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Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

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Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Luzrov Rulay el Miér Abr 06, 2016 7:48 pm

Salio de la parroquia antes de lo habitual,dando un ligero portazo a su salida al no tener cuidado al cerrar la puerta. No estaba para pensar en eso,lo único que quería en esos momentos era salir de allí lo antes posible y perderse en los alrededores de la aldea.Lejos de los ojos de todos. Intento por eso con todo su ser ignorar la mirada de los curiosos,esos ojos clavados en el al verlo caminar apresudaramente. No era común que a esas horas estuviese por la aldea,a no ser que acompañase al sacerdote en alguna tarea,mucho menos que estuviese solo.  Pero las cosas no iban bien,no en el ultimo par de meses,y la gente ya se había empezado a dar cuenta. Luz estaba seguro de que todos se habían percatado ya,aunque no recibía tanto odio como en otros pueblos. Pero si notaba algo que dolía igual,desconfianza y desagrado. Todo por el trato que comenzaba a recibir del sacerdote.Todo porque el hombre llevaba prácticamente toda su vida en Elysia ,por cuyos actos y palabras era normal que todo el mundo lo amase y confiase en el ,lo había empezado a tratar con cierta agresividad. No lo atacaba físicamente,pero lo ignoraba,lo despreciaba en silencio y cuando el hombre tenia un mal día o estaba tenso se desahogaba con el atacándolo verbalmente. De el si notaba el odio en su mirada,y aunque se notaba que el hombre se esforzaba por dejar aquellos desagradables sentimientos dentro de la parroquia,cosa que ya era mas de lo que otros hicieron con anterioridad,no pudo evitar que poco a poco la gente se percatase. Y la actitud de ellos hacia el recién llegado clérigo comenzó a cambiar también. Poco a poco,tan sutilmente que antes de que se percatase ya se había metido de lleno en esa situación que tan bien conocía. Todo por esa estúpida pregunta....

No quería,no en esos momentos. No en aquel lugar,Por favor...

Cuando se sintió libre de presencias ajenas ,lejos del centro de la aldea y en el interior del bosque,sus pasos desaceleraron. Sus labios seguían apretados,fruto de la frustración. Sus manos también,una aferrándose a su bastón mientras que la derecha...abrió la palma y la observo,llena de sangre por el corte en la misma. No era muy profunda,pero tampoco un simple arañazo y por ello sangraba dándole una apariencia peor a la que realmente era. Seria capaz de sanarla...si no fuese suya. Y estaba seguro de que el sacerdote podría hacerlo,pero había huido del lugar antes de darle ocasión. Cuando estaba solos la cosa empeoraba y un par de veces se había llevado algún que otro golpe.Pero siempre por accidente,y aunque no le pidiese perdón se notaba el arrepentimiento de parte del hombre pues tras ello lo evitaba durante los siguientes días. Pero ese día la discusión había sido mas acalorada,y había ocurrido en la pequeña cocina mientras cocinaban.Un par de golpes en la mesa de parte del adulto que hicieron que una de las herramientas que Luz estaba usando para preparar los alimentos de ambos,el cuchillo,se clavase en su mano. Un ligero alarido de dolor,respiración agitada,el hombre con la mirada atónita y el rostro pálido y el joven clérigo huyendo del lugar habían terminado la escena.

Porque tuvo que preguntar...si no hubiese preguntado el motivo por el que había sido trasladado de un lugar a otro...El sacerdote espero,paciente,a que Luz y el tuviesen confianza suficiente,a tomarle cariño al joven para preguntarle. Al principio Luz se negó a responder manteniendo el silencio,pero la pregunta se volvió insistente y notaba la molestia al no ser respondida. Y lo hizo,y contó sus diferencias con la iglesia. Lo que creía y no de la misma. Un devoto de la Santa Elimine no debería decir que no considera a la mujer una santa si no una simple mujer...ni que rechaza la ascensión de la torre que provoco la creación de la iglesia...El hombre no volvió a verle igual,como si ante el de la nada hubiese una persona totalmente desconocida. Después de casi un año por un par de ideas en las que no coincidían...Dolía..Estaba comenzando a odiar el tiempo que pasaba en la parroquia. Por mucho que no lo quisiera. Pero le provocaba dolor permanecer en ese lugar,porque tenia presente las experiencias anteriores y sabia lo que venia después. Y por muy mala que fuese la situación en la aldea no quería irse,esta vez no quería irse,no quería ni siquiera pensar en esa posibilidad. Porque no todo en Elysia era malo.

Tenia a Sorey y con eso todo merecía la pena

Su día se había acabado dividiendo en dos,como si realmente estuviese llevando una doble vida. Durante la mañana con todo el dolor de su alma sufría,pero cumplía su deber eso que tanto deseaba cumplir. El odio recibido era el pago por cumplir su objetivo en la vida. Y cuando sus tareas finalizaban se iba,todo lo rápido que podía, acudía donde el castaño. Y el mundo volvía a brillar. El dolor se desvanecía por completo con solo estar ante la presencia ajena,la sonrisa contagiosa y el saberse querido hacían que todo mereciera la pena y la felicidad lo invadiese. Y no importaba nada ni nadie mas ,porque así todo estaba bien.

Pero ese día era distinto.La situación había llegado a mas,la tristeza lo consumía por dentro y aunque se moría de ganas de ver al de ojos verdes no quería que el otro lo viese en ese estado. Con la mano herida,no quería preocuparlo. Por eso huyo hasta el bosque,que ya conocía como la palma de su mano,sin esperar a que el otro terminase sus propios deberes. Necesitaba tiempo a solas,necesitaba calmarse...y sanar la mano o al menos limpiarla. No podía sanarse,ni limpiarse con sus prendas si no quería llenarlas de aquel liquido vital. En la hiera tampoco podía limpiarse pues el rastro de la sangre podía llevar a error a alguien.Se dirigía al lago,a contaminarlos por mucho que le pesase.

La caminata no era corta,había un ligero paseo hasta el lugar,pero inmerso en sus pensamientos y el recuerdo de lo ocurrido llego al mismo antes de lo planeado. Se dejo caer de rodillas en la orilla,el báculo cayo a un lado suyo. Su ostro relajado reflejaba al igual que el agua su estado de animo,triste y melancólico. Introdujo las manos en ella y comenzó a frotar. Habia pasado el tiempo suficiente como para que la sangre que mancho su mano al estar la palma cerrada se secase. Tenia que frotar para quitarla con mas facilidad de su piel. La herida volvió a sangrar,pequeños hilos de sangre que tiñeron un poco el agua de rojo provocados por el movimiento de la mano. Frunció el ceño,escocia...

Aun limpiando la herida algo al otro lado del lago llamo su atencion,capta sus ojos de manera indirecta.Alzo su rostro el agua y lo vio,el wyvern de escamas blanquecinas. Le sonrió con tristeza

-Mikleo...
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 06, 2016 8:57 pm

Sorey no tenía un buen presentimiento. Y no era cosa del día, o siendo simplemente de repente, hacía ya tiempo que tenía una mala sensación para con… todo. No sabría bien cómo explicarlo.

Había notado que alguna gente en la aldea le miraba más de la cuenta, como si Sorey fuese alguien que no había vivido allí desde que tenía memoria. No lo hacían mal, ni siquiera eran unas miradas que generasen algo negativo, pero quizá sí que eran… preocupadas. Como si al castaño le hubiese pasado algo que él no era en absoluto consciente. Eran parecidas a las miradas de cuando había sufrido algún que otro accidente en su infancia, como si tratasen de protegerle como aquellas veces. Pero esa vez, ¿Qué ocurría? No se había puesto en peligro no había ocurrido nada importante, como cuando a veces había un ataque por parte de los wyverns a algún viajero descarriado y perdido. Sorey era despistado y la mayoría de veces no se daba cuenta de cosas, pero aquello era para con él así que era imposible que no se diese cuenta. Porque al preguntar a un par de hombres a los que había estado ayudando con sus nuevos materiales para los campos, no le habían querido decir nada, más que un “tú solo ten cuidado”, sin saber a que se estaban refiriendo.

Por otro lado, también estaba Luz. Cada día, cuando terminaban sus cosas y tareas, ambos se encontraban y pasaban tiempo juntos como desde casi que se habían conocido. Había algunas veces que trataban de irse un poco más lejos para estar juntos y compartir besos escondidos de las miradas de cualquiera y pasar un rato hablando abrazados. Aquello no había cambiado en los últimos meses, y aunque el albino se comportaba como siempre cuando se encontraba con él, Sorey sabía que le estaba ocultando algo que no quería decirle. Algo que le dolía, porque el castaño siempre había sabido distinguir las preocupaciones y la tristeza del contrario en sus silencios. Sin embargo, Sorey no había preguntado, no directamente, y quizá fuese por eso por lo que no había obtenido nada. Estaba preocupado por Luzrov, sin duda. Era su persona más importante y le quería… mucho más de lo que había pensado cuando se declaró. Estaba realmente enamorado de él.

Y aquella preocupación, esa mala sensación y el presentimiento negativo se agravaron y se convirtieron en realidad cuando, al buscar al albino cuando el sol estaba en lo más alto, para el mediodía, no lo encontró en la parroquia. Y eso era realmente extraño.

Era quizá un poco pronto para que no estuviese allí, cuando había habido veces que el clérigo había tardado más de lo normal por sus tareas, que variaban dependiendo del día ayudando al sacerdote. Por lo que, al intentar buscarle para pasar un rato juntos y no encontrarle, trató de preguntarle al párroco. Este no le dijo gran cosa, por no decir nada. Y aquello era muy extraño porque ver en sus ojos algo doloroso incomodó mucho a Sorey. Conocía al castaño desde que no era más que un bebé y siempre lo había tratado bien. Lo había regañado cuando había hecho cosas mal y apoyado o cubierto en otras, de su abuelo… Pero aquella vez, en sus ojos, no había más que tristeza, o pena por él. Como la que había en las miradas de otros, pero mucho más intenso. Sorey no podía creerlo, era… extraño. Y daba miedo. Cuando trato de insistir un poco más le dijo que Luzrov había salido antes, pero no le había dicho a dónde, así que no podía ayudar al Pastor en eso y que lo sentía, demasiado.

Tras aquello, el párroco cerró la puerta de la iglesia y Sorey se quedó parado, todavía mirando a donde antes había estado el hombre, pero ya habiéndose minutos antes. El joven Pastor entonces cerró los ojos y frunció un poco el ceño. Tenía que buscar a Luz porque aquello no era propio de él.

No tardó en llamar a Mikleo desde allí mismo y montar en él casi a la carrera, mientras pensaba en que sitios podría encontrarse el albino. Las planicies no eran una opción, y si se había ido andando, no pensó que hubiese ido hasta el pueblo más cercano. No era fácil subir a las montañas más cercanas, así que… ¿Quizá el bosque? Si no lo encontraba allí, probaría suerte en las ruinas cercanas. No se demoró mucho en llegar porque volando a lomos del wyvern la caminata no se sufría, ni el tiempo tampoco. Sin embargo, el chico desmontó de Mikleo cuando llegó a la entrada usual del bosque. Entre tanta vegetación y follaje sería difícil buscar a Luzrov desde el aire, así que cuando pisó tierra de nuevo corrió a adentrarse en él, deseando que estuviese allí.

Pero el primero en encontrar al chico, no fue él, sino su wyvern, que le había seguido. Mikleo sabía perfectamente a quien estaba buscando así que no le fue nada difícil encontrarle por el olor. Y cuando lo encontró lo miró desde el otro extremo del lago. Este profirió un pequeño rugido que resonó por el bosque, e inmediatamente alerto a Sorey, que supo que venía de la dirección donde estaba ubicado el pequeño lago donde tantas veces había estado. En su pecho, el pinchazo de dolor y la opresión se disiparon un poco porque sabía que su amigo le había ayudado, al menos tanto como había podido.

¡¡Luz!! —Al llegar allí, a la escena, lo primero que hizo fue llamar al albino desde su espalda, porque venía de aquella dirección. El verle fue algo que le hizo sonreír ligeramente porque parecía estar bien. No había pensando en que le hubiera ocurrido algo malo específicamente pero la congoja de la extrañez y lo raro que había estado el ambiente desde meses le hacían ponerse… ligeramente paranoico. — Estabas aquí, menos mal… Te he estado buscando. Al ver que no estabas en la parroquia como siempre, me he preocupado un poco. —Suspiró un poco por la carrera cuando logró llegar a su lado y sonrió a Mikleo, desde el otro lado de la orilla. — Está bien, chico. Gracias por ayudarme. Te llamaré cuando te necesite. —Seguramente el wyvern blanquecino acudiría a la llamada del castaño sin problemas porque siempre se quedaba en los alrededores por él, sin alejarse lo más mínimo. Pero algo diferente fue el observar a Luz. El mal presentimiento volvió a resurigr. — ¿…Qué ocurre?
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Luzrov Rulay el Jue Abr 07, 2016 1:58 pm

El rugido no fue lo suficientemente potente ni inesperado para sorprende o alterarlo siquiera,en teoría,pues lo cierto es que si  hizo que la ansiedad lo invadiera levemente. Pues sabia lo que significaba. Estaba llamando a Sorey, y en esos momentos el clérigo no quería verlo. Mentira,se moría por verlo,como todos los días,como cada instante en el que permanecían separados,pero no se sentía preparado para ello. Con cierto temor bajo la mirada a su mano,limpia pero con la herida surcando su palma,desde el dedo indice hasta casi alcanzar la muñeca. Limpia pero reciente. La saco del agua con cuidado y comprobó aliviado que había dejado de sangrar,al menos por el momento,aunque la marca era clara.

No quería preocuparlo,no quería dar explicaciones pues si las daba el castaño podría señalar culpables a una situación en la que para el no los había. Porque compartiría su dolor... y lo que menos deseaba en el mundo era hacer sufrir a Sorey.

La voz a su espalda lo sobresalto a pesar de que lo esperaba,de que sabría que vendría a por el. Como no iba a hacerlo? Lo conocía como si hubiesen pasado toda su vida juntos,fue estúpido pensar que podría pasar tiempo a solas. Se había ido,sin explicación alguna,era obvio que iría a buscarlo,mas cuando siempre se juntaban a esas horas...Si lo pensaba bien le hubiese entristecido descubrir que no lo había ido a buscar.

Observo su reflejo en el agua,tenia una dulce sonrisa en el rostro,una que se había formado inconscientemente al escuchar la voz ajena.Pero sus ojos no reflejaban felicidad,sus facciones tampoco por mucho que sonriera...no podía mirarlo así...pero tampoco podía ignorarlo... Se incorporo,aun dándole la espalda,y se giro en su dirección con la cabeza gacha. Recorrió la distancia que los separaba y en cuanto pudo llevo sus manos al cuello ajeno,rodeándolo hasta que sus manos se posaron en la espalda del castaño. En un abrazo que tranquilizo al clérigo y lo hizo sonreír aun mas . Su sonrisa se ensancho,sus frente apoyada en todo momento en el hombro ajeno,su rostro cubierto allí.

Que iba a responder? No quería guardar silencio.No quería contarle nada,temeroso de que aquello le doliese también al otro.Con miedo de que si lo pronunciaba en voz alta,si se lo decía a el,se haría mas real y su vida allí acabase. Seria tan fácil decirle que no ocurría nada,que todo estaba bien...Luz a diferencia de Sorey saba mentir,no le seria difícil hacerlo.Pero no quería,se negaba,por eso guardaba silencio antes que decir mentira. Y aunque estuviese dispuesto a pronunciarlas nunca se las diría,no a Sorey.No a la persona mas pura y sincera que conocía. Pero...si podía decirle la verdad....

-Ahora no ocurre nada...

Elevo el rostro solo para dejar un suave beso en la mejilla ajena,antes de volver a cobijarlo en el cuerpo ajeno. Era cierto,desde que había acudido al otro la ansiedad se había calmado,la calidez volvía a embargarlo y estaba seguro de que la tristeza reflejada en sus ojos si bien no había desaparecido por completo si que había disminuido. Sentía que poco a poco las cosas volvían a como debería ser,que de cierta manera se evadía de la realidad. Los problemas seguían allí pero eran tan pequeños e insignificantes comparados a estar con el otro,como si la simple presencia del Pastor arrasase con todos ellos... Lo había estado deseando,tanto y tanto,desde que tuvieron que despedirse la noche anterior...
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Invitado el Jue Abr 07, 2016 3:51 pm

Durante los breves segundos desde que formuló la pregunta hasta que el albino se giró y le abrazó, la incomodidad y las dudas del castaño crecieron mucho más de lo que a él le hubiera gustado. No es como si en todos esos meses no hubiera surgido algún problema, entre ellos o por alguna cuestión de su entorno, pero nunca había sido como aquello porque Luz nunca dudaba en decirle cualquier cosa, tanto si le gustaba como si no, aunque ellos nunca se habían peleado, propiamente dicho. El clérigo era ese tipo de persona que no se callaba ningún pensamiento, y menos aún cuando pensaba que tenía razón y veía las cosas claras, por eso, verlo tan retraído, en silencio y sin ninguna respuesta le hizo saber que había algo mal, que no estaba como siempre y que había algo que había sucedido sin que él lo conociese. Y… no sabía, aquello le hacía sentir inútil e impotente, cuando se suponía que tratándose de Luz debía de ser la primera persona a la que ayudase, al tener esa clase de sentimientos por él.

Por esa razón, el castaño le rodeó la cintura con los brazos, algo sorprendido todavía por la situación y con dudas rondándole la cabeza. Sin embargo, cuando le dio el beso en la mejilla y volvió a esconderse en él, Sorey supo que no tenía que preguntar nada más. Al menos no de momento. Luz le estaba diciendo a su forma que ahora quería estar bien y que estaba buscando su contacto y su presencia, que era eso lo que necesitaba en esos momentos y no preguntas, aunque Sorey quisiese, se muriese, por saber. Pero el castaño no quería, ni podía, negarle nada de lo que el clérigo necesitase en esos instantes. Sobre todo cuando escuchó eso de que “Ahora no ocurre nada”

En consecuencia, el joven Pastor lo protegió entre sus brazos, haciendo del abrazo algo más intimo, estrechando el contacto y poniendo una suave sonrisa porque aquello le tranquilizaba a sí mismo también. Quería decir, lo peor que había pensado que podría haber pasado mientras lo buscaba es que al albino le hubiese pasado algo, estuviese herido y él no hubiera estado ahí, por lo que al saber que su estado físico no había sufrido daño alguno, le aliviaba de sobremanera. Estaba bien, seguro, entre sus brazos, y era lo único que podía pedir en esos instantes. Le acarició entonces la espalda, subiendo una mano hasta su cabello, ya largo, por los hombros, y lo acarició con cariño y paciencia. Como último, le besó en la cabeza y suspiró levemente.

Se mantuvo así por largos, infinitos minutos. Mimándole, queriéndole, simplemente dejando que el tiempo pasase. Hasta que sus labios se entreabrieron.

Estoy aquí, Luz. Estamos los dos aquí. No pasa nada. —Fue lo que le pasó por la mente en ese momento, como si necesitase decir aquello. La vibración que desprendía Sorey siempre era alegre y positiva, pero en esos momentos se había convertido en una calmada, una de apoyo en la que pudiera dejarse llevar el otro. Aun cuando su interior había estado tan inquieto como un tornado por sus preocupaciones instantes antes, el joven Pastor era capaz de deshacerse de eso y entregarse completamente al clérigo. — Te echaba de menos, ¿sabes? Sé que te vi anoche, que nos vemos todos los días, pero aún así tenía muchas ganas de seguir hablando contigo. —Sus palabras salían naturales de sus labios, sinceras y puras, a veces incluso entremezcladas con una pequeña risita con la misma esencia. Inconscientemente siempre trataba de animarle, lo mejor que podía, así que aunque mantenía los silencios que Luz necesitase, también era él mismo tratando de sacar lo mejor de la situación. Pero, aún así… —…Así que, podríamos hablar ahora, ¿verdad? Como siempre hablamos. Si no lo haces, no podré saber qué es lo que ocurre… Y quiero ayudarte. A ti de entre todo el mundo, eres mi ser más preciado.
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Luzrov Rulay el Jue Abr 07, 2016 6:08 pm

Soltó un leve suspiro al notar las caricias sobre su espalda,las manos ajenas en su cabellos.Todas sus preocupaciones desaparecían y por el momento en el que las atenciones hacia su persona duraban no tenia que pensar en nada,solo tenia que dejarse llevar. Estaba cómodo,a pesar del silencio.Pero mas cómodo estuvo cuando tras unos instantes,eternos y breves al mismo tiempo tal y como siempre ocurría, la voz de Sorey llego a sus oídos. Amaba esa voz,aunque no tanto como al dueño de la misma.

-Yo también te echaba de menos. Mucho...siempre...

Porque si ya extrañaba la presencia del castaño cuando se separaban meses atrás,con sus sentimientos no tan despiertos como en esos instantes y con su estancia en la parroquia siendo amena y agradable,en esos instantes... En esos momentos lo que le ayudaba a seguir adelante era Sorey. Se levanta y cumplía sus tareas por el bien de su misión ,motivada por la misma,pero la única razón por la que estaba seguro de que no era un alma en pena,un cascaron vació y aislado de todos para no sufrir daño,era saber que el castaño se reuniría con el. Que lo esperaba y quería compartir la mitad de su tiempo y sus sentimientos con el. Y lo echaba tanto de menos cuando estaban separados que resultaba incluso doloroso...

Lo quería,lo quería muchísimo.Y no sabia que hacer,porque le mataba verlo preocupado,verlo con intenciones de hacerlo todo por ayudarlo...y no ser capaz de corresponder a ello con palabras. Tenia miedo y mucho. Habia ocurrido demasiadas veces,tantas como para ser costumbre,pero era distinto...porque nunca tuvo a nadie a su lado. Y nadie con quien quisiera pasar el resto de su tiempo...y Tenia miedo,porque estaba seguro de que con el Pastor no ocurriría como con el párroco,que no lo miraría ni trataría distinto...no era ese su temor.Era un temor infantil,miedo a invocar al desastre si hablaba del mismo. Miedo a llenar de odio a alguien tan puro y corromperlo...

-No quiero.No quiero hablar...no quiero que ocurra nada...Solo...Por favor ,yo solo quiero estar contigo.La única ayuda que necesito es que seas tu,que estés aquí...

Murmuro sin alzar la vista,palabras suaves dichas con calma. Con demasiada,pues no sabia como sonaría su voz tras las mismas. Apretó sus manos aun colocadas en la espalda ajena sobre las ropas blancas de Sorey,olvidando la herida que fue recordada al notar un leve pinchazo de dolor sobre su mano. Dio un pequeño brinco ante ello,un leve sobresalto y un escalofrió que lo recorrió. Con dudas,separo esa mano de su agarre en las ropas de su compañero y la elevo hasta la altura de sus ojos. Volvió a cerrar la mano nada mas ver su palma y con rapidez y cuidado se separo del Pastor.  

-Sorey! Quítate la capa.

Su mano había vuelto a comenzar a sangrar por el fuerte agarre,y la sangre ya se había esparcido por toda la palma,seguramente había manchado la espalda del castaño. Sus blancas ropas...La mano herida ,cerrada,fue llevada inconscientemente hacia su espalda, un acto reflejo pues dudaba mucho que a partir de ese momento fuese capaz de ocultar la herida,no cuando había acabado ensuciando al otro. Pero no importaba solo...quería limpiar la capa...no quería que Sorey cargase con su sangre
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Invitado el Jue Abr 07, 2016 7:28 pm

Al menos se sintió un poco aliviado cuando le contestó que él también le echaba de menos. Aquel era uno de los motivos principales por los que estaban juntos cada vez que podían, y era que para ellos, quienes tenían que cumplir primero sus obligaciones porque era lo que debían hacer, cualquier minuto libre era crucial para poder disfrutar de la compañía del otro. Quizá era fruto del amor joven y adolescente, lleno de pasión y de energía sin límites en lo que respectaba a amar sin condiciones, a entregarse por el otro, pero también era porque la presencia del otro les reconfortaba a ambos, y podían compartir cosas que con otros no podían, fuese por forma de pensar o por los sueños que ambos tenían y que querían cumplir juntos. Cosas así no podían hablarlas con otras personas, no lo entenderían. Por eso y por un millón de cosas más, a ambos les gustaba poder pasar los escasos minutos de descansos que tenían, con el otro. Y eso no significaba que a veces no quisieran tener un momento para ellos solos, sobretodo de a veces discutir por cualquier tontería de la que se acababan arreglando después con risas de por medio y alguna broma. Pero aquella vez, Luz no estaba bien… de no haber sido así, Sorey hubiese entendido que necesitase un momento para él, pero sin haber dicho nada, y tan sorpresivo, con tantas cosas calladas y guardadas que no quería decirle por algún motivo que él desconocía… no podía dejarle solo. Porque Luz, realmente, no quería estar solo.

Solo tenía que escuchar lo que le estaba diciendo. No quería decirle nada, no quería hablar. Solo quería que Sorey estuviese allí y le abrazase y ya está.

El castaño cerró los ojos por unos momentos y tragó algo duro. No estaba seguro de que decir ante eso, porque quería reconfortarlo, decirle que estaba bien y no preguntar más, como solía hacer. Sonreírle, pasar el rato, como siempre. Pero aquella vez… se sentía triste. No podía evitar sentir triste y preocupación dentro de él. Por el simple hecho de que, aunque hiciese todo lo que podía, no queriendo llegar a resultar invasivo o a forzarlo en algo que no quería, no era suficiente. Sorey no era suficiente para apoyar toda la carga de Luzrov y eso le dolía de una forma tan profunda que fue incapaz de decir nada. Tuvo que apretar los labios y tragarse sus sentimientos por el bien del otro. “Está bien” se repetía una y otra vez. “Si es lo que Luz necesita, entonces, está bien”

El albino apretaba su ropa y el no pudo más que estrecharle un poco más, con los ojos cerrados. Tenía miedo, de que podía ser aquello, relacionado consigo mismo por cómo la gente le había estado mirando últimamente, pero se odiaba por no ser capaz de darse cuenta de algo que al parecer todo el mundo sí. Si él fuese mejor, estaba seguro de que podría ayudar al clérigo y no estaría así. Pero Sorey no era suficiente, no cumplía con su trabajo de forma satisfactoria, y lo que era peor, ni siquiera podía hacer lo que realmente deseaba. ¿Por qué todo el mundo estaba tan raro? ¿Por qué nadie le decía nada? Solo quería ayudar…

¿Eh? —De repente, profirió aquella duda. El otro le había pedido que se quitase la capa, algo alterado aunque se hubiese separado del abrazo con cuidado, y además había podido observar como se había escondido la mano. — ¿Mi capa? ¿Por…? —Aún así se llevó inconscientemente las manos a los botones de esa que la mantenían cerrada sobre su pecho, pero su mirada era extraña y preocupada, no acostumbrado de ver al clérigo actuar tan extraño. — ¿Qué es lo que realmente pasa, Luz? ¿Y por qué escondes la mano? —Mientras le preguntaba esas cosas, Sorey fue quitándose la prenda, pero pretendía verla extrañado por lo que le había dicho Luzrov, para examinarla. Y quizá fue su imaginación, pero no lo creía. Lo que había visto realmente… no se lo esperaba. — ¿…Sangre? Luz. Espera, Luz. —Trató de mirarle, la preocupación no se iba de su rostro, pero sí que aumentó la sorpresa angustiada. —¿¡Estás sangrando!?
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Luzrov Rulay el Jue Abr 07, 2016 8:02 pm

Lo sabia,sabia que iba a verlo pero no podía dejarlo de esa manera.Porque si descubría la sangre mas tarde todo iba a ser peor.La preocupación,la angustia,el miedo...serian desgarradores. Era mejor que lo viese ahora pero... al clérigo le dolía el corazón. Porque el castaño siempre tenia una sonrisa en su rostro,una expresión cálida y amable,y verlo tan angustiado y preocupado dolía. Mas al saber que el era la causa de ello.Y no soportaba verlo así. No quería verlo así cuando ni el ni la situación lo merecían. Pero sabia que era culpa suya,por no haberle contado nada,por que solo permitió que de la nada la sangre llegase a sus ojos... Si fuese el,si a sus manos llegase la sangre de Sorey estaba seguro de que entraría en pánico ,que sus expresiones serian peores que las del castaño en esos momentos. Lo entendía,y se sentía culpable pero...Seguía doliendo igual.

Se acerco de nuevo a el,con una sonrisa triste en el rostro. La mano herida tomo la capa de las manos ajenas,sin preocuparse de mancharla mas pues el carmesí ya estaba salpicando el blanco. La otra mano la poso suavemente sobre la mejilla de Sorey. Los ojos violeta se clavaron en los verde,una mirada de dolor,de tristeza....de amor y de ternura. No quería hacer participe al otro de sus problemas,porque era algo que estaba seguro de que no podían ser solucionados,y porque no lo quería ver con aquella expresión en su rostro. No quería darle quebraderos de cabeza,hacerlo sentir que no podía ayudarlo y preocuparlo en vano cuando lo cierto era que el solo estar con el era mas ayuda de la que necesitaba.

-Esta bien...

Se incorporo un poco para salvar la poca altura que los diferenciaba,para poder alcanzar con sus labios los ajenos. Apenas un suave roce,posar su boca contra la contraria y mantenerla allí,donde sentía que pertenecían. Acaricio con el pulgar la mejilla sobre la que su mano descansaba,pasando por la piel únicamente la yema del dedo. Se separo al notar que el aire comenzaba a serle necesario. Pero no se separo. Cerro los ojos y murmuro contra los labios de Sorey.

-De verdad,de verdad esta bien... no es nada grave ni de lo que haya que preocuparse...

Dedicándole una sonrisa y con la capa siendo tomada por el se alejo de Sorey,siendo su mano separada de el cuando la distancia aumento lo suficiente como para que no lo alcanzase. Se giro,hacia el lago,hasta la orilla del mismo donde su báculo aun descansaba. Y se dejo caer,quedando de rodillas tal y como estaba antes de que el Pastor lo encontrase. Dejo caer la capa al lago,la sangre fresca recién depositada en la misma comenzó a ser arrastrada por el agua,tiñendo de nuevo el liquido cristalino.Tanto por la prenda como por la mano que sumergió una vez mas
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Invitado el Jue Abr 07, 2016 9:32 pm

De repente, todo el alivio y la seguridad que había podido reunir al ver que el albino estaba físicamente bien, a salvo, y que no le había pasado nada, se esfumó tan solo de ver una mancha en su atuendo, sin que Luzrov negase que fuese suya cuando preguntó tan directamente si estaba sangrando. Pero Sorey no no reaccionó por que este le quitase la capa de sus manos, mientras él mismo se quedaba segundos parado en esa posición en la que se suponía que todavía sostenía la capa entre sus manos, de forma tal anormalmente afectada que no tenía nada que ver con sus reacciones naturales No, no fue por eso en absoluto, fue por el hecho de que los labios del albino salió un “Está bien” que a Sorey le empezó a resquebrajar por dentro.

¿Cómo eso iba a estar bien? No era por la herida en sí, no parecía una cantidad de sangre preocupante aunque le asustase de igual manera, era por la forma en la que estaba reaccionando y por cómo estaba tratando Luz todo ese asunto. Tan pasivo, tan indiferente, tan… falto de todo él, como si prácticamente lo aceptara, o pensase que esa herida se la merecía. ¿Cómo podía ser eso normal? ¿Cómo no podía preocuparse él si en otras ocasiones el clérigo le hubiera dicho cómo se había hecho la herida y que no se preocupase tanto, dándole un ligero toque en la cabeza? Y aquella situación, no era el caso. Aquella herida representaba más allá que ella misma, Sorey estaba seguro. Y era algo que hacía sufrir a Luzrov y lo que más le frustraba era el no saber el motivo.

¿Cómo puedes decir-?… —Pero su frase fue totalmente cortada por los labios ajenos. Luz se había alzado y había comenzado a besarle de forma lenta. El castaño no pudo decir que aquello no le tranquilizase de sobremanera, porque tanto los labios del albino como sus caricias, las que repartía cálidamente con el pulgar en su mejilla, eran suaves y tranquilas. Aquello le ayudó a que la agitación que sentía se calmase, pero no hizo que se fuese, no desapareció. Al cabo de segundos él también cerró los ojos para al menos poder concentrarse en ese tacto que tanto le encantaba, el de sus besos, y poder volver a su propio control, al menos un poco. Cuando se separó de sus labios, momentos después que él quiso que fuesen eternos, el joven Pastor suspiró y entreabrió ligeramente los ojos, aunque no pudiese verlo bien de esa forma, estando tan cerca de sus labios todavía. Tan cerca que podía sentir todavía el calor irradiando de ellos.

Y sí, pudo escuchar perfectamente lo que le decía, pero su cabeza había vuelto a las preocupaciones, unas que no encajaban con la respuesta de Luzrov, porque por más que lo repitiese, no estaba bien.

…No es ya por la herida. —Consiguió decir, sin ser capaz de responder a esa sonrisa tan triste y que era tan cálida como triste. Quiso decírselo, lo que estaba pensando sobre ello, como él veía que era todo eso y lo que creía del comportamiento ajeno, pero que Luz se separase de él no le ayudó en absoluto y las palabras se le quedaron atascadas en la garganta, sin querer salir. Se quedó mudo y estancado allí donde el albino le había dejado, con la horrible sensación de que aquella acción era como si les hubiese distanciado, uno del otro. Como si de repente hubiese una inmensa porción de tierra, mucha más de la que en realidad había, que los separase y fuese imposible para el castaño llegar hasta él. Como una barrera, o un obstáculo tan grande que era imposible de superar para el insuficiente Sorey. Luzrov lo estaba dejando, separándose. Así era como lo sentía.

Por eso, cuando lo vio caer de rodillas frente al lago, tuvo la imperiosa necesidad de ir hacia él, de sujetarse a su figura para no perderle, porque algo le decía que estaba empezando a hacerlo, por lo poco que sabía que estaba sucediéndole y las negativas del otro por querer que lo supiese, dejando que él mismo se consumiese y quedándose, poco a poco, reducido a ese estado en el que parecía dejarse hacer, como un fantasma o un alma en pena. Le urgió tanto, que terminó corriendo hacia él con una sensación de miedo que no lo había invadido jamás, y pudo observar como lavaba, con una tranquilidad tan carente de todo que asustaba, su prenda de Pastor.

Luz, para… por favor. —Le pidió, todavía de pie, pero el albino no pareció hacerle caso porque siguió en su tarea de deshacerse de la sangre. — No hace falta que laves mi capa, ¿vale? Eso no importa. Necesito que me digas, que me hables… —Pero de alguna forma sabía que aquello iba a ser en vano, porque ya le había dicho que no quería. Al final él mismo se arrodillo al lado del otro, mirándole de una forma tan asustada, que ni siquiera quiso enmascararlo en su voz. — Y este no eres tú. Tú no te comportas así, ¿me oyes? Sé que estás triste, que tienes miedo, pero… podemos hablar, como siempre, puedes decirme que ha pasado, cómo te has herido, de verdad. Prometo no exagerar, en serio… —Lo miró durante unos segundos, fijamente. Suplicante. — Por favor, para... Háblame... —Y tras una leve pausa, no obtuvo tampoco respuesta. De repente, el miedo y la angustia de verle así, sin ser capaz de hacer nada, se convirtió en frustración, y la frustración, poco a poco, se convirtió en rabia. Una rabia que no era propia de Sorey, pues él tampoco era así. Esta se hizo dueña, en cuestión de segundos, de su mente y de su cuerpo y terminó por coger una de las manos del albino por la muñeca, para que cesase en sus movimientos. — ¡LUZROV, YA ESTÁ BIEN!

Sorey gritó. Y gritó de una forma desgarradora que acabó por llenarle los ojos de lágrimas y que estas se desbordasen, aunque esté acabó quieto tras la acción, con la mano temblando levemente y la cabeza agachada para tratar de contenerlas en sus ojos.

Se sentía… miserable.
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Luzrov Rulay el Vie Abr 08, 2016 8:24 pm

Veía su rostro reflejado en el agua,entre las hondas que sus manos habían formado en ella,sobre la prenda ajena...No le gustaba el reflejo que veía,la imagen que le era devuelta. Usualmente no era alguien que se molestase en usar un espejo o en tener muy en cuenta su imagen,por ello mismo había permitido que su pelo creciese en el tiempo que llevaba en Elysia sin cortarlo ni una vez. No era vanidoso simplemente intentaba ir pulcro por que creía que de esa manera la gente que se motivaba por las apariencias confiaría antes en el o le permitiese acercarse mas.Y eso en su trabajo era necesario,tenia que dar imagen de calma,de confianza... Así que normalmente no le daría mas importancia a su reflejo pero no era así en ese caso. No se sentía identificado con la imagen a pesar de que no estaba del todo familiarizado con la suya. Tal era la tristeza que lo empezaba a consumir que se notaba tanto en su exterior. Quería sonreír,con alegría,con vida.pero si curvaba sus labios...no era la sonrisa feliz que Sorey merecía y quería darle... De verdad quería sonreirle,por el mismo,porque se lo merecía,porque le hacia feliz... Entonces porque ese día no podía demostrar esa felicidad? Porque se había unido tanto a su pesar? Aquel que había intentando guardar en su interior,a ignorar...

El silencio le permitió escuchar los apresurados pasos acercándose a el,aunque de forma amortiguada pues aun seguía sumido en sus pensamientos. O deseaba estarlo. Podía escuchar la voz de Sorey,siempre era capaz de escucharla con tanta claridad...pero no quería hacerlo. Como si ignorar sus palabras fuese a hacer que el problema desapareciese  cuando era perfectamente consciente de que no lo haría. Seguiría estando hablase o no,pero si hablaba condenaría a Sorey y si no lo hacia...podría ser que agravase el problema?  

No quería escuchar,pretendía no hacerlo,con la vista clavada en el agua y sus manos en la capa ajena aparentemente concentrado en su labor.Al principio si se había preocupado de la prenda ajena pero en esos momentos lo cierto es que había quedado en segundo plano y no podía importarle menos,y aun así seguía en sus manos...El...No estaba siendo el mismo? Sabia,no era tan idiota,que su comportamiento estaba siendo inusual al que normalmente tenia. Después de todo desde que se había ido solo al bosque ya estaba haciendo algo que no era propio de el,pero tanto,tanto se había alejado de el mismo como para que la voz del castaño sonase tan desesperada.Para que implorase unas palabras suyas. Se mordió el labio inferior,con mas fuerza de la que le hubiese gustado. Escuchar la voz de Sorey,tan cercana y dolida le esta desgarrando por dentro,ni siquiera se atrevía a mirarle sabiendo que si lo hacia el clérigo terminaría por resquebrajarse del todo. Quería llorar...

Abrió los ojos con sorpresa.No por su muñeca siendo tomada con brusquedad de forma imprevista,ni por el grito lleno de iría preferido por el otro.No...todo el mundo tenia derecho a enfadarse,a tener una reacción exagerada,a liberarse... Pero era Sorey...y eso era chocante,como recibir un balde de agua helada de improvisto. Porque Sorey...el nunca se enfadaba,pasase lo que pasase y justo en esos momentos...por el...por su culpa...Luz se quedo sin aire y estuvo seguro de que había escuchado algo en su interior romperse. Sorey había gritado de una forma que estaba seguro había sido dolorosa hasta para el mismo,y su cuerpo temblaba y sus ojos aunque no podía verlos sabia que tenían lagrimas en el...y todo por su culpa... Como podía haber sido tan egoísta?

El clérigo no vio las lagrimas deslizándose por sus propias mejillas,ni las sintió. El labio inferior le temblaba y estaba mas pálido de lo usual. Como había podido ser tan egoísta? Como no se había dado cuenta antes? Habia estado tan empeñado en no hacer sufrir a Sorey,en no compartir su dolor con el,en hacerlo ignorante...que no se había percatado hasta ese momento de todo el daño que le estaba haciendo. Que por intentar protegerlo era el que mas dolor le estaba causando.... Todo por su bien,por su maldito egoísmo,a la persona que mas quería en el mundo...

Se sentía el peor ser sobre la faz de la tierra.

Hipo ligeramente,antes de abrazar a Sorey con todas sus fuerzas.Las lagrimas caían mas,incontrolables,percatándose en esos instantes de ellas.Su cuerpo comenzó a temblar mientras se aferraba con todas sus fuerzas al contraria. Su voz entrecortada,débil,casi temblado la misma tan bien,intercalada entre ligeros hipos y lagrimas. Dolida...

-Lo siento...lo siento...Por favor...Por...Sorey por favor perdoname...

Tuvo que tomar algo de aire,cerrar los ojos con fuerza.Tragar saliva.

-Yo...yo no quería hacerte daño...Yo nunca querré hacerte daño...No quería meterte en un problema sin solución,no quería que te preocupases por algo que no tiene arreglo...no quería que sufrieras,cambiar tu visión del mundo y hacerte caer conmigo... no quería influirte de mala manera y... y....he sido tan idiota. No me he dado cuenta del daño que yo mismo te he echo... Al final yo soy el que mas te hace sufrir... y eso duele...duele mucho...

Le abrazo mas,lo apretó aun mas fuerte.Aprovecho que el otro tenia su rostro agachado para elevarse levemente sobre sus rodillas y apoyar su cabeza sobre la contraria,suavemente. Esta vez quería ser el quien envolviese al otro contra su pecho,quien lo protegiera del mal que el mismo le había causado.

-Lo siento...de verdad que lo siento...perdóname por favor...Yo...te lo contare todo,te lo contare todo ahora mismo pero perdóname... No sufras por favor... Sorey... Sorey por favor no llores...
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Invitado el Lun Abr 11, 2016 9:25 pm

El chico castaño era capaz de aguantar, a sabiendas, que todo el mundo le ocultase cosas. No pasaba nada, podía entenderlo, puesto que todo el mundo tenía sus razones para ello, y para él aquello no era demasiado importante. No sentía la necesidad de saberlo si así no lo creían los demás, al igual que tampoco creía que fuese necesario contestar a cualquier mala opinión que tuvieran de él. No le molestaba, él tenía suficiente confianza en sí mismo para que algo así le afectase o lo viese como algo malo, porque no era importante. La gente tenía opiniones muy distintas aunque perteneciesen a una misma forma de vida, allá en Elysia, y Sorey respetaba todo esto sin mayor problema, sin tomar rencores con nadie. Solo porque él era demasiado puro, demasiado positivo… demasiado ingenuo.

Pero con Luz, la historia era totalmente distinta. Él, en cambio, era demasiado importante.

Siempre había intentado (y lo había conseguido) respetar al albino. No preguntar más de lo demasiado, no insistir, tratar de saber más de otras formas que le fuesen cómodas al clérigo. Dar todo lo que él tuviese sin esperar, en absoluto, nada a cambio porque así era como pensaba que funcionaba aquello. No necesitaba esperarlo, si todo aquello tenía que ser así (y lo fue) recibiría todo lo que daba, por parte de Luzrov. Porque ellos habían llegado a tener ese nivel de entendimiento que cualquier malentendido que tuviesen se resolvía prácticamente solo, tras poder hablar. Pero aquella vez, no había sido así, y Sorey no podía entender un por qué claro de todo aquello que estaba pasando.

Luz no quería dar su brazo a torcer en un asunto que al castaño le parecía de suma importancia; su estado de ánimo y su seguridad. O más bien, que había pasado para que estuviese así y tratar de solucionarlo. Estaba seguro de que alguna forma habría, siempre la había, para lo que fuese. Por eso le había dolido demasiado que el albino no le hablase, se rehusase totalmente a ella, sin darle oportunidad alguna al castaño de… nada. ¿Era egoísta? ¿Acaso eso era muestra de aquello? Sorey no lo sabía, pero con lo miserable que se sentía después haberle hecho aquello al albino posiblemente se sintiese así. Y muchas otras cosas.
Aquello lo había superado, porque se trataba de Luzrov y… sentía sus lagrimas correr por sus mejillas, pero no le importaba. Estaba siendo injusto, lo sabía. Pero entonces, ¿cómo poder sacar el dolor de él? ¿Cómo ser capaz de solo quedarse callado y mirando como si no pasase nada? No podía permitir que aquello le ocurriese a Luz, no podía. Simplemente no podía dejar que engullese todo lo que le atormentaba él solo, porque no se lo merecía, pero no sabía ya como hacérselo ver, y en consecuencia, Sorey había explotado.

No solo temblaba su mano, sino su cuerpo entero, que también había comenzado hacerlo. Quería volver a hablar, decirle que lo sentía, que aquello no había estado bien, pero no fue capaz de decir nada. Las palabras se le atascaban en la garganta y tenía… miedo. Miedo de que él también se estuviese perdiendo y que no fuese capaz de ayudar a su persona especial, que era lo único que le importaba en ese instante.

—Tuvo que coger algo de aire. — …Por favor, no te alejes de mí.

Aquello fue lo único que salió de él, lo único que pudo ser capaz de expresar. Pero entonces empezó escuchar como el albino hipaba, como si hubiera comenzado a llorar mucho antes de que el Pastor se diese cuenta. Sonaba demasiado afectado, demasiado asustado como para que aquello casase con la imagen anterior del albino no queriendo, minutos antes, seguir con el tema. Por unos segundos, el castaño no entendió nada a pesar de que no le estaba mirando, por el simple hecho de que no podía hacerlo, no merecía sus lágrimas después de todo. No sabía cómo habían llegado hasta ese punto pero tardó un poco en reaccionar al propio abrazo del clérigo y a sus lamentos, a sus peticiones de perdón demasiado tristes y desesperados. Luz estaba triste, por su culpa, y aquello le hacía sentirse triste a él también.

Pero no todo fue a peor. El joven Pastor podía escuchar como el otro le hablaba, tratando de decirle por qué había actuado así, que había sido lo que le había llevado a ello, una situación tan desesperanzadora para el clérigo que no había querido que Sorey estuviese dentro de ella. Y aunque creía que aquello era imposible porque sentía que de alguna manera él tenía mucho que ver con aquello, Sorey pareció entender poco a poco todo aquel malentendido que le había llevado a cierto límite. Claramente, solo por tratarse de Luz.

Poco a poco, sus brazos fueron rodeando la figura de Luzrov, la que le abrazaba con toda la protección del mundo para hacerle sentir bien. Comenzó a ser cálida, íntima y muy acogedora, como era de normal, cuando comenzaron a disiparse los sentimientos negativos, las inseguridades y las emociones tristes y desoladoras. Después tenía a su más querido ser entre sus brazos y protegiéndole, ¿cómo no iba a aprovechar aquello, para no dejarlo marchar? Se quedó en silencio, solo escuchando los hipos del otro, entre sus pequeños sollozos que curaría sin dudar. Porque después de todo, él no se los merecía. Las lágrimas de Luz eran cristalinas y demasiado preciadas como para que las gastase en cosas que tan mal le hacían sentir, no quería permitir aquello.

Así que, mucho más en control de cómo era él mismo habitualmente, Sorey acaricio a su Luz y ascendió una de sus manos poco a poco por su espalda, hasta que llegó a su pelo y ahí lo acarició suavemente. Lo que más le costó fue el hecho de separarse, tras algunos largos minutos, de la calidez del pecho contrario y alzar la cabeza para mirarlo a los ojos. A unos ojos violetas algo rojos y llenos de lágrimas, como los suyos propios, solo que más castigados y más hermosos. El chico había hecho que, tras aquello, el cuerpo de Luz se pegase ligeramente al suyo propio y cuando por fin encontró la increíble sensación de estar sumido en la mirada contraria, Sorey se estiró lo que pudo para alcanzar los labios ajenos y besarlos, esta vez con mucho más sentimiento que el contacto anterior, buscando un beso más profundo y lleno de cariño y necesidad por el otro, uno que trataba de decirle que todo estaba bien antes de intentar ponerlo en palabras. Un “estoy aquí” seguido de “y quiero que permanezcas aquí conmigo”. Deseoso de poder transmitirle cuanto le quería, cuanto sentía por él en realidad. Y cuanto sentía todo aquello porque Sorey nunca quiso dañarle.

Suspiraba contra sus labios y la intensidad del momento le hizo querer acariciar su lengua con la propia, arrastrado por querer sentirle. Si no hacía eso, en esos instantes, sentía que Luz podría desaparecer entre sus dedos, evaporándose como una luz luminosa, etérea e inalcanzable. Pero supo cuando detenerse, algo falto de aire, y dejo ir los labios contrarios, por encima de los propios por cómo estaban colocados en aquel abrazo. Fue entonces cuando le sonrió débilmente, pero genuino, sentido.

Lo siento mucho, Luz… Soy yo el que te ha hecho sufrir a ti por… esto. —Murmuró, todavía sin querer moverse, mientras lo miraba como antes. — Por favor, no quiero que sigas llorando, ni que pidas más perdón. …Solo quiero escucharte y poder ayudarte. Tener la oportunidad de hacerlo. —Hizo una pequeña pausa. — Quiero poder hallar una solución contigo a todo esto que te atormenta, porque sé que podemos. Así que… perdóname tú. Yo no quería… no he debido de gritarte así. Lo siento mucho, Luz. Lo siento de verdad. Siento haberte asustado así, pero está bien todo. Está bien. —Trato de calmarle, irradiando toda su aura tranquila en esos instantes. — No pasa nada porque estamos juntos. ¿Sí? Así que, por favor, no llores, ni sufras tampoco… Perdóname, Luz... Yo te quiero.

No lo soltó ni siquiera por un momento.
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Luzrov Rulay el Mar Abr 12, 2016 3:53 pm

Era incapaz de contener las lagrimas,todo lo que era capaz de hacer era morderse el labio para callar de cierta manera alguno de sus sollozos.Cerrar los ojos con la esperanza de que contuviera el agua que se deslizaba por sus mejillas,sin éxito en ello,y aferrarse con fuerza a la figura entre sus brazos.Con tanta fuera que estaba seguro que de haber tenido las uñas un poco mas largas las hubiese acabado clavando en la espalda ajena,haciéndole daño....

La mano del castaño subiendo por su espalda le provoco un escalofrió,uno agradable y familiar.La misma deteniéndose en sus cabellos repartiendo esas caricias que tanto conocía y adoraba recibir...aquello debía bastar para tranquilizarlo y detener su llanto.Pero no funciono y los sollozos no fueron acallados,pues a pesar de saber que estaba bien,que todo estaría bien si el otro correspondía su abrazo,Sorey no le había contestado.No había emitido aun palabra alguna y en su estado,sumido en la tristeza y el miedo,Luz no fue capaz si no de aterrase aun mas ante la falta de respuesta. Un miedo alimentado por la experiencia y la negatividad en la que sus circunstancias le habían sumido. Y el momento que temía llego

No pudo evitar abrir los ojos con horror al notar como Sorey se movía entre sus brazos,apartándose de el,aferrando mas sus brazos a la espalda ajena...Mas ante el pensamiento de que iba a separarse de el sus miembros perdieron fuerza. Los ojos rojos,bañados en lagrimas que no le permitían ver algunos detalles con claridad,pero era capaz de percibir que el otro aun tenia lagrimas en sus ojos verdes,y aquello no hacia mas que aumentar sus ganas de llorar. Entre abrió sus labios con la esperanza de que los mismos emitieran algún sonido,cualquier palabra,cualquier suplica...Pero su intento quedo en eso,en un mero intento,cuando los labios ajenos se posaron contra los suyos. Y en ese momento no pudo mas que soltar un suspiro y cerrar los ojos con suavidad.

Sus lagrimas comenzaba a cesar a medida que el tiempo en el que sus labios se pegaban a los ajenos trascurría. Su cuerpo se relajo y su temor se disipo por completo al entender entonces...Lo entendió todo,que no necesitaba unas palabras como respuesta cuando el otro le transmitía todo mediante un simple tacto. Que no estaba solo,que nunca tendría que estarlo,que era amado...Y sintió la necesidad de transmitir el también cuanto lo quería,lo muchísimo que lo amaba.De acercarse aun mas a pesar de que ya no había espacio entre sus labios ni siquiera para ser capaces de respirar,de no soltarlo nunca...Llevo sus manos a las mejillas ajenas,posándose en ellas,sujetándolas. Acariciándolas levemente con suaves movimientos de sus dedos,intentando mantener a Sorey cerca...

Pero el aire les era necesario,y el beso tuvo que ser finalizado. Aun con las manos sobre las mejillas del castaño,no queriendo aun finalizar,Luz estaba dispuesto a besarlo de nuevo.Pero los labios de Sorey,aquellos que sus ojos húmedos pero ya sin derramar lagrimas observaban,se movieron para pronunciar palabras. Y las ganas de llorar volvieron.

Nego con la cabeza,al saber que el otro no tenia razón. Pero no le interrumpido. No lloraría,no quería llorar mas ni mucho menos al saber que Sorey se sentía culpable por ello.Porque aunque no lo dijese directamente lo conocía lo suficiente como para saber como se sentía...y eso dolía...pero no lloro. Ni se disculpa al saber que el otro lo creía culpable de sus sufrimiento,porque no era así. Sorey no le podía hacer daño,solo le podía traer felicidad,era algo de lo que estaba convencido. Tan convencido como de que en ningún momento se había asustado ante las reacciones ajenas.

Cuando el otro hubo acabado,Luz aprovecho su posición privilegiada,elevado ligeramente respecto a la posición del castaño,e inclino su cuerpo hacia adelante.Hasta tumbarlos a ambos sobre el manto verde que rodeaba al lago.El castaño tumbado boca arriba con el cuerpo del albino sobre el suyo. Luz se movió,para que ambos rostros quedasen a la par,y le dedico la sonrisa mas radiante que poseía. Aun a pesar de tener sus mejillas empapadas y sus ojos rojos y brillantes le sonrió,porque se sentía tranquilo,porque se sabia querido...y eso era maravilloso.

Apoyo sus manos en el pecho ajeno y con ello todo su peso contra el contrario,ladeo su rostro y beso una de las mejillas del castaño,ligeramente mas bronceada con la suya. Su nariz acaricio levemente ese punto del rostro ajeno al moverse de nuevo para besar la otra mejilla.Sus palabras salieron suaves,cerca del oído ajeno.

-Sorey,tu no me puedes hacer sufrir,ni asustar...hagas lo que hagas...

Se elevo de nuevo,esta vez para besar los labios ajenos. Un beso casto,apenas un leve roce,moviendo levemente sus labios para acariciar los ajenos todo el tiempo que sus pulmones se lo permitieron. Pero aun cuando tuvo que separarse no se movió mas que un par de milímetros,para ser capaz de pronunciar palabra contra los labios ajenos.

-Porque te quiero...muchísimo,tanto que no se como decirlo por palabras...todo esto es porque te quiero...

Y se separo,lo suficiente para que su cabeza acompañase a sus manos y se apoyase en el pecho ajeno,con la mirada desviada hacia el lago. Sus manos aferraron las telas de la camisa azul contraria,sus ojos se cerraron y dejo escapar un pesado suspiro. Tomo aire un par de veces,trago saliva. Sabia que tenia que hablar,que tenia que contarle muchas cosas...pero realmente no sabia como empezar. Solo le quedaba ser sincero,porque nunca le había gustado la mentira,porque nunca las pronunciaba...y e hacerlo nunca podría mentirle a el...

-Tengo miedo.Tengo muchísimo miedo. Porque la historia se esta repitiendo de nuevo,y hasta ahora no me importaba que se repitiese...porque no me importa donde,puedo ayudar en cualquier lado...Pero ahora,tu estas aquí y no quiero que se repita,pase lo que pase solo rezo para que no se repita de nuevo ... porque la sola idea me aterra. Siento que se acerca una tormenta y no puedo hacer mas que esperar a que me alcance y me engulla...

Sus manos comenzaron a temblar ligeramente y sus palabras tuvieron que ser cortadas,para tomar aire. A pesar de que sabia que no había desvelado nada realmente y que tenia que continuar...necesitaba parar.
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Invitado el Mar Abr 12, 2016 11:05 pm

Después de tensos minutos de antes de que iniciase aquel beso, Sorey pudo notar como el cuerpo esbelto y tan preciado que tenía entre sus brazos al fin se calmaba y se destensaba, notando como sus músculos se relajaban poco a poco a lo largo de ese beso, tan lento y profundo como les fuera posible. No pensaba soltarlo por nada del mundo, verle llorar así le había entristecido muchísimo a él también, pero quería transmitirle tanto en aquel contacto que se olvidó por completo de todo lo que pasaba y le rodeaba para, simplemente, mantenerlo cerca y besarle, decirle así todo lo que no podía decir con palabras por no salir estas de sus propios labios. Luz era mucho más importante en aquellos instantes, lo sabía, pero cuando sintió que el albino le respondía al beso de la misma forma que él se lo había dado él mismo también se relajó de sobremanera, aunque había comenzado de una forma algo desesperada y rápida. Poco a poco, aquello se convirtió en algo lento, pero no menos apasionado y necesitado, hasta que por culpa de sus pulmones tuvieron que separarse y ambos suspiraron, Sorey notando la magnífica presencia del calor contrario aún sobre su boca, haciendo que sonriese un poco y sintiendo las manos contrarias en sus mejillas con todas esas caricias que le hacían volver a recuperar la serenidad, siendo protegido.

Y aunque comenzó a hablarle para que supiese que no se tenía que sentir así más, que quería ayudarle y enmendar el daño que le había hecho, Sorey se percató de que aquello no era lo que el otro quería oír, o si tan siquiera quería escuchar algo. Ante su gesto y su negativa, quiso contestarle, pero no le dio tiempo porque Luz terminó por echarse de él en un abrazo mayor, de manera que el impulso hizo que la espalda del joven Pastor se fuese al suelo y quedase tumbado boca arriba, con el clérigo en su pecho. El castaño pareció al sorprendido pero no se movió en absoluto, salvo su rostro, cuando lo giró levemente al ver como el otro dejaba sus rostros a la misma altura… y a él le dieron ganas de limpiar y beberse las lágrimas ajenas a besos, con urgencia. Entrecerró los ojos y suspiro, porque no lo hizo. En vez de eso, correspondió a la sonrisa contraria con más serenidad, porque… aquella sonrisa si que se parecía mucho más a la que siempre tenía Luz y eso le tranquilizaba. Era como si volviese a ser él.

—Quedó algo mudo por sentir la voz contraria en su oído, y tuvo que cerrar algo los ojos porque un leve escalofrío le recorrió la piel. No duró con ellos cerrados porque al sentir el movimiento los abrió de nuevo, viéndole, para terminar sintiéndose algo pequeño e íntimo en la acción que el otro hacía; un pequeño beso a sus labios, superficial, sí, pero lleno de caricias y de cercanía que hacía que el corazón le fuese a mil por hora, emocionado por aquello. Un leve rubor le apareció por sus palabras y sus acciones voluntarias.— …L-lo sé, yo también... por eso, no pasa nada… Estamos juntos.

Sobraba decir que él sentía lo mismo por el otro, porque su gesto ya lo decía perfectamente, pero quiso recordar aquello, tantas veces como hiciera falta, para que supiese que no pensaba dejarle solo, fuese lo que fuese que estuviese ocurriendo y le hiciese sufrir.

Cuando volvió a removerse, Sorey alzó una mano y comenzó a acariciar de nuevo el cabello ajeno, notando los mechones suaves entre sus dedos, tratando de tranquilizarse y de darle una atención que sabía que necesitaba en aquellos momentos al notar como su camisa azul era aferrada. Pero por el momento, se quedó así, mirando hacia el cielo entre las copas de los árboles, sintiendo solo el viento moverlos, el ruido de las hojas y de la hierba, suspirando hondo de la misma forma que había hecho el contrario. Estaban tranquilos y Sorey se mantenía calmado hasta que Luz decidiera volver a hablar, pero sabía que no era fácil. El ambiente seguía siendo algo triste.

Sin embargo, el castaño atendió atentamente todo lo que pudo, cuando comenzó a hablar.

Luz… —Murmuró su nombre, para llamar la atención del chico. Sus manos habían comenzado a temblar y no quería que se sintiera así, no ahora. Ambas manos abrazaron ligeramente el cuerpo contrario, todo lo que le podía permitir aquella posición y le posaron en la espalda contraria. Era un gesto protector. — No pasa nada, ¿vale? Podremos hallar una solución… —Hizo una pequeña pausa.— A lo de repetirse, te refieres a volver a cambiar de lugar, ¿verdad? como cuando llegaste aquí. —Al menos aquello era lo que se temía con lo que había dicho. — Pero… ¿Qué te hace pensar eso? Es que… ¿Ha ocurrido algo grave en la parroquia? ¿Tiene que ver con tu mano herida…? —Sintió que hacía demasiadas preguntas y soltó un quejido regañándose a sí mismo casi mentalmente. Sorey no quería volver a ser un estúpido egoísta. — Perdón, demasiado de golpe. —Le hizo pequeñas caricias a la nuca contraria, para que olvidase aquello. —…Cuéntame solo lo que puedas realmente contarme. No preguntaré, así que no te preocupes. …Tengo todo el tiempo del mundo para ti, esperaré lo que haga falta a que puedas hacerlo, no te presiones.

A pesar de que no se había incorporado, aquello estaba bien. Porque pensó que hablar así no le pondría tan nervioso.
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Luzrov Rulay el Miér Abr 13, 2016 2:49 pm

Las caricias sobre su cabello se sentían bien,siempre lo relajaban hasta un punto cercano a la somnolencia. Pero no estaba dormido,no,porque si dormía no podía disfrutar de los mimos ajenos. Y si a Sorey le gustaba acariciar sus cabellos,algo que había demostrado con sus actos los últimos meses, y por ello mismo a Luz le gustaba dejarse querer. Por ello había dejado de cortarse el pelo de forma inconsciente,sin pretenderlo,sin pensarlo.

Suspiro,relajado,tranquilo.Lo cierto es que no sabia como o por donde empezar,porque ya lo había dicho.Tenia miedo. Y eso le impedía pensar con claridad como abordar el tema,y mas cuando se había decidido a contarle todo a Sorey tras ver el sufrimiento que le había provocado. Quería explicarse bien,con calma,hacerse entender. Y eso era difícil,porque nunca se lo había contado a nadie. Porque nunca había echo falta que se lo contase a nadie,a nadie le importaba,nadie había preguntado.La gente prefería mantener la poca información que poseía sobre el...Era como querer iniciar un cuento cuando no se tenia la introducción del mismo.

Abrió los ojos y alzo la vista ante el llamado ajeno,observándolo con curiosidad,sin importarle realmente que no hubiese esperado a que continuase. Porque el castaño podía interrumpir todas las veces que quisiera,porque sabia que posiblemente eso le ayudase a despejarse y saber como retomarlo todo. Sorey no era tonto,por mucho que otros lo creyesen el solo era ingenuo y demasiado bonachón como para llevar la contraria o regalar comentarios fuera de lugar. Pero realmente era muy inteligente,y el clérigo lo sabia,y por ello no le sorprendió que a pesar de no haber dado apenas datos el otro supiera a que se refería.

Soltó un suspiro,por liberar aquello que tenia en su interior,por el tacto en su nuca que provoco un escalofrió en el resto de su cuerpo.

-Puedes preguntar,es solo que si lo haces...No se bien como abordar el tema,porque quiero contártelo todo y contarlo bien.Pero nunca e tenido que contárselo a alguien y....me pierdo. Y siento que si solo respondo preguntas no conseguiré contarlo todo,y luego sera peor...

Desvío su mirada a un lado,distraída,pero no cerro sus ojos. La mano herida dejo de posarse en el pecho ajeno,para abrir su palma frente a sus ojos. Habia un pequeño hilo de sangre,apenas cuatro gotas que no se habían expandido por su piel y que ya se habían secado desde que se lavo las manos en el lago. Ya no sangraría mas a no ser que se diese un buen golpe en la misma. Cuando llegase a la parroquia tendría que vendérsela,para que no se ensuciase y para recordarse que debía tener cuidado.

-Se que no tiene sentido,que es un temor infantil,pero...tengo la sensación de que si lo pronuncio en voz alta aquello que mas temo se cumplirá. Aunque en mi interior sepa que no es así,que no pasara nada por ponerlo en palabras.

Cerro la mano de nuevo y la poso en el lugar en el que estaba con anterioridad,sobre el pecho del castaño a un lado de su rostro. Cerro los ojos de nuevo. Sentía la necesidad,el deseo,de elevar su rostro de nuevo y besar al Pastor,aunque fuese un simple beso en la mejilla. Pero si lo hacia nunca avanzaría,y tanta calma podía acabar preocupando al otro. Impacientandolo...porque notaba que Sorey sentía la necesidad de saber,que la ignorancia le consumía y entristecia. Y Luz no podía mas que recriminarse a si mismo por no percatarse de ello con anterioridad,porque si hubiese decidido hablar antes...tal vez...

-Te dije que mis padres murieron,recuerdo que te lo conté. Y también recuerdo que no te dije porque. Porque no era necesario,y porque no quería que te entristecieras o sintieses pena por mi. Cuando nací mis padres dejaron atrás la iglesia y se dedicaron a viajar conmigo,con la única intención de ayudar a todo aquel que se encontrase en su camino. Querían cumplir con las enseñanzas de la orden,pero no tener una vida familiar atada a la misma o atarme a mi.

Sonrió dulcemente,aun con la mirada perdida.La voz calmada.El recuerdo de la muerte de sus padres era doloroso,porque se los habían arrebatado de imprevisto,porque los quería muchísimo. Pero había decidido no dejarse llevar por la pena cuando los recordaba y hablaba de ellos,precisamente porque los quería,y porque ellos le querían a el.Y no hubiesen deseado que su único hijo fuese consumido por la pena ante sus recuerdos. Así que Luz había decidido no dejarse llevar por el odio,ni la tristeza,recordarles siempre con cariño. Con todo el amor que aun tenia para ellos.

-Cuando tenia unos diez años encontramos a unos viajeros heridos al borde del camino,y mis padres los sanaron. eran uno priest y una cleric maravilloso.Pero...los heridos eran bandidos y entraron en pánico,no...aun no tengo claro porque... Pero mis padres murieron en sus manos y a mi me dejaron con vida. No se si como agradecimiento a mis padres o porque estábamos lejos del siguiente pueblo y no necesitaban mancharse sus manos con la sangre de un niño...Pero,de golpe,me quede solo en medio de la nada con los cuerpos de mis padres ...porque no pude curarlos... Y dolía... mucho... Y pensé. Pensé tantas cosas,y me dolía el alma por otras tantas... Pensé que no quería odiar a aquellos seres porque no merecía la pena que me llenase de odio e ira por ellos,y porque se que aun en su agonía mis padres no los habían odiado.Y pensé que lo único que quería era ser como ellos,y ayudar a todos,aunque algunos no mereciesen mi ayuda...

Alzo la vista,clavando sus ojos en los verdes,sonriendole al otro con dulzura.

-A veces creo que soy un idiota,un imbécil,verdad?  Siempre...en ocasiones creo que eres un ingenuo,pero no es malo,porque realmente me gusta eso de ti...Solo que...yo tambien puedo llegar a ser muy ingenuo,aunque no lo vea por mi mismo
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Invitado el Jue Abr 14, 2016 12:04 am

Entonces, como había pensado, era mejor si no preguntaba de más. Pensaba que quizá hablar le llegaba a seguir, acariciarle y darle pequeños mimos a calmarse, pero preguntas innecesarias le pondrían nervioso, y Sorey no quería eso, en absoluto. Esperaría el tiempo que hiciese falta y escucharía paciente todo lo que tuviese que decirle el albino, porque ya le había dicho que allí estaba el castaño, para él. No porque tuviese que estarlo, sino porque él mismo quería. Apoyándolo, llenándolo de amor.

Entonces solo preguntaré por cosas que realmente no entienda, ¿vale? —El tono fue suficiente para comunicarle al clérigo que sonreía y estaba tranquilo, nada que ver como antes. — Así que… cuando quieras.

Al menos de esa forma le daba la seguridad de poder decir lo que sintiese, lo que quería que sacase de su pecho, de dentro, para que dejase de atormentarle. Sin embargo, Luz parecía tener un miedo irracional a ponerlo en palabras, que él veía normal si nunca se lo había contado a nadie, si siempre se lo había guardado. Sorey deseaba poder hacer algo más efectivo que simplemente escuchar, pero por mucho que lo desease no tenía forma de hacer otra cosa que no fuese eso, y reprimía las ganas de cualquier otra cosa que no fuese quedarse quieto y abrazarle. Porque sabía que aquello lograba mantener la tranquilidad contraria, y con ello su voz.

Antes de que Luz volviese a hablar de nuevo, Sorey se incorporó ligeramente, quedando más bien sentado sobre la hierba, de forma que llevó el cuerpo del albino consigo y dejó que él permaneciese más o menos en la misma posición en la que estaba; con su cabeza apoyada en su pecho, acompañada de sus manos, solo que ahora algo ladeado para quedar también sentado sobre el regazo del joven Pastor. De esa forma era mucho más fácil seguir acariciándole, poder verle aunque no fuera directamente a los ojos, acurrucarle entre sus brazos… No solo por el otro, sentía, sino porque conocer cosas duras de Luz a él también le afectaba. Y no se equivocaba.

Cuando comenzó a escuchar lo de sus padres, le embargó una gran tristeza. Era cierto que ya se lo había contado antes, pero no con tantos detalles y no con los motivos de un “por qué”. Pudo sentir, de alguna forma, la sensación de abandono, de perdida y las ganas de llorar que Luzrov, aún años antes cuando tan solo era un niño, había sentido, y se sentía ahora algo estúpido por haberle dicho una vez que él no se sentía triste por la muerte de sus padres. Había sido… muy estúpido. Tuvo que apretar algo los labios, con aquella sensación en su pecho encogiéndose y cernió sus brazos un poco más fuerte en el abrazo. No había sido justo con él, y ahora entendía porque, en parte, había reaccionado así. No tenía ni idea de por lo que había pasado él y se atrevió a hablar sin saber de una situación tan parecida, diciendo que él no había sentido pena o lástima o que no lamentaba nada solo porque era demasiado pequeño y no se acordaba. Tenía ganas de pedirle perdón otra vez, pero pensó que interrumpir no era buena idea porque el clérigo estaba decidido a contarlo hasta el final.

Y además… Luz era tan puro. Lo era tanto que ni siquiera podía sentir odio hacia aquellos que le arrebataron a sus padres. Aún cuando no entendía realmente que fue lo que ellos hicieron más que ayudarles para merecer la muerte, Luz no sentía odio, ni deseos de venganza, solo una profunda pena que le hacía no olvidarlo y seguir adelante, para no desprenderse de lo que realmente le habían enseñado sus padres y que había compartido con ellos. ¿Cómo podía no querer protegerle después de aquello? Si antes hacer sonreír a Luzrov era su prioridad, después de eso se había transformado en su deseo.

Pero sus ojos verdes no pudieron mostrar todavía ese deseo y se vieron tristes ante la mirada violeta.

No, no Luz. No… Tú no eres ningún imbécil, ¿me oyes? —Tuvo la necesidad de decírselo claro, porque él no pensaba para nada de esa forma. — Pensar de esa forma, tener esos deseos tan puros dentro de ti… no creo en absoluto que sea porque seas un ingenuo. —Murmuró, apoyando su cabeza ligeramente sobre la blanca del contrario. — Y no está bien que yo te lo diga, porque realmente… hay muchas cosas que no se, cosas de las que debería darme cuenta por mi propio bien. Pero que seas así, lleno de tantas buenas intenciones, de querer hacer tanto bien… ¿Cómo puedes ser tu un ingenuo? Y en todo caso, ¿cómo ser un ingenuo de esa forma puede significar algo malo? No puedo llegar a entender eso, eres la persona más maravillosa que he conocido nunca. —Cerró los ojos, haciendo una pequeña pausa cuando su tono de voz y sus palabras murieron poco a poco en ese instante. — …Solo tengo ganas de abrazarte y de besarte ahora mismo. No puedo soltarte, no ahora… Porque necesito hacer que dejes de pensar que seas un idiota, necesito hacerte saber lo muchísimo que te quiero...
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Luzrov Rulay el Jue Abr 14, 2016 5:39 pm

No le gustaba,no quería que el otro se moviese.Porque estaba demasiado cómodo tumbado sobre el cuerpo ajeno,sobre la cabeza en el pecho de Sorey con los latidos del corazón ajeno haciendo eco en sus oídos cuando el silencio reinaba. Lo sentía cercano,cálido,muy vivo...y aquello le llenaba de una calma que le calaba por completo. Tampoco quería deshacer el abrazo,quería seguir sintiendo como era envuelto por los brazos ajenos,tan cómodos y a medida que la infantil idea de que estuviesen echos solo para abrazarle siempre recorría fugazmente la mente del clérigo en momentos como esos.

Y aun así no dijo nada cuando el castaño se movió,cuando se vio sacado de su confort y su refugio.Porque confiaba en el y sabia que en esos momentos no iba a ser soltado,y eso no necesitaba que se lo dijesen con palabras. Conocía demasiado a Sorey como para entender mucho de el con solos simples gestos. Y no le importo que fuera el quien cambiase la posición de ambos,porque tenia razón,no le soltó. Estaba sentado,ahora sobre el regazo ajeno,ladeado para de esa manera seguir teniendo la cabeza apoyada sobre el torso ajeno.Aunque ahora mas elevada,mas cercana a su hombro,a su mentón. Las manos aunque al principio comenzaron aferradas a la ropa ajena,fueron poco a poco bajando. Una acabo descansando en su propio regazo,mientras que la otra busco una de las manos del pastor,una de las que le sujetaban,y entrelazo sus dedos con la misma.

Agacho la cabeza al no saber como reaccionar a las palabras que Sorey le dedicaba.Porque...realmente una parte de el sabia que hacer mientras que otra no.Sus ojos brillaban,por las lagrimas que comenzaban a acumularse en ellos,lagrimas de felicidad que se negaban a caer Su mano libre bajo a su rostro,aun agachado,para cubrir ligeramente su boca,su rostro completamente sonrojado. Era un idiota por ser incapaz de odiar a aquellos que le hacían daño,eso había escuchado que decían de el a sus espaldas,y el mismo en ocasiones se sentía tan tonto...Y era un ingenuo por creer que todos merecían el mismo trato bondadoso,fuesen quienes fuesen y sin importar sus pecados.Porque lo había visto por el mismo,lo fácil que era hablar de perdón,comprensión y segundas oportunidades.Pero eso era simple palabrería y pocos lo ponían en practica. Y sus intenciones...el nunca se considero puro,ni creía que sus intenciones lo fueran,para el la persona mas pura que existía era aquel a quien ahora se abrazaba. Siempre había considerado que en el fondo lo único que pretendía era conseguir un objetivo personal,que eran deseos egoístas con el único fin de hacerle feliz a el mismo. De darle una razón para avanzar.Y no importaba lo que otros dijeran,si fuesen palabras de animo o criticas y odio hacia su persona,era muy raro,casi imposible,que a esas alturas cambiase la opinión que tenia de si mismo.

Pero ahora...ahora que lo decía el otro...se sonrojo aun mas y sus ojos se humedecieron de nuevo. Realmente creía que el corazón le iba a salir del pecho de lo rápido que estaba latiendo.Se sentía bien consigo mismo,realmente se sentía puro y...se sentía mas querido de lo que se había sentido nunca. Mas amado que por sus padres, porque quería muchísimo a Sorey y era mutuo...y la persona que mas quería lo consideraba la existencia mas maravillosa que había conocido. Y no sabia que hacer con todo ello. Porque el también se moría por besarle,hasta que sus pulmones se quedasen sin aire y sus labios no pudiesen tornarse mas rojos. Pero...si lo hacia...

-Si me besas ahora...se que no voy a ser capaz de avanzar mi historia... porque yo tampoco te quiero soltar...

Elevo su mano,aquella que tenia atrapado entre sus dedos los de Sorey. Aquella que cubría su rostro bajo,para poder de esa manera posar sus labios en el dorso de la mano ajena,aquella que no podía soltar.Tres besos,contactos breves y efímeros,dejo sobre la piel ajena.Para en lugar de soltarla y ajarla tras ello encaminarla a su propia mejillas y hacer que se posase sobre la misma. La mano de Sorey sobre su rostro,y la del clérigo cubriendo la ajena. Y ya el calor de sus mejillas no se debía solamente a su sonrojo.

-Sabes? Hay muchas cosas que damos por normales y no lo son... Mis padres me inculcaron la fe de la iglesia de Elimine,porque era en lo que ellos creían y porque querían compartirlo conmigo. Pero nunca me obligaron a creer a mi también o a formar parte de ello...sin embargo,yo también comparto las creencias y las enseñanzas de la misma. Porque decidí hacerlo...aunque lo decidiera inconscientemente...Nadie me obligo...

Apretó un poco el agarre sobre la mano del castaño.

-Cuando me quede solo en mitad del camino lo único que tenia en mente era llegar a la siguiente iglesia,porque siempre nos habíamos refugiado en ellas.Al ser mis padres miembros de la orden nos permitían alojarnos temporalmente,y para mi era mi hogar y aquello en lo que creía...Y entonces llegue a una,y fui acogido y seguí con mi instrucción pero...Lo que creía normal no lo era,porque para mi es normal decirlo todo y plantear mis dudas. Pero no lo es,la gente no dice cosas que le traen problemas,y yo comencé a hacer muchas preguntas y a cuestionar cosas aun sabiendo que no debería cuestionarlas. Yo...no se como explicarlo,porque no lo recuerdo bien,solo se que comencé a contradecir ciertas dogmas de la iglesia. Porque siempre e pensando que había cosas que no estaban bien,comparto las enseñanzas pero no todas las ideas.Y estaba bien,porque mi objetivo es el mismo que el de la iglesia. Pero para ellos no era mas que una aberración,una herejía.

Paro.Se detuvo porque no sabia si el otro le entendía,si se estaba explicando bien.Porque no era fácil poner con palabras una situación que tiene mucho contexto,que en si no es sencilla,y que para el siendo quien la vive es aun mas compleja.

Alzo el rostro y clavo los ojos violeta ,aun brillantes,en los verdes. Apretó mas la mano contra si y le sonrió con dulzura.

-Lo siento,no e sido capaz,no soy capaz de explicarlo bien y...es extraño y confuso y...

Aun mirándole no fue capaz de contener su suspiro.

-Soy un desastre como clérigo... que clase de miembro de la orden de la santa Elimine no cree que Elimine sea una santa si no una mortal cuyas enseñanzas son dignas de seguir. Que desastre....
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Invitado el Jue Abr 14, 2016 11:44 pm

Era difícil, contenerse, teniendo a Luz así. No porque quisiera hacerle “algo” sino porque quería protegerle de todo mal que le rodease, poder hacer que se sintiese seguro y a salvo, que volviese a sonreír sin problemas… pero no podía hacerlo si esos males surgían de dentro suya y era imposible que él pudiese rodearle para que no le afectasen. Ojala fuese capaz o tuviera alguna forma de poder arrancar todos esos males, las pesadillas y todo lo que le hiciese sufrir al albino y tirarlo lejos, para que no volviera y no pudiera seguir dañando ni una vez más a su Luz. Pero sabía que no de sueños se vivía y que lo único que era capaz de hacer, lo único que solo él podía conseguir, era quedarse ahí, escuchándole y abrazándole, dedicándole palabras de amor y apoyo cuando notaba que empezaba a derrumbarse o que se infligía aún más golpes a sí mismo. Al menos, la sensación de inútil ya no estaba dentro de sí, porque aunque deseaba poder hacer más, era cierto que había conseguido que dejase de llorar.

Por lo menos, de tristeza. Porque ahora que podía observarle mejor sabía que se había quedado acurrucado en su regazo, pegado a su cuerpo y entre sus brazos y se había encogido, tapándose algo el rostro. Sentía que estaba llorando, o que quería hacerlo, pero no pudo ver lágrimas en sus mejillas ni escuchó pequeños hipidos. Solo un pequeño temblor en su cuerpo y el silencio total. Sorey le dejó ser, depositándole un pequeño beso sobre el cabello blanco ya largo que tenía, para después dejar que le tomase la mano y entrelazase con él sus dedos, si eso le ayudaba también. Le dejaría hacer lo que quisiese.

No iba a negar que tuvo que hacer un pequeño esfuerzo él mismo para no besarle cuando Luzrov le dijo que no quería hacerlo porque quería seguir hablando. El castaño respeto eso pero sí que se apoyó algo más en él, desviando algo la mirada hacia el lago. Para él también era complicado porque todo ello le afectaba y demostrarle afecto era algo que siempre le había ayudado… Pero esta vez no se trataba sobre él, ni hacía falta. Se trataba sobre el clérigo y eso no iba a cambiarlo, en absoluto.

Sin embargo, sonrió tierno, con las mejillas igualmente sonrojadas cuando el albino tomó la mano que le había cogido antes y la llevó a sus labios para dejar esos besos que Sorey quería ahí. Se le hizo tan terriblemente adorable que no pudo evitar cerrar los ojos y simplemente sentir al otro, acariciando después con su pulgar la mejilla caliente en la que le había dejado posarse. Era una sensación maravillosa y no quería olvidarla nunca. Un momento íntimo entre solo ellos dos, en silencio. No necesitaba nada más.

Y entonces fue cuando Luzrov volvió a hablar.

Sorey esperó pacientemente a que contase todo lo que quería decirle, al menos por ahora, y él se quedó observándolo a veces. Un poco directamente, luego desviaba algo la vista hacia el suelo para quedarse con las ideas claras y pensar un poco sobre la marcha, sobre qué pensaba de todo eso. La historia de Luz era triste pero entendía por qué se lo estaba contando, aparte de porque quería que Sorey lo supiese por ser él. Luz no había sido criado exactamente para pertenecer a una Orden pero sí que había sido enseñado en todo ello. Mantenía las creencias y el espíritu pero la forma de hacer las cosas de los demás no le gustaba. Y además, tenía un carácter que a alguien conservador y poco comunicativo o entendedor, compasivo, no podía llegar nunca a congeniar con él. Para el castaño, todo eso era algo difícil, quizá porque no le daba la misma importancia a algo como la Iglesia como lo hacía el clérigo. Pero pensaba que sus ideas iban más allá de todo oficio o sacerdocio, que realmente representaban lo que significaba ayudar a los demás. Sorey y él se parecían más de lo que nunca había creído, pero a diferencia suya, él no tenía algo delicado como una religión poderosa de por medio, aunque en Elysia fuesen creyentes de la Santa. Lo que sacó en conclusión es que ser indicado como algo malo, como un hereje, solo por no diferir en causas históricas, hacía mucho daño a Luz, hasta el punto de envenenarle el alma. Pero al mismo tiempo, sabía que no habían llegado al fondo de este asunto.

No tienes que preocuparte. Puedes estar tranquilo… —Su voz salió en forma de susurro, para relajarle. — Te has explicado bien y creo haber entendido todo. —Le sonrió, pero si era sincero, no estaba para nada contento, en absoluto. — Así que… por no creer en ciertas cosas que predica la Iglesia, al menos la forma en la que lo predica, es lo que hace que tengas cierta mala fama entre los sacerdotes… Y lo que te hizo viajar tanto. —No lo preguntó, lo afirmaba. Sabía ahora, que era porque no querían a Luz. No querían problemas, se imaginaba que sobre todo con los feligreses por las cosas que el albino decía o preguntaba. — Quiero que sepas que tu forma de ser es muy valiente, Luz… No importa qué, no quieres callar nada, porque sabes que eso no está bien. Callarte significa que te quitas creencia en ti mismo, y yo nunca querré que dejes de creer en ti. …Eres fuerte, Luz. —Era lo único que le podía decir, que pensaba que era lo que quería decirle en esos momentos. Decirle que no se preocupara y que no les hiciese caso era… insulso, y no tenía sentido. Y no era un asunto que solucionar simplemente con eso. Él tampoco podía hacer mucho, pues hasta donde llegaba su entendimiento de los problemas que la Iglesia generaba no era demasiado, pero aún así sabía que el clérigo no tenía que dejarse vencer, ni avasallar por quien quisiese pensar así de él, solo porque era algo diferente. — …Pero para que eso salga ahora, es que ha tenido que pasar algún incidente aquí, ¿cierto? —Y eso era si el fondo del asunto, lo que había generado que Luzrov se encontrase así aquel día. Se preguntó cuando había estado aguantando. — ¿Qué te ha hecho el sacerdote?

Sorey estaba más serio, o lo simplemente lo estaba, de cómo era nomalmente.
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Luzrov Rulay el Dom Abr 17, 2016 1:51 pm

No creía que fuese cierto,que se hubiese explicado tan bien como le hubiese gustado. Pero estaba bien porque Sorey decía entender,y estaba seguro de que había entendido mas de lo que sus palabras habían dicho,mas de lo que el mismo deseaba dejar ver de manera consciente. Pero el castaño podía verlo,porque era inteligente,porque en ocasiones creía que lo conocía mejor de lo que el clérigo se conocía a si mismo. Y eso resultaba aterrador,y maravilloso al mismo tiempo.Sentirse entendido sin necesidad de decir nada,comprendido...sentir que le leían como un libro abierto,ser vulnerable ante alguien...Pero estaba bien,solo porque era Sorey...

Pero en esos momentos no sentía que las cosas fuesen bien,que fuese correcto que lo entendiese de esa manera. Porque era fácil de malentender,porque veía que comenzaba a sacar culpables de una situación que para el no los tenia...y necesitaba a las palabras que normalmente no serian necesarias,necesitaba explicarse bien.

-No es solo mala fama,es odio.Mi carácter en ocasiones puede ser un poco...peculiar,problemático...

La manea en la que decía las cosas sin mentir,sin suavizar la realidad,era muchas veces confundida con la frialdad.Con falta de tacto.Con crueldad.Porque a la gente no le gusta escuchar las verdades que pretende no ver,no quiere enfrentar la realidad cuando la misma se vuelve demasiado dura o complicada para uno...Pero era necesario por eso el clérigo no se callaba aun cuando sabia que debía de hacerlo. Por eso usaba su báculo para de tanto en tanto reñir  alguien con un leve golpe físico cuando sentía que las palabras no iban a ser demasiado escarmiento.Cuando creía que se estaba desviando de su camino y alguien debía devolverle el rumbo... Pero siempre era malinterpretado,y todos lo veían como actos egoístas y crueles,fríos y poco propios de un miembro de la iglesia. Aunque cuando la situación lo ameritaba era comprensivo y amable aun así... Era consciente de que su comportamiento distaba mucho del resto de sacerdotes pero aun así creía que era necesario ser amable y algo estricto si realmente quería ser de ayuda... Entendía el ser malinterpretado,realmente lo entendía y había llegado a un punto en el que era usual...pero porque era tan odiado?

El único que le entendía realmente,la única persona que no le había reprochado ni pedido que cambiase su actitud era Sorey. Aun cuando le regañaba el otro solo llevaba una mano tras su cabeza y sonreía con vergüenza. Cuando le daba con el báculo en la cabeza le sonreía ampliamente,se disculpaba con el por aquello que lo había echo enfadar y lo abrazaba,para hacerle ver que realmente lo sentía,para relajarlo...

-Comente a hacer preguntas y a cuestionar abiertamente cosas que no debía. Y aun siendo un niño no callaba mis pensamientos o guardaba silencio cuando otros creían que era necesario... Y comencé a ser problemático,y odiado cuando cuestione cosas puntuales de nuestra fe. Odiaba por los sacerdotes,pero ese odia se extendía al pueblo,y llegado un momento no podían controlarlo y comenzaban a expresarlo con palabras,y aquello no hacia mas que expandirlo...hasta que todos aquellos residentes de la aldea donde me habían acogido me acabaron odiando. Y si bien nunca me hicieron daño físicamente los problemas aumentaban,y todos pedían que me fuera...pero no iba en contra de la iglesia y no podían expulsarme de ella.Predica la igualdad,y el amor..es una fe de paz,no pueden expulsarme de ella sin un buen motivo. Así que simplemente me trasladaron a otro lugar...

Habia pasado hacia mucho tiempo,y aunque era un recuerdo triste estaba bien,no quería que el castaño sintiese pena por el o creyese que le era doloroso hablar de ello. Porque aunque lo fuese no lo notaba como tal,estaba protegido por los brazos de la persona que mas quería,siendo acariciada por la misma...y eso hacia que estuviese bien.Y quería que el otro lo supiera. Y le apretó la mano,aquella sobre su mejilla

-Eso fue hace mucho,y creía que seria algo puntual.Pero lo mismo ocurrió,una y otra vez...Las dudas infantiles dejaron de serlo,y la paciencia que antes tuvieron conmigo por ser un niño ya no la tenían. He llegado a un punto en el que es raro para mi permanecer mucho tiempo en el mismo lugar,normalmente cada año estoy en dos aldeas distintas,en ocasiones mas... Creo que exceptuando la aldea en la que todo comenzó Elysia es el lugar donde mas tiempo e permanecido,y creía que seria distinto....deseo que sea distinto...

Quería cerrar los ojos,bajar la vista para no alzarla,pero necesitaba a Sorey,hacer contando con el. Por eso la alzo y clavo sus ojos en los verdes,y elevo su mano libre hasta el rostro ajeno,pasando la misma por una de sus mejillas hasta llegar a su oído. Deteniéndose allí para acariciar,juguetear con las plumas que el otro llevaba cual pendientes. Distrayéndose un poco con los mismos.

-Esta bien,porque el sacerdote no me a hecho nada. A sido muy bueno conmigo,puede que mas de lo que merezco...por eso duele mas. Sabes? En ocasiones al llegar a una aldea saben el porque estoy en ella,porque otro sacerdote se lo a contado,cuando eso ocurre permanezco menos tiempo en la misma porque el odio comienza antes. Pero lo sepan o no siempre acabo siendo repudiado... En Elysia no sabían,por eso el padre se extraño al saber que e permanecido en tantos lugares...y pregunto...Y al principio no quise responder porque no quería que el me odiase,pero interpreto eso como una falta de confianza de mi parte....Y se molesto.No iba a mentir,y no quería contestar,pero al final lo hice... y su mirada cambio. Ahora me ve con desconfianza,con odio,y se altera mucho.

Tuvo que detenerse unos instantes al recordar el cambio en la mirada ajena,era doloroso,un recordatorio de que puede que nunca tuviese un lugar en el mundo...de que podía ser separado del pastor....

-Pero aun así a sido bueno,porque a intentando que no se note su cambio hacia mi.Veo como intenta que los lugareños no se percaten de nada,y nadie había intentado eso por mi pero...hay gestos,palabras inconscientes que lo revelan...me e dado cuenta de que no saben que me odia,pero si que desconfiada de mi. El sacerdote lleva aquí toda la vida,yo acabo de llegar,si el desconfía de mi es porque tiene motivos de peso para ello...eso es lo que piensa la gente,y eso es lo que los hace desconfiar de mi...Y lo siento,porque estas siempre conmigo,puede que también...te traten distinto...lo siento mucho...


Era mas consciente de las miradas hacia su persona,pero aun así se había percatado que en ocasiones miraban al otro con pena. Creían que le iba a hacer daño? Que lo iba a engañar? No...Luz era incapaz de desear o causar mal a otros,menos de forma consciente,y muchísimo menos a alguien que significaba tanto para el. Que creyesen algo así de el dolía mas que sentir la desconfianza ajena

-Lo de mi mano...

Sabia que eso le preocupaba,a pesar de que era una herida mínima que ya había dejado de sangrar.Escocia de tanto en tanto pero nada mas. Estaba bien,y no había sido provocada intencionalmente,por eso no quería que Sorey se preocupase por eso.

-Ha sido un accidente.El sacerdote no quería hacerme daño,pero últimamente se irrita mucho conmigo. Y provoca,o provocamos muchas discusiones y...en ocasiones algún que otro objeto acaba siendo lanzado contra algo. No recuerdo porque pero hoy hemos empezado a discutir mientras cocinaba y el cuchillo que tenia en la mano.... Pero esta bien,es una herida muy leve que sangra mucho al inicio,pero ya se a detenido.No duele,y no tardara en sanar.Y creo que el padre estaba realmente arrepentido,aunque no lo se con seguridad...me e ido nada mas herirme porque necesitaba..quería...salir de allí....
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Invitado el Lun Abr 18, 2016 10:29 pm

El castaño decidió que seguiría escuchando la historia del otro sin decir nada, o diciendo lo más mínimo posible por el hecho de que sabía que Luz necesitaba sacar todo eso, y él no iba a impedírselo. El problema era que, cuanto más escuchaba, más triste se ponía, más dolor le embargaba y más melancólico le parecía todo, al conocer gran parte de los prejuicios que personas que se suponía que debían inspirar confianza y ayudar a otras, tenían con Luz. Simplemente por ser diferente, por no saber qué hacer con él, por no gustarles lo que decía o por simplemente tener miedo a que si él lo pensaba, más también pudiesen hacerlo. No quería que aquello pasase, le apuñalaba la idea de que le hiciesen daño al albino, pero era peor porque era algo que ya había pasado hacía tiempo y que seguía pasando, hasta el punto de llevarle a Elysia. Y eso le hacía sentir mal, por haber pensado que era cosa del destino que ellos se hubiesen conocido. Era como poner su felicidad a costa de la de Luz y… se sentía horrible, o peor.

Al final acabó agachando algo la cabeza, cerrando los ojos, porque tenía unas ganas espantosas de llorar, pero entonces Luz apretaba su mano, la que tenía tomada y eso le hacía reaccionar un poco, al menos.

—Pero él no quería hablar, no sentía fuerzas para hacerlo. Se limitaba a escucharlo y a memorizar todo aquello de una forma casi perfecta, pero que resultaba dolorosa para él porque podía notar la tristeza impregnada en sus palabras y podía imaginarse perfectamente cómo eran las sensaciones que el clérigo había sentido pasando por todo eso. Y él estaba ahí, sin embargo, impotente. Si tan solo pudiera decirle al mundo entero lo que importante que era Luzrov y cuáles eran en verdad sus deseos, deseos de ayudar a todo aquel que lo necesitase… Demonios ¿Cómo podían odiarle? Es que no lo entendía, no podía llegar a ello. Y eso le frustraba. No podía hacer nada. La solución no aparecía en su mente, por mucho que pensase en ello.

Pero al final abrió los ojos, con gesto triste, para mirar directamente a los violetas ajenos mientras la mano de este se alzaba, la libre, para acariciar su rostro y juguetear con sus plumas. Luz era demasiado precioso para tener tantas cosas tormentosas en sus hombros. ¿Cómo podía ayudarle? ¿Cómo realmente él podía ser de alguna utilidad?

…No tienes que disculparte. Voy contigo porque quiero hacerlo. —Y ahora entendía por qué tantas miradas de pena o condescendencia hacia él, sin decir nada pero diciéndolo todo a la vez. Sentían pena, o preocupación tal vez, por el castaño. No sabía muy bien el por qué, pero tenía que ver con la mala situación que se había creado a raíz de Luz y el párroco. Ellos no sabían nada, pero tenían la certeza que había un problema con el chico albino que alteraba al anciano, a alguien querido allí.— ¿…Pero qué hay de ti entonces? ¿Por qué no pueden pensar en ti? ¿Por qué no…? —Aquellas preguntas insistentes se asemejaban más quizá a las de un niño puro e inexperto en la cruda realidad que le rodeaba, que su mentalidad no podía llegar a entender o aceptar. — Si realmente te conociesen sabrían que no tienen por qué desconfiar. ¿Y qué si piensas distinto? ¿Eso qué daño hace? ¿Por qué no pueden entenderte como lo hago yo?

Las ganas de llorar volvieron, porque sentía que todo aquello estaba alejando a Luzrov de él y le estaba dando un miedo aterrador. Si la situación continuaba y se agravaba… ¿Qué pasaría con Luz? ¿Se iría de allí de nuevo, como siempre le había pasado? Aquello no era justo, ni para él ni para nadie. Luz no había hecho nada malo, ¿por qué entonces parecía que tenía culpa? Luz no era el problema…

Y por más que supiese que su herida había sido un accidente, el hecho de que estaba allí, producida por una situación tensa entre ambos. Sorey era incapaz de pensar algo malo sobre el sacerdote, y mucho menos por cómo eran las palabras de Luz, pero no podía evitar querer ir y preguntarle qué era lo malo que había con Luz y porqué tenía que pensar esas cosas de él. Solo quería saber, porque no lo comprendía. No podía entender como algo tan simple podía generar tanta discordia.

Quiso decir algo, después de eso, después de que el albino terminase de hablar. Pero no pudo. Las palabras se le atragantaron en la garganta y lo único que reaccionó de su cuerpo fue el brazo que seguía abrazando la figura del clérigo. Sorey, entonces, comenzó a llorar en silencio, sin poder evitarlo.

…Esto no es justo, Luz. —Sollozó ligeramente y en voz baja, casi sin separar los labios para hablar. — No quiero que te vayas… No quiero que te alejes, no quiero perderte. Quiero que te quedes. Quiero ir contigo si hace falta. —En esos instantes ni siquiera se recordaba a sí mismo que como Pastor no podía dejar la aldea sin un buen motivo. Y aquello, para todo el mundo, no lo sería.
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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Luzrov Rulay el Mar Abr 19, 2016 10:24 am

Quería que la mirada ajena se clavase en la suya,pero no de esa manera,no a ese precio. El motivo por el que se negaba a contarlo todo era porque no quería llenar a Sorey con su miedo y su dolor,pero el secreto no había echo mas que herirlo... Y ahora que contaba la verdad,con suavidad,de la mejor manera que podía...intentando demostrarle que estaba bien...también le causaba dolor. Y la tristeza del castaño fue contagiada al albino,al surcar por la mente del mismo el pensamiento de que no importaba cual fuese su decisión,no había podido evitar hacerle daño. Y eso era lo mas alejado que había de sus intenciones.

Dolía en el alma ver la tristeza del otro,dolía muchísimo al ser el castaño la criatura mas alegre y optimista del mundo,siempre con una sonrisa en su rostro sin importar la compañía y las circunstancias.Las mismas solo hacían que la sonrisa fuese mas brillante,pero rara vez se desvanecía esa expresión ajena. Pero mas duro era saberse responsable del estado ajeno. El pecho se le oprimía y aunque respiraba con normalidad sentía que le faltaba el aire.

-Porque los humanos somos seres egoístas. Todos nosotros,lo sepamos o no,aunque no lo pretendamos... Uno solo se centra en uno mismo,ve todo su entorno con claridad,pero no a aquellos que le rodean...Solo ve una parte de los mismos. Creo que es lo que ocurre conmigo. Estoy allí,y me ven.Pero no me ven realmente. Y creen que me conocen cuando no saben nada de mi...Creo que todos cometemos ese error...

La mano que jugueteaba con los pendientes ajenos se movió un poco,acariciando el lóbulo de la oreja del Pastor.Subiendo y recorriendo la misma con la punta de sus dedos.Continuo el recorrido hasta llegar al cabello castaño,entrelazando su mano con el mismo,dejando toques y suaves caricias tanto en el cabello como en el cuero cabelludo del otro.Con la intención de que aquello calmara la tormenta de sentimientos que sabia se estaba formando en el interior del otro,que lo relajara y aplacase su tristeza. Continuo con los movimientos,hasta que poco a poco las caricias se concentraron en la mejilla del joven.

-No quieren conocerme. El único que me conoce realmente,que me entiende,eres tu...y lo prefiero de esa manera...De la misma manera en la que yo soy una de las personas que mejor te conocen a ti...

Le sonrió dulcemente ante ese pensamiento. Era egoísta,y altanero,pero pensar que había cosas del otro que nadie mas que el conocía le hacia sentir especial.Y en esos momentos donde los dos estaban tan quebrados lo necesitaba...al menos si quería ser capaz de sonreirle al otro.

Cerro los ojos y ceso sus caricias.Trago con fuerza y tomo aire ante los leves sollozos ajenos. No quería....que Sorey llorase por el...de nuevo... Y sobretodo no quería que compartiese el miedo que a el lo invadía. Porque si el otro también sucumba a el la aterradora sensación de ser separados no haría mas que aumentar,un pesado fantasma imposible de eliminar.

-La vida no es justa...

Murmuro para si mismo,antes de incorporarse levemente. Seguía sentado en el regazo ajeno,pero se había elevado para que los rostros de ambos quedase a la misma altura,ladeándose ligeramente para quedar de frente. Paso sus brazos por sobre los hombros ajenos,soltando la mano que sostenía contra su mejilla y rodeando el cuello del pastor.Una de ellas ,la que instantes antes acaricia la mejilla de Sorey viajo a la nuca del mismo,la otra a su espalda. Quería que dejase de llorar,que la tristeza que el mismo le había entregado se evaporase del cuerpo ajeno,aunque fuese reteniendola el mismo para si. Quería verlo sonreír.

-No voy a irme... Todo,todo se esta repitiendo,pero aun no me voy... Es solo una opción,no una realidad... No tiene porque ocurrir... Puede ser distinto,en Elysia todo a sido distinto siempre esta vez puede que también... Y nunca me e negado a marcharme,pero si esta vez ocurre,si me lo piden,me negare... No seria tan fácil...

Novio un poco la mano en la nunca ajena,lo justo para que Sorey alzase ligeramente el rostro y pegar su frente contra la de el. Dolía verlo tan derrumbado,y sus palabras en ligar de consolarlo dolían aun mas.Porque sabia que no sabia lo que decía,que realmente no estaba meditando las cosas y pensando con claridad.Como debería,como aunque no lo pareciese siempre hacia.

-Ademas no puedes abandonar Elysia... Eres el pastor verdad? Tienes que proteger y ayudar a todos... Tu sueño y el mio son muy parecidos,por eso si a mi no me dejan ayudar tu los tendrás que ayudar por mi....

Cerro los ojos y no pudo evitar que las lagrimas comenzasen a caer de ellos,acompañando a las del castaño. Dolía tanto...que ya no sabia que hacer...

-Sorey...por favor... No quiero que estés triste,no quiero que llores,y no quiero que compartas mi miedo...De los dos tu eres el que siempre sonríe,el que siempre esta alegre y ve el lado bueno de todo. Por eso esta vez,por mi...por favor... tienes que ver el lado bueno de todo por mi... tienes que ser tu quien crea que nunca me iré de aquí y quien me haga creer en ello... Tienes que sonreír para mi y no llorar por mi,y encontrar la solución que yo no puedo ver....

Paro un poco,lo suficiente como para acercase mas al rostro ajeno y dejar un fugaz beso en sus labios.

-Se que es egoísta,pero por una vez déjame ser egoísta...




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Re: Romperse el corazón [Priv. Sorey-Luzrov] [Flashback Social]

Mensaje por Invitado el Mar Abr 19, 2016 12:32 pm

Mientras sentía todo lo que Luz podía haber sentido, también pudo ir dándose cuenta, poco a poco, de que entendía por qué no había querido contárselo, y por qué se había negado tanto al principio. Incluso por qué había preferido quedarse callado todas esas veces en las que el castaño le había comenzado a preguntar. Compartiendo todo eso, había sido capaz de ponerse justamente en su lugar, y de aquella manera podía entender el por qué de todo eso. Sí él hubiese tenido sus mismas situaciones y condiciones, Sorey tampoco hubiera querido dejar salir de él nada, por no dañar al otro. Por no hacerle sufrir.

Pero todo era mucho más complicado que solo eso. El no compartirlo, o el compartirlo, no importaba, de cualquier manera era una situación dolorosa. Porque, ¿cómo era capaz el castaño de no compartir su dolor, de no sentirse mal? Era imposible, porque le importaba demasiado Luz. No podía quedarse simplemente ahí, escuchándolo, sin ser capaz de sentir nada. Así que pensaba que aquello era inevitable. Porque amaba a Luz.

Pero escucharle hablar, aunque seguía doliendo, le ayudaba de sobremanera. El joven Pastor cerró los ojos y se dejo mimar entre caricias y susurros. Notaba los dedos lánguidos del contrario colarse entre sus mechones de pelo, jugueteando con ellos distraídamente, calmándole. Porque aunque pareciese que Sorey siempre había sido el apoyo de Luz, en realidad no era del todo así. Ambos se ayudaban y ambos tenían debilidades a veces. Y en esos momentos ambos necesitaban del otro. Era por eso por lo que no dejaba de abrazarle, pegándolo a él sin dejar de desear con todas sus fuerzas que ese momento, en el que estaban ahora, abrazados y tan juntos como podían, no se acabase nunca.

Pero Luz tenía razón en lo que decía. Sorey no era el único que se sentía así y que necesitaba del otro. El propio albino estaba siendo lo más fuerte que podía, sonriéndole, hablándole, contándole todo porque él mismo se lo había pedido. Y una vez más se sintió realmente egoísta. Pero al mismo tiempo también seguía reflexionando, aunque las lágrimas estuviesen naciendo en sus ojos, que nada de aquello era fácil, y que habían momentos, como ese, en los que todo dolería y serían amargos. Pero tenían la suerte de que podían compartirlo, de que el peso se dividiese y fuese más liviano. Ambos podían hacer que lo que doliese fuese desapareciendo poco a poco porque con todos esos gestos que se regalaban, ellos tenían esa capacidad. Sorey quería no centrarse en su propio dolor, porque aunque todo le asustase, sabía que al clérigo también y que él también tenía que intentarlo.

…Lo siento mucho. —Murmuró de corazón, dejándose abrazar y abrazándolo de la misma forma. Había comenzado a sollozar aunque no quería, pero de alguna forma eso le estaba ayudando a liberarse y a volver a encontrarse a él mismo. Gracias a Luz. Él le estaba apoyando, y le hacía recordar quién era. Aunque en esos momentos ni siquiera a Sorey le importase, él le estaba ayudando a ver más allá. ¿Cómo podía ser Luz egoísta siendo así, y diciéndole todas esas cosas? El castaño no era perfecto, pero con todo lo que Luz le decía sabía que no le hacía siquiera falta.

Y por eso, poco a poco, sus lágrimas fueron aminorando, sintiendo calma y sosiego. Seguía doliendo, claro que dolía. Pero el clérigo tenía razón, le había prometido que buscaría una solución para ambos, para todo eso. Y no podía quedar simplemente queriendo llorar, porque aquello no lo ayudaría. Luz hacía tantísimo por él que no quería rendirse aunque fuese la situación más fácil y rápida. Él no era así, y estaba en lo cierto el albino. Tenía que sonreírle…

Aunque justo antes hubiese pensado que no podía hacerlo, había estado totalmente equivocado. ¿Qué mejor razón para sonreír que tener tan cerca a Luz, hablándole, acariciándole, sabiéndole vivo y con sentimientos tan intensos hacia él?

…Perdóname. —Habló suave, abriendo levemente sus ojos verdes, resplandecientes y brillantes por el casi cristal que parecían estos en esos instantes. Más bellos que nunca. Recibió ese pequeño beso con delicadeza, y con verdaderas ganas. Tantas, que tuvo que morderse levemente el labio inferior.— No estás siendo egoísta… Tienes razón, Luz. —Volvió a murmurar mientras sentía la frente del otro contra la suya propia. Seguía teniendo las mejillas empapadas, igual que las del otro, pero su sonrisa ya no era triste. — Te lo prometí, ¿verdad? Que yo sería quien te protegiese y tú quien  me apoyase. —Hizo una pequeña pausa, y al recordar aquel día, en su cama, mientras se abrazaban y besaban, su sonrisa se ensanchó aún más. — Y no es lo que estaba haciendo ahora… tienes razón. —Sus brazos estrecharon el cuerpo ajeno y abrió más los ojos, mirándole con puro amor. — Haré que te quedes, encontraré la solución. Estaremos juntos, pase lo que pase... —Suspiró de nuevo, con suavidad.— Gracias, Luz. Por todo ahora. Prometo que te ayudaré tanto como me ayudas a mí.

Cerró los ojos y juntó sus labios una vez más, un poco más. Necesitaba ese contacto para darse fuerza, la que él otro necesitaba en esos instantes.

¿Podemos… quedarnos así, un poco? —Preguntó, tal y como pasó aquel día, hablando casi a sus labios porque no quería separarse, no de momentos. — Solo un rato… No quiero soltarte aún. —Porque aquello le daría calma y tranquilidad para pensar. Necesitaba pensar y tenerlo cerca, porque solo Luz podía conseguir aquello.

Necesitaba… encontrar algo.
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