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Kayn, el pica piedras mercenario // {Campaña} Kayn-Kagura

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Re: Kayn, el pica piedras mercenario // {Campaña} Kayn-Kagura

Mensaje por Kagura el Miér Jun 15, 2016 3:28 pm

Kagura había reaccionado rápido a la explosión. Antes de que siquiera se hubiese disipado la polvareda de los escombros, se las había ingeniado para recuperar su equipo y escapar de la cabaña ruinosa eliminando a todos los enemigos que se interpusieron en su camino. A pesar de que sus temerarias acciones aparentaban indicar lo contrario, no tenía intención de huir abandonando a su suerte a los soldados de Lycia, especialmente porque entre ellos se encontraba la reencarnación de la diosa Naga. Sería muy deshonroso para una ninja tan devota a esa deidad escapar de la emboscada de los emergidos sin prestar un poco de ayuda antes, pero a diferencia de sus nuevos aliados, ella carecía de armaduras o de protecciones adicionales que le permitiesen sobrevivir a un enfrentamiento directo contra tantas oleadas de los pálidos guerreros. Necesitaba desaparecer bajo el amparo de las sombras del bosque, donde sabía que podría deshacerse de los pequeños grupos de arqueros que se escondían hábilmente entre los matorrales y tras los troncos de los árboles.

-Aaarg…- bramaban lastimeramente los emergidos al ser apuñalados por la furtiva ninja. Kagura nunca antes se había atrevido a enfrentarse a esas criaturas de mirada inexpresiva. Le aterraban. En Plegia ya había tenido la oportunidad de verlos de cerca, donde marchaban sin rumbo fijo alrededor de las plazoletas de la ciudad. A pesar de tener una apariencia claramente convencional, la muchacha pelirroja sabía que algo no terminaba de encajar en ellos. Más que seres humanoides dotados de conciencia propia, se asemejaban a marionetas reanimadas sin la capacidad de sentir remordimientos. Kagura podía asegurar que jamás había visto u oído hablar de un ejército tan frío, misterioso y espeluznante como aquel, pero en esos momentos no le quedaba más alternativa que acabar con cuantos pudiera. Sin su intervención, creía bastante improbable que la reencarnación de Naga pudiese sobrevivir. Aunque las vidas del resto de los guardias que la escoltaban, incluyendo la de Kayn, no le importaban ahora tanto.

Para pasar totalmente desapercibida mientras se infiltraba en las filas enemigas, Kagura procuraba avanzar por el bosque agazapada. La tonalidad verde de la blusa de repuesto que llevaba le permitía mimetizarse un poco mejor con su entorno, aunque al final su llamativa caballera colorada terminaba por desbaratar todo intento suyo de camuflaje. Era una suerte que los emergidos con los que se tropezaba no parecían reparar en su presencia gracias a la oscuridad nocturna que reinaba, mientras que por el contrario, la excelente visión de la kunoichi le permitía a la joven ubicar sin ningún problema a sus adversarios, neutralizándolos antes de que ellos pudieran advertir el peligro. La muchacha podría ser poco inteligente, pero sin duda sabía cómo defenderse.

-Dan mucho miedo. Pero al final no son más resistentes que un ser humano.- murmuró la ninja mientras observaba agachada el cadáver de su última víctima. Suspiró a continuación, algo decepcionada. Juraría que ya había conseguido librarse de la mayoría de los arqueros que hostigaban los alrededores de la cabaña, pero su tarea había resultado ser demasiado más sencilla de lo esperado. -Parece que mis temores eran infundados.-
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Re: Kayn, el pica piedras mercenario // {Campaña} Kayn-Kagura

Mensaje por Invitado el Jue Jun 16, 2016 8:22 pm


Las elocuentes palabras que la grandiosa mujer esperaba poder algún día llegar a escuchar, jamás habían de llegar; mas en su lugar, a una rata escuchaba siempre quejar. Con sus palabras no había a quien no quisiera molestar; pero el todo poderoso espadachín del continente no parecía ser capaz de comprenderlo, a toda costa siempre buscaba responder lo que tenía que decir, solo para molestarla. ¿Acaso no había aprendido de aquella puñalada que le había hecho aquella vez? ¿Quién se creía para interrumpir ante una broma que hacía a uno de sus verdaderos compañeros? Verdaderos compañero, era algo que también podía cuestionar, pues ninguno en realidad a ella le había de agradar en su totalidad. Ignoró completamente a la peste parlante para poder apartarse de una buena vez. Continuando tomar ventaja, al más viejo se acercó y en su mano dejó un pequeño frasco que cargaba consigo. ―No me lo agradezcas. ¡Ohohoho!― Alegó sorpresivamente al leñador tras haber ignorado completamente al espadachín que detestaba, para asombrar al viejo quien siempre mezquina la había considerado. ¡Claro que ahora a ella le debía un favor!

Asimismo, el novato sació sus dudas con quien le era un desconocido; pero por la afirmativa respuesta en su interior se alegró. ¡Bien! Exclamaba en su interior con gran disimulo. ¡Le era bueno saberlo! Soldado.E:―Entiendo, tienes razón― Concluyó manteniendo su marcha, eufórico por razones completamente fuera de lugar. La respuesta recibida, más lo que posteriormente iba a presenciar, convertirían su visión por aquel "peligroso criminal" a un simple "cobarde y llorón". Presenciar la hazaña de contraatacar el fallido atraco no le haría pestañear; mas sentir lástima por un insignificante animal, su hombría había de bajar. Sentía mayor seguridad ahora, pues tan perfecta chica no se fijaría en alguien que fuera tan débil; seguramente querría un hombre de verdad, y esta era su única oportunidad.

Gral. Byron:―Bien hecho, no eres sólo un costal de arena como creí― Dijo sinceramente el general como agradecimiento; pues de él sólo creía que le era posible resistir, mas no agredir. Compartió el mismo pensamiento que el novato que les acompañaba, pues no era más que un insignificante animal el que habría tomado su lugar; aunque bien si podría haberse convertido en su cena de no encontrarse en semejante situación. ―Qué desperdicio...― Mencionó indignado al ver al animal retorciéndose con la flecha que atravesaba su garganta, agonizante. ―...podría haber sido la cena― Concluyó clavando su espada en su garganta para acelerar la muerte del mismo, colaborando a su fallecer, para no tenerlo que escuchar patalear.

No había tiempo para descansar, mas un segundo debían de parar. Si un enemigo los había atacado, claramente habría más de uno allí. Soldado.H:―¡Señor!― Exclamó de inmediato el experimentado hombre que, en ese mismo momento, trataba de quitar el astillado astil de su hombro para intentar detener el sangrado. Gral.Byron:―¡Estamos a mano!― Exclamó al intento de samurái apoyando su pie sobre su costado, para impulsarlo y arrojarlo dentro de un espinoso matorral. Acto seguido elevó su espada sabiendo lo que debía de estar por venir. ¿Acaso había dicho que eran tres los caballos? Apareció de improvisto el mencionado animal, llevando consigo a un ser que estaba dispuesto a matar. Saltose hacia el general con única intención de su cabeza quitar. El sonido de las espadas chocando entre sí sólo podía significar que alguien dentro de poco iba a morir. ―¡Cuidado!― Voceó a todo pulmón mientras caía completamente colapsado por la fuerza con la que habría chocado; aunque por otro lado, el caballo tras caer había continuando cabalgando para volver hacia allí.

Apareció un segundo caballo realizando la misma acción; pero esta vez como blanco al anciano y la mujer iba a tener. Ambos se tiraron al suelo al verlo pasar; pues a diferencia de su general, no lo iban a poder contener. El viejo aun lesionado, y la gran mujer a su lado. Emprendió la retirada en un santiamén, en lo que el primero en aparecer, pronto volvería a aparecer. Un ataque tras otro con una fuerza brutal; si no lograban a estos parar, quizá más de uno acabaría mal. Pero, ¿no había un tercer caballo?



off:
Aclaración; para evitar confusión como la última vez:
Si, te patearon a vos Kayn para no ser aplastado.
General caído (no muerto, sólo tirado en el suelo)
Soldado.E Quizá este pensando en Kagura (?)
Soldado.H y Naga están contra el segundo caballo

Naga quiere que Kagu le salve (?)
-Si, invertí vulnerari en npc. Soy op (?)
Es el post más corto que hice en este tema D:!
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Re: Kayn, el pica piedras mercenario // {Campaña} Kayn-Kagura

Mensaje por Invitado el Lun Jun 20, 2016 12:26 am

El pelinegro no hizo comentario alguno ante la supuesta felicitación por parte del general anciano, bueno por lo menos le agradeció el hecho de salvar su vida aunque pudo sentir algo raro en el ambiente luego de mostrar lastima en el animal, ¿acaso era tan fríos por no pensar en vidas ajenas? Bueno es la naturaleza del ser humano de ser egoísta y solo pensar en sí mismos, el joven lo sabía por experiencia propia con los integrantes de su familia, pero dejando eso de lado continuaría viajando junto a sus nuevos compañeros luego de dejar el cadáver del ciervo en medio del trayecto. De repente, el joven sintió una fuerte patada en su cuerpo y fue impulsado hacia unos matorrales con espinas haciendo que el espadachín quedara atrapado en estos, por suerte su armadura de samurai le protegía de las afiladas agujas vegetales, pero lo importante ahora era que el grupo de soldados estaban siendo atacados por caballos con sus respectivos jinetes, Kayn decidió ayudar al general anciano, quien se llevó la peor parte al recibir el impacto de la carga de uno de los caballos con su jinete y ahora estaba luchando en un duelo de espadas contra el mismo, aprovechando que los enemigos no sabían de su posición improvisada, el antiguo mercenario espero a que el caballo se recuperase e intentase regresar donde su amo.

Lo siento, pero tendrás que morir este día amigo ― fue lo que dijo levemente mientras salía de su escondite y utilizaba su espada para herir las piernas del pobre caballo, haciendo que este cayera al suelo al estar herido de sus patas. Rápidamente el pelinegro realizo un corte en el torso del animal para asegurarse de que no se pudiera levantar y muriera desangrado, ahora que había derrotado al caballo el pelinegro dirigió su atención al soldado que naturalmente cayo al suelo con un fuerte golpe al ser su animal herido por la espada del espadachín. Como su oponente era un emergido, este no tardo mucho tiempo en recuperarse y levantarse del suelo aparentemente sin sentir dolor, es mas este una vez que se levanto se dirigió a donde el general anciano que aún se encontraba en el suelo con la única intención de acabarlo. ― Creo que me vuelves a deber una ― fue lo que dijo con una sonrisa burlona el espadachín mientras utilizaba su propia espada para bloquear la del enemigo y se escuchaba ambas armas rechinar entre sí, las fuerzas de ambos estaban igualadas, pero el pelinegro con su mano libre tomo un poco de tierra y se la arrojo en los ojos de su enemigo haciendo que este ejerciera menos presión en el choque de espadas. Ahora que estaba distraído, el mercenario aprovecho ese tiempo extra para tomar la delantera y hacer que su oponente llevara su espada hacia atrás y se quedara totalmente indefenso para su siguiente ataque. Kayn fríamente realizo un potente corte con ambas manos de manera diagonal al cuerpo del soldado y esperando con eso que le dañara bastante, pero para asegurarse luego de aquel corte le hizo un último en el cuello para que su muerte fuera segura o por lo menos no pudiera contraatacar.

Una vez derrotado el primero de los jinetes, quedaba un segundo con vida que estaba atacando a la mujer soldado junto al resto de sus compañeros, lo peor que era posible que más refuerzos estuviesen en camino por lo que sería una buena idea avanzar o retirarse de la zona. ― ¿Cuáles son sus órdenes general? Puede que hayan más jinetes en camino, tal vez sería mejor retirarnos a un sitio más seguro ― fue lo que dijo con un tono bastante serio mientras ayudaba al anciano a levantarse del suelo y esperaba nuevas órdenes, aunque todavía estaba el asunto del segundo jinete, pero el joven esperaba que la altanera mujer soldado pudiese resolverlo por su cuenta o con la ayuda de los demás compañeros.
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Re: Kayn, el pica piedras mercenario // {Campaña} Kayn-Kagura

Mensaje por Kagura el Jue Jun 23, 2016 5:08 am

El tercer caballo tardó en reaparecer. Mas cuando lo hizo, su jinete ya no era uno de esos pálidos guerreros emergidos que seguían acechando detrás la maleza del bosque. En su lugar, una sonriente muchacha de cabello pelirrojo tomaba como podía las riendas del animal. Pese a la triunfal expresión de su rostro, parecía muy agotada, pues los ropajes extranjeros de tonos negros y verdes que llevaba estaban manchados de sangre enemiga y barro. Los pequeños cortes superficiales de su piel expuesta bastaban también para sugerir que había estado luchando.

-¡Aquí llega Ka- a- AAAATCHIS!!- estornudó y exclamó a los cuatro vientos Kagura mientras irrumpía con brusquedad en el claro. Vestir con ropas empapadas por el agua de lluvia había acabado por resfriarla, así que si no encontraba pronto algo seco con lo que cambiarse terminaría por enfermar de algo peor. En realidad, la joven kunoichi no sabía nada de equitación y tan sólo se limitaba a dirigir sus esfuerzos en no caerse del caballo. El animal estaba nervioso, pero por suerte se dirigía a donde Kagura quería que se dirigiese: directo contra el segundo jinete que hostigaba a la gran diosa Naga y el lacayo del hacha.

El choque fue violento. Lo suficientemente brusco como para que el emergido perdiese el equilibrio y cayese de su montura. La ninja habría sufrido el mismo destino de no ser porque había saltado del caballo en el último momento haciendo gala de una agilidad inusual. Sin querer detenerse a vanagloriarse de su acrobacia, se acercó con precaución a su adversario caído, parasol en mano. Los caballos relinchaban asustados, y al no tener a sus jinetes montándolos, no tardaron demasiado en huir internándose en el bosque. Pero aquel emergido que Kagura acababa de derribar no se movía. Con la punta del parasol azul, la muchacha tocó varias veces el cuerpo antes de darse cuenta de que ya estaba muerto. La caída debía de haber sido tan fuerte que se había roto el cuello. La ninja suspiró al fin aliviada, y sólo entonces reparó en que sentía sus músculos entumecidos y su cabeza mareada.

“Al final la tarea no resultó ser tan sencilla”, se dijo al recordar cómo altaneramente había creído instantes atrás que acabar con esos enemigos tan particulares era algo fácil. Subestimarlos le costó caro poco después, y antes de que pudiese percatarse del peligro, no tardó en ser rodeada por una nueva oleada de emergidos que sí repararon en su presencia. Sin el amparo de la ayuda que el sigilo le había estado proporcionando las veces anteriores, tuvo que enfrentarse de manera directa a nuevos contrincantes, saliendo al final victoriosa del encuentro, aunque también herida.

Pero en esos momentos ya no estaba luchando por su vida entre los matorrales y los arbustos. Sino que estaba en compañía de aliados, de modo que se permitió bajar la guardia un rato, pues ya se había encargado de eliminar en solitario a los arqueros furtivos y a otros adversarios escondidos. Si bien era evidente que los hostiles eran incontables y que seguían aproximándose al claro, al menos ya no tendrían que preocuparse tanto por las flechas y las emboscadas. Kagura incluso se había asegurado de inutilizar los arcos de sus víctimas, de modo que nadie pudiese utilizarlos de nuevo.

-¡Aaatchis! ¿Está su… reverenda… diosa… bien?- dijo la ninja dirigiéndose únicamente a la soldado que consideraba reencarnación de Naga. Su voz era entrecortada, al igual que su respiración. Estaba agotada de tanto moverse. Kagura le tendió entonces la mano a la diosa, para ayudarla a incorporarse. A pesar del cansancio, se podía leer en los ojos de la muchacha la ilusión que le causaba la expectante posibilidad de tocar a Naga. El bienestar de los demás soldados podía esperar.

A continuación quiso ayudar a levantarse al viejo lesionado, pero pesaba demasiado. Al final fue el propio hombre quien tuvo que reincorporarse por cuenta propia ante la perspectiva de que los inútiles esfuerzos de Kagura posiblemente no darían nunca frutos. Todavía no estaban a salvo, pero por alguna extraña razón, la joven pelirroja ya no podía escuchar el sonido de caballos y emergidos acercándose. Y eso que su oído era tremendamente fino. Acaso… ¿se estaban retirando? No quiso darle más vueltas al asunto. Tenían que moverse cuanto antes pasara lo que pasase. Tras recuperar el aliento se dignó a acercarse a Kayn otra vez para confesarle algo que le avergonzaba reconocer. Y ese algo era una de las razones por las que había querido regresar con ellos. No le gustaba dejar las cosas pendientes, y sentía que debía decírselo.

-¿Te acuerdas de eso que hicimos en la cabaña?- dijo sonrojada y apartando la mirada. Pero al reparar en que el soldado con espada los estaba observando, frunció el ceño al sentirse espiada y pasó a susurrar las siguientes palabras a oídos de Kayn. -Me refiero a lo del somnífero. Pues sucede que me equivoqué. Descubrí hace poco que no era somnífero lo que usamos, sino mermelada de arándanos caducada.- Dicho esto se apartó. Seguía avergonzada porque le costaba reconocer un error tan ridículo, de modo que para evitar alguna regañina bien merecida por parte del espadachín, recondujo la conversación al darse cuenta por fin de lo que llevaba puesto. -A propósito, ¿por qué narices llevas puesta una armadura samurái?- inquirió curiosa. -Y peor aún, ¿por qué narices llevas mal puesta una armadura samurái? Ven, deja que te la ajuste bien.-

Kagura no tardó mucho en corregir la vestimenta de Kayn, soltando alguna que otra carcajada ocasional que acababa en estornudo al descubrir algunos de los arreglos que el espadachín parecía haber hecho para ponérsela. Los ropajes de Hoshido eran tan diferentes en comparación con los del resto de países del mundo que le resultaba divertido ver los infructuosos intentos de los forasteros a la hora de vestirse con ellos. A la espera de que el grupo se reorganizase tras el último ataque, decidió dirigirse a Naga. Porque estaba claro que ella tenía que ser la líder del grupo. Desde luego que no tenía ningún sentido que ese caballero tan corpulento y de porte honorable con pintas de general fuese el mandamás.

-Diosa Naga.- dijo a la soldado arrodillándose ante ella otra vez. -Estoy a su servicio. Ya no escucho a ningún emergido aproximándose hacia aquí, pero creo que será mejor que nos movamos.-

OFF:
Nagahide, he manipulado un poquitín las acciones del Soldado.H y del Soldado.E esta vez porque son NPCs. Espero que no sea un inconveniente D:
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Re: Kayn, el pica piedras mercenario // {Campaña} Kayn-Kagura

Mensaje por Invitado el Lun Jun 27, 2016 1:46 am


El atraco continuó bajo el mando de los enemigos montados; maniobrando entre árboles del bosque sus caballos que, con esfuerzos y destreza, volvían a encarar los objetivos elegidos. Sin embargo, por la acción realizada del armado soldado de rango, este había quitado de vista al recién reclutado del caballo que lo atacaba sin meditarlo. Fue así, como su cabalgata acabaría por cesar. Gral. Byron:―¿Deberte una? No te creas― Replicó en respuesta al comentario que acababa de recibir; ¿Cómo podía deberle algo si el muy insensato había matado un útil caballo que se podía "capturar"? Sin mencionar que tarde o temprano el también lo podría haber derribado y aniquilado ¿Y por qué le llamaba amigo al animal antes de matarlo? ¿Estaba loco? Por más que sus repentinas acciones pudieran desconcertar al hombre al mando, al recordar que ese extraño individuo podía sobrevivir a una caída de treinta metros, dejaba de cuestionarse su capacidad de razonar. Podría ser que no pensara mucho, pero al menos podría servir en un campo de batalla, dónde si podría ser más aceptable matar a los caballos que los enemigos montasen. ¡Petunia! Su bella yegua aun debía estar en su espera al pie del risco donde la había dejado abandonada. ¡¿Cómo había podido olvidarse de ella?! Hoy... no era su día.

Se tomó unos segundos para pensar en la vida; y lo que esta le había dado. Un prisionero desalmado mata caballos al que había reclutado. Un espadachín novato que en ocasiones parecía que se acabaría matando a sí mismo con su espada por accidente. La mujer que siempre quiere tener la delantera en todo, incluso cuando no hay nada en que competir; y también estaba esa mujer que había creído un fantasma, la misma que ahora podía ver de regreso sobre un caballo. ¿No había nada mal en ella? ¿Le podría reclutar si tuviera alguna utilidad? ¡Todas sus dudas fueron aclaradas al verla estrellar los caballos! Ahora, no tenían caballos; nadie podía comprender su utilidad. ¡Si tan sólo Petunia estuviera allí!, cómo se las presumiría a todos mientras les enseñaría lo increíblemente útiles que son aquellos adiestrados. Ahora era consciente de que no tenía el mejor equipo formado; tan sólo creía que el anciano era el más capacitado, pero del resto, no podía decir nada.

Gral. Byron:―Nos dirigiremos al sur― Sentenció con determinación; dada la geografía del lugar, el campamento inicialmente se ubicaría al norte, y considerando el movimiento de tropas enemigas, los números, y acceso libres en la zona, sería posible retirarse si no continuaban con el mismo sentido que los emergidos. En la zona sur, una vez finalizara el bosque, se encontraría una llanura rocosa donde podría hallarse un puente colgante sobre un fallo geográfico que presentaría peligrosas formaciones de roca en forma de estalagmitas en el fondo.

Por otro lado, en la situación actual, donde la ninja considerada leñadora y cómplice criminal por la gran lancera de Elibe, tras ser acabados los enemigos, podía verse a la gran mujer de ego elevado evitando la mano de la pequeña mujer que aceptaba y resaltaba su gloriosa personalidad. Pero sería evidente que hiciera aquello, si esta estornudaba con frecuencia, y ella no quería enfermarse en aquel lugar. ―¡Por supuesto!― Dijo la lancera rechazando su gesto  completamente; para así sólo dedicarle algo de atención mientras que esta coqueteaba con el mercenario que detestaba, notando que desde aquel mismo momento, lo detestaría aún más. ¡¿Él se había deshecho de su escudo?! ¿Cuándo? ¿Por qué? ¡Qué descaro! Pero claro, él era tan habilidoso que no lo necesitaba. ¡Ahí estaba esa actitud petulante que detestaba! Y eso que ella era peor, pero a la misma vez mejor; pues no iba a perder si de ser petulante se trataba.

Con mucha atención, no solo ella le dedicó atención; sino también aquel soldado que por sus cabellos se había cautivado. Algo en su interior le molestó al escuchar lo que el ángel pelirrojo mencionara un sospechoso "eso" antes de susurrarle al oído cosas que no pudo escuchar. ¡Envidia! ¡Celos! ¿Qué era "eso"? Sentimientos negativos que comenzaron a llenar su ser segundo a segundo. Le mantuvo su mirada fija cual acosador intimidarte al ver como esta reacomodaba la armadura del caído samurái. Y allí, cegado por celos se percató de una posibilidad... ¿Acaso ella lo sabía? ¿Por qué estaba allí? ¿Tendría su mismo objetivo? O quizá... Le parecía hermosa personalmente, pero eso no significaba que pudiera hacer lo que quisiera por ello; si podía hacer con otros lo que le calmara internamente, como deshacerse de los terceros entrometidos.

―¡Ohohoho!― Rió a los cuatro vientos al escuchar como la pequeña leñadora se había puesto a su servicio; sin necesidad de tener que hacer nada, esta había podido comprender lo grandiosa y majestuosa que era realmente. Tenía potencial, así es como siempre debía ser. Soldado.H:―Ay no..― Murmuraría al instante el anciano al escuchar como el ego se le había subido a la cabeza a la mejor lancera de todo Lycia; ya era consciente de cómo sería de molesta al haberle tratado así. ―¡Me agradas muchacha!― Alegó ante aquella extranjera en señal de aprobación; pues sí, ya no le importaba que fuera la cómplice del fastidioso allí presente, ni tampoco lo mal que vestía, pues la aceptaba como lo que era, una diosa, la mejor, un ser claramente superior. ―¿Se van a mover?― Preguntó al grupo allí reunido para sólo satisfacer la sugerencia de su nueva sirviente extranjera.

Soldado.H:―¿Hacia dónde nos moveremos ahora?, ¿El sur?― Dijo al instante el anciano experimentado esperando la aprobación pura y exclusivamente del general; pero alguien se adelantaría y sorprendería a su duda absurda. ―Por supuesto que nos vamos al sur, ¿a dónde más sino?― Voceó el ego con aspecto femenino, aunque no tenía ni idea de que podría haber realmente si se dirigían al sur; tan sólo había querido responder primero para que nadie pudiera ganarle en contestar. Gral. Byron:―Ya lo oyeron, al sur― Confirmó el hombre de rango respaldando la creencia que la extranjera había tenido. ¿No parecía así que la gran lancera lideraba el grupo? ¿El general no estaba ni enterado? No, no lo estaba, se preocupaba demasiado por Petunia como para tener en mente algo tan trivial e innecesario.

Y así fue, como el grupo incompetente actualmente simulando ser liderado por la petulante lancera, se encaminó hacia el sur, para así finalmente encontrar la salida del bosque que les podría dar pie a encontrar el puente que resultaría su vía de escape. Si la suposición que el general tenía era certera, los enemigos ya no deberían de aparecer, sin mencionar que dados los números encontrados, estos sólo eran una pequeña tropa de exploración o emboscada de seguridad para el escuadrón que debió de destruir el campamento.


Off:
Con un post más cada uno imagino que ya le podremos mandar a cerrar, así que salgamos de aquí D:
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Re: Kayn, el pica piedras mercenario // {Campaña} Kayn-Kagura

Mensaje por Invitado el Vie Jul 01, 2016 9:52 pm

Sí que era testarudo el general anciano, ¿acaso no apreciaba que el mercenario le acababa de salvar la vida? Bueno no se puede esperar nada de esta gente si hace unos minutos atrás eran enemigos del espadachín que estaban dispuestos a quitarle su vida por ser un fugitivo. Dejando de lado aquello el pelinegro se esperaba para luchar contra un tercer caballo, pero fue enorme su sorpresa cuando hizo acto de presencia el tercer jinete, se trataba de la pelirroja ninja que se había separado del grupo luego de la explosión en la cabaña del leñador, la pelirroja se veía bastante lastimada indicando que también estaba luchando por su vida como el grupo de soldados, además de que gracias a su accionar el segundo de los jinetes que estaba atacando a la soldado altanera cayó derrotado por sus acciones o mejor dicho paso a mejor vida. Ahora el grupo estaba a salvo por el momento, los enemigos con montura fueron derrotados y el camino estaba libre para realizar una retirada, el general anciano solo debía dar la orden para moverse.

Kayn simplemente observo como la ninja hacia reverencia a la mujer soldado altanera, en verdad no entendía porque creía que esa mujer era la reencarnación de una diosa, si fuese el caso de que fuera la reencarnación de una entidad más bien sería la de un demonio.  Bueno por el momento el pelinegro dejaría su espada a un lado de su cintura en su respectiva funda, pero cuando se estaba preparando para partir pudo sentir como la fémina pelirroja se acercaba a su persona para realizarle una pregunta. Al principio no entendió mucho su pregunta, pero luego una cara de total sorpresa se posó sobre su rostro cuando escucho aquellas palabras susurradas a su oído, rápidamente el joven saco la espada de su funda y la observo detenidamente. Entonces si el somnífero no era tal, hubiera sido inútil el esfuerzo que hizo el pelinegro por atacar a la mujer soldado, en otras palabras, su vida se hubiera perdido inútilmente. Kayn al escuchar eso simplemente soltó un suspiro y le dijo a la ninja que no se preocupara ya que todos podían cometer un error, además que él también se disculpaba con ella por haberle llamado traidora. ― Porque necesitaba ponerme algo para la defensa y es natural que no sepa colocarla bien, si es la primera vez que utilizo una armadura como esa ― fue la respuesta que dio el espadachín mientras su armadura era acomodada por la pelirroja mujer haciendo que un leve sonrojo de vergüenza se mostrara en el rostro del pelinegro por estar tan cerca de una fémina, claramente aquello no cayo del todo bien al soldado enamorado de Kagura, quien solo sentía celos al ver la interacción entre ambos.

Ignorando por completo la nueva risa por parte de la soldado altanera, cuando sus compañeros y el general dijeron que debían moverse al sur, el espadachín estuvo de acuerdo, pero antes fue a buscar el escudo que se le cayó en los matorrales cuando el anciano general le salvo del primer jinete, no quería ser irrespetuoso o nada, pero seguramente le hubieran reclamado a futuro el hecho de perder aquel escudo, de esta forma el pelinegro recupero el escudo que estaba dentro de los matorrales y se fue con el grupo para avanzar hacia el sur y salir cuanto antes del bosque. Mientras continuaba su salida hacia a la salida del laberinto verdoso, el espadachín pensó que era un buen momento para realizar un par de preguntas al general anciano y a la ninja pelirroja. ― Kagura ahora que vamos a salir de este bosque, ¿qué es lo que vas a hacer? Dijiste que necesitabas un guía para llegar a la ciudad, creo que estos soldados están más capacitados que yo para aquella función, en especial ese soldado de allá ― fue lo que dijo con una leve sonrisa mientras apuntaba al hombre enamorado de Kagura, el pelinegro si pudo sentir aquella mirada incomoda de celos que este hacia cuando la fémina estaba cerca suyo, la verdad si ahora estos hombres iban a ser sus compañeros sería mejor estar en buenos términos. ― Por cierto general, ahora que voy a ser un recluta del ejército en entrenamiento. Eso quiere decir que podre vivir en la ciudad y ¿se me borraran mis crimines anteriores? ― fue lo que le pregunto seriamente al anciano esperando alguna respuesta por parte de su persona, a decir verdad no sabía muy bien que es lo que vendría ahora para su persona en el futuro, pero el espadachín lo afrontaría para cumplir con su meta de la vida.

Off:
Con este post termina mi participación del tema, para que Naga cierre el tema con su respuesta(?)
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Re: Kayn, el pica piedras mercenario // {Campaña} Kayn-Kagura

Mensaje por Kagura el Dom Ago 28, 2016 11:05 pm

El corazón de Kagura dio un vuelco al oír la inesperada declaración de la diosa Naga. ¡Acababa de decir que le agradaba! Semejante relevación bastó para que una sonrisa de satisfacción pura se esbozase en su rostro mientras fantaseaba con la manera en la que les contaría aquello a sus vecinos una vez regresase a Hoshido. Tan entusiasmada estaba, que en ningún momento sopesó que lo más probable sería que no la creyesen y que encima se burlasen de su historia. ¿La diosa Naga reencarnada en una soldado? ¿En Lycia? Carecía de sentido alguno. Y aun así, la mentalidad soñadora de la joven kunoichi parecía ser incapaz de concebir siquiera la posibilidad de que aquella mujer altanera ante la que se había arrodillado no fuese en realidad Naga.

-¡¡A- a- a- a- AATCHIS!!- volvió a estornudar a causa del resfriado, esta vez interrumpiendo al general Byron que tan sólo confirmaba lo que la lancera acababa de decir. El plan consistía en dirigirse hacia el sur; donde con un poco de suerte conseguirían salir del bosque evitando a los emergidos. Kagura, por su parte, empezaba a encontrarse un poco mal de repente. A pesar de que ya había recuperado el aliento, seguía sintiendo su cuerpo entumecido a causa del cansancio. Y el hecho de no haber podido dormir lo suficiente después de estar un día entero viajando por aquellas tierras tampoco ayudaba. Sin embargo quería evitar por todos los medios parecer débil ante la diosa Naga, así que decidió no decir nada a sus compañeros y luchar en silencio por mantenerse consciente.

El extravagante grupo de soldados y la ninja pelirroja no tardaron en emprender la interminable caminata con cuidado. Pese a que en un principio nadie hablaba, Kayn no tardó en romper el incómodo silencio preguntándole a Kagura por sus planes. Como el cansancio que la muchacha experimentaba había ido en aumento, le costaba caminar y su tez se había tornado ligeramente más pálida.

-Todavía no hemos salido del bosque. Deberías mantenerte alerta.- dijo con suavidad. Sus palabras eran firmes, pero la ausencia de emociones en comparación con sus comentarios previos, mucho más enérgicos, bastaba para delatar que algo no iba bien. Aun así, la kunoichi se esforzó por esbozar una más de esas pícaras sonrisas tan típicas de ella antes de volver a estornudar. -¡Atchís!- Esta vez el estornudo no fue tan fuerte como los anteriores, pero fue suficiente para sobresaltar a los demás guardias que se mantenían en alerta liderando la marcha. -Lo siento…- se disculpó en susurros antes de dirigirse nuevamente a Kayn para responder su pregunta. -Pues mira, tengo que dirigirme a Ostia, ¿sabes? Pero no quiero que ese tipo raro que dices sea mi guía. Tiene pintas de acosador y encima lucha con una espada. Y todo el mundo sabe que las espadas son armas patéticas.-

Tal y como sucedió horas atrás en la cabaña, Kagura había vuelto a insultar sin darse cuenta no sólo el arma que portaba Kayn y el soldado celoso, sino también la del propio general Byron.

-¡Ey! ¡Mirad! ¡Ya puedo ver el final del bosque!- exclamó súbitamente la cansada kunoichi sin importarle mucho el hacer ruido. A varios metros de distancia del sitio en el que se encontraban, la densa maleza empezaba a despejarse poco a poco para dar paso a un paisaje sobrecogedor, donde un endeble puente colgante quedaba suspendido sobre un profundo abismo cuyo fondo estaba plagado de accidentes geográficos en forma de agujas de piedra. Fue entonces cuando Kagura ya no pudo aguantar más y acabó por derrumbarse inconsciente detrás del resto del grupo y bajo el cuestionable cobijo de un conjunto de espesos matorrales.

OFF:
En principio, este sería mi último post de este tema. Sí, Kagura necesitaba dormir un poco así que ahí está, tendida sobre la hierba y soñando con cosas ninja :D
Afiliación :
- HOSHIDO -

Clase :
Thief

Cargo :
Ninja

Autoridad :

Inventario :
Dagas de bronce [2]
Dagas de bronce [2]
Vunerary [3]
Kunais de bronce [3]
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
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Re: Kayn, el pica piedras mercenario // {Campaña} Kayn-Kagura

Mensaje por Invitado el Vie Sep 02, 2016 1:57 pm


Como si una enorme luz iluminara el camino, podía verse aquel pasaje colgante una vez se había dejado el bosque atrás; aunque aun continuaba siendo de noche y no había ninguna luz que no fuera la de la luna y las estrellas. Con la vía de escape despejada, y el grupo emboscado en movimiento, no se tardó en cruzar el punte para poder así alcanzar momentos de verdadera tranquilidad. No obstante ya segundos atrás algunos del grupo parecía conversar con tanta tranquilidad que demostraba que daban por asegurada su vida, sin pensar que incluso el puente podría romperse y acabar con sus vidas sin necesidad de que un soldado emergido ensuciara sus armas con su sangre. En aquel entonces el general respondió al nuevo recluta su pregunta, aunque le este realmente pensaba que como criminal, por lo menos tendría una casa abandonada donde dormir; mas al mismo tiempo no le era de extrañar que quisiera un asentamiento, y pues con el salario de soldado, no demoraría en poder apoderarse de aquella posibilidad, si seguía con vida para contarlo.

Por otro lado, la gran mujer de mujeres y lancera de lanceras, ignoró completamente a todos para sólo pensar en que había ganado contra Jacob, otra vez. Su muerte era una victoria, pues ella aun vivía y significaba que era mucho mejor, no un inútil patoso como este había demostrado ser; omitiendo que murió por salvarla accidentalmente, pero eso solo serian pequeños detalles que se podrían ignorar. También el hecho que de había acabado con más emergidos que el espadachín novato que disfrutaba molestar día a día desde que este se había enlistado a las filas. Y no faltaba mencionar el haber sido llamada "diosa"; ya había sido hora de que alguien entendiera que sus cualidades y personalidad, eran dignas de tal apodo, podría acostumbrarse a él... Más en ningún momento se percató, que aquella chica que la veneró, de un segundo a otro desapareció, por segunda vez.... En realidad si se hubiera dado cuenta, no le habría importado.

Un campamento caído, con numerosos hombres en paradero desconocido, y un pequeño grupo que, al no estar en la posición que realmente había de estar debido a un accidente, acabó siendo emboscado por un pequeño escuadrón emergido del cual pudieron salvarse gracias a las habilidades de la diosa Naga, y sus fieles sirvientes... o bien porque todos mataron a alguien y la gran mujer hablaría de más para llevarse todo el crédito después. Pero estaban a salvo, y estarían muy pronto reagrupandose con los escasos sobrevivientes de aquel campamento recluido en las montañas. Pero era extraño que la leñadora que confundía veneno con dulce hubiera desaparecido tan repentinamente, y que al encontrarse con sobrevivientes, otro miembro del grupo se hubiera esfumado ante las narices de todos... La gente allí presente y los tratamientos que comenzaron a realizarse -sumada la explicación del general ante la presencia del criminal mutilador asesino y violador que estaba con ellos- nadie había podido percatarse de él... o quizá, solo habrían creído que lo habían comenzado a tratar en otra carpa del lugar...

Al día siguiente ya todos estarían nuevamente en las ciudades de Pherae, alistándose para nuevas ordenes y planes que deberían de replantear para lograr librarse finalmente de los emergidos; ya que poco a poco parecía que la tierra se estaba librando completamente, y este grupo podría haber resultado la última fuerza de estos por mantener su poder en el territorio. Si acababan con ellos, quizá Pherae tendría nuevamente paz.

°~°~°~° ❀ °~°~°~°

Durante la re planificación de los movimientos de los escuadrones militares, alguien tendría en mente algo muy diferente a librarse de estos endriagos asesinos y brutales, algo más personal. En una pequeña casa de madera completamente a oscuras, pudo verse entrar a alguien en completo silencio dejando entrar una muy pequeña estela de luz hasta el momento de volver a cerrar la puerta y volver a oscurecer la habitación. ??:―Aquí está― Dijo una familiar voz a la persona que se encontraba sentada frente a él en plena oscuridad. Arrojó una bolsa sobre la mesa a sus pies, y al momento de impactar, podía verse como esta giraba de modo irregular, dejando visibles unos cuantos mechones salir por la parte superior. Efectivamente, allí había una cabeza humana.

G.Maestro:―Bien hecho, no esperaba menos de mi sucesor― Replicó una senil voz mientras con su mano izquierda tomaba el paquete entregado. ―¿Y bien?, ¿viste algo interesante allí?― Agregó la desgastada voz levantándose lentamente para mirar por una de las ventanas dándole la espalda a quien parecía ser su sucesor.

Un muy corto silencio se pudo presenciar tras las palabras de vejestorio paciente, dando así tiempo a acomodarse antes de responder a quien acababa de interrogar. ??:―Siendo honesto, un recluso sobreviviente hizo el trabajo por mí. Yo sólo tome la cabeza después de que lo había matado― Replicó al maestro acomodándose sobre la silla y sobre sus rodillas antes de continuar. ―Sobrevivió al derrumbe que provoqué, como pude notar que no sabía quien era, le deje vivir. Qué puedo decir, me ahorró tiempo de trabajo, ¿se lo debería agradecer?― Concluyó. Y un nuevo silencio breve abarcó el salón.

G.Maestro:―El botín está en nuestras manos, no importa quien lo haya matado― Respondió el anciano con calma. ―¿Eso fue todo?― Volvió a indagar para poder escuchar con más detalles de aquella excursión. ??:―Si. Había un hombre interesante, cuyo instinto lo podría comparar con su habilidad. Sería un digno contrincante para usted, maestro. También estaba esa altanera mujer... que la habría matado de no ser por la aparición de esas cosas...― Añadió a su relato información de baja importancia para su trabajo en cuestión, poniéndose finalmente de pie para poder retirarse. G.Maestro:―Instinto..― Dijo el anciano junto a un suspiro antes de depositar el objeto y frotar su pequeña barba. Aquel comentario le habría traído recuerdos de antes de que este se hubiera retirado del frente, tan sólo imaginar a alguien con quien intercambiar puños le causaba cierta sensación de calma.

??:―Una cosa más maestro― Dijo quien ya sostenía la perilla de la puerta de madera. ―He encontrado una flor, un bello cerezo― Concluyó, y sin esperar realmente una respuesta, se predispuso a marchar; no obstante el maestro interrumpió su retirada para darle las últimas palabras aquella noche. G.Maestro:―Procura que no sea una bella rosa con puntiagudas espinas― Finalizó descubriendo su brazo derecho del manto que lo cubría, o era mejor decir, la mitad de su brazo derecho. ??:―Si, maestro― Replicó, y dejó la habitación.



off:
Ya está. Lo de la parte de abajo lo puse porque tengo algo planeado con Kagura, y ya que está pongo como un indicio de inicio acá. Mandaré a cerrar~
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Re: Kayn, el pica piedras mercenario // {Campaña} Kayn-Kagura

Mensaje por Eliwood el Jue Sep 08, 2016 9:58 pm

Tema cerrado. 110G a cada participante.

Kayn ha gastado un uso de su espada de bronce.
Nagahide ha gastado un uso de su lanza de bronce.
Nagahide ha gastado un Vulnerary.
Kagura ha gastado un uso de sus dagas de bronce.

La ocupación de Kayn ha sido modificada, portando ahora 1 estrella de autoridad.

Todos obtienen un incremento de +2 EXP.

Gracias a este aumento, Nagahide obtiene un nuevo skill de la rama 'Soldier':

Servicio - Confiere al soldado siempre, al final de cada tema, un pequeño bono monetario a modo de 'sueldo', el cual puede destinar a los gastos que el soldado desee. Si se realiza un especial servicio a su país el bono puede aumentar.

Por otro lado, Kagura obtiene le primer skill de la rama 'Thief':

Desarmar - Una técnica hábil con la cual el ladrón puede, a través de un leve truco de manos, retirar el arma de la mano de otro, sea este un enemigo, NPC u otro personaje jugador. Al hacer que el arma de este caiga al suelo, cuenta con un momento extra o una ventaja.

¡Felicitaciones!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
.
.
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
500


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Re: Kayn, el pica piedras mercenario // {Campaña} Kayn-Kagura

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