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Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

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Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Mar Mar 22, 2016 11:59 pm

Estaba mirando una imagen menos que agradable. Desde el amplio umbral de la doble puerta, se desplegaba frente a sus ojos el solitario dormitorio: cama de sábanas color vino, desordenada, abierta pero vacía, cortinas abiertas pero ventana cerrada, ni zapatos ni rastro alguno de un invitado a la vista. Un dormitorio tan vacío como por los últimos 2 años había estado. Nada peculiar, para tratarse de la recámara de un hombre que en ese lapso de tiempo había enviudado, de no ser porque había dejado a alguien descansando en aquella misma habitación por la mañana. Soltó un corto suspiro y repitió la pregunta por segunda vez ya, a un criado que no parecía atreverse a admitir lo ocurrido. - ¿Donde está...? -

Nadie en el castillo parecía saberlo con certeza. El pequeño refugiado que Eliwood había traído de un campo de batalla había estado dormido ya al momento de ser puesto en la cama; ninguna necesidad de que la sanadora lo despertase para atender con un báculo su tobillo dañado y las heridas menores por doquier. La sanación mágica no funcionaba con la misma eficienca después de tantas horas de que el daño quedara, por lo que la inflamación había bajado, pero la articulación funcionaría con dificultades por un tiempo más. Era recomendado un reposo más prolongado para que el niño caminase con normalidad. En esas condiciones, dejarle deambular en un castillo donde fácilmente podía perderse no era precisamente responsable; quién habría sabido, sin embargo, que el pequeño se dispondría siquiera a intentarlo. Eliwood había fallado en anunciar de su extraño y a veces evasivo carácter. Los guardias, por ende, habían fallado en vigilarle cercanamente. Ahora su paradero era un misterio, aunque la servidumbre había tenido uno que otro atisbo de él; una mucama cuya atención hubiese sido llamada por el extraño color de su cabello, una criada que hubiese oído pasitos a destiempo, nada más.

Y habían sido horas. Tanto como desease Eliwood permanecer a su lado, esperar a verle despertar y compartir una tranquila conversación sobre los hechos de la noche anterior, deberes mayores habían exigido su atención y su día se había escapado de entre sus manos, horas entregadas a planes militares y redacción de actas. Tan sólo cuando había regresado de una rutinaria reunión con el comandante de sus caballeros, declaradas por terminadas sus labores de la jornada, habían caído todos en cuenta de la desaparición del joven protegido. Atardecía ya, a saber cuanto tiempo había dormido y hacía cuanto había salido de la habitación.

La preocupación carcomía los pensamientos del marqués. Envió en busca de Nils, el nombre del niño, palabra reiterada en sus ideas desde que le había dejado a solas. Por supuesto, también acudió él a buscarle, recorriendo a memoria cada recoveco del castillo. Si había motivo alguno por el que Nils se rehusara tan tercamente a la ayuda, Eliwood no conseguía imaginarlo y desesperaba ya, sus protectivos instintos puestos en alerta cada vez más por quien los rechazaba. La extraña noche había desembocado en un extraño y largo día, y aunque algo en él luciese tanto menos apesadumbrado sin capa y armadura sobre sus hombros, el cansancio y la preocupación habían vuelto notorias las pequeñas arrugas que pasaban usualmente desapercibidas junto a sus ojos. Y no se rendía respecto a encontrarle, no lo haría por mucho aún.

Los guardias le llamaron a la escalera del segundo piso, por aviso del cuidador de los corseles reales, a quien a su vez había avisado la audaz jefa de cocina. Allí iba el muchacho. Eliwood pensó enseguida en su capacidad de caminar, sumada a la longitud de una escalera bastante empinada, y se apresuró más aún a encontrarlo. O iba él e intentaba razonar con el chiquillo, o la cocinera se lo echaría a un hombro y terminado el asunto; eso era lo que los demás le decían. Con otro suspiro, el marqués arribó al pie de la escalera pidiendo ya que todos se retirasen, y alzando la vista para encontrar a Nils en esta. - ¿Puedo saber hacia donde piensas ir? - Fue todo lo que dijo, paciente pese a la ansiosa presión en su pecho.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Nils el Sáb Mar 26, 2016 3:57 am

Una sensación suave y aterciopelada lo cubría casi por completo acompañada de un aroma que le resultaba casi familiar. No había dolor que perturbara su descanso ni preocupación alguna, de hecho el niño de cabello verde claro y ojos carmesí cual rubíes dormía como no lo hacia hace ya muchísimos años. Entre sueños el se encontraba de pie frente a otro hombre mas grande tanto en estatura como en edad física el cual le miraba con una discreta sonrisa en los labios mas justo en el momento en que el pelirrojo estaba por pronunciar palabra todo se desvaneció conforme el bardo abría lentamente los ojos.

- Elberth.... que intentaste decirme? -

Se pregunto el niño en voz baja mientras cerraba los ojos nuevamente, revolviéndose entre las mullidas y suaves cobijas de la cama en la que lo habían puesto a descansar con ligero mal humor. Tardo unos momentos en despertar totalmente y comprender la situación en la que estaba pues recordaba como había caído prácticamente inconsciente en los brazos del otro marques de Pherae al cual había tenido el gusto y, al mismo tiempo, infortunio de conocer. Se sentó en la cama admirando como su tobillo ya casi no le molestaba y se encontraba perfectamente vendado probablemente con el fin de que no lo moviese mucho.

- Supongo.... que tendré que disculparme con Eliwood por todas las molestias que le causado y decirle que fue de su padre. -

Murmuro nuevamente para si mismo, cayendo en cuenta de que las manos le habían empezado a temblar con la sola idea de tener que contar aquella dura historia de como ambos se conocieron y como aquel valiente hombre falleció protegiendo la libertad de un monstruo como el. Nils se abrazo las piernas hundiendo la cara en medio de ellas pues imaginaba que lo mas normal seria que Eliwood terminase por odiarlo e incluso si este alzaba su espada para quitarle la vida le parecía mas que justo.

- Pero tendría que hablarle también sobre el colmillo negro. Elberth.... estoy seguro que tu no querrías que tu amado hijo se involucrara en este asunto o que se ensuciara las manos con sangre. No, soy el único que merece sufrir por esto... soportare esta carga por mi cuenta tal como lo he hecho hasta ahora. Espero que sepa perdonarme por irme así sin mas Lord Eliwood.... -

No se sentía siquiera digno de hablarme al hijo de su mejor amigo con la familiaridad que el tanto acostumbraba y aun que se sintiera como un cobarde de la peor calaña tenia que escapar de ese lugar sin ser visto. Por un momento se planteo salir por la ventana pero al asomarse un poco por la ventana se dio cuenta de que estaba en un tercer piso y lo único que lograría saltando de allí seria estamparse contra el piso con un grotesco y mortal golpe seco.

- Plan B entonces.... -

Escuchando a través de la puerta escucho un par de voces charlando, probablemente criados o soldados designados a avisar al marques el momento en el que el chiquillo despertara o quizá para atenderlo si necesitaba algo, salir por la puerta principal seria imposible o por lo menos imposible para alguien normal. Ni tardo ni perezoso Nils se dio a la tarea de ponerse sus botas y meterse nuevamente en la cama, seria un plan arriesgado pero con altas posibilidades de éxito.

- Esto.... hola?, hay alguien? -

Pregunto el chiquillo con una voz infantil a lo que uno de los criados se apresuro en entrar en la habitación, menos mal pues de ser soldados la cosa se complicaría.

- En que puedo ayudarlo joven Nils? -

Pregunto amablemente el hombre mientras que el bardo por su parte se tallaba los ojos como quien acaba de despertar, tenia que ser convincente si deseaba que su plan funcionara.

- Tengo un poco de sed.... podría traerme un poco de leche? -

Pregunto con un tono de voz ligeramente adormilado a lo que el sirviente asintió suavemente y comenzó a retirarse dejando al otro solo, entonces fue que el chiquillo procedió a meterse debajo de la cama con todas sus cosas ya listas esperando a que el otro regresara. Y así paso lo que tenia que pasar pues cuando el otro criado regreso no le encontró mientras que el otro simplemente insistía que el niño no había salido de la habitación. Alarmados ambos comenzaron a buscarle por el cuarto sin éxito, mas aun por que Nils se las ingenio para esconderse en el borde de la cama y pasar desapercibido cuando el criado dio un vistazo rápido. Y así, con la vía libre una vez los criados se retiraron en su búsqueda el chico de cabello verde y ojos carmín salio tranquilamente de la habitación comenzando su plan de escape.

Parecía tarea fácil al principio pero Nils no contaba con que el lugar era prácticamente un laberinto para quien no supiera moverse en este. Por ello en varias ocasiones no pudo evitar ser visto por el rabillo del ojo por alguna mucama o que sus pasos dispares debido a que el dolor en su tobillo comenzaba a regresar fueran escuchados de vez en vez. Arriba, abajo, de un cuarto a otro, detrás de una cortina o de una armadura ornamental el chiquillo se movía tan evasivo y hábil como siempre lo había sido sintiéndose al final aliviado de ver una escalera que fuera hacia abajo pues esta lo llevaría un poco mas cerca de la salida.

Sin embargo Nils no pudo evitar ponerse mas pálido que un fantasma al ver quien le esperaba en el ultimo escalón hacia abajo.... Eliwood ni mas ni menos mirándolo con unos ojos que no supo identificar si eran severos o solo reflejaban en cansancio del marques.

- Quien?, Yo?..... Ahhhhh.... q-que preguntas son esas mi Lord, yo... iba.... a.... tomar aire fresco. Si, eso, me encaminaba a tomar un poco de aire fresco, después de todo hace un grandioso día afuera y seria verdaderamente lamentable desperdiciarlo en cama, no lo cree? -

Por supuesto que no admitiría abiertamente que pretendía escaparse pues seguro el pelirrojo intentaría bombardearlo con preguntas de todo tipo, sin embargo tampoco confiaba en que la mentira que acababa de soltarle fuese convincente para su anfitrión. Era extraño, normalmente se le daba bien mentir pero por alguna razón frente al pelirrojo el corazón le latía tan fuerte que apenas y podía escuchar sus propios pensamientos, tiñendo ligeramente sus pálidas mejillas de un suave tono rojizo.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Sáb Mar 26, 2016 6:49 am

Para alguien con los instintos y actitudes de Eliwood, una persona que no permitía que le cuidasen o le ayudasen era una fuente de interminable confusión y preocupación. Que tal persona fuese un niño, blanco de ataques que por su juventud no apiadaban, tan sólo agravaba las cosas. Presionado por la posibilidad de que Nils se apartase de su protección sin siquiera explicar los sucesos, el marqués no negaría ni lo alterado que se había sentido al buscarlo, ni lo considerablemente alivianado que se hallaba a sí mismo sólo por verle al fin, sano y salvo, más tangible que un surreal recuerdo a través de una larguísima y extraña noche. Por un momento, hasta de eso había temido. Un peso antes inamovible dejó sus hombros al recorrerle con la mirada, sin hallar heridas ni señas de daño más que las vendas que se entreveían por sobre el borde de sus botas, pero el estrés de intentar proteger algo que salía de su entendimiento seguía allí, sumado al cansancio de la noche que no había dormido. Una pequeña marca en la piel por acá y por allá, una mirada un poco pensativa y distraída. Para quien acostumbraba portar un semblante perfectamente pulcro y compuesto, eran señales hasta exageradas que intentaría borrar a la brevedad.

Primero aguardó a que la servidumbre les hubiese dejado a solas, como había pedido que hicieran, y escuchó con sumo interés las palabras del menor. Debía de suponer que daría alguna clase de excusa para su escape, había mostrado ser veloz y seguro en construir pequeñas mentiras cuando eran requeridas, pero no había anticipado que fuese tan obvia la de aquel entonces. Titubeaba, no sonaba ni la mitad de seguro que antes. Eliwood alzó una ceja y le miró en silencio unos instantes, sin ocultar la extraña impresión que le generaba. - Es de tarde ya, Nils, no se disfrutará del exterior mucho tiempo más. Y hace un clima bastante nublado, me parece. - Comentó con calma, casual en el habla, pero restando puntos a su excusa de a uno en uno. No hacía falta que estuviese verdaderamente nublado o que el día no fuese precisamente grandioso; sólo decirlo para arrinconar un poco.

Había elegido lo que le era conveniente hacer. Si Nils utilizaría esa clase de excusas, él también lo haría. No se le dificultaba en absoluto. Con sólo agachar la cabeza en un corto suspiro, cambió su consternado semblante por la misma tranquilidad de siempre. - Es decir... - Su tono sonó ya un tanto más animado, poniendo en sus labios una discreta sonrisa al adelantarse para subir un par de escalones. - Algo de aire fresco suena fantástico, tienes razón. Permíteme ayudarte a bajar, y gustosamente te acompañaré afuera, ¿sí? - Se inclinó un poco al extender su mano hacia el menor, ofreciendo a que la tomase con el gesto de un caballero, revestida en un fino guante de seda blanca. Estaba actuando, sí, pero era un acto fluído y natural, más usual en Eliwood que mostrar sus preocupaciones o llevar sus sentimientos en la superficie. De paso, mantendría al bardo consigo, pues no estaba por perderlo tan fácilmente. - No quisiera que te pierdas en el camino, este castillo es más grande de lo que parece. -

Costosamente podía creer que entraba en esa clase de juego con un niño. No porque desmereciese la inteligencia del joven bardo, sino porque a él mismo le había tomado un par de décadas dominar el arte de la mentira blanca; primero como un simple suavizar de las palabras para hacerlas siempre agradables al oído, fáciles de aceptar inclusive cuando se tratase de temas tensos, luego un juego asumir y destacar cuando el objetivo era salir exitoso de un encuentro diplomático, hasta la pequeña combinación de ocultar detalles y reemplazar cosas que un gobernante requería para mantener las cosas en calma y guiar su territorio a lo que necesitase ser. Había llegado a la edad que tenía el anterior marqués en el esplendor de su cargo como un diplomático hábil, un mentiroso experto si llegaba a hacer falta y un excelente actor. No escatimaría esfuerzos, aunque fallase en comprender cómo alguien de la edad de Nils se había tornado ya tan acostumbrado a mantener secretos y cargar a solas la responsabilidad de sí mismo. Era un misterio; todo alrededor de él era un misterio.

Nada de padres, pues había atrapado la mentira construida respecto a ellos. Nada de equipaje, nada que revelase ni siquiera una pista sobre su historia. Tan sólo el aspecto de una persona salida de una pintura, un ingenio demasiado trabajado para pertenecer a alguien de tan corta edad, cierta preocupante carencia de actitudes infantiles y una inclinación hacia lo mágico. No era sorpresivo, pues, que su nombre y lo poco que entendía de él hubiesen rondado sus ideas constantemente durante el día. Y después de anticipar tan largamente el regreso a casa y la oportunidad de verlo, era de esperarse también que estuviese renuente a perderlo. Miró con renovado interés su rostro, el color que se pintaba sobre sus mejillas. - Ah, pero qué distraído he sido. Olvidaba que no debes forzar tu tobillo. - Ya estaba jugueteando con el asunto, realmente. Porque le sentaba mejor, y porque podía salirse con ello. - ¿Necesitas que te cargue? -
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Nils el Sáb Mar 26, 2016 7:30 am

El muchacho no pudo evitar sentir una pequeña gota de sudor frió en cuanto el pelirrojo expuso su mentira improvisada y el cabello en su nuca se erizo ligeramente en cuanto el otro se ofreció a llevarlo al exterior. Pese a su aspecto Nils no era un niño, no del todo y por sus años de lidiar con gente que intentaba engañarlo tenia la confianza de poder distinguir cuando alguien intentaba ser complaciente.... pero el marques era bueno, demasiado para su gusto. Sintiéndose acorralado el chiquillo lo tomo de la mano aun sintiendo su corazón latiendo a mil por hora tragando algo de saliva al no poder creer que se estaba dejando llevar tan fácilmente por el juego del otro. El golpe de gracia se lo dio una vez que ya lo tenia tomado de la mano y comenzaba a decender junto a el sacando el tema de su tobillo que aun no estaba del todo curado, incluso ofreciéndose a cargarlo.

"Este hombre esta metiéndose conmigo!!!!"

Penso para sus adentros mientras notaba aquella sonrisa divertida en el rostro contrario y sentía un escalofrió recorrer desde su espina dorsal hasta la nuca. Nils no podía creer que se dejara llevar tan fácilmente por el otro cuando casi toda su vida procuro ser sumamente cuidadoso pero de seguir así terminaría por ser interrogado y con la gran habilidad que parecía tener su "adversario" probablemente terminaría sacando la verdad de una forma o de otra y eso era algo que no podía permitir, tenia que contra atacar.

- L-lord Eliwood.... usted gana, le dire la verdad -

Hablo nuevamente con un timbre de voz infantil mientras agachaba el rostro hasta que el flequillo cubrió sus ojos escarlata, sujetando la tela de su propio pantalón antes de continuar. Usaría la táctica mas efectiva que tenia contra los humanos, una que normalmente funcionaba por mas que lo odiase.... esperaba que el pelirrojo no fuera diferente.

- Yo.... buscaba el baño. Me daba algo de vergüenza preguntar pues no conozco a ninguna de estas personas, se que estuvo mal salir por mi cuenta pero no contaba con que este lugar seria tan grande y... me perdí. -

Apretó un poco su agarre en la mano que aun le sujetaba el marqués juntando sus piernas y frotándolas un poco entre ellas para simular que efectivamente tenia ganas de atender el llamado de la naturaleza, ademas, tecnicamente parte de aquello no fue una mentira pues si que habia terminado perdiendose en aquel lugar tan desconocido para el. Alzo la mirada para atacar a Eliwood con sus grandes y brillantes ojos carmesí, frunciendo ligeramente el ceño y mordiendo un poco su labio inferior, Nils era incapaz de notarlo pero el rojo de sus mejillas agregaba un extra a la escena

- Lamento causarle tantas molestias mi lord.... pero... podría mostrarme el camino?, no creo poder aguantar mucho tiempo mas -

No estaba seguro si esta mentira estaba bien ejecutada pero por lo menos cubría el error que cometió con los tartamudeos y huecos argumentales de la primera. Mas aun, con esto evitaba ser cargado en brazos del marqués y quedar a su merced. Aquella era de igual manera una petición que no podían negarle y exigía total privacidad por lo que tendría que dejarlo a solas, oportunidad que aprovecharía para intentar fugarse una vez mas o por lo menos idear una nueva estrategia para evadir la verdad que le ocultaba a su anfitrión. El chico, astuto como podía serlo termino por rematar su implacable ataque soltando la tela de su ropa para posarla en el brazo del marques con el cual le estaba tomado de la mano para agregar un poco mas de presión al asunto.... no perdería, no contra el y no en ese lugar.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Miér Abr 06, 2016 1:12 am

Al menos comenzaban bien. Recibió la mano del bardo en la propia, difícil acomodarse para sujetarla cuando era tanto más pequeña de lo que acostumbraría y la carencia de altura le impedía llevarla a nivel como se hacía al escoltar, pero si se mantenía cuidadoso lo hallaba bastante agradable. El desnivel de altura al guiarle escaleras abajo le tenía andando lento sólo por cautela, escalón a escalón del descenso de mármol y alfombra para nada construido a medida de alguien pequeño, pero era la discreta victoria de llevar al bardo así la que tenía al marqués sonriente, habiéndose evitado al menos ese intento de escape. Cuanto ajetreo podía causar el joven fugitivo. No evitó que su mirada se alzara del tobillo vendado a su rostro al andar; no lucía acorde al papel de fugitivo, tampoco precisamente como un pequeño caballero, mas tenía aquella cualidad ajena y única, el aspecto de algo bello pero de algún modo irreal, que mantenía la vista sobre él con facilidad. Quizás sólo se tratase del hecho de que se atraía continuamente por lo misterioso. Podía ser también que buscara de sobra y Nils acabase por ser sólo un muchacho común, pero mientas la ilusión siguiese allí aún, permanecería el nuevo centro de la atención del marqués.

Y su secreto podía estar por revelarse ya. Era más pronto de lo que Eliwood habría anticipado, pero no se opondría a ello en absoluto, si el muchacho decía que quería darle la verdad. No detuvo su lento paso, adentrándose con él en el interior del castillo, más sí pasó la mirada alrededor de ambos para constatar que no hubiese nadie a la vista. Confiaría con su vida en cualquiera de sus caballeros o de sus criadas personalmente elegidas, pero no contaba con que Nils hiciese lo mismo. - Estamos a solas, siéntete libre de. - Le animó, asintiendo.

El cambio en el tono de su voz tenía su atención en punta. Le miró de soslayo, curioso. Al final, su secretiva actitud no revelaba nada más simple que no localizar el cuarto de baño. La primera actitud honestamente infantil que aparecía en el bardo. Pensó de inmediato en las implicaciones inmediatas, el cuarto a solas, la ventana de banderola por la que un adulto no podría posiblemente salir, pero alguien del tamaño de Nils sí; tenía espacio a dudar un poco del asunto. Mas cuando la pequeña mano apretó la suya, cuando le hizo parar en el camino y mirarle, perdió sin siquiera notar que era desarmado. Estaba lejísimos de ser un hombre implacable y no podía competir ni negar una petición de una mirada así. Su fascinación estética con los ojos carmín tenía toda la culpa. - Este... - Carraspeó e hizo un par de intentos de apartar la vista antes de conseguirlo. Estaba aún tan lleno de debilidades, reaccionaba quizás en demasía, pero era ingenuo en ese aspecto y caía. Debía parar de mirar, y atender. - No, descuida... he dicho que es fácil perderse en este castillo, ¿no es así? Te llevaré. Cualquier cosa que necesites, realmente, sólo debes de pedirla. -

Permaneció tan ingenuo como para llevarle aprisa en la dirección correcta. Era consciente de que aquello podía y probablemente sí terminase en otro intento de escape, pero no había mucho que pudiese hacer, sino atenerse. Pensar en una solución secundaria. Nada acudía a su mente, aún cuando alcanzaba el ala correcta en el primer nivel del castillo y la puerta de madera clara aparecía a la vista. Lástima, pues, que las cosas no pudiesen permanecer así, con aquella mano en la suya y el misterio a su alcance; su pulgar acarició el dorso de la mano ajena con la textura del guante de seda antes de soltarla, gesticulando hacia adelante con una leve inclinación. - Por allí, estimado. - Hizo una leve pausa. No borraba su sonrisa; mantenerla era segunda naturaleza ya, pero agachó la vista un tanto al pensar en lo poco que podía hacer en ese punto. Asumir que no aparecería de regreso o esperar que lo hiciese resultaba irrelevante. - Me adelantaré a salir al jardín. Se halla rodeando esta ala; si sigue la pared por su izquierda, llegará. - Explicó de todos modos. Otra inclinación de la cabeza, un suspiro apagado, y no esperó siquiera a que entrase antes de dar la vuelta y alejarse.

Seguir la pared izquierda hasta rodear el ala. Recién entonces razonó sus propias instrucciones, así como la estructura de aquel piso. Un niño podía escapar por la banderola del cuarto de baño, pero el lugar al que saldría no era sino el patio interior, no una salida directa del palacio. Animado a cuenta nueva por la idea, apresuró sus pasos para salir al patio, bañado ya en la anaranjada luz del atardecer. Si habría otro intento de escape, estaría viendo al muchacho en breve.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Nils el Vie Abr 08, 2016 6:07 pm

Su plan había funcionado, al parecer, y era llevado a paso raudo hacia la ubicación donde estaría el baño. Imaginaba que estaría en el primer piso y cual fue su alivio al corroborar que así era pues le facilitaría mucho las cosas. El tamaño de sus manos eran muy dispares pues las de Eliwood eran unas manos adultas, grandes pero cálidas con aires protectores, en cambio las de Nils eran pequeñas y finas cuya piel resultaba fría al tacto. De alguna manera agradecía que el otro tuviese guantes puestos pues ellos evitaban que se diera cuenta de que su temperatura corporal era más baja de lo normal aun que se preguntaba si algún sirviente que lo hubiese tocado previamente lo puso al tanto de ello, le preocupaba ligeramente ese detalle pero no era decisivo…. Eliwood no podría deducir que en realidad era un monstruo con forma humana solo con una baja temperatura corporal o por lo menos eso esperaba.

- De acuerdo… muchas gracias Lord Eliwood

Agradeció el niño respondiendo a las palabras contrarias inclinando un poco la cabeza, estando sus mejillas teñidas en rojo una vez más al sentir la suave caricia del pulgar ajeno en el dorso de su mano. Entro en la habitación del baño y espero a que los sonidos de pasos se alejaran, el corazón del peli verde latía a mil por hora pero no podía hacer nada al respecto. Admitía para sus adentros que le sentaba mal el intentar escapar aun después de toda la amabilidad y paciencia que le habían ofrecido y más aun siendo este el hijo de la persona que le había devuelto su libertad y su vida. Llego a cuestionarse una vez más si era correcto marcharse sin decirle nada mientras fijaba su mirada carmesí en la banderola que daba hacia afuera.

- No puedo dejar que tu hijo pierda la vida por mi culpa también… lo entiendes, verdad Elbert?

Finalizo el chiquillo nuevamente intentando convencerse a sí mismo de que aquello era lo mejor para el actual marques aunque no pudo evitar sujetar la mano que momentos antes había sido acariciada en el dorso con cierto desasosiego. Recordó como había sido cargado en brazos una vez que el pelirrojo arriesgo su vida por ayudarlo la noche anterior, por un momento se había permitido sentirse protegido y a salvo resguardándose en aquella gentil calidez que le resultaban tan dolorosamente familiar. Pero aunque su corazón temblara al saber que una vez atravesara esa ventana regresarían esos angustiosos días de soledad e incertidumbre sabía que alguien como él no merecía otra cosa, por ser tan débil como para no poder protegerse siquiera a sí mismo y por haber obtenido la libertad a costa de la vida del primer y único amigo que había tenido en su larga existencia. Una vez meditado todo esto el chiquillo respiro hondo tomando fuerzas para un segundo intento de escape, esta vez estaba en el primer piso por lo que imaginaba que en esta ocasión su fuga seria exitosa.
Con algo de dificultad el joven bardo comenzó a trepar hasta la ventana, apretando los labios pues su tobillo aún no estaba del todo recuperado y le dolía cuando ponía demasiada presión en este, sin embargo un pequeño dolor no era nada si con ello lograba irse de aquel castillo para que el marques estuviese a salvo. Sin embargo lo que ocurrió a continuación lo dejo totalmente frio, estático en aquella posición apoyada en la banderola con la cual ya estaba dispuesto a saltar y probablemente recibir un golpe considerable al caer contra el piso, más se topó en seco con aquellos claros ojos azules que mitraban directamente a su posición. Su intento de escape había sido tan obvio?, como ese hombre podía ser tan persistente en mantener a su lado a un desconocido que recogió de la calle la noche anterior?.

Tenía que ser tu hijo Elbert!!!, es igual o más terco que tu

Recrimino el chiquillo en sus pensamientos a la par que intentaba pensar rápidamente en una excusa para el marqués y del como estaba saliendo por la estrecha ventana en lugar de la puerta principal.

- La… puerta estaba atascada….

A estas altura ya no sabía ni por que se molestaba en intentar mentir, no había manera de que saliera limpio de aquello y sus múltiples intentos por escaparse sin ser visto seguro solo lo hacían ver más sospechoso. Se le estaban acabando las ideas y el tiempo en el que podría mantener el gran secreto que llevaba a cuestas posiblemente se estaba agotando, desistiría por el momento… si había alguna oportunidad para marcharse intentaría aprovecharla cuando Eliwood tuviese la guardia baja.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Vie Abr 15, 2016 2:48 pm

Allí estaba, como había supuesto, trepado a la estrecha ventana. Eliwood no pudo sino detenerse en aquel recoveco del jardín y mirarlo con incredulidad, llevando sus manos tras su espalda en un gesto que se rogaba a sí mismo guardar paciencia. Ya no había discreción alguna que disimulase los intentos del niño de huir, aunque no cesaba de desconcertarle la persistencia que tenía al respecto. El castillo de Pherae era el sitio más seguro que podía encontrar en la región. Un refugio, claramente, era lo último que quería; o simplemente el marqués no conseguía hacerse de la confianza del menor. Sosteniendo su mirada por momentos que se le hicieron a él tan largos como debieron ser para el otro, resolvió que sería aún un largo tiempo antes de que se rindiese respecto a eso.

Ni él sabía explicarse por qué insistía de ese modo. Podía nombrarse algunos motivos, desde la fascinación superficial hasta su instinto de proteger a aquellos que veía vulnerables, pero ninguno que justificase cuan involucrado estaba respecto a Nils. Simpatizar con el anónimo peso que parecía cargar sobre sus hombros, quizás el deseo de conocer lo que tanto le perseguía. Fuese como fuese, lo comprendería mejor cuando se ganase acceso más cerca del joven bardo. De alguna forma lo lograría. Por el momento y mientras no estuviese retirándose de allí, pasaría por alto cada mentira blanca, le permitiría decir lo que le fuese conveniente y concordaría, sin importar cuan obvia la excusa. Con algo de suerte, le haría sentir más confiado de ese modo. Ante la explicación que le dio en ese momento, no pudo sino reír suave pero largamente, cerrando sus ojos para que la expresión del muchacho no le avisase la risa. No era la excusa, en sí, sino la rendida forma en que era dicha. Cuando la risa subsidió, consiguió al fin hablar - Ah, no me digas. ¡Pasa todo el tiempo! Tendré que hacerla revisar, sí. -

Y pese a todo, pese a las preocupaciones que le causaba y las ansiedades que le hacía pasar, tenía que admitir que le divertía la suspicacia y el ingenio del bardo. Se acercó a él para sacarle de la inconveniente posición en que parecía haber quedado, cruzando el llano jardín de corto césped y escasos árboles, más que nada un paisaje de flores y bajos arbustos entre el que se avanzaba por un camino de piedras lisas cuidadosamente acomodadas. El marqués salió apenas del camino para posicionarse bajo la banderola, midiendo a vista la altura entre aquella y el suelo. - Es un largo salto el que pensabas dar, pequeño. - Dijo. Más alto de lo que era él, cuanto menos. Alzando la mirada a Nils, reparó enseguida en las vendas del tobillo y se cuestionó con cierta impaciencia cómo pensaba bajar, si acaso un salto desde allí hacia el suelo no fuese a causarle lo mismo en el otro tobillo. Negó con la cabeza levemente. El cálido filtro del atardecer hacía un bello contraste sobre el cabello verde agua del bardo, dificultaba atraparle la mirada con el reflejo justo allí. No pudo dedicarle una estricta expresión, como habría querido, pero podía aún asegurarse de comentar al respecto. - Y un aterrizaje bastante difícil para tus heridas. Sabes que tratarlas con esa clase de brusquedad sólo las empeorará, ¿no? -

No era muy capaz de regañar a nadie, el mismo problema que había tenido respecto a su hijo. Pero mostraba su preocupación. Tanto más con Nils, quien aparentemente no mantenía a nadie a su lado tanto como para tener a quien recurrir con su problemática situación, ni hablar de las heridas que conllevara. No podía simplemente dejarle con ellas, menos si no parecía tener intención de cuidarlas. Aunque no suponía que al muchacho le agradase mucho, se acercó un poco más y extendió los brazos bajo la ventana, en preparación a atraparle. - Te ayudaré con eso. Ven, baja. - Le llamó. Había una que otra banca de piedra en el jardín interior; le llevaría sobre alguna apenas le tuviese, su tobillo seguramente necesitaba del tiempo sentado. - No hay prisa que deba de comprometer tanto tu bienestar. Con esa clase de actos, vivir a solas no te será viable por mucho tiempo... - Dijo. Innecesario ser discreto respecto a eso en particular, suponía que se había hecho claro que el pequeño vivía o pretendía vivir a solas.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Nils el Vie Abr 15, 2016 10:54 pm

Esperaba un regaño por parte del noble, algún reclamo, una protesta, que se molestara con él por haberle mentido de aquella forma y traicionar su confianza con un nuevo intento de escape, cualquiera de esas reacciones lo habría hecho sentir menos culpable pero el marques le daba la razón y le aseguraba que revisarían la puerta… llegaba un punto en el que el bardo ya no sabía si intentaba ser amable o solo se estaba burlando de él, sea lo que fuere ciertamente sentía que había perdido la batalla de ingenios contra el pelirrojo y no le quedaba más que aceptarlo con dignidad.

- Ahora que lo menciona… sí que está un poco alto

Reflexiono el peliverde una vez que su interlocutor lo menciono. Quizá por que había estado muy centrado en escapar lo más pronto posible o simplemente no se había puesto a pensarlo detenidamente pero mirando hacia abajo se daba cuenta de que, de haber saltado a como lo tenía planeado no solo su tobillo se habría lesionado de forma más severa de a como estaba antes de ser atendido si no que probablemente se habría llevado unos cuantos golpes no menores. No importaba realmente la edad que tenía el joven bardo, la verdad innegable era que aún seguía siendo un niño pese a lo astuto que se había vuelto al vivir por su cuenta por tantos años y por tanto a veces hacia cosas imprudentes como aquella sin medir las consecuencias.

- Supongo que tiene razón Lord Eliwood…. Y…. q-que quede claro que no soy pequeño!!!, soy de huesos delgados es todo.

Respondió ladeando la mirada mientras sus mejillas se ponían totalmente rojas. Realmente le molestaba que resaltaran esa característica suya o lo trataran como a un crio pero por alguna razón aquello resultaba menos molesto cuando se trataba de aquel pelirrojo, quizá por aquellos recuerdos tan nostálgicos que lo llenaban de sensaciones felices y muy tristes al mismo tiempo. Nils comenzó a moverse despacio para bajar lentamente de la banderola, sujetándose fuertemente del borde y dándole la espalda al marques al mismo tiempo.

- A-asegúrate de atraparme…. Definitivamente TIENES que atraparme, entendido?

Hablo el chico aun sujetándose firmemente del borde de aquel estrecho hueco en la pared mientras que el chico colgaba de este con el recuerdo de Eliwood debajo de el con los brazos extendidos. No estaba acostumbrado a confiar en las personas y por eso mismo no era un secreto que aquel “salto de fe” lo asustaba. El joven bardo cerro fuertemente los ojos y trago algo de saliva al sentir que sus pequeñas y delgadas manos no podrían sujetarse del borde por mucho tiempo más.

- Ya voy a soltarme, de verdad voy a hacerlo…. En un momento lo hago, no es que tenga miedo ni nada. Solo…. no me dejes caer, estoy confiando en ti

Era en momento así en los que su fachada se iba al traste pues había olvidado de momento el hablarle a Eliwood con el respeto reverencial con el que se había planteado dirigirse a él desde un principio. Finalmente y cuando sus manos no fueron capaces de sujetarse en aquella superficie lisa de piedra Nils se soltó esperando el no sentir un intenso dolor producto de que el pelirrojo de ojos azules no lograse atraparlo a tiempo.  El cuerpo del niño estaba totalmente tenso intentando aun hacerse el rudo apretando los dientes para contener el temblor que sentía desde la punta de sus pies hasta la coronilla de la cabeza. Después de unos momentos en los que se sintió aun suspendido en el aire y la sensación de ser sujetado por los costados es que el niño por fin pudo soltar un suspiro lleno de alivio mientras su cuerpo se relajaba de golpe, al parecer había depositado bien su confianza.

- Se está tomando muchas consideraciones con un bardo callejero como yo mi lord….  He vivido solo mucho tiempo y le aseguro que esta no es ni la primera ni la última vez que salgo lastimado. He tenido peores, esta es solo una torcedura… me preocupa más la imagen que puedan tener de usted por cuidar tanto de un sucio vagabundo como su servidor.  –

Declaro finalmente el muchacho siendo sincero por primera vez desde que había despertado esa tarde. No quería que se preocupara más por algo que era solo una torcedura que solo necesitaba reposo pues ya estaba bien atendida sin contemplar la posibilidad de que al declarar que había sobrevivido a cosas peores quizá terminaría preocupando mas al mayor.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Miér Abr 27, 2016 3:14 pm

Por inconsciente y natural que se le diese llamar al bardo 'pequeño', sino más encariñadas denominaciones, era de esperarse que justo una palabra como aquella le desagradase. Suponía que iba en contraposición a la actutud de independencia y responsabilidad que mostraba. Era justificado y en gran parte lo entendía, pues no era nada falsa la capacidad del misterioso muchacho de velar por sí mismo. Ese tanto, lo había visto con sus propios ojos y tenía que admitir que era cierto. Sin embargo, era difícil mantener una madura imagen de él en mente cuando titubeaba de ese modo, dudando tanto a la bajada. Él mismo había conseguido trepar hasta esa altura, y ahora parecía asustarle. Se guardó su enternecida risa al verle sujetarse de donde podía y acomodarse de un modo o de otro, para evitar alterarlo aún más. Extraña mezcla de actitudes pueriles y maduras, las del muchacho.

- Por supuesto. No es que sea un asunto de altura, sólo es por tu tobillo. Puedes estar seguro de que te atraparé. - Insistió gentilmente. No tenía prisa, pero le generaba considerable lástima ver algo tan simple hacérsele tan complejo. Bajaba las piernas primero, pero no quedaba en mejor posición si todavía se sujetaba con las manos, probablemente sólo con más vertigo. No entendía el problema. Al paso de los momentos y de las reiteradas palabras del joven llegó a sospechar, finalmente, lo que le volvía las cosas tan difíciles: confiarse a él. Sus brazos aguardándole allí abajo debían de representarle muy poca seguridad. Por eso insistía tanto. La idea pesaba sobre sus hombros, pero lo comprendía. Quizás el hombre mayor se apresuraba en demasía, quizás era muy temprano aún para pedir del muchacho esa clase de confianza, pero no deseaba extenderle los momentos de tensión mucho más. Al menos en eso, no tenía de otra sino dejarle ayudar. - ... Nils... ya puedes-- ¡ah! -

Se dejó caer de súbito, justo cuando Eliwood había asumido que tardaría y había comenzado a relajarse. Atrapó con presteza al joven, mas el peso mal equilibrado en sus brazos le quitó algo de estabilidad, casi haciéndole caer. Se atrapó apoyando una rodilla en el suelo, un brazo bajo las rodillas del bardo y el otro rodeándole por la espalda, afirmado a su costado. Eso había sido menos que perfecto, no le agradaba mucho la impresión que debía de estar dando ni la suciedad que seguramente tendría en la rodilla ahora, pero al menos había cumplido para con el joven. Recuperó su compostura, alzándose y enderezándose, apenas moviendo a quien cargaba en sus brazos. La voz le hizo bajar la vista a él, quien volvía a hablarle con la formalidad que un adulto entendido o un muchacho de buena crianza habría tenido. Cómo se acumulaban los misterios y curiosidades; uno a uno, Eliwood los recordaba y mantenía en cuenta, atraído a la intriga. A sus palabras, respondió con completa franqueza. - Pero qué sutil forma de pedirme que me entrometa menos, haha... - Rió un poco. Notaba cuando estaba siendo apartado y el niño no hacía más que apartar. Se preguntaba hasta cuando y hasta donde persistiría, cuan lejos podría ir él mismo sin rendirse. Tenía la paciencia para bastante. - No eres cualquier bardo callejero. Aún de serlo, me sobrarían motivos para hacer lo que hago; tanto como por mi responsabilidad sobre todos aquellos que pisen mis tierras, como por... mis motivos personales. No niego tenerlos. Aunque aquellos son mis propios secretos que guardar, pequeño. -

Le jugaba de regreso las mismas cartas. De todas formas, no habría podido explicarle sus motivos ni aunque lo intentase. Nada tenía que ver con la travesía del bardo, completamente ignorante él al vínculo que tenían; se trataba tan sólo de su mistificado interés en cuanta curiosidad había alrededor del dragón, pistas dejadas de a poco a su alrededor. La forma en que hablaba de cosas que habrían llevado muchos años sucediendo, sus capacidades, sus actitudes, sus excusas, su afinidad a lo mágico. Quería llegar al fondo de aquello, una parte de él rogaba que la resolución no fuese tan simple y racional como Nils a veces intentaba hacerla sonar. Algo de especial debía de haber allí. Sospechaba, en primera instancia, que se tratase de alguna clase de noble fugado, a juzgar por su forma de expresarse y su adelantada madurez en algunas cosas. No se le ocurría mucho más que eso. La aproximó a una banca de piedra en el patio, la base de la misma cubierta por ramas y hierba que había comenzado a trepar por la superficie. Hizo amago de bajarle allí, mas se detuvo antes de llegar a separarle de sí. - Te soltaré si me aseguras que no harás nada riesgoso a tu salud nuevamente. - Negoció. Te soltaré si lo primero que haces no es huir de aquí, era lo que quería decir, pero no había caso con eso.

- Has dicho que llevas mucho tiempo viviendo de este modo. ¿Cuanto llamarías "mucho tiempo"? Es sólo que no consigo... imaginarlo propiamente. - Dijo. Era demasiado joven para hablar de un largo tiempo atrás. Tomó asiento él mismo y le puso a su lado con un cuidado casi reverencial, aún inseguro respecto a soltarle. - ¿Desde cuanto tiempo han estado siguiéndote aquellas personas? No preguntaré de quienes se trata ni te faltaré el respeto preguntando qué podrías haber hecho en su contra, descuida. -
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Nils el Miér Mayo 04, 2016 4:22 am

por un momento Nils sintio un terrible escalofrió recorrerlo cuando se soltó de la banderola haciéndole cerrar los brazos con fuerza en espera del impacto, mas sin embargo los cálidos brazos que la noche anterior le habían sujetado con igual firmeza le salvaron una vez mas. Nunca lo admitiría pero de verdad le gustaba la sensación de ser resguardado en aquel par brazos, lo hacían sentir seguro y el aroma del pelirrojo le resultaba tan nostálgico que lo llenaba de una agridulce felicidad.

- Lord Eliwood, habla como si fuera a salir corriendo en cuanto me suelte. Descuide, aprendi mi leccion al colgar de la banderola así que desistiré de escapar... de momento -

Le respondió dibujando en su rostro una sonrisa picara e infantil, sabia de sobre todos los incordios que le había causado al mayor en sus múltiples intentos de escape pero de alguna manera fue un tanto divertido pues en esta ocasión no había peligro alguno al ser encontrado o atrapado como sucedía la mayoría de las veces.  

- Desearía poderle responder correctamente a su pregunta pero la verdad es que no lo se... "mucho tiempo" para mi solo es "mucho tiempo". No puedo cambiar el pasado y tampoco saber lo que viene en el futuro así que, por que molestarse en contar los días o los meses que pasen?. De la misma manera tampoco me importa quienes o cuanto tiempo me persigan si no mas bien que nunca me atrapen. -

Nils centro su mirada en los ojos de Eliwood, mostrandose en aquellas orbes carmesi un aire solitario y resignado de quien acepta aquella realidad y no guarda esperanza alguna. No deseaba inmiscuir al pelirrojo en aquel conflicto, no podría soportar el peso de otra muerte mas a cuestas, aquel hombre, el hijo de su mejor amigo tenia unos ojos gentiles y unos brazos cálidos.... era un hombre bueno que desconocía lo aterrador que podía llegar a ser el mundo fuera de aquellas murallas y prefería que así continuara.

- Y que hay de usted mi lord?, cuanto es "mucho tiempo" para usted? -

No vivía en la misma linea temporal de los seres humanos por lo que no estaba seguro de cuanto tiempo seria un numero aceptable para decir, tampoco es que hiciera tal pregunta muy a menudo asi que en cierta forma le llenaba de curiosidad saber la respuesta del pelirrojo. Nils oriento su mirada escarlata hacia el cielo, esbozando una pequeña sonrisa por la tranquilidad que se respiraba en el ambiente.... desde que habia llegado a Pherae solo podia confirmar que todas las historias que le habian contado de aquel pequeño marquesado eran ciertas. Gente buena y calida que vivia en un lugar siempre verde donde la paz se respiraba en el aire, un bello lugar para vivir.

- Sabe?, hace mucho escuche la historia de una mujer llamada Pandora a la que los dioses le regalaron una cajita de colores muy llamativos el día de su boda, "no la abras" le dijeron pero ella se moría de curiosidad por saber que había dentro por lo que, pese a las advertencias, termino por quitarle la tapa. De la caja salieron todo tipo de desgracias, monstruos, enfermedades y pestes que se exparsieron por todo lo largo y ancho del mundo, Pandora intento con todas sus fuerzas volver a cerrarla pero fue algo inútil... no había marcha atrás. Usted cree que si Pandora no hubiese abierto la caja habría tenido una vida feliz?, quizá... si hubiese tirado esa caja muy lejos, por inofensiva que pareciera, no tendría que haber sufrido ni las desgracias habrían caído sobre su gente. -

Así se sentía realmente, como una caja de Pandora que solo podía traerle desgracias y desdichas a todo aquel que tuviese cerca. No por que realmente deseara el mal de las personas si no por todos los "demonios" que venían acompañándolo... lo peor del asunto es que no podía nada al respecto así como la caja en cuestión no tenia manera de evitar que la abrieran. Estaba preocupado por Eliwood y por lo que podría suceder si permanecía mucho tiempo en ese lugar lo cual hacían que el chico por un momento mirase cabizbajo la venda en su tobillo aun ligeramente lastimado.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Miér Mayo 18, 2016 2:16 am

No había nada sobre lo cual sorprenderse, francamente. Había quedado más que claro que Nils era un escapista empedernido y que era bueno en ello, no debía de ser sorpresivo oír que lo mencionase. Y sin embargo, de algún modo, a Eliwood le alteraba un poco. Era un hombre impresionable, no podía negarse aquello; fácil de conmover aunque se esforzase por mantener su semblante impecable y perfecto. Que Nils lo dijese en un tono tan liviano no era precisamente una ayuda. Sus hombros bajaron con un derrotado suspiro y agachó la cabeza un poco frente al sonriente muchacho. - Ah... de momento... - Repitió con desazón. Cuando alzó la vista de regreso a Nils, lo hizo listo para intentar persuadirle aún un poco más, hacerse de algo de ánimo él también. - ¿Es que acaso no te sentirías a salvo en este lugar? ¿Es que acaso no confiarías en mi palabra, si dijese que sólo deseo ayudar? Dudo que aquellas personas podrían tomarte de aquí dentro, aún si decidiesen intentarlo. - Estaba siendo más terco de lo que se conocía a sí mismo de ser, pero no podía evitarlo ya. Un poco perdido respecto a qué más hacer, qué más cuestionarle al muchacho, terminó sólo por bajar la voz hasta hablar casi que al aire. - ¿Pero qué es lo que debo decir para conseguir que lo creas...? -

Se obligó a soltarle. Le había puesto a su lado en el asiento de piedra y ya tendría que estar bien, tampoco iba a escapar por lo pronto, seguir con la mano a su espalda sólo le hacía sentir un poco inadecuado, excedido, cuando no era propio de su persona invadir a los demás. No quitaba que dudase de hacerlo, mas se obligó igualmente a retraer sus manos, sentarse recto, acomodarse los guantes para ocupar las manos en algo de momento. Su mirada seguía sin dejar al niño, así fuese de reojo; cada cosa que decía era más misteriosa que la anterior. Interpretaba él que llevaba tanto tiempo huyendo de sus perseguidores, que ya había perdido la cuenta de ello. Aún así, había una carencia de miedo y una resignación extraña en él al mencionarlo en voz alta. Trascendía sus años. Y Eliwood seguía tomando nota de todo ello.

- Depende de las circunstancias. Para lo que sucede a tu alrededor, Nils, diría que anoche fue suficiente. Cuanto tiempo sea que lleve esta situación, ha sido más que suficiente. - Dijo. A la noche anterior, tan distante y difícil de evocar en esos momentos, Nils había parecido razonablemente asustado y agitado al respecto. Ahora parecía tomarlo con cierto grado de normalidad, como si nada tuviese de primera vez o de la gravedad que debería, mas a los ojos del marqués todo seguía siendo demasiado. Con su atención sobre el varón considerablemente más pequeño a su lado, pudo reparar con facilidad en las inquietudes que surgían a la superficie a medida que hablaba, pequeñas preocupaciones que de algún modo le agradaba entrever. Le daba cierto alivio que hubiesen cosas aún capaces de perturbar a tan experimentado joven. Le escuchó pacientemente, admirando de soslayo la rectitud en su pequeña figura, las piernas pendiendo al borde del banco de piedra en una pose en que no presionaba ya el tobillo dañado. Resistió todo impulso de extender una mano para tocarle, habría sido escaso confortamiento.

- Nadie prudente debería de invitar a la desgracia a su alrededor. Hay cosas mejor dejadas en misterio, cosas mejor evitadas que desenterradas. Pero la desgracia no eres tú. - Aseguró. Seguía sintiendo las manos vacías si ya no le sujetaba, demasiada distancia entre uno y otro, demasiado aislamiento de parte del bardo. Tan sólo podía ofrecerle sus palabras. - No sabría decir qué es lo que sí eres, pero no se trata de un heraldo de la desgracia, tampoco de un bardo cualquiera o siquiera un muchacho común. Con mis más profundos respetos, si me permites, diría... - Puso una gentil pero confiada sonrisa en sus labios entonces, ladeando la cabeza para asegurarse de captar una buena vista del rostro del más pequeño. El don de la palabra era uno con que a menudo contaba, y había aprendido a disfrutar de sus efectos. - Un gran músico, un joven extremadamente valiente, alguien precioso y una persona fascinante. No puedo agradecerte suficiente por... todo esto. ¿Cómo podría explicarlo? Este misticismo, toda esa extraña aventura anoche, tu llegada, tu presencia. Ha sido increíble. - Y estaba siendo honesto. No se trataba sólo de ayudar a Nils, sino también de acercarse a aquel increíble suceso que había interceptado con él por aparente casualidad.

- Pero si te hace sentir más tranquilo, yo tampoco estaré aquí mucho tiempo más. No tendrás que preocuparte de que me apegue más de lo prudente. - Finalizó con una leve risa y un ligero gesto de la mano, disipando las implicaciones del asunto como si nada. Dentro de poco le tocaba a él partir de su castillo y de Pherae, y en ese momento, aún si siguiese teniendo pista de Nils o sabiendo donde se hallaba, perdería con seguridad el rastro. Lo que fuera que a Nils le preocupase tanto, lo que fuera que estuviese temiendo que sucediera, en ese entonces no estaría ni cerca de Eliwood.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Nils el Vie Mayo 20, 2016 3:47 am

Escucho con atención las palabras del pelirrojo sin saber exactamente por que lo hacían sentir tan feliz pero al mismo tiempo le provocaban un profundo dolor en el pecho. Eliwood era un hombre bueno, igual o quizá mas bondadoso de lo que fue su padre... como podía dedicarle esas palabras si no le conocía de nada?, por que le agradecía por haberlo puesto en peligro la noche anterior. No se sentía como aquellos alagos que el pelirrojo le describía si no todo lo contrario, era un monstruo que solo podría traerle desgracia y muerte a todos los que le rodeaban, si sola precencia ya era un presagio aciago de lo que podria deparar el futuro, una criatura que se aferraba a la vida aun que no tuviese un lugar en el mundo en el que pudiese vivir tranquilamente.

- Lord Eliwood.... le recuerdo que ayer casi lo matan por mi culpa. -

Comento el chiquillo al fin manteniendo la cabeza gacha y dejando de balancear las piernas que colgaban ligeramente de su asiento de piedra mientras que sus manos sujetaban con fuerza el borde pues pese a que deseaba con toda su alma alejar al humano del peligro lo cierto era que deseaba que lo rodeara nuevamente con aquellos cálidos brazos que le hacían sentir seguro.

- Creo que me ha entendido mal todo este tiempo mi lord... no dudo que usted sea una buena persona y lo único que pretende es ayudarme, creo en lo que usted me dice. No temo por mi seguridad, nunca lo he hecho y no pienso comenzar ahora... quien me preocupa realmente es usted y todas las buenas personas que viven aquí pues mi sola presencia ya los esta poniendo en un grave peligro. -

Se animo por fin a levantar un poco la mirada mostrándose verdaderamente angustiado por primera vez desde que se conocieron. Que hacer para no sentirse de aquella forma?, no podía ser egoísta y quedarse pero con todo lo dicho por el marques anteriormente le era una tarea imposible y dolorosa el simplemente marcharse.

- Le pidió a algún sanador que me cuidara, cierto?. No le dijo nada extraño de mi?, no le dio siquiera una pequeña advertencia?... Es verdad que no soy una persona común y corriente, de hecho siquiera soy una persona. -

No era algo que hiciera muy a menudo pues normalmente intentaba ocultar a toda costa el hecho de que no era un ser humano pero Eliwood era diferente, el merecía saberlo y si terminaba odiándolo por eso seria para mejor pues de esta manera seria para el mucho mas fácil marcharse y dejar atrás el asunto.

- Vivo entre los seres humanos pero disto mucho de serlo Lord Eliwood, sangre maldita corre por mis venas. Aun asi estoy seguro que solo mis palabras no van a convencerlo, cierto? -

Subio las piernas al banco de piedra para quedar arrodillado en este y así poder ganar la altura que necesitaba para poder realizar lo que tenia planeado mostrarle. Extendió ambos brazos con el fin de posar sus pequeñas manos en las mejillas del marques que, a diferencia de sus guantes no contaban con ningún tipo de protección que le impidiera sentir en su piel al tacto frió que tenia su cuerpo. Era verdad que hacia mucho tiempo había perdido la capacidad de adoptar la forma de un dragón de hielo pero su cuerpo aun mantenía la capacidad de mantenerse frió para sobrevivir aun que aquello poco y nada servia pues en ambientes muy calurosos igualmente se deshidrataba.

- Soy incapaz de emanar calor como lo hacen ustedes los seres humanos, igualmente puedo bañarme sin problema con agua tan fría que congelaría a cualquiera de ustedes en minutos. Tengo mas edad que vuestro abuelo y el abuelo de su abuelo, quizá no lo puede apreciar en este momento pero así pasen 10 o 100 años mi aspecto no cambiara en absoluto... Soy ese monstruo del que hablan sus historias mas antiguas, soy un portador de desgracias. Recae sobre mis manos la sangre de todas esas buenas personas que como usted intentaron ayudarme, soy una sentencia de muerte para todos aquellos que intentan permanecer a mi lado. -

Intentaba mantener una mirada fría e inexpresiva mientras decía todo aquello, tenia que lograr que ese humano lo odiara, que lo alejara lo mas posible de el y los suyos, que lo viera con esos ojos llenos de miedo y resentimiento con los que lo miraban quienes lograban descubrir su verdadera identidad, así seria mas fácil alejarse de el y ponerlo a salvo, olvidarse de que alguna vez conoció al hijo del marques al que llego a querer solo escuchando las historias que este le contaba.... no tenia derecho a ser protegido ni amado por nadie o por lo menos se sentía de esa manera aun que muy dentro de si admitirlo le dolía.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Lun Mayo 30, 2016 4:37 pm

Oh, sí, casi había muerto a la noche anterior. Pero no podía sino reír despreocupadamente a la mención de ello, más aún dado el modo en que Nils lo comentaba. - Pues hace mucho tiempo que no hacía eso, hmm. - Susurró, su vista puesta en el cielo que aún oscurecía. Rozar la muerte no era inusual para un caballero en la época que vivían, más aún en Lycia, que se balanceaba en cuerda floja entre sucumbir y sostenerse. Eliwood tomaba el campo de batalla como cualquiera de sus caballeros, el primero en mostrarse al frente y en dirigir la carga, pues era eso lo que Pherae necesitaba ver. Pero era un hombre responsable y consciente, más pesada su responabilidad que su vida; no había puesto la última en peligro desde que la corona había pasado a yacer sobre su cabeza, a sabiendas de que no sería un valeroso servicio a los suyos, sino una irresponsabilidad horrenda. Por algún motivo, había saltado a riesgo otra vez, como en mucho tiempo no había hecho. Había luchado separado de los demás, contra enemigos desconocidos y sin detenerse a pedir refuerzos o prepararse mejor. En retrospectiva, no se le hacía nada más que curioso y un tanto nostálgico.

Entendía la preocupación de Nils, era sólo que no la aceptaba. O así creía que era; al oírle, como tantas veces antes, sintió que se alejaba más y más de comprender al muchacho o a las circunstancias a su alrededor. Insistía en que su presencia representaba peligro allí, y Eliwood comenzaba a dudar que se refiriese en exactitud a los hombres que le perseguían. Por descontado que un castillo colmado de defensores sería suficiente para mantenerles fuera. Sin embargo, Nils insistía en que había algo malo en él y el marqués no sabía ya como interpretarlo, si acaso sobreentender una amenaza, una petición de ayuda o algo más. Si le preguntaba por las observaciones del sanador, no había tenido nada que reportar sino palabras de cautela, pues la temperatura del niño tan sólo había sido relacionada a una posible pérdida de sangre. Descansar, mantenerse cálido, alimentarse bien y listo, lo usual. Eliwood negó suavemente con la cabeza, tomando un gesto de lástima y pesar al oír a Nils descalificarse como humano.

- Por favor no hables de ese modo... lo que dices no es... - Intentó articular sus emociones, aunque sin lograr concluir. Nils parecía tan seguro de lo que decía, no era nada menos que descorazonador. Y sin embargo Eliwood cedía a él, le aceptaba cerca y aceptaba cual fuese su supuesta demostración, recibiendo con una expresión aún apesadumbrada las pequeñas manos en sus mejillas.

El tacto frío le despertó al instante. A la noche anterior había tenido sentido que estuviese helado; pasaba la medianoche, estaban afuera y el bardo no iba particularmente abrigado. Aquel día más temprano había tenido sentido también, se había desmayado de agotamiento y estaba lastimado, su temperatura no sería la sana y normal hasta que se recobrase. Pero era en ese entonces que Eliwood notaba que siempre había estado frío, gélido en constraste a aquel atardecer y a la temperatura de su propia piel. Aquellas que la demostración no esclarecía por sí sola, terminaba de entreverse en las palabras del bardo. - Monstruos antiguos de estas tierras... monstruos que consiguieron adaptarse a formas humanas. - Eliwood repitió, aún con una mezcla de lástima y frustración en sus facciones. No le agradaba el sonido de ello, pesaba sobre él que Nils debiese utilizar esas palabras, pero estaba esforzándose por comprender. Monstruos antiguos que tomasen forma humana, en teoría y en leyenda, existían en Elibe. Cualquier hombre culto sabía de qué se trataba. - ¿Tú? ¿Uno de ellos? ¿Uno de los dragones antiguos, perdidos desde la Batida? - Lo expresó en voz alta para estar seguro. Sus manos subieron a posarse sobre las del más pequeño, cubriéndolas. - ¿Es eso, no? ¿El secreto tras todo? Por favor dímelo-- sé que algo no ha sido normal respecto a ti, y eso... haría perfecto sentido de todo. -

Había un brillo no temeroso, sino esperanzado y firme en su mirada. Gran parte de él quería que fuese así. Confirmar que eran ciertas sus sospechas, que había algo especial respecto al muchacho, algo increíble y digno de leyendas como esa. Quería saber que había hallado algo fantástico. Mantuvo la palma y dedos fríos contra sus mejillas, al menos la izquierda, pues su diestra rozaba las rodillas ajenas para confirmar el frío en la piel allí también. No le dejó pausa alguna, y animadamente continuó. - Me niego a creer que atraigas tú la desgracia. Entiendo que hay quienes desean hacerte mal, mas la responsabilidad de ello no recae sobre ti. No estás maldito en ninguna forma. Al contrario. Que algo como el mayor mito de nuestras tierras cruce caminos conmigo... - Exhaló para calmar sus ánimos, sin contener la sonrisa que aparecía en sus labios. Estaba mayor para ponerse así, pero no lo podía evitar, era muy iluso todavía. Claramente, la revelación era todo menos negativa a sus ojos. - ¿Exactamente cuanto tiempo llevas aquí? ¿Has visto ya el nuevo mundo? ¡Quiero preguntarte tantas cosas! -
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Nils el Mar Mayo 31, 2016 6:07 am

Aun que el chiquillo intentaba mantenerse lo mas impávido posible la verdad es que aquella era una tarea imposible para el, a lo largo de todos esos años cayo victima de todo tipo de desgracias y situaciones dolorosas a causa de lo que era en realidad. Termino por despreciarse a si mismo, odiar con todo su ser aquella sangre mestiza que lo convirtió en un "monstruo" a los ojos humanos, que lo llevo a ser perseguido junto con su familia gracias a los mitos y cuentos que de ellos hablaban los cuales no eran pocos. Por eso se esforzaba tanto en negar lo que era al grado de incluso haber perdido totalmente la capacidad de transformarse, atrapándose a si mismo en esa pequeña y frágil forma que, irónicamente, lo mantenía protegido al ocultarlo de las miradas inexpertas de los seres humanos haciéndolo pasar por un chiquillo mas del montón.

Ante las primeras palabras de Eliwood, acompañadas de esa mueca que Nils confundió con repudio no pudo evitar sentir una punzada dolorosa en el pecho. Al final sentía que era lo mejor para ambos pero el pensar que tendría que alejarse del pelirrojo lo llenaba de una profunda tristeza que no podía expresar con palabras. Si, el era un monstruo con forma humana, un impostor cobarde que se escondía tras la fachada de un inocente niño para poder sobrevivir a un mundo que odiaba y al haber sacrificado a su mejor amigo para seguir con aquella vida sin sentido merecía todo aquello y mas como penitencia.

- De... verdad piensas eso? -

Nils abrió los ojos totalmente cuando el pelirrojo prosiguió con sus palabras notando como su semblante cambiaba a uno totalmente emocionado al comprender que tenia enfrente a una criatura de la cual los humanos solo conocían en cuentos e historias. Las cálidas manos del marques se posaron sobre las suyas mientras este le pedía que confirmara lo que parecía ya saber de sobra e incluso con la mano izquierda toco suavemente el área de sus rodillas comprobando que el tacto de su piel seguía siendo frió. El niño de cabello verde lanzo un suspiro lleno de resignación mientras que dejaba caer su cabeza pesadamente en el pecho del pelirrojo, sintiéndose totalmente derrotado por el y su buen corazón que no parecía flaquear siquiera en presencia de un monstruo antiguo.

- Lo que dicen sus libros es mentira Lord Eliwood.... Eso que ustedes llaman "La gran batida" como si hubiese sido un épico enfrentamiento entre humanos y dragones fue en realidad una masacre. La mayoría de nosotros no deseábamos pelear y aun así fuimos perseguidos y exterminados por los seres humanos. Puedo asegurarlo de primera mano, actualmente soy el único sobreviviente de aquel conflicto aun que no tiene por que creerme, por supuesto. -

Respondió el joven bardo posando sus manos a ambos lados de su cabeza mientras que comenzaba a aferrarse de las prendas del marques con cada vez mas fuerza conforme iba a hablando y su voz comenzaba a quebrarse. Se sentía vulnerable al haberse expuesto de esa manera, sentimiento al cual no estaba acostumbrado y le recordaba lo frágil que era realmente, por eso buscaba refugio en ese hombre mayor que el en apariencia física pues de alguna extraña manera se sentía seguro estando a su lado.

- Se supone que ustedes nos odian, que nos temen lo suficiente como para no permitir que ninguno de mi especie quede vivo. Entonces... por que? *Snif* Por que tu eres tan amable conmigo aun sabiendo lo que soy?, por que no me tienes miedo?, por que insistes tanto en protegerme cuanto cualquiera en tu lugar me querría muerto?, respondeme Eliwood!!!!!, POR QUE?!!... por que?... -

No sabia como lidiar con sentimientos tan opuestos que chocaban y se arremolinaban en su mente y corazón con tanta fuerza, no comprendía como es que alguien podía aceptar con tanta emoción y agrado a una criatura como el, por que sentía tantas esperanzas después de pasar años resignado a su mala suerte. Al principio le daba pequeños golpecitos con los puños cerrados en el pecho intentando descargar todo lo que sentía en ese momento, después solo se limitaba a gimotear mientras buscaba acurrucarse en sus brazos y las gruesas lamias escurrían de sus ojos cristalinos atravesando sus mejillas de aquel notorio color carmín. Habia cargado con ese peso mucho tiempo y por fin, aun que fuese solo por un momento, encontró un poco de consuelo y refugio en los brazos de aquel hombre amable.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Lun Jun 20, 2016 4:32 pm

Estaba en lo correcto. La ansiedad en los gestos del pequeño y la reacción que finalmente mostraba le decían que estaba en lo correcto, que era precisamente la clase de criatura que Eliwood había mencionado. Su misterioso invitado era un dragón. Un hecho tan increíble como aquel gran mundo podía permitir, y sin embargo, uno que Eliwood no estaba cuestionando siquiera. Podía pedirle mayores demostraciones que esas, tan sólo su anormal temperatura y su palabra, pero no lo hacía. No creía necesitarlas. Creía en lo que Nils confirmaba, aún ocultando su rostro de vista al dar la frente contra su pecho. Se lo dejaba bastante claro. Y en ese momento, no se trataba de la ingenuidad característica del marqués, sino de una decisión conciente y firme de creer en el otro. - Entonces, sí eres... - Exhaló, sin necesidad de más.

Suponía que podía tratarse de egoísmo. Cualquier hombre como Eliwood, enamorado del misticismo fuera de las cuatro paredes de las que nunca había podido alejarse, ambicionaría que algo como aquello le encontrase. La vida en su molde cerrado y restrictivo jamás le había hecho infeliz, mas sí había dejado en él un incurable deseo por lo misterioso, lo mágico y lo fantástico; todo lo que Nils súbitamente representaba, como salido de una de sus novelas favoritas. Querría que la historia del bardo fuese cierta por sobre todas las cosas. No obstante, sabía que se trataba también de comprender, de tener al fin una explicación para el delicado asunto que tanto parecía atormentar la mente del joven. Podía inclusive tratarse del gusto que admitía que tenía por proteger, y la posibilidad de que Nils finalmente le permitiese hacerlo. Todo le inclinaba a aceptar aquella como la verdad; el bardo era especial de alguna forma u otra, había sido aparente desde el principio, y aquella era la demostración.

No obstante, no se le daba mucho tiempo a tomar en una luz positiva lo recién aprendido. Aquel pequeño cuya edad ahora se le hacía incalculable, por supuesto, poseía conocimientos que a un hombre de tiempos recientes le eran sorpresivos. Peor aún: lo que Nils decía iba en directa contraposición a lo que Eliwood había creído saber sobre dragones y sobre la antigua guerra contra ellos. En las historias, la poderosa raza dragón jamás había sido descrita como víctima. Al contrario, si bien no habían explicaciones completas para los sucesos del amanecer de los tiempos, todo apuntaba a que habían sido los culpables de lo que en ese entonces había ocurrido. Difícil mantener esas ideas, sin embargo, si tenía a un testigo verdadero diciéndole lo contrario; alguien que se aferraba a la tela de su ropa y le retorcía el corazón en lástima. No podía no creerle a Nils. Aún así, volcar todo lo que había creído entender sobre Elibe no sucedía con la facilidad que debería.

- ¿Una... masacre? ¿Acaso los dragones no deseaban pelear? Enfrentarse a los humanos en una guerra, como cualquier otra... - Repitió con desconcierto, bajando la voz inconscientemente. El asunto no sería fácil de comprender si un tercero llegaba a oírlo, prefería evitárselo con una mirada cuidadosa derredor y un tono de voz leve. Inclusive para él era difícil de aceptar. No porque comenzara a dudar del bardo, sino porque cambiaba en demasía visiones que siempre había tenido. Sintió que le costaba sacar su voz de su garganta, así como le costaba pensar con rapidez. - N-No sé por qué nuestros ancestros hicieron lo que hicieron. Nunca se ha conocido el motivo por el que inició La Batida, si acaso territorio, riquezas, o una simple incapacidad de coexistir... no lo sé. Sólo se me ha enseñado que ocurrió, y que resultó con la victoria de la humanidad. Lo siento mucho, no sé qué debería decirte... - Habló con lentitud, atinando apenas entonces a moverse. Los gestos de Nils se le antojaban transparentes en lo que buscaban de él, y no debía fallarle en responder. Impávido a los golpecitos de sus puños, bajó los brazos para rodearle la cintura con estos, resguardándole de forma un poco más cerrada allí.

- Quiero creer en ti, si dices que así es como ocurrieron las cosas. Es difícil, lamento mucho que lo sea, pero quiero creerte. ¿En quien más podría creer, sino alguien que lo ha visto todo? - Dijo, convenciéndose a sí mismo en el proceso. Aceptar que la historia estuviese errada no sería simple, pero era algo que dejaba para una tarde solitaria de mucho después, en la privacidad entre él y sus ideas, solamente. Cerró los ojos y agachó la cabeza un poco, contra el cabello verde agua del bardo. - Eso querría decir que te debemos... tantas disculpas. No puedo pretender compensar por todo, especialmente si has estado aquí, entre nosotros los hombres, desde los tiempos de La Batida. Han sido demasiados siglos así y ha de ser ya imperdonable. Aún así, tienes mis disculpas, y... si de algo te sirve, mi verdad. - Su voz bajó cada vez más, un tanto tensa. A su edad, ya no era un hombre que acostumbrase exponerse, demasiado pendiente de los demás como para anteponer sus ideas o sentimientos propios. No solían tener tanta relevancia. No obstante, con Nils en esa vulnerable posición y pidiéndole motivos, responderle con palabras elegidas o mentiras necesarias habría sido peor que incorrecto. Le acercó un poco más, murmurando sus palabras contra el cabello de inusual color. - No he querido cuidar de ti porque parecieras necesitarlo, es claro que has podido hacerlo bien a solas, sino porque yo he querido. No me parecía justo dejarte a solas con todo. Quizás es sólo lo que a mi me hace sentir mejor, o porque es lo que creo que debo hacer con todos quienes pisen mis tierras, sin embargo... si soy completamente sincero, también ha sido por mi. Cosas muy extrañas ocurrían en torno a ti y quería descubrirlas. He estado casi toda mi vida en este mismo castillo, y aunque sé que cosas como esta existen por doquier en el mundo que ahora tenemos, nunca he podido buscarlas o verlas. Y ahora el mayor mito de Elibe, lo más fantástico que podría haber hallado, apareció frente a mi. En los más egoístas términos, me bendice tu llegada. Otra vez, lo siento. - Pero al menos, no queda nada que te oculte, fue el pensamiento que precedió a la franca confesión del hombre, manteniendo la cabeza gacha en disculpa. Al menos, dejaría que el dragón le entendiese por completo.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Nils el Mar Jun 28, 2016 3:51 am

Las gruesas lagrimas recorrían las mejillas del bardo mientras escuchaba las palabras contrarias. No le sorprendía que hubiese sido educado según los estándares humanos y era consciente que el declarar lo que sabia respecto a la guerra hace muchos siglos atrás lo pondria en la posición de loco a los ojos de cualquiera, en el peor de los casos como el reclamo de una lagartija antigua resentida por que su raza perdió una batalla importante. No pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa en cuanto el otro termino de hablar, apoyado contra su cabeza mientras sentía el aliento contrario mecer un poco su cabello.

- Ya podrías haber dudado poco al menos pero gracias por creerme.... Oh, pero no se te vaya ocurrir decirle a nadie mas lo que acabo de revelarte o van a pensar que estas loco. Es un tema ya muy viejo y no quedas mas como yo así que esta bien que la historia se quede como esta, me basta con que tu y yo lo sepamos. -

Comento con un suspiro resignado acomodándose un poco de lado para acurrucarse en el pecho del marques, cerrando los ojos un momento mientras que el rítmico latido de su corazón lo hacia sentir extrañamente tranquilo. No lo diría en voz alta pero se sentía feliz en ese momento, liviano como si le hubiesen quitado una enorme carga de encima.... alguien mas lo aceptaba pese a saber lo que era, alguien mas le mostraba afecto sincero y para alguien como Nils, eso siempre era bien recibido.

- No es necesario disculparse, los humanos que le hicieron daño a mi familia en la época de la batida hace muchos siglos que están muertos así que todo esta perdonado. Mentiría si le dijera que no hubo un tiempo en el que odiaba a los seres humanos pero al final comprendí que no todos son malas personas. Así que descuida, la deuda que ustedes tenían para conmigo ha sido saldada hace mucho tiempo. -

Era el quien ahora le debía una disculpa al pelirrojo pues pese a todo lo que Elbert hiso por el al final no pudo llevarlo de regreso a los brazos de su hijo como tantas veces imaginaron... era un dragón pero al mismo tiempo una criatura frágil y sin fuerzas, alguien que en numerosas ocasiones había fracasado en proteger lo que mas amaba y ahora tenia una oportunidad para redimirse.

- Si te digo la verdad perdí la capacidad de regresar a mi forma verdadera hace muchísimo tiempo, lo siento pero lo mas místico que veras de mi es la baja temperatura de mi cuerpo... Mi habilidad con la flauta no creo que cuente por que eso es algo que cualquier humano puede hacer, que puedo decir?, soy un monstruo algo soso. -

Alzo la mirada dibujando una amplia sonrisa en su rostro dedicándosela al marques, pocas veces se daba la libertad de sonreír de forma tan sincera y ese en especial seria un regalo que le daría al pelirrojo de ojos celestes.

- Puedes considerarme tan normal y aburrido como cualquier otro humano que conozcas... aun así, si lo deseas podría quedarme aquí una temporada. Quien sabe?, a lo mejor y sigo teniendo algo de místico y yo ni enterado -

Soltó una pequeña risa, sabia de sobra que había perdido completamente sus poderes de transformación y por mucho lo prefería así, se había acostumbrado tanto a su cuerpo humano que le resultaría incomodo de otra forma... aun así quería hacer feliz a Eliwood así que si el quería misticismo daría lo mejor de si para dárselo.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Sáb Jul 09, 2016 12:21 pm

No pudo evitar reír un poco, amortiguando la voz suave pero profunda contra el pequeño. Sí, podría haber dudado un poco más antes de creerle, pero aquello simplemente no iba con él. Supuso que alguno de aquellos días, Nils le conocería lo suficiente como para saberlo; ignorante, claro, a cuanto el bardo realmente sabía de él y qué tan profundo le veía su atenta mirada. Parecía un poco más calmo en ese entonces, mas el hombre no se atrevía aún a darle distancia, o no veía motivo de hacerlo. Por agradable que fuese la cercanía, debía pensar en la practicidad también; entre más se mantuviesen de ese modo, más podrían continuar hablando en voz baja, inaudible a cualquier habitante del castillo que circulase por las cercanías. Mejor guardar discreción y resguardarle aún, bastante oculto en el espacio entre sus brazos y contra su pecho; resultaba algo desconcertante aún no sentir que tomara mucha temperatura allí, le daba la impresión de que debía acercarle más y cuidar mejor que estuviese cubierto, inclusive sabiendo que no haría mucha diferencia.

- Lamentablemente, lo sé. Sería demasiado difícil cambiar las cosas ahora. - Respondió, plenamente consciente de que hablaban de la historia como era contada y enseñada en todo el continente. Podía ser ingenuo en muchos aspectos, mas no era inculto, comprendía cuan profundo corría la influecia de las historias contadas y no veía, por lo pronto, modo en que un hombre fuese capaz de modificarla. Agrio reconocimiento. Aún peor parecía sumando lo que Nils decía en ese entonces, descartando con tanta calma lo sucedido en el pasado. - Sin embargo... ¿estás realmente bien con todo ello? Ha de ser verdadera sabiduría la tuya, en hallar perdón para los descendientes de quienes cometieron tan nefastos y penosos errores, pero aún así... no parece correcto. Es un pecado que aún deberíamos cargar. No parece justo que suceda y pase así, sin más, sin siquiera nombrarse. ¿Estás seguro de que está bien? - Eliwood se separó lo suficiente para bajar la vista un poco, aún sosteniéndole con los brazos alrededor del joven, los dedos entrelazados en su espalda baja para mantenerle a resguardo. - Al menos yo, quiero encontrarme con esa verdad. No hay más como tú en Elibe que conozcan estos asuntos, pero los hay en otros sitios. No es inalcanzable. - Dijo, sospechando enseguida que sonase ingenuo otra vez. Negó con la cabeza levemente. - Ah, pero esas son las ideas descolocadas de un hombre ignorante. No les prestes mucha atención. -

Todavía habían muchas ideas apresuradas y dudas que organizar en su mente, quizás se apresuraba. Muchísimo de lo que quería hablar con Nils, mucho también que habría querido comprobar o ver con sus propios ojos; presenciarle cambiar su aspecto por el de la criatura que realmente era una de esas cosas, aunque una que debía de descartar ya. Supuso que no era grave, habían muchas otras cosas aún. No obstante, el modo en que el bardo se refería al asunto le dejaba menos que contento; y habría mostrado un gesto de desaprobación, si fuese capaz de hacerlo ante la sonrisa que el pequeño le daba. Dragón antiguo o no, su físico afectaba la forma en que Eliwood le veía, no conseguiría ser severo. Sólo pudo decírselo con suavidad. - Por favor no te llames así. Estás bastante bien de este modo. Aunque es algo que me habría gustado ver alguna vez, este aspecto es mucho menos sospechoso, ¿cierto? - Y querría preguntar de sobra sobre eso también, pero realmente tenía que ordenar sus pensamientos antes de. Estaba seguro de que había más misticismo allí del que Nils daba crédito. No obstante, en retrospectiva, algunas de sus palabras merecían inclusive más atención que eso.

Estaba dispuesto a dejar de huir, al menos por el momento. Eso era lo que había oído. Reprimió el deseo de apretarlo en un abrazo; tenía inculcado evitar ser invasivo a toda costa y no podía ir en contra de aquella naturaleza ahora. Su mirada se iluminó en emoción, mas no supo hacer más que alzarse cuidadosamente del lugar, ayudando al aparente joven a ponerse de pie también; con él parado en el suelo del patio y alzando a Nils sobre la banca de piedra, le quedaba a una altura bastante más cómoda. Tomando una de sus aún frías manos, inclinó la cabeza ante él al depositar un beso sobre los nudillos, lo más expresivo que podía permitirse ser, de momento.

- ¡Sí! ¡Me encantaría! Serás mi invitado de honor, no es necesario que nadie sepa detalles sobre ti o sobre nada. Sólo serás mi invitado, el resto quedará entre nosotros. Oh, y quisiera que permanezcas al menos por la estación... pero... - Se irguió nuevamente, bajando la vista un poco. Se adelantaba de sobra. Su estación estaba ya bajo planes, la clase que resultaba absolutamente imposible cambiar. - Aah, qué más quisiera. Sin embargo, pronto debo dejar este castillo y... no he de asumir que me esperarías aquí, ¿no? - Dijo, aunque consideraba la pregunta ya retórica. Habría sido mucho pedir. - Tanto yo como mis caballeros debemos de viajar fuera de Elibe para unirnos a un ejército mayor en Akaneia. Nos espera una temporada o dos en batalla. Si las cosas salen bien y el destino así lo desea, volveremos a Lycia eventualmente, pero tomará tiempo. No sería correcto hacerte aguardar. -
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Nils el Jue Jul 21, 2016 5:51 am

Nils lanzo un pequeño suspiro, lo que había sucedido en la guerra era agua pasada, muy pasada de hecho y aun que en su momento tuvo su importancia para el niño actualmente no era más que un mal recuerdo, una herida cicatrizada por el tiempo y la resignación. Aun así, antes de poder decir cualquier cosa fue alzado para quedar de pie en la banca mientras el pelirrojo le besaba la mano prometiéndole convertirse en su invitado de honor. El bochorno que el chiquillo sintió tanto con las palabras como con las acciones ajenas fue tal que el cabello de la nuca se le erizo totalmente y el rostro de Nils se coloreo de un color carmín tan intenso como el de una manzana madura.

- P-pero que dices?, si llegas con un vagabundo como yo y lo conviertes en invitado de honor llamare demasiado la atención. N-no sé si lo has notado pero debo guardar un perfil bajo... -

Protesto el chiquillo sujetando la mano besada con la otra hablando bastante nervioso y con el corazón latiéndole a mil por hora, como era posible que Eliwood pudiera hacer algo tan vergonzoso sin quiera dudarlo o verse afectado?, los nobles sí que eran humanos extraños.

- Mas que un invitado de honor mejor permíteme trabajar aquí, tendría mas sentido. Un noble marques que le da empleo a un pobre pero talentoso bardo vagabundo, si, esa es una historia mucho más discreta y fácil de digerir. -    

Nils se cruzo de brazos volteando la cabeza hacia otro lado en un inútil intento de que el rojo en sus mejillas no fuera notorio y por otro lado ocultar la felicidad que le producía el que alguien pareciera alegrarse tanto por el hecho de quedarse aun a sabiendas de lo que era.

- Ohhh.... no tienes ni idea de lo que pides, siéntete afortunado de no poder verme en mi forma verdadera. Soy inmenso, tanto que mis colmillos miden lo mismo que tu brazo extendido y mis zarpas son tan poderosas que pueden destrozar témpanos de hielo sin esfuerzo.... los tuyos no nos llamaban "monstruos" por nada. Aun así me veo en la necesidad de aclararte que pese a nuestra apariencia y tamaño los dragones de hielo no comemos humanos como dicen en sus libros ni tampoco somos criaturas violentas, o al menos ninguno que yo conociera. Si te digo la verdad prefiero mil veces un bollo de crema frio a un soldado en armadura, no es que me pueda comer a nadie con este cuerpo de todas maneras y tampoco deseo intentarlo. -

No era que prefiriese hablar abiertamente de ese tema en particular pero algo en aquella emocionada y brillante mirada azulina le incitaba a contarle más del asunto. Quería hacerlo feliz y quizá aquello era la mejor forma de hacerlo, pagar la deuda que tenía con su padre por todos aquellos días en los que le contaba de Pherae, su gente, sus costumbres y por supuesto, de su hijo soñador.

- Por otra parte, se que ya te lo he dicho pero quiero que te quede claro: Ustedes como raza no le deben nada a la mía. No te sientas culpable por lo que hicieron otros, por otra parte he de admitir que quizá, solo quizá si que existieron dragones malos que propiciaron la guerra. Murieron muchos de los míos pero también murieron mucho de los tuyos, en una guerra nadie gana a final de cuentas. -

Comento el chiquillo bajándose del banco de piedra con cuidado de no lastimarse de nuevo el tobillo, tomando a Eliwood de las manos y agachando ligeramente la cabeza.

- Y que si no estoy bien con ello?, si me hubiese decidido a desquitarme con ustedes por todo lo que me hicieron sus antepasados no ganaría nada... mi familia no regresara y al final solo arruinaría las familias de otros, habría mas huérfanos como yo que crecerían con el corazón lleno de odio y el ciclo se repetiría eternamente. Es verdad lo que dices, no es justo... pero tampoco es justo para ustedes. -

Alzo la mirada dedicándole nuevamente una sonrisa, esperando que lo entendiera. De entre todos, Eliwood es quien menos debería sentirse culpable... deseaba decirle lo de su padre pero no encontraba el valor para ello, como podría decirle algo así?.

- Por lo de tu viaje, piénsalo un poco. De verdad crees que a alguien como yo le importa el pasar del tiempo?, no me molesto siquiera en contar los días por lo que es probable que estés de vuelta para antes de que me de cuenta. Podre quedarme mientras sea discreto... aun que si te sientes culpable por dejarme aquí siempre puedes pedirle a la cocinera que me de doble ración de postre en cada comida. Quien sabe?, un montón de chocolates y caramelos bien podrían llenar el hueco que me dejaría tu ausencia. -

Al decir eso ultimo una amplia sonrisa infantil se dibujo en el rostro del niño con la esperanza de que su pequeño chantaje funcionara, después de todo y aun que no lo admitiera abiertamente el bardo era un verdadero fanático de los postres y golosinas. Era probable que le diese una negativa pero nada perdía con intentarlo.
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Eliwood el Mar Ago 09, 2016 3:06 pm

Pedirle a Eliwood hacer un poco menos de revuelo era lo mismo que pedirle manzanas a la viña. Pese a lo bueno que pudiese ser en sutileza y hasta en ocultar cosas, simplemente no había modo en que se alejase de los protocolos vistosos a los que estaba acostumbrado. Hacer revuelo por un invitado de honor y revestir todo el asunto de un tinte llamativamente fino le parecía sólo lo natural; Nils era afortunado de tener su propio buen juicio y su experiencia en la cual apoyarse, pues si era por Eliwood, jamás habría estado peor oculto. Cuando el bardo le corrigió, inclusive él debió reconocer que su método sonaba mucho más sensato. Supuso que sería mejor decantarse por esa idea. Sin problema alguno respecto a obedecer el consejo del pequeño, asintió enseguida. - Lo siento, lo siento, me he emocionado de sobra. Lo haremos a tu modo, pues. Estás contratado como músico por el tiempo del que dispongas. - Dijo, satisfecho y dispuesto a tomar con seriedad aquel acuerdo. Si así funcionaría su fachada, le daría en qué ocuparse y no omitiría la parte del pago, sólo dependía de cómo se diesen las cosas de allí en más.

Ahora había más de una cosa vinculando al bardo con él. De acuerdo a la forma en que se mostraba en ese entonces, sonrojado y un poco evasivo, Eliwood asumía que le hacía feliz; impresionante que una criatura de cientos de años todavía pudiese reaccionar así a una novedad y algo de básico buen trato, pero era mejor para él así. Se le antojó transparente y obvia su evasión al intentar verse como una bestia abominable en su forma verdadera, tanto que ni siquiera fue capaz de fingir una expresión de sorpresa o de temor para contentarlo. Estaba demasiado interesado como para eso, sincera y completamente interesado en cómo se vería el día en que consiguiese cambiar de forma. Sonaba como las rendiciones artísticas los mostraban, con enormes colmillos y zarpas que superaban fácilmente a las armas de sus oponentes humanos; era más heróico el hombre que vencía en enorme desventaja que un ganador obvio, por lo que las pinturas épicas adoptaban mayor valor para él al saber que así era. No obstante, nada superaría ver al mito con sus propios ojos, tanto en el modo en que lo veía en ese entonces, como esperaba verle en su verdadera forma algún día. Sería lo segundo más increíble en suceder en su vida.

- ¿Sí...? - Con clara emoción le instó a continuar esa explicación, todo menos disuadido. Contra su curiosidad, parecía que hasta allí llegaban los detalles respecto a dragones. Aún así, toda palabra salida de Nils mantenía su atención, pues todas le enseñaban un poco más de una época distante y de secretos fuera del registro de la historia. También de la gentileza y el pacifismo que el pequeño sostenía, tan fascinante como todo lo demás, pues reflejaba sus verdaderos años. Era alguien de quien tenía demasiado por oír aún. - Oh, querido. Quien gana la guerra es quien se lleva el derecho de contarla. Es mucho lo que los hombres hemos ganado. Pero reconozco tus intenciones, como sé que tienes razón... -

Hizo amago de ayudarle a bajar, mas parecía que el joven dragón se encargaba por sí mismo. Al menos, le sujetaba las manos. No se estaba dejando ayudar del todo, pero ese era un progreso digno de notar. El movimiento regresó a Eliwood la efímera duda respecto a si debía soltarlo y si lo perdería de vista en cuanto lo hiciese, temor que le mantuvo tenso y rehusándose a soltar los pequeños dedos entre los suyos; al contrario, rápidamente le atrajo hacia sí como si le detuviese de irse en otra dirección, afirmando las manos con una terquedad que reconocía muy poco en su propia persona. - Por favor no-- - Comenzó a decir de inmediato, antes de reconocer que no era eso lo que estaba sucediendo. Por un momento, se había exaltado y no dudaba que el gesto hubiese sido terriblemente descortés. La respesta de Nils era otra, una forma un poco evasiva de decir que no le molestaría quedarse y que allí estaría, pero una buena respuesta al fin y al cabo. El marqués se corrigió enseguida, con una sonrisa poco segura, avergonzado de su propio comportamiento. - Oh... ya veo. Lo siento, es razonable que todo esto sea leve para ti... - Habló en voz baja, convenciéndose de soltar. No podía imaginar como era percibido el tiempo desde los ojos del otro, pero le creía. - Entonces sí, deseo que me esperes, al menos un poco. Sabrás cuando partir sin aguardarme, si llega la primavera y no he aparecido. Hasta entonces, ¡por supuesto que tendrás todo lo que quieras! ¡Dejaré instrucciones muy claras! - Dijo con total convicción; esa sería un poco de su disculpa por la forma en que acababa de actuar. Querría hacer feliz al bardo en la forma en que pudiese, y si era cierto que su ausencia dejaría cierta mella, pues más aún. No estaba por negarle absoltamente nada a ese rostro y esa sonrisa. Contaban con un control sobre él del que Nils probablemente no tomase consciencia.

Al fin le soltó, llevando sus manos tras su espalda y enderezándose para regresar a un semblante un poco más lejano, más normal de ver entre el marqués y un vasallo cualquiera. Era consciente de que había estado demasiado emocionado y demasiado encima del muchacho por los últimos minutos; debía comportarse un poco mejor, antes de arriesgarse a hacerle cambiar de opinión. Le dio un tanto de espacio, gesticulando al camino en el patio y la entrada de regreso al castillo. - Entonces, volvamos dentro. La jornada aún no finaliza para mi, y tú debes de darle descanso apropiado a tu tobillo, de una vez por todas. - Sugirió, pues el atardecer se transformaba cada vez más en oscuridad a su alrededor; y sus tareas por el día no estaban cerca de completas. Hizo amago de dar el primer paso, mas enseguida dudó. Frunció el ceño levemente y se atrevió a preguntar, franco y directo. - ¿Puedo contar con que no desaparezcas el instante en que te pierda de vista? -
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Re: Memoriales y obras de arte [Privado; Nils]

Mensaje por Nils el Mar Ago 09, 2016 6:25 pm

Nils lanzo un pequeño suspiro esbozando una pequeña sonrisa, era la primera vez que alguien se emocionaba tanto por tenerlo cerca y más aun a sabiendas de lo que era en realidad pues no dudaba que el pelirrojo le hubiese creído. Era una sensación cálida y agradable la que invadía su pecho, sentirse querido y apreciado aunque fuese un tanto más apasionado de lo que podría esperar le agradaba. Más aun, ahora tenía un empleo fijo y un techo seguro donde dormir pues confiaba plenamente en el marques aunque no tanto en los sirvientes…. Ya pensaría en algo para evitar algún posible y fatídico atraco.

Antes de poder decir cualquier otra cosa Eliwood lo sujeto contra sí mismo antes de poder decirle que efectivamente se quedaría a esperarlo, le debía eso al menos no solo por su padre si no que, punto y aparte el hombre junto a él le había salvado la vida la noche anterior, sería un ingrato si aun con eso le negara cualquier cosa al de ojos azules. Aun así, el bardo logro explicarse de forma más o menos apropiada, no era su fuerte ser directo pero tampoco era algo que le apeteciera mucho cambiar sobre su persona de todas maneras.

- Me consiente demasiado mi Lord, no es que me moleste de todas maneras ♪

Comento de forma juguetona ante la afirmativa que le dio a su petición acerca del postre, aquel hombre era tal y como se lo habían descrito, gentil, soñador, algo ingenuo pero a la vez diligente, alguien en quien confiar plenamente aun en las situaciones más adversas. Le hubiera encantado conocerlo siendo más joven, seguro habrían podido llevarse igual de bien o quizá hasta un poco mejor.

- Acepto humildemente el empleo que me ha ofrecido mi buen señor, si tiene alguna petición o encargo para mí no dude en hacérmelo saber.

Aquello era más que nada para formalizar el acurdo adquiriendo el porte y respeto adecuado en un vasallo. No quería favoritismos ni sentirse más especial que el resto, de hecho, de dársele la oportunidad de vivir una vida normal la tomaría sin dudarlo… aun así, ya había alguien más que sabía su secreto, uno que para variar no quería matarlo más con ello podría asegurar que nunca seria visto como un chiquillo común y corriente frente al marques…. Bueno, cualquier cosa que lo hiciera feliz.

- Le prometo que no habrá más intentos de escape por mi parte, mi Lord. Volveremos a vernos en cuanto usted termine sus asuntos así que puede quedarse tranquilo. De momento descansare lo que haga falta para así poder hacer mi trabajo adecuadamente.

Comento sonriendo de forma muy amplia, encaminándose hacia el interior del castillo de Pheare siguiendo de cerca al pelirrojo, al abrirse las puertas de aquella fortaleza el chiquillo le dio la bienvenida a una temporada tranquila y feliz….. por lo menos hasta que el colmillo encontrase la manera de arruinarlo nuevamente.
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