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Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

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Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 02, 2016 4:52 pm

No sabía exactamente cuando había comenzado a correr como lo estaba haciendo ahora, pero lo que si sabía era que por los dioses (si es que existía alguno de verdad), no podía (ni debía) parar hasta que no sintiese que el peligro no se hubiera alejado.

Tenía a Kurth entre los brazos, casi hecho una bola, que seguía llorando por la herida que le habían hecho en el brazo. Entendía porque se había mostrado tan negativo cuando Chezaek le había dicho que presentía que tenía una fuerte aura. Porque en realidad, a pesar de eso, parecía débil y, cómo había dicho, nada acostumbrado a las batallas. El taguel le había dicho que pelearía en su lugar de pasar algo y no sabía si había sido mala suerte, coincidencia o es que el estaba gafado, pero algo, desde luego, había pasado. Sentía un punzante dolor en el hombro, donde tenía insertada la punta de la flecha reciente y un pequeño hilo de sangre salía de la herida superficial que había rasgado la punta de la flecha. Aún así, no dejaba de correr entre los árboles del bosque espeso, sorteando todos los obstáculos y tan rápido cómo le permitían sus dos piernas humanas, para alejarse del lugar de la emboscada.

¡Ey! ¡Tranquilo, te sacaré de aquí!

Optó por meterse en el bosque de nuevo, de donde Cheza había salido la primera vez al percibir a Kurth en un lado del camino talado, porque aunque su velocidad fuese reducida por todos los árboles y la vegetación, más el hecho de que llevaba al dragón en brazos y era algo con la que no solía contar nunca, lo cual le dificultaba sus maniobras, también era más factible que pudieran despistar a los cazadores por ahí. Los humanos no eran tan rápidos como él cuando conservaba su forma humanoide, y si llevaban monturas no podrían usarlas eficazmente allí.

Era la mejor estrategia que su cabeza había podido formar en cuestión de segundos cuando comenzó a huir. Pero tal y como se temía por experiencia, el peligro no se alejó en lo más mínimo.

Ya llevaba una considerable velocidad, teniendo las manos ocupadas era difícil apartar arbustos más altos o moverse con más soltura para evitarlos, por lo cual algunos de estos le hacían rasguños en el rostro cuando pasaba por su lado, sorteándolos como buenamente podía. Cuando se dio cuenta, unas rápidas pisadas les seguían de cerca, casi pisándole los talones, y Cheza no tuvo siquiera que mirar totalmente hacia atrás para saber de qué se trataba. Los cazadores habían soltado a sus perros de presa, acostumbrados a perseguir objetivos móviles y rápidos, justo como él, y estos que estaban mucho más acostumbrados al terreno, les fue fácil alcanzar al conejo que les llevaba ventaja.

Dos de ellos se les acercaron por un lado y uno por el otro. No sabía realmente cuantos había pero no tenía tiempo ni necesidad de contarlos, solo escapar de ellos. Les era difícil mantener el ritmo si querían atacarles, así que un gran trecho solo consiguieron igualarle, pero de pronto, el que iba solo a su lado derecho se adelantó más de lo que pensó y se saltó rápidamente hacia él, gruñendo y enseñándole los dientes.

¡TCH…! —Justo cuando iba a impactar a la altura de cintura, Chezaek alzó más de lo necesario la rodilla derecha y le encajó un rodillazo al animal que chilló de dolor. Tras eso acabó en el suelo y con ruido ahogado, amortiguado por la vegetación del suelo, pero en cuestión de segundos ya estaban realmente lejos de él, dejándolo atrás, por la velocidad a la que iban.  El taguel puso una sonrisita algo triunfante ante eso, pero en seguida puso una expresión algo dolorosa porque los dos perros de su lado izquierdo habían empezado a lanzar dentelladas a las piernas, acertando algunas de ellas. — ¡UGH…!

“Mierda, malditos chuchos”
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Re: Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Kurthnaga el Sáb Abr 16, 2016 3:25 pm

Los libros y los rumores sobre los valientes y poderosos dragones negros eran más que una mera patraña, o quizás el que fallaba en todo aquello era él, puesto que cuando trataba de recordar a su hermano mayor, recuerda la figura de Rajaion con alguien de bondadoso corazón pero al mismo tiempo no era una figura de un dragón que flaquease. Y Kurthnaga era más débil que cualquiera que sus hermanos, y no creía que fuera algo solamente de ser el menor de palacio. Quería ser de ayuda en aquella situación o, al menos, no ser un completo inútil que lo único que podía hacer era llorar y quejarse del punzante dolor que sentía en su brazo, con parte de la flecha aun clavada allí. Estaba totalmente asustado por la situación, su cabeza no era capaz de centrarse en ninguna cosa que no fuera el dolor físico que estaba sintiendo.

Y ni escuchar a Chezaek diciéndole que se tranquilizara y que saldrían de aquella le producía la más mínima reacción. Había sido un total irresponsable al salir de Goldoa. ¿Acaso pensaba que con un poco de entrenamiento fallido cambiaría el hecho de que se podría enfrentar al mundo exterior? Al final su peor pesadilla se había hecho realidad... Lo único que podía hacer era agarrarse del pecho de Chezaek, hundir su rostro y sollozar. Una actitud que sabía que no solucionaría nada pero se sentía totalmente perdido por el ataque de los beorcs.

Pero cuando los pasos de Chezaek empezaron a no ser tan uniformes y no debido a la velocidad a la que corría, Kurthnaga levantó la cabeza para mirar que era lo que ocurría a su alrededor: perros que tenían una apariencia de lo más agresiva. Se quedó paralizado entre los brazos del taguel, percatándose que los peligros solo parecían que aumentar y aumentar más a su alrededor mientras trataban de escapar de allí. Podía notar como estaban empezar a herir a aquel joven que acababa de conocer y se sentía mal, porque le estaba protegiendo sin ni siquiera saber a quien era a quien cargaba en sus brazos. - N-no... No tienes que hacer esto. ¡Es demasiado peligroso! Si huyes tu solo podrás deshacerte de ellos, sé que soy un incordio...

Le gustaría ofrecerse a ser mucho más útil que ser abandonado, alguna idea como transformarse en el grandioso dragón negro que era realmente y huir de allí de la forma más rápida; volando. Pero si no podía controlar con facilidad su forma transformada cuando tenía miedo, no era la mejor idea intentarlo cuando estaba herido y asustado. ¿Que pasaba si lo intentaba y acababa destransformadose a medio vuelo y los humanos lo interceptaban? ...¡Humanos! ¡Había llamado a los beorcs, humanos! No estaba en sus facultades para hacer nada correctamente.  Sollozó un poco cogiendo a Chezaek por el pecho y mirándole lo más serio que podía entre lagrimas cayendo por sus mejillas. - No quiero que te maten por mi culpa....
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Re: Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Invitado el Miér Abr 20, 2016 1:50 pm

Si aquellos chuchos no estuvieran siendo tan molestos, ya habría dejado terreno suficiente para que aquellos cazadores no les persiguieran. Pero desgraciadamente, si habían enviado a sus animales de presa significaba que tenían intenciones de seguirles de cerca. Y eso no le gustaba, no le gustaba en absoluto.

El esquivar no solo plantas o vegetación variada en el camino que llevaba, sino también dentelladas de los animales, hacía que su ritmo acelerado se viese frenado la mayoría de las veces. Pero si tan solo un par de perros fuese algo que realmente le retrasase tanto como para ser capturado de esa forma, entonces a esas alturas ya no estaría ni siquiera vivo.
Los animales correteaban a su alrededor y Chezaek les propinaba golpes que no hacían más que azuzarlos más, cabezotas en su empeño de perseguirle. El conejo frenaba ante grandes árboles, frenando justo a tiempo para coger impulso y velocidad, haciendo que los canes no tuviesen tanta maniobra y se estrellasen contra los troncos o con las gruesas raíces de estos. Se escuchaban pequeños gritos de los perros al recibir los golpes, la tierra siendo golpeada por las pisadas aceleradas, el ruido de las hojas bajo sus pies y los pequeños quejidos que soltaba el taguel al sentir las pequeñas heridas que le estaban haciendo en las piernas aquellos colmillos. Pero se los quitaría de encima rápido.

¿Oh? Tarde. Porque ya lo estoy haciendo. —Le comentó con una pequeña risita algo cansada, pero llena de adrenalina por la situación. Los canes que se habían retrasado un poco, aún les estaban pisando los talones. A pesar del peligro que supusiese llevarlo en brazos y no poder conseguir la velocidad que podía llegar a alcanzar sin ningún tipo de carga encima, parecía que a Cheza le daba absolutamente igual a eso, y cuanto más corría, más trataba de aferrar al otro entre sus brazos para que no le pasase nada.

Entendía por qué estaba llorando, y antes se lo había dicho; tenía miedo y no soportaba bien el dolor. En otra ocasión al taguel le hubiera dado igual llevarlo como si no, o dejarlo simplemente para que se las apañase él solo. Pero algo extraño en su instinto, que podía calificarse de “honor” le decía que si le había dicho que pelearía por él si se encontraban problemas, entonces lo haría. Parecía ilógico, pero aunque él nunca lo hubiese experimentado era un rasgo muy marcado en su especie. No podía romper su palabra tan fácilmente, quisiera o no quisiera.

Pero los malditos perros no hacían más que gruñir y ladrarle y así no podía pensar con claridad. Ya se había deshecho de uno con un buen rodillazo a sus costillas, ¿cómo podría entonces sacarse de encima a los demás? El bosque era extenso y era fácil que uno encontrase dificultades en él si no lo conocía. Y puede que Chezaek no lo conociese, pero aquellos canes no deberían ser más listos que él. La cosa era despistarles lo suficiente o hacer que se retrasasen tanto que perdiesen su rastro. Solo así podrían olvidarse de ellos si es que quería llegar sin problemas al camino principal del bosque en donde no tendría que preocuparse por obstáculos.

¿Crees que me van a matar? —Miró a Kurth cuando le habló, pero el taguel no parecía en absoluto preocupado por ello. — ¡Haha! ¡Entonces espera y verás! —Le sonrió de forma triunfal y desafiante, mirando hacia delante de nuevo. — Van a necesitar más que unos cuantos chuchos para pararme.

Se le ocurrió, entonces, la idea de que, por mucho que corriesen, no podrían saltar tanto como él. Así que aprovechando la fuerza de sus patas traseras (aunque empezasen a sangrar por las heridas que le estaban propinando los animales), dio una pata a uno de los chuchos que le estorbaban a su lado y al siguiente paso dobló ambas rodillas en el suelo para saltar hacia delante, de forma que acabase en una de las ramas bajas de un gran árbol cercano.

¡Cúbrete! —Es lo único a lo que le dio tiempo de decir, mientras apretaba su cabeza contra su pecho y veía como uno de los perros había saltado lanzando una dentellada hacia él. Con eso podría ir saltando de rama en rama con todo el cuidado que pudiese y esconderse así entre las hojas de estos, pero como no descansaba entre salto y salto, no tenía cuidado alguno que las ramas más pequeñas le arañasen el cuerpo y el rostro. Abrazando a Kurth era la única forma que se le ocurría de que no saliese herido.

Empezaba a alejarse y podía escuchar los ladridos de los animales y de sus aullidos, intentando seguirle el rastro, pero para Chezaek era ya suficiente como para bajar de nuevo a tierra de un salto y dirigirse hacia el camino al que, pocos metros más adelante, salió, sacudiendo algo su cabeza para quitarse las hojas que se le habían quedado en el pelo.

¡Uff! Una cosa menos. —Respondió, todavía con la respiración acelerada. — No tendré alas como los dragones, pero me las apaño bastante bien, ¿eh? —Se rió, mirando al pequeño dragón entre sus brazos que todavía estaba asustando. Y no era para menos, pues sin embargo, el peligro no había pasado en absoluto.

No muy lejos se estaban empezando a escuchar voces humanas y cascos de caballos.
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Re: Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Kurthnaga el Sáb Abr 23, 2016 4:14 pm

Habían bastantes dudas en la mente de Kurthnaga que probablemente no serían resueltas, principalmente porque no estaba en una situación como para formular preguntas o como para pararse a tener respuestas para ellas. Nunca había tenido una idea pre-juzgada de los beorcs... ¿pero que pensar cuando les estaban persiguiendo? La única idea es que Chezaek se viera involucrado en problemas con ellos pero Kurthnaga de una manera instintiva había decidido protegerle de aquella flecha, aunque esa decisión había provocado que ahora fuera una total carga. No podía encontrar una respuesta a porque le había protegido, quizás por su propia naturaleza el dragón negro siempre había sido aquel que debían proteger y quería ser de ayuda... aunque al final había terminado siendo protegido de aquellos humanos que querían cazar al taguel y de aquellos perros de presa que les ayudaban en su tarea.

No le gustaba estar en aquella situación porque cualquier otro que no fuera él, quizás hubiera podido superar el dolor y el miedo para intentar defenderse por sus propios medios: pero no él. Trataba de contener las lágrimas y no llorar como un niño pequeño en aquella situación, porque debía ser valiente y no suponer todavía más carga que la que físicamente era ya. El dragón se mordió el labio y con todas sus fuerzas intento se aguantar las lágrimas aun sí su respiración seguía igual de irregular por lo alterado que se encontraba. Pero había algo de allí que le hacía relajarse un poco, dentro de lo que cabía, y era escuchar que Chezaek no parecía querer abandonarle a su suerte e incluso hacía bromas sobre que nadie podría terminar con su vida. No era la clase de comentarios que le gustaba oír en esa clase de situaciones pero al menos demostraba sus intenciones de continuar peleando y no dejar que les matasen a ambos allí.

- Uf... Quiero pensar que no van a matarnos pero... -  Pero a pesar que el taguel intentaba parar los ataques de los caninos, estos también atacaban mordiéndole en las piernas y cuando Kurthnaga bajó la mirada para ver si estaba muy herido se dio cuenta que su protector estaba sangrando. - ¡E-estás sangrando! Por mi culpa... - Y había conseguido dejar de llorar pero su voz se notaba igualmente alterada y le costaba hablar con fluidez debido a la adrenalina y el pánico que estaba sintiendo en todo momento desde que inició la persecución.

Ante la señal de alerta que el otro le anunció, agachó más la cabeza entre el pecho de Chezaek tratando de ocultarse más de lo posible. No sabía a que se debía aquella señal porque el no había visto nada en absoluto pero no se encontraba en una posición como para poder llevar la contraria a nadie y confiaba en el taguel para protegerle. Y era extraño, porque el otro no sabía quien era, de la misma forma que el mismo no tenía demasiada información del joven que le estaba protegiendo pero a pesar de toda aquel peligro que podía sentir recorriendo en sus venas, los gestos que el otro realizaba para protegerle le hacían sentir una pequeña esperanza de que todo iba a salir bien. No sabía si el otro podría saltar durante mucho tiempo tratando de dejar a los otros atrás, pero por el momento estaban sobreviviendo.

Miró hacía arriba para observarle directamente al rostro pero desviando un poco la mirada unos segundos después, no entendía como alguien podía ser tan optimista en momentos como aquellos pero evidentemente era la mejor actitud que adoptar. - No puedo negar que lo estás haciendo genial. - Suspiró. - Si pudiera transformarme te aseguro que nos sacaría de este lugar. Lamento ser una carga más. - Pero no podía concentrar su cabeza en un solo pensamiento con el dolor y el miedo que estaba sintiendo, así que transformarse en un momento como aquel era una idea bastante imprudente, teniendo en cuenta que él no estaba acostumbrado a estar en su forma dragón.

-¿Siguen persiguiéndonos...? Hay que encontrar algún sitio donde perderlos de vista... Si continuas sangrando así... - Porque el estaba haciendo el doble de esfuerzo teniéndolo que cargar y aunque su propio estado le asustaba y su corazón parecía detenerse cada vez que veía esa flecha ensartada en su brazo, no podía evitar sentirse culpable porque ahora ambos estuvieran heridos.
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Re: Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 18, 2016 5:33 pm

No era un momento apropiado para echarse a hablar en una conversación, así que solo escuchaba los comentarios del dragón que había entre sus brazos mientras pensaba que realmente el chico no había estado nunca en una situación de peligro de verdad. Para Chezaek, por desgracia, no era nada nuevo, pero a diferencia del otro, por lo que había podido entender de su conversación anterior, él si que había sido criado para vivir literalmente en un campo de batalla, así que las persecuciones o amenazas de muerte para él no significaban gran cosa. O al menos ese era en su caso. Pero esa vez no estaba solo y lo que debía de hacer era distinto a lo que haría de normal; debía de poner a salvo a Kurth, cuyo ser no estaba ni siquiera acostumbrado a transformarse.

Al menos a los chuchos habían acabado por despistarlos, no con un método muy convencional u ortodoxo, pero había valido la pena. Se había llevado unos cuantos cortes nimios, pero mientras al dragón no le hubiera pasado nada, no tenían por qué alarmarse.

¿Carga? Pesas demasiado poco, eres como una plumita. —Comentó graciosamente, quitando el aspecto negativo de ese comentario de Kurth hacia sí mismo con algo que no iba tan a broma.

Chez estaba demasiado ocupado quedándose callado escuchando los ruidos que provenían no muy lejos de una de las direcciones del camino. Eran cascos de caballos, sin duda, y si a esa velocidad podían desplazarse por el camino del bosque, estaba seguro de que los cogerían antes de que pudiera volver a normalizar su respiración.

Solo hay un camino, y es nuestra única salida. —Mientras decía aquello, movió al dragón en sus brazos para que este pasara a su espalda y se cogiese a él. — Bien, agárrate fuerte. ¿Me escuchas? Bajo ningún concepto debes soltarte, y si hace falta que claves las uñas para mantenerte… bueno, entonces hazlo. —Se rió de forma ligera, cogiendo un poco al otro cuando se acopló, doblando la espalda. — La velocidad va a empezar a aumentar.

Y antes de que el otro pudiera responder algo, el taguel comenzó a correr, esta vez de una forma mucho más veloz, al no tener una carga en los brazos y obteniendo de esa manera una posición que le permitiese cortar el aire de forma más eficaz. Pero como se temía, los caballos y los gritos de los cazadores empezaron a resonar ya no tan lejos de ellos, y si se giraban, aseguraba casi a la perfección de que podrían verlos, yendo a toda velocidad a por ellos. Con esa velocidad, aún siendo rápida, Chez no podría despistarlos, así que… tendría que usar ese plan B en el que estaba pensando.

Sobre todo porque uno de los caballos pareció adelantarse mucho más que los otros y empezó a pisarles los talones, demasiado cerca de Kurth.
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Re: Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Kurthnaga el Miér Mayo 25, 2016 7:16 pm

Kurthnaga no podía llegar a comprender como Chezaek podía bromear en un momento así, porque él por dentro continuaba muerto de miedo. Había dejado de sollozar aunque el dragón negro sentía como podría volver a romper a llorar en cualquier momento; pero tenía que ser fuerte, todo lo fuerte que podía ser cuando todavía tenía aquella flecha en su brazo y cuando sentía que el mundo se le estaba viniendo encima, pero aunque no tenía la confianza necesaria como para pedirle que le protegiese; pero el taguel lo había querido hacer todas formas, y Kurthnaga no era nadie como para negarselo cuando ni siquiera podía protegerse él solo. - Oh, ugh... No hablaba literalmente... Supongo que, gracias por protegerme. - Podría repetirlo mil veces pero es que sentía que Chezaek no tenía la obligación de hacer aquello y sin saber que él era un príncipe ni nada importante, allí estaba: en peligro y causándose heridas por su culpa. Era cierto que Kurthnaga había sido el primero en interceptar un ataque que no estaba seguro si había sido intencionado en dirección al taguel, pero de todas formas no esperaba una contraprestación por ello.

Vaciló un poco cuando con un gesto rápido pasó a aferrarse a la espalda del taguel, pero confiaba en él que era quien estaba al mando de la situación cuando el dragón no estaba aportando nada a aquella situación para tratar de escapar de los enemigos; no es que hubieran muchas opciones a su alcance, pero en ese momento su mente estaba tan saturada que no le apetecía ni siquiera pensar en ideas para sacarles de allí. ¿Y después de todo que ideas podrían aparecerle en su mente? No conocía para nada el comportamiento de los humanos, no podía reconocer ni la mitad de los sonidos que les perseguían... él todavía estaba como una burbujita que le separaba del mundo exterior. Trataría de seguir las indicaciones de Chezaek para no complicar más las cosas, pero un sentimiento de culpa también le recomía por dentro por no ser capaz de estar haciendo nada.

-¡E-escucho! No te preocupes... Tu haz lo que debas hacer, yo me aseguraré de no caer... - No le gustaba para nada la idea de clavar sus uñas al otro porque si estaba asustado no se percataría de la intensidad en la que hundiría sus uñas en la carne del taguel pero no debía soltarse, ni caer. Su tarea era fácil así que la cumpliría totalmente. Pegó su cabeza a la espalda del otro, encogiéndose un poco y estaba seguro que Chezaek podría notar la respiración del dragón en su espalda pero no era un momento para pensar en aquello. Sentía el ruido y la presencia de aquellos que le perseguían demasiado cerca de ellos, pero prefería no asomarse a mirar; esconderse y confiar en Chezaek. ¿Si miraba hacía atrás que iba a conseguir? Llorar, probablemente.

Se quejó cuando el otro empezó a correr más de prisa, pero el príncipe no estaba acostumbrado a sentir dolor, así que cualquier rasguño podría sentirlo en su piel. Aquello era más que un simple rasguño. Pasó sus brazos alrededor del cuello de Chezaek para aferrarse mejor y no tardó demasiados segundos en clavarlos debajo de su cuello como acto reflejo que no podía controlar.
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Re: Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 03, 2016 2:56 pm

Si realmente se pusiera a pensarlo, lo cierto es que Chezaek no encontraría la respuesta exacta a el por qué de salvarle. Bueno, quizá si rebuscase un poco. Quería decir; le había caído simpático, todavía tenía curiosidad de por qué Kurth no podía protegerse aunque de él emanase una gran fuerza, y además... además, ¿desde que cuando Cheza había tenido una lógica común a la hora de hacer las cosas? Él hacía lo que quería y ya estaba, sin pensar en consecuencias ni intenciones. En ese momento había sentido el hecho de querer llevarlo con él y escapar, quizá porque se había puesto en medio del proyectil que acabó hiriendolo de todas formas, pero a lo mejor era algo demasiado inherte en su raza como para comprenderlo.

Sin embargo, Chezaek no pensaba en nada de eso en esos momentos cuando podía por fin recuperar algo de aire, respirando dificultosamente, y aún pendiente de los ruidos que escuchaba en la leganía.

Te lo he dicho ya, ¿no? —Lo miró con cierta suficiencia desde arriba, y casi parecía un héroe condenado a inspirar terror.— No necesito palabras. Me lo cobraré más tarde. —Y sonrió, deslizando la mirada hacia otro lado, atento.

Como se temía, los cazadores estaban pisándole los talones. Y esta vez a caballo.

Chezaek pudo escuchar en segundo plano como el dragón le hablaba, pero toda su cocnentración fue a parar a sus largas y aceleradas zancadas sobre la tierra apisonada del camino del bosque. Alzaba polvo y cortaba el aire, provocando una rápida ráfaga, pero extrañamente, casi no hacía ruido alguno, más que el del viento que se extendía hacia sus costados. Era una de las cosas que le habían enseñado, aún así, porque después de todo era un asesino, y lo cierto era que Cheza no simpatizaba mucho con ninguna clase de calzado. Las criaturas que lo llevaban le resultaban la mar de curiosad.

Oh, cierto, que estaba en medio de una persecución. No debería divagar así.

Por el rabillo del ojo pudo observar el morro de uno de los caballos que iba al galope y en su oreja izquierda se clavaba el estruendo de los cascos con los que hacía saltar grava y rocas del suelo. A su derecha, llegaba el ruido de la fusta de uno de los cazadores, que atizabaa su montura para que ganase velocidad y se pusiese a la altura del conejo. Y mientras, tras de él, las voces entremezcladas de los humanos le acosaban hasta el punto que se entremezclaban con sus propias voces en su cabeza.

Adrenalina, presión y hasta cierto miedo; eran las cosas que le hacían sentirse poco a poco extasiado en situaciones como esa.

De pronto, la piedra en uno de sus bolsillos traseros comenzó a brillar con un tono violaceo, y una especie de fuerza, o energía empezó a rodear ligeramente su cuerpo, casi imperceptiblemente a simple vista, hasta que su constitución empezó a cambiar a ojos de todos los presentes. Lo que era una figura casi humana de grandes y largas orejas, empezó a cambiar y a curvarse; se hizo más grande, alargada y, sobretodo, peluda. Entre los dedos de Kurth, y en sus brazos, el pelaje negro del ahora gran conejo violaceo se extendia y lo amortiguaba por las sacudidas violentas de la velocidad del taguel. Sus grandes patas traseras dejaban huellas en la tierra al clavar sus garras, y sus ojos rojos acabaron clavados en el animal que le había sobrepasado en velocidad. Pero eso solo fue porque Chezaek quiso.

El hombre que iba encima de la montura, ya casi tensando la flecha en su arco, pudo ver a la perfección como el monstruoso conejo se abalanzó sobre él, y seguramente, juraria que antes de que cayese encima con todo su peso, el taguel tenía la misma sonrisa que había tenido antes de transformarse.

Chezaek se apoyó con todas sus patas en un lateal del animal, y fue tan en cuestión de segundos y a tanta velocidad que la gravedad quedó completamente fuera. Cuando se volvió a impulsar, grandes tajos y arañazos provocados por las garras del taguel surcaron casi la totalidad del caballo, pasando por una de las piernas del jinete. Todo lo que tocó fue desgarrado al completo. Al ruido del ambiente se le sumaron dolorosos chillidos tanto animales como humanos, y entonces, el cazador y su montura, cayeron al suelo, sin movimiento alguno, mientras el taguel procedía su persecución.

Uno menos.
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Re: Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Kurthnaga el Dom Jun 19, 2016 5:54 am

Kurthnaga era consciente de que podía parecer bastante molesto cuando estaba hablando en aquellos momentos cuando estaban siendo perseguidos por los beorcs de Gallia, Chezaek seguro que tenía muchas cosas por las que preocuparse que no fuera el dragón quejica que llevaba a cuestas en su espalda. En cierto aspecto, se sentía muy vulnerable por no poder hacer nada para remediar su situación o ayudar lo más mínimo, poco a poco se iba haciendo a la idea que lo único que podría hacer en esa exacta situación era ver como todo sucedía a espaldas del taguel. Era una estupidez pero en las situaciones donde se sentía que era mucho superior a lo que podía soportar, pensaba en sus hermanos y como probablemente, ellos lidiarían con todo aquello de una forma mucho más eficiente que la suya. Kurthnaga sentía que no sabía nada del mundo y que todo lo que había aprendido en Goldoa no parecía ser de demasiada ayuda fuera de su país.

-¿Eh? ¿Qué...? - Pestañeó un par de veces cuando escuchó que no importaba y que el taguel planeaba cobrárselo más tarde. Pero no sabía que él era un príncipe de Goldoa ¿verdad? Si fuera así, antes no le hubiera preguntado por su persona pero si lo había hecho y ambos se habían presentado, incluso habían conversado acerca de sus países natales. Era por ello que no entendía para nada a que venía ese comentario, de todas formas, tenía que confiar en Chezaek porque su vida ahora dependía de que él le protegiera en gran parte, así que no debía buscarle doble sentidos a todo.

Le hubiera gustado dejar de escuchar el sonido de aquellos beorcs siguiéndoles a paso apresurado detrás de ellos, pero en lugar de eso, parecían que ser que seguían allí pero el sonido había cambiado drásticamente pero Kurthnaga no estaba acostumbrado a las herramientas y las cosas de los beorcs, así que no podía determinar que era lo que les estaba persiguiendo. Prefería no girar la cabeza y mirar que era, sea lo que fuera, no parecía como si fuera a parar y probablemente le asustaría y sabía que no era una buena idea, que era mejor seguir aferrándose a espaldas del taguel mientras intentaba que el corazón no se le saliese del pecho por la preocupación.

Algo que pudo observar era un brillo que emitía uno de los bolsillos de Chezaek, no era un brillo que le asustase porque era bastante familiar al que emitían los laguz cuando se transformaban en su forma más animal. Su teoría se hizo realidad cuando vio como el cuerpo de Chezaek cambiaba poco a poco hasta hacerse más grande y peludito, su forma se parecía muchísimo al de un conejo y Kurthnaga pensó que quizás laguz y las otras razas como los taguel que habitaban en otros países quizás no serían tan diferentes entre sí. Se quedó impresionado por su forma durante unos instantes. ¡Era la primera vez que veía un taguel transformado! Horas antes no sabía ni que algo así existía.

Pero aquella impresión que era más la inocencia de un niño viendo delante sí algo totalmente nuevo cuya presencia desconocía, pero eso cambió rápidamente. Chezaek se acercó a un enemigo y le atacó, Kurthnaga no pudo determinar que era lo que había ocurrido porque había escondido su rostro entre el pelaje mientras se aferraba para no caer. Podía oler sangre a su alrededor y tenía que concentrarse en mantener su mente en blanco, se sentía muy incomodo; sangre, tensión, ajetreo... Eran sensaciones que le producían ganas de vomitar, el dragón negro no estaba muy seguro de si podría soportar aquello mucho tiempo. Gimoteó, ¿porqué tenía que soportar aquello?
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Re: Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 30, 2016 9:39 pm

En realidad él ni siquiera había pensado de qué forma se lo cobraría más tarde, pero quizá con esas palabras el otro se quedaba más tranquilo con todo lo que estaban pasando. Después de todo Chezaek consideraba que Kurth no podía luchar así que por eso lo estaba llevando a cuestas. Si al otro eso no le gustaba porque no era capaz de hacer mucho más, ya le daría a Chezaek algo a cambio. Al menos, eso era lo que Chez había aprendido desde siempre.

Los jinetes no eran tantos como había previsto, al menos los que habían salido a su caza,  pero sí que eran un incordio a la hora de tratar con ellos o hacer que desistiesen en la huída que planeaba hacer el taguel. No estaba nervioso, a esas alturas algo así solo le producía adrenalina pero nada más, lo único que pasaba es que ya que había llegado hasta ahí no le iban a impedir hacer que se saliese con la suya.

Al menos uno de ellos ya había caído. Otro se acercaba por detrás y aprovechando la confusión, el que quedaba se le había adelantado para quedar por delante de él, provocando que tuviera que, poco a poco, reducir la velocidad. Pero eso no iba a pasar.

Le hubiera dicho algo al dragón en su espalda, pero más que decirle que se cogiese fuerte, como antes le había dicho, no había otra cosa que considerase útil en esos momentos.

Observó atentamente al que le pillaba los talones, y cuando estuvo lo suficientemente cerca, Cheza pateó fuertamente al animal para desestabilizarlo y que cayese. Quizá no herido como el otro, pero seguramente no podría ponerse de pie a tiempo para alcanzarles a tiempo. Esperaba que el chico a su espalda no hubiese tenido miedo porque ciertamente, fue el que más cerca había estado del cazador en ese justo instante. Perdió así un par de minutos, pero aquello no era problema. Le venía incluso mejor para el acelerón e impulso a continuación que dio subiéndose casi encima del jinete que iba a soltar un lazo para poder agarrar el cuello del taguel y poderlo domar. Cheza se le adelantó, claro, y ahora todo el cuerpo de la criatura de largas orejas y ojos rojizos había caído sobre él, haciendo que sus garras se clavasen en su figura y con una fuerte sacudida, cayendo segundos después al suelo, de forma que rodase y dejase un reguero de sangre por la tierra que no fue demasiado visible. La posición encima del caballo era extraña y difícil, pero Cheza parecía tener un equilibrio excepcional. Sin embargo saltó de nuevo al suelo antes de que este se encabritase y diese pequeñas coces, incómodo por la presencia del animal amenazante sobre su lomo.

Si quisiera, podría haberles dicho cuatro cosas a esos caballos, después de todo ellos no tenían culpa de servir a unos cuantos cazadores vulgares. Pero no tenía mucho tiempo de pensar en palabras buenas que sonasen convenientes y tampoco era demasiado bueno con ellas.

Así que así fue como Chezaek y Kurth se desprendieron de los jinetes más cercanos y cogieron suficiente distancia con el resto, haciendo que se perdiesen en la lejanía del camino.
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Re: Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Kurthnaga el Jue Jul 21, 2016 10:29 am

Eran cuando llegaban malas experiencias como la que le había tocado vivir en la cacería de aquellos beorcs que les perseguían por un motivo desconocido para el dragón. Cuando salió de Goldoa estaba muy seguro de sí mismo, aunque no es que fuera un tipo con una autoestima particularmente alta, pero sí que pensaba que sería capaz de ver mundo y volver a su país para tener una perspectiva diferente a la de los dragones tenían. Que no tendría que lamentar haber salido, ni tendría que enviar una carta a nadie pidiendo ayuda o contando su última palabra, pero ahora no podía estar seguro de ello, no cuando tenía una flecha incrustada en su brazo que dolía más de lo que había sentido en su vida con una herida producida por un tiro que no iba dirigido a él y con aquella asquerosa olor a sangre que le daba unas ganas de vomitar que le estaba costando contener. El mundo real que había fuera de su país quizás no estaba hecho para él y no había tomado la mejor decisión del mundo.

Kurthnaga cerraba los ojos con fuerza y no despegaba su rostro de la espalda del taguel, por el movimiento podía deducir como peleaba y pateaba a aquellos jinetes que les estaban persiguiendo pero no era lo suficientemente fuere como para verlo con sus propios ojos. Tenía que ser fuerte y no llorar pero era difícil cuando al mismo tiempo sabía que tenía que aferrarse más fuerte o de lo contrario, iba a caer al suelo. Pero a cada instante que pasaba, perdía fuerzas y no solamente porque ir perdiendo poco a poco sangre le hacía sentirse más débil físicamente, sino que el papel psicológico influía mucho. Pensar continuamente ”¿Y si....?” no iba a cambiar nada, pero se veía indefenso y sin poder hacer nada. ¡Ni siquiera podía transformarse en dragón para defenderse y en caso de poder hacerlo, tampoco pelearía!

En ningún momento perdió la consciencia de sus acciones pero si que tanto como su visión dejó de ser constante como sus pensamientos lineales, en cuestión de un cerrar y abrir de ojos, notó como sus manos se resbalaban por el pelaje de Chezaek y el dragón no tenía reflejos ni la rápidez suficientes como para volver a agarrarse en la espalda ajena. Kurthnaga nunca pensó que unos segundos pudieran sentirse que fueran tan duraderos por la sensación de estar cayendo al suelo y no saber como reaccionar a ello. Pensaba que el golpe contra el suelo sería muy doloroso, pero a decir verdad, notó como todo iba con efecto retardado. Una vez en el suelo, el acto reflejo fue el de levantarse lo más rápido posible... No quiso mirar hacía atrás porque podía escuchar como todavía se escuchaba algo a la lejanía y tenía miedo de lo que fuera a pasar, tampoco podía mirar fijamente delante suyo.

¿Qué le iba a pasar? No quería morir... Todavía habían demasiadas cosas que se había callado durante todo aquel tiempo, quería vivir para decir cada una de ellas.

Spoiler:
Sorry, la lío (? No me gusta mucho el post pero me cuesta rolear estos días ;; si ves que no es muy decente lo reescribo ><
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Re: Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Invitado el Lun Ago 01, 2016 4:24 pm

Era buen haber tomado algo de distancia con sus perseguidores, y más aún su había podido hacer que algunos de ellos que se habían acercado demasiado desistieran o se vieran demasiado mal como para seguir. Chezaek no había pensado al atacar, pero estaba en su intento y en su instrucción el hacer heridas mortales para que, usualmente su presa, no pudiera moverse más o muriera desangrada si el golpe no era totalmente letal. No le importaba que aquellos cazadores humanos ni sus monturas tuvieran que haber experimentado como el taguel reaccionaba ante aquellos que consideraba que debía eliminar, porque en realidad, a él no le importaba absolutamente nadie. Y si era raro que llevase a alguien encima suya y le estuviera salvando, haciendo todo aquello, era precisamente por esa naturaleza tan espontanea e impredecible.

Sin embargo, con su velocidad, no contaba que Kurth empezase a soltarse poco a poco. Aquello fue algo que le hizo maldecir cien veces en su propiamente y en cuanto notó que su pelaje dejaba de ser agarrado, sus patas y garras se clavaron en el suelo de forma que empezó a hundirse cada vez más en la tierra, dejando cuatro surcos abiertos al mismo tiempo que el taguel derrapaba y empezaba a perder velocidad. Sus patas comenzaron a moverse rápidamente de nuevo, tanto, que hasta incluso la fricción del suelo desapareció durante unos segundos y no avanzó nada en absoluto aunque se estuviera moviendo.

El dragón había caído al suelo y se había levantado algo desorientado, rápidamente. Se le veía perdido, pero sobretodo terriblemente asustado, casi inmóvil porque no sabía qué hacer.

Chezaek había quedado a metros de distancia de él, pero aunque en seguida quiso volver a atrás para llevárselo consigo, pudo ver como en todo aquello los cazadores les habían vuelto a alcanzar (o al menos se asomaban en la lejanía del camino) y uno de ellos, desde los ojos afilados de Chezaek, estaba tensando de nuevo el arco.

La flecha salió disparada a toda velocidad y casi pareció llevar la misma velocidad que el taguel, pues antes de que impactase esta vez intencionadamente sobre el dragón, Chezaek saltó por encima de la pequeña figura y utilizó sus fuertes dientes para partir en dos la fuerte madera del proyectil, haciendo que volase en dos partes y no llegase a su objetivo. Pero no tenía tiempo como para esperar a que los caballos llegasen hasta ellos o a que les disparasen más flechas en aquel momento. Se giró tan pronto como paró la flecha y tomó de la capa que Kurthnaga tenía sobre los hombros utilizando de nuevo sus dientes, sin saber ser del todo delicado.

Aquello era una de las cosas que jamás pensaría que haría, ir tan lejos por salvar a alguien. Pero pensaba que su instinto y honor taguel que llevaba dentro de sí volvían a hacer que no supiese porque actuaba como actuaba en aquella situación.
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Re: Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Kurthnaga el Lun Ago 08, 2016 6:56 am

Kurthnaga se quedó petrificado cuando cayó al suelo por no sujetarse lo suficientemente fuerte como Chezaek le había indicado al inicio, le había costado lo suficiente levantarse del suelo cuando impactó y rodó un poco por la tierra cubierta de piedras que se le habían incrustado, siendo bastante molestas. Cuando se levantó no podía mirar hacía delante... Le deprimiría ver como el taguel se alejaba y él no había podido cumplir una tarea tan fácil como la de sujetarse, tampoco podía mirar hacía atrás porque aunque parecían haber ganado distancia con los beorcs seguían persiguiéndoles y era lógico que si el príncipe dragón se quedaba en aquel lugar, eventualmente llegarían hasta a él. Por la velocidad que ellos habían adoptado al escapar, incluso podía asumir que no se trataría de muchos minutos hasta que el final ocurriese.

Podría ser un dragón realmente grandioso, seguramente que si se transformaba su forma sería mucho más grande que la de Chezaek y podría causar menos problemas porque él podía volar y en los cielos sería difícil que les siguieran con monturas. Pero aunque su verdadera forma fuera grande, su autoestima y su experiencia fuera de su patria era pequeña, más bien minúscula, así que por el momento no tendría el valor para enfrontarse a los enemigos, era como un noble malcriado que siempre había estado protegido y al enfrontarse al mundo real le había asustado ver lo que verdaderamente había allí. ¿Quizás era por eso que Goldoa había cerrado sus fronteras durante tantos siglos? No quería aceptarlo pero cuando veía que su vida pendía de un hilo y los beorcs eran quien iban a acabar con ella, era difícil mantener la idea de que podían ser buenos.

Se agachó y bajó la cabeza, cubriéndola con las manos. Era extraño como al pensar que todo se iba a terminar en ese momento, Kurthnaga pensaba que le habría gustado hacer las cosas de otra manera, pero que a pesar de ello, no podría cambiar quien era. Y cuando lo había dado todo por vencido, notó como todo se movía a su alrededor aunque no veía nada porque había cerrado los ojos pero... no sentía dolor, ni nada. ¿No le habían atacado? Abrió los ojos y alzó su mirada para ver que Chezaek había regresado a por él... ¿Porqué? Si el dragón solo era una molestia...

- ¿Porque... has vuelto? - Intentó mantener la calma porque no era el momento de montar un numerito, pero sin embargo todo había pasado tan rápido que no se veía con fuerzas de tratar de estar tranquilo y acabó sollozando de nuevo. Odiaba mostrarse tan débil... Pero realmente pensaba que iba a morir en ese sitio desconocido. - G-gracias... Solo soy un incordio pero pensaba que moriría sin poder volver a casa otra vez...
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Re: Persecución en la cacería (Priv. Kurthnaga) (Campaña)

Mensaje por Eliwood el Miér Oct 26, 2016 4:37 pm

Tema cerrado. 50G a cada participante.

Cada participante en su primera clase obtiene +1 EXP.
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