente, era mucho más consciente de cómo tenía que hablarles y sobre todo a quienes de una u otra forma.

Nuestro reino sufrirá más si la mitad o casi todo nuestro pueblo muere por los asedios que causan los emergidos a sus hogares. —Fue una respuesta concisa y algo dura, que hizo que los guardas allí presentes se tensasen ante el delicado tema tocado. Sin embargo, el príncipe no pareció pasar de ahí, ni seguir con la actitud con la que ligeramente había respondido. Sobre todo porque Virion, a fin de cuentas, le estaba dando la razón a él. Se había dado cuenta de que su posición era neutral, y eso le hacía pensar que sabía bien que había desacuerdo en todo ello ¿Se sabría también que su hermana también pensaba (aunque no fuese desde su posición de reina) que no debía hacer aquello? Chrom no lo sabía, pero no tenía cabida que se pusiese a pensar en ello ahora. — …Sin embargo lo entiendo a la perfección. Y por eso quiero buscar guerreros habilidosos. Por eso se ha presentado usted aquí, ¿verdad? Porque cree tener la capacidad suficiente de defenderme si algo llegase a pasar. —Hizo una pequeña pausa, como si estuviese pensando algo. — Muy bien, lo acepto. No sin antes hacerle saber y recordarle que yo no soy el tipo de líder que deja que uno de sus hombres muera en su lugar solo por protección.

Escuchó que la guarda que le había acompañado hasta allí quiso quejarse de nuevo, pero todos los soldados de palacio sabían a la perfección que tipo de ideales y filosofía tenía el príncipe heredero. A veces demasiado arriesgada y peligrosa para él mismo, pero honorable y justa hacia todos aquellos que le rodeaban.

Por eso había aceptado hacerlo un Custodio. Bueno, más que aceptar, lo había decidido él mismo porque estaba viendo como Virion (y los otros dos guardas allí) no sabía si había escuchado lo que creía haber entendido. Pero si, Chrom lo había dicho. Sería estúpido rechazar una ayuda que iba a salir a buscar. No obstante, mientras veía algo distraído como el arquero se… ¿emocionaba? Por el cargo recién recibido, incluso inclinándose como si Chrom fuese a usar una espada de verdad y todo y luego levantándose, el príncipe pareció más pensativo en esos instantes y pareció como si estuviese buscando algo.

No obstante, quiero probaros. —Dijo con simpleza. — Quiero ver esa gran habilidad que menciona tener con su arco. Y no porque desconfíe, todo lo contrario. Porque realmente quiero verla, afirmar que está ahí. —Y aquella era la verdad, no había ningún rastro de sarcasmo o segundas intenciones en su voz. Si el príncipe heredero tenía alguna peculiaridad, es que, producto de su gran honor como guerrero, confiaba plenamente en las habilidades de sus camaradas. Así que, ¿Por qué iba a mentirle el otro? Por eso quería probarlo. Así pues, mientras hablaba, se acercó a una de sus guardas y tomó gentilmente el pequeño escudo que llevaba en su mano izquierda, el cual servía para la defensa básica por si llegaba a haber un altercado imprevisto dentro de palacio. — Y como confío en que la tiene, su primera orden como Custodio será esta: —Mencionó, mientras se alejaba hasta una de las algo lejanas, pero no demasiado como para que resultase imposible, paredes de la sala de audiencias y se paraba unos momentos antes de retirar uno de los adornos bajos de estas paredes y colgar allí el escudo de la guarda. Cuando se mantuvo, a la altura justa de su cabeza, el príncipe se dio media vuelta con una sonrisa confiada y le habló directamente a su primer Custodio. — Quiero que a esta distancia, le haga una marca con una de sus flechas al centro del escudo, como si fuese un enemigo que estuviese a punto de asaltarme a la espalda. —Y ahí se quedó, justo unos metros delante del escudo, encarando justamente más allá a Virion, de modo que el escudo quedaba tras el príncipe, lo que hacía dificultoso su alcance. Las quejas de sus guardas no se hicieron de esperar.— ¡¡P-PERO MI SEÑOR…!! ¡¡ESO ES…!! —La mujer era la que más afectada se veía, temerosa de que el príncipe mencionase algo así, en el que pudiera resultar herido. Pero él solo se giró un poco y les sonrió, pidiendo que se quedasen donde estaban. De alguna manera, se veía muy seguro de lo que hacía. — Tómate el tiempo que necesites, Virion. No te daré prisa. Mis guardas piensan que no vas a poder acertarle y que lo más probable es que me des a mi… Pero yo confío en todo lo contrario. Podrás hacerlo.

Y aquello no era una declaración de desafío, dichas con palabras más cercanas ahora que era un Custodio suyo. Era, en toda regla, palabras de ánimo.
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Re: La audiencia del primer custodio (Priv. Virion - Social)

Mensaje por Virion el Miér Mayo 04, 2016 5:14 pm

Virion pudo aprender una serie de cosas más del príncipe Chrom, durante el primer intercambio de palabras en que el arquero fue nombrado el primer Custodio de Ylisse. Si bien, lo primero que descubrió era el exceso de confianza e incluso ingenuidad del príncipe al otorgar tan alto cargo a alguien que acababa de conocer, más fueron las cosas que pudo inferir del príncipe al hablar con él.

Una de ellas consistía en el hecho de que, a diferencia de Virion, no se iba por las ramas. Al contrario, era sucinto y directo, algo que llamaba la atención en alguien que se encontraba en una posición social tan elevada y que en consecuencia debía haber recibido una educación acerca de protocolo profunda. No es que a Virion le importase o le incomodase la sencillez en la que se comunicaba el príncipe, pero sí que le llamaba parcialmente la atención.

Otra cosa que pudo intuir es que el príncipe era alguien serio, que no se andaba con tonterías. O al menos, que se tomaba muy en serio su papel de protector de su pueblo. Lo notó especialmente cuando Chrom mencionó su desacuerdo con los nobles que le pedían que se quedasen en Ylisse de forma tan rotunda, a pesar de que el propio Virion había afirmado antes que apoyaba su decisión de salir en aquella arriesgada misión por toda Akaneia. El exduque aplaudía por dentro la determinación del príncipe, pero no entendía por qué era tan susceptible, al menos de momento. A lo mejor había un interés oculto en ese viaje, por lo que mayor interés obtenía el arquero en acompañarle.

También parecía ser alguien honorable. Al fin y al cabo, el príncipe aseguraba que no era de los que permitían que los demás muriesen en vano sin hacer nada por su parte. No había más que fijarse en su físico para contemplar que el tipo era un auténtico guerrero, que sabía luchar y defenderse. Vamos, que no era de los que se quedaban en retaguardia. A diferencia de su hermana, la Venerable Emmeryn, quien por lo que conocía y había oído hablar de ella, parecía incapaz de matar a una mosca, el príncipe Chrom era de los que no vacilaban en desenvainar su espada para luchar por lo que consideraba justo.

Y lo último que aprendió de Chrom fue la enorme confianza depositada en él cuando le propuso disparar a una diana (el escudo pequeño de un guardia) que colgó a una pared a unos quince metros de distancia aproximadamente… mientras se quedaba el príncipe a escaso un metro de distancia del objetivo. Las protestas de los guardias no se hicieron esperar, temiendo por la seguridad del monarca, más Virion no vaciló un instante.

Primero sacó el arco de bronce que portaba en la espalda y una flecha de su carcaj. Tomó aire y fijó su aguda mirada en el escudo colgado en la pared. Tensó el arco, respiró hondo y a los pocos segundos y sin previo aviso, disparó.

¡La flecha impactó en el escudo! Sin embargo, le dio en el borde derecho, no en el centro del mismo, por lo que Virion sacó otra flecha de su carcaj y volvió a disparar. La segunda flecha se quedó más cerca, pero todavía no era suficiente a juicio del arquero, por lo que sacó una tercera flecha…

Los guardias lo interrumpieron. No paraban de gritarle que se detuviera, que no lanzase más flechas, que estaba poniendo en peligro la vida del príncipe. Virion sacudió la cabeza ante sus palabras.

-Insensatos. Esto no es nada comparado con lo que uno se encuentra en el campo de batalla ¿Creéis que no existe el peligro del fuego amigo cuando lucháis contra hordas enteras de Emergidos en un combate real? Pero si uno no se atreve a arriesgarse, está condenado a perderlo todo. Y como el primer Custodio, no permitiré que eso pase.-y lanzó la tercera flecha, que esta vez dio en el centro.

Virion se fijó en el arco. Estaba ya algo deteriorado, demasiadas batallas encima. Era una reliquia, el único recuerdo que conservaba de Rosanne y que había traído consigo. Lo único que recordaba a su hogar. Por eso le tenía cierto cariño y quería conservarlo. Tendría por tanto que hacerle una serie de reparaciones y arreglos antes del viaje, para que pudiera seguir funcional y no fuera sólo una reliquia inútil del pasado. Pero enseguida dejó de lado su arco y volvió a fijarse en el príncipe Chrom.

-¿Consideráis esta proeza suficiente prueba de mi impecable destreza y habilidad o hace falta algo más para demostraros lo necesario que soy para vuestra loable causa? ¡Solicitad de mí sin miedo y vacilación alguna, que no pienso decepcionaros lo más mínimo!-expresó triunfante el arquero, lleno de soberbia y cierta arrogancia como era costumbre en él.

Y haciendo una reverencia, espero las instrucciones del príncipe, no sabiendo si le aguardaba alguna prueba más, o si ya había sido suficiente y le pasaría a comunicar más detalles del viaje que les aguardaba para reclutar a más guerreros para luchar contra los Emergidos y formar de manera completa a los Custodios.
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Re: La audiencia del primer custodio (Priv. Virion - Social)

Mensaje por Invitado el Jue Jul 07, 2016 1:09 pm

En un principio, Chrom había esperado algo diferente, aunque eso no quería decir que estuviese decepcionado. Quería decir, parecía que Virion era un hombre de mucha palabrería, le gustaba adornar lo que decía y, francamente, eso podría ayudar mucho en ciertas ocasiones. A él eso se le daba de pena, y por eso mismo había esperado que no actuase de acuerdo a lo que quería parecer en su forma de hablar. Y eso le sorprendió gratamente. Delante de él tenía un hombre que no solo se sabía desenvolver en el habla, sino que también lo hacía en habilidades para la batallas.

El príncipe de Ylisse no se puso absolutamente tenso cuando las flechas alcanzaron el escudo detrás de él. Estaba atento a las flechas y tenía experiencia en reaccionar si pensaba que una le iba a alcanzar. Y no se movía no porque creyese que la puntería del otro dejaba que desear, sino porque de alguna manera confiaba que su primer custodio no iba a herirle. ¿Cómo podría traicionar las propias palabras antes expresadas con tanto orgullo? Era más bien un cuestión de honor en sí mismo que de lealtad hacia el príncipe, Chrom lo sabía, pero no necesitaba que le adorasen o algo por el estilo. Lo que él necesitaba eran guerreros confiados en sus armas, que no le fallasen. Así que eso le valía perfectamente.

Nuestro arquero aquí presente tiene razón. En una batalla no siempre todo sale como uno prevee, ni aunque contase con el mejor estratega de toda Akaneia. Así que tranquilizaos, se lo que hago. — El príncipe parecía bastante seguro de sí mismo en eso, y aunque ellos obedecieron, siguieron preocupados mirando al arquero, que había actuado con tan humos sobre sí mismo. A Chrom no parecía importarle, de hecho.

La que si le sorprendió de hecho, fue la tercera flecha. Casi no había acabado de hablar cuando esta dio en el centro del objetivo y Chrom se giró para poder examinarla mejor. Durante ese momentos los guardas habían contenido la respiración porque esa si que había pasado peligrosamente cerca del rostro del príncipe, pero no habiéndole hecho rasguño alguno, encontró el punto exacto donde debía estar clavado. Chrom parpadeó ligeramente un par de veces y luego se giró al misterioso arquero, convertido en custodio hacía escasos minutos, mientras este preguntaba si aquello había sido suficiente. Él hombre no respondió directamente, pero sí que se adelantó un par de pasos hacia él y, cuando llego a su altura, aunque este todavía estaba con su reverencia, Chrom le puso una mano sobre el hombro casi con una sonrisa confiada. — No necesito ver más. Ya te lo he dicho, necesito guerreros decididos y entregados. Y es lo que quieres hacer, ¿no? —El príncipe cambió sus palabras y prefirió tomar una forma de hablar mucho más cercana e informal, por el simple hecho de que ahora ya eran compañeros y no había sitio para formalidades. — Pero vas a necesitar un arco mejor. Es por eso por lo que has fallado los dos primeros intentos, ¿verdad?
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Re: La audiencia del primer custodio (Priv. Virion - Social)

Mensaje por Virion el Vie Ago 12, 2016 4:28 pm

No podía decirse que Virion se estuviese ganando la confianza y amistad de los guardias del príncipe, al no sólo negarse a detenerse con la prueba, sino al responderles también con semejante actitud altiva. No le importaba, o al menos no en demasía… Bueno, algo sí le importaba la opinión de aquella dama, a la que esperaba poder cortejar más adelante, pero realmente no había empezado con buen pie. Pero lo importante, lo realmente importante aquel día, era conseguir la aprobación del príncipe Chrom en persona… y por las palabras que le dedicó al terminar aquella prueba, lo había conseguido.

Por dentro, Virion rezumaba orgullo y satisfacción, mas no dejó que el triunfo se le subiera demasiado a la cabeza. En su lugar, se dispuso a guardar a su espalda el arco que había utilizado para aquella prueba.

-Efectivamente. Si he acudido a vos, es para serviros con total entrega, devoción y lealtad. Y para que Ylisse y vos mismo podáis presumir de contar con el arquero más diestro, astuto y guapo de todos los continentes conocidos.-respondió Virion con la típica sonrisa soberbia de costumbre, aunque ésta se ensombreció un poco cuando el príncipe le señaló su arco como el causante de no haber atinado en pleno centro en sus dos primeros intentos.-En parte tenéis razón, mi estimado príncipe. Este arco y yo hemos vivido muchas batallas juntos. Recuerdo aquel día en que conquisté el corazón de una dama tras derribar de un flechazo a un oso que la perseguía por las montañas, o cuando salvé a un viejo hombre al que unos bandidos estaban ahorcando tras robarle sus pertenencias en el camino, acertando de pleno en la cuerda y partiéndola antes de que terminase por asfixiar a ese pobre hombre.-Todas esas anécdotas eran completas mentiras que Virion estaba improvisando en el momento, pero las contaba con tanta pasión como si le hubiesen acontecido ayer mismo realmente. En el arte de inventarse gestas heroicas protagonizadas por él mismo, el arquero era todo un maestro.-Tras tantas aventuras, siento que este arco es como una extensión de mi mismo. Pero reconozco que está al borde de la ruptura, por lo que tenía pensado utilizar algo de dinero en reforjarlo y arreglarlo. Pero si consideráis vos que es mejor deshacerme de él y comprar uno nuevo, lo haré también. Obedeceré todo lo que me pidáis, príncipe.

Virion esperaba que Chrom le dejase conservar su arco. Era lo único que conservaba de Rosanne, y no quería deshacerse de él, pero tampoco podía sacrificar su sagrada misión en aras de conservar un mero recuerdo. Además, en el peor de los casos, podía conservar los restos del arco en alguna parte mientras utilizaba uno nuevo, si el príncipe se negaba a la petición del exduque de conservar su preciado arco.

Resuelto aquel tema concreto, Virion se posicionó rectamente, en señal de respeto hacia el príncipe y le habló con mayor seriedad.

-Será todo un honor serviros. Espero impaciente vuestras primeras órdenes, ahora que ya soy oficialmente el primer Custodio.-a Virion le gustaba el nombre de Custodio, debía reconocerlo. Era original y trasmitía autoridad. Si se le había ocurrido a Chrom, podía reconocer que tenía buen gusto con las palabras. Podrían llevarse bien ambos.-Prometo dar mi vida por la noble causa de Ylisse de todo corazón.

Virion podía sentir las miradas de desaprobación de aquellos guardas que todavía estaban presentes, pero eso no le importaba lo más mínimo. Sólo lo importaba que el príncipe le aceptase. Si eso sucedía, Virion podía darse completamente por satisfecho aquel día.
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