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Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

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Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Kija el Sáb Mar 05, 2016 7:34 am

Cuantas veces no había escuchado la legendaria historia acerca de Airi el exaltado y sus heroicas travesías como el elegido del dragón sagrado Naga?, cuantas veces le pidió a su madre que le relatara aquellas historias al acostarlo en la cama por las noches y cuan fascinado se había sentido imaginándolas. Quien iría a pensar que, 200 años y algo mas se encontraría recostado en una cama tan enorme en la cual fácilmente podrían caber varias personas bajo el mismo techo que el heredero de aquel legendario héroe... La verdad es que la cría híbrida de manakete difícilmente podía pegar ojo aquella noche intentando asimilar todo lo que había sucedido y que, si, básicamente aquellas leyendas que el tomaba por cuentos resultaban ser bastante reales.

- Prometí enseñarle a leer y escribir el idioma antiguo.... Pero no puedo evitar ponerme nervioso, a parte de eso no tengo idea de que podría decirle.... -

Se preguntaba si el sabría mas historias de Airi que no viniesen en los libros o quizá acerca de sus antepasados de los cuales poco y nada sabia. Tenia tantas cosas para preguntarle pero a cambio sentía que no le ofrecía nada realmente y eso lo hacia sentirse bastante culpable, mas aun el hecho de que todos en aquel lugar parecían tratarlo de una forma tan extrañamente cordial que lo ponía de los nervios pues al estar tan acostumbrado a los maltratos y a interactuar tan poco con los seres humanos no sabia como corresponder la amabilidad de esas buenas personas, se sentía realmente ingrato.

Aprovechando que todos estaban dormidos (o por lo menos la mayoría) el muchacho albino se las arreglo para encontrar la lavandería pues para ese momento todos sus cambios de ropa estaban hechos un desastre. Ciertamente el lugar era impresionante, mucho mas amplio de lo que jamas podría ser el templo donde vivía con el bosque incluido y una arquitectura tan exquisita que le aceleraba el pulso con solo verla, imaginando la antigüedad de la estructura gracias a los detalles e impresionado de que lograsen mantenerla en tan buen estado. Fue entonces que, dándose a la tarea de limpiar sus propias prendas sin el conocimiento de los sirvientes fue que el joven híbrido se percato de que aun había ropa sucia en el lugar, probablemente la colada que no alcanzaron a lavar el día anterior. Kija no tenia sueño ni nada mejor que hacer por lo que pensó que quizá aquella seria una buena forma de agradecer la hospitalidad y amabilidad del joven exaltado y las personas del lugar. Y así, poniéndose un delantal y recogiendo las mangas de su túnica el manakete se dispuso a lavar la ropa, limpiar los pasillos principales organizar la despensa y entre tanto y tanto paso la noche.

A la mañana siguiente estaban los sirvientes al principio confundidos pues muchas de las tareas ya estaban hechas de forma impecable, juntándose muchos de ellos tiempo después en las puertas de la cocina sin atreverse a entrar a esta pues el invitado del príncipe y portador de la sangre sagrada de Naga estaba al parecer preparando el desayuno. No era correcto que un invitado como ese estuviese realizando tal actividad pero francamente nadie se atrevía a decirle nada, tanto por su calidad de invitado como por ser en parte una figura sagrada a los ojos de todo creyente del dragón sagrado, Kija por su parte se limito a sonreír a aquellos que asomaban, pensando que quizá solo estaban impacientes por probar las galletas que había horneado y la gran olla de estofado que se estaba cocinando.
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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Mar Mar 08, 2016 4:16 am

Estaba encantado, esos días eran como un sueño hecho realidad, tal como un niño que conocía a su héroe, un clérigo que conocía a su Dio, Marth estaba conociendo a un dragón sagrado, no solo eso, estaba conviviendo con uno en su propio castillo. Un manakete, una criatura que solo había visto en libros, un ser de la misma raza de Naga que había escogido y marcado al primero en su linaje, aquel que había librado y salvado a la raza humana y había permitido un mundo de paz, estaba viviendo con una leyenda. Cada día el príncipe se levantaba a las pocas horas del amanecer, con sus sirvientes a la orden desde el momento que abría sus ojos ya las cortinas eran abiertas, primero las pesadas cortinas que bloqueaban el sol, dejando finas cortinas blancas que dejaban solo entrar la luz pero no el sol, se le disponía un cuenco con agua fresca y toalla para lavar su rostro sin necesidad más que sentarse en su cama, se le auxiliaba a quitarse el pijama y ponerse su ropa, no tocaba botón alguno, siendo vestido mientras él simplemente se encargaba de los detalles como poner los doblados en sus mangas, sus anillos y broches que sostenían en su lugar la capa que finalmente colocaban sobre sus hombros, una capa corta que apenas llegaba a su cintura, más de decoración que verdadera función.

En su andar alegre pensaba dirigirse a la biblioteca antes del desayuno, esperaba encontrar al peliblanco allí, sin embargo el lugar estaba vacío, perdió algo de tiempo mirando las estanterías, notaba que algunos libros habían sido cambiados de lugar, incluso algunos faltaban, seguro que habían sido llevados por el manakete a su habitación para poder leerlos en tranquilidad. Le había preparado la mejor habitación del castillo, con vista al jardín interior para que pudiese ver el verde de los árboles y el césped, justo debajo de la ventana estaba el estanque con peces de colores, por lo que si se asomaba y miraba para abajo vería aquel espejo reflejando el cielo con sombras de colores volando en la imagen como si fuese un caleidoscopio. Tenía una cama doble, sábanas de lino y mantas de lana así como una manta de piel de conejo blanca y negra formada de varios cortes de piel formaba un lindo diseño, cómodos almohadones de plumas y cortinas en las columnas para más privacidad. A parte del diván que ya tenía la habitación y un cofre con candado, mandó enviar un escritorio común con su respectiva silla y una mesa de escriba para utilizar de pié por si el dragón quería darle uso. Le consentía como si fuese la visita de un rey la que estaba teniendo.

Marth siguió buscando, encaminándose hacia el estudio principal, quizás había buscado algún mapa, y allí era donde los guardaba, mapas de Altea, de Akaneía y de todos los continentes, incluso de algunos países y ciudades. Pero el estudio estaba vacío. Salón de piano, quizás sabría tocar y buscase entretenerse, tampoco. Comenzaba  preocuparse hasta que un sirviente le informó de la hora del desayuno, tal como siempre se dirigió hacia el gran comedor donde ya estaba dispuesta la mesa, amplia de 12 cuerpos, el que estuviese solo en la cabecera el rpíncipe ya daba un indicio de su solitaria rutina diaria. Tras esperar unos momentos senado, sin que se le trajese nada, frunció el ceño mirando la falta de sirvientes... ¿acaso todos estaban yendo a la cocina y no regresando? Sospechó que algo pudiese estar pasando, así que de mal humor tomó la servilleta de su regazo y la arrojó de manera caprichosa sobre la mesa dirigiéndose hacia la cocina. Cuanto más se acercaba más gente se amontonaba contra la puerta, pero al oír la voz del príncipe se apartaron al instante dejando frente a sus ojos aquella delicada situación. El pánico invadió de inmediato al peliazul que se adentró a paso acelerado a aquel lugar del castillo que nunca pisaba - ¡Señor Kija!Por favor, no debe hacer eso, no es trabajo para una criatura sagrada como lo es usted. Por favor, permítale a los cocineros encargarse y relájese. - intentó con voz suave, pero esta se fue perdiendo al sentir el aroma delicioso que llenaba la cocina.


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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Kija el Miér Mar 09, 2016 5:18 am

El chico de pelo blanco y ojos azul claro se encontraba concentrado en su tarea de preparar el desayuno, desde que había llegado logro contar varias decenas de personas por lo que ya iba en su cuarta bandeja de galletas y el estofado se estaba preparando en 3 ollas diferentes. El lugar estaba inundado con el delicioso aroma de la comida que la supuesta criatura sagrada preparaba mas aquello distaba mucho de oler como la comida fina que normalmente se preparaba en aquel enorme cuarto. Lo que Kija estaba cocinando era comida que se veria comun en cualquier hogar del pueblo pero no sobre una mesa real, un platillo que lejos de parecer refinado y elegante era sencillo, humilde, lleno de calidez y cariño de quien se tomaba la molestia de cocinarlo dando a su vez una sensación hogareña y familiar. Vestido con un delantal y una pañoleta amarrada en la cabeza como un sirviente cualquiera el ojiazul se giro para mirar al joven soberano en cuanto este le llamo aun que no lograba comprender el por que de ese gesto de pánico fácilmente apreciable en su mirada.

- Cocineros?, no me diga que.... por Naga!, he hecho algo que no debia?.... l-les he causado problemas?, lo siento muchisimo, y-yo.... yo no... ahhh, que bochorno... -

Las blancas mejillas en el rostro del híbrido se volvieron totalmente rojas al pensar que había hecho algo indebido y, aun que en efecto era el caso, la razón que imaginaba el albino y la situación real no tenían nada que ver la una con la otra. El híbrido se inclino con una reverencia respetuosa, costumbre muy común en Hoshido cuando se pretende pedir disculpas pero el problema radico en que no solo inclino ante el príncipe si no ante todos en general lo cual causo que muchos de los sirvientes curiosos alucinaran de asombro pues el dragón sagrado, invitado del príncipe que estaba inclinando ante todos ellos sin miramientos, causando incluso el desmayo de alguna que otra mucama.

- Que debería hacer ahora?, desde temprano estoy preparando el estofado y ya esta casi listo.... Tampoco creo que sea correcto tirarlo, seria irrespetuoso para los animales y plantas que perdieron la vida para hacer posible este estofado de carne y verduras. Y... las galletas.... hasta puse agua a hervir para preparar el te. -

Kija miro preocupado al muchacho, quiza habia cometido un error de actuar con tantas libertades cuando no conocia casi nada acerca de los humanos. Quiza y hasta podria parecerles desagradable a muchos el hecho de que dicha comida fue preparada por un híbrido con una mano extraña.... no era para menos el que pensara en esa posibilidad tomando en cuenta que la mayoría de las personas siquiera deseaban acercarsele por aquella "deformidad". Poco y nada sabia que el lugar donde estaba y el hecho de portar sangre de manakete hacia una diferencia garrafal y totalmente opuesta a lo que estaba acostumbrado.

- Esto.... no hay mucho que se pueda hacer ahora, ademas ya es la hora del desayuno y no seria saludable que un joven heroe como usted se pierda la comida mas importante del dia. Se... que he causado muchas molestias pero... si pudiese hacerle una peticion egoista... yo.... -

Le costaba trabajo decir ese tipo de cosas, tanto por que no sabia exactamente que hacer como la incertidumbre de no estar seguro que tanto estaba metiendo la pata. Las mejillas de Kija estaban mas rojas de unas manzanas maduras y no se atrevia a mirar a su anfitrion a los ojos por miedo de que estuviese molesto.

- Podría.... probar por lo menos un poco?, me sentiría muy culpable si tiene que pasar hambre por culpa mía... en lo que preparan algo mas de su gusto. No se preocupe por el estofado yo.... me las arreglare para comérmelo todo y que no se desperdicie nada -

Quizá en su forma de manakete podría comerlo todo con un posible dolor de barriga pero planeaba hacerse responsable de sus errores. Dicho aquello el invitado tomo un pequeño cuenco donde sirvió un poco de estofado ya listo, extendiendo el plato al príncipe en espera de que accediera a su petición y mitigara su posible apetito, sin ser consciente por supuesto de lo impropio que resultaba comer de pie en medio de la cocina.
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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Dom Mar 13, 2016 3:10 am

El aroma poco familiar de la cocina real no era mal recibido, de hecho los sirvientes, más acostumbrados a esa clase de aromas por sus propias comidas, estaba con el aptito abierto y la boca hecha agua, ansiosos de probar la comida sagrada. Era un poco contrastante que en la cocina amplia de ollas de bronce pulidas y sartenes de hierro, todos instrumentos caros, las mejores verduras y frutas que la tierra del reino pudiese dar, incluso especias de otras partes del mundo y carnes saladas, especiadas y secas colgadas dando un aroma agregado al estofado. Si bien la nariz del peliazul no estaba acostumbrada a esto, no estaba exactamente desagradado, aunque le evocaba un poco más a aromas que había sentido en reuniones de sus caballeros en las barracas que en su cocina.

Al ver que se el invitado sagrado se sonrojaba y pedía disculpas se alarmó aún más, no era su intención hacer que se incomodara o se avergonzara si no todo lo contrario. Alzó sus manos intentando explicarse - No, no... no entiende. No es lo que... ¡Por los dragones sagrados! Por favor, no se incline... - un pánico general se sintió en el murmullo de los sirvientes, la caída de la mucama fue detenida por los brazos del cocinero pero que enseguida la acomodo en el piso quedando él de rodillas, los demás lo imitaron e incluso el príncipe bajó un tanto la cabeza sin atreverse a estar por encima de la criatura sagrada. Él mismo sintiendo ya el rubor en su rostro y el pánico en su pecho ante la difícil situación, una situación totalmente fuera de su control y la cual no le habían enseñado como actuar, nunca le habían dicho como debía comportarse frente a una criatura sagrada, nunca había estado en frente a nadie superior a él sin ser sus padres y quizás su hermana. Las explicaciones dadas por el manakete solo aumentaban la ansiedad del príncipe que se enderezó casi de un salto adentrándose en la cocina, lugar que rara vez entraba por no decir que nunca.

- Kija... sería un honor desayunar con usted, no debió haberse molestado. - dijo con cuidado, buscando palabras suaves y que fueran claras, pero la proposición del otro le hacía dar un salto de corazón abriendo aún más grandes sus ojos azules. Observó en silencio como servía una porción de estofado y con cuidado se sentó en uno de los bancos que estaban en la mesada donde los sirvientes normalmente comían, pues no era su lugar ocupar la mesa principal. Se sentía terriblemente ajeno allí, sin manteles bordados, servilletas planchadas, mesa servida con varios platos, copas y cubiertos, sin la disposición de pan, fruta y queso que siempre tenía como acompañamiento, sin la silla de respaldo alto y asiento acolchado, solo la mesa de madera, el banco alto y el cuenco con estofado y una cuchara, ni siquiera una de las de plata si no de las que utilizaba la servidumbre. La duda se vio en el semblante del príncipe y dejó lo ofrecido sobre la mesa - Estimado manakete... no encuentro palabras para expresar el honor que es para mi ser invitado a probar alimentos elaborados por sus manos. - tomó la cuchara y removiendo un poco las piezas de verdura y carne en el caldo oscuro dudó un momento antes de tomar un trozo de papa, no era para nada una comida que estuviese acostumbrado a comer pero no despreciaría ni sería regodeón con alimentos hechos por el invitado, dragón sagrado de la raza que se creía extinta. Lo llevó a su boca, el silencio tenso de los sirvientes que no se atrevían a decir palabra, siquiera acercarse. Cuando el príncipe tragó el primer bocado y mostró una sonrisa todos se acercaron enseguida a servirle, traer del gran comedor las copas y platillos, las servilletas y las bandejas con pan, frutas y quedos para colocarlo todo alrededor de donde comía el peliazul - Está delicioso. Nunca había probado platillo igual. Parece ser que ha hecho una gran cantidad ¿sería inadecuado de mi parte solicitarle permiso para ofrecer un banquete en el almuerzo con su comida? Por favor, venga como invitado de honor. - no perdería oportunidad para presentarlo ante la corte de Altea y claro, con sus caballeros más cercanos.


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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Kija el Lun Mar 14, 2016 6:55 am

El ambiente era tenso, tanto para los humanos presentes como para el albino que estaba con ellos, mas aun cuando el híbrido estaba poco acostumbrado a los halagos, siquiera a interactuar con otras personas y por tanto no sabia que hacer para corresponder o cuales serian las formas de ser cortés con ellos.... al parecer inclinarse en disculpa no era una de ellas. Poco y nada sabia, igualmente, acerca de como el descendiente de Airi tomaba usualmente el desayuno por lo que no pudo evitar mirar con cierta sorpresa como todos los sirvientes se apresuraban a adornar la humilde mesa de madera donde el chico se había sentado a comer, ciertamente aquel era un mundo muy diferente al que el conocía.

- E-el honor es todo mio joven héroe, es una receta que me enseño mi madre hace ya algún tiempo y me alegra mucho que haya sido de su agrado. -

Su querida madre humana siempre se preocupo mucho por su hijo y le había enseñado a realizar todo tipo de tareas domesticas pues sabia mejor que nadie que no podría estar al lado de su amado hijo por el tiempo que a ella le gustaría y, siendo su esposo manakete un hombre torpe considero pertinente preparar al pequeño híbrido para valerse por si mismo, enseñanzas que aun a la fecha le eran útiles.

- A... ahhh... y-yo..... invitado de.... honor? -

Las palabras se le atoraron en la garganta en cuanto Marth menciono hacer un banquete con la comida que había preparado mas lo que le causo que su corazón golpeara fuertemente contra su pecho fue cuando le pidieron que fuera como invitado de honor. La verdad era que Kija no sentía haber hecho nada para merecer honores, solo era un humilde híbrido que preparo el desayuno para las buenas personas que le habían brindado cobijo y refugio. Se sentía feliz, tanto que era incapaz de expresarlo, simplemente no existían palabras en cualquier idioma que conociera que pudieran darle forma al puro y llano sentimiento de gratitud que sentía en ese momento o quizá si existían pero no las recordaba.

- Po-por favor adelante.... he preparado comida suficiente para todos y nada me haría mas feliz que el poder compartirla. A-ademas si es una petición su-suya como podría negarme?... -

Entonces un sonoro y poco discreto sonido resonó en la habitación ante la sorpresa de muchos de los presentes proveniente nada mas y nada menos que del estomago del joven albino. No era para menos, después de todo su dieta básica hasta el día anterior se componía principalmente de hiervas amargas y raíces que encontraba en las afueras de las ciudades debido a que ninguna posada le permitía el acceso, después de todo aquella escandalosa mano con grandes y afiladas garras asustaba a los posaderos y a los clientes por igual. De hecho de no ser por el pan y las manzanas que le había facilitado una amable persona que conoció hacia un par de días probablemente no estaría de pie en ese momento, su holgada túnica no permitía verlo a simple vista pero el cuerpo del semi manakete en realidad estaba en un estado casi famélico y un tanto magullado.

- Oh, por Naga... L-lo siento tanto!!!!!. No se que decir, esto es tan bochornoso. -

Un incomodo silencio se hiso por unos leves momentos, silencio constantemente interrumpido por las protestas de aquel estomago delator perteneciente al albino. Los sirvientes no sabían que hacer exactamente pues al igual que el príncipe no estaban preparados par lidiar con una situación como aquella y lo mismo aplicaba para Kija pues aun que su madre le había inculcado modales básicos el que hacer cuando te suena la tripa enfrente de tanta gente no venia incluido.
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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Dom Abr 03, 2016 12:45 am

En un par de minutos ya el príncipe tenía dispuesta la mesa como si estuviese en el comedor principal, a excepción del mantel ya tenía frente a su sus copas de cristal, sus cubiertos de plata sobre una servilleta bordada, el plato con pan, quesos y frutas, la jarra con vino que inmediatamente fue servida. Si bien los sirvientes y cocineros estaban un poco extrañados por la situación intentaron adaptarse lo mejor que pudieron a la misma, tensándose cuando el joven de cabello azul rechazó el vino con su mano y se tomó unos momentos donde toda la servidumbre quedó expectante mientras terminaba de comer lo que tenía en su boca - Por fuera de común que resulte, deseo acompañar con el té que nuestro invitado ha preparado. - inmediatamente se pusieron en marcha sacando la porcelana de los armarios y  disponiéndola sobre la mesa, cubitos de azúcar, vertiendo leche en la pequeña jarra, llenar la tetera, todas acciones que Marth no había visto nunca realizar y por unos momentos dejó de comer solo observando como sus sirvientes trabajaban hasta que las palabras del manakete le llamaron la atención despertando una sonrisa en sus labios - Pues su madre habrá sido una mujer muy habilidosa. - comentó bajando su cuchara para tomar la taza de té que se le había ya dispuesto frente a él. Siempre siendo servido era totalmente natural para él no tener casi que moverse para obtener sus necesidades, nada más que unas palabras y de inmediato tenía la bebida al alcance de su mano.

- Inmediatamente después del desayuno haré los arreglos necesarios para ello. Con tan poca anticipación será un almuerzo pequeño, no mucha gente de la corte vive en el castillo, mucha menos estará disponible en el almuerzo. Será agradable almorzar en compañía. - desde la desaparición de su padre, la muerte de su madre era muy común que el príncipe celebrase sus comidas en la soledad en la gran mesa, su hermana, aún afectada por las situaciones apenas salía de su habitación o viajaba a Ylisse por largas temporadas dejando al joven aún más aislado en aquel gran castillo, por lo cual se apegaba tanto a sus invitados y abría tanto las puertas a entrenamientos sociales siempre que el tiempo libre de su apretada agenda se lo permitía. Compartir con el manakete estaba siendo una experiencia maravillosa para el príncipe, y como estaba comprobando, llena de sorpresas. Bebió un trago del té, mucho más simple del que acostumbraba beber, sin aromatizantes o endulzantes de flores y néctar, pero dejando más a exposición el sabor de la hierba y el dulce, un sabor nuevo a su paladar que por un momento le costó discernir si era o no de su grado por lo que se ahorró comentario de momento - Es una comida bastante diferente a lo que estamos acostumbrados pero será bien recibida. Creo que se apreciará más si se mantiene el aire rústico, cuencos de madera serán perfectos, se podría hacer pan de cebada y... - se interrumpió cuando escuchó el curioso sonido del estómago del dragón y se silenció.

Por un momento se quedó sin comprender que era ni por que el dragón sagrado comenzaba a tomar rubor en sus mejillas, su expresión de desconcierto se mantuvo por varios segundos con la cuchara de estofado a medio camino a su boca hasta que finalmente comprendió, bastante lento. Soltó la cuchara la cual cayó en el interior del cuenco apenas salpicando un poco hacia afuera - ¡Un plato para el invitado! - pidió enseguida a lo que todos reaccionaron saliendo de su desconcierto llevando otra taza a la mesa, un banco extra y disponiendo la comida frente al otro.


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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Kija el Miér Abr 06, 2016 5:34 pm

De inmediato todo se dispuso para que el joven albino pudiese disfrutar de un grato desayuno y así saciar a su hambriento estomago que, sin consideración alguna lo había hecho pasar un momento bochornoso…. Aunque tomando en cuenta la dieta a base de hiervas y raíces hervidas que había tenido por meses la verdad esa sensación de tener un hueco en el estómago se estaba volviendo muy habitual por no decir que su cuerpo perdió muchísimo peso y se había debilitado a niveles poco sanos.  En cuanto el híbrido se sentó a la mesa todos comenzaron a acercarle las cosas que necesitaría, o quizá no, para disfrutar de su alimento haciéndolo dibujar un gesto acomplejado en el rostro pues no estaba acostumbrado a que alguien más hiciese las cosas por él. Le acomodaron una servilleta en las piernas, le sirvieron él te, acomodaron la mesa y hasta le acercaron la silla una vez se hubo sentado.


- Pues… en realidad tiene bastante compañía joven héroe. Jamás había visto tantas personas reunidas en una misma habitación a la hora de tomar el desayuno


Comento el manakete sin intenciones de ser insensible para con el joven soberano pues por su parte había pasado bastantes años en total y completa soledad mientras se encontraba apartado del mundo en su pequeño refugio y tras la muerte de su madre pues su progenitor tenía la mala costumbre de salir a dar largos viajes que duraban varios años en los cuales se veía sometido a la más profunda y verdadera soledad sin tener a nadie con quien hablar más que una tumba fría que nunca iba a responderle de vuelta. Por eso mismo el ver tantas personas en el castillo con el joven exaltado, a su lado en casi todo momento le dejaba un sabor agridulce pues por una parte estaba feliz por él y por otra le hubiese gustado contar con todas las atenciones y compañía con la que contaba su anfitrión.


- Huh… rustico?, a mí me parece que es bastante común.
Spoiler:


Acostumbrado a una vida humilde en un templo perdido en algún lugar de un bosque “sagrado” era normal que considerase más que normal los cuencos de madera o arcilla, más aun siendo el mismo un viajero cuyos utensilios resistentes a golpes y zarandeos eran imprescindibles. No dejaba de sorprenderse por cada cosa que lograba ver en aquel lugar que parecía un mundo totalmente a parte al que, hasta hace unas cuantas horas, había estado viviendo. Como podía haber tantas personas tan amables en un solo lugar?, seria acaso que todas las buenas personas del mundo vivían bajo un mismo techo todo ese tiempo?.... ese pensamiento hasta para el resultaba ridículo pero no tenía otra explicación para un cambio de actitud y ambiente tan drástico.


- Gracias a Naga por todas sus bendiciones y a todos aquellos cuyas vidas fueron utilizadas para mantener la mía.


Elevo aquella pequeña plegaria cerrando los ojos un momento e inclinando la cabeza hacia su plato, aquella pequeña plegaria era una que le había enseñado su madre antes de consumir sus alimentos, después de todo ella fue una devota sacerdotisa del dragón sagrado y muchas de sus costumbres habían pasado a su hijo mestizo. Una vez hecho aquello tomo la cuchara con su mano derecha y comenzó a comer de forma pausada y tranquila. Kija era educado dentro del estándar normal de una persona, quizá un poco más pero no tenía forma de saber los protocolos ni las etiquetas que debían llevarse a cabo a la mesa de un noble. Por ejemplo abría mucho la boca con cada bocado de comida, su espalda no estaba totalmente recta y tenía la tendencia de inclinarse hacia su plato para acostar la distancia entre el plato y su rostro, comportamiento que no pasaba desapercibido y menos aun cuando casi toda la atención estaba orientada al invitado.
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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Dom Abr 10, 2016 2:23 am

La soledad que tenía el príncipe y la que había tenido el manakete eran completamente diferentes. Siempre atendido y sin haberle faltado nunca ninguna necesidad, el peliazul era, si se quería decir, un niño mimado y poco empático, ignorante emocionalmente se centraba en lo que conocía, es decir su propia situación. Si bien nunca estaba realmente solo, el no tener una amistad real en toda su vida le habían hecho alguien bastante egoísta y centrado en sí mismo, desconociendo que esas actitudes estaban mal simplemente seguía siendo de aquella forma, y para él los sirvientes y criados no eran más que parte de la casa, como lo sería un mueble, si bien les respetaba como seres vivos no estaban en un círculo en el cual él pudiese socializar, costosamente entablaba alguna clase de relación con sus caballeros más cercanos y sus consejales en la corte. Por eso mismo quedó mirando un poco desconcertado al comentario del dragón haciendo que volviese la mirada a los sirvientes que ya tomaban nuevamente sus tareas en la cocina pese a la presencia real en la mesa. Asumió que se refería a eso mismo, la presencia de los que trabajaban, pues de haber estado en el comedor solo estaría en compañía de uno que parado a una esquina solo esperaba ordenes o necesidades del príncipe - Si, la cocina suele estar llena, sobretodo a estas horas con el desayuno y limpiando para preparar el almuerzo. - explicó con una sonrisa más tranquila.

Los enormes ojos del dragón, increíblemente expresivos, se mostraron un tanto confundidos con el comentario del príncipe, este miró el cuenco de madera y no comprendió como aquello podía llegar a ser normal. No era del todo higiénico si se lo ponía a pensar, estos estaban cuidadosamente tratados y lustrados, de fina madera de roble, oscura y duradera, incluso para ser simplemente los cuencos utilizados por la servidumbre eran de buena calidad y fina terminación, sin embargo seguían siendo cuencos de madera y no la vajilla y utensilios de porcelana, plata y cristal que solían utilizar para el príncipe - Pues si... común es algo rustico... supongo yo. - la gente "común" eran los plebeyos y suponía que entre ellos sería común aquella clase de cosas, rusticas a sus ojos. Miró con duda el cuenco y la comida en este, sin comprender aún en su totalidad a lo que se refería el manakete.

La voz de este le hizo bajar su cuchara y despertar nuevamente su atención dejando caer su cuchara en sorpresa - ¿Habla con Naga? ¿Naga puede escucharle? - no conocía los rezos, nunca había rezado ni agradecido en la comida, la religión en el castillo no era como la de un templo y simplemente mostraban su adoración con cuadros, esculturas y devoción, citando su nombre en las batallas y en las liberaciones. Aquellas palabras solo habían sido mal interpretadas por el príncipe que volvía la mirada con sus ojos abiertos de par en par y sus labios formando una O en sorpresa, cuidadosamente cubierta por su mano para no ser descortés con su sorpresa.


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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Kija el Lun Abr 11, 2016 5:12 am

Kija sonrió divertido con los comentarios del joven soberano mas siempre manteniendo respeto hacia el por ser quien era. Sin embargo a sus ojos, aun que un futuro que llegaría en un parpadeo para el aquel enfrente suyo seria un gran hombre digno de portar el emblema del héroe, de momento era solo un niño y quizá por esa razón es que el manakete sentía una cierta simpatía para con el.

- No es como si el gran dragón sagrado pudiese contestarme directamente o llegáramos a entablar una conversación pero estoy seguro que la diosa Naga igualmente escucha las plegarias de quienes tienen fe en ella. Por eso es costumbre en mi familia elevar una pequeña plegaria para dar gracias al dragón sagrado por las bendiciones que nos brinda y también a los seres vivos cuyas vidas nos ayudan a mantener las nuestras -

Pese a que Kija era una criatura muy conectada a la naturaleza gracias a su sangre de manakete no rechazaba la idea de comer carne pues era bastante consiente de que no se podía evitar consumir algo vivo para mantener la propia existencia ya fuera planta o animal.

- Todos estamos conectados de alguna manera ya sea con nuestro entorno o entre nosotros mismos, nos necesitamos mutuamente para existir. En esta ocasión estamos disfrutando de nuestra comida por que algún cordero ha perdido ya suya pero de la misma manera aquel cordero era protegido de los depredadores gracias a los cuidados del granjero. Se podría decir que la esencia misma de la vida es un gran circulo de dar y recibir.... por eso doy las gracias por estar aquí y ahora, junto a usted, junto a todos, disfrutando de un cálido estofado de cordero. -

Comento tranquilamente mientras daba otro bocado a su tazón de comida esperando que el muchacho enfrente suyo pudiese entender su explicación del por que daba las gracias a la hora de comer, enseñanzas que no solo habían sido inculcadas por su padre si no que en igual medida complementadas por su madre. Aun que de todas maneras no lo culpaba si no lograba entenderlo, después de todo a el mismo le tomo bastante tiempo asimilar y comprender aquella verdad.

- A todo esto, no he olvidado que prometí enseñarle el idioma antiguo así que, si esta bien por usted podemos comenzar el día de hoy a la hora que considere pertinente. De igual manera es probable que solo eso no sea suficiente para compensar todas las consideraciones que usted ha tenido conmigo así que si puedo ayudarle en algo mas no dude en pedirlo.... -

El joven manakete era de los que prefería mantener pequeñas charlas mientras se degustaban los alimentos pues aquella era una costumbre que tenia arraigada desde la mas tierna infancia aun que guardaba sus pequeños momentos de silencio pertinentes cada vez que daba un nuevo bocado a su comida y masticaba las veces que fueran pertinentes antes de tragar.

- Y.... de verdad disculpe los problemas que les he causado, para ser franco es la primera vez que convivo activamente con tantos seres humanos así que desconozco en gran medida que hacer o como actuar correctamente, agradezco la paciencia que ha tenido conmigo joven héroe. -

Y diciendo aquello hiso un ligero inclinamiento de cabeza en señal de gratitud hacia el joven heredero, guardando silencio tanto como para comer como para escuchar lo que el tuviese que decir.

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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Lun Abr 25, 2016 1:54 pm

Si bien Marth había conocido un amplio número de tutores y maestros, si bien había pasado gran parte de su vida encerrado estudiando, entrenando y siendo moldeado para ser un heredero digno al trono de Altea, la realidad era que por más teoría que tuviese y por mucho que hubiese estudiado, era bastante ignorante en las cosas simples de la vida diaria de muchos. Apenas comenzaba a dar sus primeros pasos fuera del estudio, la biblioteca y las arenas de entrenamiento, comenzaba a entrar a un mundo que no estaba controlado por su cuna de oro y era un caos más natural, lejos de las espadas que nunca llegaban a lastimarle, de los tutores que solo le mostraron los buenos modales, de los libros que mostraban solo ilustraciones de los campos de batalla, no podía evitar sorprenderse a la primera experiencia de sentir realmente una espada cortando su carne, una persona normal charlando en la mesa aún con la cuchara de comida en el aire y algo de comida en la boca o incluso de ver y escuchar un verdadero campo de batalla. El dragón le estaría enseñando mucho más que solamente el lenguaje antiguo y lecciones de tolerancia que le vendrían bastante bien al príncipe caprichoso.

Pensativo no apartó su mirada sorprendida del manakete - ¿Naga es capaz de escucharnos aunque no esté presente físicamente? - era un concepto un tanto escalofriante pero que debido a la divinidad de la criatura, no difícil de creer para el peliazul. Haciendo una pequeña pausa comió un poco más apresurando para que no se enfriase su comida, siempre correcto, nunca poniendo demasiado en la cuchara, tomando siempre una porción de verdura o carne y una pequeña porción de salsa con cada bocado cuidando de no gotear, ni siquiera en el camino hacia su boca. Al mascar una porción de carne comprendió un poco mejor el concepto... eso había sido un ser vivo y nunca se había detenido a pensar al respecto, casi siempre se comía carne en el castillo y nunca se cuestionaba de donde venía, solo consumía la comida, la apreciaba por su sabor y seguía con su vida. Los animales eran seres muy inferiores a los humanos, incluso más abajo que los laguz, por lo que no había nunca considerado siquiera estar agradecido, sin embargo, como decía el peliblanco, sin ese animal que estaban comiendo en ese momento, no podría seguir el mismo con su vida. El silencio del príncipe solo era reflejo de todo lo que estaba pensando y costosamente asimilando, siento un poco duro de mente no quería decir que fuese totalmente cerrado, corazón tierno y mano de hierro se le había enseñado por parte de su madre y hermana en el primero y su padre en el segundo.

La mención de sus estudios le hizo despertar su mente - Claro, preocúpese de ponerse cómodo primero y familiarizarse con el ambiente. ¿Ha visitado la biblioteca del castillo? Es más basta que la biblioteca de la ciudad y si desea puedo llevarle a mi estudio donde guardo los diarios de Anri así como varios escritos que desconozco debido a mi incapacidad de leerlos. Sería un honor que pudiese verlos y si puede, leerlos para que pueda transcribirlos. Son muy antiguos y ya están comenzando a desgastarse y romperse, sería bueno tener una copia antes que eso ocurra. - hizo una pequeña pausa para comer un poco más, el nivel del estofado en su cuenco bajaba rápidamente, o tan rápido como alguien con modales podía comer, bebiendo de tanto en tanto un par de tragos de té caliente saboreando con gusto cada bocado.


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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Kija el Vie Abr 29, 2016 4:12 am

El joven manakete sonrió ampliamente con el comentario del joven soberano el cual parecía estar asimilando las palabras que recién le había dicho. El jovencito era uno muy educado pero con esto podía darse cuenta de que le faltaban algunas lecciones de vida y un poco mas de conciencia sobre su entorno... muchas lecciones eran duras y difíciles de aceptar pero todo era posible con la suficiente paciencia y dedicación.

- Supongo que es algo mas espiritual, joven héroe. Todo lo que vemos a nuestro alrededor es real para nosotros pero las cosas que los ojos no pueden apreciar solo se pueden creer. Elevar una plegaria es mas que solo formular palabras, son sentimientos que trascienden y conectan los corazones a través del tiempo y las distancias... o por lo menos eso me enseño mi madre. -

Respondió el manakete blanco bebiendo tranquilamente un poco de te para después volver a centrar su atención en el plato de comida. Rezar, era algo que Kija hacia muy a menudo, pidiendo fuerzas para poder seguir su camino o simple y llanamente por que deseaba comunicarle sus sentimiento a aquella persona que hacia tantos años abandono el mundo de los vivos, deseaba creer que sus palabras, sus sentimientos y deseos llegaban a ella así como al dragón sagrado.

- Oh, por supuesto!, seria un verdadero honor transcribir esos escritos para usted pues seria una verdadera pena que el tiempo se llevase consigo todo ese conocimiento. Los diarios de Anri... es como un sueño hecho realidad conocer todas aquellas historias redactadas por el puño y letra del primer exaltado. Debe ser preservado para las futuras generaciones, definitivamente hay que salvar esos escritos!!! -

El manakete se mostraba sumamente entusiasta al respecto pues se tomaba muy enserio su trabajo de mantener vivos los conocimientos pues aun que los años pasaran y la prosperidad trajera consigo cambios y avances el pasado siempre tenia cosas para enseñar y prevenir de cometer futuros errores.

- Eso me recuerda... habrá algún bosque por aquí cerca?, me gustaría recolectar algunas bayas y plantas medicinales de ser posible. Después de todo para preparar galletas de frutos rojos necesito frutos rojos y los remedios con plantas toman su tiempo en secarse adecuadamente. De... ser posible me gustaría saber si hay algún rió o lago por las cercanías, ya que... um.... n-no he podido asearme adecuadamente estos últimos días. -

El rostro del muchacho se torno totalmente rojo al declarar aquello pues le avergonzaba en sobremanera el admitir que no había podido darse un baño adecuadamente cuando llevaba viajando tanto tiempo. Al parecer el manakete tenia problemas en asimilar acerca del lugar donde se encontraba y de quien era el invitado, por lo que su costumbre de hacer las cosas por su cuenta estaba presente en todo momento y el concepto de "ponerse cómodo" era uno que aun no le quedaba del todo claro. Cabia destacar que las ropas del albino, pese a que traía puesta la túnica mas decente que tenia estaba igualmente gastada por el viaje y la multitud de veces que debió lavarla en ríos y lagos. Invadido por un repentino sentimiento de vergüenza el híbrido guardo silencio mientras terminaba su primer plato de comida con las mejillas aun bastante coloradas, bebiendo de vez en vez del te antes de que se enfriara.
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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Jue Mayo 05, 2016 1:29 am

Comía de manera lenta, taciturna ahora que estaba pensativo aquellos nuevos pensamientos en su mente, la idea de que la divinidad de un dragón sagrado llegase tan lejos, uno como lo era Naga, tanto como para leer sentimientos y corazones, como para poder recibir esa clase de plegarias incluso cuando no estaba presente, le hacía sentirse expuesto, juzgado y de cierta manera desnudo. La idea de los sacrificios de los animales para su supervivencia así como la idea de un equilibrio entre todos los seres vivos era demasiada información para solo un desayuno.

Asintió con su cabeza apresurándose a  limpiar sus labios con la servilleta antes de hablar, la idea de ponerse a trabajar antes del almuerzo era alentadora pero tenía aún que organizar la comida, seria después del almuerzo seguramente que podría ponerse manos a la obra - Mandaré a que dejen todo preparado en la biblioteca, será más cómodo para usted trabajar allí ya que tendrá el material de apoyo que necesite, yo mismo llevaré los diarios. Si no le molesta podremos comenzar en la tarde después del almuerzo. Ansío poder saber que es lo que está escrito. - su cuchara raspó un poco el fondo de su cuenco y tomó la última porción apenas inclinando la vajilla sin levantarla de la mesa, siempre correcto, incluso al concluir limpiando sus labios y dejando a un lado del servicio su servilleta y terminando al unísono el té en su taza.

La verguenza volvió a teñir las mejillas ligeramente de rosado en el príncipe cuando el joven manakete le expuso su problema, había asumido que el dragón sabría a lo que se refería el "ponerse cómodo" o "como en su casa" y no le había asistido, quizás debió haberle enviado agua caliente y un sirviente para que le asistiera en el baño, incluso aceites aromáticos para que fuese más placentero, o ropa nueva, o al menos presupuesto para ir al mercado a escoger él lo que desease. Se apresuró a hablar mientras los criados retiraban la mesa, al menos lo que el príncipe había cesado de utilizar, cada acción de la servidumbre era como un ruido de fondo para el peliazul, no agradecía ni siquiera miraba las acciones ajenas, demasiado acostumbrado a ser servido era natural en él que la losa fuese retirada y la mesa despejada disponiendo ahora la fruta por si deseaba algo dulce para terminar - El castillo cuenta con botica con una amplia selección de hierbas, es libre de visitarla y tomar lo que necesite, así mismo la cocina recibe diariamente abastecimiento de diferentes tipos de frutas, verduras, carnes y bayas, estoy seguro que lo que pida se lo podrán traer de inmediato. En cuanto al rio... quizás prefiera asearse en la intimida de su alcoba, no sé si vio que de las puertas que hay allí, si bien una es la de entrada la otra da a una pequeña habitación que puede utilizar como tocador, dispone allí de bañera, espejo, cuencos, jarras, paños para secarse y todo lo que necesite. Solo debe anunciar a cualquiera de los criados o un soldado que le traiga a un criado para que llene la tina de agua caliente para usted. Jm... dispondré ahora mismo que le preparen un baño. - miró al criado más cercano que con solo la mirada del príncipe se acercó asintiendo en silencio - El baño para nuestro invitado, agua caliente, aceites de flores para aromatizar el agua. También dispongan de ropa limpia para él. Bayas en abundancia y preparen la botica para su visita, llamen al curandero real para que le asista. - con las ordenes dadas el criado salió de la estancia para hacer sus tareas. Sonriente el príncipe miró al peliblanco, creyendo haber solucionado todos sus problemas - Es mi invitado, por favor, cualquier necesidad que tenga será atendida sin miramientos. -


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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Kija el Mar Mayo 24, 2016 1:51 am

Todo para él era bastante nuevo, hasta la fecha poco había convivido en la sociedad humana como tal y hasta ahora había un par de cosas que le preocupaban un tanto de su estancia en aquel enorme lugar. Para comenzar entendía que todo lo que necesitara o pidiera le sería entregado en la brevedad de lo posible pero, que había de mérito en ello?, que se podría aprender si todos hacían el trabajo por él, más aun, como apreciar el esfuerzo de los demás si el mismo lo desconocía?. Imaginaba que ese era el caso viendo la actitud del joven héroe quien parecía tan acostumbrado que pasaba por alto a todos los que se movían a su alrededor, entendiendo ahora un poco porque el joven exaltado antes hiso mención de sentirse solo. Aun asi no diría nada de momento, tenia que observar y aprender primero las reglas adecuadas para no causarle molestias a su amable anfitrión, punto y a parte aprender cosas nuevas nunca estaba de mas.

- Entiendo, comenzaremos después del almuerzo entonces. Mientras tanto adivino que dicho evento previo a nuestros estudios sera muy distinto al desayuno, cierto?. Como ya le he mencionado la única persona humana con la que he convivido plenamente hasta ahora ha sido mi madre pero ella era una mujer sencilla así que ese es el tipo de educación que se me ha dado. Francamente seria ingrato de mi parte causarle mas molestias y bochornos de los que ya les he causado así que, si puedo importurnarlo un poco mas joven héroe, seria de ayuda que me diese un rápido tutorial de como es correcto comportarse en este lugar -

Comento el híbrido haciendo una ligera inclinación de cabeza como es común en Hoshido cuando se pide un favor a otra persona. Los platos y todo lo demás que había dejado de usar fueron retirados al instante haciendo que Kija dibujase un ligero gesto acomplejado pues no estaba acostumbrado a que todo aquello fuese hecho por otras personas e incluso necesito una considerable fuerza de voluntad para no pedir que le dejasen lavar los platos. Los ojos del manakete entonces se iluminaron cuanto el chico le explico sobre la botánica que tenia a su disposición ademas de que aquella era la primera vez que escuchaba sobre baños dentro de una casa. El templo donde antes vivía era un edificio antiguo, poco mas de 300 años que se había mantenido en milagroso buen estado gracias a los cuidados que le dio en su momento pero siempre fue costumbre bañarse en unas aguas termales que había en la cercanías o el lago que estaba mas cerca del templo que las termas y se usaba mas para nadar en los calurosos veranos.

- Me esta diciendo que en esta época hay baños en cada cuarto?.... por Naga, así que para eso eran esas puertas extra en la habitación que me asignaron?, ya me preguntaba yo para que eran tantos recipientes. Ohhh, y es la primera vez que escucho sobre aromatizar el agua igualmente. Es una costumbre nueva o lleva ya tiempo practicándose? -

No podía evitarse, el joven albino de semblante normalmente tranquilo se emocionaba con facilidad cuando se trataba de cosas nuevas y desconocidas, mas aun cuando estas implicaban costumbres, tradiciones o avances que tienen de generación en generación, sentía que se había perdido de mucho y llegaba a preguntarse como es que no se le había ocurrido salir de viaje antes.

- Y... entonces cultivan sus propias plantas medicinales también?, normalmente mi madre yo solíamos ir a recolectarlas en las montañas a la par que las frutas y las bayas. Es increíble como un lugar como este puede ser tan auto suficiente, no se necesita salir para absolutamente nada. -

Si se ponía a pensarlo aquello era un poco triste pues el mundo entero se veía reducido a aquel enorme castillo donde unos encargados de servir y otros ser los servidos. Llegaba a preguntarse si tomaban turnos separados o algo por el estilo pues si bien los que servían parecían saber hacer muchas cosas se preguntaba su aquellos a quienes servían también sabrían hacerlos... realmente no lograba entender del todo la jerarquia humana. En silencio espero a que el joven le diese una pequeña introduccion a su mundo pues en esta ocasión estarían frente a muchas personas y lo menos que deseaba era avergonzar a su anfitrión.
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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Vie Mayo 27, 2016 6:32 pm

Finalmente con la mesa despejada solo apoyó sus manos sobre esta, sus dedos entrelazados en una posición que si bien era casual se notaba que era mil veces practicada y ya memorizada en los músculos del muchacho, siempre de espalda recta, su mentón alzado manteniendo estilizada su figura aún estando sentado, uno de sus pies sobre el piso y el otro ligeramente alzado por cruzar sus piernas un poco cerradas, casi como una dama. Su sonrisa no parecía dejar su rostro más que cuando se descuidaba con algún pensamiento demasiado conflictivo en su mente, ahora mismo le sonreía al manakete con suma tranquilidad y paciencia mientras este le expresaba su desconocimiento en costumbres humanas. Asintió con su cabeza  un par de veces en indicación que le había comprendido - Si, será diferente pero no debe de temer. Estarán encantados de probar su comida y por estar en su presencia. Lo único que deberá de hacer es relajarse y disfrutar del almuerzo. -

Al levantarse ya un sirviente apartó el banco para permitirle el pasó al príncipe, este apenas hacía pausas para permitir que los sirvientes pasasen y continuasen sus labores, sin prestar realmente atención a estos, siempre atendiéndole en cualquier comodidad que necesitase claramente mientras estuviese dentro del castillo o incluso de su reino se encontraba dentro de una burbuja de cristal donde, si quisiera el peliazul, no tendría que mover un solo dedo. Extendió su mano para indicarle al manakete que saldrían de la cocina, quizás caminar por el patio para bajar el desayuno sería algo agradable y adecuado para conversar aunque de inmediato recordó que su invitado debería de ir a asearse y cambiar sus ropas por lo que solo lo acompañaría por el pasillo, él mismo debía de hablar con un mensajero para dar la invitación, las redactaría en unos instantes - Hehe... si, hay cuartos para asearse pero no en todas las habitaciones. Algunas de las habitaciones de huéspedes los poseen, la habitación principal, por supuesto y después se cuenta con un baño general, afuera hay otro para las barracas y en el ala oeste está el de la servidumbre. No podría decirle con exactitud hace cuanto tiempo se practica el aromatizar el agua pero desde que tengo uso de memoria que ha sido así en este lugar... a decir verdad nunca creí que fuese de otro modo. - no se dedicaba a pensar mucho fuera de lo que sus ojos veían. Si bien mantenía su mente abierta al conocimiento aún era un crío que no había dado los primeros pasos fuera del castillo, estudiaba sobre su historia, sobre la historia del país y del continente, sabía los nombres de los grandes héroes, sabía las fechas que habían ocurrido aquellos acontecimientos, que reinos habían existido, cuales habían prevalecido y cuales habían caído, pero nunca se había preguntado si cuando se había fundado Altea los primeros alteanos contaban con la comodidad de un baño.

Aquella incapacidad de pensar en las cosas más simples se extendía a sus habilidades, siendo un letrado excepcional su caligrafía era casi que perfecta, conocedor de historia, filosofía, matemáticas, incluso economía, sabía como sujetar y maniobrar diferentes tipos de espadas, montar a caballo tocar más de cinco instrumentos diferentes, se le había enseñado a dibujar en grafito y carbonilla, colorear con pigmentos de pétalos y conocía más de veinte variantes de tés... pero era incapaz de remendar una costura rasgada. - ¿A las montañas? Eso es fuera del pueblo, tardarías todo el día en ir, no hay necesidad. Lo que necesite se le será dispuesto. -


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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Kija el Lun Mayo 30, 2016 4:31 am

No podía evitar ponerse un tanto nervioso pues aun que el joven exaltado le dijera que solo tenia que relajarse y disfrutar del almuerzo se preguntaba seriamente si solo eso seria suficiente. Aun así confiaba en el chico por lo que no valía la pena pensar demasiado las cosas. Por otra parte no podía evitar admirar los movimientos y poses tan elegantes del chico, unos que se notaban elaborados pero ya parecían ser parte de su forma de ser, todo en el era básicamente perfecto a tal grado que el príncipe parecía un muñeco viviente, eso lo mantenía ligeramente preocupado pero no era quien para decir nada al respecto, después de todo los humanos tenían sus costumbres y su forma de vivir por lo que seria grosero que alguien ajeno como el interviniera.  

- Entonces creo que las cosas me quedan un poco mas claras, están los príncipes que son los lideres que administran todo, los invitados que deduzco son personas importantes de otros lugares que aportan algo o tienen alguna relevancia, los soldados que son quienes protegen ademas de que ponen el orden y.... como los ha llamado?, servidumbre?, que se encargan de las tareas mas básicas. Que equilibrio mas impresionante, es como contemplar una inmensa montaña.... las piedras de abajo sostienen a las de mas arriba mientras que la mas alta las mantiene unidas, ustedes si que son verdaderamente increíbles. -  

Comento el joven manakete maravillado a la par que recorría aquellos elegantes pasillos, admirando cada detalle del lugar. A diferencia de los entornos naturales las construcciones humanas igualmente destilaban su belleza propia y en ese momento tenia la oportunidad para contemplarla de cerca.

- Aun que no parece que convivan mucho entre ustedes, eso es normal? -

Pregunto el alvino con curiosidad pues al ser tan observador no pudo evitar notar que no solo en el desayuno los llamados "sirvientes" no interactuaban con ellos si no que, mirando de re-ojo, los soldados tampoco se dirigían la palabra.... todo estaba demasiado silencioso como para haber tantas personas alrededor, como si en realidad no hubiese nadie lo cual poco a poco hacia que Kija comprendiera un tanto mejor al joven exaltado.

- Ohhh, no, no, le comentaba que solía ir con mi madre a las montañas cuando era niño pero como usted dice aquí tengo todo lo que necesito, ademas debo alistarme para estar un poco mas presentable para el almuerzo. Aun así no puedo evitar sentirme algo... extraño. Como decirlo?, todo lo que puedo apreciar es simplemente perfecto, silencioso, ordenado, cada cosa se controla y esta muy bien sincronizada, casi como si fuese un pequeño mundo, bello pero aislado. -

No sabia expresar con palabras el como se sentía en ese momento, quizá un poco inquieto, preocupado o un poco de ambas. Con solo echar un vistazo al jardín a través de la ventana solo podía contemplar arboles perfectamente podados, todo en el castillo era inmaculado, silencioso, inflexible, para alguien acostumbrado a la sencillez y fuertemente conectado a la naturaleza todo eso parecía quizá un poco agobiante.

- Oh, pero no me haga caso joven héroe... quizá solo estoy pensando demasiado las cosas. Tal como decía mi padre "Los manaketes somos criaturas de costumbres y nos cuesta asimilar las cosas nuevas". Probablemente solo estoy un poco quisquilloso. -

Culpaba a su terca sangre laguz de la ligera incomodidad que sentía, quizá por que dentro de si sentía que alguien como el desentonaba bastante en un ambiente tan impoluto y perfecto y no podía dejar de lado las inseguridades que le provocaban estar experimentando de primera mano unas costumbres de aquella sociedad que le resultaba tan intrigante y desconocida.... o quizá solo estaba siendo tímido. Sea cual fuese la razón el joven mestizo intentaba sobrellevarlo lo mejor que le era posible.
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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Mar Jun 21, 2016 2:38 am

Alagado por las palabras del otro solo sonreía con recato, le agradaba que entendiese tan fácilmente el sistema de castas y el orden social en que se sometían los humanos, a groso modo englobaba bastante bien lo que era la familia real, nobles, soldados y servidumbre, la pirámide básica donde dentro de cada fracción había ramificaciones y más escaleras sociales y de poder. Si bien consideraba que era demasiado pronto para enseñar temas tan complejos no pudo evitar soltar un poco su ansiosa lengua con el manakete - Si, en base sería como usted dice. Tal como dice, una montaña, aunque con muchas más salientes que simplemente un triangulo, pues existen muchas más ordenes de las que ha mencionado. Si bien es el Rey quien lidera un país, en su ausencia el heredero o hermano, en mi caso, yo, no significa que es el Rey que se ocupa e cada asunto particular en tan extensa tierra, dentro de los líderes, de la nobleza, se encuentra una propia montaña de poder. Un Rey se preocupa de la estabilidad económica del país y entre países, de las guerras y la paz entre sus vecinos, asuntos grandes. Duques, marqueses, barones, son quienes poseen tierras, aldeas donde trabajan los pobladores produciendo comida, madera, minerales... recursos. Son estos nobles quienes se ocupan de mantener próspera y segura a la gente que produce los recursos para ellos mismos y para el país, y son estos nobles los que comunican al Rey las necesidades de esta gente. Es como un árbol con sus raíces, una sola persona no puede ocuparse de miles de personas, por lo que comienzan a ramificarse, el tronco es el Rey y las raíces gruesas son estos nobles, las raíces finas son señores feudales y títulos menores, las pequeñas raíces que como hilos se extienden en la tierra absorbiendo nutrientes son los pobladores. Es la sociedad que da la firmeza y alimenta al país que ayuda a crecer grandes ramas como comercio, ejércitos e incluso conocimiento siendo finalmente las hojas y sus frutos lo que impresionan a sus vecinos y con la caída de estos frutos se vuelve a enriquecer la tierra volviendo a las raíces. - sabía que se había extendido y que había quedado mucho que decir pero ya consideraba que habían sido demasiada información. Al menos podía darle algo útil de saber para cuando continuase sus viajes.

En el camino el príncipe bajaba la velocidad de su andar o se detenía si veía que su invitado estaba demasiado interesado en alguna pieza en general, fuse de arte o mismo de la arquitectura del lugar. Disfrutaba de aquella compañía, intentaba comprender sus costumbres aunque muchas fallaba en terminar de entenderlas, tenía mucho que pensar en lo que le había dicho ya el dragón y mucho que preparar para el almuerzo pero no perdía oportunidad de estar cerca de su invitado. Las palabas de este, sin embargo, le dieron algo de preocupación, no parecía del todo feliz y cómodo ¿sería por las costumbres humanas? si bien decía que estaba todo bien en su tono parecía más contrariado que otra cosa. Consternado el príncipe le quedó mirando por unos instantes - Si de alguna manera puedo hacer que su estancia aquí sea más de su agrado no dude en decirla, los sirviente están a su disposición y toda habitación que no esté bajo llave es libre para utilizar. - quizás solo necesitaba espacio o intimidad, muchas veces sus invitados era lo que buscaban en un hogar ajeno, algo de tranquilidad y soledad. Un manakete, siendo una criatura sagrada, seguramente necesitaría mucho tiempo a solas para pensar y simplemente ser... sagrados. No tenía demasiada idea realmente, así que solo le acompañó hasta su alcoba haciendo un pequeño saludo con su cabeza - Le esperaré para el almuerzo, si me disculpa, tengo mucho que preparar. Ansío su presencia. -


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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Kija el Miér Jun 22, 2016 2:09 am

Kija escucho con mucha atención las palabras del joven, dándose cuenta de que la sociedad en la que el chico vivía era mucho mas compleja y elaborada que en un principio. Conforme el príncipe hablaba iba imaginando poco a poco todo aquello como un árbol cuyas ramas se van haciendo mas finas y delgadas, los frutos eran el resultado del esfuerzo de esas ramas las cuales a la vez eran nutridas por las raíces y sostenidas por el tronco.... Al comprender aquello no pudo hacer mas que mostrar preocupación por el muchacho de pelo azul, casi un niño, el cual ya estaba desde tan corta edad obligado a cargar el peso de todas esas ramas.

Aun así admitía que Marth parecía estar haciendo un excelente trabajo lo cual mostraba lo fuerte que era su espíritu y por ello el chico tenia todo su respeto pues esos pequeños hombros no se doblaban aun con la carga que tenían a cuestas. Quería ayudarle de alguna manera, lo sentía en parte como el deber de un manakete hacia un exaltado honrando a las antiguas historias del legendario Airi y la diosa Naga pero por otro lado también deseaba apoyarlo pues el camino del joven soberano se veía lleno de tribulaciones y dificultades... no sabia como alguien como el podría ser de ayuda pero, de momento, se conformaría con nutrir ese tronco con los conocimientos que poseía para que creciera aun mas alto y mas fuerte.

- Agradezco de todo corazón todas sus atenciones, no se preocupe por mi pues estoy seguro que no me tomara mucho tiempo adaptarme. Espero con ansias participar en el almuerzo y comenzar con nuestras lecciones mas tarde. -

Kija respondió igualmente con un ligero inclinamiento de cabeza y entro en la habitación que se le había asignado. Ya estaba un baño caliente preparado y un sirviente dispuesto a tomarle medidas para hacerle las ropas que le solicitaron para el banquete. El rostro del albino estaba mas colorado que un tomate pero no dijo nada y se dejo hacer, después de todo y aun que se sentía extremadamente incomodo sentía que debía seguir los protocolos de ese lugar para causarle las menos molestias posibles a su anfitrión
Afiliación :
- HOSHIDO -

Clase :
Sacred Manakete

Cargo :
Arqueólogo

Autoridad :

Inventario :
DragonStone Plus [5]
Elixir [2]
Tónico de resistencia [1]
Concoction [3]
.
.

Support :
Reyson
Gaius
Sissi

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1658


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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

Mensaje por Eliwood el Jue Jun 30, 2016 1:10 pm

Tema cerrado. 50G a cada participante.

Ya que ambos participantes son personajes en su segunda clase y debido al tipo de tema, ninguno obtiene puntos de experiencia.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gema de Ascuas
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3174


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Re: Cuentos que no eran cuentos [Social][Priv. Marth]

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