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Ocultos en el bosque de cerezos [Social +18][Priv: Saabirah]

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Ocultos en el bosque de cerezos [Social +18][Priv: Saabirah]

Mensaje por Kija el Jue Feb 25, 2016 5:11 pm

Las flores de cerezo caían silentes, y hasta donde alcanzara la vista todo estaba adornado de un bello color rosado pastel, el camino hacia Hoshido había sido largo pero realmente tranquilo, de igual manera habían logrado llegar al hogar del joven híbrido sin mayores contratiempos. El ambiente en el área que rodeaba aquella antiquísima capilla era diferente al de los otros lugares en los que habían estado, el aire era mucho más limpio, la tranquilidad y la paz en aquel apartado lugar perdido entre los arboles de cerezo era palpable, una pequeña pieza de paraíso que le daba el honor de “tierra sagrada” que le daban los lugareños del pueblo cercano, los cuales no se acercaban al área pues, llevado de la mano por el aura de aquel extraño lugar los cuentos pasados de generación en generación por más de 300 años rezaban que aquel lugar era el hogar de un dragón antiguo y por tanto siquiera los cazadores se atrevían a invadir aquel territorio por un temor respetuoso y solemne a ser castigados por Naga al faltarle al respeto a uno de los suyos.

- Hemos llegado señorita Saabirah, este es mi hogar… Hace mucho tiempo que estoy fuera así que estará algo descuidado.

Comento el joven albino soltando un pequeño suspiro al divisar con cierta nostalgia el lugar que fue su refugio, su hogar por casi toda su vida, un lugar que le traía agridulces recuerdos de unos progenitores amorosos y la pérdida de su amada madre y los solitarios días después de la desaparición de su padre. El lugar se veía ya descuidado al no tener nadie que se hiciera cargo de él dando la apariencia de estar totalmente abandonado, sin embargo los ojos del manakete brillaban con una dulce mirada que demostraba mu mucho que amaba aquel lugar y cuanto lo había extrañado al estar lejos.
Spoiler:

- Como ya le dije, puede quedarse aquí el tiempo que guste, los humanos no se acercan a este lugar y es fácil perderse en el bosque si no se conoce el área así que si desea ir al pueblo hágamelo saber. Yo estaré por los alrededores haciendo la limpieza y restaurando el lugar así que si necesita algo solo debe llamarme

Le comento con una sonrisa mientras avanzaba por el lugar con total confianza, manteniendo esa mirada nostálgica en su rostro que brillaba llena de felicidad, respirando profundamente el aire tan puro que tanto añoraba, viendo el paisaje que extrañaba tanto, sintiendo el abrigo del aura que su padre dejo impregnada en aquel lugar tan bello.

- Ahhh, pero supongo que debo advertirle que el edificio es… algo viejo así que tenga cuidado. El baño es uno de leña así que encenderé la fogata en caso de que desee asearse un poco. Hay un pozo cercano más adelante donde se saca el agua, puede tomar también la habitación que sea de su gusto y donde se sienta más cómoda…. Menos la del fondo a la derecha por el lado del jardín que es la mía y la del fondo a la izquierda que era la de mis padres. Fuera de esos lugares es usted libre de moverse a donde usted dese.

El muchacho le daba un pequeño recorrido por el lugar, señalando donde estaba cada cosa. El lugar era amplio, bastante de hecho, lleno de estatuas de piedra con forma de dragones, jardines llenos de flores que no parecían haber estado abandonadas por quien sabe cuánto tiempo. Increíblemente y aun que Kija afirmaba que el lugar era muy viejo la madera no es veía podrida ni crujía el piso al pasar por el lugar, todo parecía misteriosamente bien conservado, casi como si el tiempo mismo se hubiese detenido en ese paraíso perdido.

- Bueno, debo ir a saludar a mi madre, ha de haberse sentido muy sola desde que decidí emprender mi viaje. Usted póngase cómoda señorita Saabirah, regresare en unos momentos.

Kija esperaba que la joven no se sintiera muy desilusionada de lo que era su casa, después de todo era un edificio antiguo al que ahora le faltaban bastantes cuidados, esperando que pudiera sentirse cómoda para darle un respiro a su herido corazón. El semi-manakete dejo su bolso de viaje a un lado sacando un pequeño paquete con dulces de arroz que había comprado en el pueblo cuando venían de camino y algo de incienso, los cuales eran ni más ni menos que un presente a su difunta madre. En definitiva Kija era un hijo devoto aunque hacía ya más de dos siglos que su madre había dejado el mundo.
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Re: Ocultos en el bosque de cerezos [Social +18][Priv: Saabirah]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 27, 2016 3:51 am

Acompañó a Kija hasta su hogar en Hoshido, un lugar que siempre se habían dicho que visitarían juntos cuando les favoreciese la ocasión. Parecía que aquel momento había llegado al fin y podrían cumplir con su anhelado deseo de visitar aquel paraje que le inspiraba una atmósfera espiritual propia de un emplazamiento sagrado, lo que resultaba hermoso pero sobrecogedor al mismo tiempo. Era el lugar idóneo para descansar de aquellas malas experiencias que tanto la habían saturado en aquella etapa más reciente de su vida. Ya se encontraba mejor, incluso si no podía decirse que estuviese del todo rehabilitada, su complexión habitual comenzaba a recuperarse del todo y dormía con mayor facilidad desde que había desahogado sus emociones.

Las flores de cerezo, había oído hablar de ellas e incluso aconteció cierta comparación entre su persona y creaciones naturales de tal delicada belleza. Para una rosista como Saabirah, ver el ambiente envuelto en una atmósfera rosácea era algo fantástico. Se quedó anonadada al ver cómo algo de lo que solo había leído en ejemplares monocromáticos cobraba vida y color delante de ella. Extendiendo las palmas, trató de notar en su piel el tacto de los pétalos que se desprendían de sus hermanos, cayendo uno de ellos en su mano. Lo observó con una media sonrisa tierna al ver que su forma recordaba bastante claramente a la de un corazón. Le resultó un bonito detalle por parte de la madre naturaleza.

-No te preocupes, estamos en confianza. Gracias por haberme traído. -agradeció profundamente, excusando al cumplido joven por no haber atendido una casa que, tratándose de alguien tan meticuloso como él, hubiese gustado de presentar impecable. Pero es que no había ni un alma en los alrededores y él había estado fuera, era de esperar que las dependencias no estuviesen plenamente dispuestas. A medida que avanzaban por toda suerte de estatuas y construcciones desconocidas cuya utilidad trató de deducir en vano, pudo percibir en el albino un suspiro cargado de nostalgia hacia aquel lugar. ¿Cómo se habría sentido al regresar sin la compañía de su padre, a quien había estado buscando con tanto ahínco?

Lo acompañó, escuchando sus explicaciones a medida que ambos avanzaban por los terrenos de su hogar. Fue bueno que él sí le aclarase el funcionamiento de todo, disipando las dudas de su mente traviesa. -Oh, por supuesto, no abandonaría este lugar sin hacértelo saber antes, se acabaron los días de fuga, te lo aseguro. -trató de tranquilizarle al respecto, sabiendo que sus palabras eran la única garantía de que no le iba a dar de nuevo la locura y huir, pero era la verdad, la certeza que siempre se leía en su mirada, la cual comenzaba a dar signos de entendimiento acerca de la vivienda. -Comprendo, entonces exploraré ahora mismo por dónde asentarme, gracias por tu hospitalidad y saludos a Hellen. -le vio marchar, pensando en que le parecía tierno el cariño eterno que le profesaba a su difunta madre, de quien también habían tenido tiempo de charlar.

Le gustaba pasar tiempo a su lado pero comprendía que el grado de intimidad de aquel encuentro era muy grande, por lo que aprovechó ese tiempo para poner a punto sus cosas, no sin antes recalcar lo agradecida que estaba una vez más. Eligió una habitación cercana a la de él, quizás por inercia o por esa necesidad que estaba desarrollando de no perder el contacto. Una vez allí depositó sus pertenencias y las dispuso como si se encontrase en su casa temporal, organizadas pero de un modo más familiar. Sonrió levemente al recordar la fogata encendida y se le antojó un baño, por lo que acudió al cuarto con ropa limpia para después.

Llegó a la tina y se metió, notando cómo recuperaba paulatinamente una de sus costumbres infantiles: Jugar a la hora del baño. Se sumergía hasta el mentón y usaba ambas manos para representar una escena absurda poniéndoles voces hilarantes:

-Yo soy el dragón malote que viene a comerse a la gente de Hoshido, ¡muajaja!
-Pues yo soy el manakete sagrado que protege el campo de flores de cerezo, perecerás por mi mano.
-¡Volvemos a encontrarnos, Hakuryuu! -respondió, refiriéndose al mote de Kija.
-Por el poder de mis escamitas, te venceré. ¡Pium, pshiun!
-Oh, no, ¡¡es la manito loca!!
-Muere, bellaco -exclamó, imponente.
-NOOOOOOUGHR.
-He triunfado. Ahora la gente de este lugar perdido del mundo será feliz. ¡Soy un héroe!



Y así fue que, sin saberlo, Kija protagonizó una historia heroica en el mundo paralelo que solo existía en el espacio abstracto del baño de la pelirrosa, que se divertía sobremanera como solía hacer en los viejos tiempos pero cuya alegría estaba extrañamente reprimida aún si no era su intención. Incluso a ella comenzaba a molestarle sentirse así sin motivo alguno, las preocupaciones se sentían distantes pero no podía sonreír del todo. Exasperada, dejó todo impecable y acudió ya vestida a lo que había comprendido como la sala de estar, luciendo un aspecto mucho más relajado que antes. -Me pregunto cuándo regresará Kija... -pensó en voz alta, pues ya había pasado un rato considerable hasta el punto de que casi le había secado el cabello. Hubiese hecho algo especial para recibirle pero no quería fisgonear en su casa sin permiso -y mejor para el estómago del manakete por si se le volvía a ocurrir cocinar.
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Re: Ocultos en el bosque de cerezos [Social +18][Priv: Saabirah]

Mensaje por Kija el Lun Feb 29, 2016 4:46 am

Y así, con una leve reverencia de despedida Kija se encamino hacia el lugar donde se encontraba su querida madre ya en eterno reposo, un jardín lleno de flores blancas más puras que la nieve en invierno, alzándose en medio una tumba hecha de piedra, silente mas iluminada por los cálidos rayos del sol que se colaban por entre las ramas de los cerezos. Kija encendió entonces uno de los inciensos y lo coloco cuidadosamente en una hendidura dispuesta para aquella tarea en aquel pilar de piedra, arrodillándose frente a la tumba, uniendo sus manos y guardando un respetuoso silencio que duro varios minutos. Hasta ahora nunca lo había notado, pero el estar en aquel lugar aun le producía una pena muy grande aun que ya no inaguantable.

- Estoy de regreso madre.... aun que solo por poco tiempo. Te has sentido muy sola?, lo siento mucho.... -

Hablaba con ella como si aun estuviese frente a él, como si pudiera escucharla desde donde sea que se encontrara gracias al humo del incienso que entregaba todas y cada una de sus palabras a la mujer que lo había criado con tanto cariño, aquella a la que aun amaba pese a la insorteable distancia.

- Te traje tus dulces de arroz favoritos, aun que no se si aun los preparen igual.... ha pasado muchísimo tiempo, sabes? -

Comento el joven albino poniendo los dulces respetuosamente como ofrenda, poniendo una sonrisa agridulce en el rostro mientras sus ojos celestes brillaban ligeramente por las lagrimas que no se animaban a brotar pero cristalizaban su mirada.

- Aun no encuentro a mi padre, perdóname por no haberlo podido traer de regreso. Quisiera decirte que las cosas van muy bien pero.... se cuanto odias las mentiras. Francamente el mundo exterior no me parece tan bello como tú siempre me lo relatabas... hay muchas personas malas y he sido herido de tantas maneras que he perdido la cuenta, incluso creo que ha llegado un punto en el que ha dejado de importarme. También... he matado a varias personas... Se lo que estarás pensando pero padre tenia razón, es imposible perdonarlo todo y me he visto en la necesidad de pelear para proteger a aquellos que son importantes para mí -

Quedo cabizbajo unos momentos, admirando el collar donde aun portaba su dragonstone y soltando un pequeño suspiro, confesando sus pecados y preocupaciones ante alguien que ya no estaba.

- Incluso he perdido la capacidad de transformarme y.... casi asesino a la persona que más quiero, es mi castigo por ser tan egoísta supongo. Aun así, no todo ha sido malo, he conocido a muchas personas de buen corazón en mi viaje.... El señor Tazerus me dio de comer cuando sentía que ya no podría continuar, la Señorita Saabirah me ha dado una nueva familia, El señor Reyson es una persona maravillosa aun que él ha sufrido mucho más que yo.... dice que odia a los humanos por lo que le hicieron, pero que a nosotros nos perdona, no es fantástico?. También conocí al descendiente del exaltado Airi, es un joven héroe que aun tiene mucho que aprender pero estoy seguro que lograra grandes cosas si se aplica bien.... Tengo un amigo llamado Joshua igualmente y aun que nuestro primer encuentro fue algo lioso nos llevamos muy bien. -

Kija estaba haciendo un resumen de sus viajes, de lo que había visto, de quienes había conocido y todo lo que aprendió en el trayecto, un viaje agridulce lleno de experiencias nuevas de todos tipos, el joven manakete no se guardaba detalle alguno.

- Y.... bueno.... como explicarlo?. Últimamente me siento inquieto. Recuerdas que te hable de la señorita Saabirah?... b-bueno.... me siento extraño. Cuando estoy alejado de ella el pecho me duele, me quedo despierto a altas horas en la noche y a veces incluso siento que escucho su voz. Deseo estar siempre a su lado y ayudarla pero.... me molesta, siento que no es suficiente. Sé que quiero "algo" mas pero no tengo idea de que es. Me siento terrible por ser tan egoísta pero no se qué hacer... la quiero, tanto que me lastima -

Era imposible que Hellen le respondiera o pudiera calmar sus inquietudes, decirle que en realidad estaba enamorado y explicarle acerca de esos sentimientos extraños que seguro revoloteaban sin control en su interior, sin embargo le aliviaba mucho el poder contárselo.

- En fin.... alguien le ha.... hecho mucho daño. No te preocupes, ella está bien es solo que.... parece que algo en su interior se... rompió. Aun no puede sonreír como lo hacía, pero cuidare de ella hasta que pueda hacerlo de nuevo. Así que.... bueno, se quedara aquí unos días. Si... si pudieras cuidarla a ella también tal como siempre lo haces conmigo te lo agradecería mucho. -

El día había avanzado mucho, coloreando el cielo de tonos rojizos anunciando que el día acabaría en un par de horas. Kija se puso de pie entonces, haciendo una respetuosa reverencia.

- Debo retirarme, para esta hora seguro ella tendrá hambre y.... francamente no quisiera que ella se acerque a la cocina. Tiene un estilo de cocina.... "diferente", como el de papa pero llevándolo varios niveles mas allá. En fin.... cuídate mucho, regresare pronto. -

Y así Kija se encamino al huerto donde tenían varias plantas de frutas y verduras las cuales increíblemente se encontraban en perfecto estado, como si el aura del padre de Kija mantuviese aquellas plantas verdes y frescas aun con el pasar de los años. Y así, con una pequeña canasta llena de verduras para hacer un estofado Kija se encamino de regreso a su hogar donde seguro la muchacha lo estaría esperando.

- Señorita Saabirah?, estoy de vuelta. Si le parece bien hare estofado de verduras para la cena.... mhhh.... debería hacer un poco de arroz y especias en la alacena. Quizá incluso sería mejor hacer curry -

Comentaba el chico encaminándose a lo que era la cocina del lugar, sacando los utensilios ya llenos de polvo y comenzando a preparar la comida después de limpiarlos. Entonces algo llamo su atención: En la alacena junto al arroz y a las especias había una botella con un liquido transparente con una etiqueta escrita a puño y letra de su padre

"Agua de la felicidad de papa, manos fuera lagartijin!!"

Kija no pudo evitar reír un poco ante tal mensaje pues le traía muchísimos recuerdos de su padre llamándole así por el hecho de ser mucho más pequeño que él en estatura tanto en su forma humana como en su forma laguz, haciendo alusión igualmente a su complexión delgada y rasgos delicados. Entonces una idea se le cruzo por la cabeza en ese momento.

- "Agua de la felicidad", huh?.... me pregunto si esto también podrá hacerla feliz a ella -

Se pregunto el chico a si mismo haciendo caso omiso al "manos fuera" pensando que su padre podría perdonarlo si solo tomaba un poco para la chica, una cantidad tan pequeña apenas suficiente para un trago.... lo que el pobre iluso no tomaba en cuenta era que aquel licor era uno que podía poner ebrio a un manakete pura sangre, por lo que solo haría falta una cantidad muy pequeña para emborrachar a cualquier humano normal.
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Re: Ocultos en el bosque de cerezos [Social +18][Priv: Saabirah]

Mensaje por Invitado el Lun Feb 29, 2016 11:12 pm

Se peinaba el cabello con las manos y notaba la desaparición progresiva de su humedad en cada mechón, evidenciando el paso del tiempo desde el momento en que había salido del divertido baño hasta el presente. Se sentó en el suelo con las piernas cruzadas, empezó a tararear una melodía que le recordaba a momentos del pasado en que se había sentido más feliz. Su mente le obligó a emular el reminiscente sonido como nexo entre ambas etapas distantes de su vida, queriendo su psique viajar en el tiempo, pero rebelándose su memoria ante dos hechos importantes: siempre era mejor tener los ojos abiertos ante la verdad para no vivir en la ignorancia y todos los sucesos vividos la habían convertido en la persona que era, alguien de quien no tenía que avergonzarse porque todavía tenía esperanza en el camino de la madurez.

A pesar de estar bien, tanto se había acostumbrado a la constante presencia de Kija que lo extrañaba a cada instante, lo que la hacía sentirse extraña porque no podía estar pendiente de otra cosa. No se sentía completa mientras estaban separados, miraba por la ventana para observar el cielo que siempre compartían sin importar las leguas que pudiesen llegar a distanciarles algún día. Por su mente rondaban muchas incógnitas, casi todas referentes a la relación que estaba surgiendo entre ambos. La había cuidado de manera muy atenta, siempre se preocupaba por sus emociones y había estado ahí cuando todo lo demás fallaba estrepitosamente. Inexistentes las palabras para expresarle su gratitud, sí empleaba frases de agradecimiento pero el eco de su voz sonaba vacío. Almacenaba las emociones contenidas dentro de sí, buscando en algún momento las formas de expresarlas. El problema es que las que le venían a la cabeza eran de todo salvo castas, por lo que procuraba agitar esos pensamientos lejos de sí. Sonrojada y todavía sentada en el suelo, ocultó el rostro entre los brazos que apoyó sobre sus rodillas. Estuvo un rato pensando en el asunto, ruborizada, con el destello de sus ojos palpitando al son de los latidos de su corazón. Sólamente cesó la jornada de reflexión cuando la persona en quien estaba pensando apareció por la puerta y cortó abruptamente su hilo mental por la vergüenza.

-¡¡Kija!! -exclamó, nada más escucharle, levantándose como si tuviese un resorte apoyado en el trasero. Se aproximó corriendo hacia él cual cachorro, uno bastante famélico además, al escuchar hablar de comida. -Estofado, curry... ¡Cualquiera de ambos platos estará delicioso! -exclamó, resonando sus tripas tras de su afirmación como queriendo secundarla. Ello causó que frenase en seco para abrazar su propia barriga, algo sorprendida y puede que cortada, ruborosa. Respiró hondo y retomó el rumbo.

Aunque Kija le hubiese tomado la delantera por su parón, lo siguió juguetonamente para observarlo mientras se movía como una despampanante lucecilla. Se apostó en el marco de la puerta, silenciosa, a medio sonreír, como una espía bastante poco discreta. Le gustaba verle desde la distancia. Pálido, prístino, reluciente, impecable, hipnótico. Era como si contase con una obnubilante luna que deseaba tener por siempre de satélite, contemplaba sus movimientos con fascinación incluso cuando provenían de actividades cotidianas. Se atrevió a acercarse y quedársele mirando atentamente, esbozando una de aquellas sonrisas sustitutas de las que ahora era capaz por costumbre de cubrir su carencia de alegría natural por el momento. Le había costado mucha práctica, aún si estaban bastante vacías de por sí.

Reparó en la botella. -¿Qué es esto? No lo había visto nunca, parece algún tipo de bebida alcohólica. Me gustaría probarla algún día, tiene buena pinta. ¿Eh? Espera, tiene una etiqueta sobre la botella... -se acercó más y asomó la cabeza para comenzar a leer, reparando en que debió ser eso lo que le había sacado una risilla antes. La repasó con la mirada, queriendo saber de qué se trataba el chiste. Y lo encontró sumamente gracioso hasta el punto de dejar salir una risotada, tirando de su mejilla suavemente con la mano. -¿Tan mayor y todavía tienes cosas vetadas, Lagartijín? ¡Qué mono! Ja, ja, ja, ja. -le tomó el pelo, con verdadero divertimento ante aquel mote que su padre le había asignado. Se preguntaba cómo podía llamarle eso a un dragón que le resultaba enorme, frente a los enanos lagartos que recordaba haber visto alguna vez. Pero en el mote se percibía ternura, unos profundos sentimientos de afecto de un progenitor que amaba con un toque de humor. O eso le parecía a la muchacha que se quedaba a su lado, esperando a que finalizase sus quéhaceres. Lo que no le cuadraba era, ¿qué sería aquella agua de la felicidad?
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Re: Ocultos en el bosque de cerezos [Social +18][Priv: Saabirah]

Mensaje por Marth el Mar Mar 08, 2016 11:18 pm

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Re: Ocultos en el bosque de cerezos [Social +18][Priv: Saabirah]

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