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Aun que el zorro se vista de seda, esclavo se queda [Entrenamiento][Priv. Faysal]

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Aun que el zorro se vista de seda, esclavo se queda [Entrenamiento][Priv. Faysal]

Mensaje por Artemis el Dom Mar 13, 2016 7:16 am

Habia sido una persecución acalorada desde que abandono apresuradamente el baile de la viña, no era para menos después del escándalo causado en dicho evento por lo que se vio forzado a abandonar la ciudad principal y refugiarse en el bosque mientras que la conmoción se calmaba. Intento por supuesto regresar varias veces pues le prometió a su felino amigo el reencontrarse en la posada  pero el lugar estaba bajo muy estricta vigilancia y no deseaba poner en riego a su compañero por lo que desistió y regreso al bosque de momento. No era un perro totalmente faldero, gracias al lobo salvaje con el que paso una temporada había aprendido a cazar por su cuenta y en comparación con el infernal Hatari sobrevivir en aquel abundante bosque era casi tan placentero como pasear por los jardines reales de Altea.... solo que aquí de haber pavos blancos si que podría incarles el diente sin temor a ser reprendido.

En su forma animal Artemis era un bello ejemplar sin comparación a otros de su especie, un hocico ligeramente mas largo y rasgos finos algo afilados, ojos rasgados de un color celeste profundo y brillante cuya mirada era casi hipnotizarte, un pelaje de un blanco puro y brillante pero de aspecto mullido, esponjado adornado con marcas azul celeste manteniendo siempre la elegancia y un porte único como poesía en movimiento. Traía puestas ropas bastante costosas por lo que de momento el laguz había optado por mantener su forma animal y así evitar ensuciarlas, ademas de que era para el mucho mas sencillo moverse en ese aspecto tratándose de terrenos tan irregulares como esos. Un par de días habían pasado desde entonces y Artemis llegaba preguntarse si Under aun se encontraba en la posada esperándolo, lo dudaba pues ambos acordaron seguir sus caminos si el otro no aparecía después de un tiempo y francamente el lobo sabia que hasta ahora paso bastante.

El joven laguz de pelo blanco se acerco entonces al rió mas cercano para beber algo de agua dispuesto a seguir su camino para regresar a su ahora considerado hogar en Altea, imaginando que podría hacer para que lo dejasen entrar al castillo sin el distintivo real.... aun que ahora que lo pensaba quizá solo bastaría con mostrarse pues muchos de ellos ya lo conocían. Entonces entre pensamiento y pensamiento sus largas y puntiagudas orejas se alzaron a modo de alerta al haber escuchado un ruido extraño entre los matorrales.... casi como si alguien o algo lo estuviera asechando. Sin pensárselo mucho el lobo se dio a la fuga para alejarse lo mas pronto posible del lugar pues fuera lo que fuese no parecía tener muy buenas intenciones para con el, su instinto le gritaba que se alejara y no pensaba contradecirlo. Finalmente y habiéndose alejado un tanto el laguz de ojos azules se quedo en silencio unos momentos, prestando atención para escuchar sus alrededores y cerciorarse de que ya no había peligro.


Última edición por Artemis el Miér Abr 20, 2016 10:04 pm, editado 1 vez
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Re: Aun que el zorro se vista de seda, esclavo se queda [Entrenamiento][Priv. Faysal]

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 26, 2016 5:24 am

Viajar estaba siempre a la orden en sus actividades normales, su trabajo, fuera de ser el gobernante de un pequeño territorio en Jehana también mantenía un fructuoso negocio de esclavos. No solo se dedicaba al simple comercio de esclavos conocido y viejo en el mundo, capturar y vender no le sonaba diferente a alguien que corta madera y vender leña, sin alma, sin esencia, simplemente un producto en bruto utilizado para una sola función y luego desechar, esclavos capturados eran comprados solo para hacer trabajos de impacto bajo el temor de un látigo, pocos llegaban a comprender que debían obedecer y terminaban consumidos por el cansancio del trabajo y el peso de los castigos. En cambio, un artesano de la madera puede tomar ese mismo tronco cortado y en lugar de simplemente venderlo, trabajarlo, dedicarle su tiempo y talento para moldear aquel producto en bruto en una obra de arte, un esclavo no era diferente, moldear una personalidad, doblegar un espíritu rebelde no era diferente a tallar poco a poco la madera hasta conseguir la escultura deseada. Su trabajo era mucho más fino que solo cortar árboles, vendría obras de arte, esclavos a medida y gusto del comprador, y como toda buena obra de arte, valía sus pesadas bolsas de oro... por eso mismo estaba allí. Ylisse era tierra de abundancia, o eso mostraban a sus visitantes, nobles de alta alcurnia y por ende alto nivel adquisitivo serían posibles buenos clientes, embeberse un poco en la sociedad y en sus leyes era indispensable para saber como presentar su producto. La hipocresía era formidable, como el producto presentado era el mismo pero frente a quienes se horrorizaban frente a la idea de la esclavitud podía simplemente decir "criados", quizás cambiar un par de palabras más como "capacitación" en lugar de "entrenamiento".

La abundancia de fauna noble en aquellas tierras era sorprendente y en aquella ocasión festiva era ideal para conocerlas y darse a conocer, un continente nuevo el cual explorar y una nueva oportunidad para expandir su cartera de clientes. Las noticias eran de sencillo alcance si se sabía donde buscar así que enterarse de aquella fiesta no fue más que buscar con la mirada a la persona correcta en la taberna donde se quedaba y conseguir entrada fue tan sencillo como mostrar su título nobiliario. Su estadía fue corta, lo suficiente como para hacerse de la información que necesitaba y abrir las puertas que le serían útiles en un futuro, incluso suficiente como para escuchar los murmullos de aquel espectáculo del sorprendente lobo blanco y un extraño individuo estaban dando en uno de los jardines. En compañía de dos de sus esclavos como escoltas se asomó entre la multitud para ver aquella magnífica criatura dar sorprendentes saltos en el aire sorprendiendo a muchos por sus malabares, sin embargo captando la atención de esclavista por razones totalmente diferentes. Aquel laguz era de un valor alto, demasiado como para que estuviese suelto, sin collar a su cuello o brazaletes ni grilletes, el blanco y esponjoso de su pelaje dejaban en evidencia que debía de tener dueño o se cuidaba más que los salvajes y su estructura era mucho más fina y elegante que los demás lobos que veía en Hatari, posiblemente sangre de Alpha, pensó el pelinegro. Manteniéndose cerca observó el revuelo ocasionado por aquella dupla y como eran perseguidos por los guardias, sin necesidad de emitir palabra solo con una copa de vino en su mano y una mirada hacia donde se habían ido, uno de sus esclavos comenzó a seguir al canino. No tardaría demasiado en abandonar él mismo la fiesta en compañía del otro sumiso.

El sigilo por el que eran conocidos los gatos era especialmente entrenado en su esclavo, un felino gris de larga y frondosa cola nevada que en su forma animal era una sombra bañada por la luz de la luna en el bosque, los colchoncitos de sus patas apenas hacían sonido al caminar y las ramas apenas se movían disimuladas con el mecer del viento, por un largo tramo el lobo fue seguido sin notar al felino, solo cuando el esclavo, tigre de bien olfato siguió el rastro de su compañero y comenzó a acercarse a la ubicación del lobo con su amo fue que el que alertó al canino siendo el humano mucho más torpe al moverse entre el bosque. Sus pies vestían unas sandalias de suela de cuero curtido y trenzado de piel de gamo muy suave al tacto y no exactamente ideal para movilizarse en el bosque, mucho menos su toga blanca y túnica bordó que se enganchaba en las ramas más bajas de los árboles y con paciencia el esclavista los desenganchaba y sujetaba así como su cabello negro entrepeinado con largas plumas de cuervo y halcón que daban un volumen espumoso al mismo. Su andar se detuvo cuando llegó a ver a su felino agazapado entre los arbustos, no muy lejos un rio y la silueta blanca alzando su cabeza y huyendo
- Bien hecho, me encargo desde aquí. - felicitó a su esclavo quien retomando su forma humana se posicionó nuevamente a su espalda sin molestar en el avanzar del pelinegro.

Atravesando por un camino de ciervos logró darle alcance nuevamente al lobo, encontrándole nuevamente en su rango de visión estaba seguro que le había visto ya, el tintinear de sus numerosos collares de oro así como sus pasos pesados aunque elegantes no eran como los ágiles y livianos de un laguz. Se acercó lentamente extendiendo sus manos para mostrar que no tenía nada en estas como para lastimarlo, solo colgado de su antebrazo la tela de su túnica que recogía para que no arrastrase sobre el piso
- No te haré daño. Huiste del castillo del Rey de Ylisse y te he seguido. - su voz era suave, algo profunda y masculina, su contextura también lo era pese a su cabello largo y ojos perfilados en una delicada línea de pigmento negro realzando el tono miel dorado de estos. A varios pasos detrás suyo se veían dos laguz felinos, el gato gris y el tigre marrón que, vestidos elegantes aunque simples, se mantenían en silencio y a distancia, el de mayor tamaño siendo el segundo nombrado, portaba una alforja a su cadera de cuero negro con las pertenencias que había llevado a la fiesta. No se acercaron más creciendo la distancia entre ellos y su amo que paso a paso, muy suaves y para nada bruscos, buscaba restar distancia con el laguz asustado, el espécimen demasiado valioso como para dejarlo suelto en el bosque. Una sonrisa afable asomó en sus labios - No pareces pertenecer a un bosque, permíteme auxiliarte puesto que al parecer no puedes regresar al pueblo. Por lo que vi, los guardias te buscan, a ti y a tu amigo. - utilizaba con cuidado la palabra amigo, podría llegar a ser incluso su dueño aquel hombre de larga cabellera gris y presencia que había alterado a sus dos esclavos, pero también se había puesto al corriente y había escuchado la disconformidad del regente de aquel lugar respecto a la esclavitud. A Roma hacer como los Romanos.
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Re: Aun que el zorro se vista de seda, esclavo se queda [Entrenamiento][Priv. Faysal]

Mensaje por Artemis el Lun Mar 28, 2016 6:44 am

Artemis se había refrescado bebiendo algo de agua después de haber escapado una primera vez, no estaba seguro de por que su instinto se altero tanto pero era algo que pocas veces le sucedía y era normalmente prudente el hacerle caso. Sin embargo no demoro mucho para que el gran lobo blanco de mullido pelaje alzara las orejas nuevamente, levantando la cabeza para ver a un hombre elegante descendiendo con ligera dificultad por el terreno tan irregular del bosque. El laguz de ojos azules no pudo hacer mas que soltar un pequeño suspiro de fastidio pues ahora veía claras las cosas y mas aun al ver el comportamiento de los felinos a sus espaldas.

Demasiado callados, demasiado dignos y bien portados, señas claras de total sometimiento que Artemis había aprendido a distinguir perfectamente pues en algún momento el fue igual, un esclavo sin voluntad o ambiciones, solo que las diferencias radicaban en que el fue entrenado para ser un esclavo de exhibición, un ornamento bonito, un trofeo que presumir.... sin embargo los felinos parecían tener asignadas tareas muy distintas a las de actuar de entretenimiento. Artemis estaba ligeramente tenso mas en ningún momento se mostraba realmente agresivo pues mal que le pesara lo tenían muy bien entrenado para no atacar a los humanos y si bien podía pelear contra ellos su cuerpo se contenía ya casi de forma automática para no dar golpes letales salvo que recibiese algún comando muy específico. Estando de cerca se podían notar otros detalles en el tales como el hecho de que las garras de sus patas estaban perfectamente cortadas y limadas, practica común en los esclavos laguz destinados a los espectáculos circenses o exhibición para darles mas estética y hacerlos menos peligrosos. En tamaño era quizá un poco mas pequeño que otros de su raza y sus rasgos hacían entrever que era un lobo bastante joven, quizá uno que apenas esta dejando de ser un cachorro.

- Agradezco su preocupación caballero pero yo y mi amigo estamos muy bien. No tenia planeado regresar a Ylisse así que puede estar tranquilo pues no pretendo causar mas molestias. -

El otro le estaba hablando de forma tranquila y cordial por lo que el protocolo le obligaba a responder de la misma manera, mas aun tenia grabado a fuego en la cabeza que debía guardar la compostura frente a humanos que portasen ropas elegantes o que tuviese modales refinados, aveces de verdad le molestaba estar tan bien adoctrinado pues si bien le ayudaba bastante a interactuar mas fácilmente con los humanos en ocasiones así resultaba ser un completo incordio.

- Soy un verdadero amante de la naturaleza aun que no lo parezca de buenas a primeras, puedo apañarmelas por mi cuenta buen señor así que estaré perfectamente bien si me permite marcharme -  

Hablaba de forma demasiado cordial y correcta aun estando en su forma animal, una verdaderamente anormal tomando en cuenta que los lobos de Hatari solían ser demasiado orgullosos y "salvajes" como para ser amaestrados, tan leales entre si que podían incluso matarse mutuamente solo para no caer en las manos de los adiestradores. Al igual que como seguro sucedia con el contrario Artemis evaluaba al humano conforme este hablaba o se movía, no parecía ser un cazador pues no portaba arma alguna y un tigre, aun que ciertamente letal, terminaría por destrozar a la presa y arruinarla mientras que el gato, veloz a como los conocía carecía de la fuerza suficiente como para doblegarlo en un combate antes de que pudiera acertarle una mordida en la garganta. Tampoco parecía el tipo de noble que gusta de torturar a los laguz solo para satisfacer un enfermizo placer pues de ser así ya lo habría intentado capturar sin importarle el daño que pudiese sufrir su cuerpo. De alguna manera descartar ambas posibilidades lo hacia sentir un tanto aliviado pues era, con muy alta probabilidad, uno de esos humanos que prefiere mantenerlo lo mas impoluto posible.... Si no oponía mucha resistencia quizá y hasta podría salir ileso y campante.

- Entonces mi buen señor, si no tiene mas asuntos que tratar conmigo procederé a retirarme. Que tenga un buen día. -

Dijo el joven lobo comenzando a retroceder despacio sin darle la espalda ni al humano ni a los felinos, manteniendo las patas tensas para intentar escapar si la situación lo requería.... aun que era perfectamente consciente que nunca podría contra la velocidad del gato o la fuerza del tigre pero tenia la confianza de ser mucho mas astuto que un par de títeres sin voluntad.
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Re: Aun que el zorro se vista de seda, esclavo se queda [Entrenamiento][Priv. Faysal]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 30, 2016 9:51 pm

Comenzaba en la delicada danza de la palabra, donde al parecer el canino de blanco pelaje conocía, aunque fuese superficialmente, las intenciones del duque, pues su actuar receloso dejaba en claro que no vendría a su lado a la primera palabra amable y que seguramente ya había tenido malas experiencias en compañía de humanos. Para un animal que se había mostrado tan dado al trato del público en aquella festividad no esperaba menos que al menos mostrase un mínimo de entendimiento respondiéndole con palabras y no simplemente gruñidos de amenaza, estaba seguro que no sería la primera persona que hubiese visto el potencial en él y seguramente tampoco sería la última, se encargaría de que su futuro comprador le viese más que potencial a aquel canino, potencial que cuanto más alto fuese, más alto sería el precio que obtendría.  A la escasa distancia que ahora compartían podía vislumbrar con más claridad las características físicas del laguz, de tamaño menor a un lobo adulto, dentadura blanca y afilada, sus ojos grandes y de claro color, en su experiencia podía aventurar que se trataba de un ejemplar joven y bien cuidado, su pelaje y dientes mostraban una buena alimentación y salud, sus uñas cortadas y limadas denotaban que tenía dueño, o lo habría tenido y quizás estaba huyendo de este. Un rescate era tan bueno como una paga completa y por un animal tan bien cuidado seguro podría sacar una muy buena suma y si aquello no le convencía siempre podía encontrar comprador fácil en otro continente y no dejar rastro detrás, una temporada en Sodoma seguro que afinaría detalles de comportamiento y podría familiarizarse con las habilidades de su mercancía antes de ofrecerla. Oh sí, no vendería a aquel tesoro en una subasta, aquel era la clase de esclavos por los que se hacía renombre en las altas esferas de diferentes partes del mundo, esclavos a medida a pedido del consumidor o delicatessen.

Los labios del patricio se curvaron en un suave gesto comprensivo cuando el animal habló aun manteniendo aquella forma poco civilizada, pero con correctas palabras despertó aún más el interés en el noble de cabellos ébanos, su vocabulario educado reflejaba justamente eso, educación
- Por favor, no podría no preocuparme por quien me ha dado tan grato rato con su espectáculo. -. Se acercó un poco más, pasos delicados que hacían crujir las ramitas y hojas del piso del bosque, sus pies asomaban de la túnica recogida, de no tener el resto de esta colgando de su brazo la misma habría caído contra el piso y arrastrado contra este, el atuendo que cargaba estaba destinado a ser utilizado únicamente en interiores y en interiores tan limpios como lo estaría el salón de un castillo en una fiesta real. - Me gustaría ofrecerle cobijo y si me lo permite, viaje. Si no es su intención el volver a Ylise puede que le interese viajar en mi caravana. Verá, aún tengo que hacer algunas paradas en Akaneia y puede que le sirva viajar en grupo, más si es buscado. - su voz profunda era suave, apenas lo suficientemente alta como para hacerse escuchar pero no para dejar de ser una conversación privada entre ellos, conversación que se disimulaba con el ulular de las aves nocturnas y el silbar del viento entre las hojas.

El par de laguz no avanzaban conforme su amo lo hacía, permanecían en su puesto. El tigre era el que mantenía una postura más firme, espalda recta y orejas paradas hacia adelante, con su atención al lobo y a su amo pero especialmente a este primero por si hacía la imprudente acción de agredir al duque. Sus manos presentaban sus uñas cortadas prolijamente y descansaban sobre la correa de la alforja que cargaba, sus pies, ligeramente separados y también de uñas prolijamente cortadas, vestían sandalias simples acordonadas. En cambio el felino se mostraba más relajado, su espalda ligeramente encorvada, un inicio de sonrisa y ojos avivados que brillaban en la noche, sus orejas grandes y con algunos pelos afilando su punta se movían a cada sonido que había en los alrededores, tras de sí la cola de esponjoso pelaje nublado serpenteaba lentamente parada casi pegada contra su espalda, la tensión en sus piernas indicaba que estaba ansioso de salir a la caza y a diferencia del tigre las uñas de sus manos estaban algo largas, igualmente brillantes, pulidas y limadas, andaba descalzo pero colgando de su cintura, de la tela roja que hacía de cinturón, se veían atadas sus sandalias, seguramente se las había quitado para hacer sus pasos aún más sigilosos. El gato fue el que avanzó cuando el canino retrocedió con intención de irse, su mirada rasgada pasaba rápidamente a su amo y a su presa esperando alguna orden para actuar, sin embargo la orden no llegaba, el sodomita no parecía mostrar intención de hacer uso de sus esclavos.

- Insisto, por favor, reconsidere mi oferta. - su tono fue un poco más firme, más insistente, ya comenzaba a sospechar que las palabras no funcionarían pero no perdía nada con intentar, igualmente su mano libre, descansando junto a su cuerpo se ocultó entre los dobleces de su túnica para asomar a su espalda y hacer un ligero gesto con sus dedos al tigre que recién allí se movió abriendo la alforja y metiendo su mano dentro, permaneciendo así esperando alguna ora orden del pelinegro.
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Re: Aun que el zorro se vista de seda, esclavo se queda [Entrenamiento][Priv. Faysal]

Mensaje por Artemis el Jue Mayo 12, 2016 4:18 am

Artemis meneo ligeramente las orejas al escuchar las palabras contrarias, el hombre era muy insistente sin lugar a dudas y ya que lo había visto actuar en el baile de la viña estaba seguro que ya tendría por enterado el hecho de que estaba entrenado. Mientras el otro hablaba el laguz lo examinaba detenidamente así como a sus sirvientes detrás, el joven laguz de ojos azules estaba al tanto de lo valioso que era su pelaje tanto si estaba vivo como si no por lo que muy probablemente el contrario se abstendría de usar al felino con las garras largas para evitar dejarle marcas o heridas en su fina piel ademas de arruinar su blancura con la sangre que saldría en cada corte.... quien realmente le preocupaba era el tigre pues sus garras estaban limadas lo que le daba a entender que ese no era un cazador como el otro felino mas delgado y con el instinto notoriamente mas activo.

- Es usted un hombre muy insistente mi buen señor, respeto eso. Desgraciadamente tendré que declinar una ultima vez, nada personal en realidad.... pero supongo que mi opinión en realidad poco y nada importa para usted, cierto? -

Sonrió amablemente en su forma canina echando las orejas hacia adelante en posición de alerta y agazapándose ligeramente sobre si mismo como si se les fuera a saltar encima mientras su larga y esponjada cola blanca se balanceaba de un lado a otro con un movimiento elegante, sabia que los esclavos estaban normalmente entrenados para priorizar las seguridad de sus amos por lo cual estos perderían valiosos segundos intentando cubrir al humano si este era amenazado de aquella manera. No había hostilidad alguna por su parte, siquiera gruñía como lo haría normalmente un laguz que se siente amenazado después de todo estaba perfectamente educado para no portarse hostil contra los seres humanos a menos que la vida de su amo corriera peligro o este le diera la orden directa para atacar y en caso de tener que defenderse jamas les atacaría usando fuerza letal, no era voluntario ni mucho menos si que mas bien todas esas conductas estaban permanentemente grabadas en su mente y se activaban de forma casi automática.

Justo cuando pareció que la bestia blanca saltaría sobre ellos les sorprendió dirigiéndose hacia un árbol cercano trepando de forma increíblemente ágil y precisa, saltando nuevamente hacia el otro lado del río en un movimiento elegante ganando impulso con sus patas traseras y dando un pequeño giro antes de caer en el piso. Meneo la cola alegremente mirando satisfecho hacia atrás, los gatos odiaban el agua por muy bien entrenados que estuviesen así que tendrían dificultades para cruzar el río e ir tras el.... pese a esto sabia de sobra que el castaño no se rendiría fácilmente por lo que emprendió carrera para intentar perderles. Artemis tenia plena confianza en sus capacidades y creía conocer lo bastante bien a los humanos como para intuir que seguía después. Y así, el joven laguz de blanco pelaje trepo nuevamente a los arboles brincando de rama en rama con una agilidad demasiado antinatural en un lobo mas que nada con la finalidad de no dejar un rastro sencillo de seguir y con la esperanza de que eso fuera suficiente para perderles.
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Re: Aun que el zorro se vista de seda, esclavo se queda [Entrenamiento][Priv. Faysal]

Mensaje por Invitado el Miér Jun 22, 2016 7:12 pm

La precaución tensó el ambiente, cada músculo del cuerpo del felino de frondosa cola gris estaba en tensión, una sonrisa ladina y mirada afilada se posaba con insistencia en su presa que era el zorro blanco. Ligeramente agazapado se paraba sobre la punta de sus pies, uno detrás de su cuerpo y uno por delante, estaba mostrando claras intenciones de saltar sobre la amenaza que comenzaba a mostrarse ser el canino blanco. En cambio el tigre no mostraba turbación alguna por la naciente amenaza, aún firme en su postura solo con sus orejas alzadas indicando suma atención al individuo, su mano perdida dentro del morral, sin movimiento alguno al ya haber sujetado el objeto que su amo mudamente había solicitado. La comisura del labio del patricio se alzó en respuesta a las palabras del prudente zorro que parecía entrever sus intenciones, fuese por instinto o simplemente por algún error suyo en presentarse ya había perdido la oportunidad de llevarse al animal por las buenas. Era de su conocimiento que los zorros eran criaturas místicas, que sus poderes eran ampliamente cotizados como adivinadores de la suerte y contacto con mundos que eran invisible a los ojos humanos, quizás eran esos ojos que veían más allá lo que habían hecho que sus intenciones se mostrasen como un libro abierto para el animal. Había trabajado con zorros pero nunca se había quedado con ninguno, según había leído eran procedentes de Akaneia, de unas tierras bastante difíciles de acceder por tener como único limítrofe Nohr, un país agresivo con los extranjeros de amplia fuerza militar y para completar, en conflicto con sus vecinos, Hoshido, por lo que el paso a la frontera era casi que imposible, para colmo de males los kitzunes eran tribus ocultas en los bosques de este país por lo que si lograse llegar, quien sabe cuántos recursos debía gastar en buscar y solo Grima sabría si podría llegar a tener éxito y que no fuese todo una pérdida de tiempo y de dinero. Por el lado bueno, su precio en el mercado era sumamente alto, una fortuna que solo reyes podrían permitirse gastar, mayores razones para capturarle y tan sano como fuese posible. Su mano se extendió hacia atrás, hacia donde el tigre seguía parado a poca distancia, acortando esta un paso apenas, tan lento que las hojas ni siquiera hicieron ruido al resquebrajarse bajo el peso del ancho hombre - Tiene razón. Tome mi consejo y acompáñeme, por favor. - intentó una vez más por las buenas aunque su tono ya no era amable sino más bien frío y pesado, ya una orden que una petición pese al "por favor" que precedía tales palabras.

Todo fue sumamente rápido y no necesito orden alguna que el gran felino de orejas redondeadas alzó su mano sacándola del morral descubriendo entre sus dedos un libro de tonalidad púrpura y engarzado en dorado, lanzado hacia adelante el agarre del mago oscuro se apretó contra la portada del tomo y lo llevó hacia adelante. El zorro aún en el aire y su esclavo más delgado, el gato de cola frondoso y orejas afiladas saltó hacia este, abriendo su piel en una estela luminiscente dio paso a su forma animal, pelaje largo y tupido como un algodón grisado, saltó hacia el zorro comenzando la persecución, garras afuera dejó surcos en la tierra cuando cayó a pocos centímetros del laguz en fuga y trepó con habilidad el árbol ganando rápidamente ventaja. Su amo se adelantó hasta el borde del rio, su tomo abierto y su mano extendida hacia adelante, la espesura de la noche se vio más cerrada cuando el humo negro envolvió el tomo y pesado cayó hasta el piso fangoso de la costa, caro calzado arruinándose por el lodo que se le pegaba y manchaba la gamuza de descarne. La voz profunda del duque comenzó a recitar, un cántico ya memorizado que invocaba palabra a palabra la oscuridad que el tomo portaba
-
وسوف تهجئة اسم الظلام كبير من دون فضيحة قد تظهر للرد بصوت واضح و اضح كل المطالب التي يمكن أن تجعل -
a medida que las palabras eran recitadas se alzaban en su mano la oscuridad llamada y como un ser vivo independiente se dejó caer deslizándose con rapidez sobre la superficie del agua para alcanzar al zorro en fuga, como la espesa neblina de un pantano las aguas se volvieron negras y el humo cubrió la superficie rodeando a la víctima, a medida que la mano del mago se cerraba el humo negro se apegaba más al cuerpo del animal comprimiendo poco a poco su interior, cada bocanada de aire que tomaba era la oscuridad que ingresaba a su cuerpo llenando y agotando el aire en sus pulmones. La magia oscura era su mejor herramienta a la hora de ejercer su oficio, la caza de laguz de valor era delicada, las trampas debían ser suficientemente fuertes como para soportar la fuerza de un tigre pero suficientemente suaves como para no lastimar la delicadeza de un ave, cada marca en el pelaje o en la piel en su forma humana era una baja del precio y debiendo de cuidar esto quedaba por sentado que las armas no servían. En cambio el don oscuro mataba sin dejar rastro y dominándolo bien podía llegar a empujar a una criatura al borde de la muerte sin cobrar su vida y después simplemente pasar por el proceso de sanación sin haber afectado el producto.

Erizado y molesto el gato permanecía en la rama sobre el río, mirando de cerca aquella masa de oscuridad de la cual resaltaba el blanco pelaje como un cisne en un mar de petróleo, no se lanzaba a sabiendas del peligro que abajo había y no fue si no el tigre que dejando el morral a un lado tomó su forma animal y poco a poco se metió en el agua, más fuerte que el gato podía resistir el cansancio residual que la neblina negra dejaba en cualquiera que ingresase en esta, por más que el mago se centraba en el zorro no podía evitar que la oscuridad actuase un poco a su manera en donde la dejase alcanzar. Paso a paso el patricio se metía en el río, deteniéndose cuando el agua llegó a sus rodillas, buscaba más cercanía con el zorro y canalizar más su ataque, permitirle tiempo al tigre de llegar para que, como un perro de caza, fuese por la presa.

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Re: Aun que el zorro se vista de seda, esclavo se queda [Entrenamiento][Priv. Faysal]

Mensaje por Artemis el Vie Jul 01, 2016 3:37 am

Había lidiado ya con muchos cazadores de laguz, no en balde logro pasar unos cuantos años en libertad antes de ofrecerse a sí mismo como una mascota a la persona que el considero adecuada con la esperanza de que algún día le haría entender la verdad: Que los suyos no eran animales, ni esclavos si no seres tan pensantes como los humanos y que sufrían barbaries terribles a manos de ellos ya que las leyes en la mayoría de los reinos no los protegían y en algunos lugares hasta lo permitían. según su criterio había dos tipos de cazadores: Los que buscan esclavos y los que buscan pieles, sabia identificarlos claramente después de tantos años y este en concreto tenía todas las pintas de pertenecer al primer grupo. Sus ojos celestes no le habían revelado mucho de aquel hombre pero si lo suficiente, Faysal duque de Sodoma de las lejanas tierras de Jeanna.... nada que pudiera utilizar en ese momento pero le quedaba claro que tenía la ventaja en el sentido en que, de buenas a primeras no intentarían lastimarlo pues las magulladuras y las heridas siempre eran el gancho ideal que usaban los clientes para regatear el precio y, Artemis en concreto estaba no solo en muy buen estado si no que saltaba a la vista con el brillo de su pelaje que se le había dado cuidados especiales tales como buena alimentación, cepillados frecuentes e incluso tratamientos con aceites o lociones.

Justo cuando iba a emprender carrera con la confianza de poder es capar Artemis sintió de improviso una presión conocida en su pecho. Las torturas hechas con magia negra no le eran ajenas, después de todo había sido criado y entrenado en Plegia. En su más tierna infancia sí que llego a recibir mucho castigo físico pero ante las quejas de su dueña por las marcas que quedaban en sus piernas y espalda baja recurrieron a los magos plegianos para amaestrarlo sin dejarle marcas físicas.... por supuesto que, en lo personal, Artemis prefería mil veces una aguja calentada al rojo vivo clavada en su muslo que el hechizo mas leve de esos infames libros.

Controlando su respiración para que entrara la menor cantidad de humo negro posible Artemis relajo totalmente el cuerpo, repantigándose en el suelo en ese mismo lugar. Quería regresar con su amo, de verdad deseaba volver a casa lo más pronto posible pero no era tonto.... podía escapar de cazadores, esquivar flechas y trampas, incluso lidiar con otros laguz pero poco y nada podía hacer contra un hechicero además de que lo único que ganaba oponiendo resistencia era hacer el proceso más doloroso para él.

Su tamaño en aquella forma laguz era inconveniente cuando se trataba de magia obscura pues al necesitar respirar mas aire aquel vapor negruzco entraba con mayor facilidad por sus fosas nasales, le apretujaba los pulmones y lo llenaba de una sensación parecía a las nauseas, aun así el zorro sabia de sobra que aquello sería mucho peor si intentaba levantarse o moverse mucho.... en el peor de los casos incluso podrían matarlo. Le superaban en número y habilidad, vaya fiasco de suerte.

- Me... rindo.... tu ganas.... -

Hablo de forma entrecortada tosiendo un poco por la falta de aire, cavia la posibilidad de que lo soltaran para hacer las cosas más llevaderas pero los magos obscuros tenían la horrible costumbre de ser especialmente sádicos cuando por fin atrapan a su presa. No había cura, no había forma de resistirse, lo único que se podía hacer era intentar soportarlo de la mejor manera posible y esperar a que el otro no se le ocurriera algo más divertido. No planeaba escapar, no en ese momento pues seria inútil.... ahora todo era simplemente ser paciente y buscar la oportunidad adecuada, de momento no le quedaba más remedio que cooperar con la esperanza de regresar al castillo de Altea lo más entero posible.
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Re: Aun que el zorro se vista de seda, esclavo se queda [Entrenamiento][Priv. Faysal]

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 16, 2016 1:38 am

El zorro hacía su mejor intento por escapar lo que dejaba en claro que sabía las intenciones del duque o en el menor de los casos las sospechaba. Era extraño que un esclavista capturase su propia mercancía, acudían a mercenarios u hombres de dudosa reputación que si no lo hacían por la necesidad de dinero solo lo hacían para alimentar su sadismo, estos últimos siempre eran los peores ya que extrañamente entregaban la mercancía en buenas condiciones, no es que los primeros tampoco tuviesen mucho cuidado, pero eran un tanto más cuidadosos, al menos no golpeaban si no era necesario. Cual fuese la razón, era inaceptable para el sodomita dejar sus futuros esclavos en esa clase de manos, el valor bajaba abruptamente con cada herida o cicatriz y por sobretodo devaluaba su trabajo y su propia reputación. Esa era la principal razón por la que el había decidido, ya hacía bastante tiempo, tomar el trabajo en sus propias manos, de paso seleccionar él mismo las presas que necesitaría y dejar pasar las que solo serían una pérdida de tiempo y recursos.

Una sonrisa ladina se exhibió en sus labios al constatar que efectivamente su magia hacía efecto, que la oscura neblina cubría la superficie del agua y siguió aún más allá hacia el otro lado para atrapar al zorro de esponjoso pelaje, la misma se extendía más débil a medida que estaba más lejos del mago pero lo suficiente como para mantener aquella criatura caída. Desconocía si había sido una rendición voluntaria o simplemente no estaba acostumbrado a esa clase de magia y había caído rendido a la primera sensación de ahogo que había experimentado. Muchos actuaban más por miedo que por la razón, ya fuese rogando por misericordia o atacando a ciegas, todo por la simple presencia oscura de la magia arcana, al parecer este había sido más sensato al solo poner su pecho contra el piso y rendirse
- Bien, bien, sabia decisión. Podríamos habernos ahorrado todo esto desde un inicio. - nuevamente la voz profunda se hizo audible en el silencio de la noche, solo el sonido del agua moverse en el avanzar del tigre, jadeante por la neblina oscura que en parte también le afectaba aunque en menor medida. El humo negro no avanzó más, solo se quedó allí, latente y presente, comprimiendo lo justo los pulmones del laguz sin permitirle tomar demasiado aire, solo el justo y necesario para mantenerse con vida pero bastante escaso como para que pudiese salir corriendo. El mago no se detuvo hasta que el tigre salió del agua, sacudió su cuerpo quedando con su pelaje pinchudo, sobretodo la zona del lomo donde su pelaje era de mayor largo, los pasos pesados del animal rodearon al de menor tamaño solo allí la mano del mago se abrió y a medida que esta bajaba en un gesto solemne la energía oscura manifestada como espesa neblina negra se retiraba sobre el agua devolviéndole la tonalidad azulina que el río poseía - Regresa y podremos continuar desde cero. Creo que ahora le hará bien un baño caliente y un cepillado, como le he dicho, será mejor para usted viajar acompañado. Por favor, acompáñenos. - repitió ya teniendo en mente todo lo que debía hacer.

El agua del río y el borde enlodado habían manchado la piel blanca del zorro, ahora toda apegada y pesada por el agua, con pastos y hojas pegadas al haberse apoyado en el sucio suelo del bosque, debería salir de Ylisse cuanto antes, la posesión de esclavos era un crimen y si bien confiaba en los suyos para que se pasaran por simples empleados o incluso amigos, no confiaba en este nuevo. Una vez fuera de tan conflictivo país tendría que tomarse el tiempo de bañar correctamente al zorro, asear su pelaje con abundante agua y esencia de flores, talcos que esponjarían su pelo cuando estuviese seco, cepillarlo cientos de veces con cepillos de cerdas de jabalí que darían más brillo y volumen, tendría que perfumarlo y probablemente recortar un poco su pelaje en la zona del rostro para definir más este. Estaba seguro que con un espécimen así podría obtener una cantidad de oro suficiente que serían necesarios dos lagus para cargarlo.

El tigre le guiaría de regreso a la costa opuesta, la neblina oscura seguía mermando sobre la superficie del agua pero apartándose cual mar a Moises para darles un paso a ambos laguz al acercarse, al final del camino, esperando de pie, el patricio de Sodoma con su libro en mano y vigilante sobre las ramas de aquel árbol, ahora echado con su cola colgando, el felino que le había segido.
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Re: Aun que el zorro se vista de seda, esclavo se queda [Entrenamiento][Priv. Faysal]

Mensaje por Artemis el Sáb Jul 23, 2016 4:07 am

No era que tuviera muchas opciones, rendirse era la mejor para salir vivo e integro en la medida posible y lo entendía. De momento el laguz se limito a asentir ligeramente con la cabeza ante la orden que le daban, lo mejor en esos casos era ser paciente y esperar una buena oportunidad pues aun si aquel que lo había capturado era muy cuidadoso no podría vigilarlo las 24 horas y si se mostraba dócil era más factible que bajara la guardia más pronto.

Artemis aun se sentía enfermo pero nada con lo que no supiera lidiar por lo que retomo su forma humanoide para demostrarle que no intentaría escapar de nuevo, mostrando así a un hombre atractivo de piel ligeramente tostada, músculos marcados pero no prominentes y con su cabello plateado fino como la seda cayendo por sus hombros.... aun que claro, estaba algo sucio por la persecución de hace unos momentos. Comenzó a seguir al tigre de vuelta mientras se sentía observado por el otro felino.... era extraño ver a dos laguz tan obedientes pues ciertamente muchos de ellos preferían la muerte antes de una vida de esclavitud, por supuesto Artemis era más astuto y solo fingía resignación, después de todo el orgullo no sirve de nada cuando van a despellejarte vivo.

- Ya que lo pide de esa manera, como podría negarme mi buen señor?. -

Respondió el zorro de forma educada agazapando las orejas hacia atrás en señal de sumisión sin poder evitar toser un poco pues tantos años de tortura, llámese también "adiestramiento", en el reino de Plegia le habían dejado algunas secuelas, gracias al cielo no muy serias pero si molestas. Aun así, tomando en cuenta los horrores que le hacían a otros esclavos lo hacía sentirse afortunado hasta cierto punto.

punto y aparte, las orejas del zorro se alzaron y su cola comenzó a menearse ligeramente en cuanto escucho lo del baño y el cepillado pues aun que intentara aparentar tranquilidad la verdad era que ese tipo de cosas le encantaban. La sensación tan agradable de los cepillos pasando por su piel, el aroma de las lociones de baño, la buena comida y bebida, ese cosquilleo único cuando alguien le rascaba el área del estomago eran de los pocos placeres que un laguz nacido para ser esclavo podría permitirse y era sincero consigo mismo al aceptar que le gustaban.

- Me siento en la obligación de advertir que si por algún motivo, razón o circunstancia vamos a subir a una embarcación deberá darme la cuarta parte de una ración de comida solamente, una vez al día en lo que dura el viaje pero bebida abundante. La razón es simple, me mareo con mucha facilidad y no desearía ser castigado por ensuciar involuntariamente el lugar donde seré retenido. -

Había tenido ya muy malas experiencias con los barcos hasta ahora y estaba educado para dar ese tipo de avisos cuando estuviese en calidad de cautivo... por supuesto esa y muchas más indicaciones debían ser dichas a su amo pero el hombre ahora frente a él no lo era por lo cual no estaba en obligación de seguir su código de conducta al pie de la letra. Guardo silencio, sentía que debía ser prudente y no revelar más de lo que fuera necesario, aun así sus orejas se mantenían alzadas y atentas ante cualquier palabra o gesto ajeno.
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Re: Aun que el zorro se vista de seda, esclavo se queda [Entrenamiento][Priv. Faysal]

Mensaje por Eliwood el Miér Sep 28, 2016 12:56 am

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Re: Aun que el zorro se vista de seda, esclavo se queda [Entrenamiento][Priv. Faysal]

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