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Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

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Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Marth el Jue Mar 10, 2016 7:17 am

Nuevamente veía necesario aquel servicio, esta vez sería todo mucho más simple que no tenía que hacer una investigación al respecto y se sentía con más referencia que simplemente alguien que iba a pedir un simple servicio. Una vez más su caballero había visitado aquella taberna donde varios meses atrás se había realizado la reunión, esta vez era un mensaje sencillo el que dejaba pues directamente solicitaba al hombre de cabello anaranjado y lejos de pedir una cita le dejaba claramente el lugar dónde debía acudir, a que hora y que día. No había demasiado detalle pero el mensaje decía que sería para un trabajo importante y bien remunerado, que acudiese a solas. Una pequeña suma de oro se le fue dejada al tabernero para incentivar la velocidad con que el mensaje llegase a oídos del pelirrojo y así fue como el caballero se retiró.

Casi un ciclo lunar después el príncipe acudía a aquella cita, le había dado tiempo suficiente como para que llegase a oídos del ladrón aquella solicitud y que pudiese llegar desde donde sea que estuviese en ese momento. El lugar era una posada pintoresca, mucho más elegante y de buena firma que la taberna donde se habían reunido la primera vez. El príncipe iba vestido de manera simple, pantalones negros, botas altas, una chaqueta azul oscuro de corte elegante y una capa azul y roja que caía elegante a su espalda, no llevaba la tiara de oro si no que una de plata con incrustaciones de nácar que brillaban a la luz del sol del mediodia en distintos colores. Esta vez no se escondía, caminaba con su escolta entrando al lugar siendo recibido enseguida por una camarera que le guió a una mesa al fondo resguardada por un biombo que le daba un tanto de la vista curiosa de los demás. El príncipe tomó asiento y su escolta se mantuvo de pie a un lado observando hacia la puerta a la espera de la figura que ya conocía, por mientras la camarera se apresuraba a llevarle una botella del mejor vino de la casa al monarca así como una copa de plata, Marth se sirvió y se dispuso a esperar.

Tenía bastantes cosas que hablar con aquel hombre, había contratado sus servicios en una ocasión anterior y había quedado conforme con los resultados, el rumor que había corrido se había extendido por todo Akaneia e incluso había cruzado hasta el continente de Elibe. Estaba más que conforme del alcance y ahora que veía el potencial de aquella herramienta se tragaba un poco sus palabras sobre los rumores y la inutilidad de estos... aunque seguía pensando en ellos como habladurías entre populacho y no como algo que un noble debería preocuparse. Así como él había hecho correr un rumor falso, muchos más podrían hacerlo, así que no sería muy creyente de todo lo que oía. A decir verdad le dejaba un mal sabor de boca el haber sido deshonesto al pasar aquel rumor, pero gracias a este era que había podido concretar la alianza que ahora le ayudaba a liberar su territorio. Una herramienta muy útil si se sabía utilizar.


Última edición por Marth el Lun Mar 14, 2016 3:32 am, editado 1 vez


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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Gaius el Sáb Mar 12, 2016 10:45 pm

Gaius estaba pobre. No especialmente pobre como para que tuviera que volver a arrastrarse por comida como cuando vivía en las calles de Ylisse, pero si con una gran urgencia por oro. Sus arcas últimamente se habían vaciado al verse tentado con diversas baratijas en el mercado de Hoshido, por lo que ahora si bien era poseedor de un lindo traje típico hecho a sus especificaciones, debía admitir que se había dejado llevar por lo vistoso de ese reino a la hora de abrir sus arcas.
Con ese dolor en el bolsillo fue que viajó hasta Altea, ya que las brisas susurraban que el gobernante de esa zona estaba contratando mercenarios para combatir a la plaga. Estando tan cerca y tan necesitado de oro, no se lo pensó dos veces y enseguida se puso en camino hacia allí, haciendo solo una breve parada en su tierra natal antes de llegar a Altea.

Cruzar la frontera le había resultado más difícil que en ocasiones anteriores. Realmente no se acordaba de los caminos de contrabandista que usaba coyote, y, con el faltante ocular que ostentaba hoy en día, a los guardias se les presentaba como una figura especialmente sospechosa. Tuvo que afrontar el control aduanero en tres ocasiones diferentes, con disfraces y escusas distintas cada vez. Por supuesto que siempre cuidando de que no lo revisara el mismo escuadrón, y variando de puerta en cada vez. Igualmente a la segunda oportunidad había tenido que correr para que no le echara el guante un soldado especialmente receloso.  


Ahora, habiendo podido elidir la frontera, Gaius paseaba más animado por las calles de la gran capital maravillado de las hermosa silueta de la ciudad y lo pulcro de sus calles. Realmente el estirado monarca de la zona hacia un trabajo especial manteniendo inmaculado su reino.  Fue recorriendo esas mismas calles, cuando un pequeño de rostro pecoso lo interceptó en medio de su paseo por el mercado. Solo se acercó y murmuró unas pocas palabras, para rápidamente volver a correr perdiéndose en la multitud del mercado.
Se sorprendió en parte, creía que la estructura que su viejo tutor había construido se estaba desmoronando tras su ausencia, pero ver que todavía quedaban engranajes en ciudades de tan difícil acceso como esa, le sacó una pequeña sonrisa.

Paso toda esa noche en la posada tratando de arreglar sus ropas lo mejor posible para no presentarse como un mendigo ante un noble que le prometía darle una buena suma de dinero por un trabajo fácil y seguro. No tenía muchos datos del contratante, pero necesitaba oro, por lo que acudiría ciegamente a la cita guiado únicamente por su amor hacia lo material. Pero tendría el ligero tacto de no hacerlo apestando a buey.
A la mañana siguiente, con su piel estando limpia de todo rastro de polvo o barro, y con el cabello de su color natural, pudo ponerse en marcha hacia su cita. Llevaba una un viejo brigandine negro, al cual le removió las placas internas de metal para hacerlo liviano y flexible, pero a pesar de que ya no tenía su utilidad como armadura, seguía aparentando ser una fina prenda propia de la gente acaudalada y de estirpe, y nadie tenía porque enterarse que la había rescatado del cuerpo de un emergido.
Llevaba cubierto los brazos con una camisa simple de tela oscura, la cual cuidaba de no remangar y exponer sus numerosas cicatrices. Y terminaba de vestirse con sus viejos pantalones de camino. Lamentaba mucho no tener otra prenda con la que acudir, pero el espacio en sus sacos era limitado, y esos viejos y gastados pantalones eran los únicos que poseía de momento. “La próxima vez que esté en el campo de batalle, debo procurar buscar pantalones” se recordó mentalmente.
Quien lo mirara pasar sin mucho concepto de moda, vería a un joven ligeramente bien vestido, mas cualquiera que supera de moda y etiqueta podría identificar rápidamente el mamarracho que llevaba encima.

No bien cruzar el umbral de la posada “Garza de anís” un robusto caballero se le asomó por el flanco derecho y lo guió hacia una mesa escondida detrás de un biombo.
Gaius agradeció a la dama por la buena fortuna que se le presentaba. Si el noble debía esconderse en una taberna, implicaba un rango alto, y un rango alto siempre significaba mucho oro involucrado. Asi que, a pesar de que le sudaran las anos por la proximidad del soldado, se le dibujó una sonrisa en los labios y se apresuró a encontrarse con su contratante, al cual saludo con una ligera reverencia.
-Muy buenas noche mí querido señ… Leon? –
Gaius quedó uno instantes pasmado ante el parecido de su cliente con el rubio noble con el que había estado cerrando negocios unas pocas semanas atrás.
-Ah! disculpe caballero, lo he confundido por un instante con alguien más. Mil perdones. Pero ciertamente ya nos hemos visto anteriormente, no es asi?- hiso memoria un par de segundos
-Si… no bien volvía a esta tierra…. Hace mucho… Pues he de felicitarlo señor! Veo que su estatus ha mejorado!.- Dijo señalando a la elegante corona que ahora adornaba la cabeza de su cliente y volviendo a hacer una reverencia.
No era muy ducho con los modales de la nobleza. Pero en los últimos días le habían facilitado algunos consejos prácticos respecto a ellas. Por lo que quedó parado junto a la mesa, detrás del respaldo que le correspondería ocupar, esperando paciente a que su anfitrión le indicara que se podía sentar.
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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Marth el Lun Mar 14, 2016 3:41 am

No juzgaba... ¿a quien quería engañar? si juzgaba, juzgaba demasiado, por eso cuando apareció el hombre pelirrojo la mirada del noble pasó enseguida por su ropa, notaba que no había coherencia en su traje, tanto ropas de viajero como de guerrero mezcladas. Al menos estaba limpio y sabía que un hombre del bajo mundo no tendría la delicadeza de preocuparse por su ropa cuando tenía otras prioridades, o simplemente no poseía los recursos. No había cambiado demasiado desde la última vez que le había visto, al menos no parecía haber perdido más partes de su persona desde la última vez, lo cual podría ser bueno. Cuando apareció frente a si no se paró, no lo hacía frente a alguien de posición tan inferior en la escalera jerárquica, no era por maldad, si  no simplemente así era como eran las cosas y así era la manera que un hombre de etiqueta se comportaba.

La confusión y la mención del príncipe nohriano llamó su atención de inmediato, era muy consciente del parecido entre ambos y que le hubiese reconocido significaba que lo conocía en persona, eso era algo a tener en cuenta. Extendió su mano hacia la silla libre para indicarse que tomase asiento - Leon... así que conoce al príncipe de Nohr, ya me han hecho notar el parecido que tengo con tal noble. Por favor, tome asiento, lo que consuma correrá por mi cuenta. - dijo mientras inclinaba la copa de vino contra sus labios, la camarera se paró junto a ellos esperando cortésmente cualquier pedido. Al bajar su copa reanudo al asegurarse de estar a solas nuevamente, a solas ellos y el caballero que era su escolta, el mismo que había estado en la mesa lejana en el primer encuentro - Si, nos hemos visto con anterioridad, bajo circunstancias muy similares pues ahora vuelvo a requerir sus servicios. -

La postura del noble era impecable en su asiento, espalda recta en la silla sin siquiera tocar el respaldo, como si quisiera mantener el menor contacto posible con la superficie, sus manos descansaban sobre la mesa, dedos entrecruzados y en su pulgar se veía un grueso anillo de oro con el escudo de Altea en este. Una sonrisa sutil asomó en los labios del noble - Se agradece la felicitación mas debo corregirle pues mi estatus no ha aumentado en absoluto y he de disculparme que en un momento anterior me he presentado bajo el velo del anonimato. Supongo que ahora que he de pedir un trabajo un tanto más... importante, sea correcto el dar la cara sin más. - haciendo una ligera pausa arqueó un poco su espalda sacando algo de pecho al tomar aire. Si bien tenía claro en su mente lo que quería, era difícil el ponerlo en palabras adecuadas, sobre todo porque era consciente de que debía expresarse claro.

Dudó unos instantes si ya presentar el dinero, desconocía si el precio había cambiado, finalmente volvió a hablar - Lamento la falta de detalles, pero me gustaría volver a utilizar su servicio de mensajería anónima... así mismo me gustaría hacerle unas preguntas un tanto difíciles y entenderé si no quiere responderlas. - el príncipe observó al escolta que estaba a su lado, este miraba con seriedad al pelirrojo, ante la mirada del príncipe este apoyó su mano en la empuñadura de su espada con un movimiento muy suave, para nada brusco, el príncipe volvió a mirar al ladrón - ¿Está usted relacionado con espías y asesinos dispuestos a entregar lealtad a un noble más que a sus intereses personales? - era su primera duda, quizás podría filtrar desde un inicio, alguien que estaba encargado de hacer correr rumores tenía que tener muchos contactos, casi que enseguida agregó - De ser así, ¿Hay posibilidades de que mi mensaje llegase primero a ellos antes de hacerlo público? -


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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Gaius el Jue Mar 17, 2016 11:54 pm

Gaius tomó asiento prontamente no bien el estirado jovenzuelo se lo indicó. No trató de emular su postura o su rigidez al hablar, ya que sabía que podía tomarlo como una burla de su parte, esa era una lección ya aprendida por el ladrón, pero igualmente cuidó de no despatarrarse como normalmente lo haría en una taberna normal, pero a pesar que que mantenía las piernas juntas y no se hamacaba en su silla, colocó ambos codos sobre la mesa y permaneció inclinado hacia adelante sobre la mesa, con la mirada fija en su interlocutor.

-Jus… se… digamos que he tenido el ..  ejem- carraspeó- “honor” de conocer a vuestro doble de Norh.-
-Ahora que lo pienso, ustedes son realmente muy parecidos… nunca han pensado en presentarse en una feria? Serían un gran espectáculo! Y es una forma bastante rápida de conseguir oro en un día. – Gaius escuchó sus propias palabras y no pudo evitar soltar una ligera risa. – Bueno, no es como que le faltara oro a un gran señor como usted.-
Se rasco la nuca siendo consciente de lo que acababa de proponer y sintiéndose todavía más incómodo de lo que ya se sentía solo por estar sentado junto a un lord. Por suerte la camarera llegó oportuna para salvar al ladrón del mal rato.
-Ehm… una jarra de hidromiel para mí, linda- dijo sin mucha vuelta sonriéndole a la amable muchacha quien asintió a ambos y corrió camino hacia la cocina.
Gaius, por pura costumbre de taberna, le siguió el recorrido a la muchacha cuando se retiraba, pero no terminó la cabeza sobre su hombro se encontró con la imponente figura del guardia quien se acercaba a su señor y quedaba vigilándole el flanco.
Nervioso, Hiso su mejor esfuerzo por no prestarle atención al imponente soldado y centrar la mirada y atención en su cliente, mas no podía evitar que de vez en cuando se le perdía una mirada hacia él, en especial hacia su aparatosa espada. Gastando la mesa con la uña del pulgar, Gaius trataba de mantener la calma pese a los nervios de tener un guardia cerca.

-Conque trabajo más importante? Me alaga señor. – Dijo tratando de retomar el tono casual de la charla anterior.
-Y siempre es bueno escuchar de que mis servicios han sido del agrado del cliente. – dio una pequeña reverencia con la cabeza al devolver el elogio.  Mas por todo elogio que le dieran siguió notando  que el guardia, ante una señal de su señor,  tomaba su arma por la empuñadura.  Levantando una ceja y con una sonrisa ladina no pudo evitar contestar.
-Claro, responder sin presiones, no? – el sarcasmo en sus palabras era notorio.
Se acarició la nuca, eligiendo bien sus palabras antes de continuar.
-Asesinos y espías leales a una causa? Ja! … Esos son difíciles de encontrar. A ver… Jumm….-
Se rascaba el mentón tratando de ver más allá de las palabras del adolecente. Era una trampa? O en verdad este jovenzuelo quería contratar los servicios del bajo mundo? Ya lo había contratado una vez… y no había terminado en el calabozo… Aferrándose a eso el Gaius decidió confiar en la veracidad de las palabras del señorito.
-Oh! Disculpé, me perdí en mis propios pensamientos. Si! Conozco un par de personas como la que busca. Y si, puede estar tranquilo que le haré llegar su mensaje.-
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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Marth el Jue Mar 31, 2016 11:19 pm

Si bien notaba todas esos pequeños detalles como luces rojas en una noche oscura, no le llamaba la atención al respecto. El ladrón no era un noble así que el que su rígida educación le hubiesen grabado a fuego en su mente cosas como la postura, la forma de poner sus manos o incluso de como inclinar su cabeza al hablar sobre algunos temas, no significaba que fuese a corregirlos, lo tomaba como una diferencia natural entre sangre noble y sangre plebeya, la manera que uno se comportaba era resultado de su familia en general, no solo su educación o eso creía el peliazul que con una sonrisa cortes emitió una risa corta y sutil a las palabras y ocurrencias del pelirrojo como el presentarse dos príncipes en una feria para ganar dinero. Pues si se refería a Leon como noble debía saber de que se tratase del príncipe de Nohr... o quizás se había presentado como él bajo un anonimato bastante débil, al menos de momento.

Tomando una actitud más seria, como la situación ameritaba, sus dedos relajados se apoyaron en la base de la copa de vino y su codo apenas fuera del borde de la mesa solo apoyaba su antebrazo en esta, en sus dedos se veían costosos anillos, cintillos de oro con incrustaciones de brillantes y piedras pulidas, por debajo de su chaqueta se asomaba las mangas amplias de un blusón ligero terminado con puntillado característico de nobles de alta cuna - Pierda cuidado, realmente no hay presiones, simplemente precauciones. Se me ha llamado loco al expresar en el consejo la idea de acudir a espías y asesinos ajenos al servicio de espionaje del reino para mis intereses, pero creo que se puede tener un poco de fe, incluso de quienes no se espera nada. - no era que confiase en todo el que se posase delante, pero quería sangre nueva y joven, el servicio de espionaje de Altea era demasiado rudimentario, básico, demasiado acostumbrado a la comodidad de la seguridad, necesitaba gente externa, gente que hubiese viajado por el mundo y tuviese un entrenamiento diferente... había aprendido por las malas que un espía no podía ser educado como un caballero y un asesino no podía tener el mismo honor y valores que un soldado, eran una clase diferente de personas que estaba comenzando a necesitar pese a cuanto le desagradase, pero claro, todo preventivo, no ensuciaría las manos de Altea si no era necesario - Comprendo que la lealtad no es algo que se pueda pedir a cambio de nada, pero un trabajo estable y bien remunerado supongo que será buen inicio, destalles a discutir en la mesa frente a quien se ofrezca se harán en su momento. Por favor, aconséjeme ¿Cree que será suficiente con lo que le he dicho? No puedo revelar detalles, pero ¿cree que pueda contactarme con esta clase de gente o siquiera despierte su interés como para reunirse conmigo? - no veía mal en reconocer la superioridad del otro en un área que él desconocía como era el bajo mundo.

haría una pausa, subiendo su copa hasta sus labios y bebiendo un par de tragos de vino, permitiendo al otro responderle, no quería abrumarlo con sus dudas o con el trabajo que le tenía, pues no era el único tema que tenía para tratar en ese momento. Al bajar su copa, apenas con un fondo del oscuro líquido llegó la camarera con una amplia sonrisa y una gran jarra de la bebida que había ordenado el ladrón, sin siquiera consultar tomó la botella de la mesa y rellenó la copa del noble con un gesto solemne y una ligera reverencia. Ella sabía de quien se trataba, había sido anunciada su presencia y lo discreto que debía ser esta en el lugar, igualmente la presencia del caballero no era la única seguridad que había. Esta vez siendo de conocimiento del consejo de su reunión con el ladrón este había insistido en llevar soldados y caballeros que permanecieran en las proximidades cuidando al príncipe sin interrumpirlo... era un poco extraño que la presencia militar fuese un poco mayor ese día y que dos soldados, aún uniformados, estuviesen en una mesa teniendo sus jarras de cerveza sin tocar y sin estar conversando animadamente, claramente no en un descanso.


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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Gaius el Jue Abr 07, 2016 5:19 pm

El que el príncipe se riera levemente de su idea lo ayudo a que se relajara un poco más. Ver que el inmaculado noble tenia reacciones humanas lo animaba a soltar un poco el cuello relajar los pies, que de tanto que estaban tamborileando sobre el suelo pensaba que ya habrían abierto un surco en el suelo.
Aunque relajante, el momento fue breve, y nuevamente el príncipe volvió a tomar su tono serio, como si todo lo que saliera de su boca fuera de gran envergadura.  Con los labios pegados, el ladrón dejo escapar sutilmente un largo suspiro mientras el serio noble volvía a tomar la palabra. Que le pasaba a su copa? Porque no podía agarrarla como todo el mundo lo hacía? El ladrón hasta el momento habría jurado que la base de las copas eran exclusivamente para apoyarlas en la mesa, y nunca se le hubiera ocurrido sostener una desde ahí. Tampoco es que el bebiera mucho en copa, su bebida favorita era normalmente revida en barrica, por lo que eran pocas y raras las ocasiones en las que las usaba. Pero igualmente tomo nota mental de este detalle.
Las palabras del príncipe no le decían mucho la ladrón, solo hablaba de intrigas y problemas con su propio consejo, o que le dieron el consejo de que buscara espías, o algo así… Hablaba con palabras demasiado elegantes como para que el ladrón las entendiera todas. Además, el guardia, si bien no había movido un musculo, seguía manteniendo la palma alrededor del mango de su espada, lo que hacía que la atención de Gaius siguiera oscilando entre el guardia y el cliente. Pronto el noble dejó de hablar y Gaius supo que le había tocado el turno de hablar. Que era lo último que le había dicho? Ah! Si! Espías por dinero!

-Ahm… ese tipo de trabajos siempre tienen poca oferta… Por lo general suelen ser los más arriesgados al punto que puedes perder partes en el proceso… por no decir la vida.
Pero si el oro ofrecido es interesante, tendrá a delegaciones enteras de entusiastas postulantes al puesto formados frente a su puerta.-


Guiño con su único ojo al terminar sus palabras, y hasta a él le resulto raro tener que guiñar con un solo ojo. Lo habría entendido? O pensaría que simplemente había parpadeado? Suspiró y volvió a jurar venganza interna contra el malvado monstruo que se lo había arrebatado.

-Y si junto a la oferta laboral corre también el rumor del pago… los candidatos llegaran todavía más rápido.--
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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Marth el Dom Abr 10, 2016 2:48 am

Por unos momentos sentía que el ladrón no estaba siguiendo sus palabras, le veía distraído de a momentos como si no reaccionase a sus palabras, solo cuando terminaba de hablar parecía que indicaba que era su turno. Observó con algo de recelo las palabras ajenas, sobretodo por recibir una respuesta con vetas de negatividad cuando estaba acostumbrado a normalmente recibir positivas de primera, incluso si la situación no lo ameritaba todos a su alrededor hacían lo posible para que funcionase. Igualmente no era alguien sumamente terco e inflexible, por lo que aceptó las palabras de alguien con más experiencia y las meditó por unos momentos, siempre hablar de oro era delicado y temía que una cifra atrajese gente interesada... era un callejón sin salida, buscaba fidelidad pero a su vez no la podía conseguir de un extraño por lo que necesitaba utilizar oro, pero alguien que ofreciera una suma mayor podría fácilmente transformar a sus hombres en doble bando y comprometer sus misiones.

Suspiró largo y tendido antes de hablar - No sé que tan conveniente sea decir una cifra, pues dependerá mucho del trabajo a realizar. Y no quiero sonar ofensivo, pero si reducimos todo a oro, y pido su consejo al respecto ¿no atraería personas que solo estarían interesadas en este y se venderían al que ofreciera una suma mayor? Son temas muy delicados a tratar y necesito hombres que pueda depositar confianza. No me gustaría tener que recurrir a métodos bajos como oro o chantajes, ofrecer una vida segura y un trabajo estable es algo que puedo aceptar más de negociar. Altea es un país que cuida a su gente y los hombres que trabajen para la familia real serán especialmente cuidados. Claro, remunerados acorde. - el dinero si era de peso, pero no quería que fuese el enfatizante en la oferta. Era un poco ingenuo y creía en las buenas intenciones, en la fidelidad como sus caballeros demostraban y en la lealtad que él mismo le tenía a su país y a su causa, era un poco ambicioso esperar esos mismos valores en el bajo mundo.

Apoyó su mano sobre la mesa, más que nada para llamar la atención del ladrón que había parpadeado de manera extraña ¿le molestaría la falta de su ojo? quizás solo tener uno hacía que se le cansara la mirada más rápida y por eso el parpadeo extraño, si el hombre estaba cansado mejor intentar ser más conciso en sus palabras - No quiero este un rumor que se expanda como tinta sobre papel mojado. Quiero que tu personalmente me traigas a los hombres que consideres que serán aptos para el cargo. Estamos hablando de pagas entre 50 y 100 monedas de oro en los trabajo más básicos a los moderados, pudiendo llegar a mayores sumas si la vida corre riesgo. Por favor, no tire esta información a cualquiera. - por más que lo intentaba no podía ser escueto, estaba en él extenderse, pero al menos era claro con sus palabras.


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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Gaius el Lun Abr 11, 2016 5:31 pm

Gaius no pudo evitar hinchar un poco el pecho de orgullo. Un noble le pedía consejo a él? Que honor, definitivamente trataría de recordar este momento el resto de su vida.  Pero tuvo que rápidamente dejar de lado su creciente ego y se concentrarse en la pregunta que se le había planteado.

-Eh… dependerá  mucho de la persona que contrate. No le voy a mentir, muchos de “esos” mercenarios si suelen cambiar de bando por pocas monedas. –

El problema que le planteaba era un tema que había corrido siempre entre sus colegas mismo para trabajar entre ellos. En determinadas esferas del sub mundo siempre estaban aquellos que decían ser tus compañeros, pero te clavaban el puñal por la espalda no bien dejabas de serles útil. Si para él, que era un conocedor de ese mundillo, le era difícil confiar en un par, para este jovencito noble, el cual se notaba que no tenía ni callos en las manos, le sería el doble de difícil confiar. Era un niño tratando de solucionar un problema que ni los más antiguos sabios habrían encontrado la respuesta  “en quien depositar la confianza”.  Aunque la última acotación del muchacho daba con una propuesta bastante acertada. “Seguridad… se… eso podría interesar a más de uno…” se dijo a sí mismo.
Suspiro y se hundió un poco más en la silla mientras sentía como el cerebro le empezaba a hormiguear, nunca pensaba en cosas tan profundas, le daban dolor de cabeza.  Pero este dolor, dudas o pensar de mas las cosas desaparecieron en cuanto el príncipe tiro esas suculentas cifras. Con los ojos como platos volvió los ojos directamente hasta el príncipe mientras se inclinaba sobre la mesa.

-Ha dicho cuanto majestad? Cincuenta monedas de oro, verdad? Por la dama, está hablando enserio?-

El solo escuchar esa cifra hacia que se le hiciera agua a la boca y escuchar las todavía más gruesas cifras después hiso que se tuviera que agarrar al borde de la mesa.  
Trató de recobrar la compostura, ya que no quería quedar como un desesperado por el oro, aunque en su situación actual era difícil de disimular.

-S-si… no hay problema. Le encontraré al hombre indicado para el trabajo.
Y dígame, tiene alguna lista de características que tiene que cumplir esta persona? Edad? Años de experiencia? Cantidad de ojos necesarios?-
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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Marth el Lun Abr 18, 2016 1:57 pm

Al parecer estaba hablando un idioma parecido al del ladrón, por su rostro al ser mencionada la cifra comprendió que ese sería el único idioma que podría llegar a captar con esa clase de gente. Un gesto un poco inseguro surcó los delicados rasgos del príncipe y soltó un quedo suspiro mientras terminaba el contenido de su copa, solo haciendo un gesto con su mano para indicar que no quería más. Fuera de la vista del ladrón y a una distancia bastante segura para no escuchar ni interrumpir a los hombres que hablaban, la camarera se mantenía atenta a la mesa que seguramente pagaría la noche de la posada.

Tendría que replantearse un poco sus propias tácticas, la confianza era siempre una piedra angular cuando trabajaba con sus hombres, fuesen caballeros, soldados o mismo consejeros, si bien no era de dar su brazo a torcer y siempre quería estar enterado de todo lo que ocurría a su alrededor, nada llagaba a Altea si no pasaba por él primero, no era alguien que se dejase engañar, pero si confiaba en su gente creyendo que todos actuaban en buena fe. Comenzaría a tratar con gente que no sería tan pura de espíritu y de honor. Se tendría que andar con pies de plomo durante todo el momento con el que tratase con esta gente, sobretodo teniendo siempre en mente que en cualquier momento podrían llegar a traicionarlo. Era un tema sumamente delicado y que no le gustaba tratar pero ya se veía acorralado con ello, necesitaba a esta gente.

Tomó un profundo suspiro que no se molestó en ocultar cerrando los ojos por un momento antes de continuar - Supongo que no es algo que pueda evitar... siempre habrá una sobra de duda en su lealtad. El oro no tiene bandera y supongo que tampoco los hombres que son fieles a este metal. Tendré muy en cuenta tus palabras. - aceptaba el consejo de alguien más conocedor del tema. Y más tranquilo que l menos conseguiría hombres para sus necesidades, solo tendría que preocuparse de mantenerlos lejos de sus secretos estatales... y no era que Altea poseyera muchos, un país de honor era trasparente en sus intenciones, más aún en tiempos de paz. Pensó por unos momentos - Pues... asumo que debe estar en buena condición física, ser experimentado en el área y... ojos... - miró al ladrón a su único ojo sano y sonrió con un poco de incomodidad al responder - He de creer que con al menos uno ya es apto para hacer el trabajo... - mientras no fuese ciego asumía que podrían desempañarse igual de bien.


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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Gaius el Mar Abr 19, 2016 4:45 pm

Era más que evidente que el tema de conversación perturbaba de alguna manera a su cliente. Hasta el ladón de un solo ojo lo notaba, aunque no podía discernir correctamente que era lo que corría por la cabeza del príncipe. Parecía estar triste… desilusionado? Desmotivado? Rascándose la nuca el bandido desistió de tratar de seguir jugando a las adivinanzas y decidió que, fuera como fuera que se sintiera su cliente, no era una buena señal. Menos para este tipo de negocios, donde un cliente inseguro o asustado casi siempre terminaba con guardias y cadenas arriba del contratista, y mirando de nuevo al fornido soldado que estaba alado de este, se dio cuenta de que no sería un paso muy lejano si no lograba entusiasmar más al suspirante muchachito.

-Majestad, no tiene porque afligirse, si bien la mayoría de nos…  Ejem! De esa gente aunque  tiende a tener el oro únicamente como guía, aunque no lo parezca, también tienen un nombre y una imagen  que mantener en el bajo mundo.
Hay un puñado de mercenarios que obran de esa forma y se cuidan mucho de que su nombre permanezca intachable, a ellos haré llegar su mensaje, y únicamente a ellos. No se aflija.-


Tomó su jarra de cerveza y le dio un buen sorbo. Porque estaba nervioso? No lo sabía con seguridad. Escuchar al noble decir tales desbordantes y  cifras de oro habían logrado que le empezara a temblar la pierna izquierda. Si conseguía para sí que el muchacho lo contratará para uno de esos trabajos de cincuenta suculentas monedas doradas… solo pensar en las posibilidades hacia que se le hiciera agua la boca. Y fue entonces cuando una loca idea cruzó su mente.
Suspiró y volvió a centrar su atención en su invitado dejando la gruesa barrica a un lado. Medito uno momentos antes de volver a habar, calculando todas las posibilidades

-Mi muy estimado cliente… me doy cuenta que es la segunda vez que lo veo, más todavía no se siquiera su nombre. Y creo haberme presentado yo en ambas ocasiones con el mío.
No es mi intención interrogarlo, no es la idea de mi comentario, es solo resaltar el… bueno… como ponerlo? Jum.. el hecho de que no confía en mí.-


Soltó el aire lentamente antes de proseguir, se estaba jugando la simpatía del noble con esa pregunta, pero si las cosas se daban con naturalidad, sería extremadamente benefactor para ambos, o por lo menos para el ladrón.

-No puedo juzgarlo por ello! Yo mismo no confiaría en un…na persona de mi clase. Pero a pesar de que usted no confía en mí, yo optaré por confiar en usted. Y le demostraré que puede dejar su confianza en este trotamundos.-

Era una verdad a medias. Efectivamente siempre debía confiar en sus clientes, ya que eran los que le veían la cara y eran quienes después podían señalarlo ante los guardias o soldados, por lo que siempre en cierta forma estaba obligado a confiar en sus clientes, en especial porque un ladrón pelirrojo con un parche… no eran lo más sutil que merodeaba por las calles.
Retomando su acto de confianza, sacó de entre los muchos bolsillos internos de su brigandin, un muy plegado pedazo de pergamino y se lo extendió lentamente al noble sin levantarlo del ras de la mesa.

-Si lo que busca son referencias de mi trabajo, aquí tiene la mía.-
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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Marth el Mar Abr 26, 2016 1:35 am

Si bien se encontraba afligido por aquellas inseguridades, no pensaba irse de lo que consideraba justo y correcto, sus inseguridades no eran culpa del pelirrojo y no sería tan injusto como para apresarlo por ello, simplemente era quien le traía la realidad del asunto, sería como matar a un mensajero que trae malas noticias. Sin embargo el guardia no parecía opinar igual que su señor, aún con la mano en la espada miraba con suma severidad al ladrón quizás más hábil para reconocer los de su calaña y más aún al ver la inquietud de este al ser mencionado el oro, cosa que al príncipe se le pasaba por alto, hablando de esa cifra de dinero como quien habla de las sobras de la cena, quizás siendo un poco ingenuo de más con aquello. Sin embargo las palabras del otro le llevaron un nuevo deje de esperanza a sus ojos, había tratado con mercenarios y no había sido una mala experiencia, quizás incluso podría hablar con el líder de la banda que había contratado, podría ayudarle un poco a guiarse en aquel mundillo oscuro al que él solo podía conocer a travéz de relatos y casi como un juego había logrado apenas asomarse, rodeado de guardias y seguridades, al pasar por primera vez un rumor. Sonrió cortés nuevamente - Le estaría agradecido. - rápidamente, quizás demasiado rápido, las palabras del pelirrojo le habían calmado, no así al guardia que ante la tranquilidad que mostraba el príncipe este se mostró aún más receloso.

Con su copa vacía y sin pedir más, simplemente se quedaba relajado en la silla, o tan relajado como alguien de alta alcurnia podría estar en una reunión social, espalda recta, mentón ligeramente alzado, ambos pies sobre el piso, rodillas ligeramente separadas pero no demasiado, escuchaba con atención y su mirada solo estaba el tiempo justo sobre su interlocutor, sin acosarlo con esta a veces la desviaba hacia el jarro del cual bebía, sus manos cuando las movía, incluso sus labios para no mirar fijamente a su único ojo sano. Sonrió lejos de mostrarse ofendido, el guardia miró al ladrón y afirmó su agarre en la espada incluso antes que el noble respondiese - Permítame decirle que no se ha presentado en esta oportunidad, pero descuide que aún recuerdo su nombre. Me parece justo que me presente y lamento no haberlo hecho en oportunidades anteriores. Lord Marth Lowell, príncipe heredero al trono de Altea, portador de la marca del exaltado y bendición de Naga. Comprenderé si no ha de creerme, espero que sea prueba suficiente esto. - dijo moviendo su mano sobre la mesa dejando a la vista el anillo grueso de oro en su dedo pulgar con el escudo de Altea - Pediré, por favor, que no mencione que es la familia real quien está pidiendo.... ehm... empleados, serán informados cuando sean contratados, igualmente creo que esto es más que prueba suficiente que el dinero que prometo efectivamente lo poseo. - dijo con una sonrisa alegre cerrando sus ojos, en aquel gesto se vio evidenciados sus rasgos infantiles, aún su rostro redondeado y carente de vello facial pese a entrada su adolescencia.

Al primer movimiento del ladrón la espada del guardia se desenfundó unos centímetros, amenaza muy clara de alguien tenso. El noble había revelado su identidad y el ladrón se movía sin pedir permiso, no se relajó hasta que vio que lo que sacaba no era un arma si no un simple trozo de papel. El príncipe por su parte solo miró curioso ignorando tanto las acciones e incluso presencia de su guardia que parecía que era solo algo que el pelirrojo veía. Extendió su mano para tomar el papel, acercándolo con recato para poder leer su contenido - No puedo decir que confío en plenitud, pero tiene una buena cuota de mi confianza... tomando en cuenta quien es, quien soy y a que se dedica. Su primer trabajo fue excelente, su palabra llegó a Elibe donde vi los resultados de la información que le brindé, al menos sé que es alguien que sabe cumplir su trabajo. Ahora dígame. ¿Qué es esto? -


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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Gaius el Dom Mayo 01, 2016 7:46 pm

La vincha en su frente estaba oficialmente empapada de sudor nervioso. En todo momento el ladrón era consiente de la actitud severa y vigilante del fornido guardia, pero en los últimos instantes esta ferocidad se había intensificado haciendo que el ladrón casi no pudiera concentrarse en lo que le decía su cliente o siquiera disimular las miradas a la empuñadura del soldado, mientras sus dedos que se afirmaban al borde de la mesa tenían las pintas blancas. Qué hacer? Escapar ahora que el guardia no había terminado de tildarlo de amenaza para este...como dijo que se llamaba? Math? No era ese el...
El anfitrión no le dejó la más mínima duda sobre su persona, ya que se presentó con todo lo extenso de su titulo y cargo. El ser consiente al cien por cien de quien tenia enfrente hizo que con ojo como plato volviera a fijar la vista en el jovencito.

-Marth!? El príncipe regente? En persona? Woow! ME siento honrado milord! No todos los días se tiene el privilegio de compartir una copa con tan importante señor!  
Y dos veces en una misma de vida! La dama me sonríe en demasía -


Gaius no sabia si sonreír amablemente, si presentar una expresión se respeto y admiración, o simplemente terminar de huir por su seguridad, y ciertamente la actitud del guardia hacia que todas sus alarmas internas optaran por la ultima. Pero no, debía calmarse, el perro no haría nada sin que el amo se lo indicara, verdad? El príncipe parecía estar honestamente relajado y conforme con el ladrón, por lo que se obligó a permanecer sentado.  

-oh! Sisi, majestad, descuide. No todo lo que llega a mis oídos termina en rumores. Puede confiar en que mis labios están sellados....-

Al instante de extender el papel robado hacia el noble, el guardia comenzó a desenfundar su gruesa espada sin parpadear. Sobresaltado, el bandido se reclinó tan rápido en su silla que esta calló de espaldas con él encima. Desde el suelo no perdio momento en frotarse las heridas, y gateando panza arriba trató de alejarse todavía más del hombretón. Miró en redondo dentro de la taberna para buscar una salida y vio para su desgracia como los guardias desperdigados de incógnito entre las mesas lo miraban fijamente. Estaba rodeado.
Tragó saliva y se volvió con cara de espanto hacia el noble.

-Oiga, oiga, no quiero líos. Solo vengo a hacer mi trabajo, como usted me lo pidió. No creo haber hecho nada para ofenderlo...o si?
La carta esa la obtuve en Norh. Pertenece al príncipe Leon en persona.-


El ladrón estaba terriblemente confundido, sabia lo mismo de protocolo o etiqueta como lo sabia de hechizos y encantamientos. Con el corazón en la boca ni siquiera intentó incorporarse sabia que correr no iba a ser una opción a este lío. Ya no.
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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Marth el Miér Mayo 04, 2016 12:55 am

El sonido de la silla al caer al piso alertó a todos los guardias en la taberna, muchos de los comensales dejaron de comer y se quedaron mirando al joven de cabello rojizo que había caído al piso y parte de su cuerpo quedaba fuera del biombo que les daba algo de privacidad, algunos clientes llevaron sus manos a sus armas, algunas ocultas y otras muy a la vista, incluso fuera de la taberna, por la puerta abierta se veían guardias uniformados. La presencia del príncipe no era muy sutil en ese momento y si no fuese porque e peliazul no cargaba nada más pequeño que oro y no parecía dudarle la mano al dejar el pago, el tabernero estaba perdiendo clientes por el día pero estaba seguro que el pago del príncipe cubriría el trabajo de una semana. Marth se asustó parándose de la silla ante la caída del ladrón alterando aún más al guardia que terminó de desenvainar apuntando su arma al ladrón, el simple sonido del metal al salir de su funda vibró en el aire y alertó a los guardias esparcidos entre los comensales que se levantaron sacando sus armas y en menos de 3 segundos casi todos en la taberna estaban con arma en mano y de pie listos para defender al príncipe, incuso la chica que les atendía desapareció detrás del mostrador y el dueño con la cocinera se metieron en la cocina apenas observando entre una rendija abierta por la puerta ya lamentando que si bien el ladrón era molesto, no merecía tal final.

Aún con el papel en la mano el príncipe tardó un poco en reaccionar a la situación, alertado enseguida sus mejillas se tornaron rosadas por la vergüenza - No, lo lamento. ¡Bajen sus armas ahora! Gaius, por favor, levántese, no le harán daño, lo lamento mucho. - tan acostumbrado a sus guardias no había notado siquiera que el hombre de anchos hombros había estado mirando de manera asesina al ladrón y apenas había caído en cuenta que había desenfundado su arma hasta que lo había visto. Se avergonzaba un poco de haber asustado así a su invitado. Bajó la mirada ahora con más detenimiento a la carta, constató enseguida que efectivamente era un documento legal, el sello del reino de Nohr estaba claro y el puño y letra era igual a las cartas que había recibido de dicho noble. Apenas leyó velozmente por arriba y la guardó en el interior de su chaqueta, ni se molestó en volver a sentarse - Creo que esto debe ser hablado en otro lugar... las miradas ya están demasiado sobre nosotros y prefiero discutirlo con una taza de té de por medio. Por favor, acompañeme al castillo, de no tener caballo se le proporcionará uno para ir. - solo una mirada a su guardia y este, guardando su espada enseguida asintió apartándose solo un poco para permitir al príncipe avanzar, los demás soldados, con sus armas enfundadas miraron al truhan. Era evidente que no había opción de decline a tal invitación.


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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Gaius el Dom Mayo 15, 2016 11:54 pm

Decenas eran los ojos que se posaban sobre él, dándole la sensación de notoriedad que odiaba tanto el ladrón.  Desde comensales, el tabernero, la mesera y los guardias de “incognito”, todos habían dejado caer su envidiable par de ojos sobre el pelirrojo, haciendo que el rostro le combinara con el pelo. Lo habían atrapado, estaba claro ya que desde los guardias a los simples comensales habían llevado sus manos alas armas, sus opciones eran  tratar de huir y recibir varios espadazos en el camino, o dejarse atrapar y rogar por su vida desde una celda (no sería la primera vez). Pero el silbido se la hoja abandonando la vaina fue la pista final para el ladrón que su aventura por este mundo había llegado hasta ahí. Reptando hacia atrás, vio como el soldado avanzaba hacia el espada en mano, y como al mismo tiempo varios de sus colegas emulaban su actitud y comenzaban dar pasos hacia  él, Apretando la vejiga a tiempo, el Ladón pudo evitar mojar sus pantalones.

Con toda la taberna armada y apuntándolo, el ladrón escuchaba como el príncipe lo invitaba a ponerse  de pie, mas por el contrario él solo buscaba hacerse más pequeño contra el suelo. Le estaría tomando el pelo el príncipe? O sería tan inocente como para pensar que el bandido osaría mover un pelo con tanto acero a su alrededor? Tragó saliva y vio como tras las nuevas palabras de su majestad todos los guardias a su alrededor enfundaban mansamente sus armas, mas mantenían la fiera mirada sobre él. Ir voluntariamente? Era una broma? No había ninguna invitación, era una clara y directa orden!

Con dos guardias en cada flanco, el bandido fue escoltado hacia la salida subido a un caballo y escoltado hacia … Valla a saber uno donde.
No había dicho una palabra, o musitado sonido alguno. Pasó el trayecto entero en un empecinado silencio poniendo toda su concentración en mantener limpias sus prendas.
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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

Mensaje por Eliwood el Lun Mayo 16, 2016 5:23 pm

Tema cerrado.
50G a cada participante.

Debido a que ambos son personajes en segundo nivel de clase, no se obtiene EXP.
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Re: Un segundo encuentro [Privado | Rumor | Gaius - Marth]

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