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Cuando el silencio habla más alto que las palabras [Social][Priv. Reyson]

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Re: Cuando el silencio habla más alto que las palabras [Social][Priv. Reyson]

Mensaje por Kija el Lun Jul 18, 2016 10:56 pm

Sonrió de igual manera ante la aparente broma de Reyson aunque mirando a la distancia caía en cuenta que razón no le faltaba… era un lugar inaccesible para todos aquellos que no tuviesen alas y por mucho lo prefería así, de esta manera podrían seguir tranquilamente con sus vidas sin ser molestados por personas de mentes retorcidas, su amigo estaba a salvo en un lugar como ese y con eso era suficiente. Escucho atentamente las palabras de su compañero mientras este admiraba a detalle su colgante agradeciendo el tacto cuidadoso con el que la trataba. Recibiendo su piedra de vuelta el mismo la admiro también en la palma de su mano con cierto pesar, aún era hermosa y despedía esos brillos tornasol al ser tocada por la luz del sol que tanto le gustaban pero a su vez también lo miraba como aquello que evitaba que destruyese todo cuanto amaba, que impedía volver a llenarse de ese nauseabundo olor a sangre que le causaba malestares.

- Francamente creo que tiene toda la razón respecto a esto, mi dragonstone hasta ahora me ha salvado la vida muchísimas veces pero… aun así parece que eso no fuera suficiente. -

Comento agachando un poco la cabeza para volver a abrochar en su cuello aquel amuleto plateado que apreciaba tanto, ese que su madre mando a hacer solo para él y le traía tantos recuerdos de aquellos días felices, tiempos que parecían distantes y perdidos en lagunas profundas de su ahora precaria memoria. Después volteo la mirada hacia el rubio dispuesto a sincerarse con aquello que le preocupaba… los humanos no podían entenderlo, cómo podrían?, no había manera de que incluso sus amigos más cercanos supieran lo mucho que se afectaba pero quizá… solo quizá Reyson si pudiera entenderlo, era posible que en ese momento solo el pudiese ver aquella situación desde una perspectiva más adecuada.

- Señor Reyson… asesine a una persona….

Entrelazo sus propios dedos agachando la cabeza con todo el peso que ese recuerdo le pesaba sobre los hombros, uno que lo había dejado tan marcado que fue uno de los primeros recuerdos que recupero después del incidente con el relámpago. Ese sonido que en algunas noches le taladraba los oídos y le quitaba el sueño en otras tantas, lo peor era que los demás actuaban como si no hubiese hecho nada malo…. Pero una vida era una vida por más que el otro se mereciera la muerte.

- Confié en la persona equivocada y una amiga mía fue a buscarme… nos puse en peligro a ambos solo porque no era capaz de distinguir las malas intenciones que ese hombre tenía, estaba cegado por mi terquedad. Me sujetaron y amenazaron con matarla, sentí como mi sangre hervía…. Así que me transforme sin pensármelo dos veces para protegerla. Era un callejón estrecho, de usar mi halito la hubiese lastimado así que decidí apresar al agresión con mi boca… mi amiga se encargó de los demás, ellos se rindieron y la pelea acabo pero… yo no lo solté.

Apretó un poco más su agarre, recargando los codos en sus rodillas y apretando los dientes, recordaba perfectamente ese momento, como olvidarlo?, era el tipo de recuerdo que hubiese preferido enterrar en lo más profundo de su mente y que no volviese a salir a la luz.

- No era necesario matarlo… ya estaba de por si gravemente herido pero no me importo en ese momento y cerré la mandíbula. En varias ocasiones había peleado contra emergidos pero ellos no gritan… ese sonido aun ahora me taladra los oídos, lo asesine de una forma lenta e innecesariamente dolorosa. Lo que hice ese día me enferma aun ahora… me convertí en un monstruo…. Y lo que lo hace aun peor es que fue demasiado fácil.

Muchos le había dicho que había hecho lo correcto, sentía que había hecho algo terrible y aun así le felicitaron por ello, pero para alguien como Kija aquello había sido simplemente imperdonable. Tomo un poco de aire animándose por un momento a ver el rostro de su amigo, esperando encontrar ese miedo característico que todos tienen en cuanto compartía sus pesares como aquello.

- De igual manera… me dijeron que el incidente fue al día siguiente, que perdí el control sin razón alguna y comencé a atacar a una persona inocente. Mi amiga me dijo que se vio forzada a detenerme lanzándome un relámpago pues incluso estuve a punto de quitarle la vida cambien a ella. En realidad no recuerdo nada de ese día salvo una cosa…. De verdad quería hacer trisas al hombre pelirrojo.

Se levantó para admirar nuevamente el paisaje frente a él, calmándose un poco por la fresca y agradable brisa que corría en las alturas, sujetando su dragonstone con fuerza pues pese a todo era lo único a lo que sentía que podía aferrarse.

- Es… difícil que pueda sentirme orgulloso de eso. Aun si lo hiciera, si lograra transformarme nada garantiza que no intentare lastimarlo a usted o a cualquiera que esté cerca mío. No logro verme a mí mismo en paz con el entorno en que vivo… no con esta zarpa manchada con la sangre de mis amigos.

Soltó un largo suspiro, casi como si hubiese soltado algo muy pesado que llevaba arrastrando desde hacía mucho tiempo pero con la culpa aun carcomiéndolo por dentro. Cabía la posibilidad de las cosas no hiciesen sido exactamente así que no tenía forma de comprobar que no era peligroso, que no había perdido el control solo por el simple placer que le produjo arrebatar una vida, la idea le parecía enfermiza por supuesto pero no estaba seguro si esa sensación se mantendría ya adoptada aquella forma, siquiera si sería capaz de controlarla.
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Re: Cuando el silencio habla más alto que las palabras [Social][Priv. Reyson]

Mensaje por Reyson el Lun Jul 25, 2016 5:41 pm

Los verdaderos motivos del rechazo de Kija a su forma verdadera comenzaban a aflorar. En gran parte, Reyson había sido capaz de comprender la forma en que se sentía, tanto como ver el error en ello, pero lo que en esos momentos admitía terminaba de explicarlo todo. Ahora lo veía en absoluta claridad. De esa confesión venía el mal estado en que había aparecido, su separación de quienes conocía, su bloqueo... todo. Y lo peor era que, si bien era clara la agitación y el dolor en el manakete, lo que confesaba no era tan extraño ni tan unusual en esas épocas. ¿Cuantos se habían visto forzados a matar en defensa personal? La pregunta correcta sería, más bien, cuantos habían conseguido mantener sus manos limpias a través de ese par de años. No obstante, eran criaturas de similar naturaleza, podía entender cuan dañino y horrendo era ese hecho para él. La forma en que a él le afectaba sería distinta a la forma en que a la mayoría de otros seres les afectase, por seguro. Tan sólo por empatía, los turbulentos sentimientos del dragón pesaban ya sobre los hombros de la garza, sumados a la profunda lástima que guardaba por él.

Pero podía ayudarlo, o al menos se suponía que fuese capaz de ayudar con esas cosas. Se suponía que las garzas pudiesen sanar esa clase de heridas, ocultas, personales y duraderas. ¿Podría él? Hacía tanto tiempo que no conseguía mantener su espíritu estable, puro y equilibrado. Necesitaba de ello en ese instante y no estaba nada seguro de si consiguiese darle a Kija el sosiego que necesitaba, pero al menos iba a intentarlo. Le escuchó pacientemente, guardado un respetuoso silencio; tan sólo dejando que exponiese y liberase lo que le aquejaba. Le acompañaría y le oiría a través de ello. Y mientras la historia completa salía a la superficie, intentó pensar aprisa en cómo sacarle de aquel pozo. La voz débil del manakete se alzaba a solas en el silencio de allí arriba; cada vez más lastímera. No soportaba verle de ese modo.

Cuando Kija se alzó, Reyson también lo hizo, decidido a seguir tras él. Su mano descansó sobre la espalda ajena, sin permitir que creciese la distancia entre ellos. - No. Quédate. - Habló con resolución, aunque en su rostro no hubiese más que una expresión calma todavía, misericordiosa. La cercanía le hacía partícipe de los sentimientos de su interlocutor, distanciarse podría causar que los percibiese con menor claridad; no les serviría de nada a ninguno de ellos. En eso, sería terco. No dijo más, pues no deseaba interrumpirle al terminar de admitir lo que había cometido, y sólo permaneció con él.

Casi de forma inconsciente, nacida de sus deseos de tranquilizar al manakete, su pulgar acarició con suavidad aquel punto en su espalda a medida que hablaba. Piel que sentía extraña inclusive a través de la ropa, rugosa por cicatrices. No pensó mucho de ello, enfocado en el asunto de mayor presión. Kija se culpaba aún más de todo lo sucedido, y mientras pronunciaba aquellas tristes palabras, Reyson agachó la vista un poco. Era escaso confort, escasa ayuda, pero a medida que lo decía, comenzó a acompañar el gesto de su mano con un leve murmullo de su voz, sólo tarareando como si intentase calmar a un polluelo alterado. Susurró palabras de apoyo y comprensión, esperando que el idioma antiguo pudiese imbuirlas de la magia suficiente como para ser más que meras palabras. La resonancia le acompañó hasta que terminó su relato, y más aún.

Reyson dejó pasar largos momentos en esa quietud, sólo acariciando la espalda del alterado manakete y tarareando una tonada tranquilizadora. Nada podía hacer por él, y seguramente nada pudiese decirle que surtiera efecto, mientras continuase tan apesadumbrado. Lo primero era calmarle un poco, reconfortarle hasta donde pudiese, las palabras podrían esperar hasta después. Cerró los ojos un poco y se concentró en él, solamente, deseando oírle respirar con calma y sentir su pulso normalizado. Sólo entonces cesó, apartando sus manos para juntarlas pasivamente tras su propia espalda, bajo el grácil arco de las alas. - ...jamás temería de ti. Porque jamás me lastimarías. De eso, estoy seguro. No volverás a lastimar de ese modo a quienes quieres. - Lo decía con tal seguridad porque creía entender la causa. Cosas como esas, verdaderamente, habían pasado antes. Y él las había visto suceder. Aunque, por supuesto, en gran parte también lo hacía porque era la seguridad que el otro debía de estar necesitando.

- Las razas laguz son las más fuertes sobre este mundo. Aún así, debes de haber comprendido ya, de acuerdo a todo de lo que te he hablado, que no fuimos creados para luchar... no de ese modo. Somos criaturas inclinadas hacia el orden y el equilibrio. Caos como aquel nos daña y confunde. - Explicó, hablando lento, a la espera de que la atención de Kija no divagase de sí. Buscó verle a los ojos y continuó. - En un campo de batalla, en el frenesí del momento... no es inusual que un laguz pierda noción. A las razas felinas les sucede con gran facilidad. Se ciegan, cesan de razonar con claridad y nada logra detenerles de seguir peleando, sino terminar con su enemigo. Toma mucho empujar a un laguz hasta ese límite, pero cuando sucede, las consecuencias son graves. Es vergonzoso... pero es una aflicción de los nuestros. Desconocía que pudiese suceder con un manakete, pero me temo que eso debió ser... - Dijo. Más que el aire pensativo con que contemplaba esas posibilidades, no había nada en su gesto que rechazara al otro, ni que le culpase. No le trataba con temor ni le veía con reproche. - Pero pasará. Todo esto pasa. Sanarás, estoy seguro. -


Última edición por Reyson el Vie Jul 29, 2016 6:23 pm, editado 1 vez
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Re: Cuando el silencio habla más alto que las palabras [Social][Priv. Reyson]

Mensaje por Kija el Miér Jul 27, 2016 4:19 am

Lanzo al aire un pequeño suspiro entre las pausas en las que tomaba valor para continuar con su relato, era difícil para el aceptar que fuera capaz de hacer tales atrocidades pues aun que era entendible que el traficante de esclavos detonase su ira nada justificaba el que hubiese lastimado a su mejor amiga. Al intentar hablar de ello contras personas la reacción siempre era la misma: Miedo, recelo, reproche o cosas similares.... lo entendía hasta cierto punto pero resultaba siempre doloroso el sentirse abandonado por culpa de eso que formaba parte de sí mismo, algo de lo que no podía separarse aun que así lo intentara.

En algún momento su pesar incremento a tal punto que un nudo comenzó a formarse en su garganta pues muy dentro de si temía perder a otro amigo por culpa de ese incidente. Fue por eso que el tacto en su espalda lo tomo por sorpresa haciendo que los ojos celestes del manakete se humedecieran ligeramente dándole fuerzas para terminar su confesión. Por primera vez en mucho tiempo sintió alivio verdadero y el corazón un tanto más ligero, la vida había sido difícil desde el día en que había comenzado su viaje y aun que logro mantenerse firme por mucho tiempo su aguante hacia ya un par de meses fue superando su límite, quebrado su espíritu y la confianza que tenía en sí mismo. Era por eso que agradecía la compañía de su amigo alado en ese momento y aquella suave melodía cuyas palabras no podía entender pero que lograba sentir como aire fresco en el interior de su alma, un sonido hermoso sin duda del cual ahora comprendía el por qué había puesto una descripción tan burda en su diario... era simple, aquello no podía describirse de ninguna manera, no había palabras suficientes o acertadas que le hicieran justicia, era algo que solo podía ser escuchado y recordado. Paso unos breves momentos en silencio, la agonía se esfumaba en el aire como el humo restante de una llama extinta y su respiración se normalizaba, los latidos de su corazón dejaron de ser dolorosos y retomaron su ritmo tranquilo, apacible.

Giro su cabeza cuando el rubio comenzó a hablar, al parecer, explicándole que su problema no era nada inusual en la raza laguz poniendo de ejemplo a las razas felinas. Por alguna razón que no lograba explicarse del todo Kija relajo totalmente los hombros dando un pequeño suspiro que denotaba entre sorpresa y un profundo alivio al enterarse de que no era un problema solo suyo, en realidad no se estaba convirtiendo en un monstruo agresivo sediento de sangre si no que más bien era algo así como una reacción natural ante un entorno hostil.... su transformación, su lado laguz no era intrínsecamente violento, mejor aún, tenia cura y el otro lo aseguraba.

- Si entiendo bien me está diciendo que un laguz no es violento si no se le provoca y este... um... "frenesí" es básicamente una forma de liberar el estrés excesivo que provoca el campo de batalla... es... como si intentara acabar de forma rápida con aquello que me intimida, cierto?. -

Intentaba entender esa parte de sí mismo, por así decirlo el lado de la familia en el que nadie había querido o sabido instruirlo debido a que gran parte de su vida lo había pasado entre seres humanos, difícilmente alguno podría siquiera imaginarse por lo que estaba pasando y era quizá esa la razón que ninguno pudo ayudarlo, mas aun ahora entendía el por qué todos ellos se habían asustado al contarles de ello pues era algo totalmente fuera de su alcance y compresión. Era increíble como era que, en menos de un día un laguz como su amigo, sin siquiera ser otro dragón o algo cercano a ello comprendiera tan bien su situación y pudiera explicárselo, internamente Kija se molesto un tanto con su padre por no haber hablado mas de estos temas con el cuándo aun Vivian ambos en el templo... seguro que otro manakete tendría miles de cosas que enseñarle respecto a su forma transformada pero de momento solo tenía a su compañero garza y francamente sentía ya de por sí que le abría las puertas a un mundo totalmente nuevo.

- Eso tiene.... de hecho mucho sentido. No digo que estuviese bien matar a esa persona, no, no... pero si explica muchas cosas. Hasta ese día nunca habían amenazado de muerte a nadie que quiero así que ya sabemos cómo termino ese asunto del traficante de esclavos pero lo otro.... -

Miro por un momento su mano derecha, esa zarpa que había dejado una marca profunda en su compañera pero que hasta ahora le había dado una sensación de que algo no iba del todo bien. Entre los dedos había una pequeña marca que no había notado hasta ese momento, aquel espacio intermedio entre el dedo índice y el medio faltaba un trozo de escama como si lo hubiesen arrancado. Ciertamente Kija no recordaba haberse lastimado esa área en especifico y tampoco estaba seguro de que hubiese algo tan pequeño como para hacerle una herida tan insignificante en la mano sin que lo notara, descartaba también que fuese por la espina de alguna planta por la ubicación tan extraña de aquella aparente cicatriz.

- Las marcas en mi compañera.... eran profundas pero si realmente la hubiese atacado de forma hostil probablemente la habría matado en el acto. Si me pongo a pensarlo un poco... las marcas en su hombro eran más similares a las que mi padre me dejo en la espalda cuando intentaba enseñarme a volar; profundas, graves pero involuntarias. No la estaba atacando.... fui atacado y solo respondí a la agresión. -

Sin la culpa carcomiéndole desde adentro no necesitaba de recuerdos exactos para pensar claramente sobre lo que había pasado, era verdad que estando en su forma humana no conocía cosa tan pequeña que pudiera dejarme en la mano una marca así, pero tratándose de su forma de manakete las armas pequeñas como las dagas encajaban perfectamente... el hombre pelirrojo portaba unas, eso sí que podía recordarlo y tomando eso en cuenta la sensación de "quiero matarlo" tenía bastante sentido.... no estaba descontrolado, no era una bestia violenta, no era el agresor si no la víctima en ese conflicto y su amiga fue un daño colateral. Sin pensárselo mucho Kija simplemente se dejo caer hacia atrás para quedarse recostado en el suave pasto de aquel pequeño espacio cubriéndose los ojos con el brazo derecho y dibujando una sonrisa amarga en el rostro.... estaba feliz de saber que no había sido su culpa pero por otro lado no podía creerse que los que supieron del asunto lo dejaran creer todo ese tiempo que eran un monstruo sin escrúpulos.

- Por Naga.... es usted una verdadera bendición señor Reyson, me alegra poder considerarlo un amigo mío. Creo que le debo a mis ancestros una sincera disculpa, todo este tiempo ellos solo me estaban protegiendo y yo no fui capaz de verlo... soy un mestizo muy ingrato. -

Al relajarse en el pasto sintiendo el aire fresco a su alrededor se sintió totalmente tranquilo y hasta un poco contento liberando así el aura apacible característica de los más fuertes de su raza, una sensación mística muy parecida a la que había en la comarca oculta o el bosque de serenes, una tranquilidad que se impregnaba en el ambiente y purificaba el aire, esa aura sobrenatural que daba testimonio el fuerte vinculo que el manakete tenía con el mundo que habitaba.

- Señor Reyson por favor enséñeme mas sobre los laguz!, quiero aprenderlo todo sobre ustedes, sobre mí. Quiero entenderlos y que todos los demás hagan, escribiré una biblioteca entera si es necesario. Debe haber más como yo que aun están perdidos por todo el mundo y seguro esteran pasándola mal igualmente. Así que... por favor, enséñeme a vivir como uno. -

Comento el albino notoriamente animado y con sus ojos grandes tan brillantes como los de un chiquillo emocionado. Era fiel a sus creencias, lo mejor era dejar los tragos amargos de la vida a un lado y enfocarse a los buenos momento y, en esta ocasión estaba con un amigo en una tierra desconocida aprendiendo cosas nuevas, porque no aceptarlo y disfrutarlo?.
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Re: Cuando el silencio habla más alto que las palabras [Social][Priv. Reyson]

Mensaje por Reyson el Sáb Jul 30, 2016 12:56 pm

Bajo sus dedos, la espalda del manakete dejó de moverse en el mismo muy leve patrón de respiración pesada, pasando a ser perceptible que comenzaba a relajarse. Qué fortuna... aliviado de haber conseguido ser al menos de cierta ayuda, la garza puso una orgullosa sonrisa en sus labios. Todavía tenía un poco de la capacidad, al parecer todavía tenía un poco del aura correcta. No estaba todo tan perdido, aún en ese entonces. Se dispuso con más firmeza aún a regresar a su amigo a la normalidad, motivado por ese pequeño progreso.

En mayor parte, Kija había conseguido comprender y comenzar a ver las soluciones por sí mismo, resolviendo e voz alta las inquietudes que todavía permanecían; estaba dejando de culparse, al fin, pero siempre servía dar un empujoncito más, o al menos confirmarle que esa era la forma correcta de pensar. Que no había estado en sus manos ni habría sido una opción actuar de otro modo. Que todo lo sucedido con esos humanos, era a lo que le habían empujado en lugar de lo que había decidido hacer. A medida que Kija hablaba, Reyson asintió en acuerdo, más animado. - Así es. Créeme, Kija, si te encuentras en paz jamás volverás a entrar en ese estado. Jamás en toda tu vida. Si las cosas se tornan difíciles... necesitarás ser un poco más consciente de quien eres y qué eres, - Hubo un leve tono de reproche allí, por un momento. - Y alejarte de lo que es malsano para ti. - Concluyó. Jamás estaría totalmente libre de caer el frenesí, como tantos otros laguz, mas si lo controlaba como le era indicado, podría evitarlo. Los errores de antes no debían necesariamente repetirse.

Sintiéndole calmo, el varón de larga cabellera rubia se apartó un paso de él, dándole nuevamente su espacio. Le oía con enorme alivio, notando sólo entonces el peso que salía de sus hombros. La incertidumbre respecto a Kija había sido pesada, angustiante por un momento. El hecho era que de entre todos quienes Reyson conocía, Kija debía de ser la más inocente persona con vida, el último que merecería la clase de problemas que llegaban hasta él. Había parecido arbitrario e injusto. Verlo resuelto le daba cierta sensación de que las cosas volvían a su orden natural, aunque no había modo en que ahora olvidase el incidente; sumaría un resentimiento discreto y bien guardado, pero que no soltaría. Cierto instinto protectivo, enfocado ahora en Kija. Rió con alivio al verle echarse al césped, recostado boca arriba, y dejó que por el momento eso quedase en segundo plano.

- Hmmm. Lo has comprendido. ¿Quiere decir que te has perdonado a ti mismo? ¿Hecho las paces? - Preguntó. Permanecía de pie a su lado, mirándole desde ese ángulo en que la amplitud de sus alas le hacía un poco de sombra. Se sentía como si así fuese, pero quería oírlo de él. No podía negar que toda positiva mención de sus ancestros y su raza le enorgullecía, pero al menos intentaba disimularlo en cierta medida, llevándose una mano sobre la boca para cubrir un poco la sonrisa que insistía en aparecer. Mejor dejar que descubriese y explorase ese lado de sí mismo, por sus propios medios.

Además, parecía que eso quería hacer. ¡Inocente criatura! Sus intenciones eran tan buenas y tan honestas. Ni un asomo de sombra ensuciaba su espíritu, de allí hasta donde la garza conseguía percibir. Tan impecable que se sentía agradable de tener cerca. Casi irreal. Intentó no dejarse llevar demasiado por su petición, para lo cual le hizo falta girarse en otra dirección, viendo hacia el descenso de esa montaña en lugar del rostro ajeno. El vértigo no existía para las aves, un caída como tal no le inquietaba, sino que le llenaba de una agradable sensación de libertad, la comodidad de estar en un gran espacio abierto. De ese modo le respondió. - No sabría enseñarte a vivir como un manakete, pero puedo ver que aprendas a hacerlo un poco más como un dragón. Quizás eso sea bueno para ti... o como un laguz, en general. Hay mucho que tienes que ver de todos ellos, te lo he explicado del modo en que lo conozco, pero verlo siempre es lo mejor. - Dijo. Por más que le agradase la idea de enseñarle él mismo, pues hasta ese entonces había sido agradable, no sería ventajoso para el otro. Negó con la cabeza. - De mi parte no hay más lecciones, tendrás que buscar el resto por tu cuenta. Quédate en la Alianza un tiempo. Recorre. Sé que te hará bien. A mi, podrás volver a verme cuando gustes. -

Ese era la forma en que creía que debía terminar el asunto. Además, habían pasado suficiente tiempo allí arriba hablando, no sería bueno que la noche cayese sobre ellos, no estaban ni cerca de refugio y la visión nocturna no era nada formidable en las aves laguz. Mejor dejarlo así. Se inclinó un poco hacia Kija, sujetando con una mano su cabello de modo que no estorbase tanto al caer hacia adelante. - Dijiste que escribirías sobre todo esto en tu diario, también. ¿Podrás recordarlo todo? Por hoy ya es bastante y aún vendrá más... -
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Re: Cuando el silencio habla más alto que las palabras [Social][Priv. Reyson]

Mensaje por Kija el Jue Ago 04, 2016 4:07 am

Estando recostado en el césped no pudo evitar dibujar una pequeña y alegre sonrisa en su rostro en cuanto su amigo le miro desde arriba, haciéndole un poco de sombra con sus grandes alas blancas. Llego a imaginarse por un momento lo grandioso que hubiera sido el tener un par de alas en lugar de una zarpa, poder surcar los cielos sin tener que adoptar su enorme y llamativa forma de dragón, aun así era lo que era y debía aceptarlo, era después de todo un recordatorio permanente de quien era hijo.

- Podríamos decir que si... de hecho... todo esto sucedió por que permití que el temor de los demás se volviera propio y cuando uno se teme a sí mismo es imposible estar en equilibrio. Pero... al final estoy vivo, cierto?. Eso quiere decir que formo parte de este mundo tanto como usted, como ellos, como todos. Ambas partes de mi son necesarias y no tienen por qué ser malas. -

Era la conclusión a la que llegaba con todo aquello y ya sin rastro de temor o preocupación podía pensar más claramente, poco a poco se recuperaba a sí mismo de las garras de la angustia y su corazón por fin tenía un merecido descanso. El crimen que cometió contra la vida, sin embargo, nunca desaparecería.... debía tenerlo presente y recordarlo como lo terrible que era para que no volviera a repetirse. Quedo sentado en el paso mirando atentamente como la garza miraba hacia otro lado, provocando en el manakete una ligera sensación de tristeza en cuanto el otro menciono que no tenía nada más que enseñarle, una pena.

- Supongo que me haría bien quedarme un tiempo. Ahora que entiendo lo que sucede quizá sea mejor que descanse un poco de todo esto, sanar las heridas que aún me quedan dentro pero que al menos se que existen. Necesito disculparme correctamente con mis ancestros por haberlos ofendido tanto y quizá... con algo de suerte me permitan volver a transformarme. -

Comento mirando una vez más su dragonstone y lanzando un pequeño suspiro, hacia mucho que no se ponía a meditar en un entorno tranquilo como aquel y quizá esa fuera una de las razones que terminaron por desequilibrarlo, después de todo como humano disfrutaba de la compañía pero como manakete también necesitaba perderse de vez en cuando en la naturaleza.

- Ohhh, quizá no lo parezca en este momento pero en realidad tengo muy buena memoria. Dedicare el tiempo pertinente para escribir sobre todos los detalles sobre lo que usted me ha mostrado el día de hoy, igual mantendré un registro de lo que aprenda en un futuro. -

Finalmente se puso de pie para ir con el joven de grandes alas brancas, haciendo una pequeña reverencia frente a él a modo de gratitud pues en Hosido, su tierra natal, era costumbre importante presentar respeto a quienes tienden su mano en ayuda.

- Por todo lo que ha hecho por mí el día de hoy, muchísimas gracias. -

Sentía que no podría pagarle por lo mucho que le había ayudado en esa ocasión pero se esforzaría por compensarlo, esperaba algún día poder prestarle su fuerza a la garza cuanto fuera necesario.

- Cuando sienta ganas de un poco de té no dude en buscarme entonces, procurare siempre tener una taza reservada para usted.... eso me recuerda que no le he pedido posar para poder dibujar un retrato decente suyo en mi diario de viaje, me gusta retratar a todos los que son importantes para mí pues aun que este de viaje siempre los tengo cerca de alguna manera. Por supuesto que tengo uno desde el suceso de la comarca pero... la verdad es que es solo un boceto simple pues lo hice cuando ya iba de camino a Begnion en barco y por lo ajetreado de la experiencia no me fije en muchos detalles. -

Tenía las mejillas un tanto coloradas al admitir que el dibujo que había hecho de él no era tan bueno como los otros y aun que así lo sentía en realidad tenía poco de cierto pues la caligrafía de Kija así como su habilidad para dibujar superaba con creces a la de cualquier artista humano talentoso.... después de todo había practicado un par de siglos mejorando cada vez más su técnica.

- Ahhh p-pero no tiene que ser ahora.... entiendo que debe estar cansado por que... usted sabe.... entono esa bella melodía hace un momento y según entiendo eso es difícil para usted. -

Ahora toda la cara del mestizo estaba más roja que una manzana madura pues aun que previamente le había pedido que cantase un poco para recordar el sonido que escucho en la comarca oculta estaba muy presente en el aquello que el rubio le conto sobre aquel poder por lo que sentía algo de culpa pero mentiría si dijera que no estaba emocionado por tener fresca en la memoria ese bellísimo sonido, mas aun sabiendo que aquel agradable cantico era antiguo y místico por lo que una sonrisa torpemente disimulada se asomaba por la comisura de su boca.

- Intentare de todas formas encontrar a algún dragón para pedirle formalmente que me ayude con mi problema de transformación... somos algo así como parientes lejanos así que podría aprender mucho de ellos. Quiero verlos y conocerlos con mis propios ojos, no volveré a permitir que la percepción de otros empañen la mía. -

Había recuperado sus ánimos habituales y su emoción por explorar y conocer todo sobre el mundo lo llenaba de buenas fuerzas.... aun le faltaba darse un baño ara quedar totalmente bien pero eso era lo de menos.
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Re: Cuando el silencio habla más alto que las palabras [Social][Priv. Reyson]

Mensaje por Reyson el Miér Ago 31, 2016 8:11 pm

Tenía que estar agradecido, en parte, de que Kija fuese alguien tan inocente y abierto. Le había permitido ayudarle. De ese modo, se mostraba más dispuesto que casi cualquier otra criatura al cambio que se presentaba frente a él. Parecía frágil y resistente a la vez, aquella forma de ser, pero Reyson creía que le haría bien en esa ocasión. Estaría bien. Estaba en el camino a sanar y en el lugar correcto para hacerlo. De algún modo, le agradaba en particular que deseara disculparse con sus ancestros. Significaba que aceptaría estar más cerca de ese lado de su ser, según la garza lo entendía. Y eso sólo podía dar buenos resultados.

- ¡Bien! Espero que así sea. Pero tu disculpa ha de ser muy sincera, Kija, las criaturas ancestrales ciertamente son recelosas y severas. - Le siguió el juego con un tinte de seriedad para enmascararlo, alzando el dedo índice al darle aquella advertencia. No pretendía engañarlo en ninguna forma, pero era un modo bastante útil de asegurarse de que el punto quedara expresado. - Has de dedicarte con sinceridad a ser un manakete digno. Demostrar que comprendes lo que siempre han sido y perpetuarás aquel orden natural. Y entonces, sin dudas, tu poder regresará a ti. - Porque creía que aprender a ser un laguz, era más seguro que seguir intentando estar entre humanos. Dicho aquello y demostraciones aparte, no creía que fuera a tardar en suceder; quizás Kija no lo notara por la forma en que la luz daba sobre él en esos momentos, reflejando un poco sobre la superficie de su dragonstone, pero Reyson estaba seguro de que la piedra estaba brillando tenuemente otra vez.

No comentó al respecto, lo mejor sería dejar que se diese todo naturalmente. Sólo se enderezó, quitando sus alas del camino para cuando el manakete se alzase, asintiendo complacido a su promesa de escribir toda su extensa lección para posterior repaso. Y cuando el muchacho de cabello blanco y ojos celestes se inclinó frente a él, en una muestra de respeto que no tenía tan a menudo esos días, volvió a pensar que simplemente era demasiado. ¡Demasiada cortesía para un ser vivo! Pero no estaba mal, era agradable. Sonrió y la aceptó con gracia, bajando la cabeza sólo un poco, a la vez que bajaba las alas en un arco agachado que seguía al movimiento. - No ha sido nada, así que... - Intentó deshacer con calma aquella atmósfera tan formal. No funcionó muy bien, pues tras su agradecimiento, sin darle a la garza mucha oportunidad de frenarlo, el manakete procedía a ofrecer su ayuda en el futuro, sus servicios como artista... allí era donde Reyson tenía que trazar la línea un poco. ¡Tenía que! No negaría que disfrutaba la atención, la admiración también, no era sobradamente egocéntrico pero tenía su saludable vanidad donde correspondía... aún así, todo aquello sobre ser retratado era nuevo, algo que nadie había ofrecido antes. Y le superaba un poco. La vergüenza con que Kija trataba el asunto no ayudaba, la garza se sentía ya suficientemente halagada sin, tan sólo rogando en fuero interno no llevar el rostro rojo como lo tenía él. Para su suerte, no se aproximaba en absoluto.

- ¡E-Está bien! Está bien. Sólo por esta vez. - Se apresuró a decir. Hacerlo en ese momento y sin causar tanto revuelo al respecto era mejor que postponerlo. Además, vergüenza aparte, era algo que sí llamaba su atención y sí quería hacer. Apoyó la mano en el hombro del albino y le dio un par de palmaditas de ánimos, antes de pasar a su lado para regresar más cerca del borde de aquella escabrosa elevación, buscándose un sitio donde pudiese sentarse cómodo. - Todo lo que necesitas es que esté quieto, ¿no es así? Nunca he hecho esto antes, pero si sólo se trata de eso, parece fácil. Puedo ser paciente, Kija. Y realmente quisiera ver cómo resulta... ah, el de la vez pasada, también. - Un poco más animado a la idea, le miró a la espera de que no cambiase sus planes y sacase ya lo que fuese en que acostumbraba retratar. Tenía el pleno interés del príncipe, ahora este no dejaría el asunto simplemente ser.

No le costó hallar acomodo, entreabrir las alas le afirmaba contra cualquier viento y aunque estuviese precariamente sentado al borde de cualquier imperfecto risco, jamás sufriría de vértigo. Todo resultaba cómodo. Se quedó atento al otro, curioso de cómo procedería; con una mano apoyada en el césped algo largo pero suave, seguramente jamás pisado ahí arriba, permaneció un poco inclinado hacia allí, dispuesto en todo momento a espiar el cuaderno del viajero. Entre tanto, respondió con honestidad a sus últimas palabras, pues no presentaban un panorama tan simple. - Buscarás alguien que te enseñe... ¿entonces irás a la ciudad a continuación? Es una travesía un poco difícil. Te he dicho cuan convencionales son los dragones, seguramente seas el primer turista visto en un par de años... no puedo asegurar que las puertas te sean abiertas con facilidad, pero si gustas, puedo hablar por ti de antemano allí. -

Spoiler:
//Lamento esta gran demora. T _T Inicio de semestre, todas esas cosas, ya sabes... pero ya pasó.~~
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Re: Cuando el silencio habla más alto que las palabras [Social][Priv. Reyson]

Mensaje por Kija el Vie Sep 02, 2016 4:44 am

- Si, definitivamente debo disculparme apropiadamente. Naga es bastante compasiva así que seguro me perdonara si me dedico a meditar como se debe. -

Dijo el chico albino notoriamente animado, motivado por primera vez en mucho tiempo a recuperar esa parte de si mismo que hasta hace poco habría preferido enterrar. Era un punto de vista diferente, un mundo nuevo el que su amigo le habia presentado y deseaba descubrirlo, entenderlo. Por otra parte sus ojos grandes y expresivos color celeste reflejaron una considerable felicidad cuando su amigo le permitió retratarlo pues ciertamente era una de sus actividades favoritas el agregar recuerdos nuevos a su diario... el cual por cierto ya estaba bastante lleno.

- Descuide señor Reyson, no tardare mucho. Solo póngase cómodo y yo me encargo del resto -

Sin perder tiempo el mestizo busco en su alforraja de viaje unos trozos de carbón y unos botecillos de tinta acompañada de su respectiva pluma. Se sentó frente a el poniéndose igualmente cómodo y usando sus propias piernas como soporte para poder comenzar a dibujar. Sin perder detalle el manakete comenzó con el dibujo, bocetando primero con el carbón antes de aplicar la preciada tinta; asunto digno de verse como aquella zarpa anormalmente grande era capaz de maniobrar con trazos tan suaves, veloces y precisos. El dibujo sobre el papel fue cobrando vida poco a poco, desde cada doblez en las finas ropas del príncipe blanco hasta como el viento de las alturas jugueteaba con su cabello y su blanco plumaje.

- He terminado, quisiera darle una mirada? -

Pregunto el manakete sonriendo ampliamente extendiéndole su preciado diario de viaje para que pudiese contemplar el dibujo y ver si le gustaba. Resultaría increíble que aquel dibujo fuese retratado con tanto detalle en tan poco tiempo, un retrato lleno de vida que lograba capturar incluso la profunda mirada del joven garza acompañado armoniosamente por el entorno que lo rodeaba. Kija por su parte se sentía satisfecho, siempre lo estaba pues pese a que nunca considero que su talento fuera nada del otro mundo la simple idea de tener un nuevo rostro para recordar en su diario ya lo hacía inmensamente feliz... aun si pasaba el tiempo, aun si el desaparecía siempre podría volver a verlo una vez más.

- Le he causado ya muchas molestias hasta ahora señor Reyson y seria ingrato de mi parte pedirle que haga más de lo que ya ha hecho por mí. Por otra parte es un hecho que quizá no sea bien recibido por la mezcla que tiene mi sangre y si usted intenta favorecerme quizá le ocasione problemas. -

No olvidaba la primera impresión que habia tenido el rubio cuando le revelo sobre su origen mestizo así que no guardaba muchas esperanzas de ser aceptado por los dragones de buenas a primeras, no deseaba involucrar a su amigo en algo tan complicado ni que corriera peligro en su propio hogar solo por defender a una criatura como él.

- De momento voy a evitar la ciudad, será mas fácil hablar con uno o dos dragones que encuentre por separado que presentarme ante todos ellos sin siquiera conocer sus costumbres o su forma de vida.... por otra parte sí que necesitare meditar en el bosque para intentar reconectarme con mis ancestros y no sé cuánto tiempo me tome -

Declaro el chico de forma pensativa, planeando de una vez cual sería su próximo movimiento a partir de allí, intentaría actuar con recato en aquella tierra desconocida para evitar causar revuelo pero nada estaba escrito realmente.

- Creo que estaré bien así que usted pierda cuidado... um.... aun que quizá.... -

Aparto la manga de su brazo derecho buscando en este alguna escama que estuviese floja pues tras haber usado el símbolo de satori habia notado que muchas de estas habían comenzado a caerse para dar paso a unas más grandes y resistentes.

- Las escamas de un manakete contienen parte de nuestra escancia y emiten un aura que es diferente en cada uno de nosotros así que si usted lleva esta consigo siempre sabré cuando usted esté cerca. De igual manera su aura desaparecerá si llego a morir así que mientras mantenga su brillo es un indicador de que estoy bien. -

Y dicho esto le entrego aquella escama que no era más grande que la palma de la mano del rubio, sonriéndole amablemente. Con esto se aseguraba de que volvieran a encontrarse aun que ese día tomaran nuevamente cada uno sus caminos, porque era un amigo muy valioso para él, porque deseaba algún día poder regresarle las bondades que le extendía.

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Descuida!!!!, valio la pena la espera *--*. Espero igualmente que este post te guste, ya me diras si deseas que lo cierre asi o deseas cerrarlo tu :D.
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Re: Cuando el silencio habla más alto que las palabras [Social][Priv. Reyson]

Mensaje por Reyson el Lun Oct 03, 2016 4:24 pm

¿Kija era... diestro? Le sorprendía. La mayoría de criaturas eran diestras para esa clase de cosas, pero considerado lo que era precisamente la zarpa derecha del híbrido, Reyson había asumido inconscientemente que no sería capaz de usarla para pintar. Implicaba manipular implementos demasiado pequeños y delicados. Verlo en el proceso de deslizar con suma precisión un pincel sobre páginas era toda una curiosidad, aunque la garza se ahorró comentarios al respecto. No podía evitar verlo, su trabajo era estar quieto y lo mejor que tenía para hacer era ver al arqueólogo y artista en acción, sobre todo la garra plateada creando los trazos, pero al menos supo guardar su silencio. Ni siquiera lograba ver lo que creaba. Aunque lo intentaba, el ángulo no le permitía ver más que líneas esparcidas en distintos tonos de gris.

Sólo pudo encontrarse con el resultado cuando el manakete finalizó y se lo ofreció, acercándose entonces, sumamente impaciente, a inclinarse sobre las páginas abiertas y ver el retrato terminado. De inmediato iluminó su rostro una mirada de fascinación y asombro, atreviéndose a tomar el librito, de hecho retirándolo de las manos de su dueño para alzarlo y verlo mejor. Era la primera vez que se había visto a sí mismo retratado y estaba adorándolo. La similitud era innegable, los tonos de grises confiriendo profundidad a la imagen y la atención a los detalles; tenía la honesta vanidad para poder apreciar su propio aspecto, pero aquello se trataba mucho más del trabajo de Kija que de sí mismo.

- ¡Es perfecto! Ha, me encanta. Debí haber pedido que hicieses dos enseguida... - Dijo, sin disimular su deseo de quedarse con la página. Así como se la quedaba mirando en ese momento, podría quedársela mirando a diario. Los reinos laguz no sabían mucho sobre de arte, a duras penas la raza garza había sido buena con la música, pero Reyson descubría que esa clase de cosas le encantaban. Con pesar cerró la bitácora personal del manakete y la regresó a él, antes de que la tentación cayese más pesada.

- Tonterías, Kija. No me ocasionarías problemas. - Replicó tajantemente a sus palabras, frunciendo el ceño de un instante al otro. Debía de ser claro y algo severo en ese aspecto, pues no pensaba permitir que dijese cosas así muy a menudo. Su convicción al respecto era clara e inamovible. - Quizás las cosas sean difíciles para ti, quizás tu decisión sea la mejor opción de todas, pero jamás serás un problema para mi. Sin embargo, estoy y estaré de acuerdo con lo que deseas hacer. Más aún la parte sobre meditar, seguramente te sea de provecho. - Tras la pequeña reprimenda quitó el severo gesto de su rostro, y con ligereza llevó su mano sobre la cabeza ajena para acariciar su fino cabello plateado. Todavía le faltaba limpiarse un tanto para estar completamente recuperado, pero era un detalle sin importancia.

Bajó la vista, curioso, cuando el tono en la voz ajena dejó entrever que había algo que quería decir aún. Ya sin gran impresión, pues se había acostumbrado a él, le vio exponer el brazo que parecía haberse detenido en un estado transformado y tomar de este una escama, tan fácil como si se quitase una pieza de vestimenta. Escamas relucientes y frescas se mezclaban con aquellas más oscuras que parecían menos sujetas a él, cambiando en capas, como plumas nuevas después de plumas dañadas. Reyson tomó el extraño regalo que le otorgaba, comprendiendo rápidamente el motivo tras ello. Satisfecho, cerró su mano en torno a la escama color hielo.

- Así como podré sentirte yo cerca, mi preciado amigo. Si algún día la veo opacarse, sabré que debo salir en tu búsqueda aprisa y alejarte de cual sea el problema en que hayas intentando meterte. - Dijo, guardando enseguida el valioso objeto. No estaba llevándose el retrato que tanto había querido, pero tenía otra cosa en su lugar, quizás mejor. Afín desde siempre a la más intrínseca energía de las cosas y los seres, pudo sentir desde ya que aquella escama sería su guía a Kija, sin falta. Como una despedida ya, pues el manakete debía seguir su camino y no había nada más que él pudiera hacer para ayudarle de momento, la garza se adelantó y se tomó sin consultar la confianza de apoyar los labios en la cima de su cabeza, besando sobre su frente. Parecía algo natural de hacer. Eran amigos, después de todo, y Reyson no reconocía fácilmente distancias físicas entre seres que ya estaban conectados en otras formas. Tras el breve y casto gesto retrocedió. - No volveremos a perdernos de vista por mucho. Hasta entonces. -
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Re: Cuando el silencio habla más alto que las palabras [Social][Priv. Reyson]

Mensaje por Eliwood el Miér Oct 26, 2016 4:17 pm

Tema cerrado. 70G a cada participante.

Reyson obtiene un incremento de +1 EXP. Debido al tipo de tema, participantes en su segunda clase no ganan EXP.

Reyson puede ahora utilizar un Símbolo de Satori y desbloquear nuevas capacidades como Garza.

> Utilizar un Símbolo.
> No utilizar, conservar el nivel actual.

Favor de responder seleccionando la decisión.
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Re: Cuando el silencio habla más alto que las palabras [Social][Priv. Reyson]

Mensaje por Reyson el Sáb Nov 12, 2016 10:17 am

> Utilizar un Símbolo.

(Símbolo recién comprado allá en la tienda, ni me llegará al inventario (?))
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Re: Cuando el silencio habla más alto que las palabras [Social][Priv. Reyson]

Mensaje por Eliwood el Dom Nov 13, 2016 10:37 pm

- Class Change -



¡Reyson ha crecido de Heron a Pure Heron!

Al utilizar el Símbolo de Satori y desbloquear sus nuevas habilidades, Reyson ha obtenido un skill adicional de la rama Laguz (Heron):

Adoración - Galdr que afecta tan sólo a un blanco a la vez. Esta atrapante melodía causa en quien la oye una admiración que puede llegar a rayar en fanatismo para con la garza, dejando al blanco incapacitado por un turno al no poder hacer más que abandonar todo y escuchar. Puede causar que el blanco ataque a sus aliados, lo cual sucede si estos se hayan demasiado cerca del objeto de adoración.

La barra de EXP es reseteada. De ahora en adelante, sólo los temas tipo Campaña, Entrenamiento y Misión darán incrementos de EXP.
Reyson no podrá volver a emplear un Símbolo de Satori.

¡¡Felicitaciones!!
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