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La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

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La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Gaius el Jue Abr 07, 2016 4:13 pm

Nuevamente en su tierra natal! Habrían pasado años desde aquel día que había cruzado la frontera con Plegia con aquel extraño noble encapuchado y desde ahí que comenzara a vagar por el mundo entero. Le sorprendía también que hubiera pasado tanto tiempo dentro de su propio continente y que la gran tierra de Ylisse no fuera su destino principal. Pero eso ahora estaba corregido. Si bien estaba de pasada hacia Altea, volver a tumbarse en su suelo, sintiendo su pasto, especialmente después de haber experimentado tantos tan diferentes… era como un sueño hecho realidad.  Bueno, en realidad, considerando de que no estaba tumbado por placer sino que se sostenía un feo corte en el costado y tenía a sus pies dos cadáveres de emergidos a los cuales había matado segundos antes, todo lo demás seguía siendo un bello paisaje.
Con las manos firmes en su herida, asegurándose de perder la menos cantidad de sangre posible, Gaius maldecía aquel tan fatídico regreso a su tierra natal. Que tanto podría haberse complicado la situación con los emergidos en este lugar? No recordaba que antes de partir la situación fuese tan apremiante, pero se notaba que había más de esas rastreras criaturas.
Con los labios apretados Gaius trató de enderezarse trepando únicamente con el hombro apoyándose en el grueso tronco del abeto que le daba sombra. Si bien eran pocos los árboles que había por la zona, había tenido suerte de que esa pareja de emergidos lo atacaran debajo de uno.
No era un corte muy profundo el que lo agobiaba, pero si lo suficientemente largo como para ocupar ambas manos del ladrón, impidiéndole acceder a su preciada botella plateada en el fondo de su grueso fardo.

Escuchó pisadas presurosas detrás de él y comenzó a maldecir su mala suerte nuevamente. Este sería el final de las correrías del ladrón? Muerto sin pompa en un campo?
Solo esperaba que quien encontrara su cadáver le diera un mejor uso al oro que él no había podido gastar en vida.
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Invitado el Vie Abr 08, 2016 10:46 am

La monarca había recibido informes de pueblos que habían sufrido los ataques de los emergidos. Como era de esperar de alguien como ella, envió pronto tropas para protegerlos y poco después un escuadrón médico en el que ella misma participaba para sanar a los heridos y salvar las vidas que fuese posible. Sin embargo, a este escuadrón se unieron otros soldados que no podían permitir que la monarca fuese sin una protección adecuada. Ella insistió diciendo que contaría con la protección de los soldados que habían sido enviados, pero fue completamente inútil.

Un poco a regañadientes, aceptó la protección y se dirigió a aquel lugar. El escuadrón médico se estaba ocupando de los lugareños mientras que Emmeryn estaba explorando los alrededores con la guardia que se le había asignado, buscando si había otros heridos.

Fue entonces cuando uno de los soldados dio la orden de detenerse y todos se dieron cuenta de que había, aunque muy pequeñas, gotas de sangre. Seguían frescas, así que, por petición de la gobernante, decidieron seguir el rastro de la sangre para comprobar de dónde venía y ayudar al que lo necesitase.

Lo que vio fue a un joven hombre herido y evitando que aquella herida (que, por suerte, no era grave), pudiese empeorar con su mano. Emmeryn se acercó sin dudar un instante a aquel desconocido y le tomó con suavidad del hombro.

No os preocupéis. Ahora estáis a salvo ―informó con una sonrisa―. Permitidme aliviar el dolor.

Entonces, con mucho cuidado, apartó la mano del pelirrojo para poder observar con cuidado la herida. Tras ello, con la mano libre sujetó aquella mano ensangrentada con fuerza, para hacerle sentir un poco más tranquilo.

No será una recuperación completa, pero espero que al menos podáis caminar sin dificultades.

Y una tenue luz se formó en el bastón que la reina llevaba cuando rozó la zona cercana a la herida. Emmeryn jamás soltó la mano del desconocido mientras el bastón seguía haciendo su magia. Cuando la luz desapareció, su mirada se dirigió al ojo del pelirrojo.

¿Cómo os encontráis ahora? ―su voz mostraba genuina preocupación por su bienestar―. ¿Tenéis alguna otra herida?
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Gaius el Dom Abr 10, 2016 9:32 pm

Ver a los guardias acercarse hacia él fue una señal más de que su tiempo en la tierra había llegado a su fin. Por más que no los veía con claridad y no podía distinguir si eran emergidos o  guardias, la proximidad de cualquiera de los dos nunca era una buena señal.
Comenzó a rezarle internamente a su hermosa dama que siempre le sonreía con buena fortuna, para que aceptara su ser en el otro lado, y cuando estaba terminando su improvisada plegaria, vio a la inmaculada y esbelta dama hacerse camino entre sus hombres y correr a su lado.
Estaba delirando? Habría perdido tanta sangre que comenzaba a tener locas alucinaciones? O de verdad estaba ante la suprema y sabia soberana, la dama de cuello rostro todos sus compatriotas conocías, la imagen de la bondad y buenas intenciones en persona? Incapaz de moverse, Gaius solo se quedo tendido en el suelo, sin poder creer lo que veían sus ojos, que la santa mujer realmente estuviera acudiendo a su auxilio, la enviada por su dama quien nuevamente le volvía a sonreír con el don de la vida en su infinita misericordia. El conmovido ladrón no pudo evitar que una lagrima le corriera por la mejilla, y con los ojos llorando de emoción los elevo al cielo dando un alabo a su magnificencia

-Gracias, mi señora, gracias. Soy tu eterno y agradecido ciervo-

Volvió los ojos a la mujer que ya se arrodillaba a su lado y con una pura sonrisa le daba la tranquilidad que le había faltado momentos antes. Sentir su mano sujetando la suya, le hizo darse cuenta de lo real que era todo eso. De verdad estaba recibiendo las atenciones de la pontífice de Ylisse, debía ser el ladrón más afortunado del mundo y no quería apartar la mirada de la dama en ningún , quería que este momento le quedara impregnado en la retina y recordarlo hasta el día que conociera a la otra dama en el más allá.
Sentir las energías curativas de la dama por su ser, la blanca y tenue luz, fue el bálsamo relajante que alivió sus dolores casi al instante, volviéndolo a llenar de energía y vitalidad. Eran pocas las veces que el bandido había recibido las atenciones de un clérigo, pero ciertamente eran una delicia en comparación con lo amargo y ácido de tener que beber de las pócimas curativas, las cuales le dejaban el mal sabor de boca por días.
Cuando la dama se echó para atrás para examinarlo mejor, el bandido le volvió a tomar la mano sin brusquedad y la beso suavemente

-Mi señora! Muchas gracias por . Me creía perdido y usted me ha devuelto mi buena . Estoy eternamente agradecido con usted-

Sabia que estaba rodeado de fuertes y armados soldados Ylissianos, pero aun así mantuvo la mano de la soberana entre las suyas mientras le alababa. Con una sonrisa de oreja a oreja y los ojos húmedos, Gaius no dejaba de emocionarse de solo verla, pero la calma duraría poco, ya que un brillo plateado a la lejanía sobre el hombro de la monarca llamó la atención de su ojo.
Aproximándose por la verde pradera, un nuevo grupo de emergidos empezaban a surgir de entre una arboleda, probablemente compañeros de los dos que el bandido había liquidado momentos antes , que venían a buscar venganza por sus hermanos caídos, si era que los emergidos tenían ese tipo de códigos o emociones en general.
Con los ojos como platos el bandido de pronto dio un brinco contra la sacerdotisa, tirándola de espaldas contra la hierba y manteniéndola acostada con su propio peso. Una milésima de segundo después una flecha pasaba rauda por donde estaba la cabeza de la pontífice, y continuaba camino  para clavarse en el tronco del árbol.
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Invitado el Mar Abr 19, 2016 6:05 am

Emmeryn simplemente se limitó a sonreír y mostrar la calma que siempre la caracterizaba cuando aquel hombre desconocido le agradeció su ayuda. Ella, después de asegurarse de que estaba ya a salvo, soltó la mano de aquel hombre para posarla sobre su cabello y acariciarlo con suavidad.

No es necesario ningún agradecimiento. Simplemente pasaba por aquí con mi escolta, os encontré y os auxilié. Mi nombre es Emmeryn, buen hombre ―se presentó―. ¿Podría tener el honor de conocer el vuestro?

Pero no hubo tiempo de presentaciones, pues un ataque sorpresa estuvo a punto de segar la vida de la Venerable. De no haber sido por el recién conocido, habría sucedido sin lugar a dudas. Emmeryn se quedó en shock por unos instantes, sin saber cómo reaccionar ante la situación. Los guardias, sin embargo, sí que reaccionaron y decidieron ir a eliminar ese grupo de emergidos.

Tenéis mi agradecimiento, buen hombre ―dijo―. ¿Veis? No era necesario tanto agradecimiento. Naga siempre reúne a las personas por alguna razón. Puede que la nuestra fuese precisamente para salvarnos mutuamente. Aclarado eso… Deberíais abandonar este lugar cuanto antes. Esto se ha convertido en un campo de batalla y por mucho que me duela admitirlo, no puedo garantizar vuestra seguridad si os quedáis aquí.

Con suavidad, Emmeryn apartó con lo que sus fuerzas permitían al pelirrojo y observó escondida detrás del árbol la situación. No podía soportar que sus amados ylissenses recibiesen daño, sea o no por su deber. Se le partía el corazón viendo aquella batalla que se estaba dando y decidió hacer algo que una persona sin capacidad de combate no debería hacer nunca: ir a la refriega.

Pero no antes de decir al pelirrojo lo que iba a hacer. No quería que se metiese en peligro de nuevo.

Daos prisa. Escapad. Yo me quedaré aquí y sanaré las heridas de los soldados. Hay un pueblo cerca de aquí. Allí hay tropas. Probablemente vengan si se percatan de mi retraso, pero me gustaría que fueseis allí y les expliquéis lo que está sucediendo ahora mismo. Ha sido un honor conoceros, buen hombre.

Y decidió avanzar con seguridad para aliviar las heridas de los otros con su bastón. Si algo caracterizaba a nuestra reina era que es una mujer decidida a hacer lo que consideraba correcto.
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Gaius el Mar Abr 19, 2016 10:05 pm

Gaius se apresuró a levantarse no bien se dio cuenta de en  qué comprometedora situación había quedado con la principal regente de su amada tierra natal. Completamente apenado e retiró hacia atrás pero todavía sin animarse a levantar mucho la cabeza del suelo, ya que volvían a estar bajo el ataque de esas feroces criaturas. Aun así, mientras pispeaba con su ojo el ambiente, pudo responder a la blanca dama

-Oh! Majestad, no es necesario que se presente, cualquier nacido en Ylisse podría reconocerla fácilmente al a gran y poderosa regente, Lady Emmeryn. –

Todavía con la cabeza agachada observaba como los soldados de la dama hacían frente a un pequeño grupo de avanzada de emergidos que venían en dirección hacia ellos. No eran más que ocho, pero poseían tres feroces arqueros, por lo que levantar la cabeza todavía no era una buena idea para el ladrón.  
Ofreciéndole la mano para que se ayudara a incorporarse, Gaius terminó finalmente de presentarse.

-Soy Gaius, un trotamundos que por fin regresa a su humilde hogar en Ylisse, milady. Debo admitir que es un honor para mí encontrármela, y más todavía ser sanado por usted en persona. Por favor, salvarle la vida? Tonterías! Deberían azotarme por haberme atrevido a tocarla tan ligeramente, majestad.-

Al ladrón le sonaba raro las palabras que salina de su boca, pero como todo hijo de esta tierra que había vivido en la desolación y guerras ocasionadas por el progenitor de la hermosa dama, y después haber vivido la época de paz que esta había traído… dudaba que una sola alma en todo el reino pudiera guardarle otro sentimiento que no fuera admiración o afecto. Caso contrario, claramente no era Ylissiano.
Volvió a mirar la situación en el frente, y los hábiles soldados parecían tener la situación bajo control, por lo menos los arqueros, quienes eran los más peligrosos para ellos, ya habían sido abatidos.
Se volvió para contestarle que él nunca podría dejar a la principal dama en soledad en el campo de batalla, mas solo vio su silueta corriendo colina abajo junto a sus hombres exponiéndose al peligro inminente de la batalla. Con el corazón en la garganta Gaius corrió inmediatamente tras ella, no iba a permitir que nadie le hiciera daño a la salvadora de Ylisse, no si podía evitarlo.
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Invitado el Miér Abr 20, 2016 7:32 pm

Aquel hombre había resultado del agrado de la reina, quien no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa cuando él mismo pensó que debería haber sido castigado por haberla tocado para ayudarla.

No estoy de acuerdo, señor Gaius ―dijo―. El contacto entre las personas puede permitir en ocasiones milagros que en otras cosas no nos permiten conocer. Por ejemplo, hoy mismo he averiguado el buen corazón que poseéis ―todavía insistía en eso―. Si bien es cierto que soy la Venerable y reina de Ylisse, ¿no es correcto asumir que la razón por la que me habéis salvado antes fue por la misma razón que antes os sané?

Aquella pregunta era un tanto retórica para ella. Desconocía si aquel hombre, Gaius, la había ayudado simplemente por su posición, pero ella quería creer simplemente que era por la misma razón por la que ella le ayudó antes: la necesidad de auxilio. Aquello movía una buena parte de las acciones de aquella mujer y era al mismo tiempo lo que hizo que después se dirigiese a los soldados que combatían.

Iba a levantar el bastón para usar su poder cuando, de pronto, el hombre al que había pedido que pidiese refuerzos estaba ahí, con ella. Preocupada, la mujer decidió dirigirse al hombre después de sanar a otro de los soldados.

Pero, ¿por qué no habéis huido? Estos son unos enemigos fieros y peligrosos ―explicó―. No puedo permitir que os pongáis en peligro. Por favor, id con los soldados de los que os hablé. Ellos se encargarán de vuestra protección. Yo os acompañaré en cuanto ya no haya más de estos seres, ¿de acuerdo? Ahora, marchad y poneos a salvo, por favor.

Y entonces, una flecha pasó justo al lado de aquellos dos. La Venerable se quedó quieta durante unos segundos, asimilando lo que acababa de suceder. Aunque era consciente, la idea de que podía morir la aterraba. Sin embargo, tampoco podía dejar ni a los soldados ni a aquel hombre ahí, sin más.

Daos prisa ―insistió.
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Gaius el Mar Abr 26, 2016 2:34 am

Gaius se sentía flotar ante las palabras de honesta preocupación por parte de la que él consideraba “ la heroína de Ylisse”. No era muy fan de alabar grandes figuras o héroes de las campañas, pero en su  niñez había visto y vivido en una ciudad sumida en la miseria. Donde las arcas publicas se volcaban exclusivamente a la guerra y no quedaba nada para los habitantes de la  ciudad, Donde la comida era racionada. Y donde los huérfanos recibían la por parte, si es que recibían alguna. Fue por épocas cono esa por las que la organización en la que él se había criado habían encontrado tanto abono para crecer sanas y fuertes .
Suspiró, recordar su pasado y en momentos cono este? Que le pasaba? Le habría imbuido la pureza de Naga durante la curación?  Volvió a admirarla por sobre el hombro mientras seguía su avance colina  abajo, tratando de llegar hasta los robustos soldados. Esa mujer había cambiado las cosas. Hoy Ylisse era una tierra prospera y feliz . donde huérfanos como había sido él, ahora recibían apoyo y comida, y no tenían que ganarse el pan de mala  manera, escabulléndose y juntándose con siniestros personajes. No, hoy era un mundo diferente, uno que no se creía posible cuando él era un crio.

Mientas mantenía la vista en ella, vio una nueva flecha volar cerca de la cabeza de la pontífice, y casi se le para el corazón en el acto. Giró la cabeza casi al instante para encontrar con la mirada al arquero  que, desde la retaguardia, había sobrevivido al feroz ataque de los guardias y todavía prestaba pelea.
Ignoró rodó lo demás. Gaius centró los ojos en su nuevo objetivo   y partió hacia él. Con la daga en mano corrió con la ventaja de que el torpe emergido todavía no había recargado su arco, dándole preciosos segundos de ventaja al bribón. No lo pensó, no trató de hacerlo elaborado o seguro. Corrió hasta que chocó de frente con el emergido , derribándolo al suelo y tanteando su dagas en el cinturón para hacer más adecuad su ataque.  El corte fue limpio. Una estocada directa al cuello a poca ropa a un cuerpo tendido en el suelo. Ni su incapacidad de medir distancias le influenciaba. Un corte limpio, mas cuando removió la hoj de su víctima, no quedó  tan limpio.
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Invitado el Mar Abr 26, 2016 10:09 am

Rápidamente, aquel hombre pelirrojo que tanto preocupaba a la Venerable decidió enfrentarse al emergido que casi había acabado con la vida de alguno de los dos. Emmeryn pensó en que debía detenerlo y que iba a cometer un claro suicidio. Sin embargo, pronto aquella preocupación se transformó en calma. Si bien no era partidaria de ver la muerte, lo cierto es que le alivió mucho ver que aquel buen hombre había sobrevivido y vencido a aquel enemigo, por mucho que después se arrepintiese de pensar que se alegró por la muerte de un enemigo, sin importar lo oscuro y cruel que fuese.

Los soldados seguían haciendo frente a los emergidos y esta vez la Venerable tuvo que dirigirse a ellos y sanar las heridas que más de uno iba recibiendo. Hubo uno en concreto que, visto lo visto, decidió quedarse al lado de la reina para protegerla con más facilidad. Sin embargo, Emmeryn lo rechazó y le ordenó seguir combatiendo con los demás usando como argumento que la mejor forma de protegerla sería juntando sus esfuerzos con los de los demás para eliminar a esos enemigos cuanto antes y sin bajas. Ella, por su parte, se encargaría de proteger dentro de lo que pudiese a aquel hombre.

¿Estáis bien? ―preguntó―. Eso ha sido bastante valeroso por vuestra parte ―elogió―, mas me resultaría más fácil que no os enfrentaseis de esa forma a vuestros oponentes. Me habíais preocupado, pero me alegra saber que sabéis combatir también.

Entonces, visto que parecía que aquel hombre no tenía ni la más mínima intención de huir, a Emmeryn se le ocurrió una pequeña idea que, aunque no le era agradable, le resultaba la mejor posible vista la situación.

¿Por qué no os unís a nosotros en esta batalla? ―sugirió―. En este caso, dejaros ir por vuestra cuenta puede ser mucho más peligroso. Haré todo lo que esté en mi poder para protegeros, señor Gaius ―sonrió.

Aquella oferta fue de muy breve duración, pues se escucharon gemidos de dolor y, como era de esperar, Emmeryn fue directa a ellos. Uno de los soldados había recibido una herida y le costaba más combatir. La Venerable se acercó y, tras iluminarse su bastón, la herida empezó a cerrarse. Desgraciadamente, no pudo cerrarse del todo, así que Emmeryn decidió quedarse ahí y sanar la herida, antes que escuchar la respuesta de la alianza temporal por parte de aquel hombre. Después de todo, tenía a alguien que necesitaba sus cuidados en ese preciso instante y esa era su mayor preocupación.
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Gaius el Lun Mayo 09, 2016 5:36 pm

No pudo evitar que el color se le agolpara en sus pecosas mejillas al recibir tal elogio de  su querida venerable. Si bien era cierto, nada tenía que hacer el ladrón en ese momento en el campo de batalla  podría haber huido en cuanto los soldados llegaron, nunca hubiera podido dejar a tan santa mujer, no cuando momentos atrás había salvado la vida de él para luego devolverle el favor.
Suspiró e hiso una leve inclinación.

-No merezco tales elogios, solo soy un simple trotamundos, mi señora.-


Volvió la vista hacia el campo de batalla, donde por suerte las tropas de su majestad habían logrado mantener a raya la situación, y por ende, él estaría libre de responsabilidades si escapaba de aquella incómoda situación. No es que no le gustara estar en compañía de la más hermosa dama que hubiera visto en Ylisse, pero su amor por su propio pellejo era mayor que su admiración hacia ella.

-Mi señora, ya no hay arqueros en este pelotón del que tenga que temer, por ende… creo que ahora estará a salvo, por favor, deje de correr al campo de batalla. Usted sabe que es más importante usted que sus guardias….-

Estaba sermoneando a la señora de Ylisse? Que le estaba pasando por la cabeza al ladrón de cabellos colorados? Si estuvieran en circunstancias normales, estaba seguro que más de un guardia le hubiera asestado un golpe en la cabeza acompañando una amenazante mirada.
Pero tampoco tuvo que preocuparse de que sus apurados pensamientos hubieran llegado hasta los oídos de la santa mujer, ya que la vio correr como si no existiera para atender a un soldado herido. Estaba loca? Se había arrodillado junto a un herido en un campo de batalla y se había quedado juntó a este, sanándolo una y otra vez. Para peor un emergido se acercaba a ella por la espalda, con una interesante daga en la mano.

-nononononono-


Musitó el ladrón mientras corría para detener al atacante que se disponía a darle un vil y traicionero golpe de gracia a la arrodillada mujer. Saltó sobre este con todo su peso para dejarlo tumbado en el suelo, por suerte sin que llegara a tocar un solo rubio cabello de la santa. Rodaron juntos, forcejeando por el dominio del único puñal que había quedado entre ambos, y tras un par de vueltas, Gaius pudo triunfar por encima de su colega, el cual tuvo que levantar para sacárselo de encima.
Jadeando pero todavía lleno de vitalidad, perdió lo poco de paciencia y pudor que le quedaba, y tomando bruscamente a la mujer por los hombros la obligó a ponerse de pie.

-Perdón, majestad, pero sois demasiado importante como para dejar que le pase algo aquí-

Y tomándola ahora entre sus brazos, cargándola al estilo princesa, la alejó de la batalla.
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 10, 2016 4:48 am

Aquel soldado herido intentó proteger a la Venerable del ataque sorpresa pero, para su suerte, aquel pelirrojo fue el que acudió al rescate de su señora. Emmeryn, por su parte, ni siquiera se había percatado de la presencia de aquel enemigo hasta que ya estaba enzarzado en un combate contra el hombre que, una vez más, la había protegido del peligro.

Iba a agradecerle su esfuerzo, pero no tuvo la oportunidad de hacerlo. En su lugar, aquel hombre, ya sea por buenas intenciones o no, había decidido que su vida era más importante que la del resto y entonces actuar en consecuencia, aprovechando el hecho de que debía tener más fuerza que la reina por motivos lógicos. Ella nunca había recibido entrenamiento físico.

Sin embargo, su mirada se centró en los soldados a los que estaba abandonando en contra de su voluntad y pensaba en cada una de sus familias mientras la posibilidad de que pereciesen en combate la atormentaba cada vez más. Aquel pelirrojo que quería protegerla estaba alejándola de lo que ella veía como su obligación.

¡Soltadme, por favor! ―fue lo que dijo antes de empezar a forcejear.

Moviéndose, al final acabó cayendo al suelo debido a la continua resistencia que había aplicado. Adolorida, intentó reincorporarse usando el bastón para después dirigirse al hombre que, si bien estaba siendo considerado y amable con ella, prefería que otros muriesen en lugar de su reina. Aquella frase que le dijo, si bien era cierta para muchos, no servía para convencer a la mujer de abandonar el lugar.

Vuestro nombre era Gaius, ¿no es cierto? ―se acercó entonces a él―. Gaius, ¿alguna vez habéis amado algo tanto que hasta seríais capaz de dar la vida por ello? ―preguntó, intentando hacer que aquel hombre la entendiese―. Todos los días, el ejército de Ylisse combate con los emergidos. Cada día que pasa hay más habitantes que mueren de hambre o pierden a sus familias porque nosotros, los gobernantes, no hemos sabido cómo protegerles. Estoy segura de que habéis presenciado eso en vuestras travesías ―aseguró―. ¿Alguna vez habéis sentido cómo fallas a aquello que más aprecias? Yo me siento así continuamente cada vez que llega a mis oídos noticias similares a esas.

Volvió a mirar al campo de batalla, viendo que ya estaban lo suficientemente lejos como para no ser sorprendidos. Era el mejor momento para intentar volver a la batalla mientras protegía a aquel hombre.

Amo Ylisse ―declaró―. Amo a cada uno de los habitantes de Ylisse. Por eso, considero que es mi obligación hacer todo lo que esté en mi mano, ya sea como su reina o como una clériga más. Vos, sin embargo, no tenéis ese deber ―entonces le dedicó una mirada suave a Gaius con una sonrisa―. Por ello, permitidme retirar la oferta de asistirnos en el combate. Fue muy desconsiderado por mi parte pedírselo a un civil. Aprovechad ahora para escapar. Si lo hacéis ahora, entonces estoy convencida de que no os atraparán. Yo, por mi parte ―dio un par de pasos hacia el campo de batalla―, debo cumplir mi deber. Agradezco vuestra ayuda hasta ahora, señor Gaius. Mas habéis hecho más que suficiente. Podéis retiraros si así lo deseáis. Nadie os lo tendrá en cuenta.
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Gaius el Jue Mayo 19, 2016 12:21 am

Tanto se resistió la venerable que termino por resbalarse de sus manos y caer al  suelo. Mordiéndose el labio, Gaius rápidamente  fue a ayudarla incorporarse.

-Oh! Majestad. Cuanto lo lamento,-

Ofreció de torpe disculpa mientras sacudía la tierra de las ropas de la santa. Era una mujer muy hermosa. Pero por sobre todo intrépida, y cuando habló con convicción, sus palabras atravesaron al bandido mas profundo de lo que lo hubiera hecho una espada. Tenia razón en la mayoría de sus palabras, mas en su infinita bondad. Se le escapaba un gran detalle. Uno que estaba marcado a fuego en la mente del bandido.
Tomó de la mano a la venerable y no la soltó, mantuvo su garra firme apresando la de ella, pero nunca ejerciendo presión que pudiera lastimarla

-Mil perdones, milady, pero he de rechazar vuestro ofrecimiento,,, o negarme a acatar la orden que me ha  Me pregunta que si conozco el sufrimiento de las familias? Del pueblo? Pues si, mi señora, lo conozco de primera mano. Mi padre era un guardia en Ylisse cuando respiraba. Un soldado de sus tropas, el cual vivía para servir a la corona y a nuestra nación.
Mi padre murió cuando yo apenas era un niño, dejándonos solos  a mi enferma madre y a mi. Más se que murió por una buena causa, y que él mismo lo sabia y por ello ahora descansa en paz, porque el deber de un soldado es luchar por su patria. Porque entendía que todos tenemos una posición y  una tare, la de él era luchar, para que gente elevada pudiera reinar. Gente como vos! Cuyo valor es mucho más grande colmo para que nadie permita que se astille un dedo, mucho menos estar en un campo de batalla jugándose e cuello.
Señora, usted ha hecho de esta nación grande y prospera. No permita que caiga de nuevo en la oscuridad, en las garras de nuestros malos vecinos Plegianos. Y por sobre todo… no haga que la muerte de mi padre haya sido en vano.-


Tomando las manos de la mujer entre las suyas, se inclino y las beso  suavemente.

-Señora … quede a resguardo durante el ataque, pero no corra a la batalla. Cuando sus tropas ganen, iremos los dos a atender a los heridos, pero hasta entonces… por favor… haga que los hijos de los soldados codos lleven la frente en alto, ya que sus padres perecieron, pero fue por proteger al reino entero, y en especial a quienes hacen grande al reino.-
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Invitado el Jue Mayo 19, 2016 4:54 pm

La Venerable aceptó la ayuda del pelirrojo, aunque no pudo evitar sentirse un tanto incómoda por cómo intento limpiar su suciedad.

No es necesaria tanta gentileza, señor Gaius ―expresó, un tanto incómoda―. Aprecio el ofrecimiento, mas… no es necesario.

Luego entonces explicó sus motivos. Motivos que, por desgracia, aquel buen hombre no pareció comprender con facilidad. Lejos de ello, aquel hombre contó una historia que provocó dolor continuo en el corazón de la mujer por cada palabra que pronunciaba. Intentaba no mostrarlo, pero era difícil ocultar la tristeza cuando, además, se le estaba impidiendo hacer lo único que ella podía hacer con motivos que ella podía entender. Que los entendiese, sin embargo, no significaba que pudiese aceptarlos con tanta facilidad.

Creo comprender vuestro razonamiento, señor Gaius. Sin embargo, hay ciertas cosas que no puedo compartir ―su voz era suave, pero no por ello menos severa―. Habéis asegurado que vuestro padre, al igual que otros muchos buenos hombres, han intercambiado sus vidas par que yo pudiese seguir gozando de la mía. Si bien no es del todo incorrecto, falta haceros conocer algo ―aprovechó para tomar el rostro del hombre y acariciarle, para intentar tranquilizarlo―. Un rey no hace un reino. Es aquellos que viven en él quienes lo forman. Personas como vos y como todos los demás habitantes de Ylisse. El deber del ejército de Ylisse y de su monarca es usar todos los medios que estén a su alcance para poder proteger a su pueblo.

Emmeryn, entonces, tomó con suavidad las manos del hombre y se liberó para darle un tierno abrazo, como si quisiera consolarle e infundirle animos. ¿Podría hacerlo? Ella esperaba que ese fuese el caso.

No es necesario preocuparse por mi bienestar, señor Gaius ―dijo―. Soy consciente de los peligros a los que me enfrento en estos momentos. No es mi intención perecer en este combate, pero tampoco lo es permitir que alguien lo haga por no poder atenderlos a tiempo. Creo firmemente que no hacer nada cuando tengo la oportunidad sería una falta de respeto a aquellos que ya nos han abandonado. Por eso…

La mujer se apartó y miró con completa seriedad a Gaius. Estaba decidida a ir, pero tampoco podía permitirse dejar a alguien con el miedo de si algo le fuese a suceder. Por eso debía, primero, convencerle.

Por eso, como una habitante de Ylisse, no como vuestra reina, me gustaría solicitaros humildemente que me permitáis rendir homenaje al esfuerzo que todos los ylissenses deben estar realizando en estos momentos. Debo proteger a quienes hacen grande el reino. A vosotros, la verdadera esperanza del país. Yo… ―dejó escapar una risa nerviosa―. Quizá sea un poco egocéntrico por mi parte definirme de esta forma y espero me perdonéis, pero me considero el puente. Y si un puente es destruido, puede ser reconstruido con facilidad. Así que, por favor… Dejadme ir.

Si bien estaba mostrándose valiente ante aquel hombre, lo cierto era que si uno se fijaba en su mano, podía verse que, muy en el fondo, estaba completamente aterrada. Combatir siempre le producía una sensación de rechazo y le recordaba el pasado de una forma demasiado vivida. Sin embargo, ella misma era consciente de que no podía huir por siempre. Debía tomar cartas en el asunto o no sería capaz de poder hacer nada por su país. Nada por su querido país. Y, por supuesto, nada por su amada familia. “Debo hacerlo. No puedo acobardarme”. Esos eran los pensamientos que se repetían continuamente en la cabeza de la Venerable. Y esos pensamientos eran los únicos que le permitían mostrarse de aquella forma.
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Gaius el Mar Mayo 24, 2016 8:46 pm

Con su rostro siendo sostenido por la venerada, Gaius creyó que iba a romper a llorar. La impotencia que sentía lo hacía sentirse más y más desdichado, como si cayera por un pozo sin fondo, dando brazadas inútilmente. Suspiró y coloco sus manos sobre las de la dama.

-No diga eso, mi señora. NO usted, usted que es la elegida por Naga para guiarnos. Usted que es la portadora de la sangre exaltada.. Usted que… -

Ya no sabía cómo continuar o que decir, se sentía candado, muy cansado. Había peleado contra emergidos, lo habían herido y había tenido que pelar de nuevo. Ahora sostener esta pesada charla de cosas que el ladrón casi no dominaba, hacían que estuviera más cansado todavía.
Con pesadumbre, apartó sus manos de las de la mujer y las dejó caer al costado de su cuerpo, mientras reducía su mirada a sus propios pies. Impotente, así se sentía en ese momento. Rezó porque Naga le diera mayor capacidad de comprender y explicar ideas complejas. Los conceptos de nobleza, realeza y derecho divino para gobernar. Deseó con todas sus fuerzas poder manejar todos aquellos conocimientos, todo con tal de tener argumentos para que la venerable abandonara su postura, recapacitara y se pusiera a salvo.
Pero era inútil. Tales conocimientos nunca estuvieron al alcance del bribón, y nunca lo estarían. Porque? Porque no era su trabajo hacerlo.  Él era un descastado, una rata, un truhan el cual era extremadamente creyente por necesidad, no por convicción, y que nunca rezaba si no era para su propio beneficio. Enfrentarse a una criatura tan hermosa y tan bendita por la blanca dama, diseñada divinamente para tareas más elevadas, con propósitos únicamente benignos… si, esto estaba por lejos fuera de la capacidad de manejo del ladrón.
Levantó la mirada con ojos tristes y todavía llorosos.

-Adiós, mi señora. Que la dama le siga sonriendo.-

Se dio vuelta y volvía a retomar el camino principal. Y rezó, por primera vez en su vida rezó por alguien que no era él mismo. Rezó con todas sus fuerzas por el bienestar de esa pura mujer, y que su línea del destino fuera larga y prospera.
La batalla continuaba, los soldados seguían chocando espadas contra el enemigo, solo Gaius era él que no figuraba ya en el cuadro.
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- YLISSE -

Clase :
Trickster | Hero

Cargo :
Ladrón

Inventario :
Báculo de Heal [0]
esp. de bronce [0]
esp. de bronce [2]
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Support :
Kija
Hanzo

Especialización :

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Gold :
111


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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Invitado el Lun Jun 06, 2016 8:29 am

Le partía en el alma ver a aquel hombre sufrir por el bienestar de la mujer. Sin embargo, Emmeryn sabía que no podía permitirse abandonar su deber para proteger el país. No ya por su herencia como noble o como reina o simplemente por ser una exaltada y llevase la marca de la Venerable como prueba. Sino por una razón mucho más simple: porque quería Ylisse. No importaba el miedo por el que pasase, no iba a huir. Lo hizo cuando, por un instante, sus emociones le hicieron intentar detener a su hermano. No iba a cometer el mismo error varias veces.

Señor Gaius… Es mucho más simple. No hago esto por ser la reina de Ylisse ni por ser noble. Es por una razón mucho más simple: amo a cada uno de los habitantes de este país con todo mi ser. Por eso mismo, quiero protegeros con todo mi poder. Esa es mi única motivación para actuar. Os protegeré, mas no moriré. Morir aquí sería traicionar vuestra confianza. Y, para demostrar que viviré, permitidme haceros una promesa ―sonrió―. Os prometo que hasta que me volváis a ver y estéis seguro de que estoy en buena salud no pereceré. Nunca he roto mis promesas y os aseguro que esta no será mi primera vez… Así que… No lloréis, por favor ―la mujer esperó a que el hombre se reincorporase y, una vez que decidió despedirse, ella quiso hacer lo mismo―. Hasta la próxima vez que nos veamos, buen hombre. Que Naga esté con vos.

Y, tras asegurarse de que aquel civil iba a abandonar el campo de batalla, la Venerable se dirigió de cabeza hacia él para tratar a su guardia mientras ella hacía el “trabajo sucio”, como lo llamarían algunos. Trabajo que estaba por encima de las posibilidades de la reina no solo por no tener conocimientos bélicos, sino por su propia predisposición a no combatir. Estaba aterrorizada, pero iba a cumplir con su deber con el pueblo e iba a volver sana y salva para poder cumplir con su promesa.

Y ya podrían llegar hordas de emergidos. Ella no iba a echarse atrás en su palabra bajo ningún concepto.
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

Mensaje por Eliwood el Jue Jun 09, 2016 11:17 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Gaius ha gastado un uso de sus dagas de bronce.
Emmeryn ha gastado un uso de su báculo de Heal.

Ambos obtienen un incremento de +2 EXP.
Afiliación :
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Re: La dama que siempre sonríe (Campoaña / Priv. Emmeryn - Gaius)

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