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Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

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Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Judal el Jue Feb 25, 2016 2:26 am

Viajar por el mundo parecía ser la manera más excéntrica que el bailarín había encontrado de manifestar sus caprichos, algunos hombres compraban arte caro que exponer ante sus compañeros de corte, otros simplemente organizaban fiestas con músicos y comida exótica para sorprender, Judal había decidido salir al mundo engañado a si mismo de que lo hacía por él cuando era simplemente otro paso más que pisaba detrás de su ex amante. Los celos y la envidia eran un motor bastante poderoso en el bailarín de larga cabellera y de una manera u otra comenzaba a hacerle ir por caminos que nadie le creía capas de caminar.

Su llegada a Altea había sido perfecta, se había codeado con la gente correcta y tanto afilada como ágil su lengua había logrado conseguir incluso pase a un baile en el país vecino, un corto encuentro con su pasado y el aire aventurero le había aflorado creyendo que podría comerse el mundo, su siguiente parada era Hoshido, pero con el tema de los emergidos en tierra le había recomendado costear por barco el continente hasta el país de la belleza exótica donde seguramente sería bien recibido. Así fue como fue al puerto, apenas cargado con un bolso a su costado con un cambio de ropa, algo de dinero y demasiadas tonterías inútiles para un viaje... y cero provisiones, asumía que tendría todo lo que necesitaba en el barco, tal como había viajado antes.

Habló con algunos marineros y tras algunas discusiones debido a su aspecto finalmente logró ser tomado en serio y se le fue vendido a un precio un poco exagerado un pase a Hoshido, se le había dicho que partirían en un par de horas y se le fue señalado el barco, uno de tantos. Asintió y decidió ir a comer antes de zarpar escogiendo una de las tabernas de la zona ordenando simplemente por su olfato de un pastel de manzana que la cocinera acababa de sacar del horno a leña pero ni siquiera llegando a comer la mitad, haciendo más picadillo sobre el plato que verdaderamente comiendo, solo saboreando el relleno especiado con canela y dejando toda la masa extendida. Paseó un poco por el lugar viéndose obligado a utilizar la tela blanca que normalmente tenía arrugada en el cuello y hombros como la capa ligera que era, normalmente usada para cubrirse del sol nada más, pero ahora para cubrir su cuerpo de la mirada de los marineros que parecían más propensos a silbar o gritar improperios a su figura expuesta y delgada su largo cabello y ojos maquillados no ayudaban demasiado en dar por evidente el sexo del varón. Sintiéndose un tanto acosado subió apresurado al barco que le habían indicado antes y atravesando cubierta se sentó detrás de uno de los barriles apretando sus rodillas contra su pecho.

Hasta el momento solo había viajado en barcos de pasajeros con sus propio camarote, se había codeado con gente de alta cuna o anchas arcas, había asistido a plazas y ferias donde los principales asistentes eran gente de buena familia o directamente nobles, un ambiente seguro donde su cuerpo era realmente un "Se mira y no se toca", donde su andar elegante y su vientre al descubierto no eran más que para atraer discreta atención, allí todo era diferente, la gente gritaba, se reía, insultaba o incluso si pasaba demasiado cerca manos sucias caían sobre su cuerpo. Detestaba el puerto, detestaba aquella gente, solo quería llegar rápido a Hoshido.

El barco emprendió su rumbo y después de algunas horas finalmente el dances salió de su escondite, aún envuelto en su tela blanca cayendo desde uno de sus hombros hasta su cadera, observando el mar se preparaba para un viaje de varios días como le habían especificado, sin embargo ya veía que se acercaban a la costa... ¿ya estaban en su primera parada? Estaba seguro que había pasado poco tiempo, ni siquiera atardecía como para ser necesaria una parada. Al llegar al puerto notó que todos bajaban, incluso al verlo a él en la cubierta también fue empujado fuera... gente uniformada se formaba en el puerto, la presencia militar parecía fuerte allí y un aire de ciudad fantasma hacía que el lugar no le diese buena vibra, había un grupo de personas que parecían ser gente más normal, al menos sus vestimentas no eran de un ejercito, a lo que se acercó a paso apresurado.

Sus pantalones amplios le marcaban una cadera que en realidad no poseía, sus pies delicados y blancos apenas estaban cubiertos por unas sandalias y la tela sobre sus hombros se mecía con el viento dejando a la vista una cintura desnuda delgada, cubriendo apenas su pectorales y hombres una pequeña prenda de tela negra con bordes dorados donde el dobles y nudo de la tela blanca cubría y a su vez daba una ligera curva a su pecho, el cabello largo, ondulado y atado solo en una cola cayendo como una amplia cortina casi hasta sus tobillos se mecía con el viento a su espalda, gruesas pulseras de oro y un collar bastante llamativo con un rubí pulido decoraba su cuello y hacía juego con el delineado negro y sombra violeta sobre sus ojos carmines. Su andar era delicado, un pie delante de otro meciendo un tanto su cadera como la danza le había enseñado a hacer rebotando su bolso contra su cadera en cada paso, se dirigió junto a un hombre que tenía cara de saber lo que sucedía y tenía la situación bajo control aunque al hacerlo notó que su alta figura así como anchos hombros le hacían sombra de manera intimidarte, frunció su ceño y sacó pecho abriendo su boca para hablar pero antes de poder decir palabra todos gritaron al unisonio alguna clase de grito de guerra y uno dio la voz de alarma señalando hacia la improvisada barricada que estaba siendo ya derrumbada por un grupo de enemigos y los soldados costosamente podían ya contener. Abrió sus ojos con sorpresa, ¡Estaba en medio de un maldito frente de batalla!
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 27, 2016 4:17 am

....Las relaciones con el reino de Altea, y específicamente con el monarca de éste, habían sido establecidas de manera bastante positiva. La verdad era que el mercenario había estado sumamente nervioso desde que abandonó Begnion, y no era sino hasta ese momento que podía respirar en calma y paz. Muchos de los miembros de La Guardia se encontraban eufóricos por la oportunidad que tenían presente ante ellos, y es que no solo el colaborar con la liberación de su nuevo aliado reportaría bastantes beneficios económicos, sino que también podría implicar otra clase de ventajas para quienes llegasen a destacar, o por lo menos eso es lo que deseaban creer los muchachos. Muchos de ellos prácticamente soñaban despiertos, viéndose a sí mismos como futuros caballeros de la corte, o dueños de alguna pequeña extensión de terreno en donde pudieran establecer a su familia. Y si bien el pelirrojo dudaba que la cosa fuese tan fácil, no era lo suficientemente cruel como para despertarlos de su fantasía, aunque sí se encargaba de dedicarles algunas palabras severas para recordarles que necesitaban tener sus cinco sentidos en el campo de batalla.

....Él, por su parte, no sabía a qué aspirar. La verdad es que si se encontraba ahí mismo, en ese puerto que tiempo atrás le dio albergue a muchas personas, era por el simple deseo de colaborar a los inocentes que no tenían ningún medio de recuperar sus tierras, sus hogares y sus pertenencias. El dinero podía serle útil, sí, pero tampoco tenía demasiadas necesidades como para requerirlo. Y, a diferencia de sus subordinados, tenía ciertas dudas de si realmente podría esperar algo distinto del príncipe que le contrató.


....- ¡Que los arqueros se muevan a posiciones elevadas y comiencen a disparar desde un lugar seguro para ir mermando las fuerzas enemigas! ¡Todos los demás continúen trayendo cuanto puedan para fortalecer la barricada! ¡De acuerdo a lo que se nos avisó desde Altea los refuerzos deberían de llegar en cualquier momento! - Gritó con su voz fuerte e imponente, dándole instrucciones ya no solo a los de su propio grupo sino también a otros soldados. Durante el viaje sus chicos habían tenido la oportunidad de interactuar con miembros del ejército de Altea, e incluso él mismo pudo intercambiar algunas palabras y ganarse el afecto y el respeto de más de uno. Otros pocos incluso le veían con respeto, ¿es que acaso rumores acerca de él ya habían llegado a esas tierras?

....Apartó de su mente todas aquellas ideas innecesarias que tan solo entorpecerían su actuación en el combate, y por fortuna en cuestión de segundos uno muchacho, perteneciente a La Guardia, se acercó con nuevas noticias a las cuales dirigir su atención: ¡el barco aliado estaba llegando, y ya las tropas estaban bajando y preparándose para la batalla! No pudo evitar sonreír con amplitud al escuchar aquello; sabía bastante bien la importancia de la escaramuza que estaba por ocurrir: si lograban tomar ese puerto y recuperarlo entonces las demás tropas del príncipe Marth tendrían un lugar seguro en el que atracar.

....Súbitamente los gritos inundaron el ambiente mientras el sonido de la madera crugir hacía eco. La barricada estaba cayendo finalmente y por las múltiples brechas que se formaban las tropas enemigas comenzaban a avanzar. Era increíble observar cómo lo que antes había sido dos o tres docenas de emergidos expulsados de la zona, ahora eran cinco veces más e incluso se corría el riesgo de que otros tantos estuviesen en camino.

....En un acto reflejo desenvainó su espada de acero y retrocedió un paso, tropezándose accidentalmente con alguien. Se apresuró en voltear a ver y fue ahí cuando notó la figura menuda y esbelta que se encontraba mirándolo. Su atuendo era demasiado elegante y delicado como para ser tomado por un soldado, y algo en su rostro parecía indicar que no tenía ni la menor idea de dónde estaba. -
¿Has venido con los refuerzos, pequeña? Veo que no eres del ejército, así que si quieres combate con mis muchachos; aunque si te ha dado algo de miedo ver la verdadera magnitud de la situación lo mejor será que vayas a un lugar seguro. Tú tranquila que no te juzgaré. - Trató de emplear una voz suave y que le transmitiera cierta seguridad a su interlocutor. No comprendía qué hacía en ese lugar, pero su intuición le aseguraba que no había venido para luchar, ¡ni siquiera terminaba de sacar sus armas pese a ver a los enemigos!
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Judal el Vie Mar 11, 2016 6:05 am

En algún punto había ocurrido un mal entendido y ahora él estaba corriendo con las consecuencias, se suponía que debería estar desembarcando en una aventura nueva, pero segura, una aventura que involucrase nobles, fiestas de té y mover su cintura para el deleite de personas de alta alcurnia... no estar en medio de un maldito campo de batalla con un maldito grupo de soldados. Soltó un grito corto cuando el pie del alto y ancho hombre se apoyó sobre su propio pie, lo sintió como toneladas aplastando sus dedos, el dolor subiendo por su pierna hasta su rodilla donde se dobló de una manera extraña intentando apartar el pie. ¡El maldito mastodonte le había pisado en su infinita torpeza! al menos se apartaba enseguida a la ver que él retrocedía un paso, para su suerte solo quedó resentido pero podía apoyar su pie bien, si le hubiese pisado de manera que no pudiese bailar se hubiese asegurado que hasta sus tataranietos siguiesen pagándole por su error.

Confundido miró a los enemigos y volvió la mirada al hombre que le llamaba "pequeña". Asumía que era claro que no estaba allí para pelear pero tras mirar sobre su hombro y ver el barco ya vacío y todos los soldados listos para la batalla, era obvio que no podría regresar al menos por el momento, examinó rápidamente con la mirada el lugar, aquel puerto tampoco era un lugar seguro. Cuando el hombre de rojo terminó de hablar ya había decidido el pelinegro, se quedaría con ellos, era el lugar más seguro, los soldados tenían una formación cerrada y no le protegerían en cambio en aquel grupo de mercenarios podría resguardarse mejor. Afilando su mirada roja la clavó en los ojos ajenos, sus palabras tan afiladas con una clara voz masculina, no particularmente profunda pero si difícil de confundir - No vine con el ejercito pero no soy una clase de cobarde que se mete debajo de las faldas de nadie. - sus manos soltaron la correa de su bolso y tomando una daga de su cadera la desenfunda dejando a la vista el filo brillante y dorado oscuro ligeramente anaranjado característico del bronce, lamentaba haber vendido su daga buena para poder financiar aquel viaje, pero aquella le sería de utilidad en ese momento. Igual tenía algunas arrojadizas en su bolso si llegaba a necesitarlas.

Se acercó al hombre de gran tamaño poniéndose a su lado, era obvio que era el líder de aquel grupo, o al menos quien los comandaba, le sería de utilidad apegarse a aquel hombre, a parte parecía ser el más capaz para protegerle en caso que la cosa se pusiera fea... si bien se tenía fe, era la primera vez que pisaba un campo de batalla, y no era lo mismo atacar a bandidos o defenderse de ataques de unos pocos y torpes hombres que de otro ejercito entrenado - Bien grandulón, te ayudo pero después me sacas de este agujero de ratas. ¿Estamos en Plegia? Por que el viaje fue demasiado corto como para ya estar tocando puerto en Hoshido. Por cierto, es allí a donde me dirijo. - Si bien hablaba no se detenía, avanzó cuando los demás lo hicieron, incluso adelantándose cuando uno de los emergidos se dirigía directo hacia él, hacha en mano. No le temía, un hacha grande era difícil de maniobrar y él era ágil, confiaba de poder esquivar... y así lo hizo en el primer ataque. El emergido alzó su arma y al descargarla contra el dancer este dio un grácil salto a un lado y giró sobre la punta de sus pies cortando en el camino con el filo del cuchillo a un costado de la defensa abierta tras el ataque. La sangre cayó al piso y el enemigo se retorció. No había sido una herida profunda ni letal pero entorpecería más al enemigo.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 14, 2016 2:52 am

....Una pequeña sonrisa se formó en los labios del mercenario mientras elevaba su ceja izquierda al escuchar las palabras del bailarín. El valor que mostraba ante lo que él le había dicho de escapar era digno de admirar, aunque no sabía si aplaudirle su valentía o sentirse preocupado de estar aceptando que un inexperto que se lance al combate; mientras tanto, en un segundo plano, se hacía presente cierta sorpresa al escuchar ese leve matiz masculino en la voz ajena. ¿De verdad se trataba de un chico? De ser así, su silueta sí que era bastante engañosa, y todavía más aquel atuendo que daba la impresión, incluso, de que el chico tenía un pequeño busto y todo. - Está bien, "pequeño". Veo que tienes las pelotas bien puestas, por lo que te dejaré luchar con nosotros; eso sí, mantente cerca, nada de hacerte el héroe y por encima de todo, sé obediente si te doy una instrucción. Tengo bastante experiencia en estas cosas. - Y tras decir eso realizó un gesto con la cabeza para indicarle que era tiempo de avanzar.

....Procuró caminar a la par del muchacho, si bien éste poseía mayor velocidad y agilidad que él mismo. Pero no llegaron a dar más que unos pocos pasos cuando un emergido había decidido interponerse entre ellos para atacarles. Sintió su corazón latir con fuerza durante un segundo al contemplar cómo el golpe iba dirigido hacia el desconocido, pero en un instante la preocupación se transformó en alivio al ver cómo éste hacía buen uso de su cuerpo grácil y pequeño para desplazarse con rapidez, no solo evadiendo el ataque en cuestión sino también contraatacando en el acto. Y fue así como en tan solo unos segundos pudo comprobar que, por lo menos, el muchacho sí que sabía cómo manejar esa arma que traía entre sus manos.

....Fue entonces cuando se pudo evidenciar el enorme contraste entre el bailarín y el mercenario; eran, por decirlo de una forma apropiada, como ver a un león y un zorro. Mientras el más joven de los dos había mostrado movimientos gráciles, elegantes, veloces y cuidadosos, el otro carecía de cualquier delicadeza, avanzando con grandes zancadas, pisando fuertemente el suelo debajo de sí, y finalmente arremetiendo brutalmente contra el enemigo que apenas había recibido un corte por parte del bailarín. Aprovechó que el emergido se había distraído con el nuevo combatiente, y en especial con la reciente herida, para acercársele y golpearle el rostro utilizando la empuñadura de la espada. Algo de sangre salpicó tanto los dedos como el arma, aunque no pasó demasiado tiempo para quen poco más de ese cálido líquido brotara del cuerpo ajeno, pues una vez que su objetivo se encontraba aturdido por el golpe y con la guardia baja el mercenario sujetó con ambas manos la espada y ejecutó un corte limpio y certero al cuello, decapitándolo al instante.

....El cadáver cayó de frente al suelo, mientras la cabeza rodó hasta los pies del bailarín. Mientras tanto el rostro del pelirrojo parecía cubierto por una máscara. Ya no había sonrisa, ni gentileza, ni dulzura, ni amabilidad, solo un semblante duro y frío como la piedra, unos labios que formaban una línea recta e inexpresiva y una mirada que tan solo observaba los alrededores del varón para evaluar la presencia de cualquier peligro. Estaban en combate, uno contra un enemigo que no estaba dispuesto a dialogar, y por lo tanto era un asunto de matar o morir.

....Mientras tanto la barricada continuaba siendo destruida, cada vez más y más hasta el punto de tener una brecha lo suficientemente como para que la cantidad de enemigos que reingresaban al puerto fuese mayor. Nada más bastó unos cuantos segundos para que las tropas de los emergidos igualasen en número a quienes combatían en nombre de Altea, por no decir que los superaban.

....Notó cómo alguien más se acercaba hacia el bailarín, quien entre tantos soldados bien armados y cubiertos por armaduras parecía un blanco fácil y vulnerable, y al instante avanzó lo suficiente como para alcanzar al muchacho. Le sujetó por el hombro con la mano desocupada y de una manera quizá algo brusca le jaló hasta situarle detrás de él justo a tiempo como para apartarle del peligro e interceptar la espada enemiga con la propia.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Judal el Mar Abr 05, 2016 3:03 am

Su figura delgada había sido trabajada por la danza de forma bastante femenina, ejercitando su cintura y caderas torneaban delgados y elásticos los músculos de aquella área, delgado al punto de parecer poco sano mantenía un peso corporal bajo para facilitarle a sus piruetas y el ser movido de bailar en pareja, mucho movimiento de piernas y el de utilizar la punta de sus pies habían ejercitado sus pantorrillas torneando un tanto sus piernas que en la delgada tela de su pantalón se podían llegar a delinear cuando quedaba a contraluz. A simple vista era demasiado sencillo de confundir, por tal razón ni siquiera lo tomaba como ofensa si se equivocaban al llamarle, todo lo contrario, una belleza femenina era mejor vista en su trabajo que una tosca masculinidad. Contraste aún mayor al estar lado a lado con lo que parecía ser el ícono de todo lo masculino en el mundo, el gran león rojo parecía ser el modelo perfecto que todo hombre medieval quería llegar a ser.

Giró sobre sus pies, estos no se arrastraban, pequeños pasos, giros de tobillo y pisar de punta de pie le hacía parecer que no había fricción bajo estos y el pelinegro se movía sobre hielo. Se sentía decepcionado, era la primera vez que hería a alguien con intención de matarle y hasta el momento solo había tenido que mostrar su daga para hacer flaquear ladrones y los cortos enfrentamientos que había tenido no habían terminado con demasiada sangre, normalmente desistían cuando hacía un corte en el brazo o mano de quien intentaba robarle, esto era totalmente diferente. Había intentado herirle de gravedad y solo había conseguido hacerle un pequeño corte, tantas capas de cuero y ropa hacían que su daga fuese poco efectiva, sobretodo en comparación con la espada del hombre de cabello rojo que terminaba su trabajo. La sangre salpicó y un patrón de puntos rojos mancharon los bajos de su pantalón, la mirada carmín del bailarín observó con interés y al rodar la cabeza ajena y el cuerpo sin vida caer frente a sí, una sonrisa un tanto torcida asomó en sus labios. Esa era una muestra de control y poder demasiado grande, más allá de simples palabras, era el control sobre la vida y la muerte, era el jugar a Dios, utilizar las herramientas que se tenían a mano para condenar a otro ser vivo a la muerte por una idea. Aquel hombre luchaba a favor de un ejercito, una bandera, o en su defecto un lado y estaba doblegando a la oposición a filo de espada. Comprendía de antes aquel concepto pero el verle frente a frente despertaba algo en su pecho que ni siquiera sabía que poseía, siempre evitando el conflicto físico ahora lo deseaba, quería ser él quien diese esa estocada final y poder llevarse consigo una vida.

Ensimismado con la sonrisa en sus labios aún, mirando la cabeza a poca distancia suya no cayó en cuenta que cada instante en un campo de batalla era importante, que el solo desviar la mirada del objetivo era la diferencia entre la vida y la muerte, y no notó como la sombra de una espada subía por su espalda. El manotazo brusco del pelirrojo le apartó con facilidad, como si no fuese más que una marioneta de madera, pero la sacudida le fue necesaria para volver en si, acababa de presencia su primera muerte y la reacción que había tenido había sido la más normal a ojos ajenos: shock; aunque bastante anormal en realidad, pues lejos de encontrar desagrado, encontró un gusto insano. Se giró sujetando con ambas manos la daga, esta ya tenía la mancha de sangre del primer enemigo, y buscó una brecha entre los soldados para colarse debajo del brazo del ancho líder que al haber interceptado la espada había quedado uno a uno con el emergido, ambos sujetando sus armas y forcejeando en una lucha de fuerza neta. Aprovechando la situación, su cuerpo pequeño se posicionó entre ambos y hundió el filo de la daga en el bajo vientre del emergido subiendo por su estómago abriendo como quien carnea a un animal. Las delicadas ropas del bailarín se vieron salpicadas y manchadas por la sangre del enemigo que perdió rápidamente fuerzas bajando sus manos para sujetar lo que caía de si.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 06, 2016 10:12 pm

....Era admirable el cómo la fuerza de su enemigo rivalizaba con la suya propia, y sin importar cuánto empujara él su propia espada, el armamento de su contrincante apenas retrocedía un par de centímetros antes de regresar a su lograr con mayor fiereza que antes. El pelirrojo sabía que podía valerse de una u otra maniobra, como aprovecharse de la fuerza que el otro ejercía para desviar el arma ajena y hacerse a un lado, pero temía por el bailarín, quien hasta hacía unos segundos se había mostrado bastante ensimismado. Su mente comenzó a trabajar con rapidez tratando de dar una solución, pero en cuestión de instantes alguien más volvió a unirse a la escena para solucionar el problema de manera mucho más decidida y sanguinaria que antes.

....Las fuerzas abandonaron al emergido, y éste acabó por apartarse del pelirrojo para conducir ambas manos hasta la herida que sangraba de manera profusa. En vano el hombre trataba de mantener el líquido vital en su lugar, y al cabo de unos segundos terminó por caer sobre sus propias rodillas, y seguidamente de bruces al suelo. La mirada del mercenario permaneció durante unos segundos en el caído, y seguidamente se trasladó con un pequeño atisbo de sorpresa hacia el pequeño. Antes se había mostrado como un individuo ágil, en efecto, pero no tan letal, que atacaba al lugar más cercano o sencillamente buscaba inhabilitar al oponente. Pero esa vez se mostró como alguien auténticamente mortal, que había sesgado la vida de otro individuo sin que le temblase el pulso. No pudo evitar preguntarse, por un segundo, si esa persona que tenía delante y a quien había considerado un novato ya había tenido previas experiencias asesinando.


....- Bien hecho, chico, y gracias. - Empleó su mano desocupada en darle un par de palmadas en la cabeza a su acompañante, si bien su voz al momento de felicitarle no se mostraba demasiado efusiva. Seguía sin estar seguro de si estaba haciendo bien en aplaudirle un homicidio, en especial cuando éste parecía tan discordante con la apariencia frágil y elegante que éste mostraba, pero era innegable el hecho de que, gracias a eso, le había ayudado en una situación delicada.

....Un rápido vistazo bastó para observar los alrededores y comprobar que, por ahora, ningún enemigo estaba cerca. El mercenario apartó la mano de la cabeza ajena y la descendió hasta el torso del bailarín para ofrecérsela en señal de amistad. Mal o bien la persona que tenía delante había demostrado ser capaz de actuar como un compañero de armas, y alguien que también podía cuidarle la espalda, o por lo menos él creo que eso había hecho el pequeño al atacar al emergido cuando tenía en un aprieto al pelirrojo. -
No me he presentado, mi nombre es Argus. ¿Cómo debo llevar al guerrero con el que hablo? - Pudo apreciarse en su voz, y en su forma de articular cada palabra, cierto respeto que parecía otorgarle al chico luego de lo que había hecho.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Judal el Miér Abr 13, 2016 4:14 pm

El cálido y espeso líquido se enfrió demasiado rápido sobre su ropa y su piel, no era lo que había imaginado, pronto sus manos se sintieron pegajosas y en los bordes de las manchas se empezaba a secar de manera bastante rápida quedando todo áspero e incomodo. Definitivamente estar bañado en sangre de los enemigos no era tan grandioso como las historias de grandes héroes lo hacía sonar y comenzaba a sentirse un poco asqueado, sin mencionar el fuerte olor a muerte, para nada igual al simple olor a sangre. Miró sus manos y su daga dudando por unos momentos donde limpiarse hasta que la pesada mano le hizo bajar un poco la cabeza y alzó su mirada, aún con un deje de confusión en esta, miró la capa del mercenario y sin dudarlo apoyó su mano contra esta simulando un cariño a su cintura mientras limpiaba su mano - Hehe~ no es nada, son más débiles de lo que parecen y más fáciles de cortar que el cuero de un cerdo asado. - dijo con tono de burla recordando las cenas en las fiestas y que, efectivamente, la piel cocida de un cerdo era bastante más dura que la piel de un ser humano, o en este caso, de un emergido.

Con su mano más o menos limpia pasó la daga a esta y sacudió la otra intentando sacarse la sangre sin tener que recurrir a su ropa, pero viendo que era inútil terminó por pasarla por su pantalón. Cada movimiento del pelinegro era elegante, serpenteante, incluso cuando se inclinaba sobre si mismo, su vientre se tensaba ligeramente marcando sus músculos, demasiado definidos pero no por su anchura si no por la falta de grasa entre estos y la piel mostrando un punto casi preocupante de desnutrición, apenas si se formaban pliegues en su piel cuando se torcía demasiado, como hacía ahora para tomar las dagas arrojadizas de su tobillo - Argus... Argus... creo que conozco ese nombre. ¿No habrás trabajado para alguna casa noble de Begnion, no? Mi nombre es Judal. Recuerda que cuando terminemos aquí debes llevarme a Hoshido. - insistió en el trato que el mercenario no había aceptado aún pero ya lo daba por hecho, él ya estaba cumpliendo.

La alerta de uno de los mercenarios llamó la atención del dancer que retrocedió enseguida para cubrirse con el cuerpo del pelirrojo, pues este recibiría mejor cualquier ataque que él, posó su mirada en un lancero enemigo que corría hacia ellos aprovechando una brecha en la formación que, ocupados con otros enemigos, no habían podido detenerlo y se dirigía directo hacia ellos. Extendió el brazo y lanzó la daga que tenía en su mano, la cuchilla se enterró en el muslo del enemigo que perdió ritmo al pisar y su pierna fallar a causa de la herida, trastabillando pero aún manteniéndose en píe.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Invitado el Jue Abr 28, 2016 1:47 am

....La contestación que le ofreció el bailarín le resultó perturbadora. Sí, le había felicitado por haberse sabido defender tan bien, y sí, tal vez el muchacho era solo eso, un muchacho, pero ni siquiera eso parecía base suficiente como para que su interlocutor riera con talta soltura y comparara, de forma tan natural e indiferente, la carne de su víctima con la de un cerdo asado. ¡Estaban en medio de un campo de batalla, no de una conversación formal durante un banquete! A pesar de todo, hizo su esfuerzo por conservar la sonrisa y asentir con la cabeza; no deseaba incomodarlo.

....- Sí, efectivamente algunos nobles de Begnion han requerido mis servicios. A veces como escolta, a veces como vigilante, entre otra clase de tareas. ¿Por qué? ¿Tu familia es de allá? - Estaba claro que si algún día lo vio bailar, no se acordaba de él en lo más mínimo. Con el paso de los años no solo se había labrado una buena reputación como mercenario gracias al manejo de su espada, su código de conducta y su eficacia, sino también por su capacidad de organizar a las personas bajo su mando; precisamente por ese motivo en algunas ocasiones se le llegó a contratar para ser el encargado de supervisar la seguridad en alguna reunión, fiesta, o cualquier otra clase de evento ideada por un noble. Esa tarea le obligaba a no permanecer en un sitio fijo, como los mercenarios o guardias que vigilaban las entradas, sino movilizarse de un lugar a otro, teniendo incluso la oportunidad de socializar un poco en ocasiones.

....Se preparaba a contestar la solicitud que le estaba haciendo el muchacho, pues le era imposible verlo como un trato siendo que él jamás aceptó, pero algo le interrumpió. El varón de contextura esbelta se apresuró en escudarse detrás de él y con un movimiento veloz había arrojado la daga. El mercenario rápidamente condujo la mirada hacia la nueva amenaza, y tan pronto como su cuerpo se lo permitió se giró hacia el enemigo con la espada por delante.

....Su nuevo contrincante tenía la tenacidad suficiente como para continuar avanzando a pesar de que la pierna se negaba a responder apropiadamente. Sin embargo hacía falta más que eso para poder combatir con el experimentado pelirrojo. Lejos de huir de la amenaza, caminó de frente hacia la lanza, permitiéndole al emergido ejecutar lo que parecía ser una certera estocada. Pero el mercenario, preparado justamente para eso, adelantó su mano desocupada y sujetó el asta a unos centímetros debajo de la punta. Seguidamente alzó la espada por encima de la cabeza y la dejó caer sobre la madera en un brutal golpe que partió en dos el arma.

....Con el enemigo ya no solo herido sino también desarmado, avanzó el resto de la distancia con grandes zancadas. Su rival quiso retroceder pero la pierna herida no le ayudó demasiado, y eventualmente lo que los distanciaba eran mucho menos de un metro. La robusta mano izquierda del corpulento guerrero sujetó el hombro de su rival, mientras la diestra condujo de veloz la hoja de la espada hacia el pecho de su víctima, atravesándole de un costado a otro y ofreciéndole la muerte más rápida que le fue posible.

....El cuerpo sin vida cayó al suelo, y el pelirrojo aprovechó a agacharse y desenterrar de la extremidad la daga del bailarín. Tras levantarse y voltearse nuevamente hacia él arrojó el objeto a los pies del chico. -
Me encuentro en este campo de batalla en nombre de Altea. Cuando todo acabe tendré que regresar allí primero, y una vez hecho eso podré ver si me es posible escoltarte a donde sea que tienes que ir. Si quieres llegar a Hoshido pronto, entonces recoge tu arma y continuemos ayudando. Cuanto más rápido termine esto, más rápido volveremos.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Judal el Jue Abr 28, 2016 10:13 pm

El mercenario respondió con suma rapidez a la amenaza dejando en claro que no era su primer campo de batalla, en cambio el bailarín solo se mantuvo al margen apartándose un poco cuando el impacto entre el emergido y el mercenario ocurrió. Aún le sorprendía el golpe de fuerza de aquel pelirrojo, como sus brazos se tensaban y su cuerpo parecía no retroceder como si el emergido se estuviese enfrentando a una montaña y no a un solo hombre, la espada intimidaba por si misma pero en manos de aquel hombre era una pesadilla, cayendo sobre el arma ajena las astillas saltaron sorprendiendo al desarmado bailaría que se mantenía detrás de la línea de guerra. Sin su daga no era tan alocado como para tirarse al frente de un enemigo, prefería mantenerse en segunda línea y esperar, a fin de cuentas el pelirrojo no parecía estar yendo tan mal.

Emitió un grito poco masculino cuando un mercenario cercano perdió pie en un forcejeo y la espada del emergido se clavo en la tierra bastante cercano a él y debió de retroceder, rápidamente dando muerte al emergido en manos de uno de los hombres del gran león rojo. La efectividad de ese grupo era evidente y Judal comenzaba a sentirse un tanto fuera de lugar, sobretodo entre tanto hombre musculoso, sudoroso y sobretodo sucio por la tierra y la sangre de la batalla, recién cayendo en cuenta que él también estaba sucio ahora, sangre manchando su ropa y tierra los bajos de su pantalón sin embargo no se sentía tan incómodo como hubiese esperado. Igualmente se mantuvo lo más cerca posible al hombre pelirrojo que sería su boleto de salida y hábilmente terminaba de darle muerte a aquel enemigo, quitando la daga de la pierna y lanzándola hacia sus pies. Al estar utilizando sandalias que dejaban sus dedos al descubierto, incluso a uno de ellos decorado con un anillo plateado, se adelantó un poco para dejar la daga detrás suyo y apoyando el reverso de su pie sobre esta, más bien sus dedos, la tomó por la hoja y adelantando con impulso su pie hacia adelante lanzó la daga hacia arriba para atajarla en el aire, un truco sencillo que solía utilizar en sus bailes a menudo para sorprender al público pero que ahora le resultaba útil para no bajar la guardia y volver a armarse. Ahora que tenía su atención respondió - Si, soy de Begnion, me presenté en varias fiestas, incluso de la corte de senadores, pero no creo que sea de allí que te conozco... ¡Ya te recuerdo! Fuiste general de Daein, trabajé para un conde en la frontera y como su consejero debí de viajar a Daein varias veces, tu nombre se hizo escuchar mucho cuando desertaste. Sorpresa que sigas con tu cabeza sobre tus hombros con el precio que tiene. - su sonrisa se había afilado bastante y su tono bajado por si aquella era información que no era conocida por sus compañeros. Como consejero político en un gran condado, una de las tantas mansiones abandonadas ahora, había tenido que verse empapado en saber quien estaba en las esferas más altas de Daein, enseguida después de la familia real, sin embargo el sistema militar de Daein parecía ser más fuerte que las palabras de los nobles por lo que había tenido que hacer un tanto de investigación extra, topándose con aquel nombre del general que había renunciado a su título y había desertado. En su momento le había recordado más que nada por el precio que se había mencionado por su vida y no precisamente proveniente del Rey si no que de mismos otros generales que querían ganarse el favor del Rey al llevar ellos la cabeza del traidor.

Miró la situación bastante controlada, las tropas se organizaban bien y los mercenarios parecían tener muy claro su trabajo, por lo que dio su voto de confianza, al menos provisoria, al pelirrojo - Bien, gran león, usted dirá y dispone de mi daga mientras me saques de este lugar. Aunque creo que me estoy acostumbrando a esto, bastante bien para alguien que nunca estuvo en el ejercito, ¿no crees? - agregó ya con un tono de socarronería que delataba el amor propio un tanto desmedido que se tenía el pelinegro, y quizás un poco de exceso de confianza hacia una situación demasiado peligrosa.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 09, 2016 1:24 pm

....Observó en silencio el breve espectáculo que el bailarín tenía que ofrecerle al momento de levantar su daga con el pie. Le resultaba algo gracioso verle realizar semejante malabar en el campo de batalla, aunque era capaz de ver las utilidades que esa clase de flexibilidad podía ofrecer en un momento de peligro como aquel en el que se encontraban. Enfundó la espada de bronce en su empuñadura, y empleó ambas manos en aplaudir brevemente, un poco en broma y un poco en serio, cuando el acto finalizó y el muchacho nuevamente se encontraba armado. - Supongo que debo sentirme honrado de ver algo semejante sin pagar ni una moneda. - Su tono era algo bromista, si bien en su voz no se apreciaba ningún tono de burla o alguna mala intención.

....Y hubiera podido continuar con el ánimo así de no ser porque su interlocutor tocó un punto muy sensible, como si hundiese su dedo en una herida que todavía no terminaba de sanar. No eran recuerdos agradables aquellos relacionados con su deserción, con el abandono de las tierras en las que nació, con haber dejado a su familia detrás de sí, o con el hecho de que incluso algunos a quienes consideraba amigos pasasen a verlo como un vulgar traidor sin molestarse en comprender las circunstancias. Y así, con la misma rapidez con que la sonrisa apareció en sus labios, ahora se desvanecía sin dejar ni siquiera su fantasma detrás de sí. -
Sí, ese era yo. Y estoy seguro que no eres el único sorprendido de que siga vivo. - Una contestación breve que no se encargaba de ahondar más de lo necesario en el tema. Era algo de lo que prefería no hablar, o por lo menos no en el campo de batalla en donde cualquier alteración innecesaria en su mente o su estado de ánimo podía ser excesivamente perjudicial.

....Se acercó un par de pasos hacia el noble y colocó, con toda confianza, su mano derecha sobre la cabeza de éste. Y, tal como si el que tenía delante fuese un muchacho común y corriente, nacido bajo techo de paja o dedicado a criar ovejas, sacudió la diestra para despeinarle. Pese a que no se sentía alegre con las palabras que le había dedicado segundos atrás, tampoco lo podía culpar por su malestar. Seguramente él no sabía qué tan profunda era la cicatriz que dejó esa época de su pasado. -
Lo estás haciendo bien, pero no te confíes tanto. He visto a hombres mejores que tú y que yo caer bajo la mano enemiga por sobrestimarse.

....Su mirada se apartó de aquel con quien platicaba, regresándola hacia el campo de batalla. La situación parecía estar inclinada a favor de quienes combatían en nombre de Altea, bien fuese por vocación o por una buena paga. El puerto, que hasta hacía poco había estado bajo el control de los emergidos, poco a poco comenzaba a recuperarse. El suelo se encontraba plagado de cadáveres, tanto de un bando como de otro, pero en su mayoría se trataban de emergidos que perecieron a manos de los soldados y mercenarios.

....Los enemigos solo estaban siendo capaces de ingresar al escenario por un único punto, la misma brecha que fue abierta minutos atrás en la más grande barricada que existía en esa zona. Y hubiera continuado siendo así, de no ser porque una estruendosa explosión se hizo presente al oeste del puerto. Los restos de una segunda barricada volaron por los aires, envueltos en llamas, mientras una gruesa oleada de soldados enemigos se abría paso entre los inesperados defensores de Altea. Detrás de ello, casi una docena de hechiceros, con sus pulcras túnicas a la vista y sus tomos mágicos en manos, avanzaban con lentitud. Sus labios se movían de manera coordinada, y cada tantos tiempo tres de ellos, o hasta cuatro en ocasiones, movían sus manos al unísono para descargar un poderoso hechizo sobre los mercenarios y miembros del ejército. En ocasiones era una lluvia de fuego que encendía el campo de batalla o cuanto objeto inflamable tocaran, mientras que otras veces eran orbes de fuego los cuales estallaban al menor contacto con algo.

....La mirada del pelirrojo se ensombreció ante lo que ocurría, mientras su mano derecha volvía a desenvainar la espada con determinación. -
Hay que deshacernos de ellos. Los magos siempre han sido malas noticias si están en el bando del enemigo. Deberían ser vulnerables de cerca, yo distraeré y tú acércateles. - Fue una orden bastante clara, y tras formularla el hombre elevó su espada y emitió un fuerte grito para que aquellos mercenarios próximos a él y que le conocieran se unieran a su maniobra. Luego se lanzó en una carrera frenética, seguido de otros tantos guerreros, dirigiéndose de frente hacia los refuerzos enemigos; líneas y líneas de defensa que cubrían a los magos detrás.

....El pelirrojo gritaba, rugía y gruñía como un animal salvaje mientras se abría paso entre las tropas de emergidos. Repartía puñetazos, patadas y mandobles en igual medida, más interesado en atraer la atención de los enemigos que en asesinarlos. Con el transcurso de los segundos eran más y más quienes se dirigían a él para hacerlo caer, pero afortunadamente quienes le siguieron se encargaron de mantenerlo a salvo, derribando a quien se le acercara por un flanco ciego o por la espalda.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Judal el Dom Mayo 29, 2016 3:55 pm

Si bien notó el cambio de actitud del hombre no relacionó que sería por aquel tema, asumió simplemente de que se preocupaba ser perseguido o que su cabeza tuviese precio. Para el pelinegro la lealtad a una bandera era tan pasajero como una golondrina, estaba donde le convenía estar y siempre jugando sus cartas con tanto cuidado que nadie quedaba ofendido, enojado o persiguiéndolo. Siempre moviéndose en ambientes donde sus compañeros no eran más que serpientes buscando siempre la oportunidad de hablar mal de los otros cuando se girasen había aprendido a no confiar en nadie más que en sí mismo y no generar lazos demasiado profundos... incluso con la persona que era motor de casi toda su vida no le daría la espalda por demasiado tiempo. La fidelidad tenía precio, a fin de cuentas estaba frente a un mercenario que estaba peleando con la bandera del mejor postor, o al menos así lo veía el pelinegro, alguien similar a él en ese sentido.

Miró con mala cara cuando la pesada mano se posó sobre su cabello, podría estar bañado en tripas y sangre y estaría bien, pero no permitía que cualquiera tocase su cabello, cuidaba demasiado de este y bastante tiempo y dinero gastaba en mantenerlo sano y entero, siempre cepillándolo con los mejores cepillos y desenredándolo con peines de nácar y marfil que no lo quebraban ni raspaban como los de hueso o madera. Una mano tosca y curtida por la guerra, incluso sucia, despeinándolo no era algo que le agradase sentir, mucho menos verlo como un gesto de cariño. Como un gato arisco bajó un poco la cabeza y fue a reprochar cuando la explosión le hizo estremecerse del susto, con ojos abiertos como platos miró alarmado la estructura caída... genial, eso era lo único que necesitaba, más emergidos y más retraso a sus planes. Pasando aquel primer indicio de sorpresa volvió a afilar su mirada, el maquillaje que los delineaba solo acentuaba su expresión cuando los entrecerraba haciéndola más filosa de lo que ya era - Entendido. - fue lo único que dijo para darle a entender que aceptaba su plan. Afirmó la daga en su mano, si bien era un arma vistosa, no era demasiado grande o demasiado mortal comparada con todo lo que lo rodeaba, hachas, espadas, incluso esos libros.

El fuego se extendía por las casas cercanas, algunas con techos de paja eran las primeras en encenderse y avivar las llamas subiendo la temperatura del lugar, el viento costero las hacía más largas y llegaban a carros y otras cosas casi enseguida, pocos civiles había en el lugar pero enseguida salieron de sus refugios para ir a apagar las llamas de sus hogares. Unos pocos soldados se apartaron de la formación para ir a auxiliar a los civiles y alentarlos a seguir ocultos hasta que el enfrentamiento terminase, igualmente mantenían a raya el avance enemigo bloqueando el paso en un frente de espadas, hachas y lanzas que cortaba un poco los gritos de guerra y de los heridos. El pelinegro parecía no pertenecer al grupo pero corrió entre los mercenarios adelantándose a muchos para posicionarse cerca del pelierrojo, sabía que sería su mejor oportunidad así que con su mano aferrada a la daga se metió entre los enemigos ocupados por el tranque de armas y se adelantó hacia uno de los magos. El corte fue limpio en el brazo, la túnica pulcra pronto se manchó de sangre y el libro cayó al piso, desarmando a uno de los magos se sintió demasiado confiado y un golpe de puño cerrado llegó a su mejilla, el mago se defendía con su mano libre, si bien no tenía demasiada fuerza no era demasiado lo que se necesitaba para voltear el rostro del bailarín. Sintió la sangre en su boca y volvió a atacar con enojo renovado empujando con su cuerpo al mago y apuñalando a este. Los magos aledaños alzaban su mano ya dispuestos a realizar otro ataque pero esta vez dirigido al pelinegro sin importarles la cercanía de su compañero y que evidentemente resultaría también dañado.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 11, 2016 1:58 pm

....En medio del fragor de la batalla el mercenario dirigía una efímera mirada hacia su acompañante de vez en cuando. El bronce de su espada relucía ante la luz que emitían las llamas y la propia luna, y el arma gemía una y otra vez al golpear con brutalidad algún el metal del enemigo. Los numerosos emergidos que protegían a los hechiceros no tardaron en centrar su atención en el coloso, abalanzándose sobre él en un intento por derribarle o, mejor aún, matarlo. Por fortuna los otros guerreros que le seguían supieron cubrirle la espada, interceptando a cuanto enemigo se acercase demasiado o liquidando a todo aquel que trataba de atacar desde un punto ciego.

....Sintió satisfacción al ver cómo el bailarín logró colarse entre los hechiceros gracias a la distracción, pero ese sentimiento le duró demasiado poco al ver cómo éste no había logrado acabar con su objetivo rápidamente, y cómo incluso un simple puñetazo dado por el mago fue suficiente para hacerle sangrar la boca. De pronto entendió lo grave que había sido lanzar al muchacho hacia allá, sobrestimando sus capacidades y su fortaleza. Su preocupación no hizo más que aumentar al notar la forma en la que los demás hechiceros enfocaron su atención hacia el chico, preparándose para acabar con él.

....Emitió un gruñido en el instante en que empujó hacia un costado al enemigo que tenía en frente, avanzando a grandes zancadas en dirección a donde ocurrían los hechos. Entre puñetazos y codazos se abría paso, sin perder tiempo en asesinar ni a uno solo de sus enemigos. Al notar cómo el tiempo estaba por agotársele, el pelirrojo se valió de una medida desesperada: arrojó su espada contra uno de los magos, la cual apenas hizo un corte superficial en el pecho pero, afortunadamente, teniendo éxito en desconcentrarlo. Casi al instante, y valiéndose del impulso que le había dado la carrera que echó hacia allá, se arrojó sobre el contrincante más cercano hasta embestirlo con todo su peso.

....El mago emitió un quejido de sorpresa y el brusco movimiento le hizo alzar la mano justo en el instante en que un orbe de fuego salió disparado. El hechizo pasó por encima del bailarín, y siguió de largo su trayecto hasta golpear en el estómago de otro de los hechiceros que se encontraban allí, emitiendo de inmediato una explosión que expulsó por doquier a todo el que estuviese cerca del epicentro, incluyendo en eso al mercenario y al emergido que atacó.

....Su cuerpo, adolorido, quedó tendido sobre el de su víctima, quien parecía desorientada por lo ocurrido. Y antes de que siquiera pudiera recuperarse, el varón tomó una piedra que se encontraba cerca de ambos, valiéndose de ésta y de su propia fuerza para golpear una y otra vez el rostro del enemigo, deformándoselo y convirtiéndolo en poco más que una masa sanguinolenta hasta que pudo oír cómo exhalaba su último aliento.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Judal el Lun Jun 20, 2016 10:23 pm

Era su primer campo de batalla y como su aspecto lo sugería, no era un guerrero nato sin importar cuan temerarias fuesen sus acciones. Su fuerza era escasa, si bien entrenaba a diario y cuidaba su dieta, no lo hacía con fines combativos si no que estéticos, podría tener más fuerza que otro bailarín pero nunca más que un granjero, ni hablar de otro mercenario y un mago podría hacerle frente a puño limpio. Su terquedad y tenacidad le permitió continuar pese al golpe en su mejilla y la sangre en su boca, le dolía pero no era nada insoportable, solo se había manchado el mentón y se había partido el labio, el dolor en su lengua también le indicaba que se la había mordido pero no saboreaba sangre así que ni siquiera lo tomaba en cuenta.

Al mago que había apuñalado lo sujetaba por el brazo herido, cruelmente metiendo la punta de sus dedos y uñas en el tajo que anteriormente había hecho, empujaba con la fuerza la daga contra el cuerpo ajeno, empujaba hacia abajo intentando abrir la carne aunque trancaba en las telas de las túnicas que las decoraciones hacían más gruesa en secciones y más difícil de romper. Igualmente sintió la sangre caer en su mano y enseguida el peso de algo suave y viscoso, apartó enseguida su mano llevando consigo su arma, nadie podía seguir peleando en ese estado, asumía, aunque el mago parecía necio en seguir sujetando su libro, solo cayendo cuando la pérdida de sangre fue demasiada.

En el griterío no escuchó al gran león rojo, líder de aquel grupo, pero al alzar su mirada vio como una espada pasaba como si de una jabalina se tratase, e impactaba contra uno de los enemigos que por la sorpresa y el dolor tiró el libro entre sus manos interrumpiendo su lectura y esfumando la bola de fuego que generaba sobre su mano alzada. No cuestionaría pero una espada era algo bueno de recuperar y un enemigo herido era un blanco fácil. Se agachó para tomar la espada, pesada en sus manos le resultaría difícil utilizarla, pero no tuvo oportunidad que una bola de fuego impactó contra el herido y al explotar empujó al bailarín hacia atrás cayendo contra un emergido.

La explosión desarmó la formación, siendo demasiado cercana hirió a emergidos y mercenarios por igual, las llamas alcanzaron las ropas del bailarín así como su brazo, debió de golpearse el pantalón para apagar las llamas que habían comido parte de la vaporosa e inflamable tela y su brazo desnudo mostraba un enrojecimiento que si no lo trataba pronto dejaría una muy anti estética cicatriz, cosa que no podía permitirse, sin contar que el ardor le estaba matando. Aún confundido, sentado en el piso miró a su lado, no muy lejos estaba la espada que había querido apoderarse y un metro más veía al líder rojo descargar su brutal fuerza contra el rostro de uno de los magos usando una roca hasta dejar irreconocible y sin vida a aquel hombre. Se levantó aprovechando la confusión de los demás para tomar la espada y llevarla hasta el pelirrojo dejándola caer al piso a su lado, tal como lo había hecho con anterioridad con su daga, aún tenía en su cadera su bolso así que metió su mano para sacar una botellita, siempre vigilante a los demás para no ser atacado por sorpresa, bebió con avidez desechando enseguida el frasco y rogando que el ardor pasase pronto - No más magos... - dijo con una sonrisa demasiado confiada para la situación que enfrentaban.

Los emergidos se recuperaban tan rápido como los mercenarios y los soldados, no muy lejos de ellos estos volvían a alzar armas y pese a las heridas y quemaduras continuaron la contienda, ahora ellos en las filas traseras podían ver que no habían más refuerzos enemigos y, al menos por ese momento, aquellos que alzaban armas eran los que quedaban del ataque. El peligro no resultaba menor, sin embargo, siendo los últimos con vida y sin parecer importarles el cansancio o las heridas luchaban con mayor fuerza contra los hombres cansados sin darles tiempo a atender sus heridas.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 03, 2016 5:34 pm

....Luchar resultaba agotador, en particular en medio de un campo de batalla de semejante magnitud. Pero todavía más agotador era el combatir tratando de cuidar el pellejo de alguien más, alguien que además resultaba inexperto en el arte de la guerra a diferencia de él. Segundos atrás, al haber observado al bailarín en un riesgo mortal y a solo unos instantes de ser convertido en cenizas, pudo sentir cómo su corazón se había acelerado y latido con todas sus fuerzas. Tal vez no conocía a aquel chico por más de unos minutos, y quizá no era ni siquiera uno de sus muchachos, pero eso no evitaba que sintiese algo de responsabilidad por su seguridad. A final de cuentas, ¿no estaban ahí precisamente para cuidar a los indefensos? El desconocido era ágil y parecía saber blandir una daga, pero seguía siendo una persona vulnerable ante sus ojos si le comparaba con los demás guerreros que combatían allí. ¿Y lo peor? sentía que el mayor peligro que había en ese escenario para el bailarín no eran los emergidos, sino su propia inexperiencia e ingenuidad, como se pudo ver momentos atrás.

....- No más magos. - Asintió con la cabeza de manera débil mientras repetía las palabras de su interlocutor en un hilo de voz, de una manera casi inconsciente. Incluso cuando la espada cayó a un lado de él el enorme hombre permaneció sentado sobre el cadáver de su más reciente víctima, tomándose unos segundos para recuperar el aliento y para prestar atención de cuánto su cuerpo se quejaba y resentía por la explosión sufrida hace poco. A su nariz llegaba de forma muy leve el característico olor de vello quemado, y podía apreciar cómo el fuego antes había logrado consumir algunos de los vellos de sus antebrazos. Además el haber sido expulsado toda esa distancia de manera abrupta le desorientó un poco.

....Con cierta pesadez sujetó su arma y se levantó poco a poco, examinando los alrededores con la mirada y tratando de recobrar la compostura en el proceso. -
Cada vez son menos, o eso parece. - Guardó silencio por un momento, meditando la situación. Sí, no veían más refuerzos, pero eso no significaba que no hubiera más en camino. Si más tropas enemigas se unían sin que ellos hubiesen acabado la balanza se inclinaría por completo a favor de los emergidos.

....Tratando de recurrir a todas las energías en su cuerpo, el pelirrojo alzó la espada por encima de su cabeza y elevó la voz tanto como le fue posible. -
¡ÁNIMO! ¡LA VICTORIA ESTÁ AL ALCANCE DE NUESTRAS MANOS! ¡NO CEDAN NI RETROCEDAN! ¡ACABEN CON EL ENEMIGO Y LEVANTEN LAS DEFENSAS UNA VEZ MÁS! - Luego, en un tono mucho más suave y casi hasta paternal, dirigió sus otras palabras hacia el chico que tenía junto a sí al mismo tiempo en que bajaba la mirada hacia su rostro. - Y tú ve buscando un lugar seguro. Ya has hecho bastante y has combatido bien, pero cada segundo en la batalla es una nueva apuesta en el peligroso juego de la guerra, el riesgo de que te pase algo sigue presente. Ocúltate, que nosotros nos encargaremos.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Judal el Jue Sep 08, 2016 2:14 pm

El caos era inevitable en cualquier situación de ese estilo, la guerra era caótica sin importar cuánto planeamiento y cuanta estrategia hubiesen detrás de cada pelotón de soldados o grupo de mercenarios. Era una situación común para los experimentados pero una experiencia totalmente nueva para el bailarín que no podía ver con más emoción todo aquello, incluso el dolor en su brazo y una herida de guerra parecía emocionante... mientras no dejase marca alguna después de la medicina. Su sonrisa era confiada y más aún que el dolor menguaba y la energía le volvía un poco, igualmente sentía sus manos temblar de cansancio, la adrenalina hacía lo suyo pero ya era consciente que caería agotado cuando todo terminase. El ver al gran hombre rojo levantarse tan costosamente le hacía más consciente de la situación y del peligro que estaban, miró con atención su alrededor, los emergidos que se reagrupaban y como los soldados tomaban sus armas ya algunos jadeando, inconscientemente se acercó más al pelirrojo y afirmó el agarre de su daga dando una sonrisa a las palabras susurradas - Claro que son menos... matemática básica si estamos llenando de cadáveres alrededor. Aunque también nosotros somos menos. - Al menos los magos no serían un problema ahora.

Los mercenarios alzaron sus armas, revitalizados por el grito de su líder y rearmando la formación alcanzaron a detener un reducido grupo de emergidos que se había puesto en formación de cuña listos para atravesar entre los hombres cansados, un mercenario cayó pero antes de ser rematado por el emergido sus compañeros cerraron el camino hacia él mientras otro le arrastraba a retaguardia para que recibiera atención, los heridos eran retirados rápidamente mientras los más fuertes se afirmaban para proteger a sus compañeros y darles unos momentos para que se recuperasen. El pelinegro se negó a aceptar las sabias y conmovedoras palabras del gran león, no era alguien que tuvieran que cuidar, había probado sangre en sus manos y ahora se creía capaz de acabar el solo con todo aquellos enemigos. Sonrió confiado y se paró recto por más que no llegaba ni al hombro del héroe - ¡Ni pensarlo! Justo cuando está por terminar el trabajo quieres llevarte toda la gloria. A parte, si me separo ¿cómo sabré qué mientras esté escondido en un lugar seguro no te irás y no me llevarás a Hoshido? - reprochó limpiando su mano ensangrentada en el pantalón, ya demasiado roto como para que le sirviese de algo más, toda su pierna estaba al descubierto donde se había quemado la tela, una pierna delgada y blanca, carente de cicatrices incluso de vello debido a su profesión, casi una pierna de mujer aunque más tonificada.

Alzó su daga con una media sonrisa y se adelantó entre los soldados - No queda mucho, un último empuje. Tu puedes, gran león. - dijo totalmente ajeno a que fuese una molestia más que una ayuda en aquel lugar, como si el que estuviese cansado y sin poder continuar menguando sus capacidades fuese el experimentado merecenario y no él. El enemigo se mantenía en posición y no parecía retroceder pese a la resistencia que oponían los del bando de Altea, los gritos de parte de los soldados les daban fuerzas para continuar peleando, solo un empuje más, apenas una media docena de emergidos eran los que hacían frente.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Invitado el Vie Sep 23, 2016 12:13 pm

....- ¡JA, JA, JA! ¿Quién diría que debajo de ese cuerpo famélico habría un guerrero tan feroz y anhelante de gloria? - Rio casi enternecido como se haría frente a un infante al que se le escucha que desea ser rey o caballero. Con una de sus anchas manos dio una fuerte y amistosa palmada en la espalda del más joven. Era un hecho que no se lo podría sacar de encima tan fácil, y que no le quedaba otra alternativa más que permitirle continuar peleando junto a él. ¿Qué más podía hacer? Bien decían por ahí que "si no puedes con ellos, úneteles".

....Algo cansado, se giró para ver una vez más la situación y meditar cuál era el siguiente paso por realizar. El combate continuaba pero el ritmo iba haciéndose más y más lento. El campo de batalla se encontraba humedecido por la sangre de la incontable cantidad de gente perecida en la lucha, y por los cadáveres de los más desafortunados de ambos bandos. Los emergidos que permanecían en pie parecían todavía llenos de fuerza y de energía, incansables, pero de muy poco les ayudaba aquello cuando su número era ya muy reducido. Los enviados de Altea, en cambio, tenían signos de fatiga en sus rostros, así como en sus movimientos, pero la superioridad numérica parecía hacerles saborear la victoria y dotarlos de mayor vigor.


....- ¡RODEEN AL ENEMIGO! ¡Que todos sus flancos peligren. ¡No podrán defenderse en todas las direcciones presentando semejante inferioridad! - Gritó el mercenario mientras a grandes zancadas caminaba hacia donde estaba realizándose la última batalla. Lentamente la masa de soldados comenzaba a moverse, rodeando poco a poco a la agrupación de emergidos que continuaba en pie hasta formar un círculo ofensivo a su alrededor. Por delante se encontraban aquellos mejores equipados, bien fuese con armaduras o escudos, para bloquear cualquier posible embate que el enemigo realizase contra los soldados. Detrás se encontraban aquellos equipados con espadas, hachas o lanzas, mientras de último se encontraban los arqueros, aunque estos esperaban a sabiendas de que disparar en una situación así podría ocasionar bajas en sus aliados.

....Mientras los emergidos se defendían en algún punto, la formación de Altea aprovechaba a avanzar en la dirección opuesta para dejar caer sus armas sobre el primer incauto que encontrasen, repitiendo aquel proceso una y otra vez. El enemigo era incapaz de protegerse por completo, hasta que, quedando tan solo unos pocos, decidieron formar una suerte de círculo para vigilar cada punto y protegerse entre ellos. Era su último intento por lograr algo.

....El avance del héroe continuó, adelantándose por entre los demás soldados y dirigiéndose de una manera temeraria hacia la nueva formación defensiva de los emergidos. Alzó la espada por encima de la cabeza y la sostuvo con ambas manos, para seguidamente dejarla caer con todas sus fuerzas sobre el escudo de uno de sus enemigos. Éste bloqueó el golpe, aunque el escudo, así como la extremidad que lo sostenía, tembló a causa de la fuerza. A éste le siguió un segundo golpe, y un tercero, hasta hacer que el sujeto cayese sobre su rodilla izquierda. Cuando los demás emergidos centraron su atención en el pelirrojo, quien parecía vulnerable y expuesto al ser el único por delante, un par de flechas atravesaron el aire y dieron de lleno sobre el cuello de quienes le intentaron agredir.

....Los demás soldados, notando que ya la victoria estaba al alcance de la mano, dejaron de lado todo cuidado, toda sutileza y toda estrategia, y se lanzaron en una salvaje estampida hacia los emergidos.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Judal el Vie Oct 21, 2016 1:54 am

El golpe en su espalda le hizo avanzar un par de pasos y recorrerle un escalofrío de sorpresa, nadie le tocaba con esas confianzas y esos modos, estaba acostumbrado a las caricias, a los roces "accidentales" pero nunca esa clase de gestos tan fraternales que extrañamente le hacían sentir bien, parte de ese grupo de hombres de poder y fortaleza. Si el pelirrojo se estaba burlando de él por su delgado aspecto o por su escasa fuerza, no se daba cuenta demasiado centrado en lo bien que se sentía haberlo hecho y ser parte de una verdadera matanza de emergidos, ser un guerrero con verdadero poder en sus manos - Que no sea una masa de músculos como ustedes no quiere decir que no pueda pelear. - declaró con una media sonrisa y un tono bastante insolente para tan pequeño personaje. Volvió su vista al frente donde los enemigos se iban juntando y los mercenarios se unían a los soldados de Altea para hacerles frente.

Su daga había probado sangre y quería seguir así, se sentía demasiado poderoso como para detenerse mostrando una resistencia física mayor a muchos soldados. No tendría la resistencia al dolor de un hombre entrenado para la guerra y con experiencia pero superaba a uno en lo que era aguante al movimiento y el ejercicio, horas enteras si no era la noche hasta el amanecer que pasaba de saltos y acrobacias corriendo de punta a punta del salón solo deteniéndose para hacer un cambio de vestuario o sentarse coquetamente para tomar un par de sorbos de vino a la vista de algún noble solo para volver a la vista de todos, no por nada tenía tan bien marcado cada músculo de su preocupantemente delgado cuerpo. Más afectado por el dolor residual de los golpes, diluído por el vulnerary que había bebido con ganas, jadeo en anticipación cuando los soldados le siguieron en su embestida alentados por la voz potente del líder que los guiaba. Como una embestida chocaron contra el enemigo encontrando este primero los escudos de los acorazados que empujando al dancer hacia atrás se abrieron camino al frente permitiendo que los lanceros estirasen sus largas armas y la punta afilada de esta asomaran entre los escudos atacando con feroces piquetes a los emergidos de las primeras filas que caían heridos al no poder retroceder quedando rodeados rápidamente. Frustrado el bailarín se intentó abrir paso pero sus intentos quedaban en la mar de placas de metal que cubrían hombres tres veces más anchos que él. Enojado se retiró hacia atrás para encontrar una mejor posición hasta que se vio en la fila de los arqueros que con sus armas tensas listos para atacar, tardó algunos segundos en darse cuenta y pronto entendió lo que ocurría. Rodeó a los soldados acercándose no de manera recta si no que por un lado y cuando escuchó la orden de uno de estos hacer fuego se adelantó cuando los demás retrocedieron viendo la silueta pelirroja que mantenía a ralla a los pocos emergidos que quedaban.

Entre las flechas que se clavaron en el cuerpo del emergido que le hacía frente llegó una delgada daga que siguió de largo a este para clavarse en el rostro del enemigo que venía por detrás y enseguida se lanzó hacia adelante el dueño de dicha arma. Envalentado pisó el cuerpo del recién caído para tener altura y aprovechando la distracción de su propia daga se adelantó al enemigo arrancando la daga de su rostro y hacia afuera haciendo una herida más prominente y afirmando su agarre apuñaló al enemigo por un costado. La sisaña con la que el dancer atacaba dejó algo sorprendidos a los soldados de las primeras filas que no esperaban ver tal fiereza y falta de miedo en un hombre tan pequeño, delgado y de aspecto delicado. Sin querer ser menos se lanzaron aún con más pasión a eliminar a los últimos desgraciados que quedaban en pie.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 01, 2016 5:56 am

....Conforme el enemigo se replegaba y retrocedía la moral de los soldados y los mercenarios aumentaba, sintiendo cada uno de ellos la victoria al alcance de la mano. Y el ver al novato, como algunos veían al pequeño bailarín, adelantarse de manera feroz y temeraria sobre uno de los emergidos para saciar con él su sed de sangre consiguió avivar todavía más el coraje de quienes, a pesar de su experiencia en el combate, se encontraban detrás. Todos aquellos hombres y mujeres se transformaron en una marea furibunda que avanzó imparable, como una fuerza de la naturaleza, llevándose por delante a cuanto rival tenían en frente. Hachas, dagas, espadas y lanzas se encargaron no solo de asesinar a las víctimas, sino de masacrarlas. Aquella escena atenazó el corazón del héroe, quien al considerar ya innecesaria su participación tan solo observó lo que ocurría, experimentando una mezcla de lástima y de congoja.

....Una de las cosas que más aborrecía de la guerra, fuese contra quien fuese, era cuán capaz era de hacer aflorar lo más despreciable de las personas, quienes tarde o temprano parecían desinhibirse de toda ética o moral tras sentir cómo el lastimar o asesinar a otros era no solo permitido, sino también aplaudido. Observaba cómo muchos se ensañaban contra sus contrincantes, privándoles de una muerte rápida e indolora, y en su lugar asesinándolos de una manera tortuosa y lamentable. ¿Pero qué podía hacer al respecto? Nada. Sabía que en muy pocos casos lo que ocurría era una manifestación de sadismo, y que para la mayoría era la forma de desahogar o vengar la frustración, el dolor y la tristeza que aquellos emergidos habían traído sobre sus vidas. Personas que habían perdido a padres, hermanos, hijos, amantes o amigos, y que tan solo de esa forma conseguían aliviar el vacío y traer venganza sobre los fallecidos, como si realmente el propiciar la muerte solucionase de algún modo la que sufrieron sus seres queridos.

....Con su propia ropa limpió la sangre que teñía la espada que empuñaba, y seguidamente la envainó. Pacientemente aguardó a que el combate terminase del todo, y en cuanto esto ocurrió se aproximó hacia uno de los hombres que seguía sus órdenes. -
Organiza a los chicos. Que nuestro grupo se encargue de recoger los cadáveres y separarlos, mientras los otros restauran las barricadas y defensas. Que los aliados caídos en combate reciban su digna sepultura por aquí cerca. En lo que respecta a los enemigos que murieron, háganse con sus pertenencias y llévenlas a nuestras tiendas; los cadáveres de estos apílenlos y quémenlos. - Consideraba que aquello era un final menos digno de lo que sus enemigos se merecían. Fuesen sus contrincantes o no, habían sido guerreros al igual que ellos. Personas que luchaban bajo un ideal, una causa, o simplemente siguiendo órdenes, individuos que posiblemente no eran malvados en sí mismos, y que quizá solo hacían lo que hacía bajo una idea muy equivocada. Soldados que lucharon admirablemente incluso en esos últimos minutos en que fueron rodeados y brutalmente aniquilados, sin siquiera rendirse o rogar por piedad. Hubiera preferido sepultarlos con el mismo respeto con que se haría con los mercenarios y soldados de Altea, pero sabía muy bien que una decisión así sería muy mal vista por las demás agrupaciones, y también por quienes estaban bajo sus órdenes, pues entre estos no estaban simplemente los que acudieron con él a Altea, sino también otros que apenas lo habían comenzado a conocer al estar al servicio del príncipe Marth, y que no comprendían del todo su forma de ver el mundo.

....También hubiera preferido respetar las pertenencias de los emergidos, pero sabía muy bien cómo éstas podían llegar a darles información, por pequeña que fuese, acerca de ellos, de su origen, o de qué tan bien equipados estaban. Eso sin contar que cualquier arma o armadura que pudiesen recuperar podría servir más adelante en esa guerra que parecía interminable.

....Mientras sus muchachos comenzaban a acatar las órdenes dictadas, él se separó de ellos para poder encaminarse hacia el bailarín. No era demasiado difícil localizarle, era casi como distinguir una delicada y colorida flor en medio de robustas y sólidas rocas. Y como si no fuera más que un crío, colocó su mano, mugrienta y ensangrentada, sobre el cabello del más bajo para despeinarle de una forma juguetona, enérgica y casi paternal. -
Creo que tú y yo tenemos algo pendiente, ¿no es así? Mi trabajo por aquí ya está hecho, y si puedes esperar un rato a que los demás chicos terminen lo que están haciendo podremos tomar el siguiente barco a Altea. Una vez allá podrás tomar otro que te conduzca a donde te diriges. Y esta vez me encargaré de vigilar que tomes el que es; no queremos que tu siguiente aventura sea acompañar accidentalmente a los soldados que se dirigen a Nohr para prestar ayuda, ¿verdad? - Esbozó una pequeña sonrisa, con un ánimo ligeramente más taciturno que el de antes, a pesar de que trataba de continuar mostrándose afable. Era difícil ser radiante y alegre cuando segundos atrás se había presenciado la muerte de docenas, tanto amigos como enemigos. Cada vida perdida era algo que lamentar, todas por igual.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Judal el Lun Nov 21, 2016 12:28 am

El dancer se había ido al frente y seguido cercanamente por los soldados y mercenarios terminó salvándose de cualquier herida, escurriéndose entre el choque de armas y encontrando su camino hacia lo que era una victoria aplastante. Desde ese momento el lado de los vivos no habían sufrido más bajas y apenas hubieron heridos a los cuales ya estaban comenzando a ser atendidos, los cuerpos de los emergidos estaban esparcidos por todos lados y con la explosión no solo cuerpos enteros si no partes que costosamente se podían identificar como emergido, humano o solo trozos de carne quemados. El pelinegro de largo cabello retrocedió observando a su alrededor cuando ya el último enemigo había caído, en sus labios se formo una amplia sonrisa de satisfacción sintiéndose con la confianza que solo los ganadores que nunca habían experimentado una derrota tenían. Su daga aún estaba manchada de sangre y viendo al pelirrojo limpiar su espada con su propia ropa lo consideró descartando de inmediato la idea, su ropa estaba sucia y rota pero no colaboraría a empeorarla con la sangre de los emergidos así que con poco respeto por los muertos paso por sobre los cuerpos pisando donde pareciera más seguro, fuese armadura, brazo o tierra y se inclinó junto a un solado decapitad que aún conservaba su túnica un poco limpia en algunas partes y procedió a limpiar su daga y volverla a guardar. El olor a muerte comenzaba a hacerse notar, antes con la adrenalina y el movimiento no había tenido tiempo realmente de detenerse a apreciar esos detalles pero ahora aquel aroma le comenzaba a revolver el estomago y con la sangre sobre su piel secándose sintió aún más la necesidad de alejarse de allí y asearse, necesitaba cambiarse de ropa y darse un baño cuanto antes.

Se alejó lo más que pudo de la montaña de cadáveres mientras que los hombres en pie, por ordenes del gran león rojo líder del grupo, comenzaban a separar y clasificar aquellos cuerpos como si fuesen cosechas, miró con asco mientras se apartaba hasta estar en un área más despejada encontrándose nuevamente a la sombra del hombre que le superaba considerablemente en altura y anchura. Sintió que su interior se contraía y se retorcía cuando la mano ensangrentada toco su cabello, una de las pocas partes que aún permanecían un poco limpias, como si fuese un gato bajo su cabeza y trato de esquivar el tacto pero la tosquedad del mismo le alcanzó revolviendo su ya pinchudo cabello dejando algunos mechones parados y sucios. Se estremeció y decidió que lo siguiente que haría sería tomar un baño aunque tuviese que tirarse al agua del puerto - Tengo asuntos importantes en Hoshido pero si espero más no sé si podré llegar, tengo una reunión en la casa real. - alzó su mentón con importancia e infló su pecho con orgullo, no era solo un bailarín, no era solo un guerrero si no que también un literato, no había nada que él no hiciera y dominase... o así él pensaba, aunque justamente su oficio lo ejercía de maravilla - Soy consejero y ejerzo también como contador y administrador de impuestos. He trabajado para familias nobles en Begnion y ahora he conseguido una oportunidad para trabajar para la realeza de Hoshido. - medio mentira y medio realidad, planeaba ofrecer sus servicios y si era verdad que había conseguido una audiencia, pero de allí a que fuese a ser necesitado su trabajo era un tema totalmente diferente - Bailarín es un oficio por gusto personal. - Justificaba un tanto más las joyas de oro que cargaba y las telas finas que tenía, un bailarín, por bueno que fuera, no podía permitirse tales joyas en cambio un literado que trabaja para los nobles, si.


Última edición por Judal el Vie Ene 20, 2017 4:38 pm, editado 1 vez
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

Mensaje por Invitado el Mar Ene 10, 2017 4:36 pm

....El mercenario le echó un vistazo al bailarín de pie a cabeza cuatro o cinco veces más, como si tuviese que examinarlo bastante bien para creerle que ejercía un cargo tan importante. No podía culpársele, había visto nobles muchas veces a lo largo de su vida, pero muy pocos que tuviesen esas fachas o que se lanzasen a pelear de una manera tan imprudente y gustosa como lo había hecho el menor, poniendo en riesgo su propio bienestar. Y al cabo de unos pocos segundos lanzó una carcajada tan estruendosa como era característico en él. - Está bien, supongo que sería un crimen retrasar mucho más tu viaje y hacer que pierdas tu reunión. Me aseguraré de que alguien de confianza quede a cargo de "la limpieza" y así zarparemos en el siguiente barco. - Le dio una fuerte palmada en un hombro y sin siquiera esperar a su respuesta comenzó a caminar lejos de él. Sus pasos le dirigían hacia uno de los tantos mercenarios que se encontraban movilizándose para un lado y para el otro acatando con las órdenes que él había dado.

....Se pudo ver cómo llevó aparte al varón, alguien un poco mayor que el bailarín, y cómo ambos comenzaron a platicar durante un par de minutos. En ocasiones alguna mirada o gesto iba dirigido hacia el noble, mas no parecía haber gesto de burla entre los dos que platicaban. Otras veces el corpulento hombre realizaba señas o ademanes hacia los cadáveres, los otros mercenarios o las brechas en las defensas. Así continuó todo durante al menos unos diez minutos, tiempo tras el cual ambos hombres se alejaron; el más joven regresó con los otros, seguramente para dirigirlos en ausencia del líder, mientras el segundo regresaba hacia el bailarín.


....- El siguiente barco saldrá en treinta o cuarenta minutos. Va directo a Altea con varios soldados del reino, entre ellos los heridos. Iremos con ellos. La otra opción es un barco que parte mañana, pero dudo que quieras esperar tanto. - Con toda confianza colocó su enorme mano sobre la espalda del muchacho y le empujó suavemente hacia adelante como aliciente para que empezara a caminar. Él, por su parte, así lo hizo y procuró mantenerse a la par de su interlocutor. - Quizá durante el viaje podrías contarme un poco de ti. No todos los días uno se consigue nada más y nada menos que con un consejero de la familia real. Estoy seguro que alguien como tú tiene toda clase de cosas para contar. - Su tono de voz carecía de burla, ironía o sarcasmo, y a simple vista parecía estar diciendo la verdad. No tenía demasiado interés en esa clase de cosas, era cierto, pero sospechaba que algo bueno podría aprender de una conversación así. Además, en su larga trayectoria tratando con nobles sabía que en la mayoría de ellos su principal punto débil era el ego, y que una buena manera de tenerlos contentos era alimentárselo como quien engorda a un animal antes de matarlo y cocinarlo. Y en su oficio era indispensable tener buenos tratos con los nobles.
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Re: Un paso en falso también une caminos [Privado | Campaña | Judal - Argus]

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